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Revista de
Ciencias históricas
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REVISTA
BE
CIENCIAS HISTORICAS.
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REVISTA
DE
CIENCIAS HISTORICAS
publicado por
S. SANPERE Y MIQUEL,
Tomo II.
■ADBID.
Librería de Fernando Fó,
Carrera de S. Jerónimo, 2.
FRANCIA.
E. Leroux, Rué Bonapar-
te, 28, París.
BARCELONA.
Asalto, 42,
Redacción.
ALEMANIA.
S. Calvari y Cíe, W. Unter
den Linden, 17, Berlín.
SEFILLA.
Librería de Hijos de F. Fé,
Sierpes, 104.
ITALIA.
Librería de los Sres. Decken y
Rocholl, Ñapóles.
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Imprenta y Librería de VICENTE DORCA.— Gerona 1881 .
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\i.^
CIENCIAS HISTORICAS
publicada por
S, SANPERE Y MIQUEL,
Octubre 1 880.
SUMARIO.
PAo.
ll.
IU.
Historia de los Condes de Empurias y de Perelada , que es
trivio D. Joseph de Taverner y de Ardena
La decadencia de Cataluña. (Estudio histórico), por Pedro Na-
NOT ' *
Noticia sobre la colección de documentos relativos ú la his
loria de Cataluña recogidos por G. Pujades conocidos con
el nombre de Flosculi, por A. Morel Patio
IV. Epigrafía .— Epitafios hebreos, por Fidel Fita
VI. Arqueología .— Sobre los talayots de la isla de Menorca
por Rafael Blasco
Revista crítica.— (Véase la 4.* plana de la cubierta).
Revistas y periódicos
Noticias
1
n
51
57
C3
83
87
Barcelona 1880.
RED ACCION:
Asalto , 42.
ADMINISTRACION:
Librería de D. Eudaldo Puig , Plaza Nueva.
Dicjitrzed by V^j
Boletín hi stórico. — Setiembre .—Desa-
rrollo de la influencia, eclesiástica en las
Universidades de Castilla á fines del siglo
XIV y. principios del XV, Vicente de la
Fí/ertíe.«=Ritual de pruebas judiciales to-
mado de un códice del Escorial, Dr. B.
Baist.— Documentos relativos ó Fr. Bernal
Boyl.— Bibliografía. —Crónica.
revista contemporánea. — Setiembre. —
La Riqueza forestal de los Estados-Unidos,
José Jordana y Morera.— El critico duen-
de Dionisio Chaulie. Polystoria, Vicente
Tinajero Martine f . — Guía de la villa y Ar-
chivo de Simancas, Francisco Día? San -
che?. — Estudio crítico-bibliográfico del
Maestro Elio Antonio de Nebrija, Hemete -
rio Suaña Castellet.— El privilegio de la
Union, Manuel Fernando? y Gonjale ?.—
Boletín bibliográfico.— Crónica política.—
Revista extrangera.
La Renáixensa.— Setembre. — Explora-
ció del Sud-est y del Sud del Nethon y as-
cencions al pich occidental de la Maladetta
y al pich des Tempétes en 1* Agost de 1877
per lo Comte Henry Russell. — Lo que fa la
gana, Francesch Fayos.— Mitxe gaita, Joan
Pons y Massavéu .— Poesías. — Bibliogra-
fía.
Polybiblion.— Septembre.— Le saint vo-
yage de Jérusalem du seigneur d' Anglure,
Bonnardotet Loncnon.— La nouvelle Gre-
nade, Santiago de Cuba, la Jamaíque et 1‘
isthme de Panama, A le Moyne.— Histoire
du luxe privé et public depuis P antiquité
jusqu á nos jours, Baudrillart. — La ville
sous T ancien régime, AlbeH Babeau.—V*
Normandie, Baudrillart.-Cnthcr'mc d* Ara-
gón et les orígenes du schisme anglican,
Albertdu Roys.
Nouvelle Revué historique de droit
francais et ÉTRANGER.-r-Septembre-Octo-
bre, — Études sur le Senchus Mor.— La lan-
gue du Senchus Mor, H. d* Arbois de Ju -
bainville. — Étude historique sur la revendí -
catión des meubles endroit franjáis. E. Job -
bé Duvál.— Étude sur le régime ancien de
la propietéá Metz, Ang. Prost. — Projet de
Code penal etde Code de procédure cr’mi-
nalle pour 1* empire du Japón, A . Esmein.
Revuede Gascogne. — Aoút et Septem-
bre.— Trois barons de Poyanne, J. de Car-
salade du Pont — Une visite á 1' abbaye de
Faget, Adrien Lavergne. — Trois procés de
la communantó de Solomiac contre 1' abba-
yc de Gimont, R. Dubord.— L» Abbaye de
Condom au Xll et au XIII siócle, A. Plieux.
— Lettres de Marca a Ségnier, Ph. Tauri -
?eyJc Ltfrro^ae.-Maintenues de noblesse:
Medrano, J, de C. du P.~ Les mémoires d‘
un cadet de Gascogne, Léonce Contuve. —
Publications historiques.
AnxaI.ES DE LA FACULTÉ DES LETTRES DE
Bordeaux. — S eptembre.— La Naisíance des
aptitudes, V. Egger.— Quintilien avocat»
Th. Frowení.-La teorie de la vraisemblan-
ce dramatiquedans Corneille, Ant. Benvist.
— La République de Genéve et la monar- .
chie francaise jusqu* a la révolution,d’apres
les portefeuilles historiques de Genéve, E-
Combes. — Lettres et vers de Voltaire, H.
Barckhausen.— Notes critiques sui un ma-
nuscrit de Juvénal ayant apartenn au cardí-
dinal Richelieu, Armand Gaste. — La legen-
de de Saint-AIexis en Allemagne, Ch. Joret
—Remarques sur les formes de la ballade,
du rondeau, du lai et du virolai chez Eusta-
che Dcschamps, 0. Riemann.
GlORXALE ARALDICO-GteNEALOGICO-tlPLO-
matico, — Settembre. — Genealogía.— II pa-
triziato di Sulmona e la famiglia Corvo,
Cav. G. Rivera.— Araldica.— L’ Edda, C.
Manrin Nahuys.—U Podestá di Sassuolo,
,N. Cionni.— Varieta.— II Barone Harden-
Hickey [direttore del Triboulet.— Nos em-
blémes.— Rivisto bliografica.
Imperial instituto archeologico ger-
mánico. — Bulletino dell’ instituto di corris-
pondenza archeologica. — Settembre. — Sca-
vi di Pompe!, A. Man. — Sculture di Scopa
dal Museo di Tegea, P. Cavadias. — Di una
iscrizione imperiale dell’ Africa, H. Dessau.
Assi e dupondii contrasegnati dai Vandali,
Enrico Dressel.
Archivio storico siciliano. — An. IV. —
Fas. IV.— Isidoro La Lumia e i suoi scritti
di storia siciliana, G. B. Sb'acusa.— Studi
di storia palermitana, época antica, I. Sito
deU’antica Panormos. Forma dell* cittá e
del suo porto. IE Originé della cittá di Pa-
lermo. Prof. Dr. A. Holm. — Giúnte e cor-
rezioni alia lettera A della Bibliografía sici-
liana di Giuseppe M. .Mira, G. Salvo-Co??o.
-Di un preteso fra Pavlo abbate di S. M. d’
Altofonte e arcivescovo di Monreale del se-
cólo XIV, A. Salinas.— Di un documento
inedito relativo a una icona fatta dipingere
in Catalogna da Pietro di Queralt per la cat-
tcdrale di Monreale, esistente in un archi-
vio notarile della cittá di Barcellona. A . Ba-
la guer y Merino. — A. Salinas.— Uno stu-
dioso di lingue oriéntale del secolo XV, R.
Starrabba. — Rassegna bibliográfica. — Bi-
blioteTfe arabo-sicula da Michel Amari, R.
Starrabba.
Archivio i er l* antropología ei.a etno-
logía V. X. — Fas. H. — Studii Antropoíogici
sui Lapponi, P. Mantega?a y Stephen Som-
mier. — Materiali per I’ Etnología del Mada-
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1
HISTORIA DE LOS CONDES DE EMPURIAS
T db Peralada, que escriyió D. Joseph de Taverner y
de Ardena Canónigo y Thesorero de la Santa Iglesia
de Barcelona.
Minió Obispo de Gerona, aSo 1726. '*)
CATÁLOGO DE LOS CONDES DE EMPl RIAS Y PERALADA.
1.
Iriningario.
i.
Suñcr I.
3.
Atlalarico.
k.
Poníanlo.
i»
Suñcr II.
I».
Bcncin.
7.
(¡ualzoliorlo.
X.
(¡aufredo.
t>.
Ilugo 1.
10.
l’orn io 1.
11.
Hugo II.
12.
Poncio Hugo 1.
13.
Ilugo III.
1i.
Policio II ligo II.
13.
Ilugo IV.
18.
Poncio Hugo III
Con osle mnnoro comenzamos la publicación do la Historia d e hi
Condes de Empuñas y de Pe ralada, obra inédita de limo. I). José Tuber-
ncr y de Ardeua, Obispo que fue de Gerona á principios del pasado si-
glo. El manuscrito de que nos servimos, propiedad de D. Arturo Pe-
díais, es probablemente copia del original que según Torres Amat (7)tc-
donarlo de escritores catalanes, pág. 611) obraba en poder del Sr. Conde
de Darnius. A pesar de que no liemos visto el ori c inn), que ignoramos si
aún se conserva, nuestra opinión es que la copla que j uldicamos es com-
Tom. ii. 1
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2
CONDADO DE EMPURIAS Y DE PERALADA*
Los Condados (fe Empuñas y de Peralada componen uno
de los principales Eslados del Principado de Cataluña, de
que se halla mención ya de tiempo de los Emperadores Car-
io Magno y Ludovico Pío; como así lo reconocieron los Re-
ves D. Jaime el segundo y D. Martin el primero, en los
concambios que sus dos hijos D. Ramón Berengucr y D. Pe-
dro hicieron de los Condados de las Montañas de Prados y
de Empuñas, donde hablándose del de Empuñas, se dice
que este Condado era en Cataluña una de las Baronías mas
píela y que el Sr. Taberner dejó ln obra sin concluir pues acaba el ma-
nuscrito en el Conde Ponee Hugo 111, penúltimo de los Condes de la casa
de Amponas. Su lectura convencerá á los lectores de la Revista de
ciencias históricas de la importancia de este trabajo y de cuanto es de
sentir que una persona de los conocimientos de Taberner, tanto genera-
les, como especiales del asunto que se babia propuesto historiar, deja-
ra incompleto su trabajo.
Tanto por esta razón, como también porque cieemos que en algunos
puntos la obra de Taberncr merece corregirse, llamamos la atención so-
bre la conveniencia de que se escriba una historia completa del Condado
de Ampurias, aprovechando los abundantes dalos que andan esparcidos
por libros y archivos y algunas monogramas sueltas que se lian publicado.
La Cronología de los Condes de Ampurias no puede darse aún por
averiguada, pues la de Taberncr casi igual á la que se baila en el Art de
verificr les dalles , es distinta de la de Salazar y Castro (Historia de la casa
de tara , t. 111, iib. XVI, cap. Vil) que tampoco comprende nuás que la
primera línea condal, y una y otra difieren de la que da Llobet, Notario
de los Condes de Ampurias en el siglo XVII, en una obra ms. que po-
see el Sr. Duque de Mcdinaceli, y en la que se encuentra la cronología
de los condes hasta su tiempo. Ultimamente el laborioso escritor D. An-
drés Balaguer lia publicado, en una Memoria laureada, la cronología de
los Condes de Ampurias de la casa de Barcelona, ó sea de la segunda lí-
nea (Ordinacions y bans del Comtat d' Ampurias/ Monipeller, 1879).
Bien hubiéramos querido ilustrar la obra de Taberncr con adiciones
y comentarios dignos de la importancia del asunto, pero, en la imposibi-
lidad de hacerlo por el momento, nos limitaremos á poner sencillas no-
tas, explicativas ó correctivas del texto, citando las obras ó documentos
de que estén tomadas. (R. C. II.)
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3
principales, notables y antiguas, ibi; «el polissimé in ct su-
per dicto Gomilalu Emporiarum qui cst in Calhalonia, Ba-
ronía notabilis, preñe i púa ct antiqua». Y el Rey D. Martin
lo expresó aun con mayor claridad en el instrumento do
la unión dei Condado de Empuñas, con la Corona Real del
año 1402 en que positivamente toma motivo para hacer di-
cha incorporación de ser el Condado de Empuñas insigne,
fuerte, fecundo, y el segundo en el Principado do Catalu-
ña, ibi: «considerantes quod Comitalus jam dictus est a Co-
mi tatú B.', el in Catholoni® Principalu sccundus, insignis,
fertilis, alque fortis.» Y mas antiguamente se dijo en el Con-
cilio celebrado en la Calhcdral de Gerona por el Cardenal
Hugo Candido, en tiempos del Condo de Barna. D. Raymun-
do do Berenguor el Viejo y do D. Ponzc Conde de Empu-’
rías, en que en la Epoca del Concilio añadió esta expression
«Begnantibus in Calhalonia Principatus Raymundus Berenga-
rii Barcinon®, et Ponlio Emporiarum Comilibus.»
Extendíase este Estado desde el Collado de Bañuls, si-
guiendo la orilla del mar, á la otra parte del Rio Ter, des-
de donde so entraba tierra adentro hasta el Castillo de Empor-
dá, fuerza quo le edificó el Conde Ponce Hugo para defensa do
sus fronteras, desde ella corría al Castillo de Foxá, y S. Loren-
zo de las Arenas, desde donde iba á encontrar el lugar de Cala*
buigas, corriendo después el camino Rl. dejando por esto Esta-
do á Pereiada llamada antiguamente Castro Tolon, Cabañes. y
el Yizcondado de Rocabcrti, se subía ala el Collado de Porlus,
y siguiendo después la tierra de la Albora, y passando por el
Collado de la Carbassera, venia á juntar otra vez el de Bañuls,
encloiendo en sí toda la hermosa y dilatada llanura llamada do
Empurdá, que regada de los Ríos de la Muga, Pluvia y Ter, y
hermoseada con gran cantidad de Estanques lineeu un pais, no
solo agradable, sí también fértil en todo género de frutos, y do
los mejores que se pueden hallar, teniendo asimismo la conve-
niencia del Mar que baña todo lo largo del Condado, hallándo-
se en él capacísimos puertos para recibir, no solo numerosas
Armadas, sí también todo género de bastimentos de comercio,
como son el Puerto de Cadaqués, Babia de Rosa y otros do
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i
menos iiom' re. que dieron ;i los (ion los do Empuñas graii o'o-
inrmieitlo con las naciones exlrangeras, respeto <lc la precisión
y necesidad que lenian lodos los traíanles de Levante, de los
Puertos de este Condado, para poder comerciar al Poniente.
No seria difícil amontonar muchos instrumentos para pro-
var, que estos eran los limites de esle considerabilísimo conda-
do que todavía se conservan hoy en el distrito def Arcedianalo
<h Empurdá de la Catedral de Gerona que encierra los mismos
té minos que eran antes del Condado de Empuñas, así que lo
dicho hasta aquí se convence el error de aquellos que quieren
que la valle de Bañuls sea parte del Condado de Empuñas, por
ser poseídos de muchos años á esta parle del Patrimonio de los
(ion les de Roscllon; desdo que el Emperador Lotario en el año
27 de su reino y 3.° del de su hijo Luis que era 7 de los idus
de Julio 981 dió al Conde Gaufrcdo de Roscllon la villa de Co-
libre y Valle de Bañuls, que fué seguidamente poseída por lo-
dos sus sucesores y Condes de Roscllon hasta el Rey I) Jaime
el Conquistador, el qual haviendo sucedido al Condado de llo-
sellon por muerte del Roy 1). Alonso su padre, á quien pertene-
ció en tuerza del testamento del Conde Guitardo del año 1172,
permutó la vallo do Bañuls con escritura hecha en Gandía á 13
de los Kalcndas de Julio, año 1 248 con 1). Punco ligo Conde do
Empurias cediéndole esto en recompensa de dicha Valle las
Leudas y Mesuragcs de Porpiñan y cierto derecho de 30 Aymi-
nas dé cevada que solía recibir en Ribas altas, prometiendo el
Conde tener en feudo de dicho Rey I). Jayme y sus sucesores
Condes de Roscllon la sobre dicha Valle, por la qual él y sus
sucesores han prestado á los Condes de Rosellon, mucho Pley-
to homenago, y así que se ve con evidencia, que esta Valle no
es ni puede ser parto del Condado do Empurias lo que reco-
noció el Infante I). Raymundo Berenguer Conde do Empuñas,
quando fué convocado á las Corles que celebraba el Rey don
Pedro el tercero en la villa de Perpiñan año 1338, en las qua-
les no queriendo entrevenir como á Conde de Empuñas, c( n r e-
saba que asistia en ellas como á Señor de la Valle de Bañuls.
De la misma manera la Baylia do Monclls, no es ni ha sido
parte del Condado de Empurias, aunque sea verdad que los
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Condes de Empuñas la lian poseído algún tiempo con olro lí-
lulo particular y esta se halla situada dentro el Condado do
Gerona.
Supuesto va' la extensión del Condado de Peralada y de Em-
puñas. será bien de expresaren que consistían cada uno de
éstos Condados, el do Perelada se extendía desde el Collado de
Bifiuls, ha*la la boca del Fluvian, que es junto á la antigua
ciudad de Empuñas, y luego remontaba |ior esta Itibera hasta
cerca do Pontos y de aquí por el camino Real se venia al colla-
d> de Portús y siguiendo la sierra volvía é encontrar el Collado
de Bañuls encerrando en sus límites la villa de Caslelló, y el
Castro do Tolon, o Villa de Peralada, el Vizcondado de Roca-
berli, Rosas y todos los Puertos desde Cadaqués hasta el Cabo
de Cechera. (1)
El Condado de Empuñas se dilataba desde la boca de Flu-
vian hasta la otia parle del Ter, desde donde pasando por d
Castillo de Empurdá y Foxá, venia otra vez á juntar el Fluviá
al lugar de Calabuig, desde donde corría hasta el Mar, tenien-
do este Condado por Capital, la célebre y gran Ciudad de Em-
puñas tan celebrada en las antiguas historias Romanas. La Vi-
lla do Castelló cabeza del Condado de Peralada. se halla sitúa-
do en una deliciosa y grande llanura junto á las corrientes del
ri ) La Muga, que naciendo á lo alto del Pirineo, viene á regar
estas campanas, después de haver recibido las aguas del Llobre-
gal, Ornila y Menola, y se entra hoy al Mar travesando el gran-
de Estanque llamado de Castellón, haciendo tenido antes su bo-
ca á la Playa deis Graclls hacia el término do S. Pedro Pesea-
d >r, en cuyo tiempo era este rio navegable mas de media legua,
pero fué preciso mudarle la madre, respeto del Estanque gran-
(I) Esta división del Condado de Paralada qno es según LloVt está errada
puesto que este Condado no llega A Fluvian y desde Fortiá y Fartiunell so vu td Mar
y desde el Castillo do llocuberti baja ú Cubanos, Vida Üeilian y el Par, desdo dundo
coi re á Furtia y Foniunell. n ^
(*) Tanto osla nota como las demás que se hallan en el manuscri-
to, ignoramos sisón del mismo Taherucr o de otro. Las de He laceien
las distinguiremos con un asterisco. ;tt. (J. II ) . , ;
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6
de de Castellón que infestaba la villa, (*) la qual recibe de csie
rio otro notable beneficio, que es el de una acequia muy cauda-
losa que tomándose en Yillanova de la Muga, passa junto á las
murallas de la Villa y vuelve á junlar al Rio, antes que este
entre en el Estanque de Castellón.
Es la Villa de Castellón, según Pujades, la antigua Castulon
de Plutarco, infiriéndolo así, y con fundamento de dos piedras
antiquísimas romanas en las quales se halla mención del pueblo
de Castulon que existia en tiempo que él residía en dicha Villa,
lo cierto es que de tiempo antiquísimo ha sido siempre esta Vi-
lla, una de las principales de Cataluña, (1) así por su situación
como por sus edificios y murallas, y singularmente por el somp-
luoso templo do Sla. Maña, que es la Parroquial de dicha Villa,
que puede competir con muchas Iglesias Cathcdralcs, asi en lo
espacioso y hermoso, como en la calidad de la fábrica que es
toda do piedra de cantería de excelente calidad lo que hace co-
nocer la importancia y riqueza de esta Villa que tan suntuosa-
mente empleaba sus caudales para el mayor adelantamiento del
servicio divino, hallándose cu esta Iglesia fundados mas de 100
beneficios eclesiásticos, para el servicio de tan insigne Iglesia,
aunquo las calamidades de los tiempos presentes no permitan si-
no que en ella residan de continuo basta treinta sacerdotes.
Pasemos ya á la capital del Condado de Empuñas, quo era
la gran Ciudad de Empuñas, ó Emporium; difícil seria querer
describir tan célebro y gran ciudad, después quo todos los escri-
tores así antiguos como modernos, han hecho su elogio, no solo
por su grandeza y riqueza, si también por su política y modo de
gobernarse, así en tiempo de paz como de guerra, y dejando
aparte los escritores modernos, solo me valdré de Slrabon y
Plinio, los quales darán una idea de lo que fué tan insigne Ciu-
dad: habla de ella Slrabon en estos términos.
«Urbsea á Massilicnsibus condrta á pirenna distat, et Hispa—
(*) Verificóse osla obra por los condes de Ampiarías ca el año 1629.
Cf. Revista de Gerona, año IV (1879), n.° X, pág. 378. (R. C. H.)
(I) Consagración do la Iglesia de Castellón, 106*. Id. de la Iglesia des Craso*
106*. Marca, col. I lt*.
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J
niíc cuín Galli.v confinio ad sladiaquadringenla: Regio loia bona
csl et bonos habet Porlus.» Luego añade: «llabilarunt Empo-
rienscs ante insulam quandam appossilam, qu;e nunc Paleopolis
dicitur, modo inconiingenle degunt. Esl autem in duas l'rbcs
divisa muro duelo, cum olim acco!crcnt indigelutu quídam, qui
ctsi sua utcrenlur República, forma lamen quod essent tuliorcs
cisdem cum Gra*cis voluerunt includi menibus lamen muro in-
tus habes dislincti: lempore in unum voluerunl Civitatcm rnix-
*am ex barbariciis aliis, evenil in próximo fluvius labilur á Pi-
rinea, cuyus oslio j)ro porlu ulunlur Emporicnscs.» (’)
Deslas palabras se convence la grandeza de nuestra Empu-
ñas pues que en ella havia dos Ciudades en una, una para de-
fenderse de los enemigos, que podrían insultarlos, dos por con-
tener en si dos naciones tan dislinctas como griegos y españoles
indigetes, que cada una se gobernaba por sus propias leves, y
se separaba de la otra con sus propias murallas. Oigamos aho-
ra á bivio que todavía nos dará mas alto -conocimiento de esta
Ciudad describiéndola en la forma siguiente:
«Jam tune Empuña} dúo oppida crant muro divisa, unum
Graei habebant á Phocca, unde ct Massilienscs oriundi, altcrum
Hispani: sed Gra a cum oppidum in mari expositum, lotum orbein
muri minus quadringentus passus patcnluui habebat, Ilispa-
nis rctractior á mari trium millium spatium, in circuilu murus
eral, tertium genus Romani coloni á Divo Julio post devictos
Pompci liberos adjectu. Nunc in eorpus confusi ommnes Ilispa-
ni priús postremo Gr.eci in Civitatcm romanam aducti, mira-
relur quis cum ccrnerel aporto mari ab altera parle, ab altera
Ilispanos lam fiera} et belicossa} genli objcclos, quie res eos luta-
rctur. Disciplina erat cusios iniirmilatis quod ínter validiores
optime timor conlinenl, parlcm muri versam in agros egregié
munilam habebant. l'na tantuni in eam regionem porta imposi-
ta, cuyus afcsiduus cusios semper aliquis ex magislralibus eral,
noele pars tertia civium in muro cxcubabat, ñeque moris tan-
Cum and íegis causa, sed quanla si hoslis ad portas essent ob-
(*) En este y oíros de los textos que se citan hay algunos errores de
copia, que dejamos tales como se hallan en el manuscrito. (U. C. 1?.)
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K
MTViilwnl \igifias, el circuibaut cura. llispanuni ncinincin in
urbcin rccipicbunl ncc ipsi quidcm temeré urbem cxmlebanl,
ad mare palcbal ómnibus cxitus, porta ad Hispanoruni oppidum
versa nunquam, nisi frequente», pars tertia fere, cuyus próxi-
ma no?te vigilias in muris fueran! ogro diebanlur, causa cxc-
un:H hace eral, comercio cor uní Hispani imprudentes gandcbanl
inercarique, ct ipsi ca que externa navibus innchcrcntur, el
agrorum exhiberc fructus coiebant. llujusmodi usus desiderio,
ul Hispana urbs Gnccis pateret faciebat. Krant eliam eo tutio—
nes, quod sub umbra Homanoe amicitise latebant, quam sicut
ininoribus viribus quam Massilicnses ita pari coiebant fide.» {1}
No se puede idear descripción mas propia para hacernos co-
nocer la grandeza, opulencia, leyes y política de esta singular
Ciudad, que habiendo sido de principio población sola de espa-
fiolcs Indigetcs, lo fué despucs de Griegos v de llomanos, jun-
tando la positura del lugar naciones tan distintas, y de tan di-
ferentes costumbres. Individuar la grandeza de la Ciudad seria
difícil, lo cierto es que según Livio, que el muro de los españo-
les tenia tres millas, y que el de los griegos se dilataba cuatro-
cientos pasos, no teniendo cortada la parte de mar, asi que ha-
remos de considerar, que el semicírculo de esta prodigiosa po-
blación, seria de la distancia de cuatro millas, por lo menos
incluyendo lodo aquel gran espacio en que se hallan las aldeas
de Empuñas, Cinchclaus, Yilanera, Hcehs, las Corts, y la Es-
cala, (*) donde estaba el puerto de esta gran Ciudad, del qual
todavía se conservan las ruinas que ya celebró Strabon: «in pró-
ximo fluvius labitur á Pirinea, cuyus ostiam pro Porlu ulunlur
Emporienses. » Este habia de ser sin duda el rio Fluviá, antes
llamado Clodiano que naciendo mas arriba de Olot, dividiendo
los Condados de Peralada y Empuñas desguasa al mar junto á
H ■
(t) Veurcr Livio ¿obro la guerra de Catón contra los de Empuñas.
(*) La extensión de Ins ruinas que se conservan, persuade de que
los pasos á que se refiere Livio eran naturales y no itinerarios, da ndo
por consiguiente un circuito de unas dos millas, y no pudiendo estar
comprendidos cu él las poblaciones y lugares que cita Taberncf. Cf. Bo-
iet, Noticia histór. y arqueolug. de la antigua ciudad de En) por ton. Ma-
drid, 1879. (R. C. U )
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»
la antigua Empuñas, el qual lio obstante la destrucción de esta
gran Ciudad todavía so conserva navegable hasta ei molino de
Armen tora.
Hallábase no menos hermoseada esta Ciudad con el rio Ter,
que naciendo en el Pirineo después de haber regado gran parte
del pais venia á desbocar al mar junto á la ciudad de Empu-
rias á la parte del Poniente, lo que permaneció mientras esta
ciudad conservó su grandeza; pero después la industria de los
naturales torció su curso, eomo boy se baila que corre desde
Ycrges al mar, pasando junto á Torroella de Montgri, conser-
vándose solamente el vestigio del antiguo álveo del Ter, quo
llaman hoy Ter viejo, y no menos persistiendo aun las ruinas
de la muralla, que so edificó en Ycrges, para torcer el curso de
este caudaloso rio.
No solo ha sido célebre esta grande Empuñas por los moli-
tivos que quedan referidos, si también por una gran cantidad
de medallas de plata que en ella se fabricaban, las cuales aun
hoy nos conservan las memorias de lo que fué aquella pobla-
ción: el Sr. Antonio Aguslin explicó estas medallas en sus .Diá-
logos, (I) que de una parle tenían el caballo Pegaso, y do la
otra parte la testa do la diosa Cercs; con una letra que en unas
me tallas era Griega, en otras española y en otras latina, qué
decía Emporium con estos caracteres Eutiopit R N. (*) De estas
medallas se hallan cada dia en las ruinas de la antigua Empu-
ñas y en el año de 1708 se encontraron una gran cantidad en
el collado del Portús bajo el castillo de Bcllaguarda, de las
quales he tenido yo algunas en mi poder. De lo que hasta aquí
se ha ido ponderando, con claridad se descubre el estado de es-
ta gran Ciudad del tiempo de los Romanos, y no fué menor el
que conservó en el imperio de los Godos, en el qual del tiem-
po del Rey Wamba hallamos á esta ciudad ennoblecida con si-
lla episcopal, cuyos términos en la descripción quo dicho rey
(!) Alt res medalla i do Pujados.
(*) La leyenda que el autor atribuye á las monedas de la antigua
£111 lutrias es equivocada. Cf. Bótete oh. vil. v sobre todo Pujol y Campa,
Detcrijuion de loa monedas de Em parias y Hhodc con tus imitavivnes. Se-
villa, 1878. (K. C. II.)
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10
hizo de los obispados de España se señalan de esta manera:
«cEmpurim luec tcnent, de Justamantc, usque Bcrcam, de
Ventosa usque Guilvam.» Difícil empeño seria el intentar averi-
guar hoy estos limites de los quales no so halla conocimiento
alguno, solo en los confines del Condado de Itosellon he encon-
trado un territorio llamado la Valí Ventosa ó Vento ja, de que
se encuentran no pocos instrumentos en el Cartulario del Cabil-
do de Elna, y podía ser que este fuese el término de la Vento-
sa quo se halla expresado en la referida descripción, aunque no
me atrevo á afirmarlo.
Ya que hemos hablado de la silla episcopal de Empuñas
no será a geno de nuestro instituto el añadir aqui las noticias
que los Concilios de España nos han conservado de sus Obis-
pos. Pablo enlervino en 516 á los Concilios de Tarragona, en
517 & otro do Gerona, y en 527 al Toledano Segundo. Casolio,
ó Casonio en 540 se halló en un Concilio de Da rodona, y en
546 en otro de Lérida. En el tercer Toledano en 580 subscri-
bió Galano archipresbilero de la iglesia de Empuñas en nom-
bre de Fructuoso, Obispo de su Iglesia, y habiendo Galano sido
promovido á la Iglesia do Empuñas, se halló en los Concilios
de Zaragoza y do Barcelona celebrados en aquellos tiempos.
Sisaldo ó Sisuldo en 633 asimismo enlervino Donum Dei Obis-
po de Empuñas. Segario abad, fué procurador de Guilidano,
obispo do Empuñas, en el Toledano 13” y el mismo Guilidano,
quo en algunas parles se llama Guadila, ó Candila, intervino
personalmente en los Toledanos 15.° y 17.° de los años 688
y 694.
Insensiblemente vamos llegando al fatal tiempo de la inva-
sión de los Moros en España, los quales acabaron las grandes
ciudades que pudieron entonces por poco tiempo detener el tor-
rente de sus conquistas, una de las que perecieron á sus ma-
nos fué nuestra Empuñas, que quedó con tan bárbaros huéspe-
des tan otra de lo que havia sido en tiempo de los Romanos y
Godos, que cuando la restituyó á su antigua libertad el Empe-
rador Cario Magno, ó su padre Carlos Martello, era como un
cadáver de aquel gran cuerpo, que tanto habia ennoblecido á
este pais, desnudada de todas sus murallas y fortalezas, rique-
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u
zas, comercio, y lo que es mas de su silla episcopal, que como
la invasión y detención sarracena en estas parles del lodo se
acabó, agregándose su obispado en aquel miserable tiempo á
Ja Santa Iglesia do Gerona, que en medio de. la, invasión de
los bárbaros pudo conservar ú sus prelados, cuyos succosores
han después continuado á contar por distrito á su obispado,
todo lo que era de la antigua Empurias. No ignoro que nuestro
doctísimo Pujades defiendo que el obispado de Empurias se
unió al de Gerona do tiempo del Emperador Ludovieo Pió en
los años do 834, siendo obispo de la Iglesia de Gerona Yimer,
queriéndolo inferir del privilegio que este Obispo Yimer obtu-
vo de Ludovieo Pió despachado en el Palacio Atliniaeo á 4 de
las nonas Xbrc. año 21 de su imperio, (1) confirmándolo con
una sentencia proferida en Empurias entre partes de Marico,
conde de Empurias, y de Gondemaro, obispo do Gerona, su
dala á 12 de las Kal. de Sbro., año 3 después do la muerte
del Emperador Ludovieo, que es 843, ( 2 ) concluyendo de lo
dispuesto en estos instrumentos, que el obispado de Empurias
se acabó en el año 834, siendo pontífice Gregorio IV, impe-
rando Ludovieo Pió, reinando en Aquitania Pepino, siendo Con-
de Barna. . Wifredo el I, de Empurias Asomario, el obispo de
Gerona Yimar.
No se necesita de otra fuerza para desvanecer la opinión
de este célebre cronista que la lectura de los mismos instru-
mentos, que él cita para apoyo de su. opinión, y antes de ha-
blar de ellos es preciso hacer reflexión que las antiguas me-
morias de nuestra España no hacen mención de los Obispos
de Empurias de tiempo de los reyes godos y que en ninguna
se encuentra que durante la apresion sarracena se conservasen
obispos en aquella Iglesia, como ni tampoco que esta silla epis-
copal se restableciese inmediatamente después de la restaura-
ción de esta ciudad, no es dubitable todo este hecho, y la dili-
gencia de Pujades no encontró Obispo de Empurias en todo
este tiempo, ni documento que probase la existencia de aque-
lla silla episcopal, en esta conformidad siendo igualmente cier-
(1) Marco, col. 772.
(2) Marca, col. 78 ).
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to que en tiempo de les Moros se mantuvieron algunos cristia-
nos, aunque bajo de graves tributos, y pechos, no es dudable
que los del Condado de Empuñas recorrerían á la mas vczina
silla episcopal, qual era la do Gerona á fin de hallar en su
prelado toda la asistencia espiritual, que en tan calamitosos
tiempos necesitaban, conformándose con la disposición del dere-
cho que establece, que en semejantes casos la Iglesia Catedral
que ha perecido quede agregada, y unida á la mas vezina, des-
de donde se pueden socorrer con mas facilidad las ovejas del
obispado que ha quedado sin pastor, no es menester salimos do
Cali.* para la prueba real de esto discurso (1) que lo hallamos
practicado en nuestra Tarragona, cuyo arzobispado quedó uni-
do al de Narbona, por mas vezino desde el mismo tiempo de la
pérdida de España hasta el tiempo de nuestros Condes do
Barna. que procuraron de restaurar aquella Iglesia, beneficio
que no pudo lograr la silla episcopal de Empuñas, y así que-
dó de su naturaleza en fuerza de la disposición del derecho
unida é incor|K>rada á la do Gerona.
Veamos ahora que es lo que dispone el Emperador Ludo vi-
co Pió en su privilegio de 834, de que pretende inferir Pujados
ia unión del obispado de Empuñas al de Gerona, y dejando á
parte que n > pertenece, ni ha pertenecido nunca á los Príncipes
seglares el hacer semejantes uniones, habiendo solo estos pre-
tendido en solo caso necesitarse de su consentimiento para ha-
cer semejantes uniones en sus Estados, pasamos ya á examinar
este Privilegio, en que encontraremos que el Emperador Ludo-
vico á instancia del venerable obispo Wimer. confirma á la San-
ta Iglesia de Gerona, todo lo que pertenecía ú aquella Iglesia,
y que le había sido concedido por su padre Carlos, y otros pia-
dosos varones, esto es, en el Campo de Empordá=ln pago Em-
'Purilanco. La villa llamada lilla, antes Olianus, con sus térmi-
nos, seguidamente describe las tierras que poseía la misma
Iglesia en el Camp do Gerona=ln pago Gerundensi: añadien-
do luego la concesión de la tercera parte del Tcloneo y Pascua-
(M Marca fot. Itl>. Vi Je la Dióce>¡ de Tarragona agregada á la de Hurccl *tia.-
— Igura.
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13
rio riel mismo campo, repitiéndolo rio* ó Iros rozos en el Pri-
vilegio que so concluye: ol Emperador Luriovico lomando bajo
su protección á osla Iglesia concediéndole muchas gracias y
ejecuciones.
Pregunto ahora yo, donde csti It ui.ion de) Obispado de
Empuñas con el de Gerona? Ciertamente tal cosa no se leo en
todo el instrumento, que solo contiene que se confirma al Obis-
po el castillo de l'llú con sus dependencias en el Campo Em-
puritanense, y esto puede llamarse unión del Obispado de Em-
puñas con el de Gerona?. No por cierto, ni seria tampoco irre-
gular que un Obispo tuviese posesiones, y rentas en limites do
otro Obispado. La concesión do la tercera |>arte del Pascuario
Teloneo del Condado do Empuñas, que se concedió en este
instrumento, por ventura podría influir la unión pretendida^
Tampoco la sé comprender, pues que es cosa sabida, que las
uniones de los Obispados, quando se hacen, se despachan con
Bullas, ó Privilegios muy singulares, y expresivas de los mo-
tivos de la unión. Síguese pues con evidencia que lo que con-
cedió el Emperador Ludovico en este Privilegio, no fué la
unión del obispado de Empuñas con el do Gerona, si solo la
confirmación de las rentas de la Iglesia de Gerona, parle de
las quales había en el campo del Empurdan, otras en el de Ge-
rona y en el de Besalú, señalándole asimismo la tercera par-
te de los Teloncos y Pascuarios de los mismos campos y del
de Peralada como se acostumbraba á todas las Iglesias de la
Scptimania ó de la Marca do España quo tenían derecho sobre
la tercera parle de los Teloneos y Pascuarios de lodo el distrito
de sus Obispados.
Pasemos ya al instrumento, ó per mejor decir, Sentencia
proferida entre partes del Conde Adía rico, y del Obispo Gunde-
maro del año 843. Deste resulta el intento que vamos siguien-
do, que el Emperador Ludovico Pió concedió al Obispo Vimer
la tercera parlo del Teloneo y Pascuario, asi del mar, como de
tierra, resultante de los Condados de Peralada y de Empuñas,
ibi: «Pascuario et Teloneo quo<| riominus Imperator quondam
l.udovinis borne memoria 1 , perrioqavit et cessil de ipso Comi-
tal 11 Em|torilaneo, el Patralcnsc, lam de maro quatn de Icrris
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11
terliam parlcm ab omni inlegrilalo ad Sl<T. Mariió sed ad
Slum. Feliccm Sedis Gerundw.» Y que habiendo el sobredicho
Yimcr rcstiluídose á la Ciudad de Gerona, después de haber
obtenido dicho Privilegio, fué por el Conde Bernardo puesto en
pososion do la tercera parte do Toloneo y Pascuario do los Con-
dados de Gerona y Besalú, y pasando después á la ciudad do
Empurias el Conde Suñer, á quien Pujados llama Assomario,
en fuerza del mismo Privilegio del Emperador, lo dió la pose-
sión deí Tcloneo y Pascuario de los Condados que el instrumen-
to nombra obispado de Empurias y Pcrelada. asi que quedó el
Obispo Yimcr en posesión del Tcloneo y Pascuario de los qua-
lro Condados de Gerona, Besalú, Empurias y Pcrelada; ibi
«Yidinuis atque présenles fuimus, quando venit Yimer quon-
dam Episcopus qui fuil antecessor proedicti Gondemari á Gerun-
da civilato, cum gratia Domini Ludovici Imperaloris borne mc-
moria>, ct sic rocepit pleniler ipso Episcopalu Gerundcnsc, nec-
non Bisuidunense, lmpurilanensc el PelralatcRse una cum
ipsos Pascuarios et Teloneos, id esl terliam partem lam de tér-
ra, quarn cliam de raare, de ipsos Teloneos, quod de pitcdiclis
Comilalibus exeunt: unde per jussioncm piu'dicli Imperaloris
revcslivit Bornardus quandam vim Marani Episcopo de ipso
episcopalu cum Icrlia parle de ipso Pascuario et Tcloneo de Gc-
rundense atque Bisulduucnsc el sic pervenil a Sumario Comité
hic in Impurias civilate, ct oslcndil ci jussioncm Impcrialem,
tune slatim ipso Senarios Comes reveslivit, ct supra memóralo
Episcopo de ipso Episcopalu Impurilancnso ct Pelralcnse, cum
terlia parle de ipso Tcloneo atque Pascuario tam de Maro quarn
eliain de Ierra.»
Ya tenemos manifestada toda la fuerza en que se apoya la
opiuion de nuestro Pujados, pero con ella ni se prueba, ni se
puede probar la pretendida unión del Obispado de Empurias
con el de Gerona, y á lia de manifestar con evidencia lo que
vamos diciendo, se debe suponer como cosa cierta que al paso
que el Emperador Garlo-Magno y sus sucesores iban conquis-
tando la Seplimania, y la Marca Hispánica del poder de los
moros, á fin de restablecer las Iglesias catedrales les concedían
la tercera parle del Tcloneo y Pascuario de lodo el distrito de
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lo
sus Obispados, como asi lo expresó el Emperador Garlos Calvo
en el Privilegio que concedió en el afío 861 á Guisaldo obispo
de Urgcl al qual después de haberlo confirmado (odas las Igle-
sias, y demas derechos de su Iglesia, añade la confirmación de
la tercera parle del Tclonco y Pascuario, con esta expresión:
ibi «Prselcrca concedimus cidem Sancla; Scdi, ul sicut alte ec-
closte Scplimante, ita quoque cadem ct redores ejus somper
habeant terliam partcm Tclonei de ómnibus illius priette mer-
catis.» (1) Lo que todavía se confirma con hallarse el mismo
derecho, concediendo á la Iglesia catedral de Elna un Privile-
gio del afío 840, á la do Viquc en 888, (2) y asi mismo á la de
Narbona, y en una palabra á todas las de su metrópoli.
Asentado este hecho, se debe presuponer otro no menos
constante, qual es que los Condes quo mandaban en estas fron-
teras so tomaban tanta autoridad en sus departamentos, que no
solo á su fanlasia disponían de las cosas seculares, poro tam-
bién despojaban á las Iglesias de sus rentas, y de los derechos
que las pertenecían en virtud de los privilegios do los Empera-
dores, de que se podrian amontonar muchas pruebas, pero al
intento bastará solo allegar las que serán menester para mani-
festar que Bernardo Conde de Barcelona y Alarieo de Empuñas
eran del mismo dictamen que los demas de su género, y res-
pecto al Conde Bernardo lo convcnco la embajada que los pue-
blos de la Scplimania hicieron á Ludo vico Pío hallándose en
Carisiaco, en el año de 837 en que lodos los nobles de la Sep-
timania se quejaron de que Bernardo disponía do todo lo secu-
lar y eclesiástico, como bien le parecía; ibi: «parné omnes Sop-
untante nobilcs alfuerunt conquerenles advorsus Bcrnardum
duccm illarum parlium, ex quod illius Sataliitcs tam rebus cc-
clesiaslibus quam privatis sino ullo rcspeclu divino, humano-
que pro libito ulerentur.» (3) Y del Conde Marico nos lo con-
viene no solo la Sentencia de quo vamos tratando, pues de ella
resulta, quo no obstante el Privilegio do Ludovico Pió do 834,
ya Marico se había usurpado la tercera parle del Telonco y .
(1) Marca, col- 3-'¿7.
(*) Marca, col 819.
(3) Auclor vitíc I.udovici Pii, cit . 6 Marca, col. 317.
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16
Pase ua rio de los Condados de Empuñas y Porfiada, si landtion
olro juicio proferido en Tolosa delante Carlos Calvo segundo
contra el mismo Conde Alarieo en 843 por haber disputado al
Abad de San Quirsc de Culera, de las rentas que pertenecían á
este monasterio.
Contra estas vejaciones de los Condes, no Icnian los Obis-
pos otro recurso que el amparo de ios reyes de Francia á los
quales acudían pidiendo, que pusiesen en las Iglesias sus ren-
tas y los derechos de ellas bajo su amparo, á iin de defender-
se contra las vejaciones de los Condes, y conservar los derechos
do sus Iglesias, con este fin el buen obispo Vimer en 834 acu-
dió á Ludovico Pió pidiéndole Privilegio de su real protección,
y no menos concesión de la tercera parle del Telonco y Pascua-
rio de los Condados que se componía su diócesis conforme por
las disposiciones de los reyes sus antecesores habia sido conce-
dido á las Iglesias de la Seplimania, y Marca Hispánica, lo que
ejecutó el Emperador y el santo Obispo, en fuerza do este Pri-
vilegio fué á encontrar á los Condes de Barcelona y Gerona,
Bernardo, y de Empuñas y Perelada Suñer, para que le resti-
tuyesen la tercera parte de los Teloncos y Pascuarios que ellos
no habían querido entregarle, aunque le compitiesen en fuerza
de las leyes del reino, entonces los Condes con el positivo Pri-
vilegio del Emperador pusieron en posesión á Vimer de los Tc-
loneos y Pascuarios de los Condados de Gerona, Bcsalú, Empu-
ñas y Perelada, aunque de estos dos últimos le duró poco al
buen Obispo pues Alarieo se apoderó otra vez de ellos, y fué
preciso al Obispo Gonderaaro en el alto 843 seguir el pleito de
que vamos tratando, para recobrar sus Teloneos de los Conda-
dos de Empuñas y Perelada. Este es el hecho de los instrumen-
tos que allega Pujades, este es el Iin á que fueron hechos, y es-
ta la intención de los quo les formaron, sin que en lodos ellos
se halle una sola palabra de unión del Obispado de Empuñas
con el de Gerona.
. Solo falta ahora dar inteligencia á unas cláusulas del juicio
del año 844 que sin duda fueron las que hicieron persuadir ¡i
Pujades, que en virtud de estos títulos se hizo la unión del obis-
pado de Empuñas al obispado de Gerona, que son como se si-
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17
guen; ibi: «c t sic recepil pleniler ipso cpiscopalu Gerundensc,
nec non Bisuhlunense, Empuritanensc, ct Petra lalensc.» Y mas
abajo «Tune slalira ipse Soniarius Comes revestivil supra me-
móralo Episcopo de ipso cpiscopalu Empuriatense, ve! Pelrala-
lense.» Ponderando que el Conde Sunycr en fuerza de estas
palabras puso al Obispo Yimer en posesión del Obispado do
Empuñas y de Peralada, pero no resulta tal cosa de su conte-
nido, si solo que el conde Suñcr puso al Obispo en posesión de
la tercera parte del Teloneo y Pascuario de dichos Condados,
como se dice inmediatamente, ibi «ct sic vidimus praediclo epis-
copo quonrlam vel suos homines tertiam parlem prendere, vel
execre de ipsos Pascuarios, vel Teloneos de Supradictus Comi-
tatús.» Y las palab ras «de episcopal » » no añaden fuerza alguna
á la opinión contraria, porque en este prvilegio, lo mismo sig-
nifica esta palabra episcopalu que esta comital», significando
aqui no el Obispado de Empuñas y Peralada, lo que era muy
regular en los instrumentos de aquellos siglos y que tenemos
muchos ejemplos en nuestro país, en que sinónimamente se usa-
ban las palabras Obispado y Condado, como asi se le roconocc
en los Privilegios Reales, y otros antiquisimos instrumentos del
Condado de Cerdaña, en que recíprocamente so usa de los lér-
minos de Condado y Obispado, no habiendo sido la Cerdaña en
ningún tiempo Obispado, como y también Perelada, y Resaló
que en nuestro juicio de 843 y otros instrumenlos se nombran
lambien Obispados, y es constante que Perelada en ningún
tiempo ha gozado de este honor, y Bcsalú tampoco en aquellos
tiempos no le habia conocido tampoco; asi mismo los papeles
<|ue hablan del Condado do Manresa equivocando los términos
de Condado con el de Obispado que ha dado que pensar á los
Rabilantes de aquel país, aunque sin fundamento que aquella
Ciudad ha sido en algún tiempo ennoblecida de silla episcopal,,
y lo mismo espeñinenlamos en el Obispado de Narbona donde
vemos que en los antiquísimos instrumentos el pago fíedense , ó
Condado Rédense se llama Obispado, siendo cierto que el Obis-
pado de Alet no tuvo su principio hasta el año 1317 en que el
Papa Juan XXII erigió la abadía de S. Benito en el pago Reden-
se, en silla episcopal, y la razón de usarse sinónimamente tle
Tom. ii. i
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18
estas voces Obispado y Condado, y porqué en aquellas edades
los términos de los Condados y Obispados eran los mismos,
aunque la circunstancia de los lugares, y el estado de las cosas
introdujo en muchas partes que las diócesis se dilatasen en el
término de muchos Condados, como la de Gerona que extendía
en los 4 Condados, Gerona, Bcsalú, Empurras y Perelada, así
que de ninguna manera se puede decir que en el afio de 834 se
unió la catedral de Empurias á la de Gerona, sinó que esta
unión se hizo por su naturaleza, siguiéndose la disposición del
derecho, en el tiempo de la dominación Sarracena por haber
enteramente perecido la silla episcopal de Empurias.
Habiendo ya probado con evidencia que la silla episcopal
de Empurias se acabó con la invasión Sarracena, no será fuera
del intento el procurar averiguar la causa. Notoriamente se re-
conoce que esta consistió en la destrucción de esta grande ciu-
dad á manos de aquellos bárbaros, que hicieron triumfo de aca-
bar con los pueblos mas grandes, y que eran ornamento de las
provincias que iban conquistando, como lo experimentó no solo
Tarragona, si también otras infinitas del continente, y si bien
nuestra Empurias experimentó este común naufragio, pero su
misma grandeza le conservó alguna parle do aquella numerosa
población que fué bastante para conservarse su nombre con tí-
tulo de Ciudad por algunos siglos, así que no convengo con la
opinión del doctisimo Marca, que quiere que esta Ciudad del lo-
do se acabase á manos de los Sarracenos, sin quedar de ella
vestigio alguno, pues los archivos de Cal.* y Roscllon nos han
conservado no pocos instrumentos, con los quales se prueba
que hasta el afio 1 283 se conservó Empurias con título y nom-
bre de ciudad.
El Emperador Ludovico Pío en el S. (*) de Privile-
gio que acordó á los españoles refugiados en sus Estados,
(*) Probablemente Instrumento.
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19
cuya dala 68 en 816 (1) y mandó el Emperador, que de su
Privilegio se hiciesen siele copias que se devian conservar,
una en Narbona, oirá á Carcassona, á Russilione otra, y las
cuatro restantes en Empurias, Barcelona, Gerona y Beziers,
de esta disposición se convence que en este año de 816 la
ciudad de Empurias todavía se consideraba en pié, y que se
corria alguna especie de igualdad con las otras sobre expre-
sadas, siendo cabeza de Condado, donde se depositaban los
diplomas de los Reyes, 4 fin que los Condes no pudiesen
vejar á sus dislrictuales, con vejaciones, é inmoderadas
exacciones, como lo habían ejecutado hasta aquellos tiem-
pos. Esta misma positura conservó Empurias por algunos
siglos, siendo de ella constante prueba en un instrumento
del año 843, que es el juicio ya explicado del Obispo Gun-
demaro, y del Condo Alarico, el qual fué celebrado según
se lee en el instrumento: «t'n Impurice civitale in mallo pu-
blico». Lo mismo se expresa en otra de 991 que es una
conmutación entro el Monasterio de Sta. María de Rosas, y
cierto caballero llamado Guislrimiro, donde dando las afron-
tacioncs de una pieza de tierra se señalan los limites de
mediodía con el camino quo vá de Besalú á la Ciudad de
Empurias; ibi «de meridie in ipsa strata qui pergit á Castro
Bisulduno vel I ñiparías civitale.»
Continuó nuestra Empurias en el siglo XI á tener el
Ululo de Ciudad, reconociéndose asi en la Bulla del Papa
Silvestre despachada in mente Decembris, indiclione prima,
quo es año del Señor 1002, dirigida á Odón, Obispo de Gero-
na, en que entre otras cosas le confirma lodo lo que tenia
en la Ciudad de Empurias; ibi «ct ego Hugo Comes Empu-
(I) Le Blanc, Trallé historique des monnoios de France optés le comencé-
mcut de la Monarquía, jusque á present. Sus le Regne de Louvls Debonaire. (*)
(*) La moneda que dibuja el aulor eslá mal copiado. Sin duda
es la misma que describe Mr* Aloiss Heiss en el tomo II de su Descrip-
ción general de las monedas hispano -cristianas, pág, 134, núm, 1, y se ha*
lia dibujada en la lámina 87 del mismo tomo. La obra de Mr. Heiss debe
consultarse en lodo lo referente á las monedas de los condes de Ampu-
rías* (R. G. H.)
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20
riarum dono ccnsuin de duobus Caramis pnedicUe domuí Ca-
nonice, in Impuñis civilale». Y finalmente en el año 1 28*!,
cuando el rey Felipe tercero de Francia y Carlos su hijo
entraron con poderoso ejército en Cal.* su almirante Gui-
llelmo de Lodeva destruyó el castillo de Empuñas, como
así se lee en el Annal. de Ripoll de los Condes de Barce-
lona. (1)
No pudiendo el Illino. Marca negar lo auténtico de estos
instrumentos, confesó que en estos tiempos se había ya res-
tablecido Empuñas con la diligencia de los Franceses, pero
que antes había estado ya del lodo reducida á cenizas, pero
yo no inc sabría acomodar á la opinión de este grande
autor, porque no veo documento positivo que tal pruebe, y
al contrario muy poco después de la restauración de Barce-
lona, en el año 816, ya vemos que de Empuñas se habla
como de una Ciudad de nombre, y antes en los tiempos del
Emperador Caño-Magno, en el año 813 hallamos ya á Ir-
mingario Conde de Empuñas muy celebrado por sus expe-
diciones marítimas, (2) lo que no habría sido componible si
esta Ciudad se liuniese recobrado, enteramente dirruida por
manos de los moros, y no era fácil que mientras Gerona
no se conquistaba, que pudiese reedificarse esta Ciudad, por
las continuas guerras con los moros, y desde la conquista
de Gerona que fué en 783, no hay tiempo para restable-
cerse una Ciudad, hasta el 813 y mas estando el pais en
el continuo contratiempo do unas guerras tan sangrientas,
asi que es preciso decir que aunque osla ciudad fué muy
destruida de tiempo de los moros, pero no lo fué tanto,
que todavía después de la conquista, no conservase el nom-
bre de Ciudad, hasta 1200 aunque hoy se halle reducida
á una aldea de cuarenta casas. En el discurso de la Histo-
ria, se verán los motivos de su última ruina.
Habiendo ya hablado de las dos villas capitales de nuestros
Condados, antes de salir de la descripción de nuestro estado,
será el pasar á hacer mención de otros lugares y castillos de
(1) Morca, col. 3(8.
(?) Mjica, c ol. 2 7.
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21
islas Condados, que es preciso conocerlos para inleli^cnciadc la
historia, y habiéndose hablado de la fundación de Empuñas,
sera razón de hablar de las Islas Metías, que son tres escollos en
el mar entre la Escala y la antigua Empuñas, y la boca del Ter,
en una de estas desembarcaron Phocenscs, y se mantuvieron
lodo el tiempo que no les dieron lugar los Españoles de poner
el pié en tierra firme, á la qual despucs que los griegos funda-
ron á la gran Empuñas le quedó el nombre do Palcopolis, co-
mo asi lo vimos en Slrabon hablando de Empuñas, (*) y Pesio
Avieno describiendo en verso, esta nuestra cuesta no olvida á
nuestras Islas, aunque no las nombre diciendo, que hacen un
puerto bastantemente comódo para los navegantes.
El abad Baluzio en el Apéndice de los instrumentos anti-
guos de Cataluña ha escrito que estas islas de tiempo del rey
Lolhario se llamaban Vadruaga, Foniliaña y Scvarle (I) que-
riéndolo inferir de una sentencia proferida por el Conde íiaufre*
do hallándose en el monasterio de S. Pedro de Rodas en 698 en
que condenó á Adalberto á restituir á dicho monasterio la pesca
del estanque de Castellón que le había sido concedida en fuerza
de Privilegio del Rey Ludovico, junto con sus tres islas adya-
centes, Udruago, Foniliaña y Sa varíe; ibi «Ouum Ildesindus
abba ex Camobío beatissimi Pelñ regnique a'lerii elavigeri qui
situs est in Comitatu Pelralatensi, in monte quem nuncupant
Rodas una cum conscnsu el volúntate atque jussionc mea adiit
conspectibus Domini Ludovici Regis ejusque depracansdemen-
liam, ut quandam piscalionem idest ipsum slagnum de Casli-
lionc cum tribus Insuüs, ibi adjaccnlibus, quarum una vocatur
llduagro, altera veré Foniliaña, tertia aulem Savarlo.» Que-
riendo entender el abad Baluzio que estas tres islas son las Mo-
das, asi por verlas en el Condado de Empuñas, como por ser
tres que todo couviene á las Medas, pero debia hacer reflexión
4
(*) Parece plenamente justificado <|ue la isla de cjue halda Slrabon y
en la que se establecieron los Focenses antes de habitar en el continen-
te, no es ninguna de las Medas, sino el pequeño monlecillo en que está
hby edificado el lugar de S. Martin de Empuñas, (’f. Bolel, oh. cU. jxiy.
.30 y 31. (R. C. H.)
(I) Marca, col. 892.
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n
que según las letras transcritas del mismo Privilegio, estas islas
eran adyacentes del estanque de Castellón, ibi «ipsum stagnum
de Caslilione cum tribus insulis sibi adyacenlibus.» Y esta cir-
cunstancia de ser adyacentes del estanque de Castellón no pue-
de convenir á las Medas que son tres islas en el mar, las quales
en lodo caso se habrían de llamar adyacentes del Condado de
Empurias en cuyo distrito de costa se hallan situadas y no del
estanque de Castellón, que está dentro del Condado de Perola-
da, entre la villa de Castellón y de Rosas.
Presupuesto ya que las tres islas de las Medas, no pueden
ser las que se hallan nombradas en el citado instrumento, y
que son adyacentes del estanque de Castellón, se debe saber en
hecho, que en el mismo estanque de Castellón, había antigua-
mente diferentes islas, y aun hoy las hay, y particularmente
una que llaman la Isla Grande, muy apropósito para las pescas,
las quales son verdaderamente adyacentes del estanque, y de
estas habla el citado Privilegio, sin poder causar admiración
que dentro un estanque se hallasen estas tres islas, pues el de
Castellón es de una singular grandeza, de diez mil pasos de cir-
cumferencia, el qual in celebro Festo Aviaieno consta llamán-
dole el Estanque de Tono; stagnum ubi Toni montium in radici.
Y se halla del, muy particular noticia en instrumento del siglo
X y particularmente en un Privilegio de Luis Trasmarino Rey
de Francia del año 953, donde se anotan los límites de dicho
Estanque en la forma siguiente. «Ex termina tur itaque prsedic-
tum stagnum in oriente in territorio Petreto, et in villa Agula
et Torrisella, et stagno sanguinario, seu in Santa Margarita v. in
ipsa arena, á mcridie igitur usque in Marc cum ipso gradu, in
occidente veró in territorio de villa Castilliono, cum ipso Canno-
re, usque in ipso dodn, ac in ip90 Madalexo usque in Sancto
Joane, in cirlio et aquilone in territorio de Monte-majore quem
dicunt Mascuario, vel in ipso territorio Sancti Pctri.» Que vie-
nen á ser las mismas confrontaciones que hoy tiene este estan-
que tan celebrado no solo por su abundante pesca como si tam-
bién por la caza de los cisnes que en copioso número le hermo-
sean; volviendo pues á las islas Medas, de que estamos hablan-
do presupuesto ya' que no son la islas de que se hace mención
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23
en los instrumentos sobre-referidos, no podemos saber qual fué
su antiguo nombre, conservándose solo el de la una llamada
Paleopolis, por haber sido el primer asiento de los pobladores
de Empuñas. Mucho trabajó nuestro Pujades á buscar la deno-
minación de las Mcdas, queriendo atribuirla, siguiendo la opi-
nión de Compte, á la venida de Mcdea en España, como dice
que sucedió en los principios del reinado de Erilrco. El ilusiví-
simo Marca no puede convenir en esta opinión, y dice que el
nombre de Medas puede venir del latino meta quo significa tér-
mino, ó fin de carrera, lo qual en el circo se señalaba por tres
piedras elevadas discurriendo que estas islas se llamarían meta
y corrompidamente medas, por ser tres escollos en la forma que
se ponían las tres piedras que servían de fin, ó término en las
carreras.
Pero ni una, ni otra opinión, aunque de tan graves autores
tiene probabilidad alguna, y cierto que es difícil el ir á inquirir
las denominaciones de los lugares y mas cuando los autores an-
tiguos, no nos han dejado alguna noticia de ella, y en esta su-
posición, deseando yo escribir con algún fundamento solo diré,
dejando aparte la Etipiologia del nombre Mcda, que este nom-
bre no era solo de estas tres islas, pues las demas que había en
lo restante de aquella costa hasta el Cabo do Ccrvcra también
se llamaban Medas, como asi se Ice en diferentes instrumentos
de S. Pedro de Rodas, año 974, en que confirma los términos
de dicho monasterio, y entre otros se halla dentro del mar unas
islas llamadas Medas, ibi «confírmamus namque tibí tuisquo
succesoribus pftediclum monasterium cum suis terminis, et ad-
jacentis et cum ómnibus, qu® infra continenlur, id est ab ipsa
Roda, qu® est infra portum Fruxani.» (1) Asi que se ve cla-
ramente que ni el ser tres escollos les pudo dar el nombre do
Mcda que quiere Marca, ni la venida de Medca á España, sino
solamente que este era un nombre común á las islas ó escollos
de la costa: en estas que regularmente llamamos Medas hay una
torre con presidio militar, á fin de que no puedan en ella refu-
giarse las embarcaciones de corsarios.
(Continua).
1) Marca, col. 90ti.
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u
LA DECADENCIA DE CATALUÑA.
De como se corrompieron i.as costlmbhes de Catalina.
Aun cuando Barcelona fué, durante la Edad Media, asien-
to de una córte oslentosa, y emporio del comercio y de la
industria, eran tan puras y sencillas las costumbres de sus
habitantes y tal su sobriedad, que el recuerdo de aquellas y
de esta admiraron al embajador veneciano Xavagiero quien,
íi principios del siglo XVI recorrió, como es sabido, las prin-
cipales comarcas de nuestra Espada, y al cual deben sus
compatriotas el mas curioso libro de viajo que darse pue-
da. (1)
Solian los catalanes por aquel entonces invertir grandes,
sumas en la construcción de edificios públicos y privados, y
no retrocedían ante ningún sacrificio pecuniario por costoso
que fuese, cuando trataban de formar una biblioteca ó de
(1) a Los cuales ciudadanos (de Barcelona) ninguna cosa hacían con vicioso ex-
tierno más todas asi las publicas y las privadas y particulares, gobernadas y me-
didas por el nivel de la razón. Asi que ningunas discordias, ningunos pleitos ni di-
ferencias, ni palabras injuriosas, ni dañosos escóndalos, ni alborotos apocaban ni
hacían menos sus riquezas y caudales Porque los caballeros y personas nobles*
do Barcelona se preciaban do sus armas y caballos, y de los exercicios militares,
gastando en ellos su tiempo y exercitando sus personas y las fuerzasdesus cuer-
pos, y mostrando á sus enemigos animoso y denodado rostro: Los mercaderes y
tratóme* con mucha honestidad y limpieza entendían en sus ti atos y negociacioiws,
en las cuales mercadurías no eran tan amigos de ganancias é intereses cuanto do
guardar verdad y mantener su crédito y ser en todo liberales. .. ToJos los sacerdo-
tes y personas ecle.-iasticas vivían con mucha honestidad, limpieza y religión, y
con mucha reverencia y devoción, en los Oficios divinos y cosas eclesiásticos em-
pleaban lodo su caudal. Asi mismo lodos los otros hijos de aquella cibdad de cual-
quier edad y condición, trabajaban y gastaban sus días en las buenas artes, dellos
en las nobles y liberales, y los otros en aquellos cuyos oficios son manuales é indus-
triosos, en los cuales eran muy primos, y aquella cibdad estaba muy bien gober-
nada Kn ella no consentía» hombre vagamundo ocioso y desaprovechado masque
todos tuviesen oficio y trabajasen como honestamente viviesen con el sudor de su
cara, por manera que ningún hombre de mal vivir ni pobre mendicante on efia se
hallaba; más lodos eran muy buenos y caudalosos » Vio je pr España de Micer An-
dre» Naba jera embajador de Venrcia al nnp*rador Cari te \\ traducido y publicado por
D. Antonio María Fabie en el Tomo XIII de la colección de Libros de antaño. Ma-
drid, 1879, p. p 36t y 3t¡5.
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25
adquirir cualesquiera objetos do arlo; (1) pero lanío en su
vida íntima como en sus manifestaciones exteriores no solo
eran parcos sino que tonian honra mostrarse tales como lo
declaran dos anécdotas referidas por el P. Marsili en su Cri-
ti de Cataluña, (2) que vamos á reproducir textualmente por
probar la verdad de lo que dejamos asentado.
«Los antiguos barceloneses — escribía nuestro buen jesuí-
ta allá por el año 1681, — por ser muy limitados y hom-
bres enemigos de superfluidades contentándose con lo nece-
sario y honesto mantenimiento, no ponian en el mesa más
panes de quantas personas en la mesa se sentaban. Y eran
los panes tales que eada uno era suficiente para mantener
una persona en cada comida, y si el que comía despacha-
ba mas pronto aquel pan que no los otros, había de sufrir
por entonces. Por lo qual cuando falta el pan en una me-
sa dicen algunos: ¿Es esta mesa de Barcelona que no se ha
de comer sino pan por persona?»
«No había en Barcelona botica de comer. Guardábase es-
to con tanto rigor, que yendo un dia un ciudadano do Bar-
celona por la calle, y viendo la primera botica de vino y
golosinas que un valenciano habia puesto, soltó la capa y
fué dando voces por la Ciudad diciendo: Via fora I ladres .
Espantóse la gente, pensaban que se habia tornado loco. Fué-
ronsc tras de el que iba caminando á la Casa de la Ciu-
dad, fueron á avisar á los consellcrcs que fulano hombre
honrado, iba hacia allá loco. Entró el loco cuerdo dando
voces, y habiendo entrado en la casa de la Ciudad, descu-
brió su locura tan cuerda y dichosísima diciendo: «Una bo-
liquilla de comer y beber ha puesto un valenciano. Si no
lo remediáis perdida será la templanza, castidad y valentía
de nuestra Ciudad. Remedióse por entonces.»
«No se remedió andando el tiempo ya que en la época
que historiamos no habia en Barcelona barriada alguna que
(1) Tóase el inventarlo dado & luz por el Calendan Calalú de 1875, por nuestro
distinguido compañero D. Andrés Balaguer y Merino.
ff) Crine de Cataluña h*ch‘ i por las Naciones Estrangera «, compuesta por el Podre
llanuel Marsili. de la Compañía do Jesús, natural do la villa de Olot. Barcelona,
Imp. de Matevaf. 1081, p. 377 y 378.
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26
no tuviese sus mesas de vino, ni plazuela adonde no abrie-
se varias tiendas de golosinas como lo prueban muchas Or-
denanzas promulgadas por el 'Consejo de Ciento con el ob-
jeto de extirpar tabernas semillero de vicios y pecados. (1)
Bello aspecto hubo de ofrecer Barcelona por aquellos tiem-
pos, con sus calles empedradas de grandes losas, y sus
plazas con fuentes y juegos de agua, y sus jardines cua-
(I) A 8 de Maig de 1623 per lo Consell de cent peí extirpar vicis y mole cos-
turas de la present Ciulat foren fetes algunos disposiciones en íorma de Ordinacions.
Jrch. munic. ñ»b. de Bruniquer y V, II. t f. //.
He aquí el preámbulo de oslas Ordenanzas:
«Ara ojals tolhom generalment quens notifican y fan saber de part del noble
Degent la Veguería, deis magnifichs Batí le y MostassafT, y Administrador de les plas-
tes (liste funcionario conocia de la policía de los vinos, trigos, granos, etc., de los
medidores y cribadores y de olías materias con inhibición de los ministros reales)
de la present ciulat de Barcelona, co es acascun deells en quant toca y perlauy a
sa jurisdiccio; consideran t los magniílchs Consellers y Prohou.ens de la Ciulat, lo
quant ofTonen a De ti Nostre Senyor de lanls vicis y peccais publichs ques cometen
y veuhen en Barcelona conexent que la porta per bont sol en entrar es la glotone-
ría y obrietat porque sou soininars e incentius de tota deshonestitat, entontelxen y
offuscan la memoria, apesgan la voluntat; enflaquecen les forjes, infectan la salut,
turban y alteran la pau quietuls publiques, y causan infinita sities mals en gran
Indignado de la ira de Deu omnlpotent. y dany universal de tots, com, per lo con-
trari la virtud de la sobríetat y templanza reprimeix les passions, fa vlgorossos y
esforsats ais bomons pera coses grandioses animan lo entcníment, fecundan la me-
moria, excitan la voluntat a amar y seguir la virtul y esquivar y aborrir lo vici per
axi endressar y guiar les actlons, mijanlsant la Divinal’Gracia, a pros la procel-losa
navegado de la present vida temporal al fi optat del segur port de la Etetna, per
£0 volent dits sen y ora Consellers reformar tant mals y depraváis costuras, y coi re-
gir tanta dissolucio ab que molls viuhen en la present Ciulat, ab no poc scandol y
sentí me nt de l**s afires perssones ben intencionades y celoses do la Virlut, y co-
mensant peí lo mes urgent y el que apar mes fácil que es remediar lo vici de la
Crápula maro de oclositat que engendra y empolla los altres vicis, ab apercebiment
que apres te proteyra ab molt cuydado quant tie potable en expurgar la Ciulat do ta-
furera, Vagamundos, alcabols, avils fembresy somblant geni que son la escoria y
sentina do la República etc.» ( Arch . mun. de Barcelona. Ordinacvms de V any f. /
y siguientes.) El objeto de estas Ordenanzas más elocuentes, rn verdad, que todo
cuanto pudiéiamos aducir para probar la corrupción de las costumbres de Cataluña,
no fuó otro quo el de disponer que fuesen cerradas y suprimidas muchas tal ornas.
Del mismo documento resulta que habla, cuando ménos, una por cada calle.
A 2 de Octubre de 16 2 en Consell do Trenta sis se troban unas Ordinacions fe-
tes en ordre a extirpar vicis y pecáis. Arch. mun. Rub. de Bruniquer . Vol. //, f. H
vio. y /8.
A 3 de Setembre, 30 y IV de Octubre de 16V3 se tracta de extirpar vicis y prohi-
bir casos de Jochs. Id. ibid. ibid.
A 22 de Maig de 1713 en Consell de cent se tracta de redressar vicis y abusos,
oxpelir Gitanos, llevar jochs del Poital de Mar, y de las Barraques y de las Tri-
ques. Id. ibid. ibid.
A 28 de Maig de 1714 en Consell so tracta del inatcix. ¡d ibid ibid.
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27
jados de naranjos y palmas. Destocábanse entonces sobro el
azul del cielo los soberbios campanarios de Sania Catalina y
de San Francisco, y los de la Seo, de Santa Águeda, de
Santa María del Mar y de Santa María del Pino, quo to-
davía subsisten, las almenadas torres de los palacios seño-
riales y las negruzcas inmensas tapias de los huertos con-
ventuales. La multitud de gentes que, agitándose entre aque-
llas moles de piedra, discurría afanosa por calles y plazas,
podia admirar á su sabor, ora los góticos y esbeltos arcos
del Palacio menor, ora la plateresca puerta de casa Gralla,
ora los maravillosos ventanales del palacio de la Diputación
y de la casa de la Ciudad. Cada monumento, cada sitio de
Barcelona traía á la memoria un recuerdo glorioso y era
como un timbre de honra para el pueblo catalan. Aquí al-
zábanse las torres del Palacio mayor, cuna de la antigua
monarquía; allí asentaba la morada del Consejo de Ciento
que había sobrevenido á la dinastía de su fundador; el cual
respetado aun en aquella sazón, mantenía inhiesto la sacra
bandera de Santa Eulalia, símbolo del poder y prestigio de
la Ciudad; y si por un lado los degenerados descendientes
de los Cardona y de los Querall rompían, en pueriles tor-
neos, lanzas de madera en la plaza del Borne, mientras los
inquisidores encendían sus hogueras, en la del Rey, en la
de Santa Catalina y algunas veces en la antedicha do Bor-
ne, por otro la Atarazana, cuyos muros lamia el mar mos-
traba claramente la pericia naval de los catalanes, el rico
y secular monasterio de San Pablo del Campo daba testi-
monio de su singular devoción. (1)
|l) «Barcelona es una ciudad bellísima y muy bien situada Tiene gran nu-
mero de jardines con muchos arrayanes, naranjos y cidras. Las casas son buenas y
cómodas y todas de piedra y no de tierra romo en el resto de Cataluña, está cerca*
na ai mar pero sin puerto y tiene un arsenal donde solía antes haber muchas naves
más ahora no hay ninguna , no es muy abundante de pan ni de vino, pero si de frutas
y la causa es por estar la tierra poco poblada lo cual se atribuye á la guerra que los
catalanes sostuvieron con él (Juan II; por causa de su hijo D. Carlos» Navagiero»
l e. cit pp. 560 y 56t.
«Xas despuos, andando los tiempos y cresciendo el numero de sus moradores
dos voceaba sido acrecentada de todas partes con suntuosas cosas seglares, igle-
sias y monasterios muy lucidos, y dos veces asi mismo cercada de muy fuertes y
espesas torres La cual como quiera que a su tamaño y gt andera ó muchas cibdades
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28
Las genios de todas clases y condiciones que penetraban
en (an espléndidos edificios ó paseaban por lan bellas calles,
la dama que iba á misa llevada por sus pajes en silla de
mano, el prohombre que dirigía sus pasos hacia la Casa de
la Ciudad, para lomar asiento en los escaños del Consejo,
el magnate á quien esperaba el Virrey en su palacio y cu-
ya gigantesca carroza cruzaba por esa plaza al tiempo que
por esotra adelantábase el Padre franciscano que conducien-
do del ronzal al pacifico asno, iba á recorrer los pueblos
comarcanos mendigando las acostumbradas cuantiosas limos-
nas, los comerciantes quo corrían á la Lonja á tratar v
contratar, y los mercaderes ambulantes quo las veces, fija-
ban sus reales en el estrecho Cali, lodos asi por su porto
como por sus maneras, poco tenían de común con aquellos
reconozca clara ventaja; má* en lindeza de edificios y en fresco» do la ribera dol
mar, enlimpiezu de las calles, en concierto de los barrios y colaciones, en igualdad
de lodas las casas, y muy deleitosos vergeles que cada casa presera tener bieu gran-
geadas y adornadas con diversidad do muchos arboles y también algunas palmas*
que, Analmente en toda su hermosura y gentileza, por cierto, á mi ver, debe ser
preferida y antepuesta á todas las cibdadcs más insigues del mundo por los que sin
afición las juzgasen.* Id. ibid. p 367 .
«Hay ( 3 n Barcelona) un gran terraplén .... Señaladamente es maravillosísimo de
bueno hácia al mar de?do el Baluarte de Poniente hasta levante Que todo este
gran pedazo ó trecho del terraplén es tan espacioso y ancho quo pueden ir tres co-
ches junloi como do hecho van muchas vecO' por las laidos, por ser innumerables
los quo acuden entonces y otros tantos los cabal icios que rúan con sus caballos.*
Historia de los Victoriosísimos antiguos Condes de lia '■clona etc., por Fray Fi ancisco
Diago, de la Orden de Predicadores y lector primero do Teología del convento de
Santa Cathenna. inartyr. Barcelona, tf 0 1 . imprenta de Sebastian Cornelias, p. H.
«llenen, (los ciudadanos de Barcelona) sus casas y huertos muy bien adresados .
las casas son de piedra y los huertos están llenos de naranjos y verdura.» Kooc.’
loe. cit„ p 4%I.
«El territorio de Barcelona es muy alegre, casas, huerto*, viña* y lodos regalo»
que hay en su comarca.» Id. ibid. tbid.
«Entro las ganancias de los ciudadanos son muy do nolar la de los vidrios y I 09
hornos y entre las mercaderes los corales que se llevan por toda España, ventado-
ros y estuches de mujeres y sus chapines y pies do caballo, son bien conocidas.
Hay abundancia de todas en ella (Barcelona) mayormente de pescado que se com-
pra muy barato en sus mercados. Las carnes son cara* mas nunca faltan. Falla de
trigo no hay porque en habiéndola los ciudadanos se proveen de Sicilia y de otras
paites por dineros (I) Uvas hay de muchas suertes que en grandes cubas de ma-
dera vienen por mar, de manera que en Barcelona no falta ningún regalo. Tiene
muy buenas fuentes por la curiad, calles muy limpias por las cuales andan una»
savas que resciben toJa suciedad é inmundicia.» Id. ibid. p. I%8.
(I) Cuando nos ocupemos en explicar cámo decayó la prosperidad material de
Cataluña, verémos la inexactitud de esla apreciación.
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29
catalanes de cuya sencillez y modestia se había hecho len-
guas Navagicro.
Si algún viajero, imitando al embajador veneciano, qui-
so en la época á que nos referimos, estudiar las costum-
bres de los barceloneses no debió de contentarse con recor-
rer sus calles, sino que hubo de subir la escalera del
magnate y atravesar el dintel de la puerta del ciudadano.
Otro tanto haremos nosotros para convencernos más y más
do como la pasión del lujo se apoderó, por entonces, do
nuestros abuelos, quienes podían tan raras veces juntarse y
solazarse en público que do preciso hubieron de dar rien-
da suelta á su vanidosa ostentación, en el hogar domésti-
co. A diferencia de Madrid, no se habia generalizado toda-
vía en Barcelona la afición por los espectáculos del arle dra-
mático, y mucho tiempo transcurrió antes de que á alguien
se le ocurriese levantar en el huerto do Trcnlaclaus el pri-
mer teatro público de importancia que poseyó la Ciudad!
los autos de fé eran poco concurridos por las personas dis-
tinguidas; rarísimas las corridas de loros, maneras de di-
versión ambas predilectas de los castellanos. Además el ca-
rácter reservado de los catalanes hacia que cifrasen todo
solaz y pasatiempo en el retiro de sus moradas, y, por lo
tanto, que so desviviesen por adornarlas; á excepción de
cuando á causa de algún suceso solemne, como por ejem-
plo, la entrada de un monarca, un entierro ó bien un tor-
neo, ostentaban su lujo públicamente.
El dia 27 do Enero de 1519 los consellercs de Barce-
lona recibieron una carta del Sindico del Consejo de Cien-
to fechada el dia 23 en Zaragoza participándoles quo el Rey
habia emprendido su viaje hácia la capital de Cataluña el
dia 24. Reunióse el Consejo do Cíenlo en pleno, y acordó
levantar un gran catafalco en la plaza de Framcnor, hoy en
dia de Mcdinaceli, y entoldarla hasta su mitad. A 7 de Fe-
brero siguiente arribó Carlos á Molins de Rey donde des-
cansó dos dias. Llegó un lúnes al monasterio de Valldon-
zella situado en las inmediaciones de la Puerta de San An-
tonio, extra-muros, en donde los reyes solían hospedarse.
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30
por veinlc y cuatro horas, antes de entrar solemnemente en
Barcelona. Allí fueron los conscllcres, el Veguer, los cónsu-
les de la Lonja, y gran número de prohombres. Carlos, no*
ticioso de su llegada, hallábase montado á caballo, voltean-
do por una llanura situada á alguna distancia de dicho mo-
nasterio. Aeercáronselo los conscllcres, y le besaron la ma-
no uno tras otro según el ceremonial de costumbre, sin
apearse de los caballos que montaban. Encaminóse luego la
comitiva al Monasterio, y como en mitad del camino púso-
se el sol, fueron encendidas cien hachas de viento llevadas
por menestrales. Los representantes de la Ciudad acompa-
ñaron al Rey hasta al patio del Monasterio, cuya abadesa
con la mitra en la cabeza y el báculo en la mano, rodea-
da de toda la comunidad, recibióles agradosamcnle. Llegó el
dia 13, y apenas las campanas de las iglesias de Barcelona
habian dado el loque do oraciones correspondiente al me-
diodía, cuando arribó á la Puerta de San Antonio una os-
tenlosa comitiva compuesta de los consellercs, de los re-
presentantes de los gremios y de su sequilo. Llegado que
hubo, I os consellercs despacháronle un correo al Rey par-
ticipándole que estaban apercibidos para recibirle tan pronto
como tuviesen por conveniente verificar su entrada. Las tres
de la tarde eran cuando Carlos llegó á dicha Puerta y al
punto mismo abriéronse unos cielos que la cubrían consti-
tuidos por tres arcadas semicirculares y concéntricas. En la
mitad superior aparecía Jesús entre la Virgen y San Juan;
al remate derecho Elias y al izquierdo Enoch. La central y
la inferior ocupábanla doce ángeles, seis en cada una, lo-
dos con instrumentos de cuerda, todos cantores, y así fué
que recibieron al nuevo rey con cántos místicos, l'no de
ellos al entregarle las llaves do la Ciudad pronunció un
discurso en latin lleno de las ampulosidades que avanzaban
en aquella época, tal linaje de trabajos literarios. En me-
dio del estruendo de las salvas de artillería hizo su entra-
da Carlos en la Ciudad bajo riquísimo palio de brocado cu-
yos cordones de seda y oro llevaban los prohombres de la
Ciudad clejidos por suerte. Siguió la comitiva toda la ca-
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31
lie d-d Hospital, salió & la plaza do la Toqueria, recorrió
la Rambla hasta Atarazanas cuyo fuerte le saludó con una
salva do artillería, tomó el Corredor de framenor, hoy en
día Dormitorio de San Francisco, entró en la actual plaza
de Medinaceli, espléndidamente adornada, por órden del Con-
sejo do Ciento, como hemos dicho. Al lado opuesto del pa-
lacio de Moneada elevábase un gran catafalco cnbierlo do
patio colorado, y, en medio de el una alfombra do tercio-
pelo carmesí sobro la cual aparecía un magnifico sillón do-
rado, propiedad de la Ciudad, con almohadones de tercio-
pelo verde, cubierto por un dosel de brocado con frontis do
raso. Victoreado por la muchedumbre apeóse Carlos al pié
de este catafalco, subió á él para ocupar el sillón que es-
taba destinado. En el mismo momento salió de la inmedia-
ta iglesia de San Francisco, el arzobispo do Tarragona don
Pedro Folch de Cardona con el Terno de la Comunidad do
Framenor llevando la- Vera Cruz y un misal, y después de
haber subido todos al catafalco, dicho arzobispo abrió el mi-
sal, colocó sobre él la Vera Cruz, presentólo á Carlos, el
cual arrodillado en el almohadón y extendida la diestra, so-
bre el misal y la Vera Cruz juró guardar y hacer guar-
dar las Constituciones, privilegios, usos, costumbres y demás
libertades otorgadas á Barcelona por sus antecesores. En se-
guida los conselleres besáronle la mano en muestra y sefial
de agradecimiento. Desfilado que hubieron ante el solio real
las Cofradías de los gremios, Carlos colocóse, por segunda
vez, bajo el pálio, precedido de su Caballerizo Mayor quo
llevaba en las manos la espada real desnuda, y acompaña-
do de toda su comitiva, dirigióse al palacio del Obispo pa-
sando por la calle Ancha, por los Cambios, por la plaza de
Santa María del Mar, por la del Borne, por la calle de Mon-
eada, por la plazuela do Marcus, por la Boria hasta á la
Cort del Veguer, hoy bajada de la Cárcel, por la plaza de
San Jaime y por la calle del Obispo en cuya embocadura
se babia erigido por órden y cuenta de la Diputación un
sólido arco de madera quo sostenia un castillo amurallado
con dos baluartes y cuatro torres pequeñas, en medio do
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n
las cuales elevábase otra <lc mayores proporciones, dp cs-
J)dla forma y muy bien pintada. Cuando se presentó anlc
cSic simulacro la regia comitiva, diósc al vuelo una cam-
pana, V al grito de Alarma, alarma, los hombres que es-
taban en las cuatro Iones menores aparentaron combatir con
los disparos de artillería, á la mayor, al tiempo que ardoro-
sos gritaban; /Vira el Rey! La multitud de gentes que, em-
J)clcsados, contemplaban este espectáculo, prorumpió asimis-
mo en vítores á Carlos. En la puerta del Palacio Episcopal
jcsperábale el obispo de Barcelona, D. Martin García, de
pontifical, rodeado del Capitulo de la Seo con la Cruz, la
bandera de Santa Eulalia y los estandartes de la misma igle-
.sia. A la derecha del vestíbulo de Palacio se hallaba colo-
cada una gran silla cubierta del tejido denominado llama
de oro, y á su pié un almohadón en el cual se arrodilló
Carlos y adoró la Vera-Cruz que el obispo sostenía con am-
bas manos. Entróse luego por el templo bajo palio, y des-
cendió á la cripta de Santa Eulalia en donde oró gran ra-
lo fervorosamente. Tantas luces babia aquella noche en la
Catedral, que semejaban la del sol. Regresó el Rey por el
propio camino y con la misma ceremonia, y detúvose en
la casa del arzobispo de Tarragona, y allí se hospedó. (1)
Al.' de Marzo del mismo año llegó á Barcelona la
triste nueva de haber fallecido el emperador Maximiliano I
de Alemania, abuelo paterno del Rey. Inmediatamente prc-
paránsole honras fúnebres cuya celebración duró tres «lias.
Con este objeto desde la capilla de Santa Eulalia hasta el
coro elevóso una pirámide de madera cubierta de bayeta
negra y llena de luces, á cuya cúspide se subia por once
grandes gradas lapizadas de terciopelo negro. Remataba tan
grandioso monumento la eslátua del Emperador, revestida de
su armadura y colocada bajo de un dosel coronado con la
diadema imperial germánica. Bayetas negras con las armas
imperiales en las paredes de la iglesia, tapices de lerciopc-
(I) Véase l'estrjts y Ceremonias publica* celebradas en liare hna cuando la prima-
ra venida de su A . Y»'//7 cnuh D. Carlos I, par D. Manuel de Ü -famll y de Sartorio.
Memorias Je laJlcal Academia de buena* Letra* de tíarc?hna. T. lf, p. / y'sign entes . '
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33
Jo negro con las mismas armas en el coro y gran número
de antorchas amarillas completaban el fúnebre ornato, que,
dada la estructura del templo, hubo de producir un efecto
maravilloso. En la tarde de dicho dia salió Carlos de la ca-
sa del arzobispo de Tarragona endonde le hemos visto hos-
pedarse, vestido de negro y cubierta la cabeza con un ca-
pirote del mismo color, montado en un caballo también en-
jaezado de luto. Precediéronle: 1.* las crucos de las parro-
quias y conventos y el clero regular y secular, 2.‘ los obis-
pos y los abades, 3.’ doscientos pobres con cirios amarillos
en las manos, con capirotes en las cabezas y vestidos de
paño negro; 4.* el caballo del Emperador cubierto con gual-
drapas de brocado y conducido por cuatro palaforneros; 3.°
los heraldos que llevaban las banderas del Imperio, del ar-
chiducado de Austria, y del ducado de Borgofia; 6.° un ca-
ballero con el cetro imperial en la diestra y la corona en
la siniestra; 7.* otro caballero con un mundo de oro en la
mano, coronado por una cruz del mismo metal; 8." los ca-
balleros castellanos, catalanes, italianos, flamencos y alema-
nes, también á caballo, también con traje y capirote negro.
Entrado que hubo la enlutada comitiva en el templo, Car-
los ofreció á Dios las banderas de su familia, y después
do haber pasado seis horas oyendo vísperas regresó ú su
hospedaje. Sucedió esto un lúnes y repitióse la misma re-
ligiosa función, el martes y el miércoles siguientes. El dia
5 del repetido Marzo fué la celebración del Capitulo Gene-
ral del Toisón de oro para cuya solemnidad pintáronse en
las testeras de las sillas del coro de la Catedral los escu-
dos de armas de los caballeros presentes, ausentes y difun-
tos. Todo el coro fué alfombrado de terciopelo carmesí; las
paredes de la Iglesia cubiertas de tapices; la silla del difun-
to Emperador con un dosel de terciopelo negro y la del Rey
con otro de brocado. En el Presbiterio, al lado del Evan-
gelio el sillón real sobre unas gradas. A la hora de víspe-
ras, Carlos, acompañado de todos sus caballeros, de dos
Reyes de Armas y dos Maestros de Ceremonias, dirigiósb
al templo. Tanto él como los caballeros iban montados á ea-
Tom. ii. 3
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u
bailo y vestidos de terciopelo carmesí, en la cabeza urfa
gorra de seda del mismo color, y en el cuello el riquísimo
collar del Toisón de oro. Con solemne ceremonia confirió
dicha órden á Cristiano 11 el Cruel , rey de Dinamarca, á Se-
gismundo II, rey de Polonia, á los duques del Infantado de Al-
ba, de Najera, de Frías, al Almirante de Castilla, á los flamen-
cos, Guillermo VIH, el Viejo, principe de Orange, á Andrés
de Croye, señor de Beauriang, al conde de Gunter; en re-
presentación de los reinos de Italia al príncipe de Viciano;
y de los de Aragón al duque de Cardona. Terminada la
función regresó á su hospedaje endonde ofreció una esplén-
dida cena á los nuevos caballeros. El domingo dia 7, volvió
con el mismo acompañamiento á oir el oficio que celebró el
Obispo de Vich, D. Juan de Tormo. Durante el ofertorio,
ofrecióle á Dios un suntuoso presente y los caballeros del
Toisón un ducado. Sentáronse los Reyes do Armas en las
sillas de los ausentes y de los que habían muerto, decla-
rando, según uso y costumbre, que apesar de la ausencia
y de la muerte, continuaba la Orden, y luego fueron á ofre-
cer por ellos; prosiguióse la misa, un monje predicador pro-
nunció el panegírico de los difuntos y concluido que hubie-
ron los divinos oficios, la comitiva régia dirigióse al Pala-
cio Mayor en cuya gran sala, adornada con tapices que eran
un trasunto de la Adoración de los Reyes Magos, de la his-
toria de Alejandro Magno y de la Virgen María (1) celebró-
se un banquete al cual solo asistieron el Rey y los caba-
(1) «E en la dita Sala a all e a baix llahon es lo s»tial Real de fusta, allí es bas-
Vlt y slave ja en vida de dita prefata Majes tal Real (Juan II de Aragón, alíñelo pa-
terno da Carlos 1) e encara laltre front de lo bala honl es juntada y bella y Rían
imaije de nocirá Dona tul stava molí richament empalial, com diles do moltsdraps
tle rus uous e bells, entre los quals los draps deis nou gotgs, y los draps de la his-
toria de Alexandte, y molí suptilinent imagináis y figuráis, de mollea t iques y de-
licados figures de lioniens. de dones, de Sants, Angel», edelteys, e dallres diverses
figuras» Ojfúscula* inédito* del cronista catatan Pedro Miquel Carbonell T. I. (XVII de la
Colccion de documentos del Peal Archivo de la Corona de Aragón) p. 196. Carbonell se
refiere A ceremonias religiosas que tuvieron lugar en dicha sala al celebrarse las
excequias del expresado rey; mas comoquiera que en aquellas como en el bauque-
t de t arlos, por ser ambas ocasiones solemnes, debió do adornarse la sala de idén-
tica manera, no liemos vacilado en redactar el texto tal como lo está, movidos del
deseo de animar nuestra árida pintura con color local
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35
Meros de la Orden. Al dia siguiente celebróse, siempre en
la Catedral un oficio solemnísimo en sufragio de los caba-
lleros difuntos habiéndoso reconstruido con tal objeto la cé-
lebre pirámide de Iucqs, y también fueron cubiertas de ba-
yetas negras las paredes del templo. Por la larde el Roy
y los caballeros de la Orden asistieron á Vísperas y Com-
pletas vestidos de damasco blanco. Al dia siguiente tuvo
lugar otro solemne oficio en el cual el Rey ofreció, y por
la tarde regresó á su alojamiento habitual que era, como
hemos dicho, la casa del arzobispo de Tarragona. Por úl-
timo, dos dias después la Ciudad hizo celebrar unas sun-
tuosas exequias en sufragio del alma del Emperador Maxi-
miliano. (1)
A 30 de Junio de 1541 los eonscücrcs, la Diputación,
y los nobles y caballeros catalanes que residían en Barco-
lona, acudieron al Palacio menor para asistir á los solem-
nes funerales de D. Juan do Zuffiga, Comendador Mayor de
la orden de Santiago en los reinos de Castilla donde habia
fallecido hacia poco, lo mismo que sus hijos. Como era muy
devoto de las imágenes que se veneraban en el antiguo tem-
plo de los caballeros templarios, que era la capilla de di-
cho palacio, habíalo hecho restaurar y casi reconstruir. Tan
grande cariño le tenia que al tiempo de morir dispuso que
su cadáver y los de sus hijos fuesen trasportados á Barce-
lona para recibir sepultura en la repelóla capilla. Y asi
fué que sus exéquias revistieron un carácter ostenlosísimo.
El ferélro estaba colocado sobre una gr dería cubierta con
un dosel do brocado de pelo negro de primera calidad, con or-
las de raso carmesí. En la testera del dosel veíase la cruz
de Santiago rodeada de los escudos de armas de la casa de
(I) Véase Anales de Cataluña y Epüogi brete de sus grandezas, pregre- o* y famosos
hechos de la Nación Catalana etc. por D. Narciso Feliu de la Pana. Hat Caloña, 1709.
Uopis.T. II!, pp 161, 168 y 163.
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Zufiiga. Los muros de la Iglesia, cubiertos de bayetas ne-
gras. (1)
A 8 de Noviembre de 1701 la Diputación, para celebrar
la llegada de Felipe Y y de su bella y jóven esposa Ma-
ría Luisa Gabriela de Saboya, dispuso unas justas á pié
V una momería que tuvieron lugar en la gran sala llama-
da de-ls Plets, de su palacio. Asistieron los reyes con su
córte, y casi toda la nobleza catalana. Fué mantenedor el
marqués de Rubi quien midió sus armas sucesivamente con
ocho paladines á saber, D. Francisco de Junyent y de Ver-
gós, D. Antonio de Peguera y Aymerich, D. Guillen Pons
de Mendoza, sanjuanista, el Conde de Zavalla, D. Antonio
de Boxador, el Barón de Orean, el Barón de Rocafort, don
Antonio Armengol, el Conde de Robles, y D. José de Cia-
riana y Gualbes, armados de todas armas, ostentando en sus
respectivos escudos sutiles y alambicadas empresas de amor.
El tribunal del palenque componíanle seis damas, esto es,
dos viudas, dos cacadas y dos solieras. Eran las primeras,
I).* Antonia de Magarola y de Senlmanat, y D.* Margarita
de Ramona y de Magarola; las segundas, D. a Manuela de
Bach y de Oms y D.* lgnacia de Magarola y de Amigant;
las terceras, D.‘ María de Clariana y Gualbes y D.* María
de Farnés y do Miramon. Recuérdense los ostentosos trajes
que estaban de moda en aquella época, las armaduras lle-
nas de bajos relieves y las pelucas rizadas en los caballe-
ros, el tontillo, las abolladas mangas y las riquísimas joyas
de las damas; recuérdase las magestuosas proporciones de
la gran sala deis Piéis que conjeturamos fué el actual sa-
lón de San Jorge, y se tendrá una idea de la magnifícen-
(I) «Dimecre* XXX de Juny de MDXXXi los honorables consellers foren al
Palau de la Comlesa ahonl havian aporlal lo dio seguent lo eos del Senyor D. Joan
de Sunyega y ab sos filis que havisn morí en Caslella molí bonradament, y la ca-
pella de dit palau que antlgament se deya lo temple (el Temple) que lo dil Senyor 1
en vida, liavia felá de non restaurar y casi be fabricar, eslava posada la lomba so-
bre un calafate, alt de térra cuatre pams, y en l api asada de draps negros tota la
Iglesia tambe al derredor, y sobre la dita lomba un doser de brocal de peí molí
rich, ab las orlas de sai i carmesí y las armas de dil Senyor. y el mig de dil doser
los armas de San Jojo porque lo dit senyor era, en vida, Comenador ni ajo r de Cas-
lella.... y allí ana ron los deputals, nobles de la C:utal, y caballera.» Llibrede coses
assenyalades, f. 430 vio. y 431.
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87
cía de dicha fiesta. No meaos animada y brillante fué la
momería, festejo muy usado en aquellos tiempos, que con-
sistía en varias danzas y bailetes, y en el cual tomaron
parte seis caballeros casados y solteros emparejando respec-
tivamente con otras tantas damas soltoras y casadas, todos
disfrazados de momos (trajes de capricho) los cuales dada la
Índole y el carácter de la .época, hubieron de ser represen-
tación de los de las deidades del Olimpo. (1)
Por lo que respecta á las mujeres el lujo que se ad-
vierte en Lo llibre de les dones y deis consells el cual, como
es sabido, contiene una pintura exacta de las costumbres de
la corona de Aragón en el siglo XV, hubo de subir de
pronto en la época que historiamos cuyas damas, es muy
probable que, al igual de la primera esposa de Jaime Roig,
poseyeron ropas magníGcas de terciopelo y raso, ricos afor-
ros de martas cebelinas y además:
Alfarda, trena
Listada pieza,
Paño de cuello
Cuerda, trascuello
Moñas, Zarcillos
Espejo, arillos,
Crespina, trena
Collar, cadena
Coral y alambar
Aloes y ambar
Coislas brinquillos
Y abaniquillos
Peines y guantes,
Llaves colgantes
Calzas, tapiñes
Con escarpines. (2)
(') Véase Pi y Arimon, loe. eit. Tomo II. 7 Oí, y V, 36 de los Dielaris del Arthk»
po municipal da Barcelona , en la foja correspondiente ó dicho día.
(t) Tomamos esta traducción del excelente articulo publicado en ta Revista
4e Aragón (Febrero de 1880) por D. J. Puiggari bajo el titulo de: Cuadro de costum-
bree de la monarquía aragonesa durante el siglo XV, según el Libro de Consejos ( Llibre de
Consells,) compuesto en lemosin por Maese Jaime Raig , valenciano, hdeia el año 1950 é im*
preso por Jaime Cosley en 156! .
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38
Para convencer á nuestros lectores de ello, no hay más
que recordar los sucesos siguientes.
A 10 de Marzo de 1506 los conselleres participáronle
por escrito á Fernando el Católico que habiendo intimado
lo dispuesto por las Ordenanzas de 28 de Noviembre de 1503
las cuales llevaban el objeto de moderar el lujo, de ios
criados de las clases nobles quienes se singularizaban por
la riqueza con que iban vestidos á imitación de sus seño-
res, la esposa del Gobernador y la del Baile General se
opusieron por lo que sus respectivos maridos tenian incoa-
do pleito ante el Real Consejo pretendiendo que el Veguer
carecia de jurisdicción para aplicar las penas que dichas
Ordenanzas inflingían, por lo cual suplicáronle que pusiese
Orden en ello. (1)
A 26 de Agosto 1537 los conselleres ordenáronle al Sin-
dico del Consejo de Ciento que praclicásc las diligencias ne-
cesarias para obtener de Carlos I la confirmación de las
Ordenanzas de 1501 relativas á moderar el lujo de las mu-
jeres. (2)
A 21 de Enero de 1568 el Consejo de Ciento en ple-
no ocupóse en moderar el lujo de los trajes de las mujeres
y á 21 de Setiembre del mismo año quizá para no cho-
car con una costumbre tan generalmente seguida, cometie-
ron en ios conselleres, que lo fuesen al año siguiente, tal
encargo. (3)
A 21 de Abril de 1581 el Consejo de los Treinta ocu-
(1) A 10 de Mars do 1506 los Con se llera scriuhen al Rey, que perque ab provi-
dencia dada en Barcelona á 28 de Novembre de 1503 los manal que eliam los Domes-
tichs de les cases nobles degnessen guardar las Ordinacions deis veslits, y que lo
Veguer executals les penes y que la Audiencia sen entremetes, empero molis y
assenyaladameni la muller del regent la Gobernado y la muller del Baille general
no las volian guardar ans sos inarils bavlan inlrodublda causa en la Real Audien-
cia inhlblnt al Veguer, y per qo demanan a Sa Majesial quebi proveb&s. Arch. mtm.
fíub. de Bruniquer , V. III , f 265. '
(21 A 26 de Agost de 1537 los Consetlers ordenan al Sindich obtinga la comfirt
macio del Rey de las Ordinacions deis vestils felá lo any 150 i td.ibid. ibid.
(3) A 25 do Janer de 1568 se irada de refrenar los veslits, y 21 de Setembre
U> Cousell bo comete ais Consellers veuulers, empero deliberaren que no sen trac-
las Id. ibid. f. 275.
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39
póse en refrenar el lujo de los trajes que, según parece, en
pocos años habia aumentado considerablemente. (1)
En dos ocasiones muy desemejantes alardeaban también
de su lujo los catalanes, á saber, con motivo de lutos, y
durante los festejos y la algazara del Carnaval. Efectiva-
mente prueban el primer extremo el Cap. LXY de las cór-
tes de Barcelona de 1701 y el XXXI de las que tuvieron
lugar en la misma ciudad en 1705 de los cuales resulta
que cuando los nobles y aún los meros hidalgos perdían á
algún pariente próximo dedicaban grandes sumas á comprar
trajes enlutados para si y para sus mayordomos, pajes, y
criados y en paños negros para cubrir los coches; (2) el
segundo las relaciones do Jaimo Roig y de Nicolás Gracios
Jos cuales se refieren respectivamente al Carnaval de 1016
y al de 1619, de las que se colije que la glotonería más
desenfrenada y el lujo más ostentoso eran peculiares de Bar-
celona en dicha época del año. (3)
Asi como la estadística de los nacimientos, de las de-
funciones, de la emigración y de la inmigración, dá á co-
nocer lo que se llama el movimiento de la población, la es-
tadística de la criminalidad nos presenta el cuadro del es-
tado de costumbres de un pueblo. La corrupción de las
catalanas durante la época cuyo estudio motiva esta obra
pónese do manifiesto en las sentencias proferidas por el Tri-
bunal llamado Juy de Proms, especie de jurado compuesto
(1) A 14 de Abril de 1381 se Irada en lo Trentenari de limitar y redressar ves-
til s. Id. ibid . ibid.
(2) Estos Capítulos, reproducidos en varias Córles. son del tenor siguiente:
•Per quanl en los casos, que succebexen haverlos Titulara, Cavadera y adres
semblante Personas, de vestirse de dol per roort oe Pares, y allrea paremspro-
pinebs. gastan considerables suromas ja per endolar los Cotxes, vestir do dol los
Majordotns, Patges, Gritáis y adres de sa familia, lo que no redunda eu suíragi del
Defuocl, ni en benebei algún considerable si sois en mera pompa, y gusto, lo que
es molí Just a bol irse. Pcr^o placia a V. Majeslat ab consenliment, lloacio y aproba-
do de la prescnl Cort, slatuhir y ordenar que los Tdulars, Cavailers, o adres sem-
blanls Personas, per morí de Pares, y adres propinebs, no hagen no degon, ni pu-
gan cubrir losColxes de dol, ni veslirne los Paijes, Majotdoms, Criáis y demes de
la familia. Piau a sa Magealat.»
(3) Véase Lo* e irn$*tolte * d* Barcelona en lo siyle XVII , por D. Andrés Balaguer
y ¥ crino, publicado en La Remizenta. Año Xlll.
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de veinte y cuatro prohombres del Consejo de Ciento, ele»
gklos por suerte, de los consel lores del Gobernador y de
uno de los asesores del Real Consejo. ( 1 ) Ahora bien, los
crímenes que este tribunal, castigó, apesar de haberse co-
metido solo por los avecindados de Barcelona son tan gran-
des y en tan gran número que la mente se asombra y el
corazón se oprime con tanto mayor motivo cuanto las penas
que en castigo se imponían á los reos de ellos iúcron tan
terribles como los mismos delitos, (i)
(1) Hé aquí la organización de los demás Tribunales de Justicia en Cataluña.
El Consejo de Cataluña era permanente y estaba encargado de la administra-
ción de la justicia superior. Instituido por Fernando el Católtco en 1493 componíase
de ocho m misil o* inamovibles, doctores ó licenciados en ambos derechos y natura-
les de la provincia, y al frente el Canciller ó el Vice-Canciller ó su Teniente lla-
mado Regente de la Cancillería para examinar y votar las causas civiles y crimina-
les, que inquirían y relalavan dos jueces llamados de Córte quienes volaban sobie
las mismas con los ministros: Felipe III en las córies de Barcelona de 1599 dio 6 este
Cuerpo una nueva planta con cuya virtud componíase de tres salas, dos para las
materias civiles, de cinco oidores, del Canciller, que era siempre eclesiástico, pre-
sidia la primera, y el Regento de la Cancillería la segunda. 1.a tercera de dichas sa-
las á la cual imcumbla al conocimiento do las materias criminales, constituíanla
cuatro oidores y lies jueces de córte encargada de instruir, relatar y juzgar las
causas referidas. Los doctores del Consejo Real llamábame también Doctores de la
Real Audiencia, y ésta, Sacro, Regio, Supremo Señalo de Cataluña. Era su Presi-
dente el Virrey ó el Porlant veus, pero sin tener más que voto deliberativo. No
procedía el recurso de apelación en caso alguno do las causas (aliadas por dicho
Tribunal, cuyo Secretario y guardador de >ellos llamábase Protonatario. Los fun-
ciones judiciales del Veguer y del Baile equivalían respectivamente á los que, boy
en dia, incumben al juez de primera instancia y al municipal.
(2) Arch. mun. Rub. Druniquer t Vol. Jí, Cap. XXXI. Juy de promi en cautas crúni-
nals.
A II de Jultol de 1516, Juy de proins contra un Gaseo qui roba va fórmeos deis
Pallols y fou penjai f. 56.
A 4 de Mars de 1519 Juy de proms y fou executado la sentencia de morí. Id.
A 4 de Abril de 1520 Juy de protns contra un Castella incutpal de haver salte-
jadas y robadas capes do Barcelona dos dies avaus en la nil, fou senteuciat a es>er
penjat, y alxis fou executat en dll die. Id • ib id. ibid.
A 25 de Juliol de 1520 Juy de proms, y foien trets en dil Juy per lo Gobernador
tres homens go es un gaseo inculpal de haver pres trente harems en la nil de una
dona ab qui tenia amistot, y fou sentencíala esser assotat y bandeja* , un allre
s’ranger que tres o qualre dies avans havla dat punyades a un altre de les quals
era mort, y foren sentenciáis á esser penjats y axi foren excu tata tots tres en dit
die. Id. ibid. f. 57.
A 23 de Febrerde 1521 Juy de proms a instancia de D. Pedro ds Cardona, Por*
la ni- veus del General Gobernador del Principal de Catalunya contra uns per sa-
crilegís y robos.... y feu sentencial per lo dil Juy que fossen assotals y bandejato
y los fossen llevados les orelles, y axi foren cxecutals lo dit die maielx. Id. tbid. ibid.
A 2 de Ja ñor de 15$> Juy de proms a instancia de D. Pedro de Cardona, y fo-
ren trets al dit Juy en Antoni Beniguelis, blanquor y Assahonaüor, y Francesch Le-
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Los muebles mas ricos, los objetos mas peregrinos y apre-
ciados amontonábanse en las casas de los ricos barceloneses.
so, calsetcr, Iota de la Ciutat de Mallorques, los quols en las gran sedicions y con-
mociona los anys prop passals seguidcs en la dita Ciutat y Regno de Mallorques ha-
vian comeaos molu homeys axi de dones e Infans com allrcs, y molla y diversos
robos e altres crims y detestables maleficia, y per co foren condeinnats a osscr ros-
segats fina al peu de la torca y allí dogollats y apres esquarterats, y los caps lurs
posáis en la lona nova que es en lo ribatje de ia mar de dila Ciulat, y per^o com
los processos lurs eran molí lares y fou teta ja larda quant lo dit Juy fou acabat,
Y por esser lurs crims y maleficia tant detestables, tou diferida la execuciolur flns
lo die seguenl, en lo qual aus del milg die lo dits delats foren lrets de la preso y
axis execuiat y segons per lo dil Juy era estat declara l. Id. tbid. ibit.
A 4 de Mars de 1525 Juy de pronas a instancia de D. Pedro de Cardona y foren
lrets en aqu *11 cinch gascona ladres y foren sentenciáis ais dos a esser levados fes
orel i «a y tots cinch a esser assotats y pósale en lo coslell, y bandejats de tot lo
Principal, y axis fou oxecutat lo die maleix Jd. tbid. ibtd.
A 23 de Maig de 1 525 Juy de proms & instancia do D. Pedro de Cardona, y fou ’
posat en aqucll un home que lo die maleix havia acoltellat una dona mullei de un
irener ab qui ell siava, y fou sentenclat a esser ponjat per lo coll en guisa que
morís. Id. tbid. ibid.
A 42 de Juliol do 1525 Juy de proms y fou tret un home moriseal que havia pe-
gal una coltellada a una dona dins casa sua y fou sentenclat a esser ponjat per
lo coll en guisa que morís. Id. tbid . ibid.
A II de Juliol de 1528 Juy de proms a Instancia dob Pedro de Cardona, y foren
posáis en aquell primer un quls deya Antón March, Carder que ab companyia de ai-
tres era entrat y robat en la Aduana de la Llotjo de la mar algunos bolles y abres
robes tretes per ia rexa devcis mar, y fou sentenclat a esser ponjat per lo coll en
guisa que morís ab forques noves que foreu feles devnnt dila rexa perahont trb-
ya la roba, y quatre altres ladres nomenats, Pancesch de Sans caleeler, Joan Fran-
cés, Pages, Francisco Porta escuder y Joan Roger, losquals per esser fort simples
e pochs foren assotats y bandejats. Id. ibid. ibid.
A 4 de Febrer do 1534 foren trets dotse 1 odres de diverses nacions deis quals los
deu foren comderanals y judien isa esser assotats y bandejats. Id. ibid. tbid.
A 2 do Febrer de 1531 Juy de proms a instancia del porlant veus del Gobernador
forenlhi do: se bornees de di verses nacions per ladres de los quals lo hu fou penjat,
dos bandejats, do> passatsa! Coslell y llevados lesorclles. Id ibtd. f. 86. rio.
A 18 de Setombre de 1537 Juy de proms a instancia de D. Pedro de Cardona y fo-
ren trets dos gascón*, lo hu havia nom Pieires Darla y lo altre Joan Larc. qui ha-
viau morí un altre gaseo y lo bavlao levat lo cap en la Parroquia de Si. Andreu,
prop de St. Adria, essent tots tres amichs y companyons per volerio robar, y fo-
ren condemnals y judlcaís a esser degolláis y esquarterats. Id. ibid. ibid .
A 19 de Noveiiibie de 1537 Juy de proms a instancia do D. Pedro do Cardona y
foren lrets nou ladres, del quals ne posaren dos eu galera, hu fonch bandejal y los
sis assotats per la Ciulat. Id. ibtd. ibid.
A 2Jde Novembre de 1537 Juy do ptom 9 a Instancia do D. Pedro de Cardona,
y foren trets nou ladres deis quals ne posaren dos en Galera, y los sis foren asso-
tats y ievades les orelles y posáis en lo Coslell, y tots bandejas. Id. tbtd. ibid.
A 9 de Octubre do 1538, Juy de Proms a instancia de D. Pedro de Cardona, y fo-
ren trets y posáis al dit juhi quatre ladres y los tres foren assotats y bandejats,
mes lo altre ladre que deyan havia robat a Mossen Montleo, fou assotat Ievades las
orcllasy posat al Coslell y bandejal, mes un gran bandoler y ahumador fou con-
domnata galera perpetuament, mes un abre lladro fou bam'eal per nou anys. Id.
ibid. f. 37 vio.
Tou. ii. 4
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42
‘La gran sala, de techumbre dorada, cubierta de costosos la-
pizes, llena de arquillas y de pinturas, las extensas galerías
A 1? de Febrer de IT39 Juy de proms a instancia de D. Pedro de Cardona foren
Irets Joan Tolosa ladre y receptor de ladres, y un tal Morallcs ladre, y el Joan To o-
sa fou assolat y levades les orelles y posai al.Coslel!. y al Morallcs lo penjaren per
lo coll. Id. ibid. ibid.
A 17 do Marsde 1539 Juy de proms a instancia de D. Pedro de Cardona y foren
trels tretze ó calorze homens inculpáis de d versos delicies deis quals alguns foren
baudejals, alguns donáis y condemnats a galeras. Id. ibid. tbid.
A 4 de Apost do 1539 Juy do proms a instancia de D. Pedro do Cardona y foren
cordomnats setcentsvuyt ladrea deis quals alguns foren assotais y bandejals y al-
guns condemnats a galeras, y lo hu li fou posat un grali a la llengua. Id. ibid. ibid.
A 15 de Juny de 1543, Juy de proms a instancia de D. Pedro de Cardona, y fo-
ren trets aldii Juy quatre bomens slraugers ladres y lo hu ruCa, y foren senten-
ciáis y donáis los dos a galeras, y al maleix temps hu quis nomena Mostray lo altre
ques diu Pedro Navarro a esser assoiots ab barres grosses y donáis a galeres per
temps de deu anys, y losattres assotats y bandejals. Id. tbid. f.57.
A 19 de Octubre do 1518 Juy de proms á instancia de D Pedro de Cardona y fo-
ren trets sis homens, go es, hu ques diu Gabriel Balteguer. Miguel Delmau, Caste-
Ua, Gaspar Martínez, Castella, Franceseh Saniauas alias rebrll, de Perpinya, y Joan
de Aixada Ca*lella, ladres y falsaiis, y quatre foren bandejals y foren donáis lotsa
galeras a cert temps, o lo dil Gaspar Martínez a esser ¿issolat y donata galeras a
cert temps. Id. i btd. ibid.
A 24 de Abril 1514 Juy do proms tengut per Monsenyor Mathcu de Sentcliment
regenl la Ycgueiia de Barcelona, do Moya y do Moyaues, en loqual foren tres dos
ladres los quals bavian robot cert argeut del Mostré racional, los quals foren con-
deu natsy assotats publicair.ent en la present Ciutat. Id tbid. tbid.
A 16 de Sciemhre de 1514 Juy de proms lengunt per Monsenyor Malheu de Sent-
climent, regenl la Veguería do Barcelona, de Moya y de Moyanes, y foren trels ¡I
Juy set homens, y lo hu fou doual a galera perpetua, y los altres foren assotaisab
vates grosses y bandejals. Id. tbid. tbid.
A 17 de Setembro do 1545 Juy do proras tengut per Monsenyor Miquel de Vall-
sera regent la Veguería do Barcelona y foren trets dos homens, lo hu sppellat Boch
Boter lo qual fonch trel y liberal, y lo altre fou assolat y handejat Id. tbid. f. 57 y
61 vio.
A 25 de Sotembrede 1?43 Juy de proms tengut per Monsenyor Miquel do Valí-
seca regent la Veguería de Barcelona y fou tret un ladre lo qual fou publicament
escobal per la Ciutat y condemnat a galera perpetua. Id. ibid. f.57 vio.
A 8 de Febrer do 1652 Juy de proms y votareu a Regedell do Torlosa per ha-
ver dclinquit en son offici do Cullidor del General de Torlosa, comesos divers<e
robos e fura de personas do dil General que han excedit una quantitat de 2,000
e fonch condemnat a que fos assolat y levades les orelles y handejat del Principat
por terme de quatre anys. Id. tbid. ibid.
A 19 de Agost de 1552 Juy de proms en lo qual foren votats y assotats Perrot
Pons Musích, y Arnau la Roca, franceso?, y lo dlt Arnau la Boca condomnal a
galera porque havia posat una bandera de paper gran ab Cartell ahont deya
que era la bandera deis bribons de Barcelona y bavian tengut algún ajust por cosas
de la guerra de Fransa, los quals foren assotats per los lochs acoslumatsde la pre-
senl Ciutat, y lo dil Perol Pons, muslch, portava dita bandera en la ma. y no res
menys, per la dita causa fou votat y baudejat per un any Pons, sastre. Id. ibid. f. 58.
A 11 do Jancr de 1554 Juy dj proms en que foren votats en presencia del Go-
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43
adornadas con panoplias, cascos, espadas y armaduras, los
cuartos dormitorios con sus camas de nogal ó de caoba, con
bernador duas domas y tres liomens a esser assolats y bondejats per alcavolls y
foren cxecuUls, assotats y bandejats. Id. ibid ibiJ
A 13 do Janer de 1551 Juy de proms, on que fou votat en presencia del Porlant
veus del Gobernador un Joan Dolusa a penjar poique havia con om pudo a sa lilla
Janota. Id. ibid. ibid.
A 16 de Juny de 1536 Juy de proms, y fou votat a assots y a galeras hu per ha-
ver falsiflcJl lo plom del General, aUre per haver venut diners menut falsos, a
fer la cerca deis scobats, y bandejat alire por haver compráis dils menuts. Id.
ibid. f. 38 y 59 vio.
A 5 de Octubre do 1 536 Juy de proms en que foren Iréis clnch ladres, yo es
que havian robada fruyla, y foren condemnats a fer la cerca deis scobats, y lo altro
per haver robada la gualdrapa de la muía del comiede Aytona y fou condemnat a
esser bandejat de la present Ciulat. Id. ibid. f. 40.
A 5 do Novembre do 1556 Juy do proms en lo qual fou votat y condemnat netní-
ne discrepante un dclat a que 11 fos llevada la ma y a esser lo eos penjal a la forca
porque a i raido havia donai punyalades a Perot Salvador. Id. ibid. ibid.
A 10 do Desembre de 1536 Juy de proms en que fou seniencial Andreu Agra-
munt. blanquer, de Tarrega, y condemnat a cadena perpetua per lo gran crim do
haver presos diners per ocoltejellar a Bartomeu do Pulginido, y a Joan do Puigmido,
de Gcroni Agtamunl y M.Ueu lorey do Tarrega, y havenilos fots molt aguayls, y
por haver pres diners delsmateixos Puigmido per haverlos apres do3pres lo delic-
ie, y per rolla y altrcs casos y per haver menassat a la Senvora Brunich; a mes fou
sentenciada y cendemnada a bandelg per tresanys Stephonta Teados porque se-
duhida per Geronl Galiano per supposada en sa casa folsainent flnghu esser sa mu-
l'er, y perque fense dir Leonor Galiano fcya donado de tots sos bens a Gcroni Galia-
ho, testifican! aquell Alonso Berguerol, Notari Real, que hi crida y sen aporta a Po-
ro Coig, berber y a Antón Magarola, aphotecari dihenllos que era acto do molla im-
portancia; a mes foren condemnats a assots y a es. er bandejats Pedro Melada ladres
Cabella per haver tallada la bossa 6 Na Durana de San Joan despi, en la Plassa Novo,
y haver la consuctut de robar, a Anloni Corles ladre stranger por haver robada roba
den Puig, paller o caputxer, y a mes a abres brivons presos en los pedradas a mar,
tots foren condemnats a posar al Costeil. Id. ibid. f. 40 y 40 vto.
A 15 de Desembre de 1556 Juy de proms en lo qual fou sentcnciat y condemnat a
galera perpetua en Castclls, lelxidor de veis, per moltes coses enormes, y entre ai-
tres per haver pegados cobellades a un contrel que venia a Cavr.ll per lo Portal de la
Boqueria y sens armes algunos y persona molí indefesa, y clit s co'ps esser tots mor-
íais, y a galeras y assotals abres ladras y a abres ladres a assots y bandelg Id. ibid.
f. 40 rt^.
A 16 de Desembre de 1555 Juy de proms en casa del Gobernador per la malal-
tia (1), y foren voláis tres, yo es un Uortola quo fou condemnat a llevnrli lo puny
y bandejat per tres anys, per haver llevat lo puny a un abre y abro quo fou con-
demuat a clavarll la ma y a bandeig per tres anys per haver robot, y abre quo ou
condemnat a esser assotal y posat en galera per haver robat. Id. ib>d. ibid.
A $8 do Janer de 1359 Juy do proms en que fou condemnada, y executada y as-
sotada en los loca aeostumai* de esta Ciutal Eulalia Vila perque havia donades met-
slnes en Casa del Canonge Roquer y bandejada. Id. ibid. ib.d.
A 31 de Janer de 1359 Juy de proms en que fou condemnat un genoves por ha-
bersen aportadas las ancltas del Portal de Gerona, y haver robat mollas joyas, robes
(1) Ordinariamente ol Juy de proms celebraba sus sesiones en una do las salas
(lela Cárcel.
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ii
paramentos tic terciopelo y recamados do oro, la inmensa
chimenea rodeada de plantas y flores ai uso de Castilla, el
y diners, y lambe fou conderrnM a assols un altre ab un til de pedrea alcoll por-
que haviü comensnr a tiiar pedrea devant de la l.lolje de dita Ciutoi. Id. ibid ibid.
A 20 de Abril de 1502 Juy de proms en que fou condemnat N. Torrea per haver
donada una roltcllada á unesclau, a que li sia llevado la ma.y axi maleix M. Ramí-
rez quid roya dir papa, y fou condemnat a esser assotat y bandeja! perpeluamant,
tambe Elisabct Com rerus per los grana delicies que haviafel fou condemnada a as-
sols ya tandeig perpeluament. Id. tbid. f. 40 r lo. y 41.
A 25 de Octubre de 15(3 Juy de piorna o hi foren sentenciáis una dona Mallor-
quína a assots de n.ort per esser estada alcayota do una mossa, y dos homens, y lo
bu assoiat y a galeras y lo altre assotal. Id. ibid. f. 41.
A 9 de Matgdo 1571 Juy do proms y tragueren a Simón Canyot, metcader, em-
pero hi bague gran debal entre Gobernador y Consellers sobre lo loch del Assessor
ahoni seburia y vingueren a males parauios, y levaren acle dos notaris, y per d ta
raho nos declara dit Juy. (¡Lo de siempre!) Id. ibid. tbid.
A 25 de Mnig do 1574 Juy do proms en loqual foren judicals y sentenciáis Fran-
cos, forner, ji trobal marcal, Joan Figueias, tambe Kobat marcal y Ramón Say-
rol*, tots strungors, ladres de gallines, olios y allres coses, e vagamundos, y con-
demnats a esser assotats marcáis y bandejats á bandeig pcrpeiusmcnl, mes Fran-
cescb Despi per baver fot robo en casa de Mosscn ¿etnuel do Sanleyí», encala que
de poca valúa fou bandejat, mes Miquel Gcroni de la Ciutat de Valencia per liaver
robat un liossos de alxas de banta Mari • del Mar, fou bandejat, mes Joan Perez
slranger per b9ver robat a Monscnyor Ferrer do Claravells un mocador de la faltri-
quera ab diner, en lo Born fou condomnal a assols y a esser marcal, y a galera per
cindi anys. Id. tbid. f 11 y 41 vio.
A 7 de Janer de I5F0 Juy do pioms eu que foren judicals Pere roosso den Du-
ran forner, per haver ell robat y pas'gaul lo pa que cobia en dit foru, mes dos bo
mens que havian robat arengados de las botes que eran al ribalje de la mar, y fo-
ren sentenciáis, es lo mosso del forner ó assols y marcadura y a esser bandejat
de la veguería per tota sa vida, y los ladres de les mengades fonch lo bu assoiet
y marcal y lo altre condemnat a fer la volta deis scobats y u esser marcal y ban-
dejat per deu anys. Id. tbid f. 61
A 16 de Juny de I5'.K> Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A ti de Juiiol do K.98 Juy de prou.s. Id. ibid. tbid.
A 8 do Octubre do 1613 Juy de proms y fou sentenciat un delata serli felá la
passada, a esser assotal y marcal y a tres anys do desterro. Id. ibid. ibid.
A 20 do Octubre do 1615 Juy de proms o hi foren condemnats Alonso Moranla,
natural do la vila de Valladolid, y Antón Bellsolcll, Mallorqui, doláis y o inculpáis
de ladres e vagamundos a esser assotats, marcáis y desterra ts per cinch anys. Id.
ibid. ibid.
A 4 de Novembre do 1615 Juy do proms y fou condemnat Pere PauSlnti, mila-
nos, a esser penjal per lo coll en guisa que morís delat e cuculpal do baver
morí y robat a un cmupany seu en la Casa del publlch. Id. tbid. ibid.
A II Desembre do 1615 Juy de proms y foren condemnats Pero Reus, alias lo
fley y francés, processutde regaba, a penjar per lo coll en guisa que morís, Miquel
Bergello, hortola francos a a ¿sois y a sel anys de galeras, un Napolita dit Iglesia
me llamo a esser rosegar, lleváis los punys y penjal per haver dogollal un lióme
en la Pescalcria. y uu Jovo Barber, francos, a assots y desterro per baver robat una
capa en Casa Monscnyor Prats Juije de reclama. Id. ibtd. f. 41 vio.
A it de Janer de l til ti Juy de proms y foren condemnats Pero Fargas de la vila
de Sampodor, cap do quadrilla regaba!, a toruna, axorcllut, rosscgal y cscorterat.
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45
comedor con aparadores que crujían bajo el peso de las va-
jillas de plata, lodo cüanto puede soñar el lujo é inventar
Joan Germa a esser assotat y a ais soya de galera. Jaume Serra alias lo Ilenrt a
cinch anys de galera y Banhomeu Balaguero, Salvador Joan y Johan Uiboi a esser
aasoiat. Id. ibid. úbd.
A 24 de Junv de 1616 Juy do proms y foren condemnals, go es, Pere Rever!,
Ilevat lo puny y ponjal devani la volla do Sanl Fausii per haver morí a Matiagna
Berlrana, aa sogra, Jacinto de Rius, lestimoni lab en favor de dit Reverl a deu
anys de galera, Joan Jóanis, pages de Sellent a esser penjai poique havla moit un
horneen loterrilorl do Barcelona, Joan Marti cómplice deditamoii a deu anys de
galera y a ser passal devall la forca dogal al coll, Pau Piera do Vilafranca axo-
rellal y ponjal per lladre de pas. Jtntoni Arrullóla de Calaf por haverli (robados
trema y una pesseias de dos fabe9 a (res anys de desterro, Margarida Brissa por
lladre do cosa o assots, marcada y destetrada de Calhalunya. Id. ibid. tbid.
A 7 de Abril de 16 6 Juy de pronts e foren condemnais, co es Duran boyera, so-
ba ter, habitanl de Badalona u cinch anys de gulera per homicida, Ginot la Bona,
francés, a deu anys de galeras per vagamundo, Joan Vcdrena pelayie de Barcelo-
na a assots y a deu anys de galera per polisses falsos al Dandi de la Ciutat y per
haver imposal un nom per alire en un acto de viotali, go es, que en lioch de for l»r-
mar s«* muller hi leu firmar un altre dona, Josepli Puig. de Corveta a esser tortu-
ra!, aasoi al, axorellal y ponjal per lo coll per diversos robos, Mariagna Serra asso-
tada y band ojada de Calhalunya per acullidora de fura. Id. ibid. i bul.
A 13 de Maigde 162i Juy de pronta ahont fou fulminada la onquesta contra Ma-
ría Pujades muller de un cardador, enculpade do lladre y acullidora de furls, y
condemnada a esser assolada y marcada y a sol anys de desterro de la Yegüería do
Batcelona. Id. ibid. f. 4 i.
A 16 deMaig de 1632 Juy de proms abonl fou fulminada la enquosla contra Llc-
rens, Aragonés, alias Llo-ense i y comía ü. Josepli de Castro, condemnarcn a dit Mo-
rens a deu anys de galera, a es?er assotat y marcat per haver rogat un colp de col-
tell en la ma o bras de un borne y tenia dos mlnyonossos quels foyo onar a rol or
per la Ciutat per son covnple, y a D. Joseph de Castro, lo qua! no ha moslrat de
sa Milicia, a cinch snys de galera y cent assots per haver robados algunos coses.
Id. ibid ibid.
A 23 de Febrer de 16f3 Juy de pronas, e hi fou condemnal a esser scorterat M •
quel Marooer, troballador hsbiiaal en Sarria por liavcr felá resistencia ai Rey y
morí a dos oficiáis. Id. tbi l, ibid.
A 21 deJancr de 1610 Juy de pronts. Id, ibid. ibid,
A 26 de Octubre de 1640 Juy de pronts. Id. ib d, ibü •
A 2 do Desembro de 1040 Juy de proms.
A 2 de Mars de 1611 Juy de proms en lo qual fou condemnada una dona per al-
cayota a cent assots y desterro. Id. ibid. tbid.
A 16 do Maigde 1641 Juy de proms eu lo qual foren condemnals dos franccsos,
Co es lo bu a cent assots y desterro por cinch attys de tota la Vogueria ampia per
haver volgut intentar lo nefando pecat de sodomía ab un mtnyo, y lo altro a cinch
anys de desterro per haver robados unespoques de faves. Id. ibid. ibi f ,
A 4 de Agost de 1612 Juy de proms per dos delals inculpáis de haver fel algu-
nas morts. Id ibid. f. 62 rio.
A 15 de Agost de 1612 Juy de proms per un delat inculp t de haver robat la ca-
sa de Monserral Cruz y haversen emporiat sa inu'.ler y sa Mía. Id. ibid. ibid .
A 25 de Setembrude 1619 Juy de proms en lo qual foren condemnals a niort dos
homens inculpáis de haver íet algunos morís y allres males fetos. Id. tbid. ibit.
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¿6
la vanidad, veíase reunido en aquellas habitaciones cuyos
moradores tenían en sus guardaropias capas de seda ribetea-
A 15 de Oclubre do 1612 Juy de promsen lo qual foren condemnats a galeras
y desterráis dos bomens inculpáis de baver feles algunes morís y males fe tes. Id.
ibid. ibid.
A 15 de Novembre de 1642, se tingue Juy do proms y foren condemnats a gsle-
res y desterráis dos bomens inculpáis de haver feles algunes morís. Id. ibid. ibtd.
A 15 de Scicmbre de 16.2 luy de proms en lo qual fou condemnat un reo in-
culpat de baver fot una inorl y algún* robos. Id. ibid. ibid.
A 24 de Novembre de 1( 42 Juy de proms en lo qual fou condemnat a tortura y a
esser penjat, un reo inculpat de haver fei una mort y alguns robos Id. tbid. ibid.
A 21 de Novembre de 1642 Juy de proms en lo qual foren condemnades algunes
donosa assots y desterrados algunes dones per alcavolcs. Id. ibid. ibtd.
A 11 de Julio! de 1644 Juy de proms. ¡d. ibid. ibid.
A 31 de Janer de 1645 Juy do proms. Id. ibid. ibid.
A 14 de Juliol do <645 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 30 de Juliol de 1647 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 3 do Janer de 1648 Juy de proms en lo qual fou condemnat y penjat un bomo
per baver morí y robat en lo cami real una dona. Id. ibid. tbid.
A 31 de Febrer de 1648 Júy de proras. Id. tbid. ibid.
A 13 de Juliol do 1648 Juy do proms en lo quol foren condemnats a assots tres
doláis per baver Intentat fugir de la pteso. Id. ibid. ibid.
A 10 de Janer do 1649, Juy do proms en lo qual fou condemnat un delal Incul-
pat do baver robat unsdiamanls y rubíes de uns pesies de la Corona del Niño Je-
sús de Nosira Senyora de Monserrat y haberlí trovat alguns motllos de fer mono-
da y algunes dobles falsos. Id. tbid. f 42 vio. y 43.
A 28 de Janer de 1649, Juy de proms Id. ibid. ibid.
A 10 de Febrer de 1649, Juy do proms. Id. ibid. tbid.
A 27 do Febrer de 1049 Juy de proms. Id. ibid. ibtd.
A 16 de Mars do I&49 Juy do proras en lo qual foren condemnats dos inculpats
per haver robat una suma do bacalla. Id. tbid. ibid.
A 22 do Mars de 1649 en Consell do cent se tracta de imposar una pena ais qui
serán extrets y no acudirán a Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 26 de Mars de 1649 Juy de proms en lo qual fou condemnat un Notar! delal
inculpat de haver fot diferents actos falsos. Id. ibid. ibid.
' A 45 de Maig de 1649, Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 8 de Juny do 1649 Juy do proms en lo qual foren condemnats alguns doláis
per liaver rompudes les presons y donat aviamenl ais presos. Id. ibid. tbid.
A 6 de Juliol de 1649 Juy de promsen lo qual fou condemnat un delat incul-
pat de baver robada una fadrína del IlospHal de la Misericordia. Id. ibid. ibid.
A 29 de Octubre de 1649 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 14 de Janer de 1650 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 18 Janer de 1650 Juy de proms. Id. ibid. f. 43 t to.
A 42 de Janer de 1651 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 12 de Janer de 1651 Juy de proms en lo qual fou condemnat & penjar un Delal
Bculpal de haver robat plata de la Iglesia de la Seu do Vich Id. ibid. ibid.
A 21 de Janer de 1651 Juy de proms. Id. tbid. i biJ.
A 25 do Juny de 1651, Juy de proms- Id. tbtd. ibid.
A 27 de Juny de 1651 Juy de proms. Id. ibid . ibid.
A 25 de Febrer de 1651 Juy d» proms en lo qual fou condemnat a galera un De-
lat per haver robat una fadrína y una dona casada. Id. ibid. ibid.
A 7 de Mars de 1651 Juy de proms. Id. ibid. ibid.
A 3 de Setembre de 1651 Juy de proms Id. ibid. ibid.
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47
das de oro, coletos de ante, faldas de llama plateada tejidas
en Londres, corpinos do tafetán y tornasol do las Indias y
alhajas pi ¡morosamente elaboradas por los artistas de Pa-
rís. (1)
Do esta suerte pagase tributo á la habilidad do afortuna-
dos cxlrangcros. Mientras tanto iban decayendo las fuerzas
vivas del país; yermos los campos por falla do cultivo; ago-
nizante la industria; oprimido el comercio por el pésimo sis-
tema económico adoptado por la casa do Austria. Males eran
estos cuyas consecuencias trascendían á lodo el Principado
en general ya que los hábitos ruinosos de la capital cun-
dían por las demás ciudades y villas de Cataluña. En los
barrios populares do Barcelona topábase á cada paso con los
harapos ó con la escuálida faz de la Miseria. La falla de
trabajo y el hambre diezmaban á las clases bajas, la disi-
pación y la usura envilecían á las altas, empobreciéndolas,
al propio tiempo; y, como suele acaecer casi siempre, con
estas últimas, emulaban los menestrales que, descontentos do
su posición, pugnaban por salirse de ella igualándose con
la nobleza. Hablamos en tesis general toda vez que mu-
chas familias pertenecientes á esta última clase conservaron
aquella sencillez de costumbres que habia singularizado á los
catalanes de otras épocas.
Los Dietaris de nuestro Archivo Municipal narran infini-
dad de revueltas y motines ocurridos, por aquel entonces
(1) Para que no se nos tache de exagerados copiamos los siguientes inventarios
escogidos entre muchísimos otros que podríamos citar:
I. Archivo del Conde de Santa Colonia.
Concordia firmada entre las nobles dona María Reart y de Icart y D.* Cecilia do
Icart, gorman a. —Memorial de los mobles y alhajes, tant dor do piula com rola
que la Sra Dona Cecilia de Icart entrega a la Sra. Dona María Rcait y do Icart sa
germana. (1658.)
Or Primo. Una gargantilla de pessas d’ or esmaltadas de blanch y vermell, y
que son vint y set pessas.
Item Una cadena de perlas y or felá a hechura do unas Alóselas, y do Alóse-
la a Alósela una pe sa d* or, en la quul hi ha rinquanta cínch Alosetas do perlas y
cinquanta set pessas d' or, y en cada filoscla do perlas hi ha entre las perlas quatro
granéis d’ or.
llera. Dos vías de quentos guarnidas d’ or ob una malvóla d’ or de gra n gra.
Item. Dos dulzonas de pessas d* or ab csmalt do diferents colors y ah tres per-
as grans y molí bouas en cada pessa las qu Js pessas se anomenan oyais.
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48
en las calle»; de Barcelona ya por falla de trabajo, ya por
escasez de pan. Por \¡a de ejemplo, y con el propósito de
no dar inusitadas proporciones á las notas de este capitu-
lo, hablaremos de uno solo que al paso que revela las des-
venturas de aquella edad, pone de relieve la decadencia de
los magistrados municipales de Barcelona.
A 9 de Diciembre de 1604 el pueblo irritado por la es- ■
casez de trigos, quiso pegar fuego á la casa que el botica-
rio Jaime Hernández, conceller quinto que había sido en
1603, tenia en Borne porque los ciudadanos estaban que-
josos de todos los concelleres del aito anterior los cuales ha-
bían dejado desprovista la ciudad de trigos, y querían que
dicho Hernández sufriese, solo, el castigo por sus compañe-
ros merecido y él en particular, siendo, como lo era, el más '
culpable de todos, ya que, según se dccia públicamente es-
peculaba con los expresados trigos vendiéndolos, de oculto
en Navarra. El virrey D. Héctor Pignaleli, duque de Mon-
Ilem. Una bronja en lo qual hi ha el Nom de Jesús d* or lol espes de pedras
amatistas, y la espatlla de osroall la Passiode Cristo Jesús.
Item. Un brinco d* or fet com a llibrel de íbygraua ®b perlas grossas al rededor.
Item. Sexanls dos botons de diamanta guaruils d* or ab &mall de difcrcnts
COlí Ti.
Item. Una maceta d* or ab cinc!) diamanta.
Item. Una altre sortija d 1 or ab un ruhi.
Plata. Primo. Dos caudelerOs de plata molí grana fets a la vellura.
Item. Allres dos condoleros de bugias pelilas, de piala.
Item. Una lassa gran de peu a la antigor tola daurada.
Itjm. Una altre lassa de pl*la avellanada.
Item. Item, un pom de plata per a lenir aygua de olor.
Item. Sis culleras de plata.
Draps. Primo. Un Hit de domas carmesí ab alamares d* or y franjes del matéis,
90 es, lo sobre ce!, lovallons y devant de Hit de vellut carmes!, guaruils d* or ha-
vent relalls de tela d* or, y sis cortinas de domas carmesí ab alamares d* or y fran-
gos del mateix.
Item. Un cortinatje de raxo pardo ab totas sas pessas guamil de seda parda.
Item. Unas colgaduras de domasquillo carmes! y grocb que tiran treula y dos
caigudas, ab dos sobre portas del m»teix.
Ha tu. Una banova blanca de Holanda colxada.
Item. Altre banova blanca
. Item. Vint llonsols 90 es catorse de piims y sis do grosos.
Item. Dolze estovabas do domas y ginesta.
Item. Allres dolse estovabas sis de primes y afires sis per la familia.
Item. Duvuyt lovallons los dolse puma y los abres grosos.
llera. Tresdolzenasdo lovallons; una dolzena de ginesta y las dos de bri de III.
Item. Dos arcas de fusta.
II. Archivo del conde de Bell-lloch Damos las mas expresivas gracias ¿ dicho
magnate por la amabilidad con que nos ha franqueado los bien ordenados docu-
mentos de su archivo. ,
Inventar i de los mobles, robas y alhajes de la noble dona María Gracia de Vila-
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lolcon, y los jueces del Real Consejo y los consellcres que
acudieron presurosos al Borne al tener noticia de lo que
nova y de Belllloch existente en locastell de Belloch format a instancia de la noble
dona Agna do Macip y de Belllloch. (-G7I.)
Primo. En la gran sala. Tres arquillas grans guarnidas de vellut veri y negre y
una petita de domasquillo de Vcnecia.
Item. En lo cambra del terral que es a la part de Poneut rio dita sala.
Un lili de pllans veimells ab poní» daurats ab sa mosquitera.
Item. Onze cadiias daurarias las cinch ab braseos y las oltres no.
Tlem. Un Uogaret ab son calaix
Item. Una arquimesa gran ab un peu baix, ab sa toncadura, pany y clau.
Item. Una taula gran de fusta de noguera.
Item. Dos rellotjes de fusta.
Itom. Un babul gran forrut de pell ab sa lancadura pany y clau.
Item. En allre cambra. Un Hit ab flocaduras verdes y naranjadas ab totas sas
pessas.
Item. Un gnarnlmont de Hit ab flocaduras verdas.
Item. Un quadro do Nostre Senyor Je. us y de San Joan.
Item. Un altre quadroab la imatje de San Joan Buplisia.
Item. Enseráis per las flnestras do la cambra
Item. En lo menjador. Un gerro gran y bassi de plata.
Item. Una escupidera.
Item. Do* candeleras de plata.
Item. Dos ocbavot* de plata
Item. Un clavar! ab mallas rodonas.
Item. Un sale al un.
Item. Quatro esc u dolías.
Item. Uu got do piala ab anellas.
llera. Deu tassas de plata.
Item. Una porlallera guarnida de plata.
Item. Tres forquillas de plata.
Item. Dotze colleras de plata.
Item. Una copa de plata.
Item. En altra cambra. Un Hit lloonat do flocaduras do Ileonas y cordellacbs
ab totas sas pesas.
Item. Una piqueta de aygua beneliita de plata,
llera. Un altre Hit de Noguera ab los poras daurats.
Uem. Un quadro de San l.luis.
Item. Un altre de Santa Caterina.
Item. Un país de guadamauill de la Uuna.
Item. Dos cadtras de ballut.
Item. Una mantellina de bayeta platejada.
Item. Unas fandillas de escot verdas.
Item. Abres fandillas de escot. negras.
Item. Altres fandillas de chamillots negros.
Item. Xinotlas eroballutas blavas.
Item. Miljas de seda blavas y miljas de seda color de pilla.
Item. En la cambra del Cargol. Un quadro de Sao Joan Balista.
Item. Un altre de San Antón.
Uem. Un altre de San Salvador.
Item. Un altre de Nostre Senyor ab San Joan Balista.
Item. Un altre de San Antonlno de Florencia.
Item. Un altre de Nottra Senycra de Monserrat.
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so
ocurría, no pudieron impedir que se consumase el deli-
to. (1)
Todos á un tiempo, la condesa que llevaba en su cue-
llo y sobre sus espaldas, convertido en sedas y perlas, el
precio de sus tierras, el prohombre que en comilonas in-
vertía sus rentas, el menestral que se sonrojaba de serlo y
no veia el dia de cerrar su tienda, el ganapan que, en vez de
acudir al trabajo, se entraba por las larbernas, todos, dejában-
se arrastrar alegremente por la pendiente del infortunio y de la
pobreza.
No estaba lejano el dia en que las siete misteriosas co-
pas del Apocalipsis habían de derramar su contenido sobro
la Ciudad, sembrando la guerra y la desesperación y la
esclavitud por todos sus ámbitos. Con efecto, el barrio más
rico y populoso de Barcelona era el llamado Barrio de la
Ribera el cual ocupaba los terrenos en que hoy existen los
jardines del Parque. A la sazón moraban en el los más ri-
cos do entre los comerciantes catalanes. Allí elevábanse las
iglesias de Santa Clara y de Santa Marta, y el grandioso
convento do San Agustín. En su centro habia una extensa
plaza, la de Llull, llena de almacenes y tiendas. Entre otras,
las calles de la Fucsina, deis Iforts, y del Cónsul, son dig-
nas de mención por estar formadas de casas con jardines
llenos de árboles frutales. Descollaba entre ellas la del cón-
sul de Holanda, con los maravillosos juegos de agua de las-
fuentes de su extenso jardín. Ahora bien, los habitantes do
este barrio, adoptaban con gusto las costumbres castellanas
sin sospechar siquiera que las armas de Castilla habían de
acabar con sus vidas y haciendas. Y así sucedió, en efec-
to, cuando Felipe V, para castigar á los barceloneses, quie-
nes habían conlcxtado, levantados en armas, la legitimidad
(1) A 9 do Dosembredo 1604, succehi quo per falla de blals lo Poblé volia po-
sar foch a casa del Conseller quiñi del any ovans al Boro, y la Plassa en un súbito
soomplide geni y anaren personalmeui lo Virrey, los jutges de Gorl y Consellers, y
lo Poblé lenia quelxas deis Consellers passats porque havian deixada la Ciulat des-
proveída, y assonyaladament del quiñi porque ell negociava ab blals y los feya
pasar a Navarra per vondrer, segons es fama. Ardí. tnun. Rubrica de Druniquer, K,
U, f. SO.
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SI
de sus derechos á la corona de los Reyes Católicos, prefi-
riendo los do su competidor el archiduque de Austria, des-
pués de haber entrado por capitulación en la Ciudad tras
uu horrible sitio de cuatro años, dispuso que fuese derrui-
do lodo el Barrio do la Ribera, sin previa indemnización
de los que en él poseían fincas, y dispuso que en los so-
lares quo oslas ocupaban se construyese la fortaleza do la
Ciudadela á manera de amenaza contra la Ciudad.
Pedro Nanot Renart.
(Continua).
Noticia sobre la colección de documentos relativos á la his-
toria de Cataluña recogidos por G. Pujades conocidos
CON EL NOMBRE DE
FLOSCULI
io>o »
Forman parte del fondo de Balase y están catalogados con
los números 234, 238 y 239, y constan do 373, 423 y 334 fo-
lios en folio respectivamente en la Biblioteca nacional de París.
El tomo I lleva la siguiente portada: Fascículos I. — Diversorum
instrumentorum, ad historian ulilisimorum cd ad anliquitatum
coepsitionem necessariorum. — Hieronimo Pujades Decretorum
Doctore cice Barcinone collectore. — El tomo II no tiene por-
tada, la del lomo III dice: Flosculi instrumentorum. — Tertia
partí. — Hieronimo Pujades Decretorum Doclorum Cive Barci-
none collectore. — Esta colección se compone sobre todo de co-
pias de documentos, do estatutos, de órdenes religiosas, de ge-
nealogías, de relaciones históricas en lalin y en lengua vulgar
(castellano y catatan), y además contiene varios esbozos do me-
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morías compuestas por Pujades sobre varios punios de la his-
toria de Cataluña, y cartas que á él dirigieron varios erudi-
tos. En la advertencia «Ad lcctorcm,» el cronista calalan de-
fino de esta suerte el objeto y plan de esa colección: «i/í-
raberis, lector , quid sibi velit hoc opus, hic labor, car sic
tanquam cabos rudi indigestaque molle sil compositus el cons-
criptas. Sed querenti facilis est el suficiens respondo. Ego
nempe Ule qui quondam historias huios pnneipalus Calalo-
nia in lucem edere proposui el in dies in earum compagine
invigilo , insudo alque laboro , existimad ad illartnn prosecu-
tionem otile comodumque fore hoc, illud el atranque assume-
re, materiamque capere, quando occasio sese offerl , massam-
que conficere in tempore hoc ne e man i bus evolaret et postea
his indigerem et foris querenda sint que aliquando in domo
habui Quapropler quando possum capere, copio, reti-
neo que invenire raleo , quemadmodum et prout illa mihi tra-
duntur aut inveniuntur a me: ordine temporis sepe prepostero ,
método non sérvala , annorum priorilate inconsideratá, solum
illud prospiciens quod faciculum habeam onde suo tempore per
partes necessaria capiam; non ut mine ánimos amicorum et
populi delectet ntc de aliquo ómnibus , sed mihi soli deser -
vial, doñee dees óptala venial, in qua, mulata forma, tan-
quam testis fidelis, nostree historia: dicta confirme!. »
Nosotros no describiremos ahora más que los documentos
en lengua vulgar de cierta extensión é importancia, y las
cartas dirigidas á Pujades.
TOMO I.
1. Colección de privilegios y estatutos, muchos de ellos
en lengua vulgar, concedidos á v la cofradía de la Sma. Tri-
nidad de Barcelona. 1397-1539. Copias. (F. # 43-61).
2. Cartas de Jacobus Vino (?) á Hieronym Pujades. Ma-
ger, 23 Agosto 1602. (F.° 126).
3. Carta de Berth. Clua, monjo del monasterio de La-
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33
vaix, al mismo. Lavaix, 19 marzo 1620. (Fol. 131-133 vto.
136-137).
4. Carta del abad de Lavaix, Bernart Macip, al mismo.
Lavaix, 20 junio 1620. (F. # 134-135).
5. Memoria sobre «la religio deis monjos negres de San
Benct» del reino de Aragón á últimos del siglo XYI á la
que acompaña la siguiente nota: «Es tret tot asso per mi
m. llicronym Pujados do un Ilibre de memoria portal per
lo dalt dit camarer Sacoromina, que mcl dexa son succesor
fra Domingo Casajo en lo mes de dezembre 1603.» (F.° 256-
260 vto.)
6. «Arbol de la casa do Carlclla, sacado de un libro
recondido en el archivo del castillo de Folgons, escrito de
mano de Juan de Torradas, rector y notario de Folgons, el
qual dice que lo a sacado y trasladado de una escritura
antigua rccondida en el mesmo archivo asta n.° 12, com-
provada con los autos de la casa y de un libro antiguo re-
condido en el archivo del. monasterio do ‘Ripoll, intitulado
Líber obilutn benefactorum huius cenobii atque concentus Ri-
vipulensis , y después lo a continuado con mucha puntuali-
dad asta n.° 15 á 3 de enero de 1363, y después a sido
continuado por fray Juan de Carlclla, prior de Bañóles y
do San Marcial asta su padre, n.* 20, y después por Ilie-
ronimo Sagalas, notario de Bañóles asta n.° 23.» Este titulo
está escrito en el fol. 329, pero debe ponerse antes del fol.
278. (Fol. 278-329).
7. Fragmentos de una historia del condado de Ampu-
rias del siglo XIII al XIV. El primer fragmento principia
asi: «no tanbicn ni tan a contento de sus vasallos como
lo avia fecho el ynfante don Pedro su hermano y ansi ay
poco que dezir deslc,» y el segundo: «El dicho ynfante don
Enrriquc llamado el ynfante fortuna que fue hijo del yn-
fantc don Enrriquc, hermano del rrey don Juan.» (Fol. 331-
333 vio.)
8. Minuta de una carta de llicronym Pujados á Diego
de Rocabérli. Sin fecha, (Fol. 334-334 vio.)
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Si
TOMO ÍI.
1. «Sumari trel del libre (le corl del veguer de Con-
flcnl del any 1543, clos per Joan Blay Puigmija, notari y
cscriva de dita corl». (Fol. 2-4 vto.).
2. «Relació verdadera de la entrada que feu Mr. de
Fonsosa, capita general del rey de Franca, en las fronlc-
.ras de Rossello y Conllent. 1598.» (Fol. 12 vio. 14.)
3. Artículos de la entrega de Pcrpiñan al rey de
Francia 10 marzo 1475. Copia. (Fol. 20-24 vio.).
4. * «Letra deis diputáis de Calhaluíía enviada a les quin-
ze persones cíeles per lo eslament militar deis comtals de
Rossello». Barcelona, 26 mayo 1462. Copia. (Fol. 24 vlo.-25
vto.).
5. «Letra del rey don Joan [11] de Arago enviada ais
consols de la vila de Pcrpiña». Caslello, 12 marzo 1475. Co-
pia. (Fol. 25 vio. -26).
6. Carla á Ilicronym Pujados. Gerona, 3 noviem-
bre 1610. (Fol. 43-43 vto.).
7 á 9. Tres cartas de Alejandro de Carlella al mismo. Ge-
rona 4 y 10 de noviembre 1610, 19 noviembre 1612. (Fol. 44
-51). Los ff. de esas cartas deben colocarse de nuevo en es-
te orden: 45, 50, 51, 46-49, 44.
10. Otra earla del mismo al mismo. Gerona 4 mayo
1613. (Fol. 54-54 vto.).
11. Copias do documentos de los archivos de Fal¿et re-
lativos á la- historia del siglo XIV (Fol. 58-77).
12. Estrados del «Secundas líber lillernnm honorabilium
juratorum cicitatis Gentada; per Michaelcm Pelri nolarium
Gerunde facías inceptusque XXX die mensis aprilis anuo do-
mini MCCCCXXV». (Fol 78-86.)
13. Carla do Joan Antonio Morcll relativa a su hija Ju-
liana. Lyon 12 setiembre 1613. Publ. conforme á este ma-
nuscrito en la Revista de archivos, bibliotecas y museos.
14. Memoria sobre el monasterio de Ripoll. (Fol. 139-
148 vto.).
15. «Relación y sumari deis privilegia de la Secca, de
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la moneda ques bat en Barcelona». (Fol. 155-165 vio.).
16 á 17. Dos cartas de Joan Baptisla Pont á llicronym
Pujados. Gerona, 26 diciembre y 9 enero 1612. (Fol. 186-
187 vio.)
18. Carla do Rafael Vivet al mismo. Gerona, 4 mayo
1603. (Fol. 189-189 vio.)
19. «Declaración de algunas ceremonias de la seda de
moros, sacadas del Alcorán y oíros libros v de sus costum-r
bres». (Fol. 235-252 vio.)
20. Carla de Jaime Guilla. Roda, 6 noviembre 1610.
(Fol. 258-258 vio.)
21. Carla del Dr. llicronym Joan Coli á llicronym Pu-
jades. Ripoll, 8 odubre 1614. (Fol. 259-260 vio.)
22. Carla do los Judíos de España á los Judíos de Cons-
tanlinopla y respuesta de los Judíos de Constantinopla. Publ.
23 á 25. Tres cartas de Joan Trigall á llicronym Puja-
des. Puigcerdá 20 Noviembre 1610, 2 febrero y 11 Setiem-
bre 1611. (Fol. 271-276.) Las hojas de esas carias deben co-
locarse por el siguiente orden: 271, 276, 272-275.
26. Noticia sobre algunos catalanes que se distinguie-
ron por su valor. Carla escrita ó compuesta por Alejandro
de Carlella. (Fol. 291-294 vio.)
27. «Descripción de los de la casa de Moneada, comen-
tando quando entraron en Catalunya con Orger Colant, lla-
mado Catato, que fue en el año de la Encarnaron de 733.»
(Fol. 307-317).
28. «Memorias de Valdonzclla.» (Fol. 319-326 vio.)
29. Memoria sobre la derivación do un brazo del Segre
en el valle de Crgcl en el siglo XVI. (Fol. 352-361).
30. Memorial de les utilitats mes notables per raho de
les quals se suplica a la ciutal de Barcelona sia
servida de empendrer de fer la fabrica de la nova cequia
que se ha de fer pera poder pendrer y traurcr la aygua
del riu Segre.» Impreso de 6 ff. Barcclono 1616. (Fol. 362-
367).
31. Exlraclos de un memorial de llicronym Bassols de
Olot. 1401-1415. (Fol. 373-375).
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86
32. «Proces cu la paeria de Leyda fcl sobre la apari-
lio de la anima, seguns comuna opínio, de Na (Speranca)
Alegre.»- 10 novembre 1500. (Fol. 376-379 vio.)
33. «Rclacio del cas den Pere Porler qui, diu, baxa al
¡nfern y lo que allí veu.» (Fol. 380-396.)
3i. Carta de Pere Pclcgri á Qieronym Pujadcs. De Sant
Joan de las abbadesas, 28 novembre 1616. Esta carta va
acompañada de varias memorias sobre el monasterio de San
Juan de las Abadesas. (Fol. 398).
TOMO III.
1. Memoria sobre la fundación del monasterio de San-
tas Creus presentada al rey por el P. Camera. (Fol. 38-40).
2. Carla de Raffel Joan Monlaner á Hicronym Pujades.
Cerrera, 8 abril 1627. Esta carta contiene una memoria
sobre la fundación del monasterio de Ntra. Sra. de Vall-
bona. (Fol. 64-78.)
3. «Copia trobada en lany 1580 en la provincia de Ita-
lia en la ciulat de Aguila y es de la sentencia donada per
Poncio Pilal presiden! de Judea, la qual sentencia dona en
lo any 17 de Tiberio cesar emperador de Romans contra
Jesús.» (Fol. 84-83 vio.)
4. Dietario del diputado enviado por el principado de
Cataluña á Valencia para asistir al matrimonio de Felipe III.
abril y mayo 1599. (Fol. 106-112 vio.)
5. Correspondencia relativa á la muerte de felipc II y
al viajo que su hijo Felipe III debia hacer en Cataluña.
1598-1599. (Fol. 113-131).
6. «Dielari y discurs fet de y en la embaxada, donada
per lo señor Joseph Bellafilla, conceller de la ciutat de Bar-
celona, per part de la dita ciutat a la M‘ del Rey nostre se-
ñor desdel die que hisque de Barcelona íins lo dia que tor-
na en ella». 1602. (Fol. 132-148).
7. «Fragmentos de los coloquios de M.° Christophol Des-
puig, cavaller de la ciutat de Torlosa». (Fol. 173-186).
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57
8. «Memoria treta ilel procos de Manrrcssa contra St Pa-
dor». 1595. (Fol. 209-210).
9. «Relación de algunas cosas parliculars y notables
que passaron y dixo el rey don Phelippe segundo dcslc nom-
bre en el Discurro de la enfermedad de que murió». (Fol. 212
219 y 221-223).
10. Orden á lodos los funcionarios eclesiásticos de pa-
gar los «imposils de fogalges» votados en las cortes de Mon-
zon en 1534 y 1537. Barcelona. l. er marzo 1544. Impreso
con anotaciones manuscritas, de la mano de Pujades. (Fol. 220).
11. Memoria sobro la abadía de N. S. de Monserrat,
que contiene entre otros un catálogo de los abades de 1081
á 1607. Esta memoria fué redactada bajo el reinado de Fe-
lipe 11!; el autor, probablemente Pujades mismo, dice quo
muchas de las noticias le han sido suministradas por Fr.
Miguel do Solsona, archivero de la abadía de Montserrat.
(Fol. 233-279).
12. Fragmento de una memoria sobre la iglesia de Bar-
celona; contieno un catálogo de los obispos de Barcelona
basta Raphei de Rovirola. Esta memoria fué aprobada por
Miguel Solsona, gobernador del arzobispado de Toledo, el 8
de febrero 1608. (Fol. 281-330 vio.)
13. Carta de Sancho Busto de Villegas, ¿ Felipe II
sobre la venta de las jurisdicciones eclesiásticas sobre Tole-
do, 15 julio 1574. (Fol. 350-354 vto.)
A. Morkl Fatio.
EPIGRAFIA.
EPITAFIOS HEBREOS.
Sr. D. Enrique C. Girbal.
Madrid 19 de Setiembre de 1880.
Mi querido amigo: entre los monumentos hebreos de esa
ciudad merece particular estimación el fragmento lapidario
Tom. ii. 5
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que acaba V. de hallar en Monjuich y cuyo calco me lie*
ga ahora. Interpreto y suplo:
D.vtnN nap)
na>w(a napa nnSt. . . .
•pSoa |á(a ova nana)
ip »)S(m noon naur)
(¿ nSur ninaS)
« Sepulcro de Abrahan su memoria sea para la vida
del siglo futuro. Fue sepultado en vejes bienaventurada, el
dia 27 de Casleu del año 51S0 (5 Diciembre 1389) de la
Creación del mundo. Véngale paz. Descanse sobre su féretro.
Para trazar el primor suplemento, que corre en las tres
primeras lineas, me dan pié el texto del Génesis (XV, 15)
relativo & la sepultura del patriarca Abrahan, y el prisma
ó tapa del sepulcro de Abrahan de Gorls (1) que toma idén-
tico giro. Las continuas alusiones á textos biblicos enlazados
con los nombres de los tinados, de las cuales hacen alarde
los epitafios hebreos de Cataluña, sacarán, como espero,
airosa mi conjetura ante el fallo de la critica.
La proporción, ó medida simétrica de los renglones, es
la segunda razón en que me fundo para éste y los demás
suplementos. De todas maneras el mes y el año de la fecha
están al abrigo de cualquier duda. £1 mes de Casleu del
año 5150 de la Creación corre desde el 9 de Noviembre
hasta el 8 de Diciembre de 1389.
Es muy de notar en esta inscripción, y en esto consiste
principalmente su importancia, la expresión de los millares
en singular *]Sn, circunstancia que también observé copian-
do en el cementerio hebreo del Monjuich de Barcelona (2) una
lápida inédita. No sé si persevera allí; mas no dudo que si
(1) Lápidas hebreas de Gerona , pég. 6.
(3) 1* Noviembre mi.
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59
así es, en breve se recojerá para qne figure al lado de sus
hermanas en el Museo confiado á la inteligente dirección de
nuestro amigo y compañero D. Elias de Molius. Esta lápida
barcelonesa, mide 0,“ 6 de alto, l® 4 , 4 de ancho y 0°, 5
de grueso. Tal como la copié, decía:
vaTnS mSy isana
pito na wassia nía nao
(1) n ns®lat« aína mas:
nnanb
Hemos escrito sobre ella para dejar memoria de su nom-
bre: Doña Bonafós (2) hija de Rubén. Falleció [en el mes de
Ab del año 5000 déla Creación. (21 Julio — 19 Agosto 1240).
Debajo de las letras últimas del fragmento Gerundense
se ven claramente tres puntos que afectaban á otras letras,
ó siglas. El concepto por ellas marcado debía parecerse al
de la cláusula final de los epitafios de Henoch hijo de Shal-
thiel Saporta, de José hijo de Barúch y de Salomón hijo
de Sedecías (3). Las siglas, ó iniciales
que corresponden á este concepto, se ven asimismo en otra
(1) Las letras *5 N están ligadas en la piedra original.
(2) V. en su Monografía Los judio* en Gerona , póg. 20, ha publicado el muy cu-
rioso documento (12 Agosto 1337) relativo á Ronafós David, uno délos tres jueces de
la aljama de Perpiftan. En Barcelona un aliona fo* judeus* se cita por acta del 31
Marzo do 1200 ( Líber cartarum Seáis barchinonensis , tomo 1, 833). Este becerro, ó
tumbo, que registré en el archivo de lacatedial barcelonesa y esté dispuesto por
órden cronológico, c« atiene bajo la fecha del 12 Noviembre 1139 la cláusula siguien-
te: «Ego Donaslntg hebreus et uxor mea hester, et ego lubetlus et uxor mea Arpi-
ña, et cognate noslre bonafilia et bona domna , que cuucle quatuor fuerunt filio cu-
juadamjudei nomine Samuel quem vocabanl vires.* Con arreglo ó este pasaje, que
corroboran muchos epitafios hebreos de Toledo, traduzco por el titulo de
Doña 6 Señora, que halla también su equivalente, ó análogo, en la inscripción tri-
lingüe de Tortosa. En punto al nombre, puede asimismo leerse Donpaix , ú otro pa-
recido. Entre los judíos de la ciudad de Palma de Mallorca, que se presentaron pa-
ra inscribiite en el padrón del Cali ó aljama de aquella ciudad el dia 26 de Octu-
bre de 1391, suena Bobayx ban Allon, el cual bautizándose habla lomado el nombre
e Arnaldo Puyal.
(3) Lápidas hebreas de Gerona , pág. 9-11.
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«o
lápida inédita do Barcelona, y en dos ¡de Tarragona (1), que
me atrajeron ruidosa, aunque no inútil polémica con nues-
tro docto amigo D. Buenaventura Hernández Sanahuja.
Suyo afectísimo,
Fidel Fita.
Sr. D. Enrique C. Girbal.
Madrid 27 de Setiembre 1880.
Amigo raio: me pide V. el epígrafe hebreo de Barcelona,
inédito, que mencioné y no encajé en mi última. Quo me
place; y he do añadir, para lo que Y. verá, los de Ta-
rragona.
En Monjuich se estaba la enormo piedra barcelonesa, po-
co distante de su primitiva colocación, mirando al mar y
reclinada al pié de un seto bajo punzante zabila. Á su la-
do se erguia la inscripción funeral de la hija de Rubén.
¿Habrán seguido las dos lápidas el mismo camino? ¿Habrán
hallado piadoso alberguo y digna morada en el museo de
Barcelona? La que V. me reclama y voy á transcribir de
la copia que hice en mi cartera, seis años ha, tenia 0,7 a
de alto por 2,lG m de ancho; mas no pude medir su grue-
so. Con ser tan breve, está cuajada de textos bíblicos, que
pueden muy bien aplicarse á un Doctor y Príncipe de la
sinagoga barcelonesa. Dice asi:
rx nvSn va .nn San *ry
i mu? Días *n»ai '¡pv hiíisk
ñau? pío mu tesa ovina in
(2) é yi¿i id maSn n
Testigo esta piedra (3). ¿ Quien es este varón? (4). Un
(1) Villanucva, Vtny lilcrjino, XX, '01.
(2) Sn están ligadas.
(I) Génesis, XXXI, 52.
(I) Génesis, XXIV, Go.
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hombre de probidad (1), anciano y venerable (2). Su nombre
es Rabí Rubén hijo de Rabí Todrós. Falleció en la luna de
Sivan , aíio de 5066. Véngale paz; descanse sobre su fére-
tro (3).
La fecha corresponde entre los dias 15 de Mayo y 13
de Junio de 1305. Las siglas proféticas, que cierran el epi-
tafio, se repiten en los de Tarragona por el mismo estilo;
y no es maravilla, puesto que la fecha del primero está
incluida entre los dias 21 do Marzo y 20 de Abril del afio
1300, y la segunda entre el 20 de Abril y 28 de Mayo
de 1302. Hélos aquí:
pnan ña D"n "Sur napn
¿i d ñau; nasa
Este es el sepulcro propio de Rabí Jayam hijo de Rabí
Isaac. Falleció en Nisan del año 60. Véngale paz; descanse
sobre su féretro.
áá iHaan áSw -íap m
naur vis nva nasa iiSin iiynur
(4) cÍmup ¿d d’sSn ¡i
Este sepulcro es el de Rabí Ananías hijo de Rabí Si-
meón Arlabí. Falleció en la luna Yair del año 5062. Vén-
gale paz; descanse sobre su féretro.
La traducción de ambas lápidas que, á fines del siglo
pasado ó principiando el corriente, hizo D. Félix Torres
Amat y publicó Villanucva (5), equivocó lastimosamente la
(1) Proverbios, XXVIII, *0.
(2) Isaías Ul, 2, 3; IX, 14.
(3) Isaías LV1I,6Í
(V) Hay ligatura en S N.
(j) Viaje Ul rario, XX, 101*
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fecha por querer alribuir valor numeral á (odas las letras
puntuadas que siguen á mw (afio de). Según Torres Amat,
la primera inscripción está fechada en Marzo de 395, y la
segunda en la luna de Abril de 484; y para llegar á este
resultado ya suprime ya desfigura algunas letras del original
que no acertó á comprender (1); todo lo cual demuestra
que entonces, como ahora, andaban muy por el suelo en
nuestra España los estudios rabinicos.
La feliz inspiración que tuvo, hace casi un siglo, Don
Ventura Ganals, preservó del olvido estos monumentos. Los
halló arrimados junto ¿ la vera de la antigua carretera, ó
camino, que había entre el que fué edificio de Trinitarios
y el fuerte de la Reina, casi orillas del mar al oriente de
Tarragona. No mucho después se trasladaron al punto, don-
de los vi en 1877, empotrados en la pared exterior de la
casa número 6 de la calle de las Escribanías viejas, que
hace esquina con la de las Carnicerías cerca de la Cate-
dral. Los vi colocados debajo de una reja y encima de dos
lápidas romanas, que son las que describe el Dr. Hiibncr
bajo los números 4299 y 4358 en su Epigrafía peninsular,
titulada Inscriptiones I/ispaniae latinae. Nuestro amigo y
compañero, el Sr. Hernández Sanahuja, con la amabilidad
que le distingue, tuvo la bondad de acompañarme al sitio
primitivo que ocupaban las hebreas cuando las descubrió
1). Ventura Canals; y allí vimos otra de igual Índole. La
cual asomaba á flor de tierra bajo una tapia cuyo peso
sostiene; mas no así la inscripción que (si existe) debe de
hallarse en la parte oculta de la piedra. Seria razón que
el propietario, entusiasta del progreso científico, la cediese
al Museo provincial; y se añadiese esta nueva página á la
historia monumental de Tarragona.
Volviendo á la de Barcelona, me permitiré cerrar estas lí-
(l) Se desentiende do la letra terminal O (que leyó en la primera ios
crlpcion. En la segunda para realizar la suma de *8Í había leído
3 y U en vez de 2 y 13 respectivamente.
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peas llamando vivamente su atención de V. sobre la im-
portancia del monumento. Todrós so nombraron varios rá-
bidos insignes, conocidos en los fastos de la Literatura he-
brea. Cuatro de ellos, nada ménos, registra la Biblioteca
que en 1781 dió á luz D. José Rodríguez de Castro. Bien
los conoce V.; y por lo tanto sólo por favor y en gracia
de su acendrado patriotismo Y. me ha do consentir que
escriba yo aquí el nombre de Todrós hijo de Jechí el de
Gerona, que floreció á principios del siglo XV.
Suyo afmo.
Fidel Fita.
ARQUEOLOGIA.
0 -^ 83 ^
SOBRE LOS TALAYOTS DE LA ISLA OE MENORCA.
(CARTA Á D. SALVADOn SANPERE Y MIQIEL.)
Mi querido amigo: en muchas ocasiones, durante los
años que residí en Mahon, discurríamos mi buen amigo Don
Juan Pons y Soler y yo acerca del destino de los monumen-
tos llamados lalayots en la isla de Menorca; monumentos á
que consagrábamos detenida atención y sobre cuyas formas,
disposición, situación y estructura reuníamos cuantos datos
nos era posible. Creíamos nosotros, que para resolver tal
vez el problema, era necesario estudiar concienzudamente
uno ó más de los expresados monumentos, haciendo en ellos
una galería que á nivel de tierra los atravesara ó deslru-
véndolos por capas y reconociendo los restos con minucio-
sidad, y si de tal estudio resultaba el hallazgo de restos
humanos ya en el estado ordinario á que los reducen las
fuerzas ó agentes naturales, ya con señales de fractura ó
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incineración, si se encontraban monedas, objetos de piedra,
bronce ó hierro ó restos de cerámica, podía deducirse el -ob-
jeto para que estaban destinados y hasta quizá el periodo
histórico en que se habían construido.
Pero daba la casualidad, desagradable por ¡cierto para
mi, que en los predios que poseo Pons y Soler en la isla
no existe un solo talayot y aún cuando el propietario de
alguno do ellos me hubiera permitido destruirlo ó atrave-
sarlo por una galería, mis escasos recursos pecuniarios no
me permitían llevar á cabo tales investigaciones. De aquí
que en más de cinco años que permanecí en Menorca (do
1871 á 1877) no pude realizar mi deseo de estudiar un
talayot de la manera dicha.
Pero reflexionando acerca del destino do tales monu-
mentos me encontré con varias opiniones, cuyo fundamento
examiné para aceptarlas ó rechazarlas.
Primera: la opinión vulgar en la isla, que sostiene que
los lalayots son atalayas levantadas para reconocer la costa;
segunda: la do que son centros do población que ¿ostentaba
por aquel entonces, mi querido amigo D. Jaime J. Monea-
da y hoy defiende V., y tercera: la de que son monu-
mentos sepulcrales, apoyada por D. Juan Ramis y Ramis
en su obra Antigüedades célticas de la isla de Menorca. (1)
y que al fin acepté yo.
V., mi querido amigo, tuvo la bondad de acordarse de mi
humilde persona cuando reunia dalos para la publicación de
los Apuntes arqueológicos del malogrado D. Francisco Mar-
torcll y Peña, hasta me preguntó V. mi opinión acerca del
destino de los talayots y ye le dije con franqueza que los
creía monumentos sepulcrales, pero sin tener la presunción
de acertar; V. consignó esta mi opinión en la pág. 199 de
la citada notabilísima obra, Y. la ha impugnado y yo no
voy á defenderla á capa y espada, sino sencillamente á dar-
le á conocer los motivos y fundamentos de mi creencia.
(1) I irires* en tfahon, en '8<8: un toiro en 4.° de UJ péginss, cou une Vfrr
mina.
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«s
Mi trabajo intelectual, amigo Sanpere, para llegar á for-
mar juicio, fué de exclusión. Rechacé, las opiniones que no
me parecieron fundadas y acepté la que tuve por más pro-
bable; digo probable sin asegurar que sea la más acertada,
sobro todo desde que una persona tan compentente como
Y. no la admite; pero allá va lo que yo pienso y dispense
V. mi atrevimiento.
¿Son los talayols ni más ni ménos que unas atalayas,
unas torres para la defensa v guarda do la isla? Esta opi-
nión no es sostenible y extraño mucho que la defienda per-
sona de tanta erudición y tan claro ingenio como D. Fidel
Fita. Ni todos los talayols se encuentran en puntos eleva-
dos, ni guardan distancias convenientes, ni dominan la cos-
ta: en ocasiones se hallan muy próximos entre si, dos, tres
y aun cuatro de ellos; en otras se hallan separados por
largas distancias; en la parle Norte tío la isla donde exis-
ten los puertos de Forneíls, Addaya y Sanilja, son muy ra-
ros y abundan en el interior. Una ojeada al Mapa arqueo-
lógico por mi trazado y que V. ha tenido la bondad de pu^-
blicar en la obra mencionada del Sr. Martorel!, basta para
convencer el ánimo de que los talayols no se construyeron
para servir dfe atalayas.
¿Serán habitaciones ó centros de población? Y. defiende
esta opinión y dice en la pág. 2t6 de dicha obra:
«Entendemos, que son habitaciones humanas primitivas y
así su número se explica; y sr se considera que aun hoy
la población de las Baleares está derramada en Menorca por
toda la isla formando caserios, de modo qüc el número de
pueblos ó agrupaciones de casas es cortísimo, se verá claro
cómo los talayots representan exactamente esos mismos cen-
tros de población rural que hoy existen en la isla.»
Yo tengo en mucho la opinión de persona tan ilustrada
como Y.; pero en estas materias dudosas tódos nos creemos
con derecho á discurrir por el campo de las teorías, por
más que en realidad solo debian agitar estas cuestiones los
que tuvieran conocimientos que yo no poseo. Pero ¿quién
sabe? tal vez esta desaliñada carta sirva pára aguijonear á
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6 $
los eruditos y al fin se descubra alguna luz en materia tan
envuelta en tinieblas.
¿Qué es lo primero que se necesita para que los tala-
yois sean habitaciones? Que puedan habitarse. Pues bien,
los talayots en su inmensa mayoría, no son, no han sido
habitables.
Sobre doscientos talayots se conocen cu Menorca, unos
completos al parecer ó poco deteriorados y otros más ó
ménos destruidos, y de estos doscientos talayots tienen ó
hay motivos para creer que han tenido habitaciones, hasta
quince ó veinte.
Estos pocos talayots pueden clasificarse en dos grupos:
l.° Talayots con habitaciones en la parle superior. 2.° Ta-
layots con habitaciones interiores.
El tipo de los talayots con habitaciones en su parte su-
perior está representado por los de Cornia y de Torelló
examinados por mi y cuyos dibujos publicó V. en la obra
Apuntes arqueológicos. Una ventana ó mejor dicho- puerta
adintelada se vé en la parle superior del muro: la de To-
rclló conserva todavía la piedra que forma el dintel, la de
Cornia la ha perdido, poro es indudable que la tuvo; á
uno y otro lado de la puerta existen en el de Torelló pie-
dras alineadas que formaban las paredes de la habitación;
sobro estas piedras cargaban otras horizontales que consti-
tuían el techo. Quedan vestigios de rampas que conducían
á estas puertas y además el de Cornia tiene otra puerta en
la parte baja del muro que conduce á una escalera hoy
casi obstruida y que debía terminar en la plataforma su-
perior, porque así termina la que existe en el talayot de
Son Billoquct.
El tipo de los talayots con habitaciones en su interior
es el de San Agusli Vell, cuyos dibujos también ha publi-
cado Y. en la obra citada. La habitación interior es circu-
lar y tiene T20 metros de diámetro y 3‘SO de altura; pe-
ro es la única que se conoce de tales dimensiones. En
Binicodrell de dalt existe un talayot con puerta en el arran-
que del muro y una habitación interior tan reducida que
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apenas puede contener dos personas. Ramis solo cita tres
talayols con «aposentos ó como celdilas» en su interior: uno de
Álbranca vell, otro de Binicodrell de baix y otro de Torelló.
Tenemos, pues, que son muy pocos los talayols que tie-
nen habitaciones sea en su interior sea en su plano supe-
rior y que unas y otras habitaciones son de dimensiones
reducidas.
Ahora bien; ¿es creíble que los demás talayols tuvieraq
habitaciones y que todas hayan desaparecido? De ninguna
manera: los talayols de Torelló y de Cornia no son mas
elevados que otros muchos de la isla que carecen de puer-
ta en su parte superior, por lo que hay que aceptar que
nunca la tuvieron, esto es que nunca tuvieron habitaciones
en el plano superior y en cuanto á las habitaciones inte-
riores, aun admitiendo, que los habitantes las hubieran obs-
truido, cosa difícil por los obstáculos que ofrece una entra-
da siempre muy baja, pero dicha entrada ó sea la puerta
baja se distinguiría, aparecerían vestigios de ella y tales
vestigios no existen, debiendo aceptar igualmente que no exis-
ten ‘tales habitaciones interiores.
Pues si la gran mayoría de los talayols no tienen ni
han tenido nunca habitaciones en su interior ni en la par-
lo superior, ¿como habian de vivir en ellos los antiguos ha-
bitantes de la isla?
Pero llevemos adelante el razonamiento. Supongamos que
en varios de los talayols medio destruidos hoy existieran
habitaciones superiores pequeñas siempre, porque no era po-
sible otra cosa mas pequeña si se atiende á la forma de
los restos existentes. ¿Construirían los antiguos menorquines
unos monumentos tan difíciles do lovantar para colocar en
su plano superior una reducida habitación? Conociendo co-
mo conocían la construcción do habitaciones interiores, co-
nociendo la de habitaciones mcgalílicas á flor de tierra, co-
mo lo prueba la de Telalí de dalt, que también V. ha
publicado, ¿es creiblo que fueran á vivir sobre los talayols »
empleando para levantar uno de estos monumentos largo
espacio de tiempo y esfuerzos cccnull?silaba
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No, amigo mió, yo no puedo creer esto; yo no puedo
creer que se alzara un lalayot enorme para construir enci-
ma una vivienda que diera abrigo á unas cuantas perso-
gas; yo no puedo creer que el lalayot do Binicodrell de
dalt se levantara exclusivamente para que pudieran guare-
cerse en éí dos Individuos; yo no puedo creer que el des-
tino de esos enormes monumentos fuera el do servir do
habitaciones.
Y no hay que fiar en lo que dice Ramis, «que en la
parte superior de algunos talayots salo de su enmedio una
grande pilastra ó coluna que aun se halla en pié.» Tales
pilares (que es lo que quiso decjr Ramis y no pilastras) no
los ha visto nadie, ni el mismo Ramis cita otro lalayot que
el de Son Códul y os lo cierto que este no tiene semejan-
te pilar en ol centro de su plano superior. No podemos,
pues, croer, quo este pilar ó columna sirviera para soste-
ner el techo de la habitación supqrior, porque no hay ta-
les pilaros, Ramis, persona muy verídica, recogió para su
obra los datos quo le proporcionaron varios amigos, y es-
tos se los dieron á veces equivocados y á ellos hay que
atribuir semejantes errores.
Réstame examinar la torcera opinión: ¿Son los talayol s
monumentos sepulcrales?
Diodoro Siculo, citado por Ramis, dice que los habitan-
tes do las Balearos acostumbraban en su tiempo levantar
un gran monton de piedras sobro las urnas en que colo-
caban los cuerpos de los difuntos, después de quebrarles
los miembros á palos. Yo no he podido comprobar esta ci-
ta, falto como estoy do libros, pero la creo cierta y en tal
caso ya tenemos un dato precioso en apoyo de esta opi-
nión.
Ramis afiade quo personas dignas de crédito le habían
asegurado que en algunos que se habían demolido se habían
encontrado | urnas 'y huesos humanos y afirma, por último,
que él mimo lo había visto en uno que se destruyó en
una vifiajal Sur^de Mahon, y Ramis no era capaz de in-
ventar hecho semejante para sostener su teoría.
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69
Además, procediendo por analogía, ¿ho es cierto que los
fúmu/tu, las elevaciones artificiales do tierra que se encuen-
tran en diversas partes del mundo, son lodos monumentos
sepulcrales? Encerrados dentro de esos túmulos no se en-
cuentran dólmenes (i Cámaras sepulcrales? ¿Qué son los la-
layots sino, acumulaciones de piedras, si bien colocadas con
orden y regularidad? Hoy mismo, ¿no se encuentran en los
caminos de España cruces que indican que alli fúé muerto
un hombre y estas cruces se hallan casi enterradas por las
piedras que depositan los caminantes después de rezar pia-
dosamente por el muerto? ¿No será esta costumbre tradicio-
nal recuerdo do los tiempos prehistóricos en que se levan-
taban los tumulus'i La galería de |a llamada gruta de la
isla de (¡ravinnis en Morbilian ó la galería encubierta del
pueblo do Blogucux en el distrito do Saumur, ¿en .qué so
diferencian del arranque do la galería existente sobro la
plataforma del lalayot do Torclló? Los barrows y los gal-
galos, túmulos que so encuentran en Francia, ¿no tienen
grande analogía con los lalayolst
Pará mi, los lalayols no son otra cosa que Ittmulus mo-
dificados por influencias quo hoy no es posiblo determinar.
Tal vez influyera la idea religiosa, . tal vez el progreso do
la civilización, tal vez, ¿quién sabe? La necesidad.
Porque hay que advertir que en la isla de Menorca
existe muy corla cantidad de tierra vegetal; lo que elli
abundan son las piedras, hasta tal punto que los predios
se hallan separados unos de otros y subdivididos ellos
mismos por medio de cercas ó paredes de piedra en seco
construidas con las que se sacan de las tierras y asi y
lodo se extraen continuamente grandes cantidades do pie-
dras quo se agrupan en forma de pequeños talnyols ó se
amontonan sin órden, precisamente alli donde existen restes
antiguos ó anligúls que dicen en el país.
No habiendo tierra claro está que los íunuilus se habian
de formar de piedras y de piedras están formados los gal-
gales de Francia, á. pesar de que alli no existía la neccsi-*
dad que en Menorca. Del gal-gal, que tiene ancha base y
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suaves pendientes, al talayot, de base más reducida y mu-
ros más perpendiculares, la transición no es muy difícil.
Que sobre algún talayot se levantara una galería cu-
bierta formada por grandes piedras; que en el interior de
algún otro se dejara una habitación que recuerda el dol-
men, esto no altera, ni cambia, ni modifica la naturaleza,
la esencia del monumento.
Tales modificaciones lo que prueban en mi concepto, es,
que los levantó un pueblo que recordaba los tumulus y los
dólmenes, que modificó estos monumentos influido por cir-
cunstancias que hoy no es posible apreciar, y que este pue-
blo era posterior á los quo usaron armas de piedra y de
bronce, porque no sé que las primeras se hayan encontra-
do en la isla y las encontradas de bronce las tengo por
contemporáneas de la época del hierro. ¿Qué pueblo era
este?
Yo no lo sé, amigo mió, y por esto me abstengo de ha-
cer conjeturas; además Y. ha emitido sobre este punto su
opinión competentísima y yo no tengo conocimientos sufi-
cientes para hacer otro tanto. '
Dispénseme Y. si he molestado su atención con esta de-
saliñada carta y sabe que lo quiere su amigo
Rafael Blasco.
f 1 La Union (P. de Murcia) 44 Agosto,
Recibióse esta carta en la Asociación durante mi viaje ó los pai-
ses del N. de Europa, y no se publica basta boy por haber creído
mis compañeros conveniente reservarla por si tenia que hacer al-
gún reparo á la misma. — Sirva esto de explicación al Sr. Blasco por
el retardo con que se inserta su interesante misiva.
Por lo demás el Sr. Blasco abunda en la opinión que de anti-
guo vienen sosteniendo los arqueólogos menorquines sobre el des-
tino de los Talayots , y contra esta opinión cuando no proteslára
de ella la innegable comunidad de origen con los Nvraghes de la
isla de Cerdcña, también considerados como sepulcros hasta nues-
tros dias, los hechos que confirma el Sr. Blasco la destruirían.
Coufie&a dicho señor que hay Talayots con habitaciones bajas y
altas, pero que hay otros, que los más, no tienen rastro de habí-
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tacion, viniendo á ser cono á pirámides circulares coya cúspide
reman en una plataforma más ó minos espaciosa.
La' existencia de Talayois con habitaciones justifica el destino
que nosotros les damos, pues claro está que los dichos no pue-
den haber tenido destino alguno funerario.— En nuestro concepto
entre estos y los que no tienen habitación hoja, y en estos hay
que distinguir los que tienen escalera interior, y los que no la
tienen, sólo debe verse un progreso en la constiuccion de los di-
chos monumentos, y en la civilización del pueblo menorquino. Solo
asi pueden explicarse las Navetas si no se quiere caer en el error
de considerarlas como templos por el arle con que están cons-
truidas.
Inadmisible de todo punto es la comparación de los Talayois con
los Túmulos, gal-gals etc. Y si al Sr. Blasco le parece absurda la
construcción de un Talayot para vivienda de un corlo número de
personas; ¿cómo no se le ocurre que es mayor absurdo el suponer
que para sepulcro de un individuo se construyera obra tan costosa?
El estudio de los monumentos megalíticos de las Baleares no
puede separarse del estudio general de los monumentos de igual
índole de los pueblos de las islas del Mediterráneo — caso que no
resulte cierta la idea del Archiduque Salvador de existir en ia Cos-
ta marroquí ó Argelina monumentos análogos, según me dijo este
verano al regresar de las Baleares.— Cuando se estudian en conjun-
to la tésis que sostiene el Sr. Blasco se hace insostenible al pri-
mer golpe de vista.
No puedo aqui entrar en mayores detalles, pues cnanto pu-
die.a decir está escrito en el libro á que alude el Sr. Blasco; más
como dicha publicación no se ha puesto ¿ la venta y solo es co-
nocida de un corto número de personas y de los que frecuen-
tan las Academias y Bibliotecas, reproduciremos en la Resista aquel
estudio que esperamos poder completar con mayores observaciones
tan pronto tengamos disponibles el gran número de grabados que
para su ilustración se necesitan. Entonces se podrá juzgar con
conocimiento de causa de la exactitud de nuestra atribución.
S. S. r M.
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72
REVISTA CRITICA.
■ ■ i « l > » Í i ■
Espagne , Algerie et Tttnisic, leí tres á Michet Chevalier , par P. n*
Tchihatchef.— París 1880.— En 4.° mayor. 50o fág. y un mapa
de Argelia.
El primer capítulo de esle libro eslá consagrado á España por
entero, y puede decirse que cambien lo es:á el segundo aunque el
autor se eslienda mucho en la descripción de Gibrnliar posesión tn-
glesa eu España.
Como el autor solo de paso para Argelia y Túnez visita nues-
tra patria, no da ni de su suelo, ni de su historia, ni de sus mo-
numentos noticia alguna que no sea conocida y cien veces repeli-
da. Sin embargo, el autor es de los pocos extranjeros que hablan
de nuestro país bajo lodos conceptos con entusiasmo y simpatía,
lo que debemos agradecer ya que son raras tales manifestaciones.
Del resto del libro nada debemos decir, como no sea recomen-
darlo especialmente á los naturalistas; pero también se recomien-
da. i juzgar por lo que dice de España, á cuantos deseen tener
una idea clara y lija de la riqueza del suelo y costumbres orien-
tales ó africanas, sin exageraciones de ninguna clase, ni inveiieio-
nes de ninguna especie. En 6uma es uoo de los pocos libros de
viajes que creemos escritos con buena fé*
S. S. i M.
Aíberoni et la sua disparlita della. Spagna. por Guido Acosta. Tu-
r»Q. 1879. Imp. tipográfica Ed i uice, in 4.° de 400 págs.
El autor de la obra que examinamos sostiene una tesis insos-
tenible: la rehabilitación de Aíberoni. Con solo recordar la vida y
hechos de este personaje, apoyados cu datos que historiadores ve*
ridicos nos proporcionan (I), probaremos cuán desacordado anda
Acosla al añrmar que Aíberoni fue un genio.
(I) Lafucnte, Gobliardt, R »mey y Pog^iali ttorich- { Vliljn, 177 J) quien
floreció pojo tiempo después do la muerto do Aíberoni.
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73
Cuando la célebre princesa de Orsini, poco liempo después de
ocurrido el fallecimiento de María Luisa Gabriela de Sdboya. pri-
mera esposa de Felipe V r rey de España, preocupábase en buscar
princesa idónea para unirse con dicho rey, trataba de este asun-
to con un perfumado abate, de desgarbado cuerpo y de feísimo
rostro al cual solo daban expresión dos brillantes ojitos de lince. (1)
Llamábase Julio Alberoni, y había nacido en el ano 1641, en
Fieredzuola, (ducado de Parma), hijo de un jardinero. Hasta la
edad.de catorce años ocupóse en las mismas tareas que su padre,
quien, deseoso de que el niño saliese de su oscura posición, le
Colocó de monacillo en la catedral de Plaséncia. Como apesar de
su pocu instrucción era muy listo y despejado, habiendo ascendi-
do á sacristán llamó la atención del obispo de dicha iglesia, quien
le hizo eutrar en el seminarlo, y ordenado que estuvo, le confi-
rió un canonicato y el nombramiento de mayordomo de palacio.
El poeta Capisirou, secretario del mariscal duque de Vendóme,
que fue herido y robado en la$ calles de Plaséncia, llamó á la
puerta de Alberoni, quien le recibió con gran generosidad, hízole
curar y le dió dinero para que prosiguiese su viaje á Roma á
donde debía acudir para asuntos urgentes. Hé aquí el origen de
: la fortuna de Alberoni ’ toda vez que habiéndole Capfslron reco-
mendado á Vendóme le ihvitó á que fuese á París á 10 que él
accedió lleno de gozo.
Habiendo recibido dicho Vendóme el nombramiendo de general
en jefe del ejército francés que liabia de emprender en España la
guerra de Sucesión, llevóse consigo á Alberoni, quien, gracias á
la influencia de su protector, fué nombrado abale con 1,000 pe-
sos de oro sobre la renta de la mitra de Toledo, y encargado do
negocios del duque de Parma en la córte de España. Como Su
conversación era amena, su humor festivo, su carácter insinuante y
su talento más sutil que profundo, no tardó en granjearse simpa-
tías en palacio y sobre todo las de la princesa de Orsini que
gustaba de los hombres de tálenlo.
Era deseo de Luis XIV. que su nielo casase con María de Bavierá,
, con Catalina de Portugal ó con una do las hijas del príncipe de
Conde. Asi eslabqn las cosas, cuando la Orsini cierto día en qñe
había Invitado á Comer á Alberoni, pidióle iuformes sobre Isabel
Farnesio, hija dc| duque de Parma, creyendo que, en su calidad de
: natural de dicho ducado, podía proporcionárselos. Penetrando Ali e*
r Jiii que el deseo de su interloculora era dar con una mujer de ca-
rácter dulce y suave que no contrabalancease su influencia en el
' ánimo del Rey, aseguróle que Isabel Farnesio era una buena pur-
1) Asi rescrita de su retrato que exls;e jnol Museo na 1o:ul, n.° 12'. 1.
Tóm. ii. 6
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Tí
mesaría , wii/y aficionada al queso y sirt más pensamientos que la re-
ligión y la aguja . A pesar de su astucia cayó la Orsiui cu el
lazo que el no menos astuto abate le tendía; empezaron las ne-
gociaciones con la córte de Parma, acordóse el eulacc de Isabel
con Felipe. Mas, hé aquí que habiendo la princesa salido á reci-
bir á la nueva reina hasta Jedraque, ésta dispuso que aquella fue-
se arrestada y conducida á la frontera francesa. Desde aquel pun-
to y hora Alberoni fue colocado al frente del gobierno español
merced al agradecimiento de Isabel que le debia su encumbra-
miento.
¿Qué conducía política adoptó Alberoni tan luego como hubo
empuñado las riendas del gobierno? La de continuar la desatenta-
da administración interior y exterior de la Casa de Austria devol-
viéndole al tribunal de la inquisición la importancia que había per-
.dido desde el advenimiento de los Borbones al trono de España,
desterrando al regalicia Macanaz acusado de hereje, cambiando el
confesor del rey, encargando la presidencia de dicho tribunal al
fanático cardenal de Guidíce y restableciendo la desvencijada y ro-
ñosa máquina de los Consejos Supremos al tiempo que entablaba
negociaciones con la Santa Sede para restablecer la rola armonía
entre las corles de. Roma y de España. Esto lo hacia porque su
deseo más ardiente era obtener la púrpura cardenalicia.
Para hacerse agradable desplegó entonces la mayor actividad.
Aumentó y organizó el ejército; estableció almacenes de madera y
talleres de construcción en Ferrol y en Cádiz; en el primero de
dichos puntos fuudó una escuela de navegación; devolvió á Ingla-
terra las grandes ventajas comerciales que la infausta política de
la Casa de Austria le concediera y con el objeto de consolidar
el poder de los Hannovcr en la Gran Bretaña abandonó los de-
rechos de los Sluardos. Todo anunciaba, pues, que iba á conti-
nuar las aventuras internacionales de la Casa de Austria.
No podían permitirlo las potencias de Europa. Francia y Aus-
tria aliáronse, impulsadas por diversos móviles, puesto que si la
segunda temía que España le disputase el dominio de las posesio-
nes de Italia, caídas bajo su poder á consecuencia del tratado de
. Utrecb, la primera estaba irritada por ver cómo amenguaba su in-
fluencia en España. Al tratado de alianza celebrado entre arabas
adhiriéronse Inglaterra y Holanda.
Creyendo comprometida por estas circunstancias la negociación
del capelo Alberoni que poco antes, para complacer á Clemen-
te XI, había enviado seis navios de guerra á Corfou estrechado
por los turcos, resolvió apoderarse del capelo por medio de un
golpe de mano. Adelantadas estaban ya las negociaciones entre las
corles de Madrid y Roma basta el punto de que el cardenal Al-
drobani, nuncio pontificio, de camino para España, se hallaba en
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?5
Perpiñao. Allí- sapo que Alberoni prohibió su enirada en España.
Al mismo tiempo la corte de Roma recibió un despacho de la can-
cillería española, en el cual se manifestaba que los armamentos
dirigidos realmente contra las potencias se encaminarían contra los
turcos (si Clemente concedía inmediatamente el capelo á nuestro
buen amigo y servidor su Excelencia el abate Alberoni , decía Feli-
pe Y. Aldobrani, á quien se comunicó este despacho, marchó á
toda prisa á Roma á buscar el anhelado capelo que él mismo
trajo á España juntamente con un tratado que, como hecho de
prisa, contenia muy pocas cláusulas; ,«n el cual se transigían las
competencias entre ambas córtes. El dia 7 de Agosto de 1717
abrióse la Nunciatura cerrada desde ocho años antes.
Infiel á su promesa Alberoni dió órden al general de la es-
cuadra de que se dirigiese á Cerdeña. Como esta expedición fué
afortunada puesto que la escuadra española se apoderó de dicha
isla, Felipe Y, para premiar £ su ministro le propuso para arzo-
bispo de Sevilla. El Papa no quiso preconizarle, el Nuncio fué
desterrado de España, y Alberoni se tornó regalista. Tan poco
firmes y estables eran las convicciones del bullicioso y turbulento
prelado.
La campana siguiente fué desgraciada para los españoles. Los
numerosos palaciegos qtie andaban enemistados con Alberoni hicié-
ronle creer á Felipe Y. en uno de los ataques de hipocondría que
le eran habituales, que Alberoni de acuerdo con Isabel Farnesio
había tramado una conspiración para envenenar al príncipe de As-
turias. La camarilla de Felipe, excitada por Isabel Faraesio la cual
negó rotundamente que estuviese de acuerdo con el cardenal paro
cometer tal infamia, resolvió la pérdida del prelado. Al anochecer
del dia i de Setiembre de 1719 Felipe despachó coa el cardenal
quieu estaba bien lejos de presumir que se hallaba al borde del
abismo. Al dia siguiente Felipe salió para el Pardo, en compañía
de su esposa y de toda la corle, encargando *1 marqués de Teló-
se, secretario de Estado, un decreto en el cual destituía á Albero-
ni de lodos sus cargos, intimándole la órden de salir de Madrid
deuiro de ocho dios y del reino antes de tres semanas, sin que
jamás pudiese volver á la corte ni comparecer cu punto alguno
donde residiese el rey, la reina ni ningún príncipe de la familia
real. Aterrorizado, en vano solicitó una audiencia de los reyes.
Cerca de Gerona fué robado y muertos sus criados por bandole-
ros catalanes, que, vagaban por los montes y llanuras, vengándose
en los castellanos de la pérdida de la nacionalidad catalana. Dis-
frazado Alberoni embarcóse en Antibes, desembarcó en Géuova don-
de íué preso por órden de Benito XIII y encerrado en un colegio
de jesuítas á causa de sus inteligencias con eltu>c \ pero no por
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«ésio cesó en mitigar como lo prueba qué, tu el conclave cclcbradb
jMira elegir el sucesor de dicho pontífice, obtuvo doce votos. Bien
quisto por el nuevo papa Clemente XII* fue nombrado legado de Rave>-
na. en el ejercicio de cuyo cargo agregó la república de San Marino
f á los Eslados Pontificios. Murió en Roma cu 1752. Tal fue el fin
de aquel hombre que en momentos de orgullo exclamaba: España
era un cadáver que yo he animado. No lo animó, sino que lo gal-
vanizó.
En vano A costa pone de relieve sns grandes dotes administra-
tivas y diplomáticas. Ni el talento ni la habilidad son cualidades
estimables cuando no Ies anima ni la moralidad, ni la honradez,
ni el acierto. Diga lo que quiera Acosia quien se deja llevar por
sus sentimientos ¡taliauos, Alberoni fué un hombre • funesto para
España.
P tronó Naxot Renart.
Regalías de los Señores Reyes de Aragón: Discurso jurídico , historia
co, político, por D. Melchor de Macanas.— Madrid: Biblioteca
jurídica de autores españoles , de 278 págs. en 8.° — 187#.
Hace poco más de un año que la ya acreditada Biblioteca jurídica
autores españoles comenzó sns publicaciones con la de un precio-
so tomo en el que bajo el título de Regalías de los Señores Reyes de
Aragón se daba á luz un curiosísimo discurso jurídico, histórico y
político, hasta entonces iuédito, del famoso estadista D. Melchor de
‘Macana*. Su obra, interesan;ísima para cuantos al estudio de la his-
toria de la antigua Corona de Aragón se dedican, no es sin embargo,
y á pesar del éxito que ban alcanzado los ocho lomos que sobre di-
versas materias ha publicado ya la citada Biblioteca, tan conocida
que huelguen aquí algunas noticias sobre su contenido.
Precédela una bien escrita ^«Introducción»* debida á la pluma de
D. Joaquín Maldonado Macnnaz, cii la que se dan muy curiosas, exac-
tas y completas noticias sobre la vida y escritos de su ilustre ante-
pasado. En un apéndice á dichas* noticias se bálla el índice general
de todos los libros manuscritos que se encontraron en la librería de
'D. Melchor de Maca naz, según inventario formado en Hellin á l .° de
Entíro de 1771. No están en él comprendidos los libros impresos de-
bidos á sü pluma, y sin embargo, llegan ¿ ciento siete los manuscri-
tos cu folió, en cuarto y en octavo, sobro los ohjctosr mas diversos. '
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77
- Sobre la manera como se formó el libro de que nos ocupamos y
sobre su contenido, nos parece preferible reproducir lo que el jó*ei>
y estudioso Sr. D. Emilio Reus, editor de la referida Biblioteca, y
muy ventajosamente conocido en el muudo literato y científico, escri-
be en las páginas 215 y siguieules:
i'A la amabilidad del limo. Sr. D. Joaquín Maldonado Macana/., di*
ce el Sr. Reus, debeu los suscrílorcs de la «Biblioteca jurídica» este
curiosísimo trabajo del ilustre Intendente de Hacienda y Fiscal Ge-
neral del Rey Felipe V. Puestos A disposición de esta empresa los
manuscritos que bajo el titulo de Ruina de los fueros de Araron y
Valcncii y materiales para la historia , había trabajado y reunido
D. Melchor de Macanaz, era difícil, sin algún trabajo preparatorio
formar uu libro dolado de ciertas condiciones de unidad y método, si
uo es adoptando como centro de él, la cuestión jurídica planteada cu
el fondo de lodos los documentos: Los fueros de Aragón y los dere -
ckos de sus reyes .
»C!aro es que de no ser así corría grave peligro esta obra de con-
vertirse en compilación de documentos, iutcrcsuiuísiuios sin duda, pe-
ro ajeuos á nuestro propósito.
»Por esta razón hemos adoptado como título y como parte priuci*
pal del libro el Discurso jurídico . histórico , político acerca de las Re-
galías de los Señores Reyes de Aragón . A él se refieren los dos pri-
meros documentos de carácter cu cierto modo oficial, como lodo el
libro, que aunque de fecha posterior van cu primer término coloca-
dos para no romper el evidente enlace que existe entre la obra y las
que como adiciones publicamos; documentos de interés innegable y
de autenticidad imposible de poner en duda.»»
Tales son el Informe dado al Rey sobre el gobierno antiguo de
Aragón. Valencia y Cataluña; el que se había puesto de que se las
sujetó con las armas y h que convendría remediar , fechado en Ma-
drid á 27 de Mayo de 1713, y Regalías , intereses y derechos que por
la rebelión de los tres reinos han recaído en la Corona de Castilta,
como el aulerior, redactado de orden del rey Felipe V.
Sigue á estos documentos el Discurso , cuyos cinco primeros ca-
pítulos se bailan repetidamente copiados, mientras que del sexto solo
en el lomo II se encuenda uir ejemplar, que según el señor
Reus, debe ser el primero, á juzgar por el escaso número de notas
que lo ilustran. No cabe discutir si es obra del mismo Macanaz
dirigida al Rey, porque bastaría para probarlo, si por si solo no lo
dcmoslrára el contenido del libro, la nota que acompaña al capítulo
UI, de los tributos .
««Las Observaciones á las Reflexiones de Miquel del Molino, añade
el Sr. D. £. Reus, vienen á constituir el cap. 7.° del Discurso , y
en el mismo lugar que en el manuscrito ocupan batí venido á la
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impresión, y lo mismo se puede decir del Privilegio general de Ara-
gón que debió haber formado parte de una redacción definitiva de
esta obra, según se desprende del capítulo 2.* de ella y de la nota
que al final de un fragmento del lomo 2.° acompaña....
»No bastaría seguramente la sola cita que dejo anotada para de"
mostrar la existencia de varias redacciones de este libro á que Ma-
canaz consagró muchas vigilias; pero lo demuestra cumplidamente
el hecho de encontrarse una primera sin capítulos en que breve y
concisamente se expuso el contenido de la obru; otra segunda, que
es la que ahora por primera vez se imprime y de la que á su ve*
hay dos copias, corregida una y primitiva la otra (sin embargo de lo
enal trae con mayor claridad el cap. IV que de ella se trascribe), y
finalmente otra tereera, sumamente extensa y con mayores noticias
por consiguiente, de la cual tan solo capítulo y medio llegó á escri-
birse, por las razones que el mismo autor claramente manifiesta to-
ldando de sus ocupaciones en la Intendencia de las finanzas de Ara*
gen »
En el Apéndice del libro se incluyen la primera y sumaria redac
cion del Discurso y el cap. I de la última, tal como quedó corregido
y definitivamente terminado. Las Adiciones que se hallan en el libro
reitérense á les varios capítulos del Discurso , en forma que el lector
fácilmente adivina. Así todo lo concerniente á la Junta del Real Era-
rio es como el complemento del cap. 111; el Privilegio general , base
del cap. II; lo que corresponde á tribulación del clero coronamiento
del cap. IV., y, como dice el Sr. Reus, si hay algo en el libro ó en
el Apéndice que á la pluma de D. Melchor de Macanaz no se deba
solo está en el por cuauto sirve para explicar ó terminar las cues-
tiones que d ministro de Felipe V plantea.
Luis García Corral.
Lo Sermo d’ en Muntaner , per M. Milá y Fontaxals.— En 8.®, H
páginas.— Monlpeller, 1880.
Nuestro sábio romanista con muy buen acuerdo, por más que otra
cosa díga un no menos sábio romanista exlrangero, D. Paul Meyer, nos
lia dado á conocer el texto del Sermó de Muntaner conforme al códi-
ce de la Biblioteca Nacional de Madrid, que en su estudio, ci-
ta bajo la letra A. A ese texto acompañan algunas observacio-
nes filológicas, en verdad, cortas en número y no todas admisi-
bles, ya hijas del estudio dd señor Milá, ya variantes dd códice
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ét Poblel que existe en Barcelona en poder de D. Baudilio Carreras,
y al que cita bajo la letra B, ya por fin conforme á las ediciones im-
presas de Valencia citadas bajo la letra C.
Conforme declara el Sr. Milá, su objeto al publicar el Sermó fué
dar de esa poesía un texto más correcto que los hasta aquí conoci-
dos de modo que las grandes dificultades que para comprenderlo
existen desaparecieran en lodo ó en parle. Esto es en verdad lauda-
ble, y el reproche del Sr. Paul Mover injustificado, como no quisiera
decir que por lo mismo que nuestro sábio compatricio eslá en el ca-
so de poder ilustrar con mayores dalos y conocimientos dicho texto,
que no por su publicación queda menos absliuso, pues el texto del
códice de Madrid poca cosa aclara, debía haber acometido la publi-
cación del Sermó con mayores alientos y tal como toca á su alta re-
putación.
¡Qué la obra es difícil y expuesta á caídas! y qué? quieren los
maestros gozar la fama dtf infalibles? Gomo justificará el Sr. Milá y
Fontauals la primera de sus observacions al lexlo página 20 qué es
en donde dice: t<Com se pot veure no he traclal de rectificar lo tcxi,
sino de donar la llisó de A..... y de preparar la reclificació de
aquell per medí de las millors variants.» — ¿Quién más autorizado que
el Sr. Milá para rectificar el texto del Sermó?
Verdad es que á dicho Señor le habia de ser imposible el rectifi-
car dicho texto, pues con gran sorpresa nuestra hemos visto que des-
conoce el texto del Sermó que se encuentra en la Biblioteca Univer-
sitaria y provincial de esta ciudad, ó sea en el códice que se dice
contener la crónica de Dcsclot y que como dijimos en el segundo nú-
mero de esta Revista (Mayo) al publicar el último capítulo inédito de
la Crónica de Munlaner es una rapsodia compuesta de un arreglo del
Gesta Comitum , de Dcsclot, y de Munlaner, de cuya crónica se he-
cho mano á contar del Cap . 121. — Si el señor M. y F. hubiese
conocido dicho códice, ni hubiera escrito pág. 6 que de la Crónica
de Mualaner no se conocían más Mss. que los códices A y B, ni hu-
biera dado tanta importancia al texto de A, ó mejor, hubiera dicho
que si no por la lengua, por la corrección, el de Barcelona, le es
superior, pues si bien es verdad que le falla el vetso 9 de la Copla
/, al de Madrid por más que diga el Sr. M. y F. nque no li falta
cap verso pág . 6 , le falta el verso 20 de la Copla X , á no ser que
fuera error de impresión, errata que no se ha corregido ni en la
Revista de lenguas romanas donde primero vió la luz pública el
trabajo del Sr. Milá y Fontauals, ni eu el tiraje á parte que teñe
mos á la vista.
Debía ciertamente el Sr. Milá y Fonlanals estudiar con mayor de-
tención lo que en el segundo verso del Sermó se indica, es decir que
está compuesto conforme el so d' En Gui Xantull , para evitar el rc-
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p roche de! Sr. P. Meyer, pero no me parece menos ligero el sabios
román isla francés en osle punió, pues si tampoco eslá en el caso de
decirnos que so sea al que se alude, no debía censurar en oíros su
propio delecto.
Opina el Sr. P. M. que lal vez se alude á un so d 1 En Gui qué
estuvo en boga durante la edad media, pero no á un so d ’ En Gui dé
Nanteuil por cuanlo fallando la proposición de en el lexlo del Sermó
le parece poco clara la forma Nantull de A; para que esle reparo
fuese admisible debía el Sr. P. Mover decirnos de que explicación es
susceptible el vocablo nantull que en el códice de Barcelona se cs-
cribe Nentull. Recuérdese que en el verso dice Munlancr que «En so
de Gui Nantull faray un bcll sermó.»— Pero el Sr. Milá ¿ la vez que
nos dice «que no ha tratado de rectificar el lexlo,» en la página 2i
rectifica la lectura de Iros versos de una manera que estimamos de
lodo punto inadmisible, y esto se verá más claro ordenando cuatro ver-
sos en vez de tres. Dice dicho señor que por singular que sea hay
que leer los tres primeros versos siguientes del modo que indica:
Que ler^ols no metáis en P estol-es alayll
Vos vendrán vostres feyts ques asberch nccapmayll
Nous estarán davanl-sal XX. Que V ulmirayli
Gáleos faca far lleugeres com vcnlayll.
No se si ha lomado pié de esta ordenación el Sr. P. Mcyer para
decir que el Sr. Mila y Fonlanals había descuidado la puntuación de
su texto pues, ¿qué quiere decir el punto después de XX? se ha ex-
plicado el sentido de sal XX el señor Milá? Creemos que no, y tan-
to no lo creemos que estamos seguros no comprenderán su signi-
ficado cuantos romanistas lean el lexlo rectificado en esta parte
por el Sr. Milá, pues lal como eslá, lo repetimos, queda inin-
teligible el texto de Munlancr. El Sr. M. y F. se dejó engañar
por la prisa con que leyó el Cap. LXXXVHI de la Crónica, que
si lo leyera despacio vería que aquí Muntancr aconseja que so-
lo se lleven 20 tergols per centenar , de modo que si el sal XX
se debiera leer— Que tercols no metats en V estol sal XX ,
es decir que solo lleve en la armada el Infante XX UtqoIs no es
esta la proporción que aconseja Munlancr en el cap. 88, quien, di-
ce, que no se deben llevar— sino XX tergols per centenar per descu-
brir.— En otro capitulo hubiera sin embargo podido encontrar el
Sr. M. y F. la explicación del sol XX, y este capítulo es nada
menos que el mismo capítulo del Sermón ó sea el 272.— En esle,
Munlaner hace constar que el Infante Alfonso se condujo en la
expedición confoime el aconsejaba salvo en des puntos; así dice
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T “ E /«. merce de Deu tot so que yo digui en aguest sertnó se com -
pli saluant ducs coses de que fuy molí despega t t e son encare, e
sare tot temp$ t la primera po en les xx gales es leugeses con
nos faeren ¿Y cu „ dónde aconseja Muntaner que se cons->
trujan esas XX galeras ligeras mas que en los versos 8 y
de la copla ljj? Punga pues el Sr. M. F. el XX unido á que l\
almirayll ele,, y conocerá enseguida el valor de sal que no es mas
que una errata de copista. Es decir - un cal ortografiado sucesiva-
mente en cal, sal ; hecha esta rectificación, verá como los versos»
que discutimos se ordeuan y puntúan por sí solos haciéndose claros
é inteligibles á todos los catalanes y simples aficionados á las len«\
guas romanas, pues eniouces se leerán:
Que ¿er^ols no melats en Y estol; es atayll
Yos vendrán vostres fcyts, que asberch ne capmayll ,
Nous estarán deuant: cal XX, que Y Almirayll,
Galecs faca far, Ueugcrcs con venia\ll.
Larga seria la tarca si tratásemos de explicar todos los puntos
confusos y oscuros del Sermó conforme queda en el texto publi-
cado por el Sr. M. y F., pero no renunciamos á dar á conocer,
el trabajo en cuestión á nuestros lectores, ya que el Sermó do
Munluner es una poesía histórica. ,
¿Pero es realmente Munlancr el autor de la versificación de su
Sermó ?— Esto hasta hoy nadie lo ha puesto en duda, ni siquiera
se ha discutido nunca este punto. Pues bien, el códice de Barce-
lona dá motivo, á nuestro entender solo basta cierto punto — para es-
ta discusión, pues que al final del Sermó se lee lo siguiente:— Con
aquest sermó fo afinat dells versers versificáis axi con auets entes.— Estas
dos solas líneas convencerán al Sr. M. y F. de la alta importancia del,
códice de Barcelona y de cuanto hemos de deplorar los que admi-
ramos su ciencia que haya publicado su estudio sin conocerlo.
S. Sanpere y Níquel.
La imdgen de San Fflix Africano vindicada de ¡a injusta censura pu-
blicada en el articulo titulado c< Anacronismo», por Pablo Paras-.
sols r Pi, Pbro.— En .°, 12 p.. Bar., 1880.
Necesidad extrema hubo de ser la que llevase al sabio historiador
Don Pablo Parassols á la arena de la discusión, y seguros estamos
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de que no podría contener ya su excesiva prudencia, cuando resuello
ha salido á vindicar su honra conira las pretensiones de un domine
autor de diferentes artículos que alternativamente han publicado el
Correo Catatan y la Revista popular , pretensiones que han subido de
punto en un trabajo que dio á luz el primero de dichos periódicos,
bajo el epígrafe de Anacronismo , con el objeto, al parecer, de censu-
rar la manera cómo uu distinguido escultor de esta ciudad ha pre-
sentado vestida la imágen de San Félix Africano, apóstol de Gerona,
destinada al altar mayor de Alella.
Erudiciones hay que no cuesta gran trabajo poseer, y de las que
es dado á cualquiera hacer uso, sin que sea trascendental el voto del
que las emplee, ni aúu el error cuando eran mal empleadas, razón
por la que se puede disimular el atrevimiento del poco experto que
sienta plaza de censor, quizá con más celo que conocimientos, ó del
crítico hísoño que ha de cumplir un compromiso periodístico, \ de-
biendo decir algo , no siente escrúpulo en poner su nombre al pié de
este, por no formarse ni idea siquiera de la trascendencia que pueden
tener sus obligados pasatiempos literarios ó científicos. Pero cuando
el nombre del que se erige en censor es sino obscuro, apenas cono-
cido, cuando el reiterado empeño de crítica llega á parecer un inten-
cionado plan, cuando blanco de los ataques es una persona distin-
guida por la especialidad de sus conocimientos históricos, admitida,
por razón de estos, en el seno de las corporaciones científicas más
reputadas, y acatado generalmente por cuantos, jóvenes ó viejos, se
dedican en nuestra patria al cultivo de los estudios históricos; com-
prendemos que puedan pasar desapercibidos, por quien no tenga un
interés directo, los asertos del ipercrilico, pero no por parte del alu-
dido y más ó ménos encubiertamente criticado, que ni la modestia
personal, ni los deberes de sacerdote, de que es ejemplo el autor de
la Historia de San Juan de las Abadesas y de los famosos artículos
sobre Montgrony , privan que se enarbole la peñóla en vindicación de
la verdad histórica, como lo hicieron los Flores, los Canales, los Fi-
neslres y los Caresmares.
* La víndicaciou de Parassols es refutación de atrevidas ligerezas,
que caen por sí mismas, ante los numerosos dalos que alega el criti-
cado, tanto que resulta! todo lo contrario de lo que ha creído sentar
como seguro el crítico; no es meramente la liturgia cristiana siuo la
arqueología general la que viene en apoyo del que se defiende; y las
citas que este hace de autores que le favorecen no están limitadas á
determinada época ó escuela, que con los autores paganos, aducidos
estos en lo locante á ¡dumenlaria, alternan los padres de la Iglesia,
como litúrgicos, y como arqueólogos, anticuarios é historiadores cuan-
tos han escrito en diversos siglos, hasta el contemporáneo Cantó, ce-
lebrado autor de la Historia universal.
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Como estas ciencias no las profundizara nanea quien no pase de
tener aprobados cursos de Teología, y como es más de celebrar
cuando las posee quien conoce esla á fondo, y á la vez no conside-
ra incompatibles el rezo y el estudio, damos á Parassols, en quien
brillan estas virtudes, la más completa enhorabuena por su nutrida
vindicación, pudiendo estar seguro que encontrará siempre abiertas
las puertas de nuestra Revista, y dispuestas sus páginas á recibir y
propagar cualesquiera servicios que su talento preste á la verdad, y á
la Historia, tales como resallan de su último é importante folleto so-
bre el traje de San Félix.
Antonio de Bofarull.
REVISTAS Y PERIODICOS.
Boletín histórico.— Setiembre. — Desarrollo de la influencia eclesiás-
tica en las universidades de Castilla á fines del siglo XIV y principios
del XV , por D. Vicente de la Fuente.— Ritual de pruebas judiciales to-
mado de un códice del Escorial , por el Dr. G. Baist.— Documentos re-
lativos á Fr. Bernal Boyl. — Bibliografía.— Crónica.
Boletín de la sociedad geográfica db Madrid.— Setiembre. —Em-
bajada á Marruecos, de Pedro Venegas de Córdoba en 1581, documento
inédito.
Revista de España.— Setiembre.— Poesía didáctica y teligiosa de
los celtiberos por D. Joaquín Costa. — Los cinco primeros emperadores
de Boma por D. Nemesio Fernandez Cuesta.
Revista contemporánea.— Setiembre. — Guia de la villa y archivo
de Simancas , por D. Francisco Diaz Sánchez.— Estudio critico biográ-
fico del maestro Elio Antonio de Nebrija , por D. Hemeterio Suaña Cas-
tellet.
Associacio d* excursions catalana.— Agosto. — Excursión al ñfon -
seny.— Costumbres antiguas de los valles pirenaicos , por el Barón G. A.
de Sainl-Saud.
V excursionista.— Setiembre.— Costumbres del Pía de Bages t por
Josepb Argullol.
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« 4
, Revista euskara.— Setiembre*— Fallo • del Jurado acerca de, tas
composiciones presentadas al Certamen Histórico y literario abierto
por la Asociación Euskara.— Composiciones premiadas. — Los lemas
históricos quedaron desiertos. T
Euskal-erria. — Setiembre.— Efemérides basco-naba rras. — Documen-
tos históricos.— Memorables acias de Zubieta, año de 1813.
Revista de Canarias.— Setiembre. — Sobre el origen de los Cuan -
ches, por' Rosendo García Ramos.
Revista de Gaucia. — Setiembre. — Estudios arqueológicos.— Santa
María del Temple , por Antonio de la Iglesia. — Disquisición históri-
co-geográfica de las regiones meridionales de Galicia — IX — por Beuito
Fernandez Alonso.— La orden del Temple y Clemente V , por Yalen-
tiu de Nóvoa. — Protestantes españoles del siglo XV J. Juan de Valdes ,
por Marcelino Mcucudez Relavo.
El Heraldo complutense.— Setiembre.— En los números de los
dias 5 y 12 y 19 se lian publicado unos artículos del archivero Don
J. Escudero de la Pena sobre los Títulos de los Príncipes herede-
ros en los antiguos reinos de Aragón. Castilla y Navarra , cuestión
de actualidad tratada por los hombres políticos cou gran pasión.
—El Sr. Escudero sigue al Sr. Bofarull por lo que hace al lí->
lulo de Príncipe de Gerona creado en Aragón por Femando de
Antequcra, pero no conociendo el opúsculo que posteriormente
fl865) publicó el Sr. Girbalj hace terminar el título con Felipe Ilí,
cuando el eronista de Gerona prueba con documentos que lo usó
el hijo de Felipe IV. Baltasar Carlos.
Revista de Gerona. — Setiembre. — Continua el trabajo del Sr. Gra-
hit acerca del Levantamiento de Gerona en 1808 á favor de la Indepen-
dencia patria.— Breves noticias sobre la familia de Berga . por Manuel
Vinas. — Inundación en el Ampurdan en el año 1421, documento inédito
Bibliothéque de l’ ecole des C üartes. — XLÍ.— 4.* entrega.— Ter-
minan los importantes estudios del Sr. Alejandro Brucl sobre la Cro-
nología de los Reyes de Francia y de Borgoña. — En la sección de libros
nuevos, como de costumbre, no se mencionan los libros españoles que
parece que no conocen los redactores de tan erudita Revista.
Romanía.— Julio.— Notas sobre la lengua vulgar de España y Por-
tugal en la Edad media. (712-1200J por Julos Tailhau. — El Sr. Paul
Mover no contento coa malti alarnos á nosotros como luego se vcrái
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85
en la págíua 476 la emprende con el Sr. Mila Fontannls con mo-
tivo de haber publicado en la Revue des lengues romanes lo Sermo
de Muntancr.— En otro lugar de esle número nos hacemos cargo de
las observaciones críticas del opúsculo de nuestro sabio romanista.
Por lo que á nosotros hace es ya iiempo de acabar una polé-
mica que solo ha servido basta aquí para demostrar hasta donde?
llega la pclulaueia de uno de los editores de la Romanía . Que el
$r. Paul Meyer no quiera darse á partido, que urt quiera couíc-
sar que escribió, apocándose en Tickuor para dar mas fuerza á su
opinión, el tremendo disparate, de que de la actividad (¡leí aria de
los catalanes durante el reiuado de Jaime II no se encuentra prue-
ba alguna, cuando entre otros ¡lustraron la época el gran Ltill f
des Clot y Muntancr lo comprendemos, pues para tan severísimo crí-
tico es esui una de aquellas caidas que no inspira compasión si-
no risa. — Que el Sr. Paul Meyer no quiera -discutir con nosotros
del valor relativo de Ticknor y Amador de h.s Kios, por cuanto
somos «un adversario evidentemente poco familiarizado con la filo-
logía romana,» es cosa que ya que nos perdona la vida pagáre-
mos cou un ¡Gracias señor Elefante! — Pero que nuevamente en el
suelto ¿ que contestamos, ilustrado hasta con notas, se burle de
sus compatricios, es cosa que nuestro espíritu de caridad no pue-
de consentir, obligándonos á castigar nuevamente la soberbia del
desdichado autor que no couocc obra alguna que acredite la acti-
vidad literaria de los catalanes en tiempo de Jaime II de A rugo b.
En nuestro suelto anterior le decíamos á D. P. M. que >a que np
conoce á Amador de los Ríos, que como romanista no debía descono-
cer la obra del Sr. Mila y Fon tunáis los Trovadores en España encar-
gándole al efecto y para los efectos consiguientes, que leyera las pá-
ginas 403 y siguientes. De que manera ha aprovechado dicho señor
nuestro desinteresado y amistoso consejo lo verán nuestros lectores á
.continuación, y lo pondremos en fraucés para que no disminuya la
traducción la insigne pedantería del director de la Romanía.— Aurai§-
je simplement passé sous silente la note de la Revista, si f Auteur n'
avail cru devoir t en un.style pompe ux e solennel que la question ne
comportait guére , me renvoyer aux payes 403 ei salvantes des Trova-
dores en España de Mr. lft/á, ow, Á l’ en croire j' curáis pu trouver
sur r activité fittérqire des Catalans au Umps de Jarme U les renseig-
nements que j ai vainement cherches dans Ticknor — Je n\ai pas besojn
des avis de M. Sanpere... Mais aux pages 403 et suiv i ti n’ y o rón qu-
tre chose qu' une notice sur Amaneu de Seseas..,. i que al decir del
.señor P. Meyer nó fue eatalan sino gascón.
Para los que conozcan la obra de nuestro sabio paisano esti-
marán de seguro que pasa de los límites «de la sangre fría» la
"frescura con que el Sr: P. Meyer dice «que* de creerme éiéfcü pá-
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86
ginas 403 y siguientes había de. encontrar pruebas de la actividad
literaria de los catalanes en tiempo de Jaime II que dicho señor
no supo encontrar ni en Ttcknor ni en otra parte alguna según es-
cribió, cuando solo topó con la noticia sobre Amaneu de Seseas.
— Ahora bien, para que lodos conozcan lo que es eapaz de escri-
bir un crítico aux abois sepan que en dicha obra se lee lo si-
guiente: pág. 403 — 16 — Amaneo Des Escás.— (R. de Pedro JIJ. —Jaime
II.) — etc. etc. pág. 430—16 y 17 Fadrique rey de Sicilia (hermano
de Jaime II).— El Conde de Ampurias. (Reinado de Jaime II). etc.
etc. En las págs. 465 á 473 se estudia á Ramón LulI (como poe-
ta) y al Infante D. Pedro y Munlaner. De modo que el Si. Paul
Meyer que para nada necesita de nuestras advertencias se ha atre-
vido á escribir que de la actividad literaria de los catalanes en
tiempo de Jaime II solo se encuentra en los Trotadores noticia de
Escás, cuando á continuación estudia el Sr. Hila á Fadrique de Sicilia,
el Conde de Ampurias, el Infame D. Pedro, Ramón Luí! y Munlaner
en el concepto de trovadores. Puede darse mayor ¡sangre fría!
Y por último el Sr. P. Mcyer que no admite que le digamos
que no debe escribirse Foxa, sino Foixa , nos dice que esto ya lo
sabia, seulement il m' a paru sans incovénient de laisser á ce nom
la forme sous la quclle les auteurs le citent.—l\é aquí á lo que
queda reducido el puritanismo filológico del Sr. P. Mcyer.
Revüe msToniQUE.— Setiembre y Octubre.— Adiciones criticas d la
historia de la Conjuración de Amboise, por C. Paillard, se ponen á
contribución principalmente documentos españoles de la época.
Revüe africaine.— Mayo y Junio. — Historia de los reyes de Argelia
por Fray Diego de ilaédo abad de Fromerla, traducida y anotada por
II. D. de Grammont.
Poltbiblion. — Setiembre. — Nueva Granada , Santiago de Cuba , /a*
matea y el istmo de Panamá , A. Le Moyne.
Revüe de Gascogne.— Agoslo y Setiembre.— Carlas inéditas de Mar-
ca á Ségnier desde Barcelona.— Poco interesantes para la historia de
Cataluña son los que hasta aquí se han publicado, escepcion hecha
de la de n.* XXVI de 11 de Octubre de 1649, en la que se da á co-
nocer el triste estado de las cosas de la guerra de Cataluña por
el abandono con que la sostenían los franceses.
Mémoires de la Socikté des antiquaires de Picarme. — 3.* serie,
t, VI .^-Recuerdos de S . Fermín en Pamplona por el abate Corblet.
Mexoirés de l’ academie de Caen.— 1879.— Cronología de las eda-
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87
des ó soles confórme la mitología mejicana por U. de Charencet Sica-
loe y S ¿canos . — ídem ídem*
Architio storico SICILIANO.— Ann. IV-Fasc. IV. Sobre un documen-
to relativo á un retablo que hizo pintar en Cataluña Pedro de Queralt
para la Catedral de Monreal , por D. A. Balaguer y Merino. — Observa-
ciooes por A. Salinas.
VlERTEUAHRSCHRIFT FüR VoLKSIVIRTHSClUFT, PoLlTlK CXD KütTUR-
gesciiichtk. — Año XVH-I lomo .— Invasiones de Cuba de 1834 á 1851.
Expedición de López, por Knapp.
NOTICIAS.
Ce r timen científico y artístico de la Real Sociedad económica de
Amigos del País de la provincia de Granada.— El único tema que
puede interesar á los lectores de la Revista es el Tema IV.— Geogra-
fía é Historia .— Estudio geográfico-histórico sobre la región granadi-
na, desde los más remotos tiempos hasta la época actual, acompaña-
do de mapas comparativos de sus divisiones territoriales y de la
nomenclatura de sus pueblos. — Premio. — Un rico juego de botella,
copas y bandeja de plata dorada y cincelada, de S. M. el Rey. — El
plazo para la presentación de trabajos espira á las 12 de la noche
del próximo 10 de Diciembre.
D. Ricardo Becerro de Bengoa ha comenzado á escribir con el lí-
talo de Ensayo de traducción castellana de los términos locales de la
provincia de Alava un estudio sobre etimologías alavesas que está
destinado & formar parte de un libro sobre los nombres locales de
Vizcaya.
La Revista bascongada Euskal erria, anuncia que está en prensa
un Ensayo de un diccionario basco- castellano- francés escrito por D. Jo-
sé Manterola. El ensa}0 contendrá la mayor parte de las voces más
indispensables dé este antiquísimo idioma, con expresión de sus dife-
rencias dialectales, sinónimos de muchas palabras y etimologías de
tanas. — El precio por ejemplar es de 2.50 ps.
Los periódicos madrileños han publicado una carta dirigida á don
Fidel Fila, por D. Julio Tailhan, en la que le da cuenta de la próxima
publicación del códice de la Biblioteca del Arsenal de París que coto-
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licite la Crónica de Isidoro de Bfeja. El Sr. Taíllian dice qué próbafé
eo el prólogo con que la acompañará, que, «en manera alguna &e pue-
de hacer constar que fuese obispo de Beja el Isidoras minor autor
de dicha Crónica.» Con esto el Sr. Tailhau no liará más que robus-
tecer la opinión del.Sr. Dozy, quien hará unos treinta años demostró
4o mismo que ahora protára de nuevo el P. jesuíta francés.
Acompañara el nuevo texto de la Crónica del Pacense que estima
muy snperior al de Bcrganza, reputando por el más defectuoso el de
Jlorez^Us dos Crónicas descubiertas hace diez y seis años por el
Padre Fila en el Códice del Fuero Juzgo que «perteneció á la colegia-
la de S. Isidoro de León.
A una de las ultimas sesiones de la Academia de la Historia
asistieron los señores Oppéret y Rosnv. Él Sr. Oppcret presentó un
trabajo sobre una inscripción deAsiria que nos dá á conocer el comer-
cio que Asia bada eu aquellos' tiempos con los países del Báltico; y
el Sr. Rosny habló de lo adelantado que están sus trabajos sobre el
conocimieuto d.c las inscripciones, geroglífleas americanas.
Hemos recibido el cuaderno sexto del Album histórico pintoresco
.y monumental de Lérida y su provincia que coulicnc una noticia so-
.bre Cervera, y una vista fotográfica de la dicha ciudad.
t' • • - »
Según lelégramas publicados por la prensa política de esta ciudad
se trata de refundir en una gran academia las academias de la len-
gua, historia y ciencias morales y políticas. Decían igualmente qtíe
esto se haría tomando pot modelo el Instituto dé* Francia. Espe-
ramos que en caso de realizarse el pensamiento se procurará igual-
mente que reine en el Instituto español, la animación y vida intelec-
tual qne ha hecho célebre al Instituto francés, y que no se prodiga-
rán los títulos de correspondiente para qne no suceda lo que hoy,
que do pueden usarlos las personas serias que, de las dietas acade-
mias y por méritos propios los rccibieroo.
P En el Certamen de este año de la Asociación literaria de Gerona
no se ba premiado más trabajo histórico que el de D. Celestino Pu-
jol y Camps intitulado: Gerona durante el año 1640.
Optando á la medalla de plata ofrecida por el Ateneo .Rarceloqé?,
r — Sección de literatura, historia y antigüedades— se han presentado
t dos trabajos:— Un estudio hislórico-crítico de la Crónica de des Clol,
. j una. Monografía sobre Muulaper considerado como poeta.
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541
Academia de la Historia. Colección de MSS. de Traggia, tomo
0, págs. 240 4 158.
Son muy importantes todos estos docnmeotos para iiustrar la historia
civil y eclesiástica de Cataluña. A coosecuencia de serios disgustos
sobrevenidos entre un canónigo de la catedral de Barcelona y d
sabio Caresmar, disgustos de !que nos ocuparémos en su día de un
modo largo y tendido por lo instructivos y para hacer públicos* a Lu-
sos que aún duran! Traggia encontró muchos obstáculos para, hacer
imestigaetoues y copiar documentos en el archivo de la catedral
cuando por sus virtudes, ilustración y recto criterio tenia derecho á
esperar otro recibimiento, pero al fin pudo vencerlos ya que no
6B todo en parte y con reserva, pues solo se le facilitó lo que
era beneplácito de los archiveros, y al efecto escribió el si*
guíente .memorial al obispo de la Diócesis: «limo. Sr.: El P. Joa-
quín Traggia, de Sto. Domingo de las Escuelas Pías de Aragón se
Imita escribiendo una historia eclesiástica i deseando en ella el mar
yor acierto ba registrado en Aragón i Cataluña mas de cinquenta
archivos, entre ellos los de 10 catedrales. I esperando hallar ea
etU Su. Iglesia, como tan principal, i un antiguas noticias prer
cioeas, á V. 8. 1. suplica se digne concederle su permiso para en-
terarse de las que se contienen en su archivo, á fin de que en
el plan de su obra ocupe esta Sta. iglesia el lugar distinguido, que
ae merece, favor que de la ilustración, i bondad de Y. S. I. esr
pera el suplicante. Barcelona 30 de Noviembre de 1788.»>— Kn el
margen de esu solicitud se puso esta nota margiual ncced ¡endose
á lo suplicado: «Barcelona á 1 Diciembre de 1188. — R.° Los Set
ñores Ara i veros Mayores subministrarán noticias que , tengan por
conveniente y sirvan para ilustrar la obra en que está entendiendo
el P. Joaquín Traggia de las Escuelas Pías de Aragón. — De Matas,
canónigo secretario.»» Con lo que hornos subrayado se adivinará la ta-
cañería y desconfianza con qoe fuá tratado uno de los hombres quq
con mayor brillo bau ilustrado la Órden de S. Domingo de las Escuen
las Pías do Aragón.
11. Vi llano eva (D. Joaquín Lorenzo). Viaje literario á ku Igle-
sias de España „
Noticia do los tomos de esta obra que comprende documentos;
tomo Y, Madrid. < Imp. Real, 1806, pág. 175 y el apéndice que
comienza eo la página 133, relativo á Tortosa; tomo Yl, Valencia,
imp. de Oliveras, 1821, pág. 241, cuarenta y siete documentos rer
lativos á Yieb; tomo VII, Valencia, imp. id. 1821, apéndice págiut
*41, documentos de Yich, Manresa y San Benito de Bages; tomo
VIH, Valencia, 1821, apéndice pág. 209, documentos de Ripoll, San
Izan de las Abadesas y S. Pedro de la Porlella; topo IX* Valeor
cía, 1821, pág. 295, documentos de Seisena, Urgel y Ager; tonto
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m
X, Valencia, 1821 v pág. 215, documentos de Urgcl; lomo XI, Ma-
drid, imp. de la Academia de la Historia, id. id. pág. 129; tomo
XII, pág. 211, Madrid, imp. id. 1850, documentos de Urgel, Jtell-
puig y Gerona; lomo XIII, id. pág. 221, Gerona; lomo XIV, id.
id. pág. 265, Gerona y Bañólas; tomo XV, pág. 209, documento
de San Feliu de Guixols, San Martin de Ulla, S. Pedro de Boda,
Vilabcrtran y Desaló; tumo XVI, pág. 159, de Madrid, id. 1851;
lomo XVII, pág. 211, de Lérida; lomo XVIII, id. 1851, pág. 285,
Barcelona; tomo XIX, id. id. pág. 209, de San Martin de Tarrasa
y Tarragona; y lomo XX, pág. 169, Tarragona.
Él l\ J. Villanueva para escribir esta obra visitó los más importantes
archivos de Catalana. Como en su tiempo era algo difícil el acceso á los
depósitos diplomáticos eclesiásticos y de corporaciones se le entregó por
el Gobierno una carta orden Qrmada por Pedro Cevallós dirigida á todos
los Arzobispos, Obispos, Prelados y Cabildos y comunidades religiosas
mandándoles que le franqueasen sus archivos, bibliotecas y registros de
«us iglesias y monasterios, permitiéndole examinar, sacar copia y di-
bujo de cuanto le pareciese conducente á la perfección de su obra,
como asi lo verificó, encontrando franco y leal apoyo en lodos Jos
conventos y monasterios del antiguo Principado. Al mismo tiempo
solicitó, pero no obtuvo, otra autorización para los ayuntamientos jy
demás archivos seculares alegando poderosas razones • para ello,
negativa que nadie explica, pero que quizás tenga relación con las
regalías de la corona, dado el carácter eclesiástico de Villanueva.
Pero apesar de la negativa disfrutó cuanto quiso gracias *á la ilus-
tración de sus guardadores.
La colección diplomática que reunió Villanueva para escribir su
obra es importantísima, y constituye de la misma su mérito principal,
dando á ella toda la importancia que merecia para dar á conocer la
historio eclesiástica de las poblaciones que visitó. No le cabe toda la
gloria en la formación de los apéndices, pues es de lodos sabido
que en muchas iglesias y monaslciios sabios y modestos archiveros
escojicrou los documentos, y los copiaron de sus originales sin otra
mira que ser útiles á su patria; y aunqqe Villanueva en parte al-
guna de su obra, muestra su agradecimiento por tales servicios y
comunicaciones, no cabe de aquí asegurar que fuera desagradeci-
do, p* íes bien sabido es que ya dentro de las esferas religiosas en
que principalmente pe movía eJ ilustre viajero se tiene por prin-
cipal virtud la caridad compañera inseparable de la modestia/ de
modo que Villanueva pudo muy bieu aprovechar dichos trabajos sin
decir de que manos los recibia. Nosotros sin embargo hubiésemos
procedido de otra manera. Pero lo cierto es que si Villanueva se
hubiese limitado al escribir su obra ni objeto verdadero que señala
’en su proemio, mayor resultado hubiera alcanzado cu sus propósi-
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m
los, esto es de limitarse oclusivamente á publicar una Colección di-
plomática de España , materia sobrado abundante en aquella época
para servir de estudio á los eruditos é historiadores. Los archivos
monásticos do haJ)¡ao sufrido grandes espoliaciones, estaban por de?
cirio así en toda su ¡ologridad los tesoros que encerraban; eran po-
co conocidos, y su copia nos hubiera dado á conocer boy datos
de gran valia que con los incendios del año 1835 y la rapacidad
de algunos, han desaparecido ó se hallan dispersos en colecciones
particulares que no sabemos hasta que punto deberían estar eu ma-
nos de sus poseedores* que á la verdad es algo mas que vergon-
zoso oir hablar lodos los dias de los códices de Ripoll y de Po-
blet que poseen D. Fulano y D. Mengano cuando el título de po-
sesión arranca del airado secuestro de que fueron víctimas los ar-
chivos monacales de Cataluña, pudiéndose considerar eu su totalidad
como perdidos para la historia pálria. (1)
73. Id id. Colección de escritores antiguos , esto es , de. testamentos f
fundaciones y consagraciones de iglesias y monasterios , bulas pontifi-
cias. cartas pueblas , * cesiones , permutas , etc.
Segnn L). Justo Pastor Fusler, Biblioteca valenciana , pág. 438,
col. 4.\ t. II, era esta colección puramente diplomática, ««y seria
noy útil se tuviere una geueral de todos los instrumentos que se
hallasen en España dignos de la luz pública. En poder de nties-r
tro autor habia como mi) cuatrocientos sacados de los originales,
incluyendo los que están impresos en los lomos de sus viajes.»
74. Id. id. Colección miscelánea de opúsculos inéditos , cartas de
hombres célebres , cronicones , etc.
Dice el mismo autor: — «Son cuarenta y seis las cartas de va-
rios literatos á D. Antonio Agustín en castellano, latín y griego,
algunas del mismo, y otras obrilas suyas inéditas, ocho ó nueve
cronicones inéditas, historia lemosina de los corporales de Daro-
ca etc.
75. Id. id. Memorias históricas de tos Condes de Urgel. con veinte
y nueve documentos copiados á la larga todos inéditos , entre ellos
una historia lemosina dc( reinate de este señorío , escrita por su
autor coetáneo.
M. S. citado por Fuslor en el lugar citado.
76. Id. id. Memorias históricas de los condes de Pallás, que es
historia muy ignorada é importante.
M. S. id. Fusler, pág. 439.
(I) Véase el folleto publicado on Valencia, año 1820, por D. Pedro Juan Maltes
coa el tituto SvUciadel Viaje literario á las iglesia* de España , por l). Ao*/wm
YUUnueva en 180Z, en el que se da nottia de loe más notables documentas lU rarbs reco-
gidos en su i iVy\
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77. Id. id. Viaje á la Iglesia de Sevilla , quedó incompleto, di-
ce Fuslor, y según nuestras noticias existe en el Archivo de la
Academia de la Historia. Este viaje merece citarse en esta colec-
ción de ¡autores de diplomática catalana por lo mismo que el Ar-
chivo catedralicio de Sevilla es rico en obras catalanas, y poseer
del mismo Villantieva según el dicho Fuster loo. ct/., «una razón
puntual de los códices manuscritos.»
78. Vila (F. Juan Ramón). Colección de documentos.
Según Torres Amat se dedicó Vila á recoger y copiar docu-
mentos antiguos, formando una colección diplomática que al mo-
rir legó al * monástico de la Mutra. Dice el mismo autor que Vila
dejó 4 volúmenes en 4.° de diferentes monumentos antiguos, que
había recogido para formar la historia de los reyes de España.
M. S. muy mil dice d P. Garesmar pero que se ha de leer con
crítica. Ignórase hoy su paradero.
79. Xifrbu (D. Narciso). Como puede verse en Corminas, Su-
plemento al Diccionario de Torres Amat, Xifreu canónigo de Ge-
rona fué hombre «muy versado en los archivos del pais, y fué
nombrado correspondiente de la Historia» por haber suministrado
datos importantes al redactor de la España Sagrada según consta
del oficio de su nombramiento. Por esta circunstancia hemos oren-
do que su nombre debia constar en esta sección.
A. Elías db Molins.
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613
INDICE
DE AUTORES DEL TOMO PRIMERO. (I)
AmEhaR o’ Antioche.— Deiix diplómales.— Le Compte Raz-
cynski el Donoso Cortés, Marquis de Valdegamas.—
Depiches et corteepondance politique.— 1848-1853.—
Publiies et misses en ordre par le Comte de. . . 98
Alsius (Pedro). — Reseña histórica descriptiea de la glorio-
sa imdgen de Nuestra Señora del Mont. ..... *477
— Hachas de piedra polimeniada y de bronce de Espo-
neltá v Palau de Rosas 386
Balaguer y Merino (Andrés).— Adiciones á la Bibliografía epi-
gráfica de * ‘ ‘
Barraníes (Vicente ).— Aparato bibliográfico para la Histo-
ria de Extremadura 97
Blasco (Rafael). — Los valencianos en la conquista de Granada. 373
Baratova S.—Istorya Grusii knyasya . 192
Bbthencouíit (F. Fernandez de).— A nales de la nobleza de
España • • * ' ^
Bonaparte L. L.—Roncesvalles and *Jumper» tn basque,
latín, and neo-lalin ........ Ó81
Bofardll (Antonio de).— E l proyecto de Ortografía catalana
por la Real Academia de Buenas Letra*. ... 268 y 449
— Costums que 's per den y recors que fUgen. (Reus de
182» á 1840.) Lo derrer catató, quadro trágich, his-
tórich y en •
Botet y Sisó, J.— Véase Martorell. Apuntes arqueológicos.
Bron .—Los godos del Mar Negro y vestigios de su larga
permanencia en el Mediodía de Rusia 393
Botet r Sisó (JoAQiiiN).-Aoíicta histórica arqueológica de
la antigua ciudad de Etnporion 205
Campanee t Fuertes (Alvaro ).— Numismática Balear.— Des-
cripción histórica de las monedas de las islas Ba-
leares ac uñadas durante la dominación púnica, ro-
mana, árabe, aragonesa y española 32
(I) La letra bastardilla Indica, que de aquellos trabajos se ha dado cuenta eu
la Arruta crítico, ó en la sección de AmUUu 'y j*rWtíteor.
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614
Crawfurd, Oswal, Her Majesly t cónsul ai Oporto. —Por tu-
gal Oíd and new % by. * ... * 474
Crollalanza-Godefroy. — Les animaux du Blasón 314
Ducéré E.— Ensayo de un glosario de palabras bascas deri-*
radas del árabe . . . 319
Desclot B.— Crónica (fragmento inédito) 45
Elias de Molins A. — Bibliografía histórica de Cataluña.— Epi-
grafía y Diplomática 117 y 524
Botet y Sisó. — Véase Vicente de la Fuente
Eyquam Frant z.—Etude sur Gonsalte de Cordoue. . , . , 303
Fita (Fidel).— ¿o llibre eert de Atanresa. 311
Fuente (Vicente de la). — España sagrada, continuada por
la Real Academia de la Historia , por el Dr. Carlos
Ramón Fort , coordinada y aumentada por. . . . 408
Girbal (Enbiqub C.)— Sellos árabes de la Catedral de Gerona.. 388
Guizot .—Cor respondones du cardinal Crantelle 1565-1586
publicada con una introducción por Edmundo Poui-
llet , continuación de Papiers d’ Etat de Grantelle
dada 4 luz por..... en la Colección de documentos
inéditos sobre la historia de Francia. ..... 594
Hrbiz (Henrique). — A lfabeto fisiológico 138
Morer (José) y Gali (Fban.co de A). — Historia de Camprodon. 85
Muntaneb R. — Crónica (fragmento inédito) 154
Martorell y Pena (Francisco). — Apuntes arqueológicos. . . 75
Níquel y Badia, (Francisco).— Veáse Quadrado.
Nanot Renart (Pedro).— La decadencia de Cataluña. 113, 217
329 y 489
Pascual (Jaime). — Principios, progresos y decadencia del Real
Monasterio de San Vicente (hoy de nuestra Señora) de
Gerri, pre rogativas y excelencias de sus Abades y Ca-
bildos, y Catálogo de todos sus Prelados 54
Plbyan dk Porta (José).— G uio Cicerone de la ciudad de
Lérida 314
Pedrals y Moliné (Arturo).— L a media dobla del Infante don
Alfonso de Castilla. 301
— Uua nueva Zoca en Ccrdeña 71
— Moneda Ibérica mélica 470
Puiggari J. — Garlando de Joyells. Estudie é impressions de
Barcelona monumental 198
Pujol t Camps (Celestino). -M oneda iuédita de Rbode. . . . 472
— Upa carta (inédita) del Gran Capitán 380
— Empuñas.— Monedas inéditas 545
Peboso, Romero de Castii.lv y, (Francisco).— E l archivo de Si-
mancas. . • • 250, 354, 425 y 556
Digitized by t^ooole
615
Quadradó (José María).— Discurso sobre la Historia uniter -
sal. Continuación del de Bossuet . , 78
Robida A.— Les vieilles villes d’ Espagne.— Notes et soute-
nirs.—Ouxrage i Ilustré de 125 dessins & laplume par
reproduits en fac símile . . * 601
Roca, J. Narciso.— Véase Morer
PuIGGaRI
Fita
• . Valdés.
Sentiñon G ^Inscripción cerámica de la Union (Murcia). • . 279
Véase Brun
Baratova.
Theodulo
Crawfurd
Saint-Simon duc.—Letlres el depiches sur V ambassade d’
Espagne 474
Sanperb r Miquel S.— Los («Orígens y Fouts de la Nació Ca-
talana»! en el Extrangcro 167
— ■ Contribución al estudio de la Religión de los Iberos. • 1
— Las Damas d’ Aragó 81
— Una cuchara púnica 298
— La Platería catalana durante los siglos XIV y XV. —
Descripción de alguna de sus obras * 441
Véase Bethencoürt.’
Campanee y Fuertes
Seguí, Juan
Barrantes
Pleyan de Porta
Velasco
Martorell.
A lsi us —Reseña histórica de Ntra. Sra. del Moni.
Duceré
BONA PARTE.
Sardá, J.— Véase Adhémar
Tollin
Eyquam Fbantz
Saint-Simon
Bofarull— Costums qu f es perden etc.
Robida
Crollalanza.
Seguí (Juan). — Cuadros cronológicos históricos 203
Támaro (Eduardo). — Sobre el robo de la custodia de la Cale-
dral de Barcelona en 1408 245
Tollin (Henri ).—Michaelis Villanovani (Serveli) in quendam
medicum Apologética disceptalio pro Astrologia . ^ • 190
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616
Theodulo» Caita al Rey Andwuñco el Paleólo^.— Apologte
de Jandrino*. i 61
Taberner t de A a den a (Josbph).— Tratado histórico de los Viz-
condes del Rosellon. 417
Velaeco Fbrnandez.de. la Cuesta. (Ladislao de).— Los Buska-
ros en Alava . Guipúzcoa y Vizcaya.— Sus orígenes*
historia y lengua* leyes, costumbres y tradiciones. . . 404
Valdés (Mariano M .)— Estudio crítico filosófico sobre la mo-
narquía asturiana .. . 580
Wollmóller Kail.— spanisehes Steinbuch. . • » . ♦ 803
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gasear, prof. Arturo Zannetti.— II Processo
Paroccipitale c la Pars Mastoidea del tem-
porale dei Mammiferi nell* Uomo, Dott.
Giuseppe Antadei. — Sopra un cranio dcll*
o? sari o di S. Martino mancante della sutu-
ra corónale, Canestrini Giovanni y Mas -
chen Lamberto. — In torno all’ indice nasale
deJ cranio trentino. Moschert Lamberto . —
Della MacrosomiA, Taruffi Cesare.
Archivio storico lombardo.- Setiem-
bre. — La societa palatina di M iaño, Luigi
Vióchi. — L’ Obituario della Cattedrale di
Cremona, F. Novati.— Arte ant ea lombar-
da, orificeria, Michele Cafji.— Curiosita d
Archivio. — Onofrio Bevilacqua e Onofrio
Anguissola, P. Ghin^oni. — Necrologie, Pie-
tro, G. B. Intra. Giuseppe Rice ardi, Robo -
lotti.
ATTI DELLA COMMISSIONE CONSERVATRICE
dei Moxumenti e ocgecti d* arte e di Anti-
chitá della provinxja di Milano. — Puntata
prima. — Resumen y estractode sus traba-
jos desde el 3 i de Octubre de 1877 al a 3 de
Julio de 1880.
Rivista archeologica della Provincia
di Como. — Setiembre. — Le pietre cupelli-;
formidel «Piano delle Noei* in val d'lntel-
vi, C. V. Barelli. — Ultimi scavi ad Angera
e Vicinanze,d. Garovaglio.— Varia.-— Una
lámina.
Bulletino di Arciieologia cristiana
dal commendatore Giovanni Battista de
Rossi.— Adn. V. — n. 1, II. — Escavazioni e
scoperte nel cimitero di Priscilla. — Confe-
renzc della societa di cultori della Cristiana
archeologia en Roma.— Una visione narrata
da martiri aí'ricani del secolo terzo ed un
grafíito simbólico trovato nel cimiiero os-
triano, — Notizie.
Zeitschrift der Deutschen Morcen-
lándischen Gesellschaft— III. Hcft.— Das
dritte Capitel des VendidAd, Wilhelm Gei -
ger. — Násir Chusrau‘s Rúsanáináma, oder
Buch der Erleuchtung, Hermann Ethé .—
Arabische Quellen zur Geschichte der in-
dischen Medizin, August Muller.— Reise-
berich, Ed.’Sachau. — Ans eincm Brlefe des
H. Prof. Dr. G. Hoffmann , — Berichtigung,
Fleischer.— Anzcigen: yartin, De la Métri-
que chez les Syriens, Th. Nóldeke. — Bista-
ni’s Encyclopedie arabe, Fleischer. Jasch-
ke's Geschichte des Artachsiri PApakan, .d.
v. Cutschmid-Schl-KXng, V. v. Straus.
AVISOS
Por haberse extraviado un paquete de pruebas se compa-
ginaron mal algunos plieqos en el número anterior. Con este
los reproducimos, rogando d nuestros suscritores los reemplaz-
can al encuadernar el lomo I.
Como para regularizar la marcha administrativa de la
Revista sea necesario suprimir la suscricion por trimestres
que antes hablamos autorizado , desde este número solo se ad-
mitirán suscriciones por años. A los actuales suscritores por
trimestres se les respetarán sus derechos adquiridos.
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]í> números, pesetas.— Se suscribe, ¡i ARCELOS A. —Administración: Libre-
ría de Eudaldo Puig, Plaza Nuecot.
EXTRANJERO: El año . 25 pesetas.— Se suscribe: París: E. Leroux,
Itue Bonaparle, 28.— Alemania: S. Calvary y C. 1 ’— Berlín, IT. Unter den
Linden, 17.
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REVISTA CRÍTICA
h
II.
III.
IV.
V.
1.
II.
III.
IV.
I.
II.
III.
IV
P.u;.
Expugne, Algerie ct Tunisie , leítres á Michel Chevalier , par
P. de Tchihatchef , por S. S. y M 74
Alberoni el la sua disparlita della Spagna , por Guido
Acosta , por Pedro Nanot Rknart 72
Regalías de los Señores Reyes de A ragón: Discurso jurídico,
histórico político , por D. Melchor de Macanaz , por Luis
García Corral 70
Lo Sermó de en Muntaner, per M. Mil4 y Fon tañáis, por
S. Saxpkre t Miqüel 78
La irnágen de San Félix Africano, vindicada de la injus-
ta censura, publicada en el artículo titulado o Anacro-
nismo ,»> por Pablo Parassols y Pi , Pbro ., por Antonio
de Bofarull 81
SUMARIO DEL N.° DE SETIEMBRE.
PÁQ.
La decadencia de Cataluña.— (Estudio histórico), por Pedro Na-
not Henart 489
Bibliografía histórica de Cataluña . — Colecciones diplomáticas y
noticias de los Archivos de Cataluña , por Antonio Elias de
Molins 52 i
Empuñas —Monedas inéditas , por Celestino Pujol y Camps. . 545
El Archivo de Simancas. Extracto de los Inventarios ó Catá-
logos de los papeles del Archivo general de Simancas,
existentes en el año de 1875, por Francisco Romero de
Castilla y Peroso 556
Revista crítica.
Estudio critico filosófico sobre la Monarquía asturiana, por Don
Mariano M. Valdés , por J. Narciso Roca. 580
Correspondance du cardinal Granvelle 1565 1586, publicada con
una introducción por Edmundo Pouillet , continuación de Pa-
piers d' Etat. de Granvelle, dada á luz por M. Guizot , en
la Colección de documentos inéditos sobre la Historia de Fran-
cia, por Pedro Nanot Kexart 59i
Costuras que 's perden y recors que fugen. (Reus de 1820 á
1810.) — Lo derrer catalá , quadro trágich, historie!) y en vers.
— Una v altra obra escritas per Anloni de Bofarull , per
i. Suto'Á 597
A. Robida.—Lrs vieilles villes d' Espa gne. — Notes et souvenirs.
— Ouvrage ¡Musiré de 125 dessins á la plume par A. Ro-
bida , rcproduhits en facsímile,— por J. Sarda 601
Revistas y Periódicos 603
Noticias 603
Gerona:
Imprenta y Librería de VICENTE DORCA ,
Plaza de la Constitución, 9.
REVISTA
DE
CIENCIAS HISTORICAS
publicada por
S. SANPERE Y MIQUEL,
Noviembre 1880.
SUMARIO.
PAO.
I. La decadencia de Cataluña . (Esiudio histórico), por Pedro
Nanot Renart 89
II. Historia de los Condes de Empurias y de Perelada , que
escritiá D. Joseph de Tatemer y de Ardería 94
HI . Modo brete para aprender la lengua Vizcayna . Com-
puesto por el Doctor Rafael Micoleta , presbítero de la
muy leal y noble Villa de Bilbao 122
IV. Felipe de Malla, por Francisco de Bofarüll 156
V. Epigrafía.— Una lápida inédita de Tortosa , recogida por
G, Pujades. por S. S. y M 174
Revista crítica. — (Véase la 4.* plana de la cubierta).
Revistas t periódicos 180
Noticias 192
Barcelona i 880 .
"REDACCION;
Asallo, 12.
ADMINISTRACION:
é
Librería de D. Eudaldo Puig, Plaza Nueva.
Dígjtizéd- tiy
yCjOogle
Revista Contemporánea. — Octubre.—
-—Influencia del obispo D. Juan Palafóx y
Mendoza en los destinos de la América es-
pañola, Justo Zaragoza. — Los principios
fundamentales de la Mecánica quurúca, Jo -
sé Rodrigue { Maurelo. — El crítico duende,
Dionisio Chaulie.—Gui* de la villa y archi-
vo de Simancas. Francisco Dia% Sanckeq.
— Estudio crft r co-biogrdfico dei maestro
EUo Antonio de Nebrija, Heméterio Suaña
Castellet . — El privilegio de la Union, (no-
vela,) Manuel Fernandez y Gonqafeq,—
Boletín bibliográfico — Crónica política.—
Revista extranjera.
Boletín histórico. — Octubre. — Del uso
de las pruebas jud*ciales, José Villa-amil y
Castro. — Ritual de pruebas judiciales,
tomado de un códice del Escorial, Doctor
B. Baist.— Documentos.— España, Francia
y Flandes en el siglo XVI.— Bibliografía.
La ILUSTRACION CATÓLICA. Octubre.—
Revista, V. P. Nulema .— Crónica de Roma,
Urbano Ferreiroa . — Los bonzos y la mito-
logía en el Japón . — Ernesto de Bergne . — El
riachuelo soberbio, Fr. C. M . — Al doctor
Eximio (poesía), Juan Ortega — 14 Octubre.
Revista, Id.— Otoño, E rancisco Sanche p
de Castro . — Venida de la Virgen á Zarago-
za (poesía), Joaquín Navarro — Amor filial.
—Monseñor Vicente León Sallua, V. Fe-
rreíroa.-La Santa, Juan Lázaro. -Novela
La Renaixensa.— Octubre. — Unqüento
d* En Bartrina, Narcis Ollery Moragas .—
Mitxa gaita, Joan Ponsy Massaveu.^ Tea-
tro principal, J. Riera y Bertrán.— Cant
de bressol, Angel Guimerd , — ]Egara!, Vi-
cens Rieray To sseti.— Bibliografía, Fran-
cisco de P. Masferrer Arquimbau. — Sec-
ció de Bellas-Arts, Caries Piro** mí.-No-
vas.
Polybihlion. — Octobre. ■ — A . Tardieu ,
Geographiede Strabon. — J- M. Sesiier , La
La pirateríe dans 1* antiquite. — A. de Ccule-
neer , Essai sur la vie et le régne de Septim
Sévóre.— Marcelino Pelayo , Historia de
los heterodoxos españoles. — E. Hardy , La
güerfe de cent ans. — M. P . b augure , Ecrits
inédita de Saint-Simon. — Fr. de Ravaison ,
Archives de la Bastille.— ,4. de Besancenet ,
Le general Dammartsn en Italie et en
Egypte.— Ef. Boileau , Les métiers et cor-
porations de la vil le de París au douxiéme
siécle. — J. Vaesen , La Jurisdiction com-
merciale a Lyon sous 1* ancien regime.—
fí. Jongleux, Chroniques .berrichoneá du
XVII si-íde.— Le Delisle Mélanges de pa
leographie . — Em . Carnean , L‘ inquisition.
Revue de Gascogne.— O ctobre et No-
vembre.— Trois proct's de la communanté
de Solom ; ac contre I’ abbaye de Gimont,
par 1’ Abbé R. Durand.— Monographie de la
Devézc, par 1» Abbé J. Gaubin.-D u revena
des baronnics d* Auzan depuis le XV siecle
jusqu’ á la fin de 1* ancien rég’me, par í* Ab-
bé Ducruc. — L’ abbaye de Condom, par
Am. PlieuX; — Piéces sur le paléographe
Jean Larcher, par Ch. Durier . — Bibliogra-
phie historique.
Rivista Europea.- — Ottobre. — C'roMe-
notti e la rivoluzione dell" anno i83i in Mo-
dena, G. Silingardi.—l drammi román? di
Gug'iclmo Shakespeare, E. Carlandi. — Un
nunzio straordinario alia corte di Francia
nel secóla XVII, A. Ba^oni.—Lc colome
e 1‘ avenire dell» Italia, U. Silvagnl— Ras-
segna letteraria e bibliográfica — Notizie
letteraria e varié.
Gli stuím in Italia. — Settcmbre.— Stu-
di storici sul regno di S. Pió V, De Brogno-
f/.—Jl pontifleato di Giovanni Battista Per-
golesi, C. Aurelli. — Epifanio ed Ennodioe
i loro tempi, P. Talini. — l diritti di Tom-
maso da Kempis difesi .contro le vecchie
pretese de' gersenisti moderni. L. Santini.
—Gli interessi di Civalavecchia nel bonifi-
camento dell* agro Romano, S. Aubert.—
Bibliografía, A. Asteri.
Zeitschrift für Numismátik. Achter
band. — Ers. und zweit. Heft. — J. Fried-
laender . — Die Erverbungen der Kñnigli-
chen Münzkabinets. — V. Graba , St. Mauri-
tius oder Dionysius?— Th. Momms^n^D ie
Ñamen der Kaisers Balbinus. — J .' Ñaue ,
Die Portraitdarstellung Alexanders des
Grossen.— Ad. Klúgmann.—p\c Namens-
beischriften des Monetare aufden Denaren
der Republik. — II. Riggauer, Eros auf
Múnzen.— R. Weil, Asklepiosund Hygieia
auf Munzen von Bizya.- — A. v. Sallet , Nym-
phodoros, Regent von Abdera. — Idm.—D ie
Nacfolger Alexanders des Grossen.— Nach-
trag II.— Idm .— Porus consil i 1 fiiius.— Ww,
Ein Brief Eckhel’s. — Fr. Bardt , Der Münz-
fund von Frankfurt a. o .—van Vleuten.—
Der Munzfund von Bonn. — Idm. Silber-
medaillen Gordian’s des Drittcn.— Nekrolo-
ge.— Mlscelien.— Literatur.
The Academy.— October.— History of
poütlcal !economy in Europe, by Blanqui
—The chínese budhismu, by Edkios.—
Maiden ecstasy, by fíase.— Domesday
studies, by Eyton.- The XVIII century
in Italy, by Yernon Lee.— Lectures by
Renán, Hibbert.— H story of our times,
by Maccarthy. — Cicero, by Jean.- Bn-
tisk wild flowers, by Messer.—ttouse ar-
chitecture, by Stevenson. — Historical por-
traits of the Tudor dynasty,by Burke
Riquet of the tuft — Kart Cheshire by
Eartweker.— Guide to the Elgin room, by
Newton. — The faith of the everlasting pu-
nishment by Pusey.— Credulitles, by Jo-
ncs — Work ant the work man by Ingram
— In Gipsy tents, by Groome.— Insect va-
riety, by Swinton.—l Selections from the
attic orators by Jebb.
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89
LA DECADENCIA DE CATALUÑA.
Db cómo la literatura castellana deslució á la catalana.
En la página 306 del Tomo I de su Historia de la li-
teratura española , (1) dice Ticknor lo siguiente:
«La literatura do Cataluña fué originariamente provcn-
zal tanto por d espíritu que la informaba como por los
elementos que la componían, y, por consiguiente, las semi-
llas que fué echando en tierra catalana germinaron más rá-
pida que vigorosamente; vejetacion lujuriosa desarrollóse es-
pontánea al calor de las brisas primaverales, pero no pudo
prosperar bajo una atmósfera muy diferente del suave cli-
ma que la vio nacer. ¿\. medida que el trono, á cuyo am-
paro vivia, fué trasladándose de un lugar á otro, de Aix á
Barcelona, de Barcelona á Zaragoza (?) estuvo más y más
en contacto con otra literatura que, mucho antes, había
surgido en las montañas del Nordeste de la Península, y cu-
yo carácter era más grave y templado que el do la cata-
lana, y asi fué que ésta no pudo oponer sino escasa resis-
tencia á las invasiones de aquella.» Sin perjuicio del gran
respeto que nos inspira el esclarecido critico norte-america-
no no podemos admitir, cu manera alguna, la apreciación
consignada cu las transcritas lincas puesto que el estado en
que se hallaba la literatura castellana durante el reinado
de Enrique IV, esto es, cuando la celebración del matrimo-
nio do los Reyes Católicos, no admite comparación con el
de la catalana que, por entonces, llegó al colmo de la glo-
ria. Nada puede darse, efectivamente, nada más arcan rado
ni que ménos recuerde los enérgicos acentos de la musa
castellana del siglo XIII que las obras de los poetas que
llenaban la córte de dicho monarca, conceptuosas en la for-
(li Nos referimos 4 la traducción de di :ha abra obra por Jr. Maguaba!. París,
Durai.d, IStrt.
Tom. ii. 7
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90
ma, livianas on ol fondo. Cierto que en la expresada epo-
ca la prosa castellana rayó muy alto; pero ni los Üuiloíjos
do Juan de Lacena, ni la Vision Deleitable do Alfonso de
la Torre, ni el Valerio de las historias de Diego Rodríguez
de Alíñela, no exceden en mérito á los partos de los in-
genios que, por entonces, florecían en Cataluña y en Va-
lencia cuyas obras, como dice acertadamente Cambolin (I),
brillaban por la mesura y la sobriedad que habían sido los
rasgos característicos de la clásica antigüedad. Es hoy ver-
dad plenamente demostrada quo jamás pudo vanagloriarse
la córte de Enrique IV ni la de su sucesora Isabel la Ca-
tólica do poseer poetas como Ausías March y Jaime Roig,
ni prosistas como Jobanot Martorell, fray Canals y Roic de
Corolla, para no citar sino los más conocidos.
La historia de la literatura catalana presenta un hecho
nunca visto en la de las otras literaturas. Entre Platón,
Sofloccs, Jenofonte y Simonidcs y los degenerados filósofos,
historiadores y poetas de la escuela de Alejandría medio
siglos asi como entre los escritores del siglo de oro do la
literatura latina y los do la decadencia. Otro tanto pode-
mos decir, en cuanto á las literaturas do los pueblos mo-
dernos, entre Clemente Marot y Du Bcllav, y Dcsmarcls
de Saint Sorlin, Carlos Perraues y Ilondarl de Lamolhc,
entre Ariosto y Zamppi y Lcmcno, y entre Shakespeare y
Marlowc. Nada de esto observamos en la literatura catala-
na, la cual desde la cúspide de la gloria rodó al abismo
del olvido, l'n siglo escaso separa á Ausías March de Pe-
dro Scrafi; y entre ambos existe distancia inmensa, no sólo
por lo que mira á forma, sino también al fondo. Como di-
jimos en otro lugar (2) aquel alma ardiente y voluntad de
hierro siente con fuerza las pasiones, pero no se deja do-
minar por ellas; este es juguete de las suyas; en donde el
primero resiste, el segundo desfallece; aquel se resigna al
dolor, este no puedo soportarlo; March increpa y maldice,
(1) Loe. cit. nt supra. Pa*. 8.
(2) En nuestro citado articulo Un poeta catatan del tiglo XVI, etc.
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91
Serafi llora. Y es que el poda de Valencia es, anle todo
y sobre todo, un hombre, mientras que el autor del Cán-
tico de amor no es sino un enamorado.
Ahora bien, ¿cuál es la clave que explica esta rápida é
inusitada decadencia? Un hecho significativo ocurrido en Va-
lencia á últimos del siglo XVI puede, en parte, proporcio-
nárnosla.
Corría el año 1385 cuando Lope do Vega, á consecuen-
cia de una aventura amorosa que motivó un lance de ho-
nor, fué, huido de la Córte, á aquella ciudad en donde
contrajo estrecha amistad con lodos, ó con la mayor parle,
de los podas cuyos dulces acordes eran encanto do las ri-
beras del Turia. Su genio poético y sus modales tan caba-
llerosos como amables le atrajeron el afecto y la admiración
de aquellos escritores, ya muy bien dispuestos para expe-
rimentar la influencia castellana puesto que antes de la épo-
ca á que nos referimos, tres podas épicos, naturales do
Valencia escribieron sus obras en la lengua de Castilla.
Fueron estos Scmpcrc autor de La Carolea , Luis Zapata de
El Carlos famoso y Cristóbal de Virucs de El 3/onserrale ,
lo cual, en este último, es tanto más do extrañar cuanto
que el asunto de su poema es. una leyenda tradicional de
la montaña, honra y orgullo de Cataluña.
Valencia poseía un teatro con edificio propio, el cual con-
taba con el repertorio que le proporcionaban Juan de Ti-
rooneda, Andrés Rey de Astrcda, Lupercio de Argcnsola y
otros autores, cuyas obras interpretábanlas Lope de Rueda,
Alonso de la Vega, Morales, en una palabra, los más dies-
tros representantes de aquella edad á quienes 1). Ramón
Mesonero Romanos atribuye la fundación literaria y artística
de la escena española. (1) No es, pues, extraño, que el fénix
de los ingenios produjese grandísimo efecto en aquellos escrito-
res, cuya tendencia á castellanizarse ora evidente, antes
bien, parece cosa natural que allí hallase prosélitos y admi-
1) En et prólogo do DrcmvUic n evi temporáneos d L^pe de Vega. T. XLYll de la
Biblioteca de Rivadcneyra.
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radorcs. En efecto la historia nos revela los nombres de
algunos de ellos, á saber: Turiega, Aguilar, Caslro. Beneilo,
Boíl, Turia y algunos más que formaron la por entonces
famosa Academia de ios Rociarnos, en cuyas sesiones se
usaba constantemente de la lengua castellana.
Esto por lo que respecta a Valencia; en cuanto á Ca-
taluña, os sabido que mossen Juan Roscan Almogávar, ca-
ballero barcelonés, influido por el embajador veneciano Na-
vagicro, dando al trasto con la lira catalana que debió de
servirle para acompañar sus primeras poesías, hizo cuanto
estuvo de su parle para ataviar con galas italianas la len-
gua castellana. Si sus compatriotas no recibieron bien esta
innovación, los valencianos, por el contrario, colmaron de
elogios al autor de ella, y acaudillados por Gil l’olo, imi-
táronle en todos tonos.
Mientras estas cosas acaecían en la Corona Aragonesa,
la literatura castellana tocaba á la meta de la gloria. En
torno de Cervantes y de Hurtado de Mendoza, de Herrera
y de fray Luis do ¿con, de Calderón, de Lope de Vega y
de Moreto, de Carlos Coello, de Solis, de Meló, de Monea-
da, agrupábanse una multitud de novelistas, poetas líricos,
autores dramáticos é historiadores, quienes fueron el más
valioso timbre y el único verdadero que ostentó la España
de aquellos tiempos, protegidos por el poder real, por la
Iglesia, por la aristocracia, admirados por la Europa, aplau-
didos por do quiera. ¿Qué liabia de hacer la literatura ca-
talana privada de toda suerte de estímulos (1) sino sucum-
bir? La fatalidad hizo que la lengua catalana dejase de
usarse en los centros oficiales precisamente cuando los de-
más idiomas neo-latinos adquirían fijeza, y así fué que no
pudo luchar con la lengua castellana á quien aules eclip-
sara.
(I) En la citada obra Cntnhiñ i el autor lamentándose de que la histo-
ria de Cataluña tenga tan pocos ctillivadoics entre les naturales del mismo pais
dice: «La huzienda es la quinta escnci i da los negocios públicos y particulares. La
de la Generalidad de Cataluña á quien toca conservar con las historias la grandeza
de Cataluña, se convierte cu olios gastos.» ¡Y cuenta que Ojia obra está ded cada á
ia Diputación!
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93
No solo la menospreciaban los extraños sino lambien sus
propios hijos como lo declaran ios lexlos que vamos á citar.
El expresado Cristóbal de Virucs en su aludido poema
dice: (1)
Fué Monserrat en calillan llamado
Que es lo mismo decir monte aserrado
Pero en la universal lengua de España
De Monserrat llamóle Monscrratc.
En el prólogo de la obra Real Capilla de Barcelona etc.
por el P. fray Ribera se lee lo siguiente:
«Si hubiese atendido al c'cvado grado con que se ve-
nera el castellano idioma, no me hubiera atrevido á usarlo
por no agraviarle, pero, para no cortar el paso á memo-
rias tan antiguas he antepuesto al propio aplauso la virtud
do ellas resolviéndome á escribir en este idioma por más
universal que el catatan mi propio íj nativo.»
Cristóbal Dcspuig en el prólogo de sus Colloquis de la
ciutat de Tortosa asienta que: «Se escandaliza viendo como,
en el dia de hoy, so entregan lodos al cultivo de la len-
gua castellana, hasta en Barcelona los principales señores y
otros caballeros de Cataluña; y me acuerdo que, en otro
tiempo, los magnánimos Reyes de Aragón no permitían tal
abuso; no es que yo le quiera negar á la lengua castella-
na su gentileza do todo el mundo reconocida puesto que
confieso que les es necesaria, do toda necesidad, á las per-
sonas principales su conocimiento ya que es la única lengua
española conocida en Europa ; pero condeno su uso general
entre nosotros, porque de ello se podría seguir que lenta-
mente se fuesen socavando los fundamentos de la Patria, y
que no pareciese sino que los castellanos la hubiesen con-
quistado.» (2)
(1) Real Capilla de fínrc'lona la Mayor y más principal de h * Reinos de la Corona
de Aragón. Ilustrada y defendida á favor de nuestro gran Monarca, fíe y y EeiVr D. Cor-
tos U, por Manuel Mariano Ribera, Piesontado Maestro on S. Tlieo!oj¿ia e.c. Bar-
celona. Suria. 16.8.
(2) Impresa por La Renairensa ’8?8. (El prólogo de esta obra está escrito por
su autor. Está fechada *.557.)
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!)!
¡Y pensar que lodo eslo se expresaba cuantío ía lengua
catalana era hablada y escrita por las corporaciones olida-
íes de Cataluña y aun por las mismas Cortes!
Es verdad que en aquella época descollaron dos autores
de mérito. Si bien relativo; Pedro Serafí y el Roctor de Valí—
íogona; pero acontecióles lo que á lodos los poetas privile-
giados quienes no contaminados por la corrupción general
en toda literatura decadente, se elevan sobre d nivel co-
mún y hablan en un tono más alto que sus contemporá-
neos. Sus voces no hallaron eco ni obtuvieron influencia al-
guna.
Peono N.vnot Rexart.
HISTORIA DE LOS CONDES DE EMPURIAS
Y DE PeRALADA, Q(JE ESCRIVIÓ D. JoSEni DE TaVERSER Y
de Ardenv Canónigo y Tuesoreiio de la Santa Iglesia
de Raucelona.
Mimó Obispo de Gerona, año 1726.
( Conlinmcion.)
Pasemos ya ú dar una vista á la antiquísima Rodas
y á sus célebres montañas que son parle del Condado de
Pcrclada, bien conocidas por los marineros por la punta ó
Cabo do Cap de Creus, en que terminan en el mar los mon-
tes Pirineos, y para poder dar una idea do estos pueblos,
se debe presuponer que las montañas que se hallan desde
el Cabo do Cervcra hasta el puerto de Junguls en que es-
tán los lugares de Llansá, La Selva y Cadaqués, se llama-
ban las montañas Rodas, á la falda de las qualcs estaba
edificada la antiquísima ciudad de Rodas, colonia de los
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95
antiguos romanos, (*) los quales anlos do la primera Olimpia-
da, en el año (**) cdilicaron esta antiquísima Ciudad. Ates-
tigua Strabon en el libro 14 de su Geografía: «de Rodiis quo-
que h<TC traduntur, quod non solura ex quo nova urbs ha-
bítate est in mari, fortunati fucrunt, sed eliam mullís annis
antcquam Olimpicam inslituteruul ad hominum salulem na-
vigabant, ande el usque in Iberiam profeeli, ibi llodum con-
diderunt postea «\ Massilicnsibus occupalam.»
Esta es la fundación de la antiquísima Rodas que tomó
junto con todas las montañas de su dependencia el nombre
de sus célebres fundadores, los quales para tener libre el co-
mercio, y contratación hasta las últimas regiones de la Es-
paña establecieron esta colonia á los confines de la Calila, y
Iberia, para la seguridad de sus ñolas y armadas.
No solo Strabon en el libro 14 nos linee inmeion de
nuestra Rodas, si también en el 3°, en la descripción de la
España, diciendo que era una pequeña población dependien-
te de los Empuritanos; ibi «Rodopc opidaluin est Emporien-
sium quod plcrique üt Rodiis condilum fuisse tradunt.» Sien-
do bien de ponderar las palabras Rodope opidalum, las qua-
Ics denotan que ya en aquel tiempo estaba destruida la an-
tiquísima Rodas, y que solo se conservaba una pequeña
población sujeta á los Massilienses, esto es á los Empurita-
nos, los quales eran descendientes do los Marscl lesos, y. por
esto se comprchendian en el mismo nombre no menos.
Milla ó Mella (***) nos describe á Rodas diciendo, que des-
de Cerrera, se debe pasar en una grande peña, muy vezina,
en que so rematan los montes Pirineos, no lejos do la qual
esta el Tixií, junto á la misma Rodas: «¡\ Cervaria est pró-
xima rapes que in allum Pirincum extrudit, dein Tichis Hu-
men ad Rodam.» Y finalmente Tito bivio refiriendo la na-
vegación de Calón á España, nos cuenta que luego de ha-
ber pasado la costa de Francia, dio la flota de Calón fon-
(*) Léase rodtos (R. C. H.).
(") Falla en el original. (R. C. H.)
I***) Pompouio Mein, en su olira De si tu urbis cíe. (R. C. H.)
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96
do á Rodas que conquistó, y sacó de ella el presidio de los
Españoles. «Indo Rodam venlum, el presidium llispanoruiu,
quod in caslcllo eral vi dejeclum.» Asi que con tan irre-
fragables documentos no es dudable que esta antiquísima
Ciudad fuésc parle del Condado de Pcrclada, y población de
los antiguos Itodios.
Es igualmente indubitable que toda esta cordillera de
montañas que miran al mar, de una y otra parto del Ca-
bo de Crcus se llamaban las montañas de Rodas, y respecto
de las que corren desde el Cabo de Crcus hasta el C. Falcó,
v los lugares de Pau y Palau, no puede tener duda siendo es-
tas el antiquísimo término de Rodas, como así se encuentra
descrito en una rendición otorgada, por el Conde l’go de Em-
puñas y su hijo Pondo á la Condesa Guisla ó Guillerma á la
qual le vendían el alodio de Rodas en el año 1033 que termi-
naba de parte de oriente con el monte de Cruces á mediodía
con el mar, á poniente con Palau y el vilar Sanguinario, y
á tremontana con el Castillo de Vcrdera y el bosque de San
Román, (1) cuyas terminaciones se conservan hoy é incluyen
todo el término de las villas, que hoy son Rosas y Cadaqués,
que antiguamente era el único término de Rodas, compren-
diendo las sobredichas montañas y valles que en otros ins-
trumentos se llaman valle de Rodas en cuyo distrito se ha-
llaba un antiquísimo monasterio do Benitos llamado de Santa
María de Rodas, por la denominación del terreno en que es-
taba edificado, asi que no es dudable que toda esta ladera
de montañas, se conocían con el nombre de montañas de Ro-
das.
La otra parto de estas montañas desde Cabo de Crcus
hasta Cabo de Cervera en quo se encuentran las valles de la
Selva y Llansá (2) no es dudable quo también se nombra-
ban de Rodas, probándolo así claramente el hallarse en este
distrito fundado otro célebre monasterio de San Benito con
(1) Marca, col. 1063.
(2) Aquí se lia de notar I 03 castillos que en los antiguos instrumentos se dice
que hay cu los montes de Nodos, y no menos las Iglesias y los nombres de las va-
lles.
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la invocación de S. l'cdro. el qual se dice en los antiquí-
simos instrumentos del año 933 y olios, ser edificado en el
monte de ltodas; ibi «queniam noslra Dignilalis adiens prm-
sentiam lldcsindus abbas monasterii Pctri, quod siluro cst
in monte Rodas.» Y no menos el antiquísimo Privilegio otor-
gado por el Conde de Roscllon Gaufredo (y de Empuñas)
en el año 974 (1) en que se hace mención dei puerto do
Armi-Rodas que se hallaba en este distrito de montañas;
ibi «in primis habet terminum ip»e una Ierra simul cum ip-
so inare, suosque porlus ct suas piscatorias de ipso porlu
quod dicunl Armi Rodas.» Y lo mismo nos lo convence el
hallarse entre la Selva y Cap de Creus un pequeño mon-
lecillo con tres ó cuatro casas, que aun hoy conserva c|
nombre Puig Rodas ó Moni Rodas: nuestro doctísimo l'u-
jades fundado en la autoridad de un augustísimo manuscri-
to en pergamino de la Sacristia de S. Pedro de Rodas,, di-
ce que todas estas montañas se llamaban Armen Rodas , lo
que conviene con lo mismo que queda probado y con el nonb
bro del puerto de Armi Rodas del instrumento del año 974:
discurre el mismo autor sobre la etimología del nombre de
Ármen Rodas, pero como yo soy de dictamen que estas
cuestiones son inútiles, y casi siempro divinatorias, sino cuan-
do hay conjeturas, ó documentos relevantes de la antigüe--
dad, por esto no entro en ella, bastándome solo que lodo
este largo do montañas so llamase antiguamente las monta-
tañas do Rodas, y la Ciudad quo al pié de ellas estaba edi-
ficada tenia no menos el nombre de Rodas.
Esto presupuesto será razón el procurar averiguar donde
estaba edificada esta antiquísima Rodas, si en el lugar don-
de hoy se halla la moderna Rosas, ó en otra parle de aque-
llas valles; Slrabon hablando do Empurias nbs dice que
nuestra Rodas se hallaba edificada á la punta ó término de
los montes Pirineos donde se encuentran muchos y muy bue-
nos puertos, ibi; «illud enim idest Emporium est á Massi-
liensibus cdificatum á Piryneis rcontibus Sladia 1004 ínter-
in Marca, col. 903.
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vallo et Ilispanuc linibus ad Galliam distan!, hic cst universus
tractus agrorum, el porluum commoditatc prmslants: quo in
loco Rodopc oppidalum cst Empurienlium [quod plcriquo a
Rodiis coudituin fuisse tradunt.» Mela pono la situación do
la Ciudad junto al rio Ticliis, después do pasado el Cabo
do Ccrvera y el Cap de Creus; ibi «A Cervaria próxima
est rupes, que in allum Pvrineum extrudit, dein Tichis Hu-
men ad Rodarn. » No hace mención Tilo Livio del rio Tichis,
y solo nos dice que Catón después do pasados los montes
Liguslicos, ó de Gerona, (*) y el Golfo Gállico ó de León lle-
gó á Rodas desde donde con próspero viento aportó á Em-
puñas. (1) «Pneteruisti Liguslicos inonles, sinumque Gallicum,
ad diem quam ad dixeral convencrunt, inde Rodarn vcnlum
ct Presidium Ilispanorum quod in Castcllo eral vi dejee-
tuni, ad Roda secundo vento, Empuñas perventum.» Esto
os lo que los antiquisimos escritores nos han dejado escrito
do la situación de la antigua Rodas, veamos ahora lo que
dicen los modernos.
Algunos escritores del siglo pasado han querido decir que
la antigua Rodas, estaba edificada donde hoy está edificado
el monasterio de S. Pedro de Rodas, pero esta opinión no pue-
de sustentarse, pues como saben los prácticos del país no es
capaz el terreno en que se halla hoy este monasterio de ha-
ber sido, no solo una gran ciudad, pero ni aun pequeño
pueblo hallándose situado casi á lo mas alto de la montaña
en puesto más apropósito para un Castillo que para una Ciu-
dad, y Ciudad de comercio, como asi parece que lo demues-
tran los antiquísimos autos de este monasterio, que lodos di-
cen hallarse situado en el monte Rodas, y no en donde es-
tuvo la antigua Rodas; y lo que no dá duda es que la an-
tigua Rodas era con puerto de mar colonia de los Rodios,
quo estos habían edificado para la seguridad de su comer-
cio, lo que no puede ajustarse ni convenir con la situación
del monasterio de S. Pedro de Rodas.
(*) Léase Genova. (R. C. II.)
vi) T. Livio, libio XXXIV.
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Florian do Ocampo, silua esta antiquísima Ciudad, donde
hoy está la moderna Rosas; y esta opinión se apoya con la
«leí illuslrisimo Marca que quiere que esta ciudad estuviese
á la orilla do la Muga, siguiendo su antiguo álveo, que co-
mo so dijo al principio desguaba al mar, al Graeils. Fun-
da este doctísimo escritor su dictamen con un lugar de Mo-
la, en que describiendo la costa del Empordan, dice: «á
Cervaria próxima est rupes quo in allum Pyrincum cxlru-
dit, dein Tichis llumcn ad Rodara.» De las qualcs palabras
infiere que Rodas está situada entre el promontorio de Cap
de Crcus y Empuñas, supuesto que este autor nos dice que
desde el cabo de Cap de Creus separa el promontorio, quo
sube hasta lo mas alto del Pirineo que es el Cabo de Cap de
Crcus y que después de este junto á la boca del Tichis esta-
ba situada Rodas, queriendo esforzar quo el antiguo Tichis,
de quien hace aquí mención Mola y Plinto, es el moderno
Muga, que antiguamente se llamó Sambuca, concluyendo quo
la antigua Rodas, distaba de nuestra Rosas de mil doscientos
pasos, pues quo estaba al llano en que antes desaguaba al
mar la Muga, que es la playa que hoy llaman del Grácil.
Esta opinión es muy fundada y probable con el testi-
monio de Mola, pero como esto escritor cscribieso al fin del
primer siglo, en todo caso podría probar que en aquel tiem-
po Rodas se hallaba edificada en las cercanías de la que
hoy es Rosas junto al antiguo Tichis, que se supone ser el
moderno Muga, aunque no nos da este ilustrísimo prelado
ningún documento que lo pruebe. Y no seria mucho que
Mela equivocase el nombro de este rio con el Tichis, quo
pasaba á lllibcris, á la orilla de los Sardones, pero séase
lo que se fuere, es constante quo desdo el Cabo de Cerve-
ra y Cap de Crcus hasta Empuñas, no hay mas rios que
el Clodiano ó Fluviá, hasta Empuñas y la Muga, y bailán-
dose Rodas á la orilla de este rio, según Mela, de preciso
siguiendo la opinión do este autor, había de tener su situa-
ción de esta parle del Cabo de Falcó, desde donde so ha-
lla la moderna Rosas, hasta el Grado deis Graeils.
Si la fundación de Rosas so supusiere de tiempo de los
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romanos, no dudaría que osla opinión es la más cierta y
constante; pero como la fundación do Rodas según la opi-
nión de Strabon, que es el mas anliguo do los geógrafos,
fuese mucho mis antigua que la de Roma, so me hace muy
creíble que en aquel tiempo la antigua Rodas estaba ya
destruida, y que en lugar do ella so había cdilicado otro
pequeño pueblo llamado Rodope, según Strabon, ó Rodas el
cual estaba situado en la costa desde Cabo Falcó hasta el
grado deis Graclls, en que antiguamente desguasaba la Mu-
ga: esta opinión que con poca diferencia sigue Pujades se
prueba de los textos de Strabon ya citados; enséñanos este
gravísimo escritor en el libro lí de su Geografía; que los Ro-
dios ya mucho tiempo antes de la fundación de las Olimpía-
das edificaron en la iberia, ó España, á Rodas que se llama
Rodon, la cual dice que después fué ocupada de los Marsellc-
ses, y en el 3.° asimismo describiendo á la grande Empuñas
nos dice que Rodope, pequeña población que se decía ser
fundada de los Rodios, era dependencia do Empuñas, asi
que en dos lugares Strabon nos habló de Rodas en el pri-
mero de la antiquísima, de que dice solo que estaba fundada
en Hesperia y que se llamaba Rodon, y en el segundo de
la Rodas existente en su tiempo que dice ser un pequeño pue-
blo, llamado Rodope dependiente de los Empoñtanos, así que
se hecha de ver que según el sentir de este autor ha ha-
bido dos pueblos, el uno antiquísimo, llamado Rodon ó Ro-
das, que fué el que habian fabricado los Rodios para se-
guridad de sus armadas, y fué destruido por los Phoccnses
ó Marscllcscs después de haber ganado el imperio del mar
sobre los Rodios.
El segundo llamado Rodope ó Rodas, edificado de las
ruinas de la antigua Rodas dependiente de la gran Empuñas
que con la adquisición de este pueblo, se hizo señora de
todos los puertos de desde el Cabo Cerrera hasta la boca
del Ter.
No parece que pueda tener duda según la mente de
Strabon la existencia de estas dos poblaciones, y respecto á
la seguuda no puede admitir dificultad alguna el asunto que
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vamos probando, teniendo la autoridad de Stiabon, Mcla y
de todos los antiguos que le apoyan, solo puede haber du-
da en la otra antiquísima Rodas, y respecto á esta, tam-
poco parece que pueda haber dificultad teniendo la autori-
dad de Festo Avieno, que nos dice que en el espacio de
estas nuestras montanas había habido una ciudad muy rica,
v que había florecido en el comercio con los Marsellcses; ibi
«¡n sordiccni cespites confinio quondam Perenne, ad latera
Ci vitas cslelim ferlur, hidque dilis Laris Massilia, Medie ne-
go'.iorum sjppc vcrsabanl vices.» De género que no es du-
dable según la autoridad de este célebre autor que la aprue-
ba, é ¡lustra Marca, que entre el Cabo de Cap de Crcus y
el de Corvcra habia habido una antiquísima y grande Ciu-
dad que se hallaba destruida y devastada de tiempo de Fes-
lo Avieno.
Ya tenemos dos ciudades en estos montes, una destrui-
da de tiempo de Avieno y otra existente de tiempo de Stra-
bon, Calón y Mela, la primera era la antiquísima Rodas,
Colonia de los Rodios, la segunda la nueva Rodope depen-
dencia de los Emporilanos: hallávasc la primera edificada
en la valle que hoy llamamos do la Selva, persuadiéndolo
asi no solo el hallarse en esta valle el monasterio de San
Pedro, que se dice ser edificado en el Monte Rodas, si tam-
bién la memoria del puerto de Armi-Rodas de que so ha-
ce mención en el instrumento del año 974, ú que so añade
la existencia de la aldea de Mont Rodas, ó Puig Rodas ve-
cindario de la Selva, así que siendo cierto que en la costa
de estas montañas hubo una ciudad, y que esta fué edifi-
cada por los Rodios, no es dudable, que su situación se de-
be señalar en donde se conservaban mas memorias delta,
quales son en el puerto de la Selva vcciuo al campo
Sordiceno, ó de Roscllon, en la qual hay un buen puerto,
que era el de Armi-Rodas, y que conserva el nombre de
su misma población en Mont Rodas.
Añádase á esto otra razón de congruencia, que se re-
duce á no ser verosímil que los Rodios, gente tan experta,
y entendida en sus negocios, quisiesen fundar una colonia
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en la España, en tiempo que todavía las naciones cslran-
geras no eran conocidas en aquel pais, en el terreno donde
hoy se halla la moderna Rosas, ó hasta la boca de la Mu-
ga, que habría estado expuesta á los continuos rebatos, asal-
tos, y correrías de los 'Españoles, gente brava y muy guer-
rera, y que no gustaban de la comunicación délos estran-
geros, así que no es dudable que esta antiquísima Ciudad
de Rosas se hallaba situada donde hoy la Selva de mar,
de que no restan hoy mas memorias que el nombre que
dejó á aquellas montañas, junio con el de Puerto de Armi-
Rodas del Privilegio del Conde Gaufredo.
De todo lo dicho hasta aquí se convence con claridad
que la antiquísima Rodas, es la ciudad de españoles que
Marca pone en Llansá la qual no estaba en aquella valle,
sinó en la de la Selva, y la moderna Rosas es la que des-
pués se edificó al Golfo que hace el mar á la otra parte
del Cabo Falcó, que también se llamó Rodopc y dificulto
mucho que esta estuviese 1200 pasos distante de la moder-
na Rosas hacia la parte de Poniente, pues según lo que Ca-
tón eserive, se ve que ya en aquel tiempo era Rosas un
presidio y castillo para guarda del Golfo, y siendo esto así
parece que no podia estar en lugar muy distante al que
se halla, sin que el decir Mola que estaba situada junto al
rio Tichis ó Muga, sea do relevancia, pues asi como este
rio antiguamente pasaba al Grácil, y ahora dentro el es-
tanque de Castellón, no puede tener duda que en tiempo
mas antiguo podia tener su curso mas cerca del terreno
donde hoy se halla Rosas, así que me conformo con la opi-
nión de Pujados, que la coloca á la valle de Peni, junto
al Castillo de Rufaragaña conservándose en aquel territorio,
aun en su tiempo la parroquial do S. Genis, que lo era
de la antigua Rosas, (1) una plaza de guerra fuerte que
(t) Marca, col. 855.— Vide instrumento de 9*3 ahont so fa menció de las Iglesias
do Sta. Maiia que es la Parroquial do Rosas, la de Si. Tomas en la montaña de Pin-
ni, la de St. Cipriá en la valí Pinnila, y S. Joan dclsCrosos. Idem, col. 858. — Kn otro
Instrumento de 917 se halla mención de estas Iglesias; S. B.ddiri, S. Pructuós, lo
alou de Solanos junt á la Iglesia de S. Miquel delcasiell de Borlivo, S. Juan deis
Crosos, S. Cipria de Pinita.
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tiene á la parle de Levante hasta el Cabo de Falcó, y un
hermoso castillo de la Trinidad. Antes del año 1640 era
ésta una villa de mas de 400 vecinos, pero con aquellas
guerras se ac,abó de manera esla antigua población, que
hoy solo restan para memoriarse lo que fué, algunas barracas
que se hallan situadas fuera los muros de esta plaza. (*)
Habiendo ya tratado de las Montañas de Rodas, antes de
salir del Condado de Pcrclada, será razón de hablar del Casti-
llo de Tolo», ó Castro Tolon: éste estaba cdiíieado en el
mismo lugar donde boy se halla la Villa de Pcrclada, co-
mo así se prueba de la traslación de las Religiosas Canon-
gesas de S. Agustín de la villa de Perelada, las quales en
1 1 año 1222 fueron trasladadas en la villa de Perelada don-
de hoy se hallan, que el antiguo instrumento llama Castro
Tolon, no menos en el antiquísimo instrumento del Juzgado
de Carlos el Calvo á favor del monasterio do S. Quirzc de
Culera del año 844 (1) se hace mención del Castro Tolon,
y de Aymcrich su castellano; tenia éste dilatados términos,
y era como la fuerza mayor del Estado, y asi encontramos
en antiquísimos instrumentos mención del suburbio del Cas-
tro Tolon que se extendía hasta la villa de Caslclló, y Ro-
sas, como se Ice en cierta vcndicion (2) hecha por el Con-
de Ilugo de Empurias á la Condesa Guillcrma en 1035;
ibi: «Per bañe scripturam vendilionis nos Ira vendimus libi
alodem noslrum propium, quod nos habemus in Comilalu I'c-
tretalense, in Suburbio Castro Tolon, infra términos do Villa
Castellón, vcl infra términos de Rodas.»
La villa de Cabañes suburbio Castro Tolon, escritu-
ra do (**)
(*) La existencia de las dos ciudades con nombre de Rodas que su-
pone Taverncr, no eslá justificada en modo alguno. La antigua Rhode
estaba como dicen Ocampo y Marca, junto á la Rosas actual. Cf. L’ An-
tica Rhode, La Renaixensa , año 111 , n.° 7, págs. 97-101, Barcelona , 1873.
— Y Pujol, Estudio de las monedas de Empurias y Rhode, etc. págs, 141
á 145, Sevilla, 1878. (R. C. II.)
(1 ) Marco, col 1118. tn suburbio Castro Tolon Infra términos Parroquias Sonetee
JfortaB de Castellón, 10G0.
(?) Marca, col. 1062.
(") Falta la fecba en el original. (R. C. H.)
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Las manlafias de S. Pedro de Rodas, suburbio Caslro To-
lón, á cinco años después de la muerte de Luis Transmarino
til Comí tatú Petrelatesi in suburbio Castro Tolo n, habla de
S. Pedro de Rodas; siendo no menos de notar que toda esta par-
te del Condado de Pcrclada que hay desde Canlallops y Reasus
hasta el monasterio do S. Quirze en que se hallan las Igle-
sias de Sta. Eulalia de Noves, la de S. Ramón de Del-
iran, S. Cipriano de Mollel, S. Martin de Masarach, S. Cle-
mente Sasevas, S. Esteban de Canlallops, Nlra. Sra. de
Rocascns, S. Martin de Baulisses, S. Genis junto á las fuen-
tes de Orüna, S. Julián de Rabos, Santiago de Espolia so
llamaba Helicarnaso, y estas Iglesias habían sido casi todas
edificadas por Libencio y Assinario de tiempo de los em-
peradores Carlo-Magno y Ludovico Pió, en tiempo del prin-
cipio del monasterio de S. Quirze de Culera como parece de
la referida sentencia de Caslro Tolon entre los Condes Mari-
co y el Convento de S. Quirze, (1) hoy la villa de Perelada
tiene también el titulo de Condado, que fue erigido por la
Mag. d del Sr. Rey I). Felipe 2 (*) en el año 1399 en favor
de de Rocabcrti por la gracia de Dios Vizconde
de Rocabertí y Sr. de Perelada, con lo que se volvió á res-
taurar el título antiquísimo de Condes de Perelada que des-
de el año 1060 se havia ya del lodo olvidado, aunque los
nuevos Condes do sucedieron á las tierras y estados que com-
ponían aquel antiquísimo Condado, como se verá en el discur-
so de esta Historia.
Ilallávasc asimismo forlalczido el Condado de Perelada á
la frontera del de Rosellon, do los Castillos de San Salva-
dor, sobre el monasterio de San Pedro de Rodas, del de
Caramansó, del de Recascns y del de Rocabertí: el castillo
(1) Marca, col 9il. F.n una Bula del año 0?0, del Papa Juan 13, concedida al
monasterio do Bodas so halla mención do la Iglesia de S Martin de Sambuca, ibl:
si ce in ribo quem dtetiní Mamcolo (Mayo!) citwn in alods Sancti l’ault qui subios S. Marti -
ni Sambuca. Y en el misino initrumenio, déla villa do Perelada.= Id. col. 927. Pri-
vilegio de Lotaiio al monasterio do S. Pedro de Bodas año 982, se hace mención do
Perelada — d. col. 900. 90i Bulla do Benedicto G á Ildcsindo, abad del tnouast. 0 Ue
S. Pe 1ro do Boda*, habla de Perelada.
(*) 3.° de Castilla (R. C. H.)
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do S. Salvador do que todavía hoy so conservan las rui-
nas en las montanas de S. Pedro de Rodas, fué edificado
por d Conde do Empuñas D. Bonce Hugo, como el mismo
«onde lo dice en su testamento del año 1311 y dispone quo
se den diez mil sueldos al monasterio, por los daños que
podrían ocasionarle con la fábrica de aquel castillo. El de
Caramansó tiene mucha mayor antigüedad: hállase situa-
do en el término de Garriguella sobre una peña escarpada
muy difícil de practicarse, tenia sus murallas muy fuer-
tes, una falsa braga, cisterna, y las demás fortificaciones
necesarias á un castillo fuerte del qual nos hace mención
el instrumento, ó confederación (2) entre el conde Hugo de
Empuñas y Guilaberto do Rosellon del año 1085 en que el
Conde Hugo promete á Gilaberto, que le ayudará á defen-
der el Castillo de Caramanzon, ibi: et de Castro Caraman-
sono cum sais perlinentiis. Y las paces hechas entre el Con-
de de Barcelona I). Ramón Bcrenguor el i.° y el Conde
Poncio Hugo de Empuñas en 1137 nos añaden que en virtud
de aquella confederación el Condo Poncio Hugo permitió que
el Conde D. Ramón Rorenguer el 4.° mandase derribar el
Castillo de Caramanzon.
Asi que se vé de quanta importancia se miraría en aquel
tiempo este Castillo que miraba el Conde de Barcelona por
tan necesaria la demolición á fin de quitar al Conde de Em-
puñas los bríos para que en adelante no buscase nuevas
inquietudes. En esto lugar será bien de advertir que la con-
veniencia entre los Condes de Rosellon y de Empuñas del
año 1085 baze mención del collado de Espills, donde debían
estarse los condes el uno al otro á derecho, todavía no he
averiguado que collado es este de los que dividen el Conda-
do de Empuñas de Rosellon.
Contábase no menos por una de las principales fuerzas
del condado de Perelada el castillo de Rccasens situado en
la montaña de este mismo nombre, en que, como se ha di-
cho, Libcncio y Assinaño erigieron una Iglesia á honor do
(?) Marra, col. 11)7.
Tom. ii. 8
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N'lra. Sra. Nueslro tloclíslrho Pujad es pretende que esta cas-
tillo y niontaQa lomó el nombro del Rey godo Recostado,
queriéndolo probar de la etimología del nombre, pero de-
jando esto aparte lo cierto es que en el año de 844, en la
citada carta de la Sentencia ó juicio de Castro Tolon se lla-
man estos Montes de Rechosihdo, donde Libcncio y Assima-
rio cditicaron la Iglesia de Nlra. Sra., y no menos en el
instrumento de confederación, y alianza entre el Conde Hu-
go de Empuñas y Gilabcrlo de Rosellon del año 1083 se
halla mención dol Castillo de Rcchosindo quo el conde Hu-
go promete al Conde Gilabcrlo quo le ayudará á defender,
ibi: caslrum de ñechcstndo. Hállase este castillo totalmente di-
rruido, conservándose solo el nombre en sus ruinas, y en
las montañas que corrompido el nombre llamamos de Rcca-
sens, que han sido solar de una de las mas lltres. y gran-
des familias do Cataluña que es la nobilísima de Recascns,
la qual no tiene duda que tiene su origen y descendencia
de estos antiquísimos godos Rccosindos, que fundaron el cas-
tillo de Recostado, de los qualos se hallan no pocas me-
morias en los antiquísimos instrumentos que denotan la no-
bleza y antigüedad de esta familia, (1) que no es dudable
so conservó de la mas elevada nobleza de los godos, pues
el apellido do Rccosindo no es dudable que os godo, como
el mismo se convence y do ningún modo se ajusta ni á los
apellidos franceses ni alemanes, debiéndose solo añadir para
inteligencia do lo que vamos hablando, quo después do la
restauración de Cataluña del poder de los moros, al paso
que los Nobles, así godos como Franceses iban reedificando
nuevos pueblos ó castillos les llamaban regularmente con el
nombro de sus dueños que les iban poblando, y reducían
á términos y Leyes civiles, así hallamos. Castium de fíeco-
sindo, castillo de Rccosindo, por haber sido cierto caballe-
ro godo de este nombre, que lo reedificó; no menos los mes-
mos antiquísimos instrumentos nos dan infinitas pruebas pa-
(t) La familia de los Condes de Palamós es ia linea principal de la casa de Re-
casons, el lugar de Rocasons pasó á la casa de Kmpurias, y despuej quitó cd la
casado Rocaberli por sucessiou de D Pedro de Empurias.
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107
ra ilustrar osle asunlo; puos en el Condado de Empurias
hallamos tillare Hildcsindi en un instrumento del año 990. (1)
En otro de (*) en el Condado de Gerona Palalium Fru-
gelli. En el Condado de Rosellon Paladión Rodegarii ; y otros
muchos que se podrían amontonar á este mismo asunto.
Passcmos ya á tratar del Castillo de Rocaberti, el qual
se hallaba situado sobre una peña en la parroquia de San
Miguel de Solanes, no muy lejos del puerto, ó Portús, hoy
llamado Portús, que dá paso desdo el Condado de Perclada
al de Rosellon, tenemos de él mención en un instrumento
del año 974, (2) ibi: «alodem quom dicunt Solanos cum
Ecclessia Sancti Michaelis justa castrum Bertini.»
Era esta una de las principales fuerzas del condado do
Perclada, y por eso el conde D. Ramón Bercnguer el 4."
en las paces que ajustó con el Conde Poncc Hugo de Em-
purias en el año 1137 entre otras cosas capituló que pudie-
se él sin consentimiento del Conde hacer demolir el castillo
do Roca-bcrlí, llamado así de la roca ó peña en que está
edificado y del nombre de uno de los nobilísimos conquis-
tadores de esta provincia llamado Bcrtino, como asi se vé
en antiquísimos instrumentos de que atesta Marca; hállase
este castillo hoy del todo dirruido de género que solo so
conserva la peña en que tuvo algún tiempo su fundamento
que dá á conocer la importancia de esta fuerza que cubría
el camino y entrada del Condado de Empurias. Fue este
castillo solar de la nobilísima y antiquísima familia de Ro-
caberlino, que en latín todavía le llamamos Ruppebardno sa-
cando su apellido de la peña que era fundamento del cas-
tillo, en latín, rapes, en catalan, roca , y del sobrenombro
de Berlino, que seria uno de aquellos grandes capitanes,
TI) Marca, col. 831. En 393 en el Condado del Rosellon Villa Alemania En 31.de
Carlos <1 Simple Villare Bertrandi: villaro quom vocant NaL le.— 97*.— Villa Vacarí;
Villa Oleasiri; Villare DodolQvi: villa Columbi: villa Ruíbeuri .Vori u i; villa Folgari.
— Villa Araali, 10GO.
( # ) Falla la fecha en el original. Cf. Marca GLXI y CLXXXII.
(R. c. n.)
U) Marca, col 839.-Caria LXXXUI.
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.108
que en liempo de Carlos Magno y Ludovico Pío entraron
en Cataluña á la conquista de esta provincia, del qual son
descendientes los Señores de esta casa, que ya en el año
1109 los hallamos con el Ululo de Vizcondes de Rocaberti,
en una concesión que Armengaudo Obispo de Elna, hizo á
Dalmacio Berenguer Vizconde del honor de Rocabcrli; ibi:
Dalmatn Berengarü Vicecomilis de Rocaberti: tiene esta fa-
milia hoy el título de Condes de Perclada erigido en 1599
por la Magostad de Felipe 2.° (*) á favor (**)
de Rocaberti que finalmente ha sido sublimado al honor de
grandes de España en persona de Guillem Ramón de Roca-
bcrlí Conde de Perclada, y do Albalera, Marqués de An-
glcsola, Vizconde de Rocaberti. La baronía de esta familia
so ha conservado en la línea primogénita de la casa de los
.Vizcondes de Rocaberti, hasta el Conde I). Martin de Pere-
lada que murió en (***) y con él quedó
extinguida la línea varonil primogénita de esta familia, y el
estado pasó á la casa de Rocafull por el matrimonio de
J).* ('*”) de quien es hijo
el Excmo. Sr. D. Guillem Ramón de Rocaberti y de Ro-
cafull, Conde de Perclada; pero se conserva lodavia esta
Urna. Baronía en la. casa D. Gerónimo de Rocaberti, mar-
qués de Anglcsola y en la de 1). Francisco de Rocaberti y
de Pau. No menos ha habido en Cataluña muchas líneas
de esta familia, como son la casa de Rocaberti de Tagama-
nent á la que ha sucedido D. Joseph de Pinos marqués de
Barbera: La de Rocaberti de Cabrcnys: La de Rocaberti de
S. Morí, que hoy posee D.* Isabel de Meca y do Cardona,
marquesa de ( **••**) habiendo 'asimismo habido otras
lincas desta familia que han possehido algunas de las Baro-
nías que la casa de Rocaberti tenia en el Ampurdan de las
qualcs quedan hoy pocas ó ningunas noticias, como iodo se
(*) 3.” de Castilla. (R. C. 11.)
(*•) Falla el nombre en el original. (R. C. II.)
(*•*) Falla la fecha en cí original. (R. C. H.)
(“•*) Falla el nombre y el de su esposo. (R. C. H.)
(♦****) Falla en el original el nombre del marquesado. (U. C. II.)
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109
verá eh el 2.’ libro de esta nuestra Historia. Sin estos cas-
tillos todavía havia otro no menos antiguo cu las montañas
do Rodas llamado Verilera, en latín V ¡rularía . De este ha-
cen mención todos los antiquísimos instrumentos de S. Pe-
dro do Rodas, su situación era encima el lugar do Palau,
que todavía llamamos Palau Cavardera de la denominación
de este castillo que estaba ya destruido en los años de 900,
tal era su antigüedad: otros muchos lugares y villas habia
en el Condado do Perelada que serian dignos do hacerse
mención dellos, pero es preciso omitirlos para no incurrir
en la nota de suma prolixidad.
Hallábase no menos ennoblecido este insigne Condado do
4 célebres conventos do la Orden del glorioso Patriarca S.
Benito, todos antiquísimos y de suma veneración; estos eran
el de S. Q*úrze de Colera, fundado en la valle de Colera,
el de S. Pedro de Roda, fundado en el monte de Rodas,
bajo el Castillo Verilcra, el de Sla. María de Rodas funda-
do en la valle de Rodas, ó en la villa que después so lla-
mó Rosas, y S. Miguel de Fluviá. (1) Tenían todos estos
monasterios sus abades claustrales, con uso de báculo y mi-
tra, los quales so llamaban los cuatro capellanes do los
Condes de Empurias, y en las obsequias funerales de estos
antiquísimos Sres. asistían con este ejercicio, hoy se con-
servan todavía estos monasterios, pero muy diferentes de lo
que fueron; puesto que solo el de S. Pedro de Rodas, so
conserva con aquel cxplcndor quo ha heredado de sus an-
tecesores. El do S. Quirzc de Colera queda del todo derrui-
do y se halla agregado y unido al do S. Pedro de Resa-
ló, conservándonos solamente la memoria de este insigne
convento las ruhinas do su edificio, y la Iglesia quo se
conserva en la valle de Colera en un lugar muy propio,
de la antigua observancia, do esta religiosísima familia pues
todo el no respira sino soledad, y desvio de todo lo tempo-
ral. El de Sla. María de Rodas ó Rosas está unido al de
Sta. María de Arner, pero todavía se conservan en el Con-
venio de Rosas tres mongos, que son el Prior, Infermero y
(i) San Miguel tic Pluvia es-do! con lado do Eti pu: iafr.
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no
Sacristán, con los cuales no acaba (fe perecer este Monas-
terio. El último do S. Miguel de Fluviá se halla unido al
do S. Pedro de Galligans del qual se conservan algunos
edificios en el lugar de S. Miguel do Fluviá, junto á esto
rio, donde tuvo principio este Monasterio. La fundación,
progreso y uniones de estos Monasterios, se continuará en
el segundo libro de esta Historia, bastando por ahora ha-
berse señalado donde se hallaban, á fin de que se entien-
da de quien se habla, quando lleguemos á lomar el hilo
de nuestra Historia.
No solo el condado de Perelada se hallaba ennoblecido
con estos insignes monasterios, si también con otros de igual
veneración y no menos antigüedad: el de canónigos regu-
lares de S Agustín fundado en Villaverlran, pequeña villa
del Condado de Perelada, no distante de Figueras, que los
antiguos instrumentos llaman Villare quem dirunt Berlrttndi
ha sido en no poca estimación no -solo en el Condado d»
Perelada, si también en lodo lo restante de la Provincia, go-
bernóse muchas centurias por Abades regulares de la Orden
de S. Agustín, hállase hoy suprimida la dignidad Abadiat,
y unida á las dignidades de Solsona, y esta antiquísima
casa ha pasado á canónigos seculares, gobernados por Ar-
chipresle, como so verá en el progreso de estos nuestros
discursos. En Masserach no menos hubo otro Monasterio de
lo orden del P. S. Agustín que se conservó por muchos si-
glos con Abad regular que le mandaba, hoy solo queda de
este Monasterio un Prior secular con título de Prior Masso-
rach que conserva las memorias de lo que fuó esta fa-
milia.
Ya se ha hablado tratando de Castro Tolon del con-
vento de Sras. religiosas canongcsas de la érden de Saa
Agustín, las qualcs tuvieron su primera fundación en el la-
gar do S. Bartolomé de Belloch en el condado de Perelada,
que es parte del término y parroquia de Canlallops por don-
de se mantuvieron hasta el año 1222 que' fué trasladado
el monasterio de S. Bartolomé de Belloch al antiguo Castro
Tolon que es la moderna Perelada, y en tiempo del Abad
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111
do S. Quirzo do Colera Podro á 23 de Junio do 1391 so
acabó do efectuar dicha traslación, y pasaron estas Sras. en
la villa do Porotada dondo todavía conservan el título de
S. Bartolomé de Bclloch; goviernase este Convento por una
priora que siempre os persona do calidad, no admitiéndose
en el Monasterio, por Religiosas, sino Sras. de esta gerar-
quia, las qualcs no solo ilustran aquella antiquísima casa,
si también á lo rcslanlo do la Provincia.
Fértilísimo fué este nuestro Condado en casas religiosas,
como se convence de lo que hasta aquí se ha referido, y
en adelanto se irá continuando, pues sin alejarnos mucho
de S. Bartolomé de Belloch encontraremos á otro monasterio
de religiosas Bernardas en S. Feliu de Codinas, vecindario ó
aldea del término de Cabafles, del qual todavía se conser-
van las memorias, y se ven los edificios en aquella aldea
perteneciente al Condado de Empurias. Mantuviéronse os-
las Religiosas por muchos siglos en este desierto y soledad,
hasta que fueron trasladadas al vecindario de Gerona en el
lugar que antiguamente se llamaba Marcada!, por lo quo
estas Sras. dejando el antiguo de Codinas lo han loma-
do boy de Mercadal: hay Abadessa con una comunidad muy
ejemplar do Sras. de la primera calidad de la Provincia,
que ilustran con su virtud y Santidad á toda la Provincia.
En las vecindades del estanque de Castelló se conserva
todavía una capilla do Sla. Margarita quo antiguamente fué
conveuto de religiosas benitas, hállase hoy unida con las
rentas al Convento do S. Daniel de Gerona del Orden de
S. Benito.
Junto á Garriguclla so halla una capilla de N’tra. Seño-
ra del Campo, que era un priorato antiguo de la orden de
S. Benito, que mas antiguamente seria Celia ó Ccllula de
Sla. María de Rodas, conservando todavía ol Abad de San-
ta María de Rodas la collación de dicho Priorato, que á los
Roes de la centuria de 1500 lo obtenía D. Jayme de Casa-
dor que después fué Obispo de Gerona. Pasemos ahora á
dar una vista al Condado do Empurias, que era la mayor
fuerza de este anliqrsimo estado, donde encontraremos las
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ui
celebradas Escaleras do Aníbal: schalui Annilxilis , do que Me-,
la nos hace mención collocándolas entre Empuñas y Bla-
nes: «<\ Cervaria próxima est rupes quae in altum Pirinoum
extrudit, tum mons Jovis cujus parlcm occidenti adversan»
eminentiam cautium qurn ir.lcr exigua spatia, ul gradus sub
inde consurgunt scales Anibalis apellan!.» De las quales
palabras con evidencia se infiere que el Monte de Júpiter es-
taba muy vecino á la ciudad de Empuñas; que lo da bien
á comprehcndcr la dicción tum puesta inmediatamente á la
situación de Empuñas así que no es dudable quo el Mon-
te, que hoy corrompidamcnle llamamos Monlgó, donde to-
davía se conservan los vestigios de un antiguo castillo es
el Mons Jovis celebrado de Mcla; .desde el cual á la parlo
do poniente oropezaban las escalas de Anibal, que es un
camino abiorlo sobre la misma peña á modo do una esca-
lera para sabir á lo mas alto de la montaña que media
entre Empuñas y Torroella, que hoy llamamos Monlgrí, don-*
de se conserva un antiquísimo castillo de admirable fábrica,
el cual parece que nunca haya sido acabado; os cuadrado,
tiene por flancos cuatro torres, y conserva todavía una gran
cisterna, convéncese con lo que acabamos de decir, la opi-
nión de aquellos que quieren colocar á este monte de Jú-
piter junto á la ciudad de Barcelona donde hoy está el
monte de Monljuiquc, y no menos los que han pretendido
probar que las escalas de Anibal eran las costas de Gar-
raf, pues que á unos y á otros los convence la autoridad
de Mcla que pone el Monto de Júpiter inmediato á la ciu-
dad de Empuñas, ibi : tum mons Jovis y consecutivamente á
este las escalas de Anibal, diciondo quo á la parte de po-
niente estaban estas escaleras para subir á lo mas alto de
la montaña lo que no puodc de ninguna manera convenir,
ni con Monljuiquc, ni con las costas de Garraf; mayormen-
te añadiendo que desde el Monte de Júpiter á Tarragona,
se hallaban Blancs, Badalona y Barcelona lo que totalmente
hace evidencia que et monte de Júpiter y las escaleras do
Anibal se hallaban viniendo desde el Cabo de Ccrvera an-
tes do llegar á Blancs, así indispensablemente se deben'
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113 .
colocar en el lugar que acabamos tic expresar, no pu-
liendo ser de ninguna consecuencia el hallarse junto á
estos montes una pequeña aldea llamada la Escala, si do
esta se quisiese inferir que las escalas de Aniba I se debían
colocar á. esto puesto, pues que la situación de la Escala
quo es la llanura, hace totalmente inexplicable la autoridad
de Meta, que supone que las Escalas de Aníbal estaban á la
parte de poniente del Monte do Júpiter, y que servían para
subir á la montaña que hoy llamamos de Montgri. El nom-
bre de estas escalas indica que fué fábrica de Aníbal, el
tiempo en quo se hicieron no nos lo han dejado señalado
los antiguos, y asi es impossiblo asegurarlo con fundamen-
to; lo que no tiene duda que este pasage le practicaría
Anibal en alguna de las expediciones quo tuvo en esta pro-
vincia, ó bien cuando pasó en Italia.
No podemos pasar adelante sin hablar do la villa do
Torradla de Montgri, situada hoy casi á las orillas del
Ter, en una abundantísima campaña no solo por la fer-
t'lidad do los trigos, si también por la de los vinos y ar-
rales, que hacen rico á todo el Pahís: hállase esta villa
ceñida de muralla con muchas torres, ¡tiene muy buenos
edificios, y casas no solo cómodas, pero aun muy oslenlo-
sas, sobre do la villa á lo mas alto del monte está el
castillo de Montgri; dista solo del mar una media hora de
camino, delante della había en tiempo antiguo un puento
de piedra sobre el Ter el cual se halla hoy todo destrui-
do. No es dudable que la antiquísima familia de Montgri
tenia su solar . en esta villa, la cual dio á este lugar el
nombre, pues el de Torroella que en lalin es Turricella y
el de Montgri, que en lalin es Montegrisso , manifiestan que
esta villa comenzaría por una torre, ó Castillo fabricado por
alguno de los capitanes de Carlos ó Ludovico que vinie-
ron á la conquista de esta provincia, llamado Montgri, ó
Montegrínos , asi como otros muchos dejaron sus nombres á
otras muchas villas, aunque la omisión de los tiempos,
los ha desfigurado de manera que casi hoy no los podemos
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114
conocer (1). En el compromiso que se hizo entre el rey
D. Jaime el Conquistador y S, Luís rey do Francia, para
ajustar los intereses de las coronas de Aragón y Francia,
el rey D. Jaime nombró por su comisario á Guillcm de
Montogrino Sacristán de Gerona, varón de grande y do su-
ma autoridad en aquellas edades, Hállabase también dentro
la misma villa de Torradla otro antiguo castillo que se
llamana Roca Maura antiguamente y al presontc se llama
Roca de Mora, que era uno de los más importantes del
Condado de Empuñas de que se hace mención en los con-
ciertos entre el Conde Hugo de Empuñas y Gilabcrlo de
Roscllon, del año 1085, ibi: «ct de Vicccomitatu Impuñln-
no, cum suis pcrlincnliis, el do castro Funullarias, quod tu
ibi haberc debes cum suis pcrlincnliis; el de Castro de
Roca Maura cum suis perlincntiis.» Del qual se ven aún
las ruinas junto á la Iglesia parroquial de la misma villa;
en la montaña de Montgrí hay una hermila ó Capilla de
Sla. Cathalina en que concurren con gran devoción lodos
los vecinos de aquel pahís para merecer de Dios por inter-
cesión do la Sla. consuelo en sus tribulaciones.
Hallábase este condado fortificado de no pocos castillos
el do Fonollcras era uno de ellos, que estaba situado á la
otra parto del Ter, donde todavía se conserva hoy la aldea
do Fonollcras, de este se nos hace mención en el citado
instrumento do confederación entre el Conde Hugo y el
Conde Gilabcrlo del año 1085; ibi: «ct de Castro de Funu-
llarias quod tu ibi haberc debes:» este castillo fué enfeu-
dado por el conde de Empuñas Poncio Hugo, á Gaufrcdo
vizconde de Rocaberli en el año 1241, como parece de la
escritura de enfeudación deslc castillo, el cual está hoy del
todo dirruido.
El castillo de Bellcairo era asi mismo fuerza no des-
preciable de este Estado que le edificó el Conde Poncio
Hugo cerca de los años 1300 y hace de él larga mención
en su testamento queriendo que sus sucosorcs los condes
(i) La familia de Montgrí se llagaba también Torrojlla, esta se acabó, y el Rey
sucedió ó la villa deTcrroella.
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do Empuñas, habitasen en dicho castillo que el había edi-
ficado (1). El de Foxá que está situado á la otra parte
de la orilla del Ter es antiquísimo y fuerte, no solo por
su situación, si también por las fortificaciones que aún
conserva: es este castillo, solar de la nobilísima familia de
Foxá que ha dado tantos hombres ilustres cuya memoria
se celebrará en esta Historia. El castillo de Empurdá, lla-
mado vulgarmente castcll Empurdá, edificado en la parro-
quia do Sla. María de Llaneras, el cual servia de frontera al
Conde de Empurias, se levantó en tiempo del Condo Poncio
Ilugo, cerca do los años 1300, que tuvo largas y trabajosas
contiendas por razón de este castillo con el Obispo de Gero-
na, que so oponia á esta fábrica, por el daño que de ella
habia do resultar á su castillo y villa do La Bisbal; hállase
mucho tiempo este castillo poseído por la familia de Marga-
rit, que es una do las que ilustran el Principado de Cata-
luña.
No menos á la parle del Condado do Bcsalú, tenia nues-
tro Condado el castillo do Calabuig quo está situado junto al
rio Fluviá, en una positura mas ventajosa, para hacerle ra-
zonablemente fuerte, lláccso mención dcslc Castillo en una
Bula dol Convento do Bañólas del año 1097 en que se lla-
ma Calepodium, ibi: (2) «In Comilatu Empuritanensi celia
Sanctm Crucis, Sancti Nicolai, et castrum Calepodium cum
perlinentiis suis.» Este Castillo ha sido poscido por la casa
de los vizcondes de Rocabcrtí y después por la de Armen-
gol, Barones de Roeafort.
El honor de üilaslrct que hoy llamamos la Baylia de
L'llastrct, y antiguamente Ullashetum era parte notable del
Condado de Empurias como expresamente se convence del
tenor do un largo instrumento entre el Conde do Empurias
y el de Barcelona del año 1019 de queso hablará largamen-
te en otro lugar, (3) bastando solo por ahora el saber quo
(1) 1008 lo comltatu empuriiano in locura quem dicunt Bedenga. 1001; Eccles-
siam Se ti Joannls quuo esl in Bedorga. 884; Sentencia dol Conde Sunyer, in villa Pon-
tos. sobre unas tierras en Bedenga ó Bitinga.
(2) Marca, col. 1500, car. 313.
(3) Marca, col. 1013. car. 18!.
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116
tóela esta Baylia, con loa castillos de Sí. Iscle y de Yuf-
pcllach que están situados dentro de los limites de ella,
eran fuerzas considerables del Condado, como y no menos
la que hoy llamamos Baylia de Vergcs, que los antiguos
instrumentos llaman Virgines, y singularmente en la susti-
tución de la vida canónica de la Catedral de Gerona afio
1019 (1) en que la Vizcondesa do Empuñas, muger do Gui-
llermo dió á la canónica una heredad que tenia in Virgini-
bus; edificóse en este honor un castillo que asi por su situa-
ción como por estar á la orilla del Tor, era do suma impor-
tancia á este Condado ó Estado.
La Baylia de Ciurana, que antiguamente se llamaba Villa
Suurana ó villa Siverana , era no menos parto del Condado
de Empuñas, (2) como así se lee en los instrumentos de los
años 974 y 982, como y también S. Feliu de Garriga y vi-
lla Amat, como es de ver do una vendieion do 1060 (3),
ibi: «In prcedicto comitatu Empurilano alodium quod est
infra términos Parroquice Sli. Felicis de Garriga apud
villana Amali.» No menos el castillo de S. Mori era si-
tuado dentro do los límites de este mismo Estado, como
y también el de Albons y de Rupia, y otros muchos
que por ahora se omiten, por no tener todos los ins-
trumentos necesarios para poder hacer una exacta des-
cripción de todos los castillos de este Estado.
Hallábase esto Condado á mas de esto ennoblecido
con la Abadia de S. Miguel, fundada junto al Fluviá en
el Condado de Empuñas en el afio de 1046, la cual so
conservó bajo la regla dél glorioso patriarca S. Benito
con Abad y Mongos hasta estos últimos siglos que ftié
unido á la Abadia de S. Pedro de Galligans, no quedan-
do hoy de este monasterio, sino muy pocos ó ningunos
vestigios: el Priorato do Ullá, fundado en la villa do
Ullá, situado así mismo en el Condado de Empuñas, ilus-
traba no poco á este Estado, el cual se conserva toda-
(1) Marca, col. 1010, car. 182.
(2) Marca, col 9 >0. car. 117. Diploma Rogis Lotarii, Marca, col. 927, car. 130.
(3) Marca, col. 1118, car. 2 j2.
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117
Aia col) Prior, y canónigos seglares: eran antes do Ja cr-
iden do S. Aguslin, y vivían no menos bajo la obedien-
cia do un Prior regular. Junto á S. Miguel do Fluviá
hay un Priorato, bajo el nombre do áto. Tomás do Flu-
viá; no so que principio ha tenido este Priorato, si ha
sido antiguo monasterio ó Cellula de alguno do los mo-
nasterios del Condado de Perelada ó Empurias. El Prio-
rato del Ilom ó del Ilolmo era no menos parle del con-
dado de Empurias, y era do la Orden do S. Aguslin,
dependiente de la Abadía de Vilabertran, (1) el cual
con la extinción de los Agustinos quedó secularizado, y
afecto á la Sede Apostólica, como se dirá tratando del
progreso de la religión de canónigos regulares de S. Agus-
tín en Cataluña: otros muchas cosas eclesiásticas habría
que notar del Condado do Empurias, que por excusar pro-
lijidad se omiten, bastando lo referido para conocer cual
era el Estado que poseían los antiguos Condes do Empu-
rias y Perelada y cuales las fuerzas principales de él.
EN LA GENEALOGÍA DE LOS CONDES DE ROSELLON
ya se asentó y probó que el Condado de Empurias y Pe-
relada corrieron mucho tiempo juntos con el Condado do
Rosellon así que á fin de no repetir lo que ya se ha di-
cho en los Condes de Rosellon, solo se dirá que el pri-
mor Conde de Empurias de que tenemos noticia fué:
1. lrmingario, de quien se habló largamente en los
Condes de Rosellon.
2. Suñcr ó Suniario 1 era Conde en . 834 do tiempo
de Ludovico Pió; tratóse largamente en los Condes de Ro-
sellon.
3. Adalarico, era Condo de Ampurias en 843, dice
Llobet que era hijo de Bera C nde de Barcelona, y her-
mano de "Willemundo, y que no seria mucho que consin-
tiese á la elevación del hijo, y á la liga que este hijo
hizo con los moros, de que se siguieron tantos daños en
Cataluña; en los Condes de Rosellon so ha hablado lar-
gamente do este Conde.
(1) Mirar el P. Massot, Agustinos dó Cataluña, pág. 1G8.
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118
4. Esle Conde Bernardo fué el cuarlo Condé de Em-
puñas, Roscllon y Pe rolad a, y sucedió á Alarico en el
Condado, el cual cesó el gobierno de este Condado, ó
bien por haber muerto, ó por haber sido empleado en
otra parlo desdo el principio de Julio de 844 que era á
3 de los Idus do Julio año 4.* del royno de Carlos,
probándose así concluyentemente de la confirmación que
Carlos Calvo hizo al Obispo de la Sla. Iglesia de Gerona
Gundcmaro do todos los bienes que habían sido dados á
su iglesia por los emperadores Carlos y Ludovico su padre
y abuelo, en el cual so hace mención del Conde Ber-
nardo (1).
No so resolvió Pujados á afirmar que esto Conde lo
fuéso de Empuñas, antes bien hablando de este privilegio,
disputa que Conde Bernardo podia ser este. Discurre y
bien que no podia ser el célebre Conde Bernardo de Bar-
celona, pues este, algunos meses antes había acabado mi-
serablemente la vida en manos del Emperador; ni menos
podia ser Bernardo, Conde de Bibagorza, pues no era apli-
cable á esto Conde lo que se dice de este Bernardo; con
que concluye que sin duda hubo algún conde do Empuñas
llamado Bernardo; es así que hubo Conde de Empuñas y
Roscllon llamado Bernardo, que es ol de quien tratamos,
el cual sucedió á Alarico y fué nombrado á esle Esta-
do después de la muerte de este Conde, que hubo do
suceder de 25 de Mayo á 13 do Julio do 844. Este pri-
vilegio dice Pujadcs que está al cartulario del Obispo de
Gerona.
Otro documento no menos auténtico nos indicará no so-
lo que este Bernardo fué Condo do Roscllon, si también
hasta quo tiempo so mantuvo en el gobierno de esto Es-
(I) Este Bernardo era Morques do Godo, y se confederó con los grande de
Francia contra Carlos Calvo á la fin de su rey no, lo que causó su ruina, porque
Luis llamado le Bcrgue, sucesor do Carlos Calvo en el reino y en el Imperio, armó
contra ól en el año 873, para castigarlo como en efecto lo hizo, despojándolo de to-
das sus dignidades: se ha de examinar si este Conde lo era particular de Cmpurias
Roscllon y Perelada, ó si era duque ó Conde de la Scpi luíanla, como Bornardo de
llearn viejo: Marca en la historia de Bearn y Lomsít en las Remarques do la Histo-
ria de Languedoc.
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119
lado. Gozaba la SU. Iglesia de Etna, en fuerza de anti-
quísimos insirumenlos de cellula ó lugar de S. Feliu situa-
do al pié del monte de la Albera, que después se llamó
Taña, de que todavía so conservan memorias á las vecin-
dades do la Roca, pretendió el Conde Bernardo ó sus mi-
nistros despojar á la Sla. Iglesia de Elna de los pastos
del referido territorio, con el pretexto de ser derechos
reales y fiscales, y así pertenecer al servicio del Rey: mo-
vióse sobre esto un celebro litigio entre partes de Abual-
do, procurador del Conde Bernardo, y do Tndemiro agente de
Andesindo obispo, ventilóse en presencia de Zamborlo, misso
ó plenipotenciario del Condo Bernardo y de los jueces Teodo-
fredo, Medema, Arifredo, Theodorico, Idoignis, Sindila, Al-
varo, Mansio, Calvila y Tauvano, en present ía de otras muchas
notables personas, delante do las cuales Tridemiro agente de
Andesindo obispo, probó no solo con auténticas escrituras, si
también con testigos que la Sta. Iglesia de Elna poseia di-
cho lugar de S. Feliu por mas de cincuenta años, siendo
obispos de aquella Iglesia Vinedurio, Ranino, Salomón y
Andesindo, sin que los pastos de dicho término hubiesen
servido en algún tiempo por el Conde, ni los hombres ó ha-
bitantes del referido lugar hubiesen pagado algún servicio
al rey y no habiendo Abualdo, procurador del Conde, teni-
do que contradecir, antes bien habiendo confesado que in-
justamente so retcnia los pastos para el Conde y el servicio ■
para su Rey, fué la Sta. Iglesia de Elna reintegrada en el
derecho que le compelía en el referido lugar de S. Feliu
que dice el antiquísimo instrumento que so extendía: «de
ipso pago, ubi est ipsa Mata et recle descendit, et accipit
partcm de ipso loco, ubi ipsas vincas fuerunl, el sic vadit,
ad ipsam viam quse discurrit de monto Abarisc, inde ducit
ad locum ubi dicilur ad ipsas Aluminarías, el pergens deip-
sis Aluminariis per ipsos Torrentes ad ipsum Pagum, ol icrum
rever til recle ad ipsam proescriplam Malarn.»
De lo referido en el número antecedente que á la letra
se lee en el instrumento de evaluación ó restitución que
el mismo Abualdo hizo en presencia del referido Isambcrto,
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misso <i lugarteniente dcí Conde Bernardo á 16 de la» Ka¡-
lendas do Enero afio 36 dol reyno de Garlo» Calvo que es
del nacimiento del Señor 876 se infiere con evideqciá que
-Bernardo era Conde de Roscllon, pues que vemos que sus
ministros estaban juzgando con tanta solemnidad causas per-
tenecientes á este Condado, y no menos que este Conde
todavía era Conde Gobernador y no feudatario, puesto que
en él se hace específica mención de los derechos del Conde,
-y de los derechos Reales, y finalmente que el Conde Ber-
nardo gobernó los estados do Roscllon, Perelada y Empuñas
desde 844, que fué el cuarto del reyno de Carlos, hasta el
de 876 que fué el 36 do este mismo príncipe. No lardó
mucho el Conde Bernardo después de este tiempo á morir,
pues que en Rosellon encontramos ya Conde á otro Suñer
en tiempo del mismo Carlos Calvo, y como este príncipe so-
lo vivió hasta 898 con claridad se convence que el Condo
Bernardo había de vivir poco después del juicio de S. Fc-
liu de Taña.
En tiempo do este Conde Bernardo sucedieron en Cata-
luña las graves guerras y sediciones entre Willemundo y
los secuaces del difunto Conde Bernardo do Barcelona y el
rey Carlos Calvo, y en el año 848 Villemundo se apoderó
por interpresa de la ciudad de Empuñas, no hablan pala-
bra los escritores que el Conde Bernardo de Empuñas fuc-
* se cómplice de esta sedición de Bernardo, y viendo de otra
parte, que el mismo continuó en el gobierno de los Conda-
dos hasta 876 se convence con evidencia que el so man-
tendría fiel al emperador Carlos Calvo y que seria en el
ejército quo dió la batalla á Willemundo, cuando derrotó y
acabó con su rebeldía.
Bosch no conoció á esto Conde, Bernardo, ni otro nin-
gún escritor, sino es Pujades, y aun Bosch pone á Bernar-
do entro los Condes de Rosellon, habla do Bernardo do Bar-
celona muy diferente do este, y que nunca fué Conde de
Rosellon.
5. Suñer segundo sucedió á Bernardo en los Condados
de Rosellon, Perelada y Empuñas. En los Condes de Rose-
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121
llon he hablado largamente do este Conde, donde he pro-
bado que fué Conde de Rosellon con evidencia, pero no ten-
dría entonces documentos que verificasen que fueso Conde do
Empurias, que después le he hallado y tan auténtico como
un juicio celebrado en el Condado do Empurias delante del
Comlo Sumario, y'Pclron, vizconde, do tiempo del Obispo
Theolario en la villa llamada Portús, por razón de unas
tierras que cierto Andrés poseia en la villa de Bederga y
Bcllcairc, que Eslremiro archiprcsbilcro do la catedral do
Gerona pretendía pertenecer á su iglesia, por hallarse situa-
dos en los términos do la villa de Ullá, ventilóse la causa
delante del Conde, y Andrcz se defendió en ella diciendo:
que el no poseía injustamente las referidas tierras, sino se-
gún el orden de la ley, y los privilegios de los reyes en
fuerza del mismo derecho, por razón del cual los demas
españoles que se habían refugiado en el reino do los fran-
ceses poseían sus aprisiones ó propiedades en vista de lo
cual mandaron los jueces quo según la orden do ley goda
se pusiesen mojones entro las posesiones de la Sta. Iglesia
de Gerona, por razón do Ullá, y las aprisiones do dicho An-
drés: este juicio convence que Suñcr era Condo de Empu-
rias, no he visto el instrumento. Baluzio le copia en sus
capitulares <yn duda sacado del Cartulario de Gerona, y
pone su data en el año 884. Casóse nuestro Conde Suñer
con la Condesa Ermcngardis, como asi se infiere de la es-
critura hecha por Wadaldo, Obispo y Gauseberto, Conde, á
4 de los idus do Abril año 2 en que murió Carlos, hijo do
Ludovico que es el 930 (1) do que so habló en los Condes
de Rosellon, tratando del Conde Suñer el II. Llobct con-
cuerda en que Ermcngardis fué casada con el Conde Suñer,
pero se equivoca en la cronología y con las personas, pues
él da esta Condesa al Conde Suñer, inmediato do Armen-
gol, habiéndose de señalar al Condo Suñer II, que sucedió
á Bernardo Conde de Empurias.
(I) Marca, col. 8V>, car. 70.
Tomo ii. 9
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(W. I.) MODO BREVE
PARA APRENDER LA LENGUA VI2CAYNA,
COMPUESTO
por el Doctor Rafael Micoleta, Presbítero de la iict leal y
noble Villa de Bilbao. — 1653. (1)
( Fól . 2.)
Modo brete de sauer declinar los nombres vascongados.
Adviértese, que todos los nombres substantivos, y adje-
tivos de la lengua Yizcayna so acaban en a, y sus plura-
les en a, c. como sagarrá , Immaoá quo quiere decir «la
manzana madura;» Y el plural, sagarra—c humaoac. Sacan-
(i) Fn el Catálogo de los manuscritos en lengua española del Museo Británica , Tomo
I, pág. 143, su aulor D. Pascual Gavanzos, se lee la siguiente descripción del Códice
6314:— «/’o/ifr, tu folio, ff. 18, SVltl. cent, lliscnyan Grommar; contaimng various trocís
on the Basque largan g\ as follow: «Modo breve de aprenderla lengua vizcayna.
Compuesto por el licenciado Rafael do Micoleta, presbytero do la muy leal y no-
ble villa do Bilbao, Itiot, cinta ining'—\.° «Modo breve do sauer declinar los nom-
bres vascongados,» fd. 2.-2° «Diccionario breve de vocablos los mas usados en
V asqueo se propio, puestos por borden alfabético.» fol. 5.— J.° «Modo do contar.»—
4.° «Diálogos en Español y Va9qucnre.»— 5.° «77i« Caler noster. or Lords Prayer. in
the Cantabrian Visca y na, or prese> t Bascuenza lanyuage , out af Paulu’s Merula's Cosmo -
graphia . Parí. II, Ltb. 2. fol. 16.— 6.* aThe ApotlU's Creed in ih* same lauquage .» folio
II. — 1° *The Lord’s Prayer in the present langunge os Jslnnd { Iceland J » f >1. 18.
De todos los trabajos de ese Códice reproducimos hoy los que son obra de Mico-
lela, esto es, los que llevan l«w números 1, 2, 3 y 4.— ¿Son inéditos?— ¿Son conocí-
dea do los cuskaristas europeos?
D. Julio V inson, al publicar la traducción del «Ensayo do Gramática basca» que
escribid el profesor de la Unlversldud de Pet, D. Pianciscp Ribary, adicionó
su trabajo con una «Noticia bibliográfica», en la cual, y no tin sorpresa, vimos
que fallaba cuando menos en la sección de Obras* manuscritos, la del licenciado
Micoleta.- Sabemos quo el Principe Bonaparto amplió la bibliografía dicha, pero
desgraciadamente no conocemos el trabajo de dicho señor, de modo que ignoramos,
primero, si el Principo añadió dicha obra á la bibliografía del Sr. Vinson: segundo,
si dió do ose Códice y de su autor noticia detallada.
La circunstancia, pues, de que ignorara el Sr. Vinson la existencia do los estudios
de Micoleta; el no babor visto on los autores modernos cita alguna de sus obras, nos
decidieron á emprender este ultimo verano la copia del Códice del lirilish Museum ,
seguros de prestar un pequeño servicio á los eusk8iistas y tx ios estudios éuska-
ros, fueran ó no inéditos dichos estudios.
Como ni la Gramática ni el Diccionario do Micoleta son en verdad lo que él anun-
cia, pues, por inós quo el pretendiera quo mediante mi auxilio se podía aprender
la lengua basca, esto le seria imposible al más sallo de todos los filólogos, pues sobro
ser uno y otro trabajo incompletos merecerían muchas correcciones y adiciones
para que pudieran servir al fin para que los escribió, hemos creído, ya que dichos
estudios solo lian de servir ti los filólogos, quo era lo más conveniente publicarlos
sin correcciones de ninguna clase, y con la mhma ortografía del original.
Pero no por e>to >e entienda que el trabajo de Micoleta no tiene valor ni im-
portancia alguna; que esto no es asi lo probaremos otro da: Inlorin no queremos
privar por mas tiempo á los aficionados ti l« s estudios cuskáricos del conocimien-
to do autor y de obras tan ignora las ú olvidadas.
S. S. Y M.
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323
se de esla regla general los nombres griegos propios de
hombres, mugcres, ciudades, rios y oíros algunos, etc. Co-
mo Joane (Juan), Perú (Pedro), Isabel (Ines), Toledo, Ilebro,
Lugruñu (Logroño), Mcxicu (México) etc.
Declinanse pues asi; (ornemos v* g. á Xauná , que quie-
re decir «Señor#
Singular
N.— Xauná
G. — Xaunená
I).— Xaunensat, Xaunari
A. — Xauná
V.— Xauná
Ab.— Xaunagas, X$uncan*
Romanccause asi:
Xauná. En nominativo es El Señor \
$en . — Xaunená— del Señor
dat.— Xaunensai— Xaunari— para ©1 Señor ó
Señor
ac. — Xauna— al Señor
voc.— Xa u na— Señor
abs—Xau natas, Xaunean— con el Señor ó en
el ¡Señor
Plural.
to.— Xaunac— los Señores
g.— Xauncnac — de los Señores
dat.— Xaunay — Xaunensacu — á los Sefíores ó
para los Señores
ac. — Xaunac— á los Señores
v.— Xau4iac — Señores
ab.— Xaunacas— Le Xauneatan— con los Seño-
res ó en los Señores.
Base de advertir en les genitivos que cuando decimos
que las cosas son de alguno, v. g. «estas sortijas son del
Señor* — este Señor se pone en genitivo de plural, porque
soa las cosas .en plural aunque el dueño es singular, Exem-
plo : — Eleslunoc dirá Xaunenac — que asi se. usa en vascuence:
Plural
N.— Xaunac
G.— Xaunenac
D.— Xaunay, Xaunen-saco
A. — Xaunac
V.— Xaunac
Ab.— Xaunacas, Xaouciaa.
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m
— y por el contrario, si la cosa es singular y plural el due-
ño, so pone el dueño en singular. Excmplo: — «Esta sortija,
es de los señores,» se dice, — Eleslun are , dá Xaunená , etc.
Hemos dicho en el ablativo que para decir en singular — «en
el Señor» — se dice — Xaunean, — y en el plural — X aunelan — ,
pero desta regla general se sacan los nombres propios de
lugares, a tos qualcs si se acaban en a para decir «en
aquel lugar» se les añade un a», v. g. «En Valencia.»
— Valentina.
(Fól. 2 v.) Y si se acaban en u se añado una «, v. g. «en
el Perú» se dice — Perun; — Lugruuu — que es Logroño, — Lugru-
ñun. — Si se acaba en o se añade una n como «Toledo,» en
«Toledo.»— Toledon. — A los demas se añade una en v. g. en
Madrid se dice — Hadriden , fíurgosen , Xerezen , Parisen , etc.
Esta es la regla mas general que se puede dar a los
nombres vascongados y en este estilo se rigen todos casi gene-
ralmente. Y si algunos acaso se alejan desta regla con lo-
do eso se pueden hablar sin gran solecismo etc. — Aqui de-
xe de advertir que cuando se adjetivan, el sustantivo y ad-
jetivo, en el sustantivo, se come la ultima silaba, y en el
plural la dicción ac , v. g. «La nieve» que en vascuence es
Errará — y blanca — Zuria — adjetivándose se dice — Errur-zu-
ria , — y en el plural, — Errur-suriac, etc.
También se nota que en algunos nombres que se aca-
ban en ea v. g. espaleá, lancea en los cuales se come la
e, como espalar, lanfac, mas no en otras como ajeac, queac ,
esto enséñalo el uso.
Conjugación de los verbos vascongados.
Suponemos que casi los mas verbos desta idioma se coad-
juban del verbo «hacer» que en vascuence es eguin, y assi
conjugaremos primeramente el verbo eguin para que hacién-
dose su conjugación, y poniendo ejemplo de este verbo, sea
regla general para lodos los demás verbos. — Hemos también
de presuponer para mayor inteligencia deslos que los pro-
nombres, yo, tu, aquel; nosotros, vosotros, aquellos; son nic,
cni, sur , Hit, ac, que, suec, acc, que corresponden asi — Yo —
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123
«íc, en i — suc, !u, aquel-a-
-nosolros-(/«er, guc, cgu , \o-
«oíros, mee aquellos, aec.
Verbo Eguin.
Presente de
Indicativo.
Singular.
Plural
yo hago -nic eguitendot \
no. hacemos — gue eguitendogu
lo haces— suc eguitendosu j
v. hacéis — suec eguitendosu
el hace — aceguitendau )
aq. hacen — aec eguitendaude
Pretérito i m perfecto.
Singular
Plural
yo hacia — nic eguiten-nenduá
n. hacíamos — guc eguiten genduá
tu bacías — suc eguiten- sendua
v. hacíais — succ eguiten senduá
el hacia — ac eguiten -enea
aq. hacían — aec eguiten eudeá
Preterí iq perfecio.
Singular
Plural
yo hice — nic eguindot
o. hicimos — guc egindogu
lu hiciste— suc eguindosu
v. habéis hecho— suec eguindosu
el hizo — ac eguindan
aq. han hecho — aec eguindande
Pretérito pluscuamperfecto.
Singular
Plural
yo babia hecho— ntc eguin eguian
n. habmos hecho— guc eguin guen-
guian
lu habías hecho— suc eguin senguian
v. hubiades hecho— suec eguin sen ■
guian
el habia hecho— ac eguin eguia
aq. habían hccho-a^e eguin eguien
(Fói. 3.) Futuro imperfecto.
Singular
Plural
yo ha re — nic eguin godot
n. haremos — guc eguingo dogu
tu haras— suc eguin godosu
v. liareis — suec eguingo dosu
el bara — ac eguingodau
aq. harán —aec eguingo dande
Futuro perfecto.
Singular
Plural
vo habré hecho— nic eguin al dot
n. habremos hecho — gue güín ai -
dogu
lu ha!>ras hecho— suc eguin al dosu
v. habréis hecho — suer rguin al-
dosu
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el habra hecho —ctt eguin at dau aq. habran hecho — aec eguin ai
daudi
Optativo, subjuntivo.
Singular. Plural
yo haga — nic Egwin daguida n. hagamos — guc Eguin daygua
tu hagas — suc Eguin daguisua v. liagais — suec Eguin eguisuc
aq. haga — ac Eguin begui aq. hagan —aec Eguin beguie
Notanse aquí tres cosas: La primera* que esie tiempo de
presente de subjuntivo sirve también de imperativo en las
segundas personas y terceras. — La segunda, que en este tiem-
po es donde los domas verbos se valen de este verbo eguin,
mayormente en las segundas y terceras personas. — La ter-
cera, que en este tiempo se suele hablar también sincopado*
v. g. «yo haga» se puede decir nic daguida — tu hagas, nic
tguisu , y asi los demas etc.
Pret. imperf. sing.
si yo hiciera, liaría y hiciese — nic Eguin banengtri
si tu hicieres — suc Eguin basengui
si aquel hiciere — ac Eguin balegui
si n. hiciéremos
si v. hiciecedes
si aq. hicieren
Plural
—gue Eguinbaguengui
— suec Eguinvasenguic
— aec Eguin valeguic
En subjuntivo el pretérito perfecto y pluscuamperfecto son nn
mismo tiempo en nuestra vascuence, y es eí que sigues
Singular.
yo hubiera y hubiese hecho — nic Eguingonenduá
tu hubieras hecho — suc Eguingo sendua
aq. hubiera hecho — ac Eguingo Euea
Plural.
n. hubiéramos hecho — gue Eguingo guendua
t. hubierades hecho — suec Eguingo senduquen
aq. habian de haber hecho — aec Eguingo Eudea
El infinitivo en presente futuro y pretérito es de una
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rnesrna manera — Eguin , porque con los verbos que se junla
aquellos s¿ ponen en el tiempo que pide la oración. Lo
mismo es en todos los demas verbos.
Dijimos pues arriba, que dcstc verbo Eguin se valían los
verbos en muchas cosas. Y los mas que se valen son los
neutros como «dormir,» Lo, o, hace frió ossa, y otres. Los
cuales poniendo delante el verbo neutro, se conjugan, jun-
tándose á este verbo eguin v. g.
yo duermo — nic Lo, o , Eguitendo }
tu duermes — suc Ja o, Eguitendosu
aquel duerme — ac, lo, o, Eguitendau
Y desta manera todos los demas tiempos conforme que-
da conjugado el verbo Eguin etc.
En los demás verbos activos conjugándolos se loman en
cada tiempo las ultimas dicciones que hemos dado en su
conjugación al sobre dicho verbo, Ejemplo.
El verbo decir es, Esan, y se conjuga así;
vo digo, nic Esanledot
tu dices, suc Esantendou
aquel dice, ác Esalendau
(Fúl. 30).
Y del mismo modo se va conjugando valiéndose como
digo de las ultimas dicciones que tiene la conjugación del
verbo Eguin, que por aquellas se conocen y se distinguen
los tiempos y las personalidades, y esta regla se guarde en
lodos los verbos. =Y porque el verbo «ser» que es /san, es
también necesario para la composición de nuestra lengua, y
tiene un particular modo de conjugarse, pondremos aqui to-
da su conjugación.
Conjugación del verbo ser que es isan.
Presente indicativo.
Singular plural
yo soy — ni nax n. somos — y" garó
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m
tu eres — su sará
v. sors — sttrc sará
aq. es — a da
aq. son — are dirá
Pretérito imperfecto.
Singular
—
yo era — ni ninsd
n. éramos — gure guiñean
tu .eras — su sined
v. erais — suec sinean
aq. era — o, sd
aq. eran — aec syrean
Pretérito
perfecto.
Singular
—
yo fui — ni ysan nax
n. fuimos — gu ysangará
tu fuiste — su ysan sará
v. fui síes — suec ysansará
aq. fue — a ysandd
aq. fueron — aec ysandird
Pretérito pluscuamperfecto.
Singular
—
yo había sido — ni ysan ninsan
n. habí, sido — guc ysan guiñean
tu bab. sido — su ysan sined
v. habí, sido — suec ysan sinean
aq. bab. sido a ysan ysansan
aq. babi. sido — aec ysan syreá
Futuro imperfecto.
Singular
—
yo seré — ni ysangonas
n. seremos — gu y sango gará
tu seras — su ysangosaré
v. seréis — suec ysango sará
aq. sera — o, ysangada
aq. serán — aec ysango diré
Futuro perferfccto.
Singular
—
yo habré sido — ni ysan al nax
n. habr. sido — gu ysan algará
tu liabras sido — su ysan al sará
v. habréis sido — suec ysan alsar
aquel lubra sido — a ysan al da
aq. habrán sido — aec ysan aldird
Subj. tiempo preseute.
Singular
—
yo sea — ni naxá
n. seamos — gu gareá
tu seas — sareá
v. seáis — sara suec
aquel sea — a vis
aq. sean — aec vira
(Fcl. 4). Futuro imperfecto.
Singular
—
si yo fuera — ni vanins
si n. fuéramos — gu ba guiña
si tu fueras — su vacina
si v. fuerades — suec t 'asina
si fuera aquel — a ralis
si aq. fueren — aec va /irá
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129
Pretérito pluscuamperfecto.
Singular —
yo hubiera sido — ni ysanysaiequeá nos. hub. sido ^guysanguinsatequá
u hubieras sido — ¿ti ysansinUqueá v. hubicr.sido — suc ysansinatequea
aq. bub. sido — ac ysansatequeá aq. bub. sido — aec ysansitequean
Futuro.
Singular —
si jo fuese — ni banax si lioso, fuéremos — gu bagará
si tu fueses — su basara si vos. fueredes — suec basará
si aq. fuese — a bada si aq. fueren — aec badira
Con eslos dos verbos cuyos ejemplos hemos puesto se
puede componer nuestro lenguaje sin dar otra regla; porquo
aunque ay otros modos de hablar es imposible dar modo
cierto de ajustar, porquo al querer reducirlos á preceptos
es proceder en infinito; solo el uso y la costumbre la fa-
cilita y enseña, pero el que con cuidado notase lo quo que-
da explicado podra hablar bien vascuence.
Ahora pondremos otras reglilas sueltas de algunos mo-
dos de hablar. — Para decir «para que» decimos en vascuen-
ce se taco, y respondiendo si se usa en la respuesta de ver-
bo se añade un jeco ó jaco, v. g. para «hacer» Eguiteco, pa-
ra «decir» Esateco, para «holgar-;, holguetaco, y si se usa do
nombre se añade un co v. g. «para Madrid» Madrideraco ,
«para Alvia» Alviaraco.
En los comparativos se añade un ago al nombre compa-
rativo, y una baño á la cosa con quien so compara, v. g.
«mejor es mi espada que la tuya» obeago, da, sure, espo-
lea baño etc.
Si decimos que vamos a alguna parte, añadimos al lu-
gar adonde vamos una ra v. g. vamos al campo: á Bego-
ña, a Londres — goasean, campora; Begoñara, Londresera etc.
Si decimos que venimos de alguno o de alguna parle
añadimos una ic, — E gante , — como, de mi padre — aytaganic,
— de Madrid, — Madridic etc.
Para las pasivas suelen valerse del verbo «estar» que es
Egon, y este se ayuda del verbo «ser» que arriba hemos
conjugado; pongamos un ejemplo— «Juan fué herido de Pe-
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130
tiro» — Joane eriduric, egon ysandá Persígame etc. Este vcr-
bo egon, como digo es por todos los verbos pasivos, el
qual se conjuga con el verbo ser, que es y san, añadiendo
al principio egon , escepto el presente de indicativo y sujun-
livo, los cuales pondremos aqui:
yo estoy —ni nago \
lu estas —su sagos ( Singular,
aquel esta— o dago )
no. cslamüs—gtiergagos .
v. estáis —suec sagos ( plural,
aq. están — aec dogos )
(Fól. 4 v.)
Pondremos aqui un vocabulario breve de los nombres
que mas exquisitos son en nuestra lengua, porque hay mu-
chos que con el mismo sonido y significación del romance
se vascuencean, como, «sermón,» — sermoea,— considerar, — con-
siderada etc.
Esto es lo que más puede enseñar la teórica: la prácti-
ca es lo que más obra en la demostración de nuestro idio-
ma como en los demás, pero mas en este, etc.
Labor omnia vincit.
{Fól. 5).
yo este —ni nagoa \
tu estes — tu sagos > Singular.
aquel este — a bego )
no. estemos — gu gagosea \
v. esleís — sagos suec J plural,
aq. estén — aec begos )
DICCIONARIO BREVE DE VOCABLOS LOS MAS USADOS EN VAS-
CUENCE PROPIO, PUESTOS POR ORDEN ALFABETICO.
A.
abad
abadea
ablandar
bigundu
abadesa
abbadcssea
abollar
sapaldu
abadejo, baca-
abracar
susculdu
llao
bacallaoa
abreviadamente.
laster 1
abasto
larguro
abrir
yrigui
abatida cosa. . .
baxua
abuelo
avia obea
abatirse
baxadu
abuela
amandrea
abajar
lo mismo
a buen tiempo.
dempora oneara
abeja
erlea
ahumar
quetic
avezar, ensenar.
yracasi
aca, donde yo
abierto.. . • . •
yriguia
estoy
ornen
abilidad.
abilidadea
acompañar.. . :
lagundu
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131
acordarse, acoro
acordad u
alear
goratu
acostarse. . . .
echun
alcusa
oreo jnrrCa
acuita, alia. . .
an
aliento
arnasea
azada
achurra
allí, donde aquel
azafran
azefraea
esta
an
azeña-molino. .
errotea
alma
anmea
azúcar./. . . .
azu carca
almagre
bustin gorria
achicar
laburlu
alumbrar
argüí eguin
adelante
aurra
ama, que cria
por delante. . .
uurretic
niño
jundea, 1 aña
adelantar. . . .
aurratu
ama de criados.
ugasabea
adelgazar. . . .
mealu
el amo
ugasaba
adrede
adrede
amar
on erecbi
adulzar
gozolu
a mano derecha
escoalat»
afectarse
bizarra eguin
a mano izpuier-
ageno
laguneria
da
esquerretali
agora
ozayn
amarilla cosa. •
belleguia
agra o cosa a-
amassar
orea y sarr»
gria
garraza
amenudo
sarri
agalla de arbo -
añade
ansarra
Íes •*»....
cu en sa garra;
andar
ebili
quiere decir
(Fo7. 5 v.)
mangana del
ángel
angerrua
culi lio porque
anillo
elestuna
nace al tiem-
anoche
bart
po que ellos
anochecer. . . .
gaulu
vienen
antaño
yaz
agua. . , . . . .
ura
antes
len
aguaducho, a ve-
amonado,
ugazumea
nido de aguas.
triolea
antayer
arenegun
aguja.. . . : . .
orraza la jostor-
anuncio
damua
raza
año
duriea
alfiler
burrucoral^a
aojar
beguis eguin
agujar.
sorrostu
apetecer
gura tu
abogar. . • * . .
¡(ato
apetito
gurea
ahorcar
urcatu
apretar
eslutu
ay donde tu es-
apriesa.. ....
corran, laster
tas
or
apunarse. . . .
burrqean egirin
aeir
ag.ea
arador, de Sarria
sigarrá
ala
egoa
árbol.. .....
arccha
alargar
luyala
arco
arcua
albanel
xelserua
arder
exetu
alcalde
alcatea
ardor
goria
alcanfor, goma.
gomea
cosa ardiente. .
lo mismo
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132
arena
arcá
bebida
edalecoa
armar
armalu
bexiga. • . . . •
puxiguca
ondo
arca
caxca
bien
arriba
goyan
buedo ó buedá.
alarguna
arrugar
chimurtu
biba, cosa . . . .
Lisia
arruga
cbimurla suná
blanca .moneda .
sume va
arroyo
errequa
blanca, cosa. . .
suria
asentarse. . . .
jarri
blancura
suritacuria
asador
buruncia
blanda, cosa. . •
biguna
asi
alan
boca
aoa
asomar
aguirtu
bocado
bocaoa
alar
ainaradu
bodas
esteguac
ataúd
alaulca
holar
egaz eguin
atemorizar. . . .
bildurlu
bol ver, de un la-
atiempo. . . . .
dentpora, oncan
do
iruíi
atolladero. . . ,
balacea
bol ver, lo lomado
biortu
atras ,
asclic
boñiga, de an*-
avellana
urra
mal
coroza
a veces
basuetan
borracho
ordea
axaque^a
buruco mina
borrico
astoa
acevte
orioa
bozjezo
arrausia
assar
erre
bola, de calcar .
bolea
B.
bola, de vino ú
otro licor . . .
zaguia
badil
. barsuna
brazo
bragas o calzo-
besoa
bavle.*
. dancea
nes
fracac
baldío
. alperra
bruza
sorguina
barata cosa.. .
. merquea
buey
idia
barco
. líatela
buo, ave
ganonsa
barquero. . . .
. balelerua
buscar
idoro
barreno guirnalda
barrer v limpiar
€
*
• •
barro
. bustina
•
barba
• bizarra
cabeza
bu rúa
bastardo. . . .
. borla
cabello
ullea
beso
. mochua
caber
cavidu
besar
• moebu eguin
cabra .
aun?a*
bellota
. escurra
cabrito
aumea
bendecir. . . •
. bedyncatu
cabrón
aquerra
ben;a
. assea
(Fól. 6.) cada vez
aldian, vevn
bermeja cosa.
. gorria
caleña
catea
beber
. edan
caer. ......
xausi
bebedor. . . .
. edaluua
cagar
caca eguin
Digitized by
Google
133
cal .
carca
clérigo
ahadea
calentar
berotu
clueca
loquea
caliente
beroa
cobarde
hildurtia
callar
egildu
cobardía
bildurra
cama
oea
cobertor. ....
cstalguia
camino
camisa, este vo-
videa
cobijar . i
cobrir. . » ’ * * *
estaldu
cabio es ará -
cochino
edarría
bico
alcandorca
codo
uccndoa
campana
campaea
cola
bustanna
cara, rostro. . .
nrpeguia
cosquilla
quilla
cara, cosa. . . .
cama
cosquillas hacer.
quili cguin
carbón
ycaza
col, verca. . . .
a rea
carne
ara guia
comadreja. . . .
ogiiigarleia
carnero.. ....
aria ta arquia
comer
can
carne de baca. .
guelia
comenzar ....
assi
casa
cisca
comprar
croc¡
casarse
cscondti
conocer
CSUUII
casamiento. . . .
cscousca
conocimiento . .
osaunjasuna
catorce
amalau
contigo
sugar
cebolla
qiiimpullea
corazón
vi 07.a
cedazo
baca
cordero .....
aria
Wr
ycutu
cortar
ebagui
cena .
ufaría
corteza
azala
la burra
cenar
a r aldu
corta, cosa. . . .
ceniza
auza
cosa
gausea
cera
arquizaguia
coser
egosi
cerca. ......
urr
coser lienzo , etc.
coz
xossi
oslicadea
de cerca
urrerean
cereza
querrexea
cuerno
adarra
cerar
ysi
crecer
assi
cerro, monte.. .
niendia
creer
sinislu
cebada
garragarra
cualquiera. . . .
edoseyn
cidra, bebida . .
sagardoa
cuando, pregun-
ciego
ysua
ta
nox
cielo* ......
y.erua
cuando, tespues
ciento
cun
ta
orduan
ciervo. . . . . .
basaunsa
cuantas veces . .
scymbal bider
cinco
bost
cuantas
seymbat
ccnicla
ocarra na
cuarenta
herroguey
ciruelo árbol.. >
idem
cuatro
lau
cisco de hogar. .
id liria
cuarto
laucsa
clara cosa. . . .
arguia
cuchilló. . . . .
cuuihcta
clavo
uncea
cuenta
conltia
Digitized by i^ooQle
m
cuerdo
. soyguia
donde. .....
non
cnerda
| soquea
dormir
loo eguin
cordel
dos
by
cuervo
. velea
doce
amaby
D.
doscientos. . . .
ducado, moneda .
berreun
d ucaia
dar
. emon
dulce
dura cosa. . . .
gotoa
go gorra
delgado. . . .
. niea
durar
yraun
deltodo.. . . •
• dustis
durazno
duran^ana
de aquí
demasía. . . .
. onerean
. larra
E
i.
demasiado. . .
dedo pulgar. .
. larr
. cscoroo
echar
csarri
dedo meñique.
. achicandrea
helada, hielo. . .
ley a
dedal
. jitarca
helarse
leylu
denlro
. varuan
enviar
vidaldu
(Fól. 6 v.)
emblanquecer. .
euritu
derecha cosa..
. arleza
emborrachar. . .
ordilti
dcrcchamenle.
. artez
empcvne
bulurra
mano derecha.
. escoea
empeñar
préndala
dereiir
• urlu
empeorar
deungalu
derribar. . . .
. urlegui
enamorar. . . .
amoradu
descubrir.. . .
. aguirlu
encender
criguigui
deshacer. . . .
. des eguindu
encerrar
saratu
despertar.. . .
. ¡rasarri
enterrar
beatu
después. . . .
. guerro
encubrir
cslalau
desnudar.. . .
. eronsi
endurecer. . . .
gogortu
detrás
. aseli
enduccrse. . . .
— .
devanaderas. .
. ugauveua
enfermedad. . .
gayxoa
deuda
. sorra
enfermar
—
dejar
. ccdi
en delante. . . .
aureti
decir
. esan
enloquecer. . . .
erolu
día
. eguna
enojar
asseralu
diablo
. diabrua
enojado
asserre
diabólico.. . .
. dreabuscoa
enseñar
yracassí
diente
. aguina
ensuciar
ycuscalu
diez
. amarr
entera, cosa. . .
osoa
difícil
. gacha
enterar ' .
osa tu
epildu
dinero
. dirua
entibiar
dineroso. . . .
. dineduna
entonces
arrendan
doler, haber.
entrar
sartu
dolor
. nin ysan
envejecerse el
dolor
. myna
hombre . ....
aguralu
Digitized by v^ooQle
135
id. la jnuger. •
asolu
favor
. favorea
encima
, ganean, ( pospó -
nese siempre)
O
encino árbol. .
artea
hermano. . . .
anaxea
gallina
. olloa
hermana. . . .
arrehea
gallo
. ol larra
escoba p. barre
ynarrea
gana, antojo. .
. gurea
esconder. . . .
OSlll
ganar
. yrapaci
escupir
chueguin
garraulo. . . .
. ca^oa
escupetina )
cliua
gorda cosa. . .
. guisena
saliva.. . )’ *
grande
. audia
escudilla. . . .
calíllua
granizo
. anasusca
escura, cosa . .
i luna
gra^a de peces.
. zaina
eseurecerse . .
iluiidu
gra^a de carne.
. coy pea
espacio y. i
as tiro
gritar
. guedar eguin
despacio. . i * *
grueso
. ludia
espexo
ispillua
guardar. . . .
. gorde
esperar
yehadon
gusano
. arra
espuma
vizsa
estar
egon
H.
estiércol. . . .
costaysa
estercolar. . .
coslayslu
hablar
. verba eguin
estender. . . .
saualdu
habla, palabra.
. Yerbea
estendida, cosa
Cavala
hablador. . . .
. verbalia
eslió
udca
hacha, de partir
estornudar. . .
asiu! eguin
leña
. ascorca
estrella
. y zarra
hacha, de luz.
. achea
haya, árbol. . .
. pagua
F.
hallar
. ydoro
hambre ....
. gosca
fácil, cosa . . . .
errasa
harina
. u runa
fea, cosa . . . .
esa fia
arriero
. manda sayna
fealdad.. . , . .
esayntasuna
hartar
. asse
flor
lorea
haba
. babea
fornicar
xo
hacer
. eguin
frente
becoquia
hender. ....
. erdiralu
(Fol. 7 ).
hermosa, cosa.
. ederra
frevr
frigidu
hermosamente.
. ederlo
frió
ossa
hervir
. yraquin
fuente
i luiría
heces
. veyuac
fuera
aletic
hiel
. heastuna
femenina cosa. .
emmea
hierro., metal.
. bu rd i fia
fuego
sua
liiga
. pujesa
francés. . . • . .
fran^essea
hígado
. guibela
Digitized by
Google
136
higo
Incoa
yema, de hueva .
armusa goriugoa
hijo .......
se mea
\elo
le\ a
higo pasado. . .
hico passea
verba
berarra
hija
ala vea
yerba buena. . .
Imana
hijos, de anima -
yesso
xelsoa
les .
humeac
joven
gastea
hijastro
ugassemea
y, conjunción . .
Ja
hijastra
ugas alabea
(Ful. 7 v.)
hilar
goriietau eguin
ti.
hilo
hincharse ....
flrua
andilu
ladrar ......
ausi eguin
hinchir
beleiu
ladrón
lapurra
hogar, cocina. .
sugaiea
lagar
jollarea
hoyo
su loa
lagarto. .....
ínusquerra
hoja
orria
lagrimas
negaren pulluac
hollejo
asa la
lana
tilica
hongo
barrachicoa
largo
lusea
horadar
su 1 allí
lavar, la rapa . .
ycusi
horea
urcaruendia
lavar, otra cual -
hormiga
inurria
quiera cosa. .
garhilu
horliga- r t r - *
assuna
laurel.. .....
ercynosa
esnea
huérfano, i
Iccbe
hijo hija. 1 * * '
ume sur/.a
lechon
charria
hueso
assurra
lev
legua
huevo
ara uncen
leer
i rae hit i
huir
inez eguin
lengua
miña
humo
quea
ostu
lefia
egurra
xavgui
hurtar
levantarse. . . .
huso ó husada. •
ardaza
lexos
urruu
jr.
libro
liendre
liburrua
vaspia
jancli (?) ....
basurdea
liebre
lienzo
eruia
miessea
iglesia
elejia
liga, para cojer
invierno
negua
aves
misquea
y°
ni
liga, de piernas.
1 ígnea
ir
joan
ligera cosa. . . .
arina
juego
jocoa
limpiar
garhilu
jueves, dia . . .
eguena
livianos, deleuer -
jugar
xocntu
P°
viriac
julio, mes ....
izquierda mano.
garagarila
lobo, animal . .
ossoa
esquerra
loco
erroa
izquierda, cosa . .
esquerlia
locura
eralasuna
yegua
beorra
lodo
bassea
Digitized by
Google
137
lombriz . . i . .
vicioa (?)
macer. .....
eraguin
longanisa
lucaynquea
mitad, media co~
losa . - .
arrisavala
sa
erdia
luego
be ría ti
en medio
erdilan
lugar
lecua
mejor cosa. . . .
obea
lumbre
arguia
mejor, adverbio .
obelo
luna
yrarguia
mejorar
obetu
luz
arguia
mendrugo. . . .
pisquea
llaga
zauria
menesterosa, co-
llama, de fuego.
garra
sa
bearra
llamar
guey emon
haber, menester.
bear ysan
llana cosa. . . .
lau, a
mensagero. . . .
mandataria
llave
guilsea
mculir
gusurra esan
llevar
croan
mentira
gusurra
llorar
negar eguín
mentiroso. . . .
gusurtia
llover
curia eguin
mercar
erosi
llenar
velelu
merced
messedea
m
mes, parte de
año
yla
macho, maseuli -
mes, achaque en
la muger . . . .
erreguilea
na cosa . . . .
arra
mesa
maya
madera
surra
(Fól. 8).
madeja
malasca
manteles
samauac
madre
ama
mesón posada. .
osla tu a
magra, cosa . . .
guierrea
mesonero ....
oslalaria
majar
Cealu
meter
sarlu
cosa mala. . . .
gaysloa dcun-
mesillas
papuac
guea
cosa mia
enea
mal, adverbio . .
deungarro
miedo
bilüurra
mandar
eguindu
miel
estia
mancebo
guison gasiea
mil, numero . . .
milla
mañana, adverbio
Liar
mierda
mocordoa
mañana
goxa
milagro
miracuruea
mano
escua
mirar
aditu
mar
yisasoa
miradura
adicunea
marzo, mes. . . .
mariia
misa
messea
mayo, mes . . . .
mayaza
mo^o
mutilá
mal, achaque . .
gacha
mo^a
nescatoa
massa, de orina..
orea
muchacha. . . .
mulil
massa, de barro .
bustína
modo
ugerra
malar.. .....
i|
mojar ......
busti
mear
chija eguin
moler
?ealu
meados
chijea, — plural
mono, mona. • .
chímioa
chijac
monte
mendia
Tom ii.
10
Digitized by
Google
138
morcilla. . . .
. odolosiea
O
i.
morder
morir
. ucegui
. il
oblada. .....
olatoa
mosca
. eulia
ocho, número. .
sorsi
muebas veces.
. ascolan
odre
zaguia
mucho
. asco
ombligo
zyla, s\la
muchos
. ascoc
hombre
guisona
mucha cosa. .
. mutua
omiziano
guison eraylea
muela t - - - -
, aguina
once
amaca
mulo
. mandoa
hora, parte del
IV.
dia
horeja
berlojua, (lo mis-
mo reloj)
helaría
nabo
. arbia
orilla, general-
mente
orilla, de mar ó
basierra
nacer
. xavo
rio
cava
asiu
nacido
. xayoa
olvidar
nadar
. ueucr. eguin
oro
ur rea
nadie
. esynior
oso, animal . . .
arsa
nalgas
. i perdí: mamiac
olro
besie
nariz
. sorra
otra vez
ostera
navaja
. labañea
ova, q. nace en el
nave
• onssa
agua
balea, bizarra
ardía, (á la pul-
niebla
. layñoa
oveja
necesaria, cosa
. bearra
ga lo mismo J
negar
. ucatu
ovillo, de hilado .
arila
negra, cosa. . .
. balsa
ojear, aves , es-
nido
. avia
pantar
espantada
nielo.
. llovca, al sobri-
rio ló mismo
* es, barbarismo
P
nieve
niño
niñería
. erurra
. soy ña
. seynlasuna
pacifico
vaqueoroa
no, adverbio .
. es
I ad rastro
ligas ayta
noche. , . . .
- gao, a
padre
ay (a
noche prima. .
. gaulrrorla
padrino de pila.
ayta poten de-
nogal
. insaurra
guíeos
nogada
. insaur salsea
paja
lasloa
nombre
. úsena
pajar
lastateguia
nueva cosa. . .
. barría
palmo y palma
nueve
• bedcraci
de la mano.. .
arra
nudo
. jornua
paloma
ussoa
Digitized by t^ooQle
139
( Fól . 8 v.)
pero, adverbio ..
baya
palomino
usacumea
perder
galdu
paloma torcaz. .
usa mandoa
perdonar. . . . :
parca Ui
pampana, oja de
pereza. .....
naguia
vid. ......
mazorria
pemil
xamoea
pan
oguia
perro.. . . • . .
chacurra
pan, sin cerner ,
pesada cosa. . .
astuna
salvados. . . •
valarrieoa
pczcueso
iduna
pan de fuego. . .
oguia errea
pesso
pisua
pañales, para ni-
pez
xemet
ños
ipirtrapuac
pie
oyña
pañu?uelo. . . .
vocadcra
piedra
arria
paño
ojala
pierna
sancos
papel:. .....
papera
pimienta
pi perra
pared
ot mea
piojo
soma
parentesco. . . .
aydetasuna
pisar
sapaldu
pariente
ay dea
plata
urresuría
parir
seyna eguin
platero
urraguina
parpado, de ojo
betasala
pleno
ansia
panera
andra maestrea
poco. ......
guichi
pasa uva. ....
maz passea
polvo. ......
ansa
pasar
)' garó
ponzoña. ....
pun$uniñoa
paso
pansua
poner.. .....
imini
pato, ansar. . . •
ansarra
porque
sega y ti
Pajaro
citoria
esta es pregunta.
Pero si se res -
paz
vaquea
ponde v. g. «porque quiero»>««por-
pecado
pecatua
que tu lo mandas»*=«e ha de aña-
pecar
pecalu eguin
dir d estos verbos
un laco como gu-
pecador
becataria
radodalaco=suc aguinduten do su*
pecho, parte del
laco ele.
cuerpo
bularra
puerta
alea
pedo
uscarra
portal
atartea
peer.
uscarratira
preguntar. . . .
ilaundu
orata
preñez. .....
jorrea
jrcg«i.. • • • • •
pegar, con algo .
emon
empreñar.. . . :
jorralu
peyne
o irada
empreñar, en las
pelo
ullea
bestias
ernaldu
pena
penea
prima .*....
lencusiña
pensar
us tía vean
primo
lencusua
pena. • • . • .
acha
puente
subia
peor. ......
deungago
puerco
charria
pequeño
chiquerra
pulpo
amaraba
pera.
madama
puño. ......
bulurra
Digitized by t^ooQle
«•
salvia zerua. . .
saotea
sangre
odola
que cosa. . . .
. ser
sartén
sartaguiua
quitar
. queodu
sastre
dendaria
quemar
. erre
sabana
isarea
quarcnia. . . .
. berroguey
seca cosa ....
sicu
quatro
. lau
según
selambayst
quince. . f , .
. amahost
seis ...••••
sey
qtianlas
. scymbat
sembrar
ereyn
quanlas veces.
. seymbal bider
semana
astea
qualquiera. . .
. edoseyn
simiente
ania
(Fól. 9.;
sentarse
xarri
R.
seno
colcoa
señor
xauna
raya
era lea
señora
and rea
ramo
crcamea
sepultura ....
ovia
raposo
luquia
seso
garuna
rascar
azeguin
si
bay
rábano
erresaua
siete
saspi
red. ......
sarea
sien, parte de la
redondo. . . .
biribila
cabeza
adeguia
regüeldo. . . .
eupaza
sieso
uscoya
rey
erregue
silencio
egiltasuna
revna
erreguiña
silvo
chisma
reir
barre eguiu
sil var
cbistuegui
reuovar
barrí tu
simiente
agid
rezar
o raciono eguin
sin
baga — adviértese
rogar
erregulu
que este baga se
pospone siempre:
romper
ausi, ó urralu
v. g. «siu pan» «siu dineros» Ogui-
ruiseñor, ave .
cpeclia
baga, dirubaga, etc.
rubia cosa. . . .
gorria
sino
espada
rio
¡baya
sobaco
besa pea
sobre
ganean
9 .
también se pospone , v. g.: «sobre
la mesa» mayganean etc.
snuer
xaquin
sobrino ó j
sabiduría . • . .
xarj iiiiila suna
sobrina. . } * # *
llovca
sacar
a Ierra
sol
egúsquia
saya
gonea
sola cosa ....
va carra
sayón ó verdugo
borrerua
solo . .
vacarric
sai
paza
soma y salvado.
saya
salir/
urleu
sombra
guerisea
salvia de la boca
cima
son
osza
salud
ossasuna
sonar
oseguin
Digitized by t^ooQle
líl
soplo. ......
puza
soplar
puzeguín
soñar
ames eguin
sueno
amessa
sordo
gorra
sorber
vrunsi
sorze.. . .1
raloncillo. i * * *
sagua
soledad
bacartasuna
subir
ígar
subida
ygayerea
sudar
yserdilu
sudor
iserdía
suegro. .....
guinarrabea
suegra. „ . . . .
an ea
suelo en la tierra
larra
en este suelo . .
lurcan
suvo
berca
sucio
(FU. 9 v.)
iensquea
T.
tnbla ola
tal cosa alangoa
taladro, barreno, guirnalda
talón, de pie. . . orpoa
tan aen
tanto aymhat
tañer xo
larde, adverbio, belu
tarde, tiempo y
después de co-
mer xatostea
teja.. ...... tellea
tejado tellaina
tejero tellaguina
y aquí se advierte que de ordina-
rio , d los obreros de las cosas , se
llaman , con la misma obra , aña-
diendo , á la postre un guiña r. g.
d la plata se llama urea pues para
decir platero se dice urraguina y
asi en otros muchos r ele.
temer
bildurvsan
temor
bildurra
tender
savaldu
tener
eugui
tercera cosa. *. .
irugarrena
tela
tilia
lia
esecoa
lio. .......
osanea
tibia cosa
cpela
tiempo
demporea
tienda
dendea
tierra, naturaleza
de cada uno. .
erria
tierra
lurra
ligeras
artasiac
tirar
essarri
tizón
iliulia
toca, de mujer .
burucoa
tocar
ueutu
tocar, poner tocas
locadu
tocino
urdaya, derivase
urdaya de ur-
dea que en vas-
cuence es le-
chon, y tam-
bién se llama
charia
tomar
artu
todo
duslia
topo, animal . . .
satorra
tornar
viortu
torcer. .....
(ídem)
loro, animal. . .
sesena
torta
opila
torezno
ufdnyonscva
loz
eslula
traer
ecarii
traer consigo al-
go
erabili
trasera
asico, aldea
tres
iru
trigo
garia
tuerta cosa. . . .
oí] u erra
Digitized by
Google
142
r.
vestir.. . . .
. . lansí
vez
. • aldia
ubre (?) ....
. errapea
vecino. . . •
. . aussoa
ultimo
. asserengoa
vieja, cosa .
. . sarra
uoo solo. . . .
. bal
viejo, hombre
. . agurea
orina
. chishea
vieja, mujer,
. . atsoa
uba
. maza
viento. . . .
. . axea
yaca, animal . .
. beya
viga
• . suri
vayna
. baguiñea
vinagre.. . .
. . ospina
yaler
. monta isan
vino
• . ardaoa
vaciar
. usitu
viña. ....
. . maztia
vacia, cosa . .
. usa
villa
. . uria
veinte
. oguey
boca
. . aoa
vela, de arder .
• candelea
voluntad. . .
. . toroudatea
vela, de navio .
. velea
vuestra cosa.
. . suena
vena
. sana
vena, de hierro .
• mea
m.
vender
. saldu
venir
. etorri
sorra
, . luquia y aaeba-
verano
. endea odea
rria
verdad
• eguia
vergüenza. . .
. lozea
Fijos.
(IB!. 10.)
MODO
DE CONTAR.
1
• bat
18
. . ama sorci
i
. by
19
. . emereci
3
• iru
id. . . : . .
• . offuev
4
• lan
5
. bost
Adelante se cuentan ponienda
6
. sey
este numero,
veinte, con el bat r b%
7
. saspi
y iru, y la conjunción ja que quie-
».
. sorci
re decir y hasta treinta, y de treiol*
9
• bederaci
del mismo modo a cuarenta, y así
10
. amarr
en los demas dieces cuyos nombres.
11
. amaca
pondremos aqui
li
. amabi
veinte. . . .
. . oguey
13
. ama ira
para decir veíale y une se dice
14
. ama lau
oguey ja bat-
y asi por sus números
15 .
. amabost
hasta treinta que es oguey ja amar.
16
. ama sey
17
. ama saspi
4ft* • • • a •
. « berroguey
Digitized by t^ooQle
143
SO berrogueyta amar así hasta mil que
60 iruro guey es milla
70 irruro guey ja dos mil birmilla
amar
80 lauro guey y dcste mpdo hasta cualquier nu-
90 lauro guey ja mero, etc.
amar Adviértese que cuando son nones
100 . . eun los dieces, como ogueyta amar ,
treinta, berrogueyta amar , cuarenta
Y por estos mismos números ar- y así los demas, entonces para de-
riba dichos se cuentan por su cir treinta y uno, treinta y dos y lo
drden hasta doctenios que es Be - demas hasta los dieces pares, se
rreun . puede usar del numero que desde
once pusimos hasta diez y nueve
300 ¡rureun inclusive v. gr.
100 laureun Treinta y uno se puede decir
500 bost eun ogueyta . amaca f y asi hasta treinta
600 sey eun y nueve ogueyta , emereci : y así so-
700 saspi eun bre los demas, diezes nones, por*
800 orci eun que sobre los pares se cuentan roa
900 bederaci eun el tabat , tabi, etc.
NOMBRES DE LOS DIAS DE LA ya es fiesta de guardar; y eguna es
semana. día como dijimos en el vocabulario.
Los doce meses también tienen
domingo domequea sus propios nombres vascongados,
lunes ilena y también pero ya no se usan sino en las mon-
astelena tanas y entre labradores, porque en
martes martizena las villas los llamamos de los mis-
miércoles. . . . egu astena mos nombres del romance y asi se
jueves egu ena practica, y nadie los entenderá aun
viernes varicua entre vizcaínos en las villas por los
sábado sapalu nombres de vascuence, y asi escu-
so el ponerlos aquí.
Dia de fiesta xay - eguna t que xa -
(Fól. 11). MODO DE LA VIZCAINA POESÍA Y SUS VERSOS.
Dejando a las coplas de Lelori Lelori, que suelen can-
lar las mozas los dias festivos, que no entran en la mas
grave poesía vascongada, ordinariamente hay en nuestra len-
gua dos modos de versos y entrambos se componen de as-
sonantes como los romances de la lengua castellana, y a
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líí
este símil, los llamaremos nosotros bascuences: Son aqui co-
mo digo, dos , los generos de nuestra poesia; digo hablan-
do generalmente, porque abajo dire de otro genero de ver-
sos que no son vulgares. El primer modo de versificar es a
este tono. — Exempli gratia:
VAZCÜENCE. ROMANCE.
Amorero conlentuac
eslaude iraulen
campoan lorac leguez
dirá galsaylen.
Lar adi vasagogas
favore baleri
elorico xasu
gacha bcrlalt
Ta astuten badosu
cstore ondo eyien
campoan ele.
Alcarr on baderccho
berlan Zcloac
penas beletandilu
bi en gogoac
Onegas amoreac
dan gogaylulen
Campoan ele.
Asserengo guiño
conientu ysanic
esla liíor Xoango
amorea ganic
Urtan viz aleguez
dita Xoalen
campoan ele.
El conlento del amor
que no dura
como en el campo flores
se pierden.
Si mucho le mira
a un favor
se le ha de venir
algún mal luego
Y *1 le olvida
no hace bien
como en el campo ele.
Si uno al otro
quieren bien
luego zelos, de penas
llenan dos pensamientos
Con estos amores
estoy rabiando
como en el campo ele.
Hasta el postrero
contento he sido
no a de ir ninguno
del amor
Como la espuma del agua
se van
como en el campo ele.
Este es el primer modo de nuestra composición.
El otro es mas largo a modo de soneto: y se canta de
ordinario por el son que llaman las vacas y aunque es a
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115
modo do soneto, también se compone por asonantes. Ejem-
plo.
Dempora baten on oy Derecha
baya mudada, uindia
Serrcn penatan vior eguída
Emou senguidan gloria.
Alper alperic yminicosu
seure Tuertea la ysana
seren eslosu biortuco
lengo bioza ¿sengana.
Serren da duslis aengogorra
Seyn diamantesco arria
Serren penatan ele.
Borondatea forsa aduric
verba labanes fingidu
esan senguida beste gay tic
esneydysuta trucad u
Baya besteren astu sen guia
Nigasco on erechia
Serren penatan etc.
Besten vioza neugas darabiti
bestec da rabil enea
nic nolaberri sufríessa su
seuc bere seure penea
Alper alperic ysangodosu
oigas dauco sun porfia
Serren penatan etc.
En un tiempo quise bien
pero ya me mude
que la gloría que me distes
en pena se me volvio.
En valdc en valde me das de pon
tu fuerza y ser
porque no has de volver
el corazón de antes a ti.
Que es de todo mas duro
que la piedra del diamante
que la gloria etc.
La voluntad forzada
fingir, con palabras suaves
dijides, por otro
no me trocaras
Pero por otro me olvidastes
el amor que tenías conmigo
que la gloría etc.
El corazón de otro traigo conmigo
el mió trae otro
como yo sufro sufre tu
también tu pena
De valde de valde diras
la porfia que tienes conmigo
que la gloria etc.
Estos dos, son como dije los dos géneros de poesía pa-
ra quien alguna vez fuere tentado do alguna locura poé-
tica en nuestro idioma, no ignore el estilo.
También algunos modernos del Parnaso Cantábrico han
escrito decimas lyras y sonetos en bascuencc con los mis-
mos acentos y consonantes que suelen tener en romance,
pero es obra de poco lucimiento por los pocos que en vas-
cuence entienden este metro.
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146
DIALOGOS. ( Ful . 11.)
[Fui. n.)
Dialogo primero para levantar-
se por la mañana; y las cosas a
ello pertenecientes; entre un hi-
dalgo llamado Don Pedro , y su
criado Alonso , y un su amigo
llamado Don Juan , y una Ama.
D. P. — Oyes mozo
A.— Señor?
D. P.— Que hora es?
A.— Las cinco son dadas.
D. P. — Levántale y abre aquella
ventana, ver si es de dia.
A.— Aun no es bien amanecido.
D. P.— Pues asno como dijiste que D.
ha dado las cinco.
A.— Señor las cinco yo las con-
te, pero el reloj y la ma-
ñana no andan a una.
D. P.— O tu mientes, o el reloj D.
miente, que el Sol uo
puede mentir.
A. — Mas vale que mieula yo que
no el año.
D. P. — Que dia hace?
A. — Señor nublado.
D. P.— En los ojos debes tu de te-
ner las nubes, que el ciclo
yo le veo claro.
A. — Pues no estoy ciego.
D. P. — Antes creo que estas dur-
miendo todavía.
A. — Se que no soy elefante que
tengo de dormir en pie.
D. P. — Hace frió
A. — Un cer$eganillo entra por
la ventana que corta las na-
rices.
D. P.— Dame de vestir que me
quiero levantar.
Platica lelenooa, oerean Xay-
guetaco goxean, ta ari dagocasan-
gausena, essatari. Perú Xauna de-
recban vategas, vere osseyñ Alon-
so en arte an ta bere adisqui-
de dcrechala Joane Xauna esta
asso bategas.
D. P. — Bansuc mutil.
A. — Xauna?
D. P. — Se ordu da?
A.— Vostac lodaude.
D. P. — Saycora, yricasu araco ven-
tanea, ta egunaden eussu (?)
A. — Ara nguiño eslau ondo argilu
P. — Bada astoa notan esandou
boslac xodaudela.
A. — Xauna nic vostac conlanin-
ceau baya goxa ta herloxua
estabilsas hatera.
P. — Edo suc diñóse gusurra eelo
bay herloxuac, seren egus-
quiac esin esa lev gusurric.
A.— Obeda, nic diñoda gusurra
se es urteac.
D. P. — Le egun dacarr?
A.— Iluna, Xauna.
D. P. — Seuc edo dancas beguielan
odeyac, serren nic dacust
arguiric cerua.
A.— Bada es nago Itsuric.
D. P.— Lenago ustiot hete sagos ala
lo, o.
A.— Es ñas bada ni elefantea
oyñen ganean lo, o eteco.
D. P.— Osic bacarr
A. — Axcchu ozbat sarsayten da.
ventanalic, ebago ueten (?)
dauela (?) surrac.
D. P.— Indasu xasten, serren gu-
radot xavgui.
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147
A.— A que tan de mañana?
D. P. — A negociar, que tengo mu-
cho que hacer boy.
A. — Aun no estara nadie en
pié.
D. P. — Tu adivinas tu provecho.
A. — Que vestido se quiere po-
ner V. M.?
D. P.— El de velarte que dicen que
es de honra y provecho.
A. — Que jubón?
D. P. — El de ra^o pespuntado.
A.— Hele aquí.
D. P.— Majadero, pues el jubón
me traes antes que la cami-
sa, quieresme motejar de
azotado?
A. — Aun no ha traído las cami-
sas la lavandera.
D. P.— Pues hi de puta id por ellos
A. —Al ruin de Roma cuando
le nombran luego asoma,
aqui viene ya la lavandera.
( Fól .
D. P.— Esta enjuta?
A. — Como un cuerno.
D. P.— No es he dicho que no me
traygas esas comparacio-
nes?
A. — Eso fuera si V. M. fbese
persona sospechosa, que no
se ha de mentar la soga en
casa del ahorcado.
D. P.— Dame las calzas de tercio-
pelo acuchilladas.
A.— Aqui están señor.
D. P. — Están limpias, mira si tie-
nen algún punto suelto las
medias.
A.— Esta es una de las tres co-
sas que Ganata decia que
el hombro buscaba eon gran
A.— Norraco aen goxetic.
D. P. — Ncgocietan, serren dancat
gaurr, asco sereguin.
A.— Arayuguino estago yñor
Xaygiric.
D. P.— Seuc scure provecliua us-
tiosu.
A.— Seyn[soyñeco asseguin dan
ymini scure me^edes oree?
D. P. — Yelabrescoa, serren diñoe
dala provechua la hondrea.
A.— Seyn Xupoea?
D. P.— Ra^u puspuntadu duua.
A. — Ara men.
D. P.— Anerea, lenago dacarsu ju-
pones, aleandorea, baña
gura deuslasu eguin azota-
da en soria.
A.— Ieusleac aranguino estila
ecarri alcandorac.
D. P.— Oa vadaesqueardi somé orí
A. — Este refrán asi se repite en
bascuencc, lo demas dice:
Ara emen non datorreycus-
Jea.
11 v.)
D. P.— Sieudago?
A. — Adarranola.
D. P.— Esteusot esan, sedeguidisu-
la eearri orrelaco compara-
ciño yric.
A. — Orilis ate, valiz sure mece-
deori, persona sospechosa
loa, serren esta aytatuco so-
quea, urca tu en ereau.
D. P. — Indasie fraca terciopelo acu-
chilladuscoac.
A.— Emendagos Xauna.
D. P. — Garviric dagos? Adisale ba-
dauque cabyerdiac punctu-
ric ascaluric.
A.— Ori dabat Iru gauselaric
esan eroenn Ganasac adilu-
joeala guisona cuydadu as-
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148
cuidado y cuando las lia ha-
llado le pesa.
D. P. — Y cuales son los demas?
A, — Una suciedad en la cama,
y los cuernos, si su muger
se los pone; pero estas sa-
nas están.
D. P. — Cálzamelas; dame el sayo
de Velarte que el de raxa
es delgado para este frió
que hace.
A.— Quiere V. M. ponerse bor-
ceguíes?
D. P.— No sino zapatos y pantu-
flos, por amor del lodo,
dame primero el agua ma-
nos
A. — Señor el agua esta helada
en el sarro.
D. P.— Buena señal.
A.— De que señor?
D. P. — De carámbanos.
A. — Y aun de que hace frió.
D. P. — Derrítelo en el brasero, da-
me eutretanlo el espejo, y
unas tijeras, que quiero ade-
rezarme la barba.
A.— Aquí esta el estuche donde
esta todo y también el peine
D. P.—O que de canas tengo ya, me
voy poniendo viejo.
A. — Señor las navidades no se
van en valde.
D. P. — Por cierto no tengo muchas,
sino como dicen en mi tier-
ra: canas y cuernos no vie-
nen por días.
A.— Ya esta buena esta agua bien
se puede V. M. lavar.
D. P.— Pues daca la fuente y la
toalla.
A. — Quiere V. M. llevar capa y
gorrajohcrrueio y sombre-
ro.
cogas. Ta y doro asquero
oydancla damo.
D. P.— Ta seynsuc dirá vesleac.
A.— Icuscata sumbat oean, ta
adarracyminiten badeusas
emasteac; baya onec osoric
dugos.
D. P.— Xausi eguidaus: yndasu Ve-
lartesco Xaquea serren era
xaseoa, megach da osonc-
gasco.
A. — Naydau Imini, borzegueric.
D. P.—Es espada zapalac, la pnn-
tofteac bassas acayti; yuda-
su, lencgo ura escuetara-
co.
A.— Xauna-Ura,-lcy-egninic da-
go Xarroan.
D. P. — Señale ona.
A.— Sena Xauna.
D. P. — Leven mo^o ena.
A.— Bayta oss dacarena.
D. P. — Urtu eguisu sutaldean ta
arican yndasu espillua ta
artabiac, daguida ondoymi-
ni bissarrau.
A. — Ara raen estuchea, non da-
go duslia orraziagas.
D. P.— U seymba nlle urdió dauca-
da ya noa sarrluas.
A. — Xauna nativitateac estoas
nlpcric.
D. P. — Cierlu es tancat asco, vaya
ene errian esan daroen ale-
guez, a dar rae ela ulla urdi-
nac ectoas etorri egunacayti
A. — Ya dago ondo Uran, eras ti
bustedile berori.
D. P. — Ecasu bada vaziña ta escu-
trapua.
A.— Naydau erroan capuza ta
gorrea, a laferreruela ta
sombrerua.
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149
D. P.— No es ahora tiempo de go-
rra, dame el ferruclo y un
sombrero de deliro.
A. — Que espada, dorada, pla-
teada, o pavonada?
D. P.— No la quiero sino barnizada
por si lloviere; mira quien
llama a la puerta.
(. Fól .
A. — El Seüor D. Juan es.
D. P.—Corre. abre presto.
D. J.— Muy buenos dias de Dios a
V. M. S. D. Pedro.
D. P.— *0 Sr. D. Juan V.M. sea tan
bien venido como los bue-
nos años; ¿como esta V. M.?
D. J. — Muy a servicio de Y V. MM.
está bueno?
D. P.— Al servicio de Y. M. como
estuviere, aunque algo acha-
coso.
D. J. — Pues porque madruga V.
tanto sino anda bueno?
D. P.— Porque dicen los médicos
que para la salud es bueno
el levantar de mañana.
D. J.— Esa salud téngansela ellos,
que para mi estos son los
dias, que debemos meter en
casa, como dice el refrán,
o que los tengamos en la
cama dijera mejor.
D. P.— Para decir la verdad, yo
mas hago por entender en
mis negocios.
D. J. — Como le va a V. M. dellos.
D. P.— Señor el servicio de V. M.
mal, beudito sea Dios.
D. J.— Como ami no despachan a
Y. M.
D. P.— Si Sr. despachantne; Mu-
chacho traernos de almor-
zar antes que salgamos.
D. P.— Esta au demporea gorra en-
saco, yudo su ferreruela, ta
sombrerua fieltroscoa.
A. — Seyñ espala doradua, pía*
tcadua, o la pavonadua.
D. P.— Naystot espada barnizadua
badagui bere: cussu ñor da-
go an gueyes atetan.
13 .)
A.— D. Juan Xauna da.
D. P.— Soas, carran yricassu.
D. J.-
D. P. — Agur D. Juan Xauna, dala
berori aen oudo elorri seyn
urte onac: selan dago ber-
ro ri?
D. J. — Seure mecede orí Scrvicia-
co; seure mecede oriondo
dago?
D. P.— Edo selan servielaco berro-
ri, baya guichibat gay xo-
ric.
D. J. — Bada selan xayquilcnda aen
goxeli, espada vil ondo.
D. P. — Serrón diñoe docloreac go-
xati Xayguítea dala ona os-
sa-sunensaco.
D. J.— Beuque eurac osasum orí
scgayti enessal oneye dirá
egunac beardogusanac ose-
an sarlu esan daro en ale-
gue/, Ta dancagusula ocan
esan leye obalo.
D. P. — Eguia esateco gueyago ey-
tendot elduleco neure ser
eguinav.
D. J. — Notan Joasu euracas.
D. P. — Berrori servielaco deunsuro
Xauna bisbedeyncalu.
D. J.— Selan alan estando depeche-
tan orren mecede ori.
D. P.— Bay Xauna etendande: Mu-
til ecargue almorzua urten
arican.
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ISO
D. J.— Ya yo he bebido ana vez,
D. P. — Beberá V. M. oirá que no
le hara mal.
D. J.— No que no soy tan delicado
como Judeo en viernes.
A. — Que quiere Y. M. almorzar
D. P.— Trae unos pasteles y un
cuarto de cabrito asado.
D. J.— Que bien adressado tiene
V. M. señor D. Pedro.
D. P.— Señor razonable como para
un hidalgo pobre.
D. J.— De donde ohuo Y. M. esta
tapicería.
D. P.— Señor de Flandes vino.
D. J.— También deben de ser de
alia los lientos ó pinturas
ó retratos.
D. P.— Algunos dellos otros son
de Italia.
D. J.— De gentil mano son por
cierto; cuanto le costo a Y.
M. este escritorio.
D. P. — Mas que vale cuarenta du-
cados.
D. J. — De que madera es?
D. P.— La colorada es caoba de la
Habana, y esta negra ébano
la blanca de marfil.
D. J.— Cierto que esta curioso y
muy bien asentada la tara-
cea.
D. P. — Aquí vera V. M. un bufete
mejor labrado.
D. J. — A donde fue hecho?
D. P.— El y las sillas vinieron de
Salamanca .
D. J.— Lo mejor le falta á Y. M.
en este aposento.
D. J.— Nic ya beyn edandof.
D. P.— Edandaysu ostera, se estey-
su gacliic.
D. J.—Bayse enas. orren delicadua
seyn Judegua baricus.
A. — Ser naydande almorzadu,
orren mecedeoc.
D. P. — Ecargussu pastel basuc, la
auma lauren bat erreric.
D. J.— Se galanlic dauco guelau
Berrorec D. P. Xauna.
D. P.— Alan alan Xauna, esentarí
pobre bat en sal ñola.
D. J. — Nondic Isanditu oren Here-
de oree Tapizhoc.
D. P.— Xauna Flandesic etorri si-
rea.
D. J.— Angoac edo dirá pinturoc
edo Errctraluoc.
D. P.— Bassuoc seren bcsteoc dirá
Italiaric elorriac.
D. J. — Escu ederrenac dirá: Seyn
balan eve berotec escrito-
riau?
D. P.— Baliodane baxin gueyayo;
berroguey ducal.
D. J.— Selango Surescoa da?
D. P.— Sur gorri au da Habana co
caoba, balsan Ebanuata Su*
ría Marfila.
D. J.--Se curiosoro dagoa. Ta se
ondo conformaduric peda-
Cuac.
D. P. — Eineu ecussieodau seure
me^ed e oree bufete bat obe*
tu eguinic.
D. J.— Non eguin sidi?
D. P. — Aula sillac eiorsan Sala-
mancaric.
D. J.— Gausaric obena falta xaco
bcrori guela onetan.
(. Fól . 130 .)
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151
D. P.— Que es por vida del Señor
D. Juan.
D. J.— Por loque decía Don Juan
Manuel un sonilo de ca-
pta.
D. P. — Ya entiendo por la muger
lo dice Y.
D. J. —Por la misma.
D. P.— A mi me parece que lo me-
jor que tiene es .estar sin
ella.
D. J.— O señor no diga Vm. eso
que es triste cosa la sole-
dad.
D. P.— . Atengome a el que dice
que roas vale solo que mal
acompañado.
D. J. — Pues no se entiende que
ha de ser mala.
D. P. — Y donde hallaremos que
sea buena?
D. J.— Muchas hay muy buenas.
D. P. — Es verdad las que están en-
terradas .
D. J.— De suerte que V. quiere
decir que la muger enton-
ces es buena cuando es-
tá muerta.
D. P.— Digo Señor que cada loco
con su tema yo he dado
ahora en esta.
D. J. — Y se saldra V. con ella co-
mo el Rey con sus alcaba-
las.
D. P.— Le dice que una buena mu-
la y una buena cabra y una
buena muger son tres ma -
las cucas.
D. J.— La mesa esta puesta bien
pueden Yds. sentarse á al-
morzar*
D. P. — Señor D. Juan tome V.
aquella cabecera.
D. J.— Bueno sería eso, es por
motejarme de viejo.
D. P.— Su re vi visea esandosu seyn
da D. J. Xauna.
D. J. — Esaneroeala legues, Don
Juan Mamelec cbapinen
os-chubat.
D. P. — Adilutendot emasteagayti
diño berrorec.
D. J. — Orila berrori.
D. P.— Encsat daucan obena da
aymbaga egotea.
D. J. — Xauna sebegui orí esan, se
gausa balsa da bacana: u na
D. P. — Banagoconidiñoanari obe-
dala baca rr i c egotea, lagt n
deungueagas baño.
D. J.— Esauic dago estala deun-
guea y sango.
D. P. — Ta non ydorocogu ona
ysand tabal.
D. J. — Asco dago, onac dirianic.
D. P.— Eguia da, beaturic dagos
anac.
D. J. — Orelan esanguredau Emas-
tea da la ona beaturic dago
an orduan.
D. P. — Diñol Xauna, cro-bacocha
bere erasunagas, nic emon-
dot ora ya ouetan.
D. J.— Ja ustengo dosu orregas
erreguec bere alcabalacas
ñola.
D. P.— Esan-daroe, mandaco on-
bal, auns-onhat, la emaste
onbat iru cuca gayoto di-
reala.
D. J.— Maya yminiric dago, erasti
xarridites seure mesedeve
almorzetan .
D. P. — D. Juan Xauna Xarribidi
mapurnan.
D. J.— Ondo lisaleort, orrec gu-
« radau esan, sarra naxala.
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D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
D.
P.— No sino por cumplir con D.
la razón.
J. — Y. lome su lugar que yo D.
tomare el mío.
P.— Bueno es que venga á mi D.
casa quien mande en ella
mas que yo.
J.— Ob, si por hay lo echa Y. D.
yo obedezco en su casa y
fuera.
P.— Yo soy el que lengo de D.
servir, como la razón me
obliga; muchacho daca
píalos.
A. — Aquí están señor.
P.— De donde irujisles estos D.
pasteles.
A.— -De la mas limpia pastele-
ría que hay en la ciudad.
P.— Son de nuestra vecina la D.
hermosa.
A. — Si señor.
P.— Bien puede V. comer sin D.
asco que de muger lim-
pia son.
J. — Mas que nunca lo fueran, D.
nunca yo miro en mise-
rias.
P. — Pues menos mirara si fue- D.
ra tan amigo dellos como
yo.
P.— Es espada Errazocagas
cumpíieiaco.
J. — Artubegui berrorec berre
lecua, se nencarlu-codot
neurea.
P.^Ondolisate da tórrela, ene
esera, neuc-bañ aguindu
dayana.
J. — Orti-badaroa sure me^e-
dcorec, nic obediclendot
escan ta alelí.
P.— Ninas, scrviduco dodana,
dana-aleguez errazoea;
mu til betos, pía te roe.
A . — Emetidagos Xauna.
P.— Noric e carri dous paslel-
goc.
A. — Urian dan pastelerea garui
enérean .
P. — Birugurc auso, ederrenean
A.— Bay Xauna.
P.— Errasti Xandays yzal baga,
se andra garuieuac dirá.
J. — Ta espndira vere es nax
ni ad iluten orelaco gau-
setara.
P.— Bacía guiebiago adituco si-
sinate basina aen adis-
quidea onena seyn ni na-
J. — Muy bien me saben y lo D.
que yo hallo es ser co-
mida tan acozida que á
cualquiera hora que el
hombre la quiera la ha-
llara guisada.
(Fól. 14.)
P.— Muchacho danos de beber
que pica la pimienta.
A. —Que quiere Y. blanco ó
tinto?
P.— Echa de lo blanco que es
xa.
J. — Sapore ona (lauque ta yda-
rav lendodan oheada d¡-
reala aen Xa teco presta,
se edoseyn ordulan ydo-
rodays guisonac-guisado-
ric.
D. P.— Mutil yguc edetan se pi-
pcrac piquetan xoc.
A. — Seyn aseguiudan suria a
la gorria.
D. P.~ Esarsu surrireran serren
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153
mas caliente para por la
mañana.
D. J.— Y aun es mas saludable
que lo tinto.
D. P.— Brindo a Vd. Sr. don
Juan.
D. J.— Beso á Vm. la mano, haré
la razón.
D. P.— Por cual taza quiere Vm.
beber por la llana o por
esta hondílla.
D. J. — Alonso amigo habéis de
saber que yo soy muy
buen borracho, y se muy
bien lo que me bebo, por
eso echadme por esa laza
llana.
D. P. — Yo gusto mas beber por
esta copa de vidrio, que
no por ninguna de las
tazas .
1). J. — Señor contra gustos no hay
disputas.
D. P.— Asi es verdad con esta
pierna de cabrito beberá
Vm. otra vez: y trae unas
acey tunas para la tercera.
D. J.— Esa ya se llamara comida
y no almuerzo.
D. P. — Porque?
D. J. — Porque dicen q. a buen
comer o a mal comer tres
veces se ha de beber.
D. P. — Ahi dice nuestra Madre
Celestina que esta co-
rrupta la letra, que por
decir trece, dice tres.
D. J.— Ara Señor bien esta lo
hecho, no mas, que per-
deremos la gana de comer.
D. P.— Den los de beber otras
veudas de la calabriada.
D. J. — Adoudc iremos.
Tom. 11.
da berroago goxetaraco.
D. J. — Ta osasun sungo da gor-
rinbaño .
D. P. — Briudctnn deusat don Juan
Xauna.
D. J.— Escudan emon cytendcu
sai, errazoca egutgodol.
D. P. — Seyn tazatnn, a9eguindau
edan, launti a la saco-
nehu onelnti.
D. J.— Alonso, adisquidea; Xn-
quin cguisu naxnla ni, or-
di cna, la daquidala ser
edatendoda, la alan Cs-
sarieguidasu araco taza
launti .
D. P. — Nic guradot edan vidrios-
co copa oneta ti se veste
tuza giisliclati.
D. J. — Xauna gustueatan esta dis-
putarle.
D. P. — Alanda, oguia, onaco, aum
_ en Xamoconegas edango-
dau herrorcc ostera, ccar-
su azeyluna basuc, yrru-
gareneraco.
D. J. — Orí orrasti guey emonelite
Xatccoa la es alnior^ua.
D. P. — Scgayti.
D. J.— Scrren esandarve, Xatcco
onari edodcunguearrijrru
bider edangodalu.
D. P. — Or diño guie ama Celcslí-
nac dago ala letren. co-
rrnmpichoise seri en amiii*
rrtigaili, diño ala irru.
D. J.— Ea Xauna. au ondo cguin-
da, es gue^ago serren gal-
dugueyñ Xeieco gurca.
D. P. — Betor oda ten. bes e bey ña-
tan calabriada-i couic.
I). J.~ Noraco gara .
íi
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15í
n. p
D. J,
d. p
A
D. P
A
D. P
D. J
D. P
D. J
D. P
D. J
. — Lo primero a la iglesia y
encomendarnos á Dios.
. — Esta muy bien que por
oir misa y dar cebada no
se pierde jornada.
.—Cierra aquel cofre, pon en
cobro esas baratijas, lla-
ma al ama, que baje y
componga este aposento.
.—Tengo de ir acompañando
á Vm.
.—No, sino qnedate en casa,
ayuda ni ama y limpia
lodos mis vestidos y po-
nedla en orden, y a las
once llévame el caballo á
Palacio.
. — Esta muy bien Señor yo
lo liare asi.
.—Este mi criado Sr. D. Juan
es como malilla, que hago
del lo que quiero.
D. P.— Lelcngo Elexara, la Xaun-
goy coarí encomcndalu.
D. J.— Oudo dago, orí serré»
Missa ensunatgali, ta garra
. garra esavri-aren esta v»-
derie galsayiero.
D. P.— Ysi eguisu oraco copea
imiusu cobrulan trastuoc
gueyena su, assoari gar-
bitu la componidu dagui-
ala guelau.
A. — Xoaugonas, lagunelan be-
rrori .
D. P.— Esepada gulldisate esean,
urgazi eguiosu criadcarí,
ta garvi sasus, ene erropa
duslriacta iminsus ordean,
eta amaquetan e roa da su
saldia Palaciora.
A. — Ondo Xauna uic eguingo-
dot alan.
D. P.— Ene mutila D. Juan Xauna
mnlillea leguez da serren
berragas eylcndot gurada-
na v
(Fól. 14 v.)
.—Y aun anda Vm. en lo D.
cierto para ser bien ser-
vido, que cuando el hom-
bre tiene muchos criados,
unos por otros, nunca ha-
cen cosas á derechas.
. — El me sirve de mayordo-
mo de reportero, de maes-
tre sala, de guarda ropa,
de Page de lacayo y á
veces de dispénselo.
. — El parece buen hijo.
. — Bueno Señor, es tan bueno
que a ser mas, no valiera
nada, solo una falla tiene.
.—Cual es.
J.— Aesganean sagos ciertuan
ondo servidua y saytcco,
serren dauquan-ean gui-
sonac criado asco, basuac
berle acayte, estaudc gao-
saric eguitcn arlez.
D. P. — Onec serviciarían mayor
domusal, maestre sala-sal,
Paxe, la salsaynsal la ba-
sueian dispenseru sal.
D. J. — Berac dirudi gui^a cu me
ooa.
D. P.— Ona Xauna, la aen ona se
balis obago es lenque
monlaco escr, fallaba! dao-
ha carric.
D* J. — Seinñ-da.
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IB»
10 «)
I>. P. — Que es grandísimo ene-
migo del agua.
D. J. — Es** bátalo por lo bien que
le sabe el vino, pero eso
no se puede llamar falla
sino sobra.
D. P. — Muchacho cierra esa puer-
ta con la llave, que á puer-
ta cerrada el diablo vuel-
ve.
A.— Ama Iravga un caldero de
agua y una escoba, rega-
remos y barreremos es le
aposento.
Am.— Toma primero esta ropa
blauca que trajo la la-
vandera.
A.— Aguarda sacare la memo-
ria para ver si falla algo.
Am. — Adonde la tienes?
A. — Aqui esta en mi faltri-
quera.
Am. — Leela pues.
A. — Memoria de la ropa de mi
amo que llevo la lavan-
dera, en 1# de Mano de
1599. Primeramente cua-
tro camisas con sus cue-
llos de lechugillos.
Am. — Aqui están.
A. — Dos sabanas, dos almoha-
das de cama, dos pares de
calzones de liento, tres de
calcetas.
Am. — Aqui están.
A.— Una docena de pares de
escarpines.
Am.— No hay aqui mas de ocho.
D. P.— Da Uren arcrio aadia.
D. J.-Ori cguinday, gozo dere-
chalaco a rila. su c, baya ori
esta faitea, sobrea base.
D. P.— Motil asi eguissu alca guil-
sas. serrenate y sietaric,
biortulen da diabrua.
A. — Ayña ecarsu caldcrabele
ur, tav ña nabal erregaduta
garbitu doygua guel au.
Am.— Arlu-eguisu beyn, onaco
trapu Iquibue, ccaoridistu
sanac.
A. — Ichosu ateradaydn conloa
ecusleco eser faRadcn.
Am.— Non daucasu.
A.— Emen daucat fallriq ueran.
Am. — Iracurri cguistt bada,
A. — Memoria ene gasnben tra-
puascuslenc. ervan egui-
sanena, Martin amargaun
eguncan, milla tabosl eun
ta Laurognc la cincreció
uriean, Lelengo, Lau al-
candoya eureu idun 1c-
cbuguillascoacas.
Am. — Emen dagos.
A.— Isara bi oeco cochiua bi,
pare bi fraca miesaseoac,
lo iru calsetcnac.
Am. — Emen dagos.
A. — Do^eanalat pare escarpia
ña.
Am%— Eslago emen soici vaxe.
(Ful. 15.)
A.— Pues cuatro fallan a la la-
vandera pedirle he, que
de cuenta do ellos, y si
A.— Bada lau fal;ndiia ¡euslcari
esc a tu cena \ emondagui a
la coulua :a La rae galduo
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150
ella los perdió que los pa*
Kiie.
Am. — Anda: que valen cuatro
escarpines viejos y rolos.
A. —Item mas dos escofietas,
cuatro locadores, media
docena de pauizuelos de
narices.
Aui. — Aquí esta lodo.
A. — Dos mesas de manteles y
' las servilletas.
Am. — Aquí están.
A. — Tres toallas y un frutero,
y, dos cuellos de encaje,
con sus puños.
Am.— Todo esta aquí que no fal-
la nada.
A.— Pues doblémoslo y pongá-
moslo en el arca.
Am. — Como me llamáis paraque
os ayude a esto, no me lla-
mariades paraque os ayu-
dara a almorzar.
badihis, pagad u daguisa-
la.
Am. — Esac, ter niontadandc lau
escarpíüa sarta urraluae.
A. — Ta gueyago cofia bi. loca-
dorcaric lau, dozcua erdi
bocador surielacoac.
Am.— Emen dago duslia.
A.— Saman bisue, ta amar ser-
villeta.
Am. — Emen dagos.
A. — Ini toalla, fruteru bal, ta
cabezoc bi, curen puñu-
ocas.
Am.— Emendago deustia eser fal-
la baga.
A. — Bada dobladu daygua la
caxan gord chite.
Am. — Selan gueye moyicn dens-
la su onclnn* urgasteco,
esseyn queyemon usgasle-
co, almorzó taco.
FELIPE DE MALLA.
No es hoy la primera vez quo se escribe la biografía
do lan ilustro patricio; hízolo, aunque brevemente, Torres
Amat en su Diccionario crítico de los Autores Catalanes, y
nos lo dá á conocer como autor, del manuscrito Lo peca-
dor remut, obra que se imprimió á últimos del siglo XV
y de la que nos ocuparemos á la terminación de estos
apuntes.
Antes de comenzar el relato de la vida do Malla, justo
es que citemos á los autores que nos dieron noticia de su
vida, de sus obras, y de los servicios que prestó en nues-
tra antigua córte Catalana-Aragonesa. Dice Torres Amat que
Malla empezó sus primeros estudios en la Universidad de
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15T
Barcelona, que aprendió las Sagradas Letras en la ciudad
do Lérida, y últimamente en París el Derecho civil y ca-
nónico, en cuya ciudad enseñó públicamente las Sagradas
Letras con admiración general, por contar entonces tan solo
la edad de di«z y ocho años, y sus méritos le hicieron ob-
tener el titulo de profesor de la Universidad de París. De
admirar es en aquella época de su juventud verle ya pro-
fesor en la capital do Francia, en cuya Universidad se dis-
tinguían entonces las primeras eminencias de Europa; y á
ser cierta la fecha de su edad, como no dudamos, deplo-
ramos sí que el sabio autor del Diccionario critico no ha-
ya apoyado un dalo tan principal con la cita más insigni-
ficante, como lo hace al reseñar los demás pasos de su vi-
da pública. Sigue el autor á nuestro personaje en su regreso
á Barcelona, donde .se ordenó de sacerdote y de cuya ca-
tedral fué nombrado canónigo, y Arcediano del Panadés. Aña-
de, al igual que Zurita, Feliu y otros historiadores y pu-
blicistas, las noticias tan sólo de las embajadas de Ingla-
terra y Constanza, en cuyo último punto fué uno de los
que más se distinguieron durante el Concilio. Nos lo dá á
conocer también como autor de varios discursos y manus-
critos, especialmente de uno que (rata de los hechos, vida
y muerte do 1).* Violante, reina de Aragón, documentos no
hallados hoy en los fondos de nuestros archivos y biblio-
tecas. Visto ya lo que Torres Amal escribió, y conocido lo
que otros autores ban dicho, empezaremos nuestro relato
sin pretensión alguna pero sí añadiendo nuevos y curiosos
dalos desprendidos todos de sus cartas inéditas,— que trans-
cribimos en su lugar, — y de varias noticias sacadas de los
Registros de Cancillería del Archivo general de la Corona
de Aragón.
La v ida pública de Malla comienza durante el interreg-
no, desde la muerte de D. Martin, 31 Mayo 1410, al ad-
venimiento de D. Fernando, cuando los preparativos del
célebre compromiso do Caspe, siendo nuestro personaje uno
de los primeros que pi opacaron la Corona á D. Fernando
de Anlequora. Zurita le cita ya como uno de los veinte y
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158
cuatro que por el Parlamento de Cataluña fueron al de
Torlosa, y luego le vemos comisionado en el do Alcadiz
para dar allí su voto á favor de los nuove compromisarios
que debían nombrar el nuevo Rey de Aragón, candidato
patrocinado por Benedicto XIII y por S. Vicente Ferrer.
Aclamado D. Fernando, reconoció como papa á Benedicto,
de quien acababa de recibir la Corona Aragonesa y á más
la investidura del Reino de Sicilia, — que muerto D. Martin
habia vuelto al papado, — se lo concede á él y á sus des-
cendientes mediante el censo anual de 8.000 florines de
oro; asi mismo lo otorga el dominio feudal de Ccrdeña y
Córcega en 21 Diciembre do 1412. Recibidos estos favo-
res, Fernando le abandona pronto por el bien de la Igle-
sia, sin acordarse de que á su influjo debía la Corona.
Posteriormente Vicente Ferrer abandona también al Papa
Luna por la misma causa, pero el que fué santo más tar-
de supo ser digno entonces ó por lo menos aparentarlo, y
después de aconsejar en el pulpito la sustracción do la
obediencia á Benedicto el 6 de Febrero de 141 (i y dejar
los cargos de Secretario y confesor del papa, sale de la
córte y por los caminos y pueblos se dedica á la predi-
cación sin querer lomar parle alguna en los preparativos del
Concilio de Constanza.
Si S. Vicente no influía en las córlcs extranjeras; si
S. Vicente no fué á Constanza, por más que se lo supli-
caran el Emperador Segismundo y I). Fernando; si él pre-
fería la humildad y la predicación, ¿quién fué, pues, el
destinado para ello? No podemos asegurar que Malla fuera
el brazo de S. Vicente, pero sí que fué el personajo que
más trabajó en tan arduo negocio. Mientras Vicente arras-
traba al pueblo en bien de la cristiandad, Malla en las
capitales y en las cortes extranjeras colocaba á su Rey
como el primer campeón do la Iglesia Romana. Véanse las
cartas de Malla, hojéense los registros de aquella época y
en todos veremos la actividad de este personaje, su marcha
á Barcelona, Valencia, Játiva, Algcciras y otros puntos en
donde predica en bien de la Iglesia y encarga su ejemplo
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139
al clero, yendo con amplios poderes de Fernando y con fa-
cultades para prender y castigar en su nombre. Veremos
en otro lugar lo que hizo durante esto viaje; pero ya que
hacemos un trabajo histérico-biográfico, justo es que siga-
mos un orden cronológico y uniforme.
La primera comisión diplomática que por encargo de
Fernando recibió Malla, fué la de Embajador á Inglaterra
en 1415 en compañía de Juan Fabra, militar, y Bcren-
gucr Clavel!, doctor en leyes (1). Posteriormente, en 22
de Abril del mismo año, el Rey les agrega á su escriba-
no Maciú Just (2). El Rey concede á Malla el sueldo de
5 florines diarios y á más 150, cantidad crecida en aque-
lla época en quo tan vacías solian estar las arcas reales,
y lo prueba claramente ver á Fernando empeñar por 1000
florines su collar de oro de la orden ó Empresa, que ad-
quiere nuevamente (4).
Dicha embajada tenia tres objetos principales: primero
procurar la paz universal de la Iglesia, asunto que estaba
ya determinado ó mejor dicho en buen camino; segundo pro-
curar la paz entre Inglaterra y Francia; y tercero la mi-
sión semi-sccrela de tratar del proyecto de casamiento del
Rey Enrique V de Inglaterra con la Infanta Leonor, hija
mayor de D. Fernando, proyecto que éste acariciaba, ma-
yormente habiendo destinado su segunda hija á su sobrino
el Rey de Castilla. El deseo del Rey no pudo efectuarse por
oposición de la misma infanta. El primero • de estos puntos
era llano, y no ofrecía inás dificultades que la tenacidad de
Benedicto, tormento constante para D. Fernando; el segun-
do por la carta misma de Malla veremos quo no fué po-
sible; y el tercero, dada la astucia y diplomacia de Enri-
que V, difícil de aclarar.
La embajada para Inglaterra parle del puerto de Valencia
en 29 de Abril del citado año 1415, y el jueves 27 de
Junio los embajadores salen del puerto de Bayona en (li-
li) Reg. N.* Si 14, f.il9, C7, '0J- 107.
(S ncg. N.* SUS, (til. C8 vi».
(V, llpg. N " Silo, fól. to vio.
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160
reccion á Inglaterra, á donde llegan el juevefc siguiente; v
aquí debemos hacer una aclaración respecto á la primera carta
de Malla, en la que dice haber llegado al puerto de Anco*
na, error que salla á la vista y que suponemos equivocaría
con el puerto do Southamplon por afladir en la carta quo
dicho punto dista do Winchester tres leguas. Allí se encon-
traba Enrique V, asi es que Malla y los otros embajadores
se dirigieron á Palacio, dando órden para quo desembarca-
ran los caballos que el Rey Fernando le regalaba. Por el
camino do Winchester encontraron una comitiva do la no-
bleza que les salió á recibir por encargo del Rey, y les
acompañaron y alojaron; á mediodía recibieron la órden pa-
ra la presentación; dirigiéronse á Palacio acompañados de
la nobleza y do un camarlengo enviado por el Rey; éste les
recibió estando presentes los embajadores franceses ante los
cuales presentó Malla las credenciales señalándoles entonces
la hora de la audiencia. Esta tuvo lugar en presencia do
varios prelados y do los hermanos del Rey, los duques de
Redford y de Gloccster (encontrándose ausente el de Cla-
renec.) Explicada la comisión, el Rey los designa una en-
trevista con los obispos de Durham y do Chesler y los caba-
lleros Deslrup y Juan Blounl; en ella trataron de la Iglesia
Romana, del Emperador Segismundo, do alianzas con los
Reyes do Castilla, Portugal, etc. y de varios provectos ó
asuntos. Después de una larga conversación, el resultado fué
que el Rey Enriquo dijo mandaría á Fernando sus embaja-
dores con poder bastante para cerrar y contraer alianzas y
también para terminar el asunto que el de A<agon ya sabia
(refiérese al proyecto de casamiento.) Estos embajadores de-
bían salir con Malla, así nos lo dice en la carta, y mién-
tras se preparaban para el viaje, Malla por invitación del
Rey fué á visitar su escuadra cuyo número de buques as-
cendía á mil, asegurando los ingleses quo debían reunir cua-
trocientos más que esperaban tener pronto. Luégo pasaron
con el Rey á ver el castillo de Windsor, y de allí á Lon-
dres siendo muy obsequiados y visitados por prelados, baro-
nes y caballeros. Dice que el Rey estimó sobremanera el
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m
regalo de los caballos, los que probó alabaudo especial mente
el que fué de D. Pedro Maga y el Siciliano. Abade que el
conde Dorsel (Dorccster?) le agradeció la dádiva — no dice cuál
— y que los hermanos del Rey recibieron sus cartas con satisfac-
ción liablando de Enrique V, dice Malla que su pujanza es gran-
de, que en él se ñola sabiduría y honradez, y que en cuan-
to á virtudes se parece al mismo D. Fernando; que so
sustrajo del Iodo á la obediencia de Baltasar Cossa, llama-
do el papa Juan, no reconociéndolo como tal; y tanto el
Rey como los demás del reino, están esperando con ansia
la pronta unión de la Iglesia, que nadie mejor que el de
Aragón puede apresurar. Abade que la comisión para Es-
cocia no es posible cumplirla, á causa de estar próxima la
guerra entre Inglaterra y Francia; y que este es el motivo
de la dificultad de encontrar buques para el viaje.
Refiriéndose á la Embajada francesa, dice que es nu-
merosa y que la componen unos 300, entro magnates, pre-
lados, barones y caballeros, los que se marcharon disgusta-
dos; que al parecer estaba próxima la guerra, y en prue-
ba de ello que Enrique se dirigió inmediatamente hácia el
puerto para apresurar su marcha á Francia; que una do
las razones de dicha embajada fué para tratar del matri-
monio de Catalina, hija del Rey de Francia con Enrique V,
quien lo mismo que los del Reino lo rechazan y en cambio
miran con simpatía el proyecto de Fernando.
Esta carta (N. 1) está escrita en Lóndres en 29 de Ju-
(Embajada Caria N • 1 )
Londres 29 de Julio S. A. U'5)
AI molí alt et molí excellenl princep el tnoll poderos Scnyor lo Scnyor Rey.
Molí alt el molí excellenl Senyor
Per duesletres scrilesta vnaen Bayona et lalira en ñau nolifficam a la vostra
gran senyoria los fels nostres cora bauicn succelilt, o mes notiílJcam com erera re-
cullilsdins ñau ab vostres cavalU, e lo digous a XXVII. de Juny en nom de nostre
Fenyor Deu donnm vela el isquem del brocal de Bayona jal sia la oxida no sia sens
gran afTany et períll e conlinuam noslre vialge ab bon vcmii que nosiro senyor nos
dona. K lo digous seguenl fom al porlde Anchona on iroham mohos n¿>us del Rey
de Anglaterra e fom informáis com pochs dies hauia que lo Bey do Anglaicrra
era slal aquí per fer spalxar lo dil siol per passar en Branca e com volguessem
exir en Ierra et haguessem tr ameses homens deis noslres per pendre posa-
des honament non poguem bauor per les genis moltes que aquí eren, c los oíli-
rials dolavila la donchs dixeren a noslres liomcns que mosler eia que lo posen-
tador del R*y lo qual noy era h! prouebis. E de fet se segui que Iramctem vn homo
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1(52
ISo (1415), y por la relación que hace Enrique Martin, re-
ferente á las ombajadas francesas, se deduce que la entre-
a Vincestre on era lo Dey qui es luny de Anchoes tres legues lo quul drenara a mos-
sen Johan blonl, e com lo hom Tos a Vincestre no tioba mossen Johan empero parla
ab lo Coime Dorscl lo quul banda paraula ab lo ¡Rey trames uo homo seu a nosallres
fahentnos donar la ?ua posada el dieninos de parí del Rey quede fol fossem ab etl
a Vincestre com ell era apparellat de oh irnos. De que noscovencli molí cuyljda-
menl desembarquar totes nostres cauatcadures el los caualls e (oren axl miráis per
les genis darmes com sí james no liagucssen vistes bcslies el drccim noslrc caini
a V.nccstre et trobam Qerls barons el cauallers qui per ordinacio del Rey eren
exitsa nosal tres los qu ais nos guiaren ct nos meteren dins un notable collegi et
volgueieu per oidinacio del Rey que nos ve^tissem el que fossem de fel re»
uerencia e la dandis ero hora do mig jora et Itame^ lo Rey vn Comerlench
seu e ab los altros barons et cauallers anam al paluu on vebem molí gran
poxanva e lo Rey en molí gran slai presents los n.issalgers do (Tranca
fehem reuerencia a oquell segons se poriany.a e donamli vostra letra de
crehenca ol be ac ulitis ab bona caía ussignans hora per explicar aquella e de fel
dins sa posada en un notable aparlcmcm de vn gran pretal stiguom aquclljorn
molí ben et alegrament receptáis e en la vesprnda do aquoll j iru mateix lo Rey
respes ais (Tiattccsos qui eren aquí per embaxadors en gran nombre cora fossen tres
cents caualcadors cu que hauia prclals magna U barons e ultres el par que partiren
lompuis o lo Rey de Angla torra caualca do fot en aquella hora acostantso a la mar
per spaixar son viatge lexani a nosallres mossen Johan blonl lo qual banda paraula
del Rey nos feu donar a duesleuguos del Rey vn monaslir per posada ol asignada
hora per lo Rey fon a aquull explicada la embaxada presents molls prolats et dos de
sos frates co es lo duch Johan el io duch Omfre com lo duch de Clarenca noy
fos ne nopalitos no ioy hauem visl james. E explicada la crehooza nos fon
resposl molí graciosaincnt al) paraules de gran amor el honor • diroetes a
vostra gran .scmoría, e sobre les coses explicados per^ conservado do la lio-
na amislal nos foron as.-ignuls dos prolats cu os lo Aucsque de Duiaraqui es no-
table persona et bou clu isua et lo Auesque de Cestre el dos cauallers co es lo
señor desir up ol mo>sen Johan Dlonl K traclant sobre la conseruacio de la
amislai et de las ligues pas»odes fon mogut quo sis Uaria loeli a noues ligues
et traclegdiit comencam per vía do parer eascun fer rahonaments elli el no-
sallres, et ells comencoren ralionar ligues l>ones ol molí ampies mostranl
cor de voier hauer gran amislai, e nosallres mostranl cor a la amislai ab
paraules honestes baxauem segons lo noslre poder el sobre la exceptado
deles peisoues debatenl ells exceptauen mollea personas entróles altres la
sgleya Romana et lo Rey deis Romans Rey do Castalio ol de Portugal e los fTrares
del Rey et los filis que hauria et ios inariis de les sors et tol acó se tractuua ab bo-
lla amislai et paraules perlínents e com nons concordassem de lanía nomina per
ells nos fon dii que pu<t ells no exceptauen nogun enemich ne algún qui sesperas
esserenemich que hom vehes quels parria que nosallres posquessem coudecendre
0 per nosallres los era dil quetants eren los exceptáis que norestaiia res. En fi
1 os tractadors molí cordialmenl dixeien quens pregauen que donassem loch a spat-
xamenl que apresde acó haurem a tractar de maiors ofTers el pus orduus que to-
quauen dente el maior amisiat, e vehents acó com nosallres dixessero que la no-
minatió deles persones eia gran et quo la nostra amistat era booa com fort pochs
ne exceplasscm bauda per ells paraula ab lo Rey fon dit per lo Rey per spatxa-
ment de affers faria missatgeria ab píen poder de clouro fer mor el finoi lianges, el
de traclar en api es co senyor que vos sabéis, Senyormoll excelleni en lo jorn se-
gueni lo Rey no* feu venir a cll el cll de paraula molí saulamcnl coro sia sauiol
segons nostre seny bou christia nos feu resposta recitant nos grans bonors el la
horsdo vostra senyoriael per coell hauia del libe rol fer missatgeria a vos sobre co
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163
vista con nuestros embajadores tuvo efoclo el mismo dia
do la rotura coa Francia. Dicha embajada, según el autor
que nosaltres hauiem parlat ab poder bastant el en apres se tractejoria de tais co-
ses que deus no seria seruil el les amistáis serien maiors preguanl a nosaltres
que enscmps ab los mi?salgers vinguessein, e fon respost quena era molí piasen!.
Victorias senyor per lo dit Rey de Anglaterra es stat ordenai que demontre los seus
missatgers se apparellen que nosalties vehessem son stol lo qual haucm vlst, el son
mil naus poch mes o meny s, el oíTermen los Angleses que CCCC ne han mester en-
cara el que enbrou les hauran En apres nos ba fet veuie lo seu castell de Vlnde-
sor qui es insigne el molí bell et ara Londres el >om stats axi per ell el los Angle-
ses lots receptáis alegrament com james missaigers fossen el grana honors nos son
siades fetes et companyes el vtsiiacions per grana prelats et barons placía al flll
de la vergede la qual vos senyor sou deuoi que en aquesls fets et altres endrogo a
vosquebens par que los coral ges sien uns, Excellcnt senyor lo Rey de Anglaterra
ha rebuta vosires caballa ab gran plaer regraciant vos molí del noble donaliu ct de
fet ha caualcat aquella, altas molí del moreu de Dou Pero Maga el del allre Sicilia
lo abaos pocha dies hauia quo lo Rey déla Romans lin hauia tiamesos molts masía
voritnt es que los vostros son en gran stlma. Lo Conte Dorsct senyor se recomana
a vos et regracia lo gran donaliu offeilntse molí et de ccrt senyor es notabla perso-
na el eran, com sia ultra son Cornial Almirall el Coneslable, vostres lelres senyor
son siades timarles el ben rebudes per los (Trares cM Rey prelats et altres Senyor
molí excollenl missatgeria alguna no es veuguda do Coslella en aquest Regne, ha-
uem vist Senyor gran part de la poxauga dol Rey que es gran el en ell hauetn co-
negut ultra la bona disposicio de la perdona molla sauiesa et honestat et en moltes
coses virtuosos resemblant a vos, Aci Senyor es del tot sostrota obediencia a Bal-
tasai Coxaappellal Papa Johan no hauent aquell per papa, el han lo Rey el lots los
altres gran plaer de la sperada en breu vnio de la Sglesia en la qual creen vos se-
uyor hauer tanta uffeccio cora clirisda del mon el creuse que vosira senyoria hi pot
molt fer- Senyor molí excellent lo passatge en Scocia es a nosaltres lots el a cascun
axi pío do difllcullats et pcrills que no oí bonamenl possible maiormenl car passani
lo Rey Danglaterra en ITranga román la guqrra vberta ais scots et com ago no fos
les fronteros son molt periUoses ne>» acostumal de fer caml peraquelles la vid In-
auguraos per la mar longua utgran, ot vuy per negun partí! nos pot Irobar nauili per
or ne argenl ni diligencia do mereaders, porque senyor per aqüestes rahons el per
altres que dircm a voslra Senyoria nos ha semblat lo dit passatge nos dege fer ni as-
segar caí de irameire les lelres hauiem assats a fer car no os negun qut vulla em-
pendre lal viatge. Be hagucrein haut plaer senyor sia voslra Senyoria fos stat pia-
sen! que haguessem trobats diñéis per vía de cambi en Londres com ateses los
grans nolits el desperes ben manleuats sens diners nos coucndra tornar. Molt ex-
cellent Senyor una de les causes perque los ÍTrangesos eren agí era per malrimoni
de la filia del Rey de ffranga appellada Catcrina al qual nos dona locb aos par que no
lo Rey ne los del Hegne noy (roben plaer e a nosaltres es stada feta gran bonor et
fosla per tot hom indifferentment per contemplacio de la voslra senyoria (eninlse
per dit que nosaltres erem agi per go que vos senyor sabéis la qual cosa segons
nostre sen y a tols es molt plocent Senyor tro agí no hauiem trames lo correu per
go com nons paria fos necessari ara senyor ques lo cas aquell tramelem tentnt nos
per dit que de fet sien desemputxats los missatgers del Rey de Anglaterra que par-
trem ab ella com axi es la voluntat del Rey. E conserue vostra Reyal persona Se-
nyor molt excellent lo BU de la Yergo en sanitat el prosperiial donantii victoria
de lots sos enemiebs. Nerita en la ciutat de Londres a XXIX. de J uliol. Senyor per
go com no hauem trobada abra manera possible en lo fet descocía hauem remeses
vostres letres a üruges com aquí ba mercaders Scots quiy daran recapte.
Senyor
Vostres hurails vassalls et sotsmeses quls recoroanen en voslra gracia ol merco
Phelip de Malla, Johan fabie et Berenguer ClauelL
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citado, fué enviada por los Duques de Guyena y de Berry
que ofrecían al Rey do Inglaterra el Leinousin para com-
pletar la restitución de las provincias de Aquitania al Sud
do Charenlc y una dote de 850.000 escudos de oro para la
princesa Catalina, á más las ropas, joyas, ele. Opina el es-
critor francés que Enrique parece un momento dispuesto á
aceptar, y pide que las ciudades y pueblos, dinero y jo-
yas debian estar en su poder el 50 do Noviembre (esto pa-
saba en Julio, añade el historiador,) de modo que por la
.carta de nuestro embajador vemos que fué el 4 del mismo
mes, es decir, ocho dias después de la llegada de Ma-
lla. Los poderes de los embajadores franceses no eran su-
ficientes para tales exigencias, y aunque Enrique les ofre-
cía en cambio una tregua de 50 años, tuvieron la dignidad
de no aceptarla. Esto es lo quo deseaba, y como para esta
solución hacia un año estaba preparándose y contaba con
la impotencia de la Francia, en aquel entonces debilitada
por la lucha constante de la nobleza, no tuvo que perder
tiempo en armamentos y dinero. Lo primero lo tenia ya en
su pueblo, que lo deseaba, y lo segundo el Parlamento se
lo habia ya otorgado. Enrique no cuida más que de hacer
guardar las fronteras do Escocia, escribe á Carlos VI de
Francia reclamando su herencia y parte inmediatamente pa-
ra la guerra, dejando la regencia á cargo de su hermano
el Duque do Bcdford. Cárlos VI contesta con fecha 24 de
Agosto aceptando la guerra que está ya en principio, pues
Enrique se habia ya embarcado el 13 del mismo mes en el
puerto de Soulhampton con 6000 lanzas y 24,000 arqueros.
Concluida la misión de nuestro embajador en Inglaterra,
parle para Perpiñan, á donde llega el 4 de Noviembre de
1415. No tarda Malla en recibir nuevos favores de su Rey,
cargos y distinciones, la mayor parte referentes al bien de
la Iglesia. El 16 del mismo mes, doce dias después de su
regreso, Fornando escribe al Emperador Segismundo reco-
mendándole á su consobrino y consejero Enrique do Villcna
y al teólogo Felipe de Malla, que le hablarán de sus inten-
ciones respecto á la Iglesia (1); y en otra carta, fechada
II) Reg. N. ÍMJ tól. IU.
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163
el 20 Diciembre, le dice también que Malla le enterará de
todo (1). Con igual fecha el rey lo comisiona para entre-
gar al Conde Palatino la orden ó Empresa de !a jarra y
slole, exigiéndole el juramento acostumbrado en tales ca-
sos, (2) y el mismo dia manda el Hoy á su tesorero Fer-
nando de la Cavalleria para que le entregue 300 florines
por los dias que esté en la embajada por varios puntos do
Francia (3). Fstas cartas de Fernando llevan la fecha del
20 de Diciembre, y el 28 Malla llega á la ciudad de Avi-
íion, según vemos en su carta N. 2, escrita el l.° de
Enero siguiente. Dice en eüa que los embajadores de Se-
gismundo Othobono de ltellonis y Mossen Miqucl de Jakx,
salieron á recibirle al pueblo de Vilanova (próximo á di-
cho punto), y que al dia siguiente en presencia de los di-
putados de Constanza empezó Malla explicando algunos ar-
tículos de su embajada al Emperador. Dióle audiencia éste
para el dia siguiente por la mañana, y en presencia de
los mismos continuó sus gestiones haciendo resallar sobre
todo el empeño de Fernando por la unión de la Iglesia, y
el deseo de éste de mandar una embajada á Francia jun-
to con el Emperador, así como el de una alianza con el
Rey Luis, lodo según el memorial que el Rey Fernando
le entregó. Respecto de las otras confederaciones nada dijo,
pues así se lo habia indicado el Emperador. En nombre
do éste contestó á Malla el Arzobispo de Tours, alabando
el deseo de la sustracción á la obediencia de Benedicto, y
relatando' los sacrificios que para el bien de la Iglesia Ro-
mana habia hecho Segismundo; y refiriéndose al Rey Luis,
dijo deseaba su bien, y que con él se habia aliado bacía
tiempo por los hechos ’dc Ñapóles y de Pullia contra La-
dislao; que desearía que su alianza con dicho Rey estuvie-
se terminada antes de salir los embajadores para Constan-
za. El caballero Guillermo Senyer, mensajero del Rey Luis,
lo da las gracias en su nombre, y á continuación nuestro
(I) Rcg. N. tV09.
(?) R. t39l.rol.il.
(3) Reg N. til.», fol 153.
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embajador asevera lo antedicho, añadiendo que su rey an-
sia esta alianza por ser ei Rey Luís pariente, y que si Se-
gismundo quería intervenir en dar fin al asunto, podia ha-
cerlo. Replica el Emperador alabando al Rey de Aragón, y
repito que la alianza que él habia efectuado con el Rey
Luís era tan solo contra Ladislao, referente al hecho de
Ñapóles. El mismo día, después de comer, propone Malla
el resto del memorial al Emperador en presencia de ale-
manes y húngaros, Miccr Oltiobono y un caballero inglés,
y recibe con marcadas muestras de alegría el collar de la
jarra y slole que llevó por espacio de una hora; juró los
capítulos aceptando la dispensa que le hacia Fernando refe-
rente á su voto, dispensa que él también le concede rela-
tivamente á la que él le confería, que era la del Dragón.
El conde Palatino Duque do Bavicra recibe también con sa-
tisfacción la empresa ó distinción antedicha, prestando jura-
mento, asimismo un caballero del reino de Polonia, y Mi-
cer Sleve que es el encargado de llevar la espada del Em-
perador en los actos oficiales. Estas gracias hizo presente el
Emperador que iban comprendidas cnlrc las treinta que el
Rey Fernando le habia concedido. Otorgóla al caballero in-
glés que acababa de llegar de la batalla y que venia de
parte de Enrique V á proponer á Segismundo que si de-
seaba ir á Francia él iría á Calais con su Consejo. Añade
Malla que el Emperador lo manifestó que los franceses
vieron con desagrado la oferta que habia hecho Fernando
de mandar una embajada para procurarles una alianza con
Inglaterra, pues ellos sólo la aceptan mediante el matri-
monio de Enrique V con Catalina y que sabían que Fer-
nando trató con mensajeros ingleses un proyecto semejante,
que á saberlo él no hubiera aprobado que se hablara de
este asunto. Resuelve el Emperador que el Obispo de Ri-
ga y el Duque de Bria salgan para Francia, y que según
lo que estos mensajeros manifiesten decidirá. Dice á más
que ya dispondrá si debe mandar Fernando su embajada á
Francia ó nó, y que la carta para Escocia él cuidará de
remitirla, como asimismo de alcanzar salvo conducto del
Duque de Borgoña para los que vayan al Concilio de Cons-
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tanza; y que pondrá su sello en la Concordia hecha en
Narbona.
Esla carta (N. 2) lleva la fecha do primero de Enero
(Embajada Carta N.° 2.)
Aviñon 4 0 Enero S. A. (1416)
Al molí all el molí Rxcellenl ptlncep et senyor lo senyor Rey.
Jhesus.
Molí ale ct excellcnt senyor.
Ab humil dcuota et delude subieccio. Notlfic a la vostra alta n.agnlllcencla
que per gracia et direcelo del criador Dissapta a XXVII I de Deembre yo entrien
Abinyo acompanyat de mi^or Othobono ct de rnossen Miquel. et dun altre caualler
los quals» lem(»erador me trames per rebrem a vilanoua el lendema per lo mati en
presencia deis dipputats de Constanza yo proposi alguna articles de tna ambaxada
al dit emperador, axi com fraternal* t-aluiacions, et la bona conualecencia et aug-
mentado continua de sanitat de voslre Reyal persona, et lo sant zel vostre senyor
a la vniode la e.'gleya et no resmenys la ollería de ambaxada trameledora en fran-
ca eu conpanya sua. et la rabo del sobresehin.ent daquella et la intoncio vostre
senyor a la concordia ab lo Hoy loys et lo fet de la letra treinetedora en scoda et
la deliberado vostre senyor ala suslraccio fahedora tot a?o segons la insiruccio
del memorial, deis altres aífers toquants les confederacions yo senyor no dlgui res
aquella hora car axi mo trames adir lemperador ales coses desús ditos respos lar-
chabUbe de tors per ordinario del emperador et deis desús dils faent gracias a deu
qui axi auia emprentada en vostre Iteal corulgc la amor de la pau de la esglesia et
aula elegit a vos senyor per a ton g'orios misteri dar bon apunlamcnl et del fet de
la subtraccio foren tots sobiranament consoláis apres senyor per la lemperador
rememoranl tots los seus trebulls el diligencies per dar pau quant en ell fos a tota
chrtsliandat et axi mateix senyor recitant grans laors de vos, et apres de ualla al
fet del Bey lois dient que ell dcsigaue molí lo ben auenir, daquell Bey ab lo qual
era confederat ja de temps passat en lo fet de Napols et de apulia contra lansalau et
que ell auria plor quo lo fet desla concordia no prengues dilaclo mas que fos feta
ans que vostres misatg^rs senyor fossen a Constanza perque los vns affers no ro-
triguassen los altres qui sonde ten irán pes cora déla comuna concordia deis
christlans, et destes paraúsa senyor II feu grans gracias mossen guillera senyor
misatger del dit Rey lois dient que tostemps auia demostrada gran amor al dit Rey,
yo respongui quo vos senyor ab tots los Reys chrislians destgauels auer pau et
concordia axi com bon Rey Calholic et cht istia et que a vos senyor era placen!
esser de bon acord ab lo Rey Lois maiormeni com ell fos de vostre sane et en gran
afflnitai car voatre Reyal volentat retglade per retgle et dlreccio diuinal tosleinps
era inclinado segons dictament de virtut et vera raho etque res aire ñola podía
moure ni vinclar. empero que si lemperador volia entreuenlr et esser miga en
aquesta concordia do vos senyor ab lo dit Rey axi com vos senyor confiauetsdell
que auiets per fra.... et que neguna confedcracio ni altie cosa nol porin retraure de
esser ver mediator quo vos senyor esperauets que lo troctamcni de la dita concor-
dia venria a degude (1 et bona conclusio et que noy auria tañí affer que los fets de
la sancta unitai de la esgleya ne prenguessen dilacio ni dettimeni los quals vos
senyor auets acor sobre tots altres fets car desigats aquella sobre totes coses apres
la stilutdo vostre anima axi com be hsueis demostrat no comportam ni bla.... vos-
tre enrs malalt ans oblidant los euidenls el quusi cerls perills de la mor segons eos
de natura si no fos prouidencia diuinal dispensant et supplint sobro aquell axi ma-
teix que esperar que vostres misatgers ais quals dariets poders sobre la dila con-
cordia fossen a Constanza no era gran dllacio car per vos senyor no rom&ndrla que
la sancta vnio no fos presta ct ben presta ei ja a les portes el lois los preparaloris
daquella segons prou deuta a lol lo mon apparer per co quo vos senyor fet
auiets, la donchs senyor lemperador co.neusa a rubonar se molí altament de vos
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(1416), y el mismo cLa escribe oirá en la qpe dice que los
rocilant vostres gran$ lahor* ct dioni que aquesta confederado de que ell auin felá
rnencio ab lo Rey luis era cotura lánralau, en k> fei de Ñapóla, et yo respotigui que
axi ho aula entes car yo sabia be que vos molí excclleni senyor dcuícls per roho
do voslre gran exeelfciicia el alta virlul d^uiets esser scrit en aun cor axi com vos
purament loamaucis el que per ell el per (ots Reyscl princeps ebristtaus, deuiets
esser el amal el car tengul et cedes renyor ell respos molí dolcamcut el be som-
bla añil que lol quanl dit auia era en al per algún couporldels fi ancosos qui eien
aquí presents per lo Hoy luis lo die moteix: molí excellenl el virlucs senyor
epres diñar yo proposi lo redant del memorial al emperador acompanvat dal *
guus alamanys el ongres el micor ol bobuno el vn cau iller angies, el senyor
(leus merce romas lo dil emperador consolai ct n olí conienl de Iota voslre inten-
cío dioni tantos coses en voslie labor que apilarla que do babundancia de gran cor
ell pariaua oí rebe ab sobirana alegría elacciodo gracias lo voslte collar *enyor
el magnificant Iu do lo tench en son coll mes de vi;a hora ol feu lo jurameni deis
capliols acceptani la dispensado qui Tora contraria a son vot se gons vos senyor me
digues car ell senyor dispensa cas semblunl en vos en los capitols de la sua em-
presa segons ma dit, lo comlo palaii senyor ab sohiranes gracias fei lo juramenl re-
tío voslre ampres&a el oxi maieix lo caualler del regnede polonia el mossen sieue
qui porta lespase deuani lemporador el VI abres entre cauailers ol scudcrs nía
quals per honor voslre senyor et per quen fessen a vos les gracias axi com si >in-
gularmeul les haguessets nomenois volc lemporador que yom8lclx la los posas al
col] per auctoritot voslre senyor el sua dient que volla aquella esser enlesos en
loseu nombre deis X.X.X. la decna ainpresa dlx que saluraua per mostra dabres
atiera, el cert senyor molí appar beque voslre Ampresa es r oble car la porten vo-
lonlers el la magnifiquen ol sen teñen per honráis ios qnl la han, en lo non.bre da*
qucsis qui aquella hora reboten voslre ampresa senyor es lo caualler angies desús
dil qui es eslal en la batalla el es vengut n lemporador do parí del Hoy danglaicrra
ofTorint II que si vol anar en banca que ell vendrá a cales ab son consell, el esiant
en aqüestes noucs del caualler anglos dix a mí lemperaior que los franceses tro
auien irobat'pier en la ollería que vos senyor fels de trametre ambaxada en franca
per la concordia dols Heys de franca el danglalerra dient que cllsenlenon en la di-
ta concordia per vía do malrlmoui entro lo Rey danglalerra el Katerinu filia del rey
de franca el axi sabien ells que vos senyor menejnueis ab misaigers angloses sem-
blanl Iracte demalrimooi el encbare me dix que si ell se fos o u isal sobre ago que
Hornaguera Iranios adir que yo parles daquesia materia deuant los franceses axi
com feu mas que abona intcnclo lio au'o fot et que ell prouehiria be en los aflers
empero senyor sobre la anada en franca ell respon quo bi ira et quo sobre la Ira-
mesa de vostres raisotgers dirá a mi c° quo li semblar?, axi mateix senyor lie en-
tes et he ho assals de bon loch que ell fa embaxada en franca el lratt:cl lo Biabo
do Riga et lo duc de Rria pensen que segona aque-ts i robaron si fara lemperodor
qui no volrla que la sua anada fos infructuosa la qual los fianceses ab grao instan-
cia demanen et procuren senyor de la letra descocía lemporador na pren carrech
el dauer salconduil del duc de Burgnnya per los qui irán al concib et diu que poda-
ra son segcll en lo instrumeni do la concordia felá a narbma el queu* Iraroetra
per mí la sua Ampresa el que vol encbare ab mi pallar faentine resposta sóbrelo
fetde la am K axada en franca et dalires coses el axi i-on eslal en respes dos dies
porque senyor be deliberal de Iramelre vos lo correu ab la presenl segons lo so
que yo veig tro al dio de vuy lemporador me remelra breumeni a uos senyor et
nom caira aci esperar ot yo senyor sap deus ab diligencia eniench en mon espalxa-
moni maiormeni car volria lo jorn dols Reys fer vos offerta do parí del emperador
déla sua ampresa si fer se pnl el vulla per molts beuaueniuials anys lo lili de la
vergo aduocade voslre conseiuar voslre lteyal et gloriosa corona.
Scrita. Kn Aviuyo lo primer jorn del ony. 1416 (?)
Senyor
Jo voslre humill ct deuot solsmes ques recomana a la voslre motee PUelipp de
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monsajeros de Segismundo saldrán en #u compañía y le en-
tregarán la empresa; y que on cuanlo á la embajada á
Francia, no la coosidera el Emperador oportuna. (N. 3)
Cumplidas estas comisiones, no larda Fernando en apro-
vecharse de la actividad de nuestro personajo. Asi encon-
tramos con data de 20 Enero de 1416 en Perpiñan una
carta (1) del Rey, dirigida al Comisario de los derechos de
la Cámara Apostólica en Cataluña, á fin do que. entregue A
Malla la cantidad de 200 florines para sufragar los gastos
de viaje y demás que hará en el reino do Valencia en ra-
zón de asuntos concernientes á la unión de la Iglesia. Para
esta comisión recibe del Rey Amplios poderes, y en la car- .
la (2) que éste escribe al gobernador del reino de Valen-
cia en 25 del mismo mes, lo encarga eficazmente lo pres-
te todo el apoyo necesario; y en el memorial (3) que le
entrega el Rey, le recomienda igualmente que trabaje en
bien de la Iglesia, predicando sobre la sustracción á la obe-
diencia do Benedicto en la Seo y demás Iglesias, mandan-
do hacer rogativas y procesiones, y le dá asimismo carias
en blanco y facultades para prender y castigar á los que
á ello se opongan. Y respecto á Barcelona, en virtud de
otra credencial debe decir al gobernador que el Rey supo
por el veguer que declarada la sustracción á la obediencia
(Caria N.* 3.1
Aviñon I.® Enero S. A. (IH0.)
Al molí Alt e molí Excellent princop el senyor lo senyor Hey .
Jhesus.
Volt excellent et vlrtuos senyor.
Sus ara ma dil (emperador queus tramelra Ambaxada en company» Hita cree
los misatger* serán mossen tniquel el micer othobono et cree ►onyor que ella vos
portaran lamprosa de lemperador. Item senyor ma dil Icmperador que lambaxada
vostre trematedora en Transa no ha loe de present per la raho en labro letra con-
lenguda, segons les paraulcs del emperador pens que demu alguna In.ra porem
parltr, et conserve benauenturadomont et vollua vostre alus>ima corona senyor .
ihesus Hey vostre (111 de la verge advocada vostre. Scrlta lo primer dio dejaner
hora de nñg jorn.
Senyor.
lo vostie bumll vassall et soismes per vostre senyoria tromes alempcraiíor.
Fhelipp do Malla.
(1) Reg. N. SV4I fol. 19 v.*
(«1 Reg. N. 141 fol. ?0.
(3) Reg. 2V4l fol. 31.
Ton. ii. 12
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de Benedicto, .los canónigos Rabian sacado traslado de ana
Bula, y que si era preciso los castigara ó los hiciera salir
para la Córte. AI Arzobispo de Tarragona debe decirle que
el Rey supo que convocaba concilio en su provincia, lo
quo habia visto con desagrado, que esto era perjudicial á
la Union dé la Iglesia, porque no debe ignorar la órden que
dió á todos los prelados para quo se preparen para ir á
Constanza; le ruega que desista de ello, y que si no acce-
do empleé el rigor necesario. Añade para el Baile de Va-
lencia que sobresea este en la demanda de la franqueza
de los moros del lugar del maestre do la Merced y en la
del maravedy hasta que el general de dicha Orden Caza!
regrese de Constanza, disponiendo también que los comisa-
rios de la Cámara Apostólica de Cataluña y Valencia guar-
den los frutos y rentas de las prelacias vacantes, princi-
palmente de los que están en Peñiscola. Malla, para cumplir
la comisión que el Rey le confió en unión de Vilarasa, se
dirige primero á Barcelona á donde llegan el 30 de Enero
y asi se lo comunica al Rey en otra carta (N. 4), escrita
(N.* *.)
Barcelona 3 Febrero S. A. (1410
Al molí slt el molí excellenl prlncep el senyor lo senyor Rey.
Jhesus.
Senyor molí ftxcellcnt
Ab humil el deuota submisilo NolKDcam a la vostra christianis-dtna don ti nació
que a XXX. de Janer arribain a Barcbinona el lo dic malex parlam ab lo gouernador
«obre la bulla presentada etlegida en lo capilol de Barcbinona porque ell trobada
la veritat el sabul ou era la culpa bi prouehis segoi'S la tenor del noslie memorial
el appar senyor $>egons la sua resposla queell no ha pogultrobar sino quo vii borne
no conegui lu presenta en lo dit capilol ct aguí de aquella Ireslat per lo capítol la
cobra en sa Turnia et sen paili molí cuytadanieni el per rabo daquest fel el dal-
ties lo dii gouernador ha liaineses dues Iclres deles blanquea que noaallies por-
tauem a Micer Guillem Carboncll canonge el sacrista de Barcbinona qui ja vuy es
pariil segotiá dien per anar a vos senyor el a mossen Ferier Despugol canonge et
vlcari car aquesis onlre los allres han fuuorit* ios affers del papa et esta en veri-
tal senyor que molis ecclesiaslichs en aquesla ciulai se son desdaurats tnes que no
calguera el acó per inducllo el amor o temor dalgunes persones qui han lo Regl-
ineni de la sgleya sote les ales do les quals sen son aombrals molla mas nou son
aquells que sabien esser stnyulars et Teruents zelados et servidor s de voslre alta se-
nyoria los qualls son estáis ma>sa ai descubcrl desfauorits et serán senyor si vos-
lie Real prouidcucia no hi sople* ey prouehex Senyor just axi perla bona
diligencia del gouernador com deis quatro misatgers de Barcbinona el de Slicer
Bernal de Gualbes el den Geleberi de Malla aquesta ciulai osla vuy deus mer-
co be reposada et coiilinuameut reposa el se assegura tnils en V 09 tre Regia el
sánela iuieucio en los fels de la su neral coucili et de la desigáde voto de
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Í71
en 3 de Febrero. En ella le participa que el dia de su lle-
gada vió al gobernador, quien le dice que la bula á que se
refiero en su memorial fué presentada en el Capítulo do
a esgtcsia, nosaltres senyor ouem parlat largament ab los consellers et ab lo capí-
tol presentadlos vostres letres de créenla senyor et en vigor daquella dlent 90
que sablera procehir de vostre virtuosísima voluutat el per gracia del creador ells
bau axi sauiament preses les paraules et meses en obra que los affers están vuy
be et lo jorn de la purificado de la verga María yo rhelipp de Malla flu lo ser rao
en la seu on fou gran partida deis pus as>enyalats homensde la ciulat axi ecclesias-
llchscom lechs et segons que plac al rperit sant inspirar et dictar fou Teta largua
narrado deis affers el déla gk»r osa inteucio de Vostre chrisüumssima senyoria et
del grau be que deus per vostre ministeri ha obrat don per la sua gracia lo seu
nom bic es estal gioriticat senyor continuameut la geni se reduex en tot be el sa-
consola en vos qui en lur pau temporal et solut spiritual ab real prouidencia enie-
nets et auets entes mes esguardant a la pro-peritat de la esgleya que a la salut cor-
poral de vostre illustrissima persona la qual auets exposada a euident perdí de mort
per malaliia per curar lesgleya maro vostre déla sua antigua plagua del scisma.
Senyt r apparia al gouernador et appar a nosaltres que los cent rosins no sien ne-
cessaris empero senyor ontenem ho adir per lo contorn de- la ciulat et per les er-
conirades daquest terrilori carenchare no sabem si serán íiecessaris empero senyor
entenem en les parís vehines de Panucóla... . molta geni met vuy en gran duplo st
sera a nosaltres segur lo cami per rabo de melles persones de intencio ►inestro et
tot bom ab vna.... cha*jutge aquest. ... nosire camlesser perillos molt Deus perca
more© nos guard qui sabqueanam per son seruey et vostre. Senyor molt exeel-
lent si voslra senyoria tremetras al veguer de Barchinona lo qual es singular serui-
dor vostre algún gran poder del qual no agües atonlr taula los affers ior espal-
xament, car en gelebort de malla enchare no ba pogul rebre d¡uer ans totes les
messions ha agudos abestraure tnnits ton estadrs les arts et murieres exquisitos quls
son tengudes et enchare se tenen per alguna, et aquest poder senyor mayorment
seria vtil com lo gobernador hlc es absenl axi com ara que es anal en qo del seu
es ver senyor que ans que pariis per ordítiacio sua et cousell dalguns bous humen*
mlcer Johan Sirvent cononge de Barchinona es eslat constituii comissari general
per los eclesiaslichs el ja senyor lo trobam nosaltres en lolici persona es la qual es
ben o dedada a vostre seruey senyor treballen ell et lo dil gllabert do malla tant
com poden per traure diners et son se aixi armats tols quanls deiien ab appurencia
de justicia o vera o simulada et ficta que no podem anar auant per conscll de ju-
ristes empero senyor lodeaus dit inosser terror des pujol vlcar i en lo bisbat de Bar-
chinona ha donat lliberaliuent sus ara tot quant poder pot al dit micer Joliant slr-
uenl de compellir per censura ecle>iasticha en los deutes de la cambra aposiolical
et axi senyor vobem que ell se comenta desforsar en ben serulr et duptantque no
fos en desagraui de voslra senyoria vol supplir en 90 que tot senyor segons nos han
dil vuy es partltdagl micer guillem carboncll dessus dil et va a vostre senyoria
per virtut de voslra letra aelt diessada per lo gouernador. ell senyor sap molt en
los fetsdel papa et segon* dien te heos de mosseu francesch. ... Archabisbo de üa-
rugoca es persona lien entesa et ab la qual vosire senyoria pora molt sentir si dir
ho vol, senyor nasal tres uuem parlat ab lo cardenal de lolosa presentara vostre leire
tant com auem pogut seos cansar la sua decrepita sonectut lauoin informal do vos-
tre stincta intencio et del proles jusl que vos senyor auets s-oguit, ell senyor se co-
mana en la voslra gracia el din queus aura a sobirana merco que com adeu plucia
sials en Barchinona lo vullals oir cor molt desige al) vo*ire senyoria parlar, lo Bisbe
de Segorb axi matex se recomane en voslra gracia el fuerce el apres mol tes boites
el notables paraules el de gran, veri tai din que ell es del tot conformo ab lo vosirj
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172
Barcelona por un desconocido, y sacado el traslado por el
Cabildo so marchó cautelosamente; y quo para csplicar el
hecho entrega dos cartas en blanco de las quo le dio, una
para Micer Guillcm Carbonell canónigo y Sacrista de Bar-
celona que hoy mismo se dirige á Pcrpiñan, y otra á Mos-
sen Ferrer Dcspujol, canónigo y Vicario que son los que
más han favorecido al Papa. Los concelleres y el Capitulo
están animados y conformes en lo ordenado por el Rey, y
añade Malla que el dia de la Purificación de la Virgen él
misino predicó en la Catedral ante un auditorio numeroso
y distinguido.
valer car la voslre velen lai es volental do deu qui es vostre special director, Senyor
auem parlai ab los prouinciala do preyeadors el dol carme el tib los prio» el guardia
«iels quairo ordens inondicauls el ab los prhrs do la Morco el do natzarel olab los
mestros ou thooU-gia qui donaren lo consol! quo leutreriii dol papa no denla os-
bvr seruat,axi cuui vuy hom ha aci por cosa clara luis ab vna veu son conformes
ab vos tro sanl \olcr el ] roposil v ostra gloriosa inlciicio ot oLra prests do pro*
U u ociar el proyear ol ntoire ouam la vía do subtraccio el del sanl coucili genera),
el axi ho fan car ou \ental senyor luolt oxcllonl los religioso'» ble lian fel molí do
be, nosaltres senyir auem proscnludes lia algunos do voslres lotres la q aso-
birana gracia el | reguen deus per voslre salui, uxi iiuileix seuyor alguns notables
ciuladaus el altres bou» homeus auem visls el u noslre poder aconsolals en ropos
de lurs consleniies luis senyor zelen voslre benaueniurada pro»peritai, el sapiaia
que lanl auia munUn el preualgul iuiqnilai que grani parí dolo» genis era scandali-
zada qui ara sabude la vcrilal loba el gloriíica lo cread* r, seuyor si* de voslra mer-
co do fer | roueliir eu la collacio o asignado deis beneficia car si los ordiuaris bo han
tol afler deis quals molí son axi aíleclats coiu vos senyor sabets i.rarau la geni a
lur voler, el ja senyor veu vosiro seuyoria quaul han obrat aquesis beneliclsque
lo papa ba distribuí, senyor no»altro» auem esirels los cense llera el de manera
queells so dien esser bou contenis el buu scrit a valencia déla piofe^ el solem-
liilal quo aci »es felá la qual cosa sera deus ungeusaiil pi utilosa el de grau exim-
pli entro los allros consellers narnau destorrent ba bona inlencio en seruey do deu
el do vostre seuyoria, axi raalcx senyor lia aci \ na uiolt Lona persona el de gran
losiimoui de probilal cu es en pbelipp de fer reres lo qual ab bon zel el gran deuoció
seguex n o»lre ordiuacio seuyor el es causa de iuduir abo molla gent poique
deu tuerce eslau be el an ramón dczpla qui e» molí fetuciil ab sos companyons so
son portáis molí loableineul et lia ou per micer albos et en golebei tde Malla
/oren iuformais eu lur vengudo que salisfessen ells lian ub gran diligencia enlea
porque senyor molí vinuos. ...aquc»ls ab grau sludi el esfoiq han asegade do varar
la ñau desenl i>ere de la qual senyoi vos sots coi» ptlol bo pairo eu aqucsi por-
que migesani la gracia que deus vos doua ella prengua pori de paciüca voital, uo-
salires senyor foieiu ju eu partir si no per suiiaíer a molla geut qui ve anosulires
per informar so deis duplos qeuls occorren en la materia presenl el esdaueus algu-
nos llores quo coiu auem labal vn cap ala sorpeul de hércules ne broten sel, em-
pero seuyor verbal vena ol por si malexa so dafTousa el suru ais seuyor nous
scriuun pe:* la presenl, la gloriosissima vergo Maiia palroua voslre endres per lor-
iemos voslre Corona onvia dejsalui ol do pau Amen Scrila diluns a 111. de febror
Üu ílarcoloua.
Seuyor molí cxcellent los vostres humils et deuots vassalls et sotsmesbs Pbe-
lipp de üulla et luya de vilurasa quis rocomaucu «?n vostro gracia ot mer^e.
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173
Siguo en la caria enterando al rey do lo difícil que
es recaudar el dinero de la Iglesia por más esfuerzos quo
emplea el comisionado Gilberto de Malta, su pariente. Ha-
to parentesco es solo un supuesto, y se deduce por el em-
peño quo tiene siempre Malla en recomendarlo al rey. Ex-
plica cómo Juan Sirvent, canónigo de Barcelona y Comisa-
rio general eclesiástico, y Gilberto de Malla son muy
afectos á su persona y trabajan con empello para secundar
sus miras; que el antedicho Mosscn Ferro r Despujol, Vi-
cario en el Obispado de Barcelona, ha dado poderes á
Juan Sirvent para competir por censura eclesiástica á los
deudores de la Iglesia, queriendo suplir desde boy con su
conducta la indiferencia anterior. Itespeclo al citado Gui-
llermo Carboncll, hoy sale para la Corle en virtud de la
carta del Gobernador que asi so lo ordena: es hombre que
está muy enterado de lo relativo ai Papa, y según voz ge-
neral posee bienes del Arzobispo de Zaragoza; es persona
Instruida, y si quiero complacerle hará muchas aceracio-
nes. El Cardenal de Tolosa recibió su carta, y dice que
cuando el rey regreso á Barcelona desea verle. El Obispo,
do ' Segorbo contesta que está conforme en apartarse de la
obediencia do Benedicto. Las órdenes religiosas opinan d< I
mismo modo. — Estas disposiciones se las había encargado
el Rey en 23 de Enero á Malla y á Vilarasa (1). Los
concelleres escribieron á Valencia participando la procesión
y solemnidad que se hizo en Barcelona, y cita como los
más adidos á su persona á Arnau Deslorrent, Felipe For-
reras, Ramón Dczpla, etc.
Continua Malla en Barcelona cumpliendo la conrs'on
del rey hasta entrado Febrero, que se dirige á Va'encia, á
donde llega el sábado dia 13. Asi lo escribe Juan Merca-
der, Baile general de Valencia, de cuya carta (2) se des-
prende que Malla y Vilarasa llegaron al anochecer del di-
cho dia; que el lunes siguiente, 17, propusieron en gran
Consejo de la ciudad, con aprobación del Obispo y Cap:-
(I) Beg. N«íiH, f.il.3t v.»
{tj Legajo, N.° H7.
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(alo, el celebrar solemne procesión, lo que fué riel agrado
del pueblo; quo por la noche se encendieron fogatas (festa
de fochs) y el dia do la fecha 18 se ha efectuado la pro-
cesión, y á su regreso á la Seo predicó Malla siendo ala-
bado por lodo el auditorio. El 27 del propio Febrero es-
criben desde Valencia Malla y Vilarasa una carta en que
explican cómo impidieron que se efectuara la salida
para la Córte de una comisión del brazo militar, refi-
riéndose á la sentencia contra Bcrenguer de Vilarogut, que
no resellamos por no venir al caso, y recomiendan como
muy adicto á la persona Real al prebordre Mossen Ramón
Centelles. Por último, notifican que al dia siguiente saldrán
para conferenciar con el Duque de Gandía, dirigiéndose
luego á Játiva y Algeciras, y participan las novedades que
ocurren.
Invierte Malla el resto de Febrero y Marzo en termi-
nar los asuntos que le confiara D. Fernando, cuando le
sorprendió la noticia de la muerte de éste, acaecida en
Igualada el dia 2 de Abril de 1416.
Francisco de Bofarull.
(Continuará.)
EPIGRAFÍA.
Una lápida inédita de Tortosa.
Examinando, este último y pasado verano, en la Bibliote-
ca nacional de París los Flosculi de Pujades, de cuya obra
dió cuenta en el número anterior el Sr. Morel Falio, en el
Tomo III, pág. 157 á 185 hallé noticia de varias lápidas,
casi todas conocidas hoy dia, gracias á Fineslres, Masdeu y
Yillanucva, pero que no habían escapado á la diligente in-
vestigación de nuestro cronista.
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178
De una inédita, y digo inédita por no encontrarse en
Hübneri Inscriptiom hispanice latina, temé nota, V7C8 la
{siguiente: '
•C. CASTORl ET
BOHYCI
M. VALERIVS
ANTYS
V. S. L.
Esta lápida existia en tiempos de Pujades según el mis-
mo describe — «Qui puja dalt al Caslell de la mateixa Ciu-
«tat de Torlosa al ultim arch mes prop del pati, ó plassa
«de armas, junt al peu del arch vora térra posada do
«través en un marbre» — ¿Existe todavía? Casi no lo es-
peramos en vista del silencio que acerca do la misma guar-
dan los autores que con posterioridad á Pujades se han
ocupado de las inscripciones dertosenses. — ¿Pueden servir las
indicaciones del Cronista para encontrarla?
Esta lápida nos da á conocer los nombres de Castor y
Bohuci . — ¿Antus es Anlullus Cf. Uiibner 1426 /. (1727 i.
1728 ».) — Igualmente la forma Bohuci seria Boulm—JJm.
408, *458, 620, 744, 794, 2786?— Si asi fuera creemos
que habria motivos suücientcs para colocar dicha lápida por
su ortografía en época muy baja.
S. S. yH.
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176
REVISTA CRITICA.
Prehistoria y origen de la civilización , por Manuel Sales y Ferré
catedrático en la universidad de Sevilla. — Tomo I . Edad paleoti-
tica , ilustrada con 78 grabados.— Sevilla 1880.— Un tomo en 8%°
La obra del distinguido catedrático de la Universidad de Sevi-
lla forma parle de la Biblioteca científico-literaria, que se publica
en dicha ciudad, constituyendo su libro XXVIII.
Recomiéndase al hombre de mundo, al que desea con una rápi-
da lectura tener de los progresos de las ciencias, y de la ciencia;
una exacta noticia, y también puede ser de utilidad al hombre es^
tudioso, al hombre dado al estudio de la misma cieucia prehistó-
rica, ya que el autor de un modo claro, correcto y completo, re-
sume el estado del conocimiento que se tiene de los varios perío-
dos prehistóricos de la edad de piedra que son los que compren-
de et primer tomo, único hasta aquí publicado del libro del señor
Sales y Ferré.
Considerado desde este punto de vista, si peca por defecto el
libro del Sr. S. y F. es por insuficiencia de ilustración , pues en
obras de esta clase, y mayormente en España, se hace necesario que
el dibujo explique, aclare, y de á conocer las armas é instrumen-
tos del hombre primitivo que caracterizan las edades prehistóricas.
Que esto no constituye un reproche para el autor está claro, pues
siendo una obra editorial, al editor que se escusará con las con-
diciones económicas del libro debe en caso dirigirse nuestra cen-
sura.
Es por esto que no constituye un cargo para el Sr. S. y F. el
que se sirva de clichés franceses que no bastan á legitimar las
condiciones especiales del libro, reducido á exponer las bases y ca-
racteres de los diferentes períodos prehistóricos clasificados por los
descubrimientos hechos en Francia, pues aun cuando se den á co-
nocer los tipos, al lado de estos debian darse los que lo son pa-
ra la prehistoria española, y á estos aun preferentemente ya que
el libro del Sr. S. y F. se dirige al público y no á una clase
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177
especial de hombres, esto es, á los que se dedican á los estudios
prehistóricos.
Fuera del método y de la claridad de exposición, nada hay en
la obra que examinamos que sea propio del Sr. S. y F., pues co-
mo fruto de su observación y estudio personal solo hemos encon-
trado lo que dice en la nota primera de la página 119, de haber
notado en el gabinete de Historia Natural de la Universidad de Va~
lladolid un molar fósil del elephas primigenias .
El libro apoyado en buenas autoridades, por lo general en au-
tores franceses ó traducciones francesas, infunde desde luego con 1 *
fianza al lector, que ciertamente no desconoce los nombres de Lyel,
Qualrefages, Broca, Hamy, Lubbock, etc., pero nosotros hubiéramos
deseado que el autor se hubiese fijado en las obras de los arqueó-
logos y naturalistas del Norte de Europa, y aun en las obras ver-
daderamente fundamentales de los autores que cita, por ejemplo
que se hubiese valido de la Crania étnica de Qualrefages y Hamy
para describir las razas prehistóricas, y no del libro del primeró
sobre la Especie humana que no tiene la importancia de aquella
grande y científica publicación que tanto honra á la ciencia de sus
autores y á Francia.
Mas de todo esto se pudiera prescindir, y lodo esto se olvida-
ría ciertamente si el libro no pareciera la traducción de una obra
extranjera, tan falta y desprovista esta de noticias de la prehisto-
ria espaüola; pues aunque no podamos citar entre nuestros descu-
brimientos uno que pueda compararse con los que han servido pa-
ra fundar la ciencia prehistórica, es lo cierto que mucho tenemos
hecho con auxilio de propios y extraños, y que eu una obra de
vulgarización, mejor todavía que en una obra de. primera fuerza, se
deben registrar lodos los descubrimientos, que, por realizarse en
condiciones favorables para ser fácilmente contrastados y estudiados,
han de escilar mas la atención y la actividad del público á quien
se dirigen obras como la del Sr. Sales y Ferré,
Pero como la obra camina á su conclusión, y aun es fácil en
lo que resta introducir un estudio sobre la prehistoria española qué
lácilmenle puede ordenar el Sr. S. y F. nosotros celebraríamos in-
finito que al dar cuenta de la publicación del lomo 2.° pudiéra-
mos limitarnos á aplaudir sin las reservas que hacemos para el to-
mo primero, los estudios del Catedrático de la Universidad de Se-
villa.
S. Sam>bkb y Níquel.
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178
Les trente demiénte atmées (1848-1878), por Cesa* Canté (Edición fran-
cesa revisada por el autor, precedida de un Ensayo biográfico
y literario sobre el misino y acompañada de la Vida del ar-
chiduque Maximiliano de Austria emperador de Méjico.) París, Di-*
det, 1888. tu 4.° prol. de LXX1X y 437 pp.
Es tan conocido el mérilo de la Historia Universal de Cantil, tan-
tas las ediciones que de ella se han publicado, en tan gran número
los críticos que sobre sus páginas han emitido juicios, ya elogiándola
sin reserva, ya tachándola de imparcial é injusta porque desconoce el
espíritu del siglo XV11I, porque al paso que admite el testimonio de
Moisés en lo que refiere á los tiempos primitivos, no da fé á Tilo-Li-
vio respecto a la Historia Romana, ni á Maquievelo cuando habla de
la de Italia. Todas estas apreciaciones han sido emitidas tantas veces
que juzgamos ocioso insistir en ellas ni comentarlas.
Si debiéramos juzgar detalladamente la obra, cuyo título sirve de
epígrafe á estas líneas, [muchos reparos podríamos oponerla, pero
solo cumple á nuestro propósito demostrar cuán superficial y li-
gera se muestra cuando narra los acontecimientos ocurridos en nues-
tra patria, durante el período de tiempo, cuyos sucesos son obje-
to del estudio del ilustrado historiador.
Para convencernos de ello, no hay más que decir, que en referir
los gravísimos acontecimientos de que ha sido teatro España, desde
la salida al poder del ministerio Narvaez, hasta la de Cánovas del
Castillo, emplea sólo cuatro páginas. Y aún en estas dice que la or-
ganización y manera de funcionar del actual Senado, es debido á Oló-
zaga (página 254, libro 33 y 30).
Termina su estudio con este párrafo:
*La patria de Berraguele, de Arfe, de Alfonso, no carece de es-
cultores. En la última Exposición universal de París nos ha obligado
á echar á ménos á Fortuny (1820-74) (?); pero se han observado
obras originales bien estudiadas y verdaderas (Arico (sic) Madrazo,
Pradilla). Con tan bellos modelos eu la arquitectura, en el decorado,
en el teatro, España no podrá ménos de elevarse tan luego como re-
cobre la tranquilidad. Este pais de virtud y de fé, de obras pias, de
la dignidad personal combinada con una poética existencia, cuya ima-
ginación ha originado el proverbio: favre deschaleau en Espange (!!) Co-
mo si digéramos: levantar castillos en el aire); este pais, en donde to-
davía se entonan los cantos patrióticos de Quintana, de Gallego, de
Cienfucgos, de Arríala (sic); la patria de Donoso Cortés, de Ramón
de la Sayra (!) de Toreno, de Emilio Castelar, del poeta trágico Ba-
Iaguer, y los novelistas Caballero, Pcrez, Galdos, Marta del Pilar,
Trueba, no podrá ménos de relevarse y dirigir sus fuerzas liácia á un
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179
porvenir glorioso, empero más aún que la vuelta de aquellos tiempos
en que el Gran Capitán le ofrecía nuevos reinos, y el Gran Almirante
un nuevo mundo, le deseámos que sus partidos se disciplinen, que
los sentimientos de sus hijos se aúnen, que procedan noble y firme-
mente á fin de encontrarse á un tiempo distantes del desprecio de lo
pasado y del entusiasmo por el porvenir.» (p. 555).
Para muestra
Pedro Nanot Renart.
Antiguos manuscritos de ciencia , historia y arte militar existentes en l a
Biblioteca del Escorial , por D. Augusto Llacayo t Santa María. —
Sevilla, 18*J8. — Francisco Alvarez y C. a , editores.— Un vol. eu 8. #
de 312 págiuas.
Aunque las salvedades del anlor de esta obra, insertas en su último
capítulo vedan juzgarla con severidad, creemos procedente señalar al-
gunos de sus capitales defectos y vacíos que son visibles á su prime-
ra lectura. El objeto que impulso al Sr. Llacayo á publicar este libro
fué ofrecer al ejército español, noticia de los preciosos manuscritos
que existen en la biblioteca del monasterio de San Lorenzo del Es-
corial, en cuanto tengan relación con la misión que aquel desempeña
en la sociedad.
Al examinarlo hemos venido en conocimiento que se desvia el
autor de su objeto, la estension relativamente grande que á da los
M.SS. que ninguna relación tienen con el arle militar le imposibili-
tao de dar á la parte consagrada á esta materia, toda la importancia
debida, y que debe buscar el erudito militar; no negaremos que le es
útil y provechoso conocer todos los ramos del saber humano, pero
cuando ana publicación se circunscribe á un tema especial y dedica-
do á prestar un servicio y un adelanto en una institución determina-
da, huelga y es accesorio todo lo que se relaciona al objeto de un
modo secundario, y á veces sin enlace ni eonecciou, trata el Sr. Lia*
cayo de obras de historia general, de hacienda y estadística, medici-
na, derecho y otras materias que largo seria enumerar eu este lugar.
El Sr. Llacayo por lo general se limita á citar los códices milita-
res por su título síq examinar su contenido, olvidando que no sienr
do posible á todos sus lectores estudiar las obras que existen en el
Escoria] debería sino extractarlos, tarea algo difícil y prolija, dar
noticia de su contenido para que se pudieran apreciar el estado y
progreso del> arle militar en cada período histórico, eliminando
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180
aquellos datos que por ser de iodos conocidos es sobrado el repetir-
los. Los manuscritos árabes del Escorial constituyen un abundante
repertorio histórico para conocer el adelantamiento y organización de
sus ejércitos y armas, las disertaciones militares del duque de Estra-
da. Antonio Cornazano, Juan Huarle, Alfonso Palentino, Pedro Caín-
pío que sita el Sr. Llacayo, junto con otras que no vemos incluidas
en su obra, ofrecen materia sobrada para estudiar la ciencia militar y
contribuir á su verdadero progreso, y á ellos creemos debería haber-
se circuuscribido el autor de los Antiguos manuscritos de ciencia . his-
toria y arte militar.
Antonio Elías de Molins.
REVISTAS Y PERIÓDICOS,
■ ■ — t'y, — *•
Boletín histórico. —Octubre.— Del uso de ¡as pruebas judiciales,
por D. José Villa-amil y Castro. — Ritual de pruebas judiciales to-
mado de un códice del Escorial , por el l)r. D. Baist.— Documentos, Es-
paña, Francia y Efundes en el siglo AT/.— Bibliografía: El carde-
nal Juan de Torquemada , su vida y sus escritos , por el Dr . Ste-
phan Lederer. — Eduardo de Hinojosa.
La ilustración católica.— Octubre.— Los Bonzos .y la mitología
en el Japón , por D. Ernesto de Berguc.
Revista de España. — Octubre.— Mitología bélico- lusitana , por don
Joaquín Costa.
Rivista europea. — Oclubrc 16.-— Un nuncio straordinario á la cór-
te de Francia , por Augusto Bazzoni: trátase de Mazaritii y se es-
tudia su misión con gran copia de documentos diplomáticos iné-
ditos que interesen á la Historia de España.
Revistx contemporánea. — Octubre .—Influencia del obispo D. Juan
de Palafóx y Mendoza en los destinos de la América española , por
D. Juslo Zaragoza.— Guía efe la villa y archivo de Simancas , por
I). Francisco Diaz Sánchez.— Estudio crítico biográfico del maestro
Elio Antonio de Nebrija , por D. Hemeterio Suaue Caslellct.
L’ Excursionista.— Octubre.— Eoccursion al Conigó.—Jdem á Costa -
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181
bona y otros puntos del Pirineo Oriental . — Idem á Tan'ása.— Idem á
la Mare de Deu de Bocacorba .
Revista de Gerona. — Octubre. — Del levantamiento de Gerona en
1808 á favor de la Independencia patria , jior Emilio Grahit.
Revista de Valencia. — Noviembre.— Monedas árabes acuñadas en
Valencia , por D. Francisco Caballero Infame. — Periódicos valencia-
nos apuntes para formar una biblioteca de los publicados basta el
día, por D. Luis Tramoyeros.
El Ateneo.— Vitoria. — Oclubre.— Curso de Historia universal por
D . Ramón López de Vicuña , por E. de Velasco.
El Anunciador Vito mano. — Oclubre. — Etimologías Alavesas , por
Ricardo Becerro de Bengoa.
Revista éuskara.— Oclubre. — Orígenes de los iberos ó éuskaros ,
juicio critico acerca de algunas más importantes obras sobre su len-
gua , y apéndice con catálogo general de las mismas , por D. Nicolás
de Soral uce.— Poco promete lo publicado en este número. El au-
tor sigue á D. F. Fila en su discurso de recepción en la Acade-
mia de la Historia.
Euskal-erria.— Octubre.— Lexicología éuskara. De los diccionario*
de Azpitorte , Novia de Salzedo y el P. Larramendi. — Efemérides bas-
co nabarras.
Laurac-Bat.— Buenos Aires. — Agosto .— Biografía de los Gobernado-
res bascongados del Rio de la Plata . — Juan de Garay.
Revista de Canarias.— Octubre .— Estudios etnográficos , por Ro^
sendo García Ramos — Es un artículo polémico acerca del origen
de los guanches.
Revista d' ethnologia e de glotología.— Fascículo I. — Esbozo de
un programa de estudios de ethnologia peninsular.— Materiales para el
estudio de las fiestas , creencias y costumbres populares portuguesas .—
Ensayos de onomatologia celto-ibera.— Bibliografía . — Variedades.
El Memorándum. — Oclubre . — Segundo estudio sobre los Aborígenes
de Canarias , por Cárlos Pizarroso.
Revista de Asturias.— Oclubre . — Breve bosquejo sobre el estado que
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m
alcanzó en todas épocas la literatura en Asturias, por M. Fuertes
Acevedo.
Revista de Galicia.— Ociubre.— Estudios arqueológicos , Sta . María
del Temple x por Anlonio de la Iglesia. — Protestantes españoles del
siglo XVI Juan de Valdés , por Marcelino Menendcz Pclayo.
Revue d* Anthropologie. — Julio. — Sobre algunas remotas fechas que
interesan á la etnología de la Europa central , por el Dr. Gustavo
Lagneau. — Muéstrase el autor partidario del origen atlántico de los
Iberos, y coloca en España el asiento de los Ligures y Sicanos
que algunos etnólogos se empeñan eu llevar á las orillas de la Loi-
re y de la Sena. — Las Kamennya baby y las antigüedades del Cerro
de los Santos. — El Sr. ¿ahorowski resumiendo las tareas de la So-
ciedad Antropológica de Vieua publicadas en sus Comunicaciones ,
Mittheilungen der Antkropotogischen Gesselkchaft in Wien. — Tomo YU
año 1877 se detieue es ten samen le en los trabajos del Dr. Mücb,
quien á su vez resume y comenta la relación que la Comisión Im-
perial arqueológica de S. Petesburgo ba dado de sus Esoavaciones
en el distrito de Jekaterinoslao suscrita por Joh. Hawelka de Mos-
cou. — Véanse pág. 181 á 214 de la Revista Austríaca. — Nosotros he-
mos comprobado el estractó del Sr. Zaborówski y respondemos de
su exactitud, por lo tanto, y por lo que ¡al final dice, traducire-
mos su resumen.
«Las que los Rusos llaman Kamennya baby ó «bonnes femmeso
de piedra, son unas estátuas de pié ó sentadas, de rostro femeni-
no ó masculino con bigotes, de tamaño que varia hasta nueve pies,
(2 m. 97) que se encuentran sobre ó cerca de los túmulos: bajo
diferentes aspectos pueden diferir entre sí, pero todas representan
evidentemente una personalidad determinada t y sostienen con sus roanos,
d la altura de la cintura , un vaso en forma de copa.»
«Encuéntrase la primera meucion de las Kamennya baby en las
crónicas rusas del siglo XI1L que hablan de ellas, eu 1225, como
siendo obra de los Palotzes ó Comanes* En 1253, el miuorita Ru-
bruquis que Luis IX había enviado á la córte del gran Khau de
los Tártaros notó eu la Rusia meridional numerosas estatuas llevan-
do Un vaso contra su ombligo , y contó que eslabau colocadas so-
bre túmulos con la cara vuelta al Oriente. Por ese tiempo uo ha T
bian sido quitadas de sus puestos ni destruidas.»
«Toldy nota en 1866 que los Kurganes— túmulos — y Kamennya ba-
by se encuentran en grau número, particularmente entre el Pruth
y el Don, precisamente allí doude habitaban los Scythas en tiem-
po de Llerudolo. Y esta opinión coucucrda con la manera de ver
de Rodocicki, Pallas, GQldenstedl, Klapprolh y Koppen. Los Kur-
ganes se estienden mas allá del Don, liácia el X. del Cáucamo, y
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m
fcegun Pallas, hasta por el Jénisci, el Irtiscb, y la Samara. Pero es
todavía cuestión esto de saber si los furgones del otro lado del
Don están adornados con estátuas del género que no 9 ocupa». —
El Sr. Zaborowski dice aquí en nota: «Conforme á nuestras noti-
cias sin que nos sea posible indicar la fuente, creemos por nues-
tra cuenta, que difieren bajo lodos aspectos.»
«Según Jerney, que se muestra sorprendido de la semejanza de
las Kamennya baby con el tipo húngaro, tanto bajo el aspecto del
rostro, como del vestido, y que las considera como obra de los
húngaros en su antigua estación, dice que Jas figHras de piedra
que llevan copas, no se encuentran mas que encima de los túmu-
los de la región comprendida entre el Dinieper y el Don, Charkow
y la Crimea.»
«A causa de sus diferencias de todo punto individuales, de la
ausencia de todo atributo divino, de la copa simbólica que todas
ellas llevan, piensa nuestro autor que no sol) divinidades siuo es-
timas elevadas á los . muertos y á quienes represeulau.»
«Sino se ha podido hacer, asi lo cree el autor, objcccion algu-
na fundada contra esta opinión, no se ha formado opinión sobre
el pueblo que las levantara. Rubruqtiis que las atribuye á los
Curonnes, dice: Comani faciunt magnum twnuium, et erigunt ei sta-
tuam versa facie ad orienlem , tenentem ciphum ad umb i lición, faciunt
etiam divitibus pyramides. id est domunculas acutas et alicubi lapí-
deas domus, quamvis lapides non invenían tur ibi. Vidi quemdam no -
viter defunctum , cui suspenderunt^pelles XV I equorum . ad quodlibet
latus mundi quatuor, Ínter perticas altas ; et apposuerunt cosmos (fu-
mis) ut biberet, et Carnes ut comederet , et tomen dicebant de illo
quod fuerit baptízalas .»
«Admitiendo rl Sr. Dr. fiflüch la completa exactitud de las ce-
remonias descritas en la segunda parle de este pasaje uola con ra-
700 que Rubruquis no ha podido decir que él hubiese visto levan-
tar en su presencia los túmulos y estatuas eit cuestión. Solo vio
unos y otras todavía en pié en el país de los Cu manos, y se li-
mitó á exprimir la opinión que de ellos debían ser sus autores.»
«Pallas y Klaprotli las atribuyen á los Hunos, pero es bien sa-
bido que fos Hunos, no tuvieron ni casas ui tumbas; Bulgarine los
atribuye á los Scilhas; Güldenstedt los lieuc por Slavos.»
«Dubois se esfuerza en demostrar su origen chino. Mas para to-
da prueba (Voyages du Caucase , Neufchdtel y 1870) compara en su
obra á varias kamennya baby con dos cabezas de Chinos.»
«Con razón hace observar el Sr. Radozicki que los Mongoles to-
davía llevan hoy día una copa fijada en su cintura. Esta copa, se-
gún él podría con tanto mayor motivo ser la que cutre sus ma-
nos tienen las Kamennya baby f cuanto que, los Mogoles dominaron
largo tiempo en el país. Mas en presencia de las costumbres de
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184
ese pueblo que no son bien conocidas, de su antipatía por toda
habitación fija, de so poco cuidado por los muertos, ni un solo
momento se les puede considerar como autores de esa clase de
monumentos funerarios.*
i«En un viaje emprendido en 1844 para estudiar la región don-
de los Ungaros habían antes habitado, Jerney, ya lo hemos dicho,
creyó reconocer el tipo Ungaro en las Kamennya baby. Mas de esas
superficiales semejanzas, no se puede concluir que los Ungaros las
levantaran, por cuanto no es de creer que abandonaran una cos-
tumbre tan importante al pasar á su nueva patria, cuando nada les
hizo desistir de ello por tanto tiempo.»)
(«Mayores son las razones para pensar en los Scythas de Hero-
dolo que tenian por sus muertos, como nadie ignora, gran devoción.
La copa, entre ellos, jugaba un cierto papel y tenia una signifi-
cación simbólica. Según lo que nos cuenta Herodolo, el hijo que
podía armar el arco de su padre y ceñir su cinluroB, al que es-
taba unido una copa de oro, de cierta forma, heredaba su poder.
La leyenda nacional, según la cual habían recibido como un don
del cielo, una carreta, un yugo, una segur de dos filos, y una co-
pa, todo de oro, basta 4 demostrar, en efecto de otras, pruebas*
que dichos pueblos no eran nómados sino agricultores. A los ojos
de los mismos griegos no se presentaban como un pueblo despro-
visto de (oda cultura.»
«Pero los Scythas de Ilerodoto desaparecieron de una manera
misteriosa, y en lugar suyo, y eu el mismo puulo, en el Ponto Etixino
aparece un pueblo muy culto, los Gothen, que no aparecen de una ma-
nera menos misteriosa, y en cuyo punto se mantuvieron basta á la
llegada de los Hunos. Es pues sobre los Gothen que el Ür. MQch
pone toda su .atención. Conoce su historia, su poderío; el papel
que representaron no es propio de un pueblo bárbaro. No recor-
daremos las pruebas que se han dado dd estado adelantado de &u
organización, de su industria, en uua palabra de su civilización.
Yarios túmulos del Ponto-Euxino guardan los restos de sus reyes
junto con sus tesoros. Hay por lo tanto fuertes presunciones para
suponer que esos Scythas tan civilizados (como en rigor puede de-
cirse) sean los autores de las Kamennya baby .»
«Mas en el anexo español de la Exposiciou universal de Viena,
cri 1813, se pudieron ver los modelados de quince esláluas que to-
das estrechan sobre su pecho una copa con una ó dos manos há-
cia la cintura. Descubiertas en 1811 en el Cerro de ¡os Santos , lo-
calidad que probablemente sacó su nombre de anteriores y análo-
gos descubrimientos, han sido divididas en tres categorías. La pri-
mera comprende, las estatuas que sostienen con las dos manos un
vaso á la altura de la cintura; la segunda, las estátuas vestidas de
úna manera rara, cuya mano derecha está colocada ó estendida so-
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1185
bre el pccbo, mientras que en la izquierda llevo un objeto oque
no se lia podido determinar, por haberse encontrado en pedazos;»»
algunas veces un ¡libro* Sobre la parte libre del pecho se ven
inscripciones, con caracteres desconocidos. Uua de ellas en lugar de
inserí pciou lleva un collar del que pende un pesado medallón cu
bronce.»
«Las estatuas de la tercera categoría tienen un «iré marcial, y
llevan, como las de la segunda, una túnica y un manto, y además
brazaletes.»
«Con los cuatro dedos de la mano derecha sostienen una es-
pecie de vaso para beber, el pulgar sostiene un pequeño objeto de
forma desconocida.»
«Esas csiátuas de piedra, de España, han podido tomarse por es-
tatuas de divinidades paganas, pero difieren entre sí, como las de
la Rusia meridional y como estas igualmente eran estatuas funera-
rias, habiéndose encontrado huesos á su lado.»
«¿Cómo explicar que llevaran también una copa como signo sim-
bólico?»
«¿Fueron levantadas por un mismo pueblo?»
«¿Y qué pueblo es ese que sucesivamente habitó en uno y otro
país?»
«No puede suponerse que el mismo símbolo baya existido en
des países Um lejanos sin que baya habido entre ellos relaciones
bastante directas, puesto que ese símbolo no se encuentra en otra
parte.»
«En consecuencia, no se puede explicar su presencia en el Pon-
to y en España mas que en la hipótesis de que los Gothen fue-
ran los autores de las csiátuas en cuestión.»
«Existía esc símbolo, en efecto, entre ellos, y le vemos en po-
sesión de figuras p/dslicas llevando una copa, precisamente en una
estación intermediaria entre los dos únicos |Kiises cu que dichas
figuras se encuentran.»
«En el tesoro descubierto en Pelreosa. Rumania, y que es, in-
contestablemente de origen góihico, se halló una copa de oro de
26 centímetros de diámetro, en cuyo centro se encuentra una fi-
gura de inugcr teniendo entre las dos turnios una copa sobre su
pecho. Un autor ruso, el Sr. Filimonow, ha reconocido sin vaci-
lación alguna, cu esta figura, el tipo de las Kamennya baby , que
~para él son el símbolo de la vida, de la fecundidad, de la uer-
za creadora.»
«Según el Sr. de Linas ,— Orférrtric imrovinyiene, 18C4 > — la copa
de Pelreosa seria la obra de un artista griego, y las otras figuras
en relieve del mismo tesoro se rearman á la milbología escandi-
nava. Además se descubrió entre ollas un anillo con una iuscrip-
Tom. 11. 15
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clon rímica. Tero en todo esto no ve el Dr. Mfich nada que no
pueda concillarse.»*
Y acaba el Sr. Zaborowski diciendo que por ahora >e limita á
exponer las opiniones y hechos que quedan consignados, reseñán-
dose para otra ocasiou las consideraciones que las mismas le ins-
piren.
Lo que hay de propio en el trabajo del Doctor Mucb, como se
comprende, es la comparación que establece entre las antigüedades*
rusas y las del Cerro de los Santos, y á la hipótesis de si fue-
ron los seilas y godos un solo pueblo, hipótesis esta que el
Dr. Mücb anuncia en términos no tan positivos como se despren-
den del extracto del Sr. Zaborowski, puesto que se limita á pre-
guntar si, Yielleicht sind gar Skythen und Golhen ein Yolk?
Nosotros habíamos dejado de citar la Revista de Anthropotogia
en nuestro número de Agosto, primero, porque deseábamos que el 1
Sr. Zaborowski nos diera á conocer su modo de pensar sobre el-
punto eu cuestión y las opiniones del Dr. Müch; y luego porque
habiendo proyectado un viaje á Rusia deseábamos conocer de visu
esas h'amenninas babys de que >a habíamos o ido hablar en Yiena
en 1873, y no recordamos bien, si al mismo Dr. Müch. Hoy reali-
zado nuestro viaje damos cuenta del trabajo del doctor austríaco.
El Sr. M. no conoce sobre las antigüedades del Cerro de los
Santos otra publicación que el folleto de los Pl\ Escolapios de
Yecla impreso en 1871, por lo tanto no es de extrañar que deje
de hablar en su esludio de cuanto han dicho los arqueólogos es-
pañoles sobre las tan discutidas antigüedades de Elo.
Cuando en 1873, por razón de nuestro cargo, enseñábamos las
reproducciones de las más notables cstáltias del Cerro de los San-
tos á los arqueólogos rusos y ángaros que conocían la existencia
de las baby , starvehy. balvany , que con estos y otros nombres son
conocidas las cstáiuas rusas, quienes, en honor de la verdad se
mostraron muy reservados sobre la comunidad de origen, aunque
no por oslo dejara de impresionarles la conformidad en la postu-
ra y modo de llevar el vaso, estábamos muy lejos de pensar, que
un día se sostuviera la tesis de la posible comunidad de origen
de las dichas antigüedades, pues fuera de las circunstancias indi-
cadas que por extraordinarias que sean no bastan á establecer la
identidad, no es posible, de ninguna manera, comparar las Kamen-
naja baba con las estatuas del Cerro de los Santos.
La clasificación de las cstáiuas españolas en tres grnpos es ad-
misible para distinguir entre ellas, pero al caso solo hacen las que
llevan el vaso. Ahora bien, ¿qué hay de común ni en el traje, ni
en los adornos, ni en las proporciones, ni en el estilo de las es-
tátuas españolas cuyos principales tipos aquí reproducimos con las
Kamennaja dtaba que aquí juulo también presentamos para que se
pueda furmtir concepto?
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187
Entre todas las estatuas del Cerro de los
Santos descuella por su elegancia, por su
arte, la de muger de que dará idea nuestro
dibujo; eslálua que acredita un arle adelan-
tado, tan lejano del arle clásico al que sin
embargo se aproxima, como del arte gótico
á que han querido referirlas algunos anti-
cuarios á quienes repugna la antigüedad que
otros las atribuyen.
Cuanto puede decirse del arle de esa
imagen puede verse en el discurso de recep-
ción del Sr. Rada y Delgado en la Acade-
mia de la Historia. — Y si nosotros no esta-
mos equivocados al dedicar el templo de
Elo á Adonis Osiris, en las dichas imágenes,
podría verse á las mugeres de Biblos con
el vaso que contenía la cabeza de dicho dios.
Pero que diferencia no existe ya en'.rc e;la
misma estatua y los otros dos tipos adjuntos, a 6, singnlaiíóinos
por la forma del traje cuyo carácter oriental es innegable, y que
parecen acusar solo por este detalle una mayor auligüedad?
Véanse ahora los principales tipos de las Kamennaja baba , que
para que no se nos lache de parciales copiamos de las obras de
Dubois y de Gulhrie— Voyage au tour du Caucase , etc. París , 1839.
a b
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188
6 lo. en 8.° y 1 atlas en fuL — A tour performed m the years
1795-6 thoroug tke Taterida , or Crimea — London 1802 en fól. men.
Si aquí reproducimos el tipo de mogol de
una de las baba de Dubois (fig. 3) no es pata
que se note la disparidad enlre unas y olías
antigüedades, sino para que, por lo contrario,
o < uñón o» su sucesión arqueológica los ti-
pos que nos suministra Gulhrie.
Por la elegancia de la forma, por la anti-
güedad que revela su traje, evidentemente no
bay otra que mejor se pueda comparar con la estatua de muger
del Cerro de los Santo» que precede que la fig .
8 aquí reproducida en menor escala que eu la ci-
tada obra de Duboís.
Las que en Gulhrie llevan los números 1 y
16 ; podrían desde luego referirse á un arte más
antiguo, y aun la de número 16 que es la 4/ ad-
mite cierta paridad con la de n.° 3 del Cerro de
los Santos por la manera de cubrir su cabeza, y
de estas estatuas se comprende perfectamente que
Gulhrie dijera que eran obras de un artista ga-
do— and of more than gothic nwkmanship .— Si
pues, fueran góticas.
¿cómo explicar que se diferenciaran tanto en arle? ¿Admitiríamos la
explicación que el Dr. Müch da para el tesoro de Pétreos»?
Pero dejando A un lado la cuestión artística, hemos de pregun-
tar si á las antigüedades españolas es posible reducirlas á la época
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goda. Consúltese el discurso de D. Aureliauo Fernandez Guerra,
y se verá como queda bien probado, por el hecho de no encon-
trarse en las ruinas más monedas que las de los emperadores
Constantino y Teodosio, la época de la destrucción del santuario de
Elo. Cierto es que esta ciudad no desapareció del todo hasta que
Ordoíio li rey de León la arrasó cu 921; pero si con esto queda
espacio para la invasión gótica, como poner las Kamennaja baba
españolas en el templo elolano cuando en Rusia no se encuentran
mas que en los túmulos. — ¿Provienen pues de túmulos las españo-
las?* -Hasta hoy no se ha descubierto cadáver alguno en el Cerro,
ni rastro que indique sepultura; por lo conttario, se han descubier-
to evidentes señales y restos del templo primitivo que clasifican di-
chas estátuas de imágenes sagradas. Y por último, si fueran obra
de los godos, y góticas fuerau igualmente las rusas, ¿cómo expli-
car la solución de continuidad que implica el que no se encuen-
tren ni en la península balkánica, ni en la italiana, ni en la espa-
ñola, fuera del Cerro de los Santos? Solo como explicación, se po-
dría admitir que viniera con los godos una tribu gótica del mar
negro, ó no gótica, que por suerte fuera á parar á Elo y allí ele-
varan algunas tumbas destruidas ya desde la invasión árabe; pero
aun así y lodo contra esa explicación se levantarían fuertes dudas
producidas por la casi imposibilidad de que en el Cerro de los
Santos, en su meseta, se pudieran elevar túmulos á la manera de
los Kurjanes.
Diremos para terminar, que habiendo consultado el caso lo mis-
mo en Moscou que en Berlín, con los mas reputados etnólogos ru-
sos y alemanes, no admiten comunidad de origen ni de proceden-
cia entre unas y otras antigüedades, sino fortuitas similitudes que
extravian fácilmente, como las que sirvieron para comparar las an-
tigüedades americanas con las asíricas y egipcias.
MaTERIAUX POÜR L* niSTOIRE PRIMITiYE ET N’ATURELLg DE l’ I10MME.
— Junio. — Las grutas de Peniche y Casa de Moura (Portugal) esta-
clon y sepultura neolítica , por J. F. N. Delgado.
II isTORJsctiE Zeitsciirift.— Achler Band.— Drill. Heft.— Hegel — En-
trada de Carlos V en Amberes .
Literariscoe Rundschau.— Setiembre.— Simón:— España.
PERIODISCIIE BlNTTER ZUR BBSPRECIIUNG BEtt GrOSSEN RELIGIOSEX
fragen der Gegenwart. — 9 heft. — Cristóbal Colon y la opinión pública .
Zeitsciirift fur numismatik.— Tom. VIII-1.* y 2. a entrega.— El
señor Friedlaendcr al dar cuenta ¿e las Adquisiciones verificadas por
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190
W imperial gabinete numismático de Berlín á conlar del 1 de Abril
á fines del año 1879, cita una moneda de Brutobriga. — El Dr. llans Rig-
ganer publica un Estudio sobre las representaciones de Eras en las
medallas , y con estrañeza vemos que considera como una repre-
sentación de Eros el símbolo del Pegaso con la figurilla alada de
las monedas Emporilanas— pág. 97 fig . 28. — Nosotros desearíamos
conocer las razones en que se funda el Sr. Rigganer para ver en
dicha representación un Eros, con tanto mayor motivo, cuanto que,
en las 28 monedas en que estudia dicho símbolo, solo en las mo-
nedas de Ampurias aparece el Pegaso ó caballo alado.
En las páginas 150 á 15í, el Sr. Adolfo Erman publica un jui-
cio crítico de la obra de D. Francisco Codera: Tratado de Nu-
mismática Arábigo-española , que le merece justos elogios. Pero
lo importante de esta crítica está en que su autor, mediaiite el
conocimiento que tiene de las mouedás arábigas del Gabinete Im-
perial de Berlín, puede suplir, corregir y aumentar el trabajo de
nuestro sabio compatricio. Principia el Sr. Codera su estudio con
las monedas cuya leyenda está escrita en caracteres latinos y
latino-árabes, dando á conocer una moneda de oro de la co-
lección de D. Pascual Gayángos, en cuya segunda aren lee
NNESDSNISVN SIMILIS, leyenda: oque no cayó, dice, toda
dentro de la plancha», pero que evidentemente completan los
otros ejemplares que presenta donde se loe CVNNSALI— CVNN..AL
— CVNNSAL.... SIMILIS. El Sr. Codera propone la lectura NoN KSt
DeuS NISi VNuS CYi NVLLus SIMILIS, y si el Sr. Erman acepta
la primera parle de esta lectura, Non est Deus nisi unus , claro es -
tá que no puede aceptar el resto, pues el Sr. Codera prescinde
de una de las N de CVNNSALI al leer CVi NulluS ALIus, cuan-
do se puede leer directamente sin que contradiga la fórmula al-
coránica á que se refiere el Sr. Codera, CVi NoN eSt ALIus. Cor-
rección que creemos exacta.
• Restablece también el Sr. Erman la lectura de las cinco letras
hebráicas que Vázquez Queipo leyó en una moneda de esta clase
acuñada en el año 92 ind. 12, v además la leyenda de la orla
que ni pudo leer Vázquez Queipo en el ejemplar de Delgado,
ni ha podido leer el 'Sr. Codera cu el ejemplar de D. Car-
los Camerino que también perteneció á dicho señor. El ejemplar
de Berlín no permite leer claramente la leyenda de la primera arca,
pero esta la conocemos por los dos ejemplares citados de Delga-
do. La leyenda de la orla y las cinco letras del centro Jas trans-
cribe el Sr. Erman de la siguiente manera:
I^DNINIDSNSDSS í 81 131
y además declara que la monedo que describe de una galvanoplástica
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tí» t
itcl Sr. de Gayangos, como precedente del musco de Berlín, es una mo-
neda análoga á la anterior, ‘pues solo varía en los cinco caracteres
del centro donde claramente se lee 8IMILI8.
Pregunta el Sr. timan sí una moneda de oro del Gabinete im-
perial de Berlín no pudo pertenecer á Ábdc-r Rahmán III; paia
que los que se dedican al estudio de la numismática arábigo-es-
pañola puedan responderle, publicamos á seguida su desciipcion.
Anv. Fórmula y el nombre Snid, á la izquierda una raya
vertical como en las monedas africanas de ese tiempo. Or-
la indescifrable.
Rev. Fórmula y
4Ü! ^ i J En-Msir EMU All&h
Ábde-r-Rahmán
«A las monedas de los Ilammudies, dice el Sr. E. puedo aña-
dir un diñar de 'El Qásim del año 410, de cuyo príncipe sólo se
conocía hasta boy, moneda de plata.» — Pero no describe esta mo-
neda.
cDc los Abbadies de Sevilla», continua, «solo conoce el Señor
Codeia monedas de oro; que ellos también acuñaron dirliemes lo
demuestra una moneda de billón del Gabinete imperial, que per-
tenece á El ülútadid , acuñada en el año 439. El anverso lleva el
nombre de Hágib Ibn* Abbád en el reverso
el nombre del acuñador y el del Califa Hixcm.»
«De los señores de Badajoz, cuya historia es tan oscura, posee
el Gabinete de Berlín igualmente algunas pequeñas monedas de
oro, sin indicación de lugar ni de año. Una de ellas con el nom-
bre de Hftgib Megd-cddaula en el anverso, teniendo en el reverso
el nombre de Moiawakkil y dos lincas ilegibles para mí, princi-
piando con ó En otra en que se lee el nombre de
Malawakkil eu el anverso, en el reverso se lee El Munsur; tam-
bién se me presenta el nombre de este príncipe en monedas de
plata acuñadas do un solo lado.»
«De los diñares representados en la plancha XV, n.° 8, perte-
necientes á los Zciries de Granada, existen dos ejemplares en el
Gabinete imperial; en el más inijio: Irme se muestra claro el nú-
mero el tiempo de la acuñación se fija en el año 3o0}9.»
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m
Y por último, dice que en una moneda de Suleiinán el Mos-
la'in de Zaragoza, Ice el autor equivocadamente el nombre Aben
er Rádi, cuando del ejemplar del gabinete berlinés se ve claro el
nombre, y lee Abú-bani-Ahmed.
NOTICIAS.
Se ba publicado en Valencia el primer número de una Revista
mensual que lleva el nombre de dicha Ciudad, y anuncia para los
números sucesivos los ti abajos siguientes: — El Exorno . Sr. D. Luis
Mayans , estudio biográfico , por O. Juan Navarro Reverter — Antigüe-
dades de Sagunto , por D. José Biosca— Apuntes para la historia de
Valencia de 1814 á 183i, por 0. Félix Fizcuela. — Orígenes de la in-
quisición de Valencia , por D. José María Torres. — Ruinas romanas
del Forcall , por D. Nicolás Ferrer y Julve. — La Taula de Valencia ,
por D. Arturo Lliberós. — Objetos prehistóricos de la cueva de Roca en
Orihuela , por D. José Vilanova y Fiera. — Estudio sobre la época de
las Germanias, por D. Vicente W. Qucrol. —Historia de la Zaidia ,
por D. José M. Torres. — Alménala y su templo de Venus, por don
Vicente del Cacho y i). Luis Cebrian.
En la sesión de la Academia real de ciencias de Tnrin de $ de
Mayo del corriente año, el sucio D. Luis Schiaparelli terminó la
lectura de la primera parte de su memotia sobre la raza ¡bero-li-
gur que había dejado en la primera sesión al tratar de que, «Los
Iberos, considerados especialmente en los Bascos, no tienen herma-
nos en el continente Europeo, debiéndose por tanto buscar su o:í*
gen y patria primitiva en otros países y entre otras naciones.»» En
esta segunda lectura el autor cree haber probado; nQue los Iberos
y los varios pueblos de la familia Ibérica no tienen comunidad de
origen ni de lengua, ni con los arios, ni con los semitas, n*
con los lirenicos, sino que constituyen un gran pueblo del antiguo
occidente, habiendo venido sogun todas las probabilidades de la
iberia del Occidente á la del Mediodía.*» — Fn la última par-
le de la Memoria el Sr. Sbiaparelli piensa probar la lésis de que
el pueblo Ligur pertenece á familia ibérica.— El Secretario de la
Academia, el Sr. Senador Gaspar Gorresio hizo algunas observacio-
nes inclinándose al origen a'ricano de los iberos.
Leemos en el Boletín histórico que el Sr. León de Rosny se
ocupa actualmente en copiar y descifrar el Calendario mejicano
existente en el Museo Arqueológico Nacional, habiendo dado ya por
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resultado sus observaciones que en esle interesantísimo monumento
calcográfico se halla la continuación del muy conocido que posee
el Sr. Tro.
El célebre asiiiólogo D. Julio Oppcrt ha examinado las anti-
güedades de Yecla, conservadas en el Museo Arqueológico, pronun-
ciándose abiertamente contra su autenticidad, y exponiendo á esle
propósito la peregrina idea de que son una falsificación hecha cu
el siglo XYL
Parece que dentro breve tiempo va á publicar el señor Currado
Gargiolli la Historia de Juan de Prócida y de las vísperas Sicilia-
nas que dejó inédita Niccolini. No interesaría esta noticia á nues-
tros lectores sino se anunciase que dicha obra llevara gran núme-
ro de notas de su editor, pues de otra suerte, por las noticias que
se tienen de la obra de Niccolini, parece que no pasa de ser uu
estudio político-literario destinado como el primer trabajo del se-
ñor Amari á mantener viva la fé de los italianos por la causa de
la libertad y de la unidad de la patria.
En Portugal se ha abierto una suscricion nacional para erigir
en Lisboa una estatua al historiador Alejandro Herculano.
Hemos recibido los cuadernos 7.° y 8.° del Album histórico ,
pintoresco y monumental de Lérida y su provincia , que contiene una
noticia del Sr. Ciispiu Borras sobre Cervcra, y otra del Sr. Ple-
yaa de Porta J sobre la Azuda de Lérida.
Dos preciosas joyas de la arquitectura patria amenazan ruina sc-
jpiu la Revista de Asturias que escita á la Comisión cíe Mouumcn-
ios históricos y artísticos de aquella provincia para su conservación.
Una es Ta ermita de S. Cristina situada en un biniesto corro á
orillas del rio Lena, y hermana gemela de las famosas iglesias de
Na raneo.-— Otra es la iglesia románica situada cu las- márjenes del
Pilona en el camino de Inficslo á Covadonga, estimada como de
lo más puro y elegante que el siglo XII ha dejado en aquel prin-
cipado.— ¡Ojalá que las escilacioncs de la revisia asturiana produz-
can su efecto, y se salven entrambos monumentos!
Un nuevo enterramiento romano se ha descubierto en Badalona
al construirse una casa, desgraciadamente solo se ha podido reco-
nocer y recojcr del mismo algunas tcgulus. Hablase igualmente de
unos fragmentos de inscripciones que daremos á conocer tan pron-
to lleguen á nuestro Museo Arqueológico provincial.
Nuestro compañero D. Celestino Pujol y Camps expondrá en la
Tom. h. H
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194
exposición de arles decorativas que se abrirá dentro de algunos dias
en esta Ciudad, en el Instituto de Fomento del trabajo nacional, su
preciosa colección cerámica empuritana, y otras valiosas antigüedades
de su museo. Si nuestro compañero quisiera desprenderse de esa co-
lección, nosotros aplaudiríamos y celebraríamos mucho que se adqui-
riera, ya para el museo del trabajo nacional del Iustituto, ya para el
Museo Marlorcll.
Hoy debemos dar cuenta de que la colección numismática empa-
ntana de dicho señor ha sido adquirida por el Excmo. Ayuntamiento
de esta capital para el Museo Marlorcll. Nosotros debemos agradecer
tanto más al Ayuntamiento esa adquisición cuanto que á nuestros
ruegos la ha hecho. — Esto esperamos que se estimará como un ser-
vicio positivo hecho por la Revista de Ciencias históricas, y ¡ojalá
no sea el último que podamos prestar á la cultura nacional!
También debemos decir que nuestro amigo en una vuelta que
acaba de dar por Cataluña ha adquirido algunas antigüedades nota-
bles de que daremos noticia en nuestro próximo número.
Hemos dicho que en la sección arqueológica de la Exposición de
Arles decorativas se expondrían algunas antigüedades, y ahora debe-
mos añadir que no serán tantas ni tan importantes como sus organi-
zadores se prometían.
El Instituto de Fomento del trabajo nacional había al efecto solici-
tado la cooperación de los señores obispos de Cataluña y de algunos
cabildos, quienes, por razones que no discutiremos en este momento»
se han uegado á autorizar el envío de los objetos arqueológicos que
poseen algunas iglesias de sus diócesis. Pero lo que más nos ha ex-
trañado ha sido la intransigencia del Sr. Obispo y Cabildo de Gerona
que ha llegado hasta el extremo de no autorizar á los representantes
de dicho centro para que pudieran sacar fotografías de algunos obje-
tos de la catedral de Gerona.
Muy otra ha sido la conducta del Sr. Obispo de Vich quien á lo
menos dió orden para que se autorizase á dichos, señores para que
pudieran reproducir las más preciosas joyas y frontales de S. Juan de
las Abadesas.
También del Sr. Obispo de Lérida ha recibido el Instituto pruebas
de su buena voluntad. *
Cuando conozcamos cuanto haya mediado en este asunto entre los
Sres. Obispos de Cataluña y el Instituto, nos ocuparemos con deten-
ción de osle asunto.
Del hallazgo de una hacha de piedra en Purchena, provincia de
Almería, donde tan raros son esta clase de hallazgos, nos da noticia
I). Rafael Blasco, quien la ha adquirido para su museo. También nos
dice que ha averiguado el paradero de unos fragmentos del Cerro de
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19 »
los Santos descubiertos hace algunos años, y que espera poder dar-
nos noticia de ellos próximamente.
✓
Hemos recibido el primer número de la Revista de Ethnologia y de
Glotología que ha fundado en Lisboa D. F. Adolfo Coelho profesor de
filología de la facultad de letras de Lisboa. El sumario que en otro
lugar de este número reproducimos dará una idea de lo que es la
publicación, y de cuanto debemos interesarnos por ella cuantos estu-
diamos las antigüedades ibéricas.
Según nos escribe el eminente filólogo D. Julio Vinson, ha descu-
bierto en la Biblioteca Nacional de París unas notas de gramática
bascongada escritas en 1659 que dará á conocer en los primeros nú-
meros del año próximo en la Revue de linguistique et de philologie.
Ausente de Barcelona cuando se imprimió la Gramática etc. de
Micoleta, no me fué posible impedir que se deslizaran algunas erratas.
Tal vez dejemos ahora de correjir algunas mas, pero en caso no se acha-
que este defecto á falta de cuidado sino á la dificultad del asunto y
á la falla de buen consejo.— Solo el Sr. Vinson nos ha escrito indi-
cándonos algunos puntos dudosos, errores y fallas que vamos á seña-
lar: — pág . 123. Xaunensaco . seria Xaunendaco?; — Id. Xauneatan t uno
comprendo», dice, nosotros tampoco pero nuestra copia es exac-
ta para uno y otro caso.— pág. 124, Elestun are «no comprendo», ¿no
seria hura? puede ser; pero nuestra copia es exacta.— Id. liu y gue
corrige Ate, guc, cierto, esta corrección nos escapó en el tiraje á par-
te cuando idénticas correcciones hicimos en las páginas siguientes como
luego se verá.— pág. 125 y 126, «¿es la terminación del imperfecto á
ó a, es decir an?; puede ser que en la copia dejaremos de continuar
el acento en la segunda persona del singular, pues en la primera y
tercera de plural de eguin aparece, pero creemos poder asegurar que
no figura el tilde de la ñ.—pág. 134 y 138. Errur, Erurr creemos
que en efecto es más correcto erurr como dice el Sr. Vinson, y aun
mejor erur t pero no hemos querido hacer corrección alguna al texto
ni aun ortográfica, ya que hoy se disputa lo mismo sobre los voca-
blos que sobre la ortografía moderna é historia del éuskaro.— pág. 142
«dice amaca ó amaica » en el texto es amaca. — Id. oguey ja bat ó
oguey ta bat? nuestra copia es exacta Cf. la regla que pone Micoleta
ocho líocas más arriba. — pág. 131 ¿durtea con d? Si.— pág. 134, «di-
neroso es dineduna ó dinero duna?» lo primero en el texto.— pág, 135
«granizo anasusea no seria uatta susea?» posible, pero podemos ase-
gurar porque tenemos absoluta confianza en nuestra copia que en ca-
so Micoleta escribió anasusea.— pág. 139 preñez, empreñar, no me
atrevo á corregir wor, hay que ver el original. — Creo que podía atre-
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196
verse el Sr. V., nosotros hicimos en el tiraje aparle la corrección con
la copia á la vista, véase á continuación. — Las erratas que por mies*
ira cuenta corregimos son las siguientes:
P. 6 /. 6 d. gue lia. guc.— p. 6 l. 33 d . gue lea . guc.— p. 7 l. 21 d.
gue lea . guc.— p. 7 l. 31 d. gue lea . guc.— p. 8 l. 22 d. 30 lea . 3 t?.«—
p. 12 1. 24 d. culillo lea. cuclillo.— p. 12 /. 39 d . aeir /ea. aire.— p.
13 /. 6 d. su nieva lea, surrieoa.— p. 14 l. 19 d, escousea lea. escon-
sea. — p. 14 l. 15 d. $an lea. xan. — p. 14 /. 27 d. coser lea cocer que
es egosi. — p. 14 /. 28 d, xossi lea. xosi.— p. 15 l. 33 d . yracassi ¿o.
yracasi.— p. 17 l. 26 d, inez eguin lea, iuez eguin.— p. 17 l. 21 d. jan-
cli (V) lea. jatieli.— p. 18 l. 34 d. miracuirea lea. miracurroa. — p. 20
l, 34 d. jorrea lea. iorrea .— p. 20 l, 35 d jorratu lea isorratti, entien-
do que iorrea debería ser ísorrea, como lo indica isorrea , Fabre da izorra ,
Van Eysid. — p. 21 l. 14 d. ercamea lea. erradica .— p. 23 l. 26 d. lan
lea. lau. — p. 27 l. 19 d. yean lea. cean .— p. 27 l, 39 d. dauela (V) lea.
danela.— p. 28 l. 42 d. Iru lea. iru.— p. 29 /. 2 d. damo lea. dauiu. —
p. 29 /. lo d. Icuego lea. lenago. — p. 30 /. 7 d. cussu lea. escussu. —
p. 30 l. 23 d. xayquitenda lea. xayguitenda. — p. 30 /. 28 d. osasum
lea. osasuu.— p. 30 l. 40 d. depechcian lea. despachelan.— p. 30 l. 40
d. ami lea. ansi. — p. 30 l. 43 d. ecargue lea. escargue. — p. 3£ l. 4 d .
Mamelec lea. Manuelec.— p. 32 /. 31 d. yu onelan lea. ynonelau.— p.
32 l. 37 d. gayoto lea. gaysto .— p. 32 l. 40 mesedeve lea. mesedeoc. —
p. 32 /. 43 d. mapurnan lea. mapuruan, con cambio de p por 6.— p. 33
l. 30 d. Bacía lea. Bada. — p. 33 l. 36 d. acozida lea. acorida.— p. 33
l. 41 d. ygue lea. yguc. — p. 34 l. 8 d. erra zoco cguigodot lea. errazoea
eguingodot. — p. 34 l. 29 d. emonclile lea. emondite.— p. 34 l. 32 d .
esaudarve lea. esandaroe. — p. 34 l. 36 d. corrnmpichoise lea. corrum-
piduric.— p. 34 l. 38 d. eguinda lea. esguiuda.— p. 35 /. 5 d. esavri
lea. esarri .— p. 35 l. 5 d. viderie lea. videric.— p. 35. I. 7 d. copea
lea. cofrea.— p. 35. /. 35 d. gulldisale lea. gueldisate.- p. 35 /. 42 d.
faltabal lea. faltabat.— p. 36 l. 4 d. ardesac lea. ardoac — p. 36 l. 16
d. Iquibnc, ecaoridislu lea. Iquibac ecarridistu. — p. 36 l. 21 d. dancat
lea. dancat. — p. 36 /. 25 d. ervaan lea. croan. — p. 36 /. 28 d. Laurog-
ne lea. Laurogue. — p. 36 /. 34 d . miesaseoac lea. miesascoac.— p. 36
/. 42 d. ieusleari lea. icusleari.— p. 36 /. 44 d. barac galdue lea. berac
galduc.— p. 37 l. 4 d. urratuae lea. urraluac.
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A NUESTROS SUSCRITORES.
Accediendo á las obsecraciones que se nos
han hecho para que el número de tomos de
la Revista correspondieran con los semestres
del año, la Asociación para el estudio de
la historia patria ha dispuesto, que el núme-
ro de Diciembre comprenda además el primer
trimestre de este año, de suerte que, los doce
números de la Revista que corresponden á la
suscricion por anualidades quedarán servidos con
el dicho número.
De otras reformas todas en interés de nuestros
abonados se dará cuenta en el número pró-
ximo.
CONDICIONES DE LA SUSCRICION.
Sale un número mensual de 104 páginas.— Precio: En ESPAÑA: El año
12 números, 16 pesetas.— Se suscribe. BARCELONA.— Administración: Libre-
ría de Eudaldo Puig, Plaza Nueva.
EXTRANJERO: El año, 25 pesetas. — Se suscribe: París: ' Leroux,
Rué Bonaparie, 28 .— Alemania: S. Calvary y C. u — Berlín, , W. Uníer den
L ir.de 17 .
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( nov * 1924
A ¿rC4.y» V^C-
J,
REVISTA
%
DE
CIENCIAS HISTORICAS
publicada jsor
S, SANPERE Y MIQUEL,
I>iciemt>re 1 880, ri, Marzo 1 88 1 .
SUMARIO.
PAC.
1 Religión española y j> or D. J. Francisco de Masdeu iqy
II. La decadencia de Cataluña . (Estudio histórico), por Pedro Nanot
Renart. a85
Til. La crónica de Berenguer de Puigpardines , por Felipe Benicio Na-
varro 326
IV. Don Pedro el Condestable de Portugal, considerado como escritor ,
erudito y anticuario. (Estudio histórico-bibliográfico), por Andrés
Balaguer y Merino 38o
V. La aljama de Tarragona, por Fidel Fita 413
VI. Filología. — Suplementos al Diccionario trilingüe del P. Lar r ame ti di,
escritos en 1746 por el P. Fr. José de María 416
VII. Arqueología. — Contribución al estudio de los monumentos megaliticos
ibéricos , por S. Sanpere y Miquel 434
VIII. Estación prehistórica de Caldas de Malavella, por Manuel de Chía. Í 20
IX. Epigrafía . — Inscripciones ibéricas y romanas, por Celestino Pujol y
Camps 526
X. Observaciones sobre el articulo de D. Fidel Fita, sobre epitafios he-
breos por el Dr. Mauricio GrOnwald 53o
XI. Epitafio ae Jaime Pujol tí Despujol en el Monasterio de Pedralbes ,
por Eduardo Támaro 533
XII. Numismática. — Moneda de oro con los tipos de Emporice, por J. Zo-
BEI. de Zangróniz. 536
XIII. Numismática de la España Citerior , Catálogo de las monedas no pu
blicadas en la obra. Nuevo método y clasificación de las monedas
autónomas de España, de D. Antonio Delgado, por Celestino Pu-
2 ol t Cahps 539
XIV. Inventario de la Tesorería de la Catedral de Gerona, formado en
i5 88, por Enrique C. Girbal 565
Revísta crítica.— fVéase la 4. a plana de la cubierta)
Revistas y periódicos. * 602
Noticias. . . 606
MADRID.
Librería de Fernando Fé,
Carrera de S. Jerónimo, 2.
FRANCIA.
E Leroux, Rué Bonapar-
tc, 28 , París.
BARCELONA.
Asalto, 42,
Redacción.
ALEMANIA.
SEVILLA.
Librería de Hijos de F. Fé,
Sierpes, 104.
ITALIA.
S. Calvari y Cíe, W. Unter Librería de los Sres. Decken y
den Linden, 17, Berlín. Rocholl, Ñapóles.
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Á NUESTROS SUSCRITORES.
Habíamos prometido en el número anterior publicar los corres-
pondientes á Enero-Marzo del año próximo pasado junto con el mes
de Diciembre del mismo, las razones que para ello teníamos las
habíamos expuesto á la consideración de nuestros suscritores quie-
nes, sin escepcion, las habían aprobado. Con verdadero sentimiento
hemos ahora de confesar que no ba sido posible cumplir nuestro
propósito. Contiene, si, este, número los correspondientes á Enero y
Marzo, pero de este año de 1881 y el de Diciembre del año 1880.
La circunstancia de radicar la imprenta fuera de esta ciudad, por
grande que sea la actividad y celo de nuestro colaborador D. Vi-
cente Dorca sin cuyo apoyo ni siquiera podríamos publicar la Re-
vista faltos de los elementos materiales para su confección, no es
posible salvar el retraso que motiva el envió y devolución de prue-
bas que forzosamente tenemos que enviar para satisfacción de los
autores, á su domicilio, asi en España como en el extrangero. Sin
embargo confiamos salvar todas las dificultades y realizar en este
nuevo año de la Revista la combinación indicada.
Las dichas contrariedades nos han hecho comprender la impres-
cindible necesidad de que nuestra Revista sea bimensual. En el ex-
tranjero las revistas de la índole de la nuestra son todas bimen-
suales ó trimestrales, nosotros creimos poder hacerla mensual, y aun-
que io logramos sin gran retraso en la publicación de los números,
nuestro deseo de que se publique con toda regularidad nos obliga
á seguir el ejemplo de nuestros colegas exlrangeros, ya que por
desgracia en España no tenemos modelos que imitar.
Oblíganos también nuestro deseo de mejorar las condicionos eco-
nómicas de nuestra publicación á aumentar el precio de suscricion,
pero aun con el aumento nuestra publicación será la más barata de
Europa, empero á nuestros actuales suscritores no se les causará da-
ño en lo que tenemos nosotros por sus derechos adquiridos, pues
por su apoyo incondicional á nuestra publicación, por su entusias-
mo por la misma, debemos considerarlos á todos como miembros de
nuestra asociación, así pues continuarán por ahora y en lo sucesivo
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197
RELIGION ESPAÑOLA.
Obiu escrita en Rosa por D. J. Francisco de Masdeu, diri-
gida POR El MISMO AL EXCMO. E«0. CARDENAL PRIMADO, Y
i los Ilmos. Arzobispos y Obispos de todos los Dominios
de España. (1)
Prefación.
Eslc libro, inlilulado Religión Española , puedo conside-
rarse como hermano del que he acabado ahora mismo de
escribir con el Ululo de Monarquía Española; pues uno y
otro se dirigen al mismo fin; y si los rumbos no son los
(t) El opúsculo, completamente inédito, que damos hoy ó luz, es la última
obra de imponencia que escribió ol celebrado HUior de ia Un loria critica de España,
el P. Juan Francisco Masdeu. Compúsolo en Rarcclona 6 piincipios dol año 1816,
poco después de su regreso definitivo de Italia donde habia vivido, salvo una corla
temporada del año 1799 que pasó en Empuña, desde la expulsión de ia Compañía de
Jesús é que pertenecía. Asi lo asegura en el articulo biográfico sobre Masdeu, de las
Memorias para ayudar d fi rmar un Diccionario tr titeo de escriUres catalanes , el Obispo
Torres Amal, Intimo amigo de nuestro historiador y muy enterado de su vida y
obras.
Según el propio Torres Amot, do este opúsculo, asi como del que con el titulo de
Monarquía española había escrito Masdeu, un año antes, en liorna, y enviado «I rey
Femando Vil A quien proponía un plan de reí» rmas políticas encaminado á salvar
¿ aquqlla institución de los peligros que la amenazaban, habia ejemplares manus-
critos en la Biblioteca del rey y en la de ia Academia de la lliMoria, además, natu-
ralmente, en loque icapeui al que hoy publicamos, del que se tomillo al Arzobis-
po de Toledo & quien principalmente iba dirigido.
El ejemplar deque nos liemos valido para la presento primera edición pertene-
ce á nuestro amito D. Manuel Durán y Gost, á cuya galantería deberán los lectoies
do la Revista el conocimiento de tau interesante trabajo. Su autenticidad no ofrece
duda alguna; el mencionado ejemplar fué copiado al pié de la leda del oiíginal que
el societario de Musdeu facilitó furtivamente al abuelo de nuestro amigo, en Va-
lencia, á donde se habia trasladado Masdeu en Octubro do 1816 y donde falleció
cinco meses después, en Abril dé) 47.
No queremos emitir < piuion alguna ni acerca del valor hi>lúrlco de la ñeligxon
española ni de las leiideucias claramente manifestadas cu la misma en favor de !a
creación de uua Iglesit nacional autónoma, borla menester para ello penetrar á
fondo en el estudio del sin fin de cuestiones gravísimas, ad de politica como de his-
toria, quo suscita la obra de Masdeu, y al piopio tiempo, relacionar esta con ios
demás escritos y opiniones que se man i fe? tu ion acerca de tan Importante problema
en los últimos años del pasa lo siglo y piincipios del presente, época cuitosísima y
Tuuy digna do estudio eu este punto; cuya tarea sabré difijil, seria uu tonto esp.-
bosj para nuestios tiempos,
Tom. ii. 15
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198
mismos, son á lo menos muy semejantes. Nuestra Monarquía
y nuestra Religión, aquella la mas prudente, y esta la mas
pura, llegaron á la cumbre de su grandeza casi al mismo
tiempo: las dos en una misma época y por los mismos
principios, perdieron poco á poco después del Mil su bri-
llantez y pureza: las dos ahora mismo, y por los mismos
caminos, se' han visto arrastradas hasta la orilla del sepul-
cro: y las dos merecen, ahora mas que nunca, nuestro ahin-
co v tesón para poderse reponer en su connatural esplen-
dor. El Rey y los Vasallos forman el todo de la Monarquía
Española: el Obispado y los Fieles forman el todo de la Re-
ligión Española. Vuelva á revnar en nuestra Monarquía la
Potestad soberana de nuestros Reyes con toda la sugecion
legítima de sus Vasallos, y la Monarquía recobrará su anti-
guo vigor; volverá á ser rica, poderosa y respetada. Vuel-
va asimismo á reynar en nuestra Religión la sagrada jurisdic-
ción divina de nuestros Obispos con toda la subordinación
legítima de los Fieles, y la Religión recobrará su antiguo
lustre; volve/á á ser santa, famosa y venerada. Para tra-
tar de este segundo asunto con toda la brevedad y claridad
pvsible, es preciso dividir en dos épocas la historia de nues-
tra Religión, y describir como en dibujo sus dos diferentes
Estados, tan diferentes el uno del otro, que puestos al co-
tejo presentan una contradicción horrorosa.
Epoca 1. Estado de la Religión Española hasta lodo el Mil.
Epoca II. Estado de la Religión Española después del Mil.
Persuadido estoy de que muchos, al leer este libro, se
me pondrán de mal temple, otros me tendrán lástima ó se
me reirán, y otros aun impío me llamarán, sino algo mas.
Sufriré de buena gana toda la balería que se me dispare,
con tal que llegue un dia á conocerse, (como de la divina
gracia lo espero), que verdades son las que digo, y que las
digo como buen Calhólico, y por buen celo, y que necesa-
rio es á nuestra respetable Iglesia española el salir de la
humillación de su segundo Estado, y volver (en quanlo lo
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199
permiten los lietnpos) á la dignidad del primero. Hiera om-
nipotentemente el Espíritu Sanio los corazones de nuestros
Obispos, en cuyas manos nos puso Dios, y de cuyas ma-
nos nos han quitado los hombres.
ÉPOCA PRIMERA.
ESTADO DE LA RELIGION ESPAÑOLA HASTA TODO EL MIL.
CAPiTlLO I.
Estado general de nuestra Iglesia .
1. Nosotros somos en Europa (fuera de sola Roma) los
Cathólicos primeros y mas antiguos: el primer Gentil que
abrazó la fe de Jcsu-Chrislo, fué Cornclio el Centurión, Se-
villano; la primera predicación apostólica europea fué la de
Santiago en España: la primera Iglesia dedicada á Jcsu-
Christo, fué la de Zaragoza, anterior aun á la de Roma.
2. Nuestra liturgia fué la que nos trajeron los siete
Apostólicos: su aumento de himnos y oraciones fué obra de
nuestros Padres y Maestros, Pedro de Lérida, Juan de Za-
ragoza, Costando de Palencia, Eugenio tercero de Toledo,
y los qualro Santos insignes, Leandro, Braulio. Ildefonso, y
Julián. La viciaron (es verdad) los Prisctlianistas para dar
autoridad á sus errores, pero en sola la Galicia, y sin per-
petuidad ni aun en ella;' porque los Gallegos, en el primer
Concilio que tuvieron después de la conversión de sus Re-
yes Suevos, condenaron el oficio priscilianístico: y poco mas
adelante lo corrigió y purgó nuestro insigne Doctor Son Isi-
doro por órden del Concilio toledano del año de 633; de mo-
do que desdo entonces se quedó el Oficio en toda España tan
puro como antes, sin la mas mínima mancha ni alteración.
3. Los Españoles cathólicos estuvieron sugelos por ne-
cesidad en varios tiempos y lugares, quienes a Principes
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200
Gentiles, quienes ú Arríanos, y quienes á Mahometanos: pe-
ro conservaron siempre purísima su religión con heróica
constancia. A ios Gentiles no supo nuestra Nación adular-
los, y mucho menos dar’cs prosélitos: pobló antes bien el
Cielo de innumerables héroes y heroínas que regaron con
su sangre la religión verdadera, para que creciese cada dia,
como creció, á mayor altura y dignidad. Los Arríanos per-
dieron en España con su heregla, mas de lo que ganaron
con sus armas: se privaron (con dolor) de sus mas fieles
vasallos, porque estos no quisieron privarse de su amado
catholicismo. A los Mahometanos les cedió nuestra Penín-
sula, por fuerza, muchísimas leguas de terreno, pero jamás,
ni por fuerza, un solo palmo de religión: su primer trata-
do con ellos, tratado que siempre se mantuvo, fué el de
conservar los Chrislianos en tierra de Moros, no solo la
doctrina del Evangelio, pero aun el culto público de la
religión: los mismos españoles traedores, que se pasaban
escandalosamente á pais de Infieles para vengarse, bajo
bandera mahometana, ó de sus reyes, ó de sus rivales,
aun estos se aseguraban, ante lodo, de poder conservar su
fé. ¿Dónde hubo jamás en Europa nación entre tantos pe-
ligros, tan calhólica como la nuestra?
4. Tampoco bav otra que haya producido menos he-
reges. Prisciliano fué Gallego, pero de afuera le vinieron
sus errores. El Maestro de relhórica Elpidio, y Agape, mu-
ger noble, pervertidos entrambos por un Egipcio llamado
Marco, discípulo de Maniqueo; estos son los que le instru-
yeron en la heregla. La de las Donatislas nació y se for-
mó en Africa: es verdad que la protegió una rica espa-
ñola por nombre Lucida, para vengarse con esto del Obispo
de Cartago su amoneslador en costumbres; pero hizolo en
Africa, no en España, donde no hubiéranla sufrido. El he-
rege Vigilando, á quien Baronio y Mariana hicieron Espa-
ñol por yerro de Geografía, nació en Catagurris la de
Gascuña, que corresponde hoy día á Cascerés. Todo esto
por lo que loca a la España romana. En el tiempo de la
Goda no hubo en nuestra Península sino pocos errores y
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201
pasageros, reduciéndose iodo ú un Maniqueo román.), que
hubo de huirse; á un Prelado materialista, que no logre»
sectarios; á un Acéfalo cxlrangcro, que se convirtió en Ser
villa; á un Indio impostor, que engalló á un Obispo; y á
unos pocos Neslorianos que no hallaron cabida en nuestro
País. En la época de la España Árabe todas las heregías
(que es cosa muy digna de reparo) ó nos vinieron do
allende, ó nacieron en tierras cxlrangeras ó mahometanas:
el Obispo Claudio de Turin, que era nuestro, se formó hc-
rege en Italia: las Ciudades de Urgel y Toledo, madres de
Félix y Eiipando y de un anónimo Sabeliano, estaban en
poder de los Moros: Mijecio, Eguilan, y lloslyecio dogma-
tizaron en el Reyno do los Miramamolínes: el Alemán Elea-
zaro, el Ravenalo Vilgardo, y los Acéfalos Casianislas, lo-
dos eran cxlrangeros, y se refugiaron en tierras de Arabes:
nuestros Reynos Calhólicos, Galicia, Asturias, León, Casi lia,
Vizcaya y Navarra, no produgeron ningún herege, no die-
ron acogida á ningún hercsiarca. ¿Qué otra Nación de toda
Europa podrá decir otro tanto?
5. Cuanto los extrangeros nos han vencido en número
de hereges, otro tanto en Santos (puede decirse sin exage-
ración) los hemos vencido á todos. En los diez siglos pri-
meros de la Iglesia cristiana, que son los únicos de que
aquí se habla, no hay clase ninguna de personas que no
haya dado al Ciclo innumerables Santos, y muchísimos do
ellos de santidad la mas admirablo y sublime. Pasma la
muchedumbre de Obispos, de Canónigos, de Presbíteros, do
Diáconos, de Abades, de Religiosos, de Ermitaños, do Ana-
coretas, de Vírgenes, do Viudas, de Casadas, de Seglares,
de sangre plebeya y sangro real, que han merecido por su
virtud evangélica el culto perpétuo en la tierra, y el pre-
mio eterno en la Gloria.
6. La piedad de los Españoles brillaba grandiosamente
en las iglesias y altares: las aras eran de piedra; los lien-
zos, de lino muy blanco; los ornamentos, de lana ó seda;
las guarniciones, de plata ú oro; los sagrarios, las cruces,
los cálices, los copones, los candeleros, todo de materias es-
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£02
cogidas. Merece memoria el singular cuidado que se tenia
en hacer arder en los templos, delante de las imágenes y
reliquias, aun de noche y á puertas cerradas, ora el acei-
te, y ora la cera, cuando los franceses y algunos otros
pueblos europeos tenían por idolatría esta nuestra costum-
bre, que fué después aprobada en el Concilio ecuménico sép-
timo, celebrado en Nieea en el siglo octavo. Se opusieron
entonces los franceses, según su natural orgullo, á toda la
iglesia calhólica: lucharon contra ella escandalosamente los
Emperadores Cario Magno y Ludovieo Pió, á quienes pin-
ta por buenos y piadosos, no la historia verdadera, sino la
falsa; y lucharon también los Obispos franceses de aquella
edad, que por confcsiou de Natal Alejandro eran audaces y
rebeldes; y por testimonio de Thegano, en la crónica pu-
blicada por Christiano Lupo, eran rústicos, imperitos, sober-
bios , inquietos é intolerables. La España tuvo la satisfacción
do ver esta su costumbre y todas las demás de su religio-
sa piedad, todas ellas á la postre por la Santa Iglesia ca-
thólica bien recibidas. Ojalá duraran todas en nuestros dias,
y sobro todo la del concurro festivo de los pueblos á los
divinos oficios y sermones, mañana y larde: uso santo y
muy loable, que desechado por nuestra piadosa nación, se
conserva todavía con vergüenza nuestra en muchas pobla-
ciones de la Francia, donde en las horas consagradas á
Dios so ven las tiendas cerradas, y las ¡calles y plazas de-
siertas.
CAPÍTULO 2.
Estado de la autoridad de los Papas.
7. El Papa era reconocido en España por Vicario de
Jesucristo y sucesor de San Pedro; por Patriarca de la
Iglesia occidental; por Primado de toda la Iglesia ealhólica;
por Obispo superior á los demás Obispos; por Gefe do ho-
nor y de jurisdicción; por Doctor y Maestro de todos; por
cabeza eclesiástica visible, á la que debían respetar, como
á tal, todos los Fieles calhólicos, so pena de ser cismáti-
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203
eos. Pueslos estos principios asi en genera], es preciso asen-
tar en particular, en qué se creían los Obispos inferiores
al Papa, y en qué colocaban la alta Primacía de los Pon-
tífices romanos. Yo no hablo como Iheólogo, sino como sim-
ple relator de nuestra doctrina cathójica de aquella edad.
Entre el Papa y los Obispos (asi se creía) hay igualdad y
desigualdad. Igualdad: porque son lodos Sucesores de los
apóstoles, cada uno en una porción del apostolado; tienen
la misma jurisdicción episcopal, cada cual en su particular
Obispado, y reciben Iodos su jurisdicción inmediatamente de
Dios. Desigualdad: porque el Papa es sucesor, no como quie-
ra de un apóstol, sino de San .Pedro, Principe y Gefe de
los demás; tiene jurisdicción mas general y mas extensa;
y es Primado superior, á quien lodos los demás . Obispos
deben respeto y sugccion. Por lo que toca á la Primacía,
colocábase la de honor en la anterioridad de tiempo, por
haber sido San Pedrcr el primero á quien se dio el ponti-
ficado, y el primero á quien se dió la potestad de alar y
desalar, y la Primaría de jurisdicción se fijaba toda en los
dos empleos divinos del Principe de los apostóles, el de ser
piedra fundamental do la Iglesia, y el de ser Pastor do los
demás Prelados. Esta fué, por mas de mil años, la doctri-
na y creencia de los Españoles.
8. Los Españoles conservaron, mas pura que otros, la
doctrina calhólica, porque fueron mas cuidadosos en recoger
y archivar todo lo que la Iglesia santa en varias ocasiones
iba definiendo ó decretando. Fuera de Roma, nuestra na-
ción fué la primera que empezó á formar una colección
general de Cánones y Decretales, continuada después suce-
sivamente con tanto mélhodu, exactitud, y autenticidad, que
no entró en ella jamás ninguna de las piezas apócrifas de
que se fueron llenando insensiblemente todas las demás igle-
sias de Europa, sin excluir á la de Roma, en la qual por
esto mismo hallaron acogida, con gravísimo daño de la Chris-
liandad, muchas opiniones falsas, que nosotros no conoci-
mos. Bulucio, Fabricio y tantos otros sabios que no tienen
empeño en alabarnos ni lisongearnos, confiesan, sin embar-
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201
go, que nuestra Colección antigua, entre todas las del mun-
do chrisliano, es la mas copiosa y completa, y la mas pu-
ra y autorizada.
9. Puestas estas Acida des, nadie debe cslrañar que no
se entrasen en España, en la larga serie do mas de mil
añ03, varias opiniones y costumbres nuevas que dieron á
la disciplina eclesiástica en otras naciones un aspecto muy
diverso del apostólico y antiguo. Los derechos de Jurisdic-
ción, que reconocía la España en el Papa, eran dos: juzgar
en recursos ó apelaciones , y despachar vicarios ó nuncios: pe-
ro en uno y otro la disciplina era tan sistemática, que por
las ideas que nos presenta lo que ahora vemos, no pode-
mos formar juicio de lo que aquello era. Voy á explicar-
lo con escrupulosidad.
10. Lo primero do lodo, es menester hacer distinción
entre Recurso y Consulta. El consultar al Papa, como á
cualquiera otro varón acreditado ó por doctrina, ó por dig-
nidad. ó por autoridad, ha sido costumbre de (odas las na-
ciones, de casi lodos los siglos. No fué recurso sino mera-
mente consulta la de Imcrio, Obispo de Tarragona, á San
Dámaso, considerado como Papa, como Español, y como san-
to y docto. También es precisa hacer distinción entre Re-
curso y Apelación; porque la apelación es propia de quien
se juzga agraviado por una sentencia contraria, y el recur-
so se dirige á que se ponga remedio en lo que no se po-
ne, sea esto por dificultades, ó por diversidad de opinio-
nes, ó por otros motivos, l’na y otra cosa, apelación y re-
cta-so, pedían para su validación dos circunstancias inexcu-
sables: la de ser su causa ó materia, no cualquiera, sino
muy grave, que es lo que llamau ahora causa mayor: y la
de haber precedido dentro de España otros menores recursos
ó apelaciones, según el orden gerárquico nacional. El recur-
rir ó apelar á Roma, no pudiéndose hacer sin las insinua-
das limitaciones, debía ser naturalmente cosa difícil y rara.
Efectivamente, los recursos (á mi noticia) fueron solos cua-
tro; y apelación en mil años no hubo ninguna, pues la del
Obispo Basilidcs, depuesto por Libelatico en España, se tu-
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205
bo por inlogitima é inválida; y por esto no se aceptó en
España, ni en Africa, la sentencia de reposición, consegui-
da en Roma por el apelante.
11. Igualmente fueron raros en España los Vicarios ó
Nuncios Pontificios; porque siendo cierto, por una parle, que
el Papa tenia Derecho para enviarlos, lo es también, por
otra, que no los debía enviar sino por asunto gravo y por
que las circunstancias lo pidiesen. En efecto, en el discur-
so de mil años, no nos vinieron de Roma sino dos Vica-
rios pontificios extraordinarios, y por asuntos muy impor-
tantes y verdadera necesidad: porque el primero vino para
examinar la causa de dos Obispos depuestos, á tiempo que
la España, dividida en dos dominios, imperial y gótico, no
podia unirse á dar una sentencia que fuere respetada en
entrambos Señoríos, entrambos en ella interesados: y el se-
gundo Vicario vino paraque el Papa Juan Deceno se de-
sengañara, como realmente se desengañó, en asunto de ca-
lumnias esparcidas en Roma contra nuestro Oficio. Aquí es
bien hacer reparar á nuestros Españoles mal informados,
que nuestra Iglesia, en los mil años que contó de gobier-
no todo suyo, todo do sus Obispos, de sus Concilios y de
sus Reyes protectores, sin tribunal alguno romano, fué la
mas santa y ejemplar de todo el mundo; verdad tan indn-
bitable, y al mismo tiempo tan admirada, que nuestro ene-
migo Ccnni, en su Historia de la antigua Iglesia española,
llegó á exclamar aturdido: ¡Oh egemplo rarísimo, el único
sin duda en toda la historia eclesisática!
12. Más todavía se pasman algunos de la indiferencia
de nuestra antigua iglesia acerca de la infalibilidad del Papa.
Nuestro Elipando, que sostuvo contra Migecio que el privilegio
de santidad sin mancha ni arruga' no fué prometido á la
iglesia romana , sino á la iglesia cathóhca, no fué reprehen-
dido jamás de este articulo (aunque si de otro) ni por los
Concilios de España, ni por el Sumo Pontífice Adriano. Y
nuestro tiran Doctor San Isidoro, hablando de la obediencia
que debemos al Papa, supone su posibilidad de errar asi
en creencia como en decretos: pues aun cuando el Papa (dice)
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fuese infiel en lo secreto de su corazón , no seria culpable
nuestra obediencia; solo lo seria, cuando mandase contra la
fe. Respetábanse mucho mas en España las resoluciones to-
madas por el Papa con acuerdo de algún Concilio, que las
que lomaba por si solo comunicándolas directamente, 6 do
su puño, ó con Breve ó Carla de su chancillcria. Prueba
os do esto mismo el estilo de nuestros santos Concilios To-
ledanos; los cuales, cuando se remiten á las decisiones de
los Pontífices romanos, no nombran en general todas sus
epístolas ó decretos, sino solo sus Decretos sinódicos, ó sus
epístolas sinodales. De esta antigua doctrina, ó llámese opi-
nión, nació la admirada firmeza de nuestros Santos Pasto-
res que se opusieron constantemente á todas las novedades
romanas, que juzgaban contrarias á las instituciones apostó-
licas; y llegaron algunas veces al subido punto de imitar el
divino zelo del Grande Aposto! San Pablo, que resistió cara
á cara á San Pedro. Voy á dar las pruebas históricas.
13. Que cosa tan sagrada en primer lugar ¡tara nues-
tros antiguos españoles la liturgia enseñádalcs por los siete
Apostólicos que varias mudanzas que sufrió la Misa en Ita-
lia, aunque dispuestas expresamente por los Pontífices roma-
nos, no se recibieron en nuestra Península sino después do
pasados muchos años, y aun largos siglos.
A nuestra amada tradición de la venida de Santiago,
otro punto para nosotros delicado, jamás por ningunas opo-
siciones hemos cedido: y bien fresca es la facilidad con
que el Papa Clemente Octavo mandó borrarla del Breviario,
como fabulosa, á cuyo pontificio decreto se opuso nuestra
Iglesia con tanta fuerza de celo y do razón, que corregido
por Urbano Octavo el error do Clemente, volvió nueslra tra-
dición al Breviario.
La grande aulhoridad de San Gregorio Magno, que á
principios del siglo séptimo empezó á eximir á los Mongos
de la jurisdicción episcopal, no hizo mella en España: nues-
tros Santos Obispos no admitieron la Constitución pontifi-
cia, por no renunciar á los Derechos que les había dado
Jesu-Chrislo sobre (odas sus ovejas: tan firme so mantuvo
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20 1
en esto nuestra nación, que aun en instrumentos públicos
eclesiásticos se expresaba á veces la exclusión formal de to-
do privilegio monástico que viniese de liorna.
Adriano Primero, á fines del siglo octavo, por deseo de
renovar el buen uso de los antiguos ayunos del sabado, en
carta al Obispo de Granada condenó por impíos y hereges
(á la verdad con celo excesivo) á los que en tales dias no
ayunaban: pero (al vez esta misma exageración no le dejó
lograr en España lo que queria, porque nuestros Obispos
muy doctos conocían y sabían que la costumbre de no ayu-
nar todos los sábados no merecía tanta censura.
De la sentencia del Papa San Esteban en favor de Ba-
siüdes, no aceptada en España, hice ya memoria poco an-
tes: el haberse la causa renovado y corregido y ultimado
en Roma, no tiene mas fundamento que el do la bondad
de algunos modernos, que saben ó fingir, ó crc«r.
Pero mas ruidosas son todavía estas dos cuestiones ó
disputas que tuvo España con Roma. A la primera dió
motivo el Papa Honorio, que escribió una Carla á nuestros
Obispos con santo zelo, pero sin necesidad, exhortándoles á
tener Concilio y tratándolos de perros mudos. Ofendidos nues-
tros Prelados, como era natural, alabaron en él, por respeto,
el cuidado que manifestaba tener de todas las iglebias del
Mundo: pero después con franqueza lo hicieron entender
que ellos no merecían el mal trato que les daba, ni nece-
sitaban de exhortatoria para celebrar concilio, pues entonces
puntualmente el Rey Chinlila, igualmente movido de Dios,
habíalo ya convocado; y al fin do la carta con líaneza le
corrigieron, por haber su Santidad atribuido á Ezequicl un
texto de Isaías.
La segunda cuestión fué entre dos Santos muy respeta-
bles, San Benito Segundo, Pontífice romano, y San Julián,
Obispo do Toledo. Este doctísimo Prelado alabó y aprobó
por escrito las decisiones ecuménicas del Gran Concilio Cons-
tanlinopolilano tercero, y el Papa reprobó en esa escritura
algunas proposiciones, como contrarias á la fe calholica, y
particularmente á los dogmas do Trinidad de Dios y na-
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luraleza de Jesu-Chrislo. La iglesia de España, que habia
examinado y aprobado conciliarmenle el papel de Sao Julián,
resintióse altamente; y juutado un Concilio nacional do se-
senta y seis Obispos, formó un Libro apologético de sus pro-
posiciones calhólicas contra las censuras del Papa, y envió-
lo á la santa Sede con tres Embajadores eclesiásticos. La
apología española fué tan convincente y enérgica, que Roma
la recibió con aplauso, mandó que se publicase y corriese,
y dirigirla con los mismos Embajadores al Emperador do
Conslanlinopla. Fué tal el regocijo de las dos Iglesias grie-
ga y latina, tales los elogios que mereció nuestra doctrina,
y tal la satisfacción de lodos nuestros Obispos, que en el
siguiente Concilio Toledano décimo sexto incluyeron el Li-
bro apolog 'tico, como dogma, en la Profesión de la fe. ¡Cuan
diferente es el respeto, humano y político, que tenemos aho-
ra al Papa, del que lo temamos entonces cathólico y santo!
CAPITULO 3.
Estado de la authoridad de los Beyes.
14. También era muy diverso del de ahora el loable
miramiento con que honraba nuestra Iglesia á sus amados
Reyes. Desde el dia memorable cu que toda entera la Es-
paña se declaró con juramento nacional Monarquía cathólica
con exclusión expresa 'de toda otra religión, quedaron re-
conocidos nuestros piadosos Soberanos por Protectores de la
Iglesia , y se les dieron por esta misma cuatro Begalias ó
Derechos , do cuya cesión nuestros Obispos, hasta la época
do las novedades y violencias, jamás se arrepintieron.
15. El primer Derecho real era el de velar sobre la
Religión y costumbres, y decretar todo lo que conviniere
para la observancia de las leyes eclesiásticas, y común edi-
ficación y piedad. Del óptimo uso que hicieron nuestros
Monarcas do este privilegio honrosísimo; de la reverencia
con que siempre lo sostuvieron nuestros Obispos y Conci-
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209
líos; y del (rulo grande que se siguió de él, á medida del
respeto y amor que tiene como por carácter nuestra na-
ción á sus Principes, nos presenta la historia innumerables
egcmplos. Es muy singular la expresión con que honraron
á este propósito los catalanes á su Condo Raymundo, hijo
de Borrello: en el afio de 1014, el Concilio de Barcelona le
intituló Malaya de los Obispados de Catalana; y el óptimo
Conde, viéndose tan honrado por la Iglesia, no tuvo dificul-
tad de firmarse con el mismo estilo Inspector de las Dióce-
sis de sus Estados.
16. El segundo Derecho real era el de examinar en
última instancia las causas eclesiásticas, y valerse del po-
der coactivo, no solo para la egecucion de las sentencias
que su Magostad en tales casos daba, sino también para
asegurar la observancia de cualquiera otra ley, ó decisión,
ó decreto de la Iglesia: do cuyo principio nació la loable
costumbre general de ir los reales Ministros de Justicia,
adonde cualquier Obispo los llamase, y acudir en particular
á los Concilios provinciales para dar egecucion á lo que
los Prelados mandaran. El Derecho real de la judicatura
no ponía á nueslia sagrada religión en ningún compromiso
ó peligro; lo primero, porque el Bey no juzgaba en mate-
rias de disciplina, y mucho menos de doctrina cathólica,
sino solo en asunto de Derechos, ó Bienes, ó rentas, ó de
Utos, ú otras cosas tales; y lo segundo, porque semejantes
causas ó pley tos. todos, solo después de haber pasado por
los debidos tribunales eclesiásticos, como se verá en su lu-
gar, podían llegar finalmente al del rey.
17. El tercer derecho real era el de convocar y con-
firmar todos los Concilios generales de nuestra nación. La
costumbre do la convocación, hecha por el rey, no puede
negarse ni ponerse en duda, porque nuestros Concilios na-
cionales la atestiguan lodos expresamente, y el toledano dé-
cimo afiade que esta práctica se observaba por santa tra-
dición de nuestros Padres. Igualmente es cierta la real con-
firmación do los Concilios generales, por mas que muchos
Escritores, españoles y cxlrangcros, la hayan negado á pie
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firme por parecerlcs cosa imposible; y oíros muchos, por
verla innegable, se hayan pueslo á reprobarla y vituperarla
como abuso insuporlablc de nuestra Iglesia, l'nos- y otros
han escrito con mucho desacierto, por haber sentenciado
(según uso muy común) sobre lo que no han visto ni pro-
curado ver. Si hubiesen mirado las actas do nuestros Con-
cilios, hubieran fácilmente reparado que el rey los confir-
maba, no como Votante en materias de religión, sino como
Protector de la Iglesia; y no con sentencia canónica sino
eon decreto político, al cual se firmaba como rey y como
Juez de coacción, para quo la Nación observara so penas
temporales todo lo mandado por el Concilio.
18. El cuarto derecho real era el del nombramiento
de todos los Obispos de la nación. Primitivamente cada Cle-
ro y Pueblo nombraba á su propio Obispo: pero cuando
nuestra Corle empezó á jurar el Catholicismo, empezaron
lambion muchas particulares Iglesias, aunque no todas, á
ceder esto Derecho al Soberano, bajo el seguro do quo Su
Magostad lomaría los convenientes informes para no errar
en las nominaciones. El Derecho de informar al rey fué
propio, á los principios, de cada Iglesia particular, pero
todas juntas después, en pleno Concilio nacional, celebrado
en el año de 681, dieron este encargo al Obispo de Tole-
do; aunque esto también con el tiempo desagradó, y vol-
vieron los Cleros y Pueblos á lo primero, dejando al Sobe-
rano, quienes el nombramiento, y quienes la aprobación ó
autorización del nombramiento hecho por ellos. Junto con
el Derecho do los nombamicnlos, cedió nuestra Iglesia á los
reyes el do transferir Obispos y Obispados, cuando asi con-
viniere por unos motivos ó por otros: lo cual varias veces
se cgccutó sin ninguna authoridad pontificia, por mas que
la supongan, sin el menor fundamento, varios escritores de
mucho nombre, acostumbrados á poner por hecho todo lo
que juzgan que había de hacerse.
19. A mas de los cuatro derechos, de que he hablado
hasta ahora, nuestra Iglesia honró y distinguió <i los reyes
en lodo cuanto pudo, principalmente en materia de censu-
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ras canónicas. Tres especies de excomunión estuvieron en
uso en España antiguamente; la una privaba de la sola co-
munión eucarislica; la otra prohibía á mas de esto, todo
ingreso en los templos; y la última añadia la separación
total, aun del trato civil. El rey, según declaración del Con-
cilio toledano séptimo, podía tratar con quien quería, por
mas que fuese descomulgado con el mayor rigor; y mas
adelante el toledano décimo con mas anchura concedió que
á quien honraba el rey con su trato, pudiesen lodos tra-
tarle, porque asi lo pide el respeto debido al Soberano, y
asi lo piden muchas veces los negocios públicos. Mas ade-
lante iba todavía este miramiento; porque veneraban al Mo-
narca los Obispos como exento de toda pena eclesiástica, y
sujeto solamente á los castigos que quisiese darle la mano
de Dios.
20. Agradecidos los reyes á tan señalados honores, no
se cansaron jamás de ser bienhechores generosísimos de nues-
tras iglesias y monasterios. Sus fundaciones, dotaciones, y
dádivas, pudieran dar materia á tomos en folio que causa-
rían ahora estupor á nuestra misma nación. La esperanza
que fueron poniendo los eclesiásticos después del mil en la
Corte de Roma para conseguir esenciones, immunidades, prc-
rogalivas, prebendas, y rentas; esta nueva esperanza les hizo
perder la antigua, que tenían puesta en el rey; y es natural
que nuestros Principes, cuanto fuesen menos amados, tanto
amasen menos, por mas que la mucha piedad los haya incli-
nado siempre á favores.
CAPULLO 4.
Estado de la aulhoridad de los Obispos.
21. La jurisdicción episcopal (como queda ya insinuado
en el numero 7) se tuvo constantemente en España por divi-
na. En once siglos enteros no hay memoria de Prelado es-
pañol que so haya apellidado Obispo por gracia de la San-
ta Sede. En Coucilios, en decretos, cu epístolas, en todas sus
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escrituras y firmas, siempre han atribuido su propia digni-
dad y jurisdicción á gracia de Dios , ó á favor del h'spirilu
Sanio , ó á virtud de Jesu Chrislo. En ios seis primeros si-
glos chrislianos nuestros Obispos fueron todos iguales en dig-
nidad, sin mas preeminencia entre ellos que la de la ma-
yor antigüedad en el ministerio, ni otro titulo de distinción
sino el do Obispo de la primera Silla , que era el que dis-
tinguía al Decano, en cualquiera iglesia en que eslubiese,
ora casualmente una, ora otra. Mas adelante, acomodándose
la España al uso común del resto de Europa, lijó algunos
Obispos superiores, con el titulo de Metropolitanos, en las
Capitales do provincia; pero no acceptó ni reconoció á nin-
gún Primado nacional , pues la rarísima vez que se hizo
uso de este titulo, no se dió á Obispo de iglesia determina-
da, sino al quo lo era (del modo que he dicho) de la pri-
mera Silla.
22. Los Derechos que se concedieron al Metropolitano
fueron cinco: convocar Concilios provinciales en su Iglesia
matriz ó en otra de su provincia; vigilar sobre el buen re-
gimen de todas las Diócesis subalternas; suplir ó mandar
suplir por los Obispos sufragáneos en todas sus ausencias;
juzgar sus causas de ellos en primera instancia, y las de
sus Subditos diocesanos por apelación; y consagrar ó hacer
consagrar á todos los nuevos Prelados do su Provincia.
Según nuestro estilo mas antiguo, los Obispos mas vecinos
consagraban al nuevo Electo, pero después de la fundación
de la Metrópolis, nuestros Concilios mandaron repetidas ve-
ces que nadie consagrase á otro sin licencia del Metropo-
litano; y que si alguno con las debidas licencias se hicie-
se consagrar por Obispos sufragáneos, en el termino de dos
ó tres meses se presentase al de la Metrópoli para recibir
sus órdenes é instrucciones.
23. Los Derechos del Obispo sufragáneo eran quince:
hacer el crisma; administrar la confirmación; conferir los or-
denes mayores; convocar concilios diocesanos; consagrar igle-
sias; poner ó aprobar los Curas de almas; dar dispensas;
conceder indulgencias; canonizar Santos; juzgar las causas
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de su Diócesis; imponer censuras; absolver á los Penitentes;
calhequizar y predicar; iniciar en las Ordenes menores; y
cuidar de los bienes temporales de la Iglesia. Algunos de
estos Derechos se tenían por tan propios del carácter y ju-
risdicción del Obispo, que solo por si mismo podia ejercer-
los; y otros al contrario, principalmente los seis últimos,
podia comunicarlos á otro con la estrechez ó anchura que
le parecía. De algunos de estos Derechos episcopales, de
que dudan algunos mal informados, no permite la historia
quo se dispute.
24. l'no do los indispensables es el de autorizar las ca-
nonizaciones. Cuando moña un Siervo de Dios, ó por sus
virtudes ó por sus milagros muy señalado, el Pueblo regu-
larmente aclamábale ó Mártir ó Santo; y el Obispo, según
sus noticias ó informes, aprobaba ó reprobaba la voz po-
pular. Este uso era tan antiguo en España, que ya do él
se hizo memoria en nuestro Concilio Illiberitano nacional, el
primero que nos ha quedado do todo el mundo chrisliano.
Fué á mas de esto la España tan constante en sostener es-
te Derecho de sus Obispos, que lo mantuvo con firmeza por
largos siglos antes de cederlo á Roma; y en la primera prue-
ba, que dió en 1279, de haberlo cedido, tuvo tan mala
suerte que su esperada alegria se lo convirtió en amargu-
ra. Todo un concilio nacional do la Corona de Aragón pi-
dió á Nicolao tercero la canonización Pontificia de nuestro
célebre Raymundo de Pcñafort, cosa de que en España no
había ejemplo, y el buen Pontifico la negó, en odio de
Don Pedro tercero de Aragón, porque este Rey sostenía sus
derechos sobre la Sicilia.
25. También es cosa cierta que era Derecho propio de
todo Obispo el de las indulgencias, á las cuales dieron oca-
✓ sion y motivo las penitencias públicas de los descomulga-
dos. El Penitente, para lograr por méritos ágenos el perdón,
que él no merecía, ó total ó parcial, pedia la paz á algu-
no de los Santos Confesores, llamados asi porque habían pa-
decido por la confesión de la fé. El Confesor dábale la paz
con una Carla confesoiia; y el Obispo absolvíale, v en
Tom. h. 16
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m
prueba pública de su indulgencia y perdón dábale oirá Car-
ta llamada Comunicaluria. Estas indulgencias, y las que des-
pués so siguieron, dadas con nías generalidad por los mé-
ritos de Jcsu-Christo y de los Santos, dispensábalas todo Obis-
po, sin limitación alguna, ó parciales, ó plenarias.
2(>. Es igualmente innegable que todas las Dispensas,
por las cuales ahora acudimos á Roma, todas las concedían
los Obispos, ó en Concilio ó fuera de él, según la calidad
y circunstancias del caso. Eormalízensc, y aun levanten la
voz, cuanto quieran, los modernos thcólogos y Canonistas;
lo cierto es que dispensaba nuestra Iglesia española en im-
pedimentos matrimoniales, en penas canónicas, en ordena-
ciones fuera de edad, eh solución ó conmutación de votos,
en residencia ó translación de Obispos, en unión ó división
de Obispados, y en cualquiera otra cosa que ocurriese; y
cierto es asi mismo que en el espacio de mas de mil años,
ni jamás por tales cosas hemos hecho petición á Roma, ni
ha merecido esta nuestra conducta ninguna formal repre-
hensión.
¿7. Otro Derecho propio de los Obispos era el de ser
tesoreros, Despenseros y Ecónomos de todos los bienes ecle-
siásticos do su Diócesi, fuesen de Calbcdralcs, ó Parroquias,
ó Monasterios, ó de cualquiera otra casa dedicada á Dios.
Por el mucho cuidado que pedían los diezmos, las ofertas,
los bienes raíces, los bienes muebles, los productos y ren-
tas, y la manutención de criados, empleados y pobres, te-
nia el Prelado varios Ecónomos subalternos que de todo
habían de darle cuenta con la exactitud y celo que mere-
cía la hacienda de Dios. Todo Obispo, luego después de su
consagración, con inventario formal y delante de cinco tes-
tigos se hacia cargo de lodos los haberes de todas las igle-
sias y casas de su Diócesi; y cuando fiaba a'guna á nuevo
Cura, ó Abad, ó Prior, ó Capellán, le daba copia auétn ti-
ca de todas las escrituras y memorias pertenecientes á ella.
Las cuentas de cualquier Eclesiástico, dadas ó recibidas en
vida, volvían á examinarse y confrontarse después de su
muerte; y antes de estar la Iglesia cumplidamente satisfe-
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cha, no se daba curso á su (estamento de sus bienes pro-
pios; para cuya cgecucion debia dar licencia, por muerte
de cualquier eclesiástico el Obispo diocesano, por la del
diocesano el metropolitano, y por la de este el concilio pro-
vincial ó bien el sucesor.
28. El último Derecho episcopal de que me queda que
hablar, es el de la judicatura. Aunque todos los Eclesiásti-
cos estaban sugetos á la Justicia ordinaria, cuando esta los
llamaba, no podían ellos sin embargo citar el uno al otro
de su arbitrio, sino ante su propio Obispo; acudiendo en
toda causa, asi civil, como criminal, el Clérigo simple al
tribunal del sufragáneo, el Sufragáneo al del Metropolitano,
y este al del Concilio ó do dos Metropolitanos juntos: y
el mismo orden se observaba en las apelaciones, la última
de las cuales (como se dijo en el número 16) podía hacer-
se al rey. La iglesia española en mas de mil años (que fuú
la época de su pureza, esplendor y gloria) jamás tuvo cár-
celes, ni alguaciles, ni otro semblante alguno de Foro cri-
minal ó coactivo; porque juzgaban nuestros Santos Padres
y Doctores que debia sostenerse nuestra religión, no con la
espada sino con la lengua, no con castigos temporales sino
espirituales. La excomunión, la deposición, la suspensión,
la degradación; estas eran las penas que daban los Obis-
pos á los reos. Les intimaban también, cuando era necesa-
rio para evitar escándalos, ora destierro, y ora reclusión
en monasterio: pero si los penados no obedecían asi en es-
to como en cualquiera otra cosa, la ogccucion coactiva ya
no iba por cuenta do la Iglesia, sino del real Protector.
CAPITULO 5.
Estado del Clero.
29. Los individuos del Clero se consideraban on España
como ciudadanos y como eclesiásticos. Bajo el primer aspec-
to eran súbditos del rey, sugetos á tribunales, á tributos,
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á imposiciones, y aun á defender con sus propias personas,
cuando era necesario, ó á la religión, ó á la palria, ó al
rey. Considerados como eclesiásticos, eran inmediatamente
súbditos, cada uno de su Obispo; debían obedecerle en to-
do lo que sentenciaba, ó decretaba, ó mandaba, en mate-
rias no solo espirituales, pero aun en todas las temporales
en que la iglesia tuviese parte.
30 . El Celibato do nuestro Clero es uno de los argu-
mentos de que se habla en nuestros libros con menos noti-
cia y menos verdad. Que el diácono, ó el Presbítero, ó el Obis-
po, que se hubiese casado antes una sola vez, podía convivir
con su primera muger pero no casarse con segunda, esta es
en el asunto la única ley apostólica y antigua. De nuestra
Iglesia puede asegurarse que no solo la observó rigurosa-
mente, sino que mas adelante, en lugar de fallar á ella la
fue siempre estrechando con nuevas y santas limitaciones de
su libre y propia elección. Extendió á los Subdiáconos la
prohibición de las segundas bodas, vedadas por el Aposto!
San Pablo á los eclesiásticos mas altos: mandó que estos
debían haberse casado, no con muger cualquiera, sino con
Doncella, porque este había sido el uso del testamento viejo:
ordenó quo el Eclesiástico casado, fuera do su propia mu-
ger, no pudiese tener á otras en casa, sino á sus hijas, su
madre y sus hermanas, y en caso de haber de recibir á
otra pnrienta mas lejana, hubiese de tomar en su compafiia
á un hombre anciano y ejemplar, testigo doméstico de sus
acciones: dispuso que las viudas del Eclesiástico no se ca-
sason mas por ningún motivo, bajo pena do excomunión du-
radera hasta el tiempo de su muerte: puso la nueva ley
de que el Obispo, ó Presbítero, ó Diácono, ó Subdiácono,
que tuviese muger, debia abstenerse de ella en los dias ó
temporadas en las cuales egcrcicso su ministerio: estrechó
en adelante, aun mucho mas, esta ley de continencia, in-
timando á todos los Clérigos casados que nadie seria pro-
movido, no solo á Obispado, pero ni á los grados de Pres-
bítero, Diácono ó Subdiácono, sino se obligaba á separarse
de su muger, ó no usar jamás del matrimonio: y aun mas
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todavía la volvió á estrechar en dos Concilios nacionales,
decretando en el primero, que los Obispos y Párrocos, al
recibir el Obispado ó la Parroquia, profesasen castidad; y
extendiendo en el segundo este mismo decreto á todos los
que recibiesen los Ordenes mayores. ¿Que iglesia hubo en
todo el mundo christiano que tanto hiciese, como la nues-
tra, y en tiempos tan antiguos, en honra de la castidad del
Clero? Puede llamarse nuestra Iglesia en osle género la mo-
triz y maestra, á la que las demás sucesivamente han imi-
tado y seguido, por mas que muchísimos escritores extran-
geros y españoles, quien por malicia y quien por ignoran-
cia, aun en esto la zahieran y calumnien. Pudieran y de-
bieran saber que nuestros Cánones de castidad hallaron lue-
go aprobación y acogida desde el siglo cuarto y adelante,
en leyes pontificias y ecuménicas; y que de algunos de
ellos subsiste todavía la observancia, desdo entonces hasta
ahora, en la Iglesia griega.
31. Ladran también muchos escritores contra nuestros
Clérigos comerciantes, sin hacer en esta materia cuatro re-
paros bien razonables y aun necesarios: el l.° que cuan-
do el Eclesiástico tenia que mantener á muger é hijos,
y la iglesia no tenia rentas como ahora, y el Gobierno
gentílico ni aun obladas ni ofrendas permitía, mas decente
era en el eclesiástico la vida del comerciante que la del
menestral ó pordiosero: el 2.” que el comercio no ora ofi-
cio propio de solos los Clérigos de España, sino también de
los demás de todas las naciones de Europa, donde, al paso
de la cultura mayor ó menor, era mas ó menos estimada
la honrada profesión mercantil; el 3.° que ninguna Iglesia
veló tanto, como la nuestra, sobre el necesario comercio do
los Eclesiásticos, habiendo intimado leyes las mas oportunas
para que el tráfico no los alejase ni de la honradez en los
contratos, ni del ejercicio de sus ministerios: el í.° por fin,
que esta vida en España duró poco, y tanto menos que en
otras naciones, cuanto la nuestra fué mas solicita en apartar
á los Capellanes del maridage y atraerlos al Claustro.
32. La vida claustral se fué introduciendo en las ca-
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thedrales de España al paso que nuestras santas leyes iban
apartando de toda vida maridable á los ordenados de órde-
nes mayores, y aun á los mas bajos. El claustro, en que
habitaban los Presbíteros y demás Clérigos, llamábase Con-
clave Canonical , que es decir Encierro reglar, ó clausura de
Canónigos ó reglares, que son voces sinónimas. Alli vivían
•vida común, bajo el gobierno de un Ecónomo ó Prior que
cuidaba do mantenerlos y vestirlos según las disposiciones
del Obispo, del cual bajaban todas las órdenes mas necesa-
rias, principalmente las relativas á coro, diurno, y noctur-
no. Junto al Conclave de Canónigos había otro de Niños, á
quienes un Anciano docto y piadoso instruía, ó hacia ins-
truir, en lo espiritual y literario, hasta la edad de veinte
años, que era el tiempo fijo, en que ó se les despachaba,
ó se les daba destino, según ellos mismos se habian expli-
cado dos años antes en Junta canonical acerca del estado,
que libremente escogían, de Seglares ó Eclesiásticos.
CAPULLO 6.
Estado del Monacato.
33. Claustros monacales no los hubo en España en los
cinco siglos primeros de la Chrisliandad. Nuestros monges
en ese tiempo fueron propiamente Ermitaños legos, que vi-
vían en desierto; y nuestras monjas fueron Vírgenes consa-
gradas á Dios, retiradas en casas particulares, ó en la de
sus padres, ó en la del Obispo, ó de otro Sacerdote an-
ciano y egemplar. El Concilio nacional zaragozano, celebra-
do en el año de 380, nos habló de unos y otras. Definió,
en el canon sexto, que el estado sacerdotal debe preferirse
al monacal, y que por tanto un monge podrá aspirar á ser
clérigo, pero no un clérigo á ser monge: y en el canon oc-
tavo mandó que á las Vírgenes consagradas á Dios no se
les permitiese el voto de castidad, ni se les diese el. velo
religioso, hasta la edad do cuarenta años. Empezaron á
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juntarse religiosos en monasterios cerca del año de 500, ba-
jo la dirección arbitraria de sus respectivos Obispos y Aba-
des: pero no tardaron mas de sesenta ó setenta años en su-
jetarse á Instituto lijo, que fué para unos el de San Martin
de Hungría, y para otros el de San Donato de Africa, á
cuyas reglas primeras fuéronse después siguiendo en varios
monasterios las de Santos Benito, Fructuoso, Valerio, Juan
Bidarensc, é Isidoro de Sevilla. En los monasterios de ra-
jones y hembras babia tres clases de personas: niños en ca-
lidad de Oblatos , novicios con titulo de Conversos , y Reli-
giosos formados con titulo de Confesos. Debo confesar que
estuvieron en uso algunos monasterios dobles, compuesto ca-
da uno de dos diversos Conventos con una iglesia sola, el
uno de Monges con Abad, y esotro de Monjas con Aba-
desa: pero con igual sinceridad debo quejarme de los es-
critores inconsiderados que, sin mas fundamento que el do
sus congeluras maliciosas, han contado de dichos monaste-
rios, como verdades, las indecencias que no hubo.
34. Todos los Monges y Monjas estaban sugclos inme-
diatamente á sus Obispos, asi en lo temporal, como en lo
espiritual, aunque fuesen asuntos peculiares de su propio
Instituto; de suerte que es indubitable que no se conoció
jamás en España en mas de mil años ningún privilegio, ni
Papal, ni Real, ni Conciliar, que eximiese á ningún monas-
terio, ni monge, de la obediencia debida al Obispo; por
mas que se hayan impreso en nuestra península, aun en mis
dias, noticias horrorosas acerca de csencionos monacales an-
tiquísimas. Fuera del Patrono, que se valia de algunos De-
rechos, propios aun entonces del Patronato, era el Obispo
que lo mandaba todo con independencia absoluta, nombran-
do y autorizando, según su prudencia, á lodos los Abades
y Abadesas, sin que Mongesr ni Monjas tuvieran voto ni par-
te, ni en esto ni en otra cosa alguna. Estaban asimismo
sugetos al Rey, del mismo modo quo dije de los Clérigos,
en orden á tribunales, tributos, alcabalas, é imposiciones;
de cuyas cargas á veces su Magostad piadosamente los dis-
pensaba, como consta por algunas pocas Memorias que to-
davía se conservan.
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38. Nuestros Monges, mientras estuvieron sugelos á Obis-
po y á Rey, vivieron generalmente con la debida observan-
cia y buen egemplo, sin dar escándalo á los pueblos, ni
disgusto á los Obispos, ni cuidado á los Gobernadores, an-
tes bien mereciéndose el respeto de todos los Fieles, y el
amor do los Prelados y Soberanos; los cuales los consulta-
ban como á varones santos y prudentes, les encargaban mu-
chas veces la regencia de seminarios, y los promovían con
frecuencia al regimiento de Parroquias, y aun de Obispa-
dos. Nuestros Monasterios, hasta después del Mil, (por mas
que varias plumas, nacionales y exlrangeras, los hayan
enormemente calumniado) fueron Seminarios tan fecundos de
varones egemplarcs y santos, que difícilmente otra nación
podrá cotejarse en esto con la española.
CAPITULO 7.
Nuestra Iglesia la mas respetada.
36. Nuestros Monges observantes, nuestros Clérigos egem-
plarcs, nuestros Obispos doctos, nuestros Reyes religiosos, nues-
tra fe la mas constante, nuestra doctrina calhólica la mas pu-
ra, nuestra theologia la mas bien fundada, nuestra firmeza
la única y la triunfante en sostener sus decisiones: todo es-
to junto produjo ¿n todas las naciones, con honra muy cs-
trafia pero igualmente natural, un concepto tal y tan su-
bido de nuestra iglesia, que hasta la mitad del siglo once-
no todas constantemente la voneraron, la imitaron, la siguie-
ron, la prefirieron á las demás, como la mas santa, la mas
prudente y la mas docta. Los pocos sucesos históricos que
apuntaré, bastan para que cualquiera se asegure do que no
me apoyo en palabras sino en hechos.
37. Los dos grandes Concilios mas antiguos de toda la
chrisliandad, el Niceno y el Sardicense, distinguieron á nuc-
iros Obispos entre lodos los demás: en el de Nicea, el pri-
mero que firmó, fué Joo, y los primeros que firmaron en
el de Sardica, fueron todos los españoles. Las definiciones
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canónicas de nuestro Concilio nacional llliberilano, anterior
en tiempo á los dos que acabo de nombrar, fueron adopta-
das por varias iglesias extrangeras, y se hallan copiadas en
sínodos de otras naciones, y aun en Decretales de Pontífices
romanos. Sin salir de esta materia de Concilios, puedo de-
cir todavía otra cosa que parecerá á muchos aun mas glo-
riosa, y es, que lodo el orbe christiano tomó de nosotros el
mélhodo y forma de hacerlos; y es por este motivo, que
suelen honrarse todas las colecciones conciliares con el li-
brólo intitulado Orden de celebrar los Concilios, que es obra
en este género la primera y mas celebrada, y hechura de
nuestro toledano cuarto, aumentada después por otros Con-
cilios de nuestra misma nación.
38. Entre las muchas costumbres piadosas que tomaron
de nuestra Iglesia varias naciones do Europa, merece el
primer lugar la de la fiesta de la Concepción de la Madre
de Dios; la cual, celebrada en algunas Diócesis de España,
antes que en otra parle alguna, desde la mitad del siglo
séptimo, fué pasando después, aunque lentamente, de pue-
blo en pueblo, y do nación en nación, hasta llegarse á ce-
lebrar en todo el mundo christiano. No es menos gloriosa
para nosotros la santa solicitud con que fueron adoptando
tantas iglesias europeas nuestros decretos y cánones relati-
vos al porte del Clero: añádase á lo dicho en el número
30, que la antiquísima tonsura clerical (de la cual habíase
perdido la costumbre por las persecuciones de los Empera-
dores gentiles que no permitían exterioridad alguna do chris-
tianismo, y mucho menos de Clericato) se restableció desde
el siglo quinto en la Iglesia de España, y de ella la toma-
ron seguidamente todas las demás de toda Europa. Gloria
también es muy grande para nuestra nación el haber toma-
do de ella todo el Mundo calhólico la útilísima institución
de los Seminarios episcopales: los instituyó la España en
dos Concilios nacionales do los años de 527 y 633; y los
Cánones en que esto se dispuso, merecieron lugar en la
Colección general de leyes eclesiásticas, y sirvieron de mo-
delo al Concilio de Tronío para la fundación de los Semi-
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nanos llamados Tridenlinos. Memoria es para nosotros no
menos honorífica, que otro Concilio de toda nuestra nación,
del año de 589, añadió en la Misa el símbolo oriental Cons-
tantinopolitano; y que de España lomal'on este rito las igle-
sias de Francia y Alemania en el siglo nono, y por tin la
de Roma en el onceno.
39. Pero lodo lo dicho es todavía poco y de poca
monta. Habiéndose celebrado en Conslantinopla, por los años
681, el Concilio ecuménico sexto, el Papa San León Segun-
do, por el alto concepto que tenia de la doctrina do nues-
tros Obispos, y por el temor que concibió quede aquel Con-
cilio (sin haber tenido parle en él nuestra doctísima Iglesia)
pudiese de algún modo flaquear en la común opinión del
Mundo christiano, envió las actas á España para que nues-
tros Obispos las examinasen y censurasen, recomendando Su
Santidad este importante asunto con embajada y cartas á
toda nuestra nación: y efectivamente toda la Iglesia españo-
la canónicamente examinó, alabó, y acccpló el Concilio ecu-
ménico de Conslantinopla con general regocijo de las dos
grandes Capitales Conslantinopla y Roma. Otro grande asun-
to, que por el mismo tiempo, y aun antes, movió mucho
ruido en Europa, fué el do la manera de conferir el bau-
tismo: pues siendo costumbre común y antigua el darlo por
trina iraersion, los Obispos españoles, considerando por una
parle, que esc rito no era substancial, sino meramente ce-
remonial, y viendo por otra cuanto convenia mudarlo, á
la sazón que los Arríanos con el uso puntualmente de las
tres imersiones confirmaban su error de las tres naturalezas
divinas, introdugeron do su aulhoridad en muchas Diócesis
de España desde principios del siglo sexto el uso de una
sola imersion, novedad que encontró á los principios muy
grave persecución; pero anles de un siglo ya mereció la
aprobación del docto Ponlílice San Gregorio Magno, y con-
secutivamente fué bien recibida y adoptada en casi todas
las iglesias de Occidento. Mucho más que de esto podrán
gloriarse ios Obispos españoles, por haber sido los prime-
ros que en Concilio nacional del año de 400 declararon
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y (¡jaron en su símbolo de fé, que el Espíritu Santo pro-
cede del Padre y del JTijo; verdad calhólica que no se
había definido hasta entonces, y que se vió recibida des-
pués de ochocientos y quince años, por toda la Iglesia ca-
lhólica, en el Concilio lateranense cuarto, ecuménico doce-
no. Haré memoria finalmente del último honor que se hizo
á nuestra doctísima iglesia, cuando ya estaba medio sumer-
gida en aquel repentino abatimiento del cual todavía, des-
pués de unos siete siglos, no ha levantado cabeza. Fué en
el año de 1148, que el Papa Eugenio tercero remitió á
Don Alonso Séptimo, Rey de Castilla, cuatro proposiciones de
Gilberto Porrelano, para que las examinasen y censurasen
nuestros sabios Obispos; y estos realmente, congregados por
Su Magostad en Concilio Nacional, dieron conciliarmente su
censura; de la cual el Papa muy satisfecho dio cumplidas
gracias al Rey con segunda Carta. Así fué siempre honra-
da, distinguida y preferida á todas la iglesia de España
durante su primera Epoca de luces y glorías. Me es forzo-
so ahora pasar, con la mayor amargura de mi corazón, á
su segunda Epoca de tinieblas y desprecios , en la cual nos
lanzó, y nos tiene todavía postrados, la perdurable envidia
oxtrangera. Para quietud de los que se pasmaren y aún
escandalizaren de lo que voy á referir, protesto delante de
Dios que lodo lo que he dicho y diré está todo fundado
en hechos históricos, que he descubierto y aprendido con
el largo estudio y continuo de treinta y seis años á lo
menos.
EPOCA SEGUNDA.
Estado de la Religión Española despees del Mil.
CAPITULO 1.
Proyecto francés de persecución contra Iglesia y Reyno
de España.
40. La excelencia de nuestra Iglesia sobre todas las
tiernas por su santidad, su doctrina, su firmeza, y su me-
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.224
rccida fama, excitó varias veces contra nosotros la envidia
de la Francia, nación entonces muy ruda y no menos hipó-
crita y supersticiosa, aunque orgullosa al mismo tiempo y
arrojada, como lo lleva su natural. Subió á tal punto el
rencor contra españoles, que en el Monasterio de Cluny lle-
gó á forjarse en el siglo onceno una Conspiración formal
contra nuestra Corte y nuestra Iglesia, las dos cosas á un
mismo tiempo. El Padre Abad y sus Monjes, á fuer/. a de
embustes y calumnias (no descubriera yo estas verdades, ni
las que se seguirán si en el proceso á que obliga la pre-
sente causa no fuera muy necesario hablar sin reserva) se
ganaron mucho partido contra nuestra nación, y lograron
sobre todo, que entrasen, engañados, en su infame gavilla,
San Gregorio Séptimo, Nuncio entonces en Francia, Ginaldo,
Obispo de Ostia, que tuvo la misma Nunciatura, el Padre
Fray Aquilino, Abad de San Juan de La Peña, el Conde
Ebulo de Roucy, Principe flamenco, Doña Felocia, hermana
do dicho Conde, promovida á Rcvna de Aragón, y á más de
otros muchos, aun el Pontífice romano de aquellos dias, que
era Alejandro Segundo, Milanos. Rjcn trabada la confedera-
ción de estos respetables Personajes, tras los cuales, como
era natural, corría el Pueblo ignorante, se fijaron por pri-
meros ataques contra la España dos horribles empresas:
la una política contra el fícyno, como que este fuese he-
rencia, no nuestra ó de nuestros Soberanos, sino de San
Pedro y de los Papas; y la otra sagrada contra nuestra igle-
sia, como que esta tuviese para sus sacrificios y oficios una
liturgia impía y heretical: cuyas dos guerras pertinaces y
largas se fiaron siempre, con la más estudiada cautela, ó á
Monjes del hábito cluniacense, ó á franceses ó romanos del
partido de Cluny; política muy natural, tratándose de aten-
tados promovidos en Francia y proseguidos por Roma,
aquella seductora y esta seducida.
ARTÍCULO 1.
Guerra política contra el Reyno de España.
41. Por los años 1064, el revoltoso Abad de Cluny, oo-
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mo principa] Aulor del infame provéelo, y San Gregorio Sép-
timo, como Nuncio del Papa Alejandro Segundo, hicieron un
tratado formal (cosa de suyo incrciblc, pero referida por el
mismo Santo en sus cartas) con Ebulo Conde de Roucv, en
virtud del cual instrumento el Conde debía marchar en ca-
lidad de Gcfc á la conquista de España en nombre de la
Santa Sede romana, de la cual seria siempre vasallo y tri-
butario en todos los Estados que fuere adquiriendo; y et
Abad Cluniaccnsc debía suministrarle al Conde, con acuerdo
del nuevo Nuncio Giraldo, no solo valientes Guerreros para
entrar con buen ánimo en la empresa, y llevarla al cabo con
felicidad , pero también compañeros de entera satisfacción,
capaces de corregir en lo espiritual los errores de la Chris-
tiandad española y de proteger en lo temporal la causa de
San Pedro según el tenor del tratado. El indigno Abad Be-
nedictino, á pesar de sus mañas y travesuras, no pudo jun-
tar en Francia bastantes fuerzas para vencer los Pirineos,
mientras duró la vida del Papa Alejandro Segundo; pero
por una de aquellas permisiones divinas, á que no llega la
cortedad de nuestro entendimiento, logró que subiese al
trono de San Pedro en 1073 el buen Nuncio San Gregorio
su grande amigo, á quien había bien embebido en todas
sus máximas erróneas. De hecho, una de las primeras co-
sas en que se ocupó el nuevo Papa con tesón que pasma,
fué la expedición española, para que cayeran nuestros re-
yes desde su alto trono al humilde grado de vasallos de
Roma. A los 30 de Abril del mismo año de su exaltación,
á más do escribir á su Nuncio de Francia, para que el
Abad Cluniaccnsc diera prisa á la guerra, dirigió una car-
ta muy dura á lodos nuestros Soberanos y Príncipes, para
que no resistieran sacrilegamente ni á los Derechos de San
Pedro, ni á las armas pontificias del Conde: y como á pe-
sar de sus amenazas la guerra le fuese mal, repitióles otra
carta de muy eslraña mística en el año de 1076. En ella
intentaba persuadirles de bien á bien á que so dejasen ven-
cer, haciéndoles cargo que no podian afianzarse en con-
ciencia sobre la falla de Memorias antiguas relativas á los
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Derechos pontificios, porque era regular que so hubiesen
perdido, é inculcábales con celo de nueva traza, que les con-
venía para la salud eterna y para su gloria futura , dar al
Papa el homenaje debidole DIVINAMENTE; y que si no
despreciaban el Reyno de este Mundo , perderían el de los
Cielos y condenarían sus almas. Los fieros y sermones de
Roma, los ardides y manojos do Cluny, las exhortaciones y
amenazas de los Nuncios franceses, las tropas y bravatas
de Ebulo, la mediación y halagos de su hermana la Rcyna
de Aragón, todo se despreció en España, todo fué desapro-
vechado y perdido; pues (como lo confiesa Gabriel Daniel,
aunque francés é historiador de la Francia) la expedición
de los franceses y del Conde Ebulo contra España , tuvo,
según parece , tan desgraciado fin como otras que se habían
hecho antes. No podía satirios á los Cluniacenses más in-
fructuosa y ridicula de lo que les salió, la orgullosa em-
presa militar. Mas no por esto se avergonzaron ni desma-
yaron: para avasallar á nuestros Reyes y sugclarlos á Roma,
viendo que con las armas era inconquistable la España, se
echaron á batirla y domarla con los ardides de la opinión,
introduciendo en nuestra Península una doctrina teológica
que era ya común y acreditada en varías provincias do
Europa, pero para nuestro Pais nueva y desconocida. De
aquí con la mayor concisión esta importantísima historia.
42. Cerca de los años 700 de la era chrisliana, los
Mayordomos de la Casa real de Francia, engreídos de su
alta dignidad hereditaria, se hicieron como déspotas del Pa-
lacio real, hasta llegar al punto de levantarse con todo el
mando, y tener á su buen Rey en un retiro á manera de
Preso honrado. Ya no les fallaba otra cosa sino el ser re-
conocidos por Soberanos: mas como por ningunos medios
pudiesen lograrlo del pueblo, se echaron al sagrado de la
religión, que es el acostumbrado juego de los impíos para
sus torcidos intentos. Inventaron la doctrina, jamás oida en
el mundo, de ser el Papa el Supremo Señor temporal de
todos los Estados y Dominios del Christianismo; y exalta-
ron y propalaron con la mayor afectación do piedad esta
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nueva theología, hasta que la vieron bien recibida por el
pueblo de Francia, que era entonces el mas inculto é ig-
norante de todo Occidente. Fijado y sentado, con aspec-
to de religión, este piadoso principio, lisongero para la
Corte de Roma, lograron fácilmente que el Papa San Zacarías,
revistiéndose del poder que ellos le daban, mandase en nombre
de San Pedro á todos los franceses en el año de 7S2, que ne-
gasen la obediencia á su verdadero Rey Childerico y junta-
mente á Thcodorico, hijo legítimo y heredero indubitable de
la Corona, y reconociesen por Soberano al Mayordomo Pipino,
padre de Cario Magno, Palaciegos entrambos que no tenían
mas derecho al trono que el de su infidelidad y rebelión. La
reciente doctrina nacida en París y adoptada en Roma, tanto
se fué extendiendo y echando raíces por toda Europa, que
llegó á respetarse como un articulo casi de fé; y esta misma
doctrina es la que franceses y romanos procuraron desde lue-
go, por todos los medios posibles, introducir en España, don-
de nuestros Sabios Obispos y Reyes no la habían jamás deja-
do entrar en la primera época de su feliz calholicismo. Roma
y Francia tuvieron la suerte de hallar en Cataluña una bellí-
sima proporción, cual podian desearla, para dar principio
desde allí á su nueva enseñanza teológica: pues ardía en
Barcelona entre los Señores de la familia Condal una fuer-
te discordia de sucesión, en la cual parecía naturalísimo
que se entrometiese el Papa con su alto dominio temporal.
Efectivamente, San Gregorio Séptimo, insigne Discípulo de
Cluny, viendo abierto este portillo, cuando puntualmente pa-
ra la conquista militar de nuestra Península se le iban
cerrando todas las puertas, no perdió tan buena oportuni-
dad para enseñar á los Españoles cuanto convenia á cual-
quier Soberano dudoso, ó disputado, el reconocer la supre-
ma dominación ponlitical, para ganar por este medio, ó
con razón, ó sin ella, (pues asi él mismo lo enseña) los
Estados ó Dominios que prclendiere. Por orden mía (asi
escribió Su Santidad con fecha de 2 de Enero de 1079) se
¡es intimará la tregua á los Principes de la familia Condal
para mientras que yo envié Vicarios Pontificios con aulho-
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rulad de examinar la causa y dar la scnlencia que fuere
justa, y sepan esos Señores que quien de ellos me obe-
deciere, tendrá lodo mi favor y ayuda para heredar el
Condado y los bienes paternos; y al contrario, yo desco-
mulgaré y privaré de sus Derechos á quien me fuere de-
sobediente. Esta primera lección thcológica, galicano-roma-
na, produjo lodo el mal efecto que podia temerse, pues
los contrarios Pretendiente-, despreciando las órdenes pontifi-
cias, á que no estaban acostumbrados, continuaron por años
en sus guerras civiles, basta que Berengario, Conde intruso,
no pudiendo mas resistir á las superiores fuerzas de Ramón
Tercero, Conde legítimo, fingió sugetarse al nuevo Estatuto
del dominio alto del Pontífice romano; y luego Urbano Segun-
do, Cluniaccnsc y francés, sin reparar en la manifiesta injus-
ticia, le abrazó en el año 1089 como á legitimo Conde do
Barcelona, con el peso de un nuevo tributo que él y sus
herederos habrían de pagar á los Papas. Fué escándalo, á la
verdad, el que dio Roma, de preferir el Conde intruso al le-
gítimo: pero mas sensible hubo de ser para aquella ciudad la
lealtad do los Catalanes, que despreciada la sentencia roma-
na y la alta dominación pontificia en que se fundaba, dester-
raron á Berengario de lodos los Estados y Dominios que Ro-
ma le había concedido. Estos fueron los funestos principios do
la guerra política de los franceses contra el Reyno de Espa-
ña. Pónganse aho:a los ojos sin pasión ninguna sobre los
primeros pasos que dieron en su escandalosa guerra sagrada
contra nuestra Iglesia calhólica.
ARTICULO 2.
Guerra sagrada contra la Iglesia de España.
43. El primer ataque, fijado por los Cluniaccnses para
el deseado abatimiento de la Santa Iglesia de España, fué
contra nuestra liturgia, que por lo mismo á juicio de ellos
merecía desacreditarse, porque era mas apostólica y pura que
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la francesa y romana, por haber sufrido menos alteraciones.
Alejandro segundo, liádose inocentemente de los informes que
ibanle de Cluny, nombró por Nuncio en España en el año de
1064 al Cardenal Hugo Cándido, Ex-Abad Cluniaccnsc, con el
difícil encargo do abolir la liturgia española, representádale
como heretical. Se encontró el Nuncio desde luego con un
grande obstáculo impensado, pues se le hizo presente que los
Oficios y Misales, asi como estaban, el Papa Juan Décimo, en
el año de 924, habíalos examinado, aprobado y alabado en
Concilio romano. Se arredró con esta novedad la Curia ro-
mana pero no el Monasterio de Cluny, el cual prosiguió en
sostener ante el Papa la depravación actual' de la Misa es-
pañola; de suerte que irritado nuestro Clero castellano por
tan intolerable infamia, encargó su justa defensa á tres sa-
bios Obispos, que lo eran de Burgos, Caialftrra, y Alava.
Efectivamente, lodos nuestros libros eclesiásticos, llevados á
Italia por estos Prelados, y rigurosamente examinados de
orden del Papa en Roma y en Mantua, volvieron á Es-
paña en triunfo en 1067 sin la mas mínima censura. Ni
esto bastó para aquietar á nuestros orgullosos enemigos,
los cuales continuaron, como antes, en correr sin el menor
escrúpulo por el ancho camino de la calumniosa infama-
ción, basta llegar á persuadir al demasiado bondadoso Ale-
jandro que realmente el Misal de España contenía heregías
solapadas, sacrilegamente sostenidas por nuestra impia na-
ción y cismática: con cuyo replicado engaño consiguieron
del Papa que se renovase de su órden la persecución con-
tra nuestra purísima liturgia. El Monge Nuncio Hugo Cán-
dido, habiendo ya experimentado cuan inútiles eran para
su empresa lodos los caminos regulares, se arrimó á dos
Soberanas nuestras francesas, Felicia, Rcyna de Aragón, y
Adalmodis, Condesa de Barcelona, y obtuvo por tan podero-
so medio que en San Juau do la Peña y en Barcelona,
corriendo los meses de marzo y abril del año de 1071, re
tuvieron dos Juntas, entrambas políticas más que sino-
dales, en las cuales se declaró abolido el Santísimo Olido
Godo en todos los Estados do Aragón y Cataluña. Con es-
Tom. ii. 17
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230
. la, que llamóse indignamente I letona cathólica, el engaita-
do Pontífice Alejandro quedó muy gozoso y triunfante, per-
suadido de que los pobres Aragoneses y Catalanes, hereges
lodos hasta entonces, se habían doblado linalmcnte á reci-
bir y abrazar la religión calhúlica. En las provincias de
España (asi escribió Su Santidad en el mes de Octubre
<lcl mismo año al Padro Abad Aquilino, de San Juan de la
Peña, Agente de Cluny) en las provincias de España la
unidad de la fé calhúlica había descaecido, y casi todos
ios Fieles se habian descarriado de la disciplina eclesiásti-
ca y sagrada liturgia, por cuyo motivo me fué necesario
comunicar nii aulhoridad al Cardenal Hugo Cándido, el
-cual, con el favor de la divina demencia, ha restablecido
en aquellas tierras el \ igor y entereza de la fé chrisliana,
ha echado á Acra las suciedades do la heregía simoníaca,
y ha corregido, según la regla de los sagrados cánones, los
ritos desordenados del Culto divino. Estas palabras de un
Papa, tan agenas.de toda verdad y tan ofensivas de nues-
tra iglesia y nación, cuando menos lo merecíamos, no de-
ben disminuir en los Españoles la sincera veneración de
que el Sumo Pontífice es acreedor, pero tampoco quitarles
el derecho de defender con la debida modestia su propio
honor, su razón y su justicia.
14. Muerto Alejandro Segundo de alli á dos años, no
cumplidos en el de 1073, su inmediato Sucesor San Gre-
gorio Séptimo, como amiguísimo de las Cluniaccnses, cuyas
doctrinas, cualesquiera se fuesen, juzgaba poder abrazar con
tranquila conciencia sin ninguna pesquisa ni examen, se
declaró desde luego contra nuestra Iglesia, sin más motivo
que el de tener por indubitables nuestras litúrgicas heregias
porque Varones religiosos (como lo confesó él mismo en
uno de sus Breves) le habian informado que en el Oficio
español había algunos errores patentes contra la fé cathóli-
ca. No puedo ni debo aqui disimular lo que no pueda
callarse sin patente perjuicio de nuestra Iglesia santa y de
nuestra causa justísima, aunque sea generalmente tan mal
entendida. Sepan pues mis lectores que los religiosos Clu-
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niacenses, de cuyos informes se fiaba (an ciega menle el San-
to Pontífice demasiado bueno, eran aquellos mismos religio-
sos á quienes San Bernardo que los tenia bien conocidos,
pintó sin escrúpulo como aseglarados, golosos , bebedores , hi-
pócritas , mundanos y carnales. Reposando el buen Papa sobro
la conciencia de tan indignos Consejeros, escribió en el mes
de marzo de 1074 á los dos reyes Don Alfonso de Castilla
y Don Sancho de Navarra, exhortándoles á vedar finalmen-
te los malos libros litúrgicos de España, contaminados (les
dice) con la locura de los Priscilianistas y con la infidelidad
de los Arríanos. De oslas palabras y otras del Padre San-
to y de sus Nuncios, como tan contrarias á la manifiesta
verdad, prosiguieron firmemente en desentenderse nuestros
catholicísimos Soberanos y Obispos. Solo un acaso, después
de otros dos años cumplidos, hizo entrar en Navarra en
Junio de 1076 la abolición de nuestro oficio; porque la in-
trodujo allí el nuevo heredero de aquellos Estados Rey do
Aragón, que habíala ya recibido, como queda dicho, cinco
años antes.
43. Después de esta casualidad, ya no quedaba firme
en su 'antiguo honor sinó el Reyno de Castilla con las pro-
vincias de Vizcaya, Aslúrias, León, Galicia y Portugal, y la
firmeza de los Castellanos contra los Cluniaccnscs duró con
mucha gloria por otros quince años, á pesar de la fortale-
za terrible en que iban creciendo cada dia nuestros ene-
migos ultramontanos. El malvado partido do Cluny tuvo
favorables en esc espacio de tiempo á dos Pontífices roma-
nos, San Gregorio Séptimo, que siguió viviendo otros nuevo
años, y Urbano Segundo, Mongo francés de Cluny; tuvo asi-
mismo por suyos á tres Nuncios pontificios, dos nacidos
franceses, y otro italiano pero Cluniacense, á más de otro
Monge también francés que fué como Consejero de la Nun-
ciatura; logró sin eso el poderoso apoyo de varios religio-
sos y personajes que se dejaron sobornar, y sobre lodo el
del Cluniacense francés Don Bernardo, Arzobispo de Toledo,
y el de las dos esposas francesas de Alonso Sexto, Doña lné§
y Doña Constanza, aunque esta por un poco se retiró del
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empeño. Los Castellanos, al contrario, no fiaban en hombres,
sino en la razón y justicia, y, sobre todo en la protección
de Dios, que se declaró efectivamente dos veces á favor de
Castilla, en el bien sabido desafio de Burgos del año de'
1077 y en el famoso experimento de Toledo de 1091, en
el primero de los cuales cantó victoria el combatiente cas-
tellano, y en el segundo quedó vencedor el Misal español. A
pesar de tanta razón y justicia y aun protección celestial,
prosiguió siempre la maligna facción Cluniacense en decla-
mar locamente contra las supuestas herejías de nuestra igle-
sia y nación, y por esto fué, y no por otro motivo, que el
bonísimo Pontifico Gregorio Séptimo, prosiguiendo siempre
en fiarse de ios que le engañaban, se irritó fieramente con-
tra nuestra Rcvna Doña Constanza y contra un Monge lla-
mado Roberto, porquo Rcyna y Monge se inclinaron á una
á tener por buena y calhólica á nuestra Misa; y con esta
ocasión, Su Santidad, demasiado injustamente (que no se sa-
be entender como cupo (anta debilidad en un Papa y en
un Santo) maltrató y desacreditó en general á nuestro santo
y purísimo Catbolicismo y en particular á nuestro religiosí-
simo Rey Don Alonso Sexto, dirigiendo en junio do 1080 dos
cartas de fuego, una al Abad de Cluny, y otra al mismo
Rey. Tu Monge Roberto (le dice al Abad) ha tenido la osa-
día de rebelarse á San Pedro , haciendo infinito daño, por
instigación del Demonio, con sus palabras y máximas creadas
á toda la Iglesia de España. Intima desde luego excomunión
y degradación de todos los empleos á ese monge maldito ,
hasta que vuelva á tu monasterio y dé la satisfacción debida
vnr tamaño atrevimiento. Escribe al mismo tiempo al rey de
España, engañado y pervertido por tu monge; reprehéndele
por la facilidad con que ha dado fé á quien no debía, y
por el poco respeto con que ha tratado al Nuncio de la
Iglesia romana; díte que ha irritado gravisimamente á San
Pedro y le ha provocado á terrible venganza contra su per-
sona y su reyno: añádele también, que si no se arrepiente
de su pecado , yo le descomulgaré y levantare contra él á sus
mismos vasallos, y en caso que estos no me fueren obedientes
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239
á mi, ni fieles á San Pedro, iré yo mismo á revolver sn
reyno y á perseguirle á él furiosamente, como á enemigo de
la Religión christiana. En la carta al mismo Rey le habló
asi; ¿Como le has dejado pervertir por un miembro del dia-
blo, por el falso monge Roberto, y por una malvada muger
(nuestra revna) que siempre le ha protegido? Reha, hijo mio t
de tu lado á este monge maldito y á esa hembra incestuosa,
no siendo buen matrimonio el que has hecho ron una pacien-
ta de tu primera muger. JYo tardes en alegrar con tu pe-
nitencia la iglesia de Dios, pues de otra suerte, me obligarás .
con la mayor pesadumbre de mi alma, á desenvaynar sobre
tu cabeza la espada de San Pedro. Las pontificias amenazas,
de promover contra Don Alonso una escandalosa rebelión do
iodos sus vasallos y Estados, le redujeron al triste Rey á
la dura necesidad de condescender por su parte á la abo-
lición de nuestra liturgia: pero los pueblos, aun después do
todo esto, continuaron en resistir, como antes, ú la injus-
ticia y violencia otros once años, hasta el de 1091 en que
hubieron de ceder por fuerza al eoniplejo de circunstancias,,
las más contrarias á España, y las más favorables á Cluny.
Era Papa entonces l’rbano Segundo, Cluniaconsc; era Nuncio
nuestro Pontificio el Cardenal Rayncrio, Cluniaccnsc; era Pri-
mado reciente de toda nuestra Iglesia Don Rcrnardo, Clunia-
Cense; eran Cluniaccnscs ó franceses los más de los Pre-
lados y Gofos de nuestra Península asi en lo eclesiástico
como en lo político: ellos ocuparon las sillas episcopales y
canonicales, de Toledo, Braga, Santiago, Osma, Soria, Pa-
tencia, Zamora, Oporto y Barbaslro: ellos las abadías y mo-
nasterios de Sahagun, Ripoll, Camprodon, Peñalba del Bicr-
zo. San Juan de Burgos, San Vicente de Salamanca, Santa
María de Besalú, San Pedro de Terrasa y San Rufo de Lé-
rida: ellos las reales Secretarías, las Thesorerias, los Minis-
terios, los Gobiernos, los Tribunales y los más de los em-
pleos públicos, ó de provecho, ó de lustre. Siendo asi
dominada toda la España de Cluniacenses y franceses, y sien-
do dominado por ellos aun el mismo Rey Don Alonso que
estaba envilecido con alguna razón por las amenazas de Ro-
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234
ma, á las cuales hadan eco con sus roncas nucslros orgu-
llosos perseguidores; era necesario que llegase, como llegó
realmente al cabo de 27 años de continua guerra obstinada,
la memoranda época fatal de la escandalosa destrucción de
nuestra santísima liturgia.
46. En este acontecimiento horrible (el menos conside-
rado en nuestras historias, siendo el más digno de consi-
deración) tuvo lugar una circunstancia rarísima, y esta fué
que la Corle de Roma, en el mismo acto do condenar y
vedar nuestros libros sagrados, sin alegar jamás otra razón
sino la de ser hereticales , permitió el uso de ellos (para
sosegar de algún modo la inquietud del pueblo) á siete igle-
sias de Toledo, sin corrección ni novedad alguna: ni solo
entonces abrazó la Corte de Roma esta tolerancia eslrañí-
sima, sino que prosigue aun ahora (caso raro, pero verda-
dero) en permitir como bueno y cathólico el mismo Olicio
que persiguió por tantos años como escándalo y herejía.
Fué también entonces no pequeña rareza la que sucedió á
nuestra Reyna Doña Constanza, la cual, á. juicio de Roma,
fué incestuosa mientras quiso sostener nuestro tlfieio, y lue-
go que dejó de prolejcrlo, no fué más incestuosa sino bue-
na muger de su real marido. Pero lo más ponderablc y
más sensible es que nuestra nación, la más calhólica y la
más santa del Mundo, pasó entonces en toda Europa, á
fuerza de calumnias las más groseras, por nación de cis-
máticos y herejes, sin que hayamos tenido valor en más
de siete siglos, ni lo tengamos ahora todavía, de altamente
quejarnos de tanta infamia. Es demasiada insensibilidad la
de no quejarnos del sacrilego engaño, que llegó al extremo
de profanar aun los Rrevos pontificios con nuestro no me-
recido desdoro. Es demasiada insensibilidad la de aprobar
con nuestro silencio la avilantez del Concilio de Tolosa de
Francia del año de 1089, que envió á nuestra Corte de
Toledo, como por caridad christiana, algunos insolentes ce-
ladores, con el temerario encargo de restablecer alli el chris-
tianismo. Es demasiada insensibilidad la de disimular, y aun
á veces aprobar y alabar, la insolencia de los franceses y
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233
romanos do aquella edad, que señalaron la época de nues-
tra abolida liturgia con el insoportable Dictado do Juris-
dicción de la ley romana en España , de cuya expresión
usó (¡flaqueza increíble!) aun el Papa Pascual, sucesor do
Urbano Segundo, como si nuestra nación catholicísima hu-
biera vivido hasta entonces separada de Roma y del Vica-
rio do Jesu Chrislo. Es demasiada insensibilidad, finalmente’,
la de respetar nosotros mismos, como á tantos reformadores
nuestros, a los Cluniacenses y demás Partidarios de C!unv,
que después de la escandalosa victoria an ti litúrgica de que
he hablado basta ahora, prosiguieron en destruir impune-
mente toda nuestra antigua disciplina eclesiástica, como lu
iré brevemente insinuando articulo por articulo.
CAPITULO 2.
Engrandecimiento de los Papas.
47. Habiendo fijado los Cluniacenses, como por siste-
ma, que tanto más bajaría el poder de nuestros Reyes y
Obispos y el alto concepto de que gozaban, euanlo más
creciese en toda Europa la suprema Potencia del Papa;
tanto la engrandecieron en Roma y España con palabras y
obras, y con mañas y violencias, que llegaron á establecer
en breve tiempo, á manera de Máximas calhólicas funda-
mentales, que el Sumo Pontífice es el Bey de todos los rey-
nos chrislianos y el Obispo de todos los Obispados cathúlicos .
La primera de estas dos Máximas comenzó á entrárselos
por los Pirineos de Cataluña, y tanta y (an pronta creencia
logró, principalmente entre los amigos de Cluny, que á Gui-
llermo, Conde de la Cerdaña, porque no quiso por los años
de 1020 dar tributo al Papa, le acusaron á Roma nues-
tros Monges, tratándole temerariamente de Conde impío, es-
candaloso y loco , que no quería sujetarse al Papa , PBIJSCI-
PE DE TODO EL ORBE. La segunda Máxima S9 nos
presentó muy atrevida, como que llegó á ser autorizada y
legalizada por el Pontífice Romano Pascual Segundo ccn su-
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236
nueva firma (jamás oida por mil y cien años en el mondo
chrisliano) de Obispo de la Iglesia cathólica. Es cierto qoo
el Papa es Primado «le todas las Iglesias, pero Obispo no
más que de la de Roma; como nuestro Arzobispo Toledano
es Primado de toda España, pero Obispo no más que do
Toledo. El haberse intitulado Pascual (y otros después de
él) el Obispo de la Iglesia cathólica , fué lo mismo que
declarar prácticamente que todos los Rielados do la Chris-
liandad no son mas que Vicarios, ó Agentes, ó Procurado-
res del que es rigurosa y propiamente el único Obispo de
todos los Calhólicos; del mismo modo que si fuese reco-
nocido nuestro Primado por Obispo de la Iglesia de España ,
no serian todos los Obispos de nuestra nación más que
simples Vicarios del de Toledo. Plantados, como ciertos, los
dos nuevos artículos theológicos de: Papa Bey de todos los
Beynos y Papa Obispo de todos los Obispados , nadie abso-
lutamente podrá extrañar ninguna de las muchas novedades
con que gastaron y corrompieron los partidarios de Gluny
nuestra Thcologia, nuestra doctrina, nuestra disciplina, nues-
tra jerarquía y nuestras santas costumbres.
48. Uno de los medios más poderosos que astutamen-
te escogieron para pervertir nuestra purísima doctrina en
orden á la aulhoridad y potestad del Papa, fué la intro-
ducción de las falsas Decretales, que no se habían conocido
antes (como queda dicho en el número 8) en ningún país
de nuestra Península. Quien mas trabajaría en acreditarlas y
propalarlas hubo de ser nuestro escandaloso Obispo Gclmi-
rez, insigne Promotor de todas las novedades eclesiásticas;
pues á el va dirigida la más antigua colección que tene-
mos de esas piezas apócrifas, descubierta últimamente, solos
diez años hace, por el Señor Canónigo Penitenciario de Va-
lladolid. De esta cloaca salieron no pocas preeminencias
pontificias de invención moderna, á las cuales se fueron
añadiendo otras y otras, igualmente inventadas sin funda-
mento de verdad, con el solo fin de asegurar más y más
la Soberanía espiritual y temporal del Pontífice Romano en
todo el Orbe calhólico. Convirtióse Roma con esto en una.
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237
nueva Corle universal, en la que lomaron asiento escanda-
loso la Ambición, la Adttlacion y la Simonía , virtudes de
la nueva Theología, corrompedoras insignes de nuestra Thco-
logia antigua.
49. Ambición. Se empezó á llenar la Ciudad de Roma
de nuestros ambiciosos Pretendientes, que iban á solicitar
de mil modos (como se acostumbra en las Corles profanas)
dignidades, prebendas, dispensas, privilegios y otras gracias
semejantes; y poco lardó después do esto á introducirse la
mala costumbre de nuestros Obispos, Cabildos y Monaste-
rio*, que por sus pretcnsiones y pleyjos enviaban á la Cor-
te del Obispo y Rey universal Procuradores y Agentes,
unos extraordinarios y otros de asiento. A tal punto subió
el general deseo de congraciarse con Roma y el temor do
desgraciarse, que en algunos Instrumentos públicos, para
que no faltaran los contrayentes á lo convenido, se les ame-
nazaba formalmente con la desgracia de la Cúiia romana.
Para dar un solo ejemplo de la descarada ambición do
nuestros Eclesiásticos de la segunda época, basta hacer me-
moria de un tal Abril, que parcciéndolc poca renta la de
su Arccdianalo de Salamanca, y considerando (como el mis-
mo lo refiere) que solo el Papa podía darle el alivio á que
aspiraba , y solo el Papa , como fuente inagotable, podía
apagarle la sed, se fué á Roma en derechura y logró alli
de Alejandro Cuarto, en 1257, el Obispado de Urgcl, que no
merecía.
50. Adulación. De la ambición nació la adulación, con
que se empezaron á tributar al solo Papa varios honores
que habían sido comunes hasta entonces á lodos los Obispos
de la Chrisliandad. A cualquiera antiguamente se le llamaba
Papa, que es lo mismo que Padre: pero tanto hicieron los
nuevos reformadores y aduladores, que San Gregorio Séptimo,
como criado con ellos en París, juzgó ser titulo debido á solo
él, y por tanto, mandó en Concilio romano que á ningún
Obispo se le intitulase Papa, sino solo al de Roma: novedad
introducida en Espaíia inmediatamente por los Mongcs de
Cluny. Es para nosotros de la misma fecha, y aun menos an-
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238
ligua, la opinión de haberse de dar al solo Papa los títulos
de Beatísimo , Santísimo , Apostólico y otros semejantes. Lo
ci 'rio es que hasta cnlrado el siglo doccno, según consta por
muchos documentos de nuestra nación, generalmente en Espa-
fia por Sede apostólica no se entendió la de liorna, sino la de
Santiago; y apostólico llamábase sin dificultad no solo el Obis-
po Compos tolano, pero aun cualquiera otro.
51. Simonía. Pero el efecto mas escandaloso de la nueva
tbeología Cluniacensc en nuestra Península fué la vergonzosa
simonía con que se compraban de Roma descaradamente to-
das las gracias espirituales. Nuestro Arzobispo Gclmirc^do
Gomposlela (según expresa relación desvergonzada de sus dos
Canónigos amigos) en el año de 1 1 20, con bendiciones de dine-
ro logró de Calixto Segundo los honores de Legado Apostólico
en las provincias de Mérida y Braga; en el año de 1124, con
un bendito regalo de 400 monedas de oro obtuvo la conlirma-
cion de dicha Legacía, disputádale por el Arzobispo de Tole-
do; en el mismo afio, con otra bendición pecuniaria , dada al
Nuncio de Su Santidad, consagró contra lodo Derecho al Obis-
po de Burgos; en el de 1120 envió á Roma una remesa da
dinero para quietar la curia romana que lo era contraria en
lo que pretendía; y en el de 1130, habiéndose nombrado en
Roma dos Papas, despachó para allá á dos Canónigos para
que le ganasen con doblones á quien viesen tener partido ma-
yor y mas seguro. Este infame vicio de nuestra reforma Clu-
niacense llegó á juzgarse tan necesario, que aun el más sábio
de nuestros Reyes, Don Alonso Décimo, dejó en su testamento
cuarenta mil maravedís de oro á su hijo Abad Don Martin,
para que se fuese con ellos á Roma á ganarse un Obispado ú
otra Dignidad de las más ricas. De este indigno sistema si-
moníaco nos ha venido la profana expresión con que decimos
aun ahora vulgarmente que Fulano ha ganado una Bula, un
Beneficio ú otra cualquiera gracia espiritual de las que de
Roma nos vienen.
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23 »
CAPITULO 3.
Abatimiento de nuestros Obispos.
32. De la alta cumbre á que subieron los Papas en
nuestra Epoca segunda, fácil es inferir á cual hondísimo hoyo
forzosamente hubieron de bajar los Obispos. Invertióso (como
era consiguiente) el nuevo Derecho Papal de consagraciones
de Obispos reservadas á Roma, sin reparar en el luerlo que
se hacia á Metropolitanos y Primados. La primera idea quo
hubo en España de semejante privilegio romano, nos la dieron
en 1095 el Papa Urbano Segundo y el Obispo Dalmacio do
C)mpostela, entrambos franceses, y entrambos Cluniaccnses,
habiéndose los dos concertado en que á lodos los Obispos de
Santiago los consagraría en adelante el Sumo Ponlificc: des-
pués de cuyo ejemplo se fueron sugetando á la consagra-
ción romana los Obispos de Burgos, Vique, Zaragoza y oíros
consecutivamente. Esta mala novedad produjo dos efectos
aun peores. El primero fué la escandalosa distinción con
que empezaron los Papas á honrar á sus Ob ; spos privile-
giados; que por tales eran tenidos los que el Pontifico Ro-
mano miraba como suyos, ó por haberlos él consagrado, ó
por haberlos sugetado á su inmediata obediencia, entera-
mente exentos de toda otra jurisdicción ó metropolitana ó
primacial. Parece imposible, pero cierto es y cicrlísimo, que
Pascual Segundo á los tales los llamaba Episcopos nostri ju-
ris , como si lodos los demás fueran do otro jus ú otra ley
distinta de la romana; y aun ocasión hubo en que pudo
hacer sospechar si estos tales de jus no suyo eran ó no ca-
thólicos, pues no pudiendo Su Santidad consagrar en perso-
na á Don Diego Gclmirer, Damos (dijo) nuestros poderes al
Obispo de Magalon porque es nostri juris , y en su falla al
de Burgos por ser también nostri juris , y en defecto de en-
trambos á otro Obispo cnthólico , palabra esta última, en este
lugar, ó supérflua ó sospechosa. El segundo mal efecto 'de las
consagraciones y jurisdicciones de Obispos apropiadas á Roma,
fué la abolición do la forma Episcopal generalísima E pisco -
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pus Dei giatia, (rocada de golpe en Apostólica: seáis grada.
Con esta formulilla, que no es más antigua del siglo doce,
el entusiasmo Cluniacenso logró dar nticva firmeza á la re-
ciente theologia, con que se hizo creer á los pueblos, co-
mo casi de fé: Quo el Papa era el Obispo de lodos los
Obispados: Que solo él recibía de Dios inmediatamente al
espiritual aulhoridad y jurisdicción: Que los demás Obispos
no tenían sino la que él les comunicaba en el acto de con-
sagrarlos ó instalarlos: Que, por consiguiente, la potestad
episcopal no es do Derecho divino, como siempre se había
creído hasta entonces y como la llamó una vez aun Pas-
cual Segundo en carta al Obispo de Santiago; sino de De-
recho humano pontificio , que es idea muy contraria á la
del sagrado tcxto=.fc7 Espíritu Santo puso á los Obispos pa-
ra gobernar la Iglesia de Dios.
53. Puestos estos nuevos Cánones tan inauditos, no so
extrañará que quedasen en España algunos Obispos, como
cslláuas aisladas, sin inferiores á quienes mandar ni supe-
riores á quienes obedecer. Los Canónigos y «lemas Clérigos,
esperándolo Iodo de sola Roma, so reían de los preceptos
«le sus Prelados, y mucho más hubieron de despreciarlos,
después de haber oido, como doctrina de Clemente Quarto
Papa francés, que la disposición general de lodos los Bene-
ficios eclesiásticos pertenece por Derecho al Pontífice romano.
Los Obispos, á quienes, por consiguiente, no obedecía, sino
quien libremente quería, tampoco ellos obedecían sino cuan-
do les parecía, poique eximíales Roma fácilmente de toda
obediencia, menos de la debida á Su Santidad. Aun más
fué creciendo la ociosidad é inacción de nuestros Pastores,
a medida de las reservas con que Roma los iba descan-
sando, hasta el extremo de quitarles no solo los encargos
que les habia dado la antigua disciplina eclesiástica, pero
aun algunos (como se verá) de los que el mismo Jcsuchris-
lo habíales fiado.
51. Nuestra Primacía Toledana, apenas nacida, empezó
aun ella á pordor sus Derechos, y lo mas extraño es que
de estos la despojaron. tos mismos Reformadores, que con
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2*1
ellos las habian honrado. La instituyeron y fundaron á lo
de octubre del afio de 1088 (pues todo lo que se ha es-
crito de mayor antigüedad, es todo fábula) cuatro insignes
franceses, tres de ellos Cluniacenscs: el Monge Don Bernar-
do, que pretendió la Primada; la Reyna Dofia Constanza,
Protectora del Pretendiente; el Abad Hugo, que le procuró
la gracia; y el Papa Urbano Segundo, que so la hizo. E|
desmembramiento de sus nuevos Derechos, quitados por re-
servas romanas, empezó desde 1004, no más que seis años
después de su nacimiento; y el primer desmembrador (que
no parece creíble) fué el mismo Urbano, á quien siguiéron-
se otros con el mismo sistema.
55. Como el Primado se vio en pocos afios sin los De-
rechos propios de la Primacía, asimismo fueron perdiendo
nuestros Metropolitanos su jurisdicción metropolilica, al pa-
so que Roma les iba arrancando los sufragáneos, sugetán-
dolos ¡inmediatamente á sí sola. El primer cgcmplo que
tuvimos en España de esta nueva Disciplina, lo dió el mis-
mo Papa Cluniacense que acabo <lo nombrar, en favor del
Obispo de Compostela, cuya grande honra (que por tal se
tenia) se fué dando muy á priesa á cuantos la quisieran;
porque ganaban los Papas en tener más Obispos devotos, y
ganaban los Obispos en tener lejano á su Superior.
56. Pero ¿cuál es la jurisdicción que no quitó la Cór-
te de Roma á todos nuestros Obispos? De los Derechos que
tenían de canonizar á los Santos y dar indulgencias á quien
las pedia, el primero de ellos enteramente quitado, y el se-
gundo muy limitado, ya insinué bastante en los números 24
y 25. En seguida hablé de otros Derechos episcopales, en
órden principalmente á bienes de iglesia, á causas judicia-
les y á dispensas canónicas, acerca de cuyos artículos so-
lo diré brevemente lo que se introdujo de nuevo, para que
se vea cuanto perdió nuestra antigua disciplina irreprehen-
sible.
57. La Curia romana, en primer lugar, se hizo como
Dueña de todos los bienes eclesiásticos de nuestra Penínsu-
la, eximiéndolos de toda otra superioridad, asi de Reyes,
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242
como do Obispos. El Papa Urbano, Mongo do Cluny, que
fué el introductor de esta novedad en España, sugetó los
bienes de San Juan de Ripoll á la especial hílela y protec-
ción de la silla apostólica: eximió do toda jurisdicción ecle-
siástica y secular, con decreto de perp ’tua duración, las ri-
cas haciendas de la santa Iglesia de Compostela: y la mis-
ma independencia concedió á todos los fondos y rentas de
la de Urgcl. Pascual Segundo recibió bajo su tutela lodos
los bienes raíces del Cabildo do Barcelona, con los que hu-
biere adquirido (que es privilegio muy singular) por dona-
ciones injustas, y asi mismo lodos los bienes de la Diócesi
de Oporto, episcopales, capitulares y parroquiales. Este nue-
vo sistema fueron siguiendo los demás Papas, en particular
Inocencio Segundo, Eugenio tercero, Iladriano cuarto, Ino-
cencio tercero, Honorio también tercero, y aun con mas ge-
nerosidad el Papa francés Juan vigésimo segundo, que co-
mo dueño absoluto do todos nuestros bienes eclesiásticos,
concedió al Obispo Fray Simón que libremente dispusiere
de los bienes muebles de su cathedral, no solo para limos-
nas y exéquias, pero aun expresamente para pagar sus deu-
das y regalar á sus parientes. Más adelante fué la Curia
romana en esto nuevo camino; pues el primer Papa Clunia-
censc, y tras él otros muchos, intimaron á la ipayor parle
de nuestras Iglesias y Comunidades que pagasen tributo
anual á la Santa Sede, quien pidiéndolo para el manteni-
miento del Palacio elateranense, quien para los gastos del
Palacio apostólico, quien para el templo de San Pedro, quien
para la iglesia romana en general, quien por reconocimien-
to de la protección apostólica, y quien en testimonio de la
libertad (sinónimo de exención de toda obediencia canónica
y política) de que gozaban nuestras iglesias por privilegio y
gracia de la santa Sede. No contenta la Curia romana con
estos tributos anuales de nueva invención, que producían
por su mucho número una renta cuantiosísima, imponía de
cuando en cuando, ora por un motivo, ora por otro, ex-
traordinarias cargas no ligeras sobre iglesias particulares;
hasta que nos vino por fin en el siglo catorce el gravosí-
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simo peso do las primeras analas de todos los Obispados,
Canonicatos y Beneficios; renta romana preciosísima, inven-
dada por Clemente quinto, Papa francés, cuando la Sede
apostólica estaba en Francia. Efecto fué naturalisimo de es-
te nuevo sistema un escandaloso choque continuo entre las
dos Potestades altas, la Pontificia y la Real. Los Papas pro-
tegían cualquiera adquisición que hiciesen las Iglesias, por
que asi la renta Romana iba siempre medrando; y les pro-
hibían al contrario toda enagenacion, para que la renta
Pontificia no menguase: y por el mismo motivo los Reves,
.viendo que los bienes eclesiásticos, exentados de la jurisdic-
ción Real, dejaban de dar á la Corona los tributos y pe-
chos que antes pagaban, prohibieron á sus vasallos seglares
toda donación ó venta de bienes raíces á personas y comu-
nidades exentas. Los Papas en esto no pueden quejarse de
los Reyes, porque fueron ellos los que empezaron á quitar
á estos, y estos no hicieron mas que salvar lo que les
quedaba. Las muchas leyes y decretos de nuestros So-
beranos en asunto do Manos-muertas merecen dos refle-
xiones muy importantes, que son cabalmente las de que
no se hizo cargo el P.'Mamacchi en su pesadísima obra de
. cinco lomos. La 1.* es que dichas leyes no solo se dirigen
contra Iglesias y Clérigos, pero igualmente contra Infanzo-
nes y Magnates, que estaban exentos de varios pechos y
contribuciones, porque igual era el daño que de unos y
otros le resultaba al rey; prueba convincente de que no se
deben atribuir (por mas que muchos lo hagan con poca re-
fleja) á falla de piedad ó respeto hacia la santa Iglesia, pe-
ro mas bien á los indisputables Derechos del Rey y de la
nación en lo económico y político. La 2.* reflexión es que
este grande inconveniente no le ha habido jamás en la iglc-
.sia de Dios por casi once siglos, y que ha sido un efecto
.necesario de la moderna disciplina interesada, que nació en
Clunv de Francia, y creció en Roma de Italia.
58. £1 dominio que Roma adquirió sobre nuestros bie-
nes eclesiásticos, tomando de ellos para sí la porción que
quedaría; y el dominio que adquirió sobre todos los Obis-
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244
patios y Beneficios de nuestra Península dándolos á personas
de su devoción; este doble dominio romano produjo una
muchedumbre do recursos á la Santa Sede, no por apela-
ciones en causas mayores, que hubieran sido de purísimo
Derecho pontificio, sino por cuestiones y pendencias, ora li-
geras, y ora de primera instancia, que no pertenecían de
ningún modo por su naturaleza á los tribunales del Papa.
Añádase que semejantes causas no podian tratarse en Ro-
ma tan acertadamente como en España, parte por la dis-
tancia del pais, parle por la falla de informes, y parle
también por los errores y engaños que los Pleyteantes ur-
dían con tanto mayor descaro y facilidad, cuanto más difí-
cil era descubrirlos desde tierras lejanas. De aquí nació
(como largamente lo pruebo en mi tomo histórico XXIV)
que las sentencias romanas tenían casi siempre algún vicio,
ora él de salir demasiado larde, cuando la injusticia había
echado hondas raíces y hecho infinito daño, ora el de no
tener efecto , porque hallaban contra si ó tanta oposición, ó
tantas cavilaciones, que por fin se despreciaban; ora el de
ser contradictoria , porque Roma juzgaba en un mismo pley-
to ya en favor de uno ya en otro, segnn los contrarios in-
formes que iba recibiendo, cuando verdaderos y cuando
falsos, cuando de un color y cuando de otro; y ora final-
mente el de ser claramente injustas, porque los pleyteantes
ó pretendientes engañaban á la curia romana, quien con Do-
cumentos falsos, quien con Diplomas apócrifos y quien con
empeños y regalos.
59. Pero entre las preeminencias romanas de nueva in-
vención, la que más ofendió la jurisdicción divina do nues-
tros Obispos fué el nuevo Plan de dispensaciones. Uasla
muy adelantado el siglo onceno, nuestros Obispos y Conci-
lio dispensaron siempre por su propia authoridad, sin ja-
más acudir á Roma, en impedimentos matrimoniales, en pe-
nas canónicas, en residencia y traslación de Obispos, en
unión ó división de Obispados, en ordenaciones fuera de
edad ó tiempo, en solución de votos ó juramentos, y en
cualquiera otra cosa que se ofrecía. Tantas reservaciones
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fueron viniendo de Roma sucesivamente contra estos Dere-
chos episcopales, que llegaron los Papas por fin á quitarlos
todos á lodo Obispo, y quitarlos para siempre, sin reflexio-
nar ni pensar que el Sumo Pontilice tiene derecho para cor-
regir ó castigar á cada particular Obispo, suspendiéndole,
ó bien limitándole, según lo mereciere, la divina potestad
episcopal, pero no puede quitarla ni limitarla con generali-
dad á todos los Obispos y para lodo tiempo; porque no tie-
ne poder para abolir una potestad de institución divina, ni
para quitar del todo (que es lo mismo) el ejercicio de di-
cha potestad. Esta grande novedad que todavía dura, produjo
entonces en España dos cfeclos muy cnconlrados, no sé, á
la verdad, cual peor. Nenian dispensas, ó concedidas ó nega-
das, según convenía ó no convenía á los intereses ó miras
de la Corlé de Roma, do ló cual resultaba que ios que no
quedaban contentos tomaban lo sucedido por un juguete de
respetos humanos, y hacían sin la dispensa cxlrangcra lo
mismo que con ella: escándalo frecuente, del cual nos da
nuestra Historia varios ejemplos ruidosos, en casos princi-
palmente de Reyes y Reinas. Bastará á mis lectores á este
propósito la memoria de una carta de Don Sancho Cuarto
de Castilla. Por tan bien casado me tengo (asi escribió Su
Magostad) que en el mundo no hay rey que mejor casado
este' que yo: el por cuanto á la dispensación, pues que yo la
demando , el me la non da la Iglesia de liorna, dándola,
para en tal grado como este que yo soy casado á otros Re-
yes de menor estado que yo, y á otros Príncipes , Duques ,
y Condes; y que la Iglesia púnese á me non la dar por em-
bargo de otra simonía, (dinero que gastaba en Roma el Rey
de Francia para impedírsela) digo que á mi non empece , y
que Dios es aquel que es sobre todo , y que me juzgará;
ca etc. El otro efecto contrario nació de las continuas ame-
nazas y censuras con que la curia romana llegó por fin á
doblar la (irmeza de nuestros Obispos, obligándolos por fuer-
za, no digo á creer, pero á Ungir á lo menos que creían, que
todos ellos sin el Papa nada podían, no solo en dispensas
y censuras, pero ni aun en la necesaria absolución de un
Ton. ii. 18
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juramento malo y dañoso. Podrá servir por muchos egem-
plos la carta de todos nuestros Obispos de Castilla á Juan
Vigésimo Primero, para que se dignara absolver á Don Alon-
so Décimo el Sabio del juramento que habia hecho de acu-
ñar moneda demasiado rica. Nos (le dicen al Papa) enten-
diendo que esta absolución pertenecía á la Vuestra Santidad
tan solamente, el que Nos non la podíamos facer , conseya-
mos que Nos, el los Ricos omes, et .los otros omes bonos de
la tierra que eran en Burgos , que os la enviásemos deman-
dar. ¡Cuán grandes! ¡Cuan horrorosos son los males que pro-
dujo y produce la nueva disciplina en nuestra doctrina Iheo-
lógioa y religiosa!
60. Lo que concurrió en España, más que ninguna otra
cosa, para despojar á los Obispos de su divina potestad y
jurisdicción, fué la institución de la Nunciatura, cuyo pri-
mer autor y corifeo fue el Abad Hugo Cándido, de Cluny,
en el muy memorable año de 1064; pues los primeros Nun-
cios ó Vicc-Papas, lodos por larguísimo tiempo ó Clunia-
ccnses, ó franceses, ó partidarios declarados, trabajaron fu-
riosamente, ora con halagos, empeños y regalos, y ora con
amenazas, persecuciones y censuras, en meter y zanjar en
España las nuevas opiniones y doctrinas, todas ellas tan
c'uniacenses y francesas, que los mismos autores de la His-
toria Compostelana, vivientes entonces y testigos, las llama-
ron sin vergüenza las costumbres de las Iglesias de Francia,
las m : smas que inmediatamente pasaron á ser romanas. Tan
apriesa subieron los Nuncios á la más alta y soberana po-
testad, y tan en todo se metieren é inlernaron, que el Pa-
pa francés, Calixto Segundo, llegó á darnos, de su inven-
ción, un sagrado Nuncio militar que visitase nuestros egér-
cilos en nombre de Su Santidad, v bendijese ó castígase
las tropas, según lo exigieren las circunstancias. No hablo
de nuestros Concilios, principalmente nacionales, posteriores á
la institución de las Nunciaturas; porque sabido es cuan
poco aprecio se ha hecho y se hace de nuestros Concilios
modernos, hechuras de Nuncios; y cuanta es al contrario la
veneración con que siempre se han citado en toda la Iglc-
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sia de Dios nuestros concilios anteriores, criaturas de nues-
tra antigua doctrina tbcológica y canónica.
CAPITULO 4.
Abatimiento de nuestros Reyes.
61. Pero si perdieron mucho los Obispos con la nueva
disciplina gálico-romana, no es poco ciertamente lo que es-
ta arrebató contra toda justicia á nuestros reyes piadosísi-
mos. Los privó en primer lugar de sus derechos do Sobe-
ranía sobre todo el Clero, aun el mas bajo, pues empeza-
ron luego los Papas, comenzando por Urbano el Cluniacense,
á eximir los eclesiásticos de toda Potestad laical , y expre-
samente de la del Rey , amenazándole con censuras, y aun
con la deposición del trono si pretendía que se sugclase el
inferior de los Clérigos á sus reales imposiciones ó tribu-
bunalcs. Los Eclesiásticos, al principio, estaban muy conten-
tos con su independencia del Soberano, porque esta les da-
ba una ampia licencia para vivir mal y con escándalo sin
temor de pena temporal. Pero esta misma impunidad del
Clero es la que movió á los Obispos á tomar la profana
costumbre cxlrangcra de alguaciles y cárceles episcopales:
de cuya nueva judicatura el primero que nos dió el mal
cgemplo, creo haber sido el afrancesado Obispo de Sanligo
Don Diego Gelmirez; pues hasta entonces, para lodo lo que
era coacción, habíamos acudido siempre al brazo seglar y
á la soberana protección del Rey.
62. A más de lo dicho relativamente á lodo el Clero
en común, se les quitaron á nuestros Soberanos algunos de-
rechos particulares de que gozaban sobre los Obispos. Tal
era en primer lugar el nombramiento de Prelados, conccdí-
doles por nuestras Iglesias en la forma que dije en el nú-
mero 18. Empezaron los Papas, ora con un pretexto, ora
con otro, á nombrar algunos Obispos: pasaron do aqui á
reservarse, como á título de gracia, algunas nominaciones
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sucesivas para delerminadas iglesias: hicieron lurgo un paso
más largo, extendiendo esto nuevo favor pontificio á todas
las mitras de España: é inmediatamente le comenzaron á
decir en sus Brc\es. que esto derecho era propio de la ple-
nitud de la potestad apostólica, y que el oponerse á él era
un alentado. Asi perdieron nuestros Reyes y nuestra nación
el derecho canónico de nombrar á sus Castores: derecho tan
seguro é innegable, que hemos vuelto de algún modo á co-
brarle, pero aun asi, con una cierta limitación á que no
tiene Roma, ningún Derecho. Perdieron también por los mis-
mos pasos el privilegio que les dio nuestra Santa Iglesia
de poder transferir Obispados y Obispos, según las circuns-
tancias lo pidieren. La silla episcopal de Burgos puede lla-
marse el blanco á que asestaron las dos Disciplinas, la an-
tigua española con su último tiro, y la moderna francesa
con el primero; pues fué nuestro Rey D. Alonso Sexto, que
la puso allí, sacándola de Oca en 1084; y Urbano Clunia-
censo francés, quien, habiendo después de once años tenido
noticia de esta translación, y creldola desautorizada, se dig-
nó aprobarla con decreto apostólico en 1095. Fué puntual-
mente en este mismo año, que el mismo Capa francés, en
Concilio de Clermonl de Francia, prohibió á lodos los Sobe-
lanos el cuidado de los expólios de los Obispos difuntos,
que era costumbre no solo de España pero aun de todo
Occidente. Otros Papas y Concilios confirmaron y reiteraron
el mismo Decreto Pontificio: pero á pesar de tanto empeño,
nuestros Soberanos lardaron muy mucho en dejarse despro-
piar de su antiguo derecho; tanto que ni aun San Fernan-
do, con ser el dechado de los reyes Santos, r.o cedió á los
esfuerzos de la Curia romana, y solo por gracia particular
renunció en 1231 al cuidado de los expúlios de la sola Igle-
sia de León. El mismo Santo se mantuvo firme contra Ro-
ma en sostener los antiguos Derechos reales de judicatura
sobro cualquier Prelado que la mereciere; y dió prueba de
ello en 1225 con el destierro dado á un Obispo, porque
habíanle elegido y consogrado sin aprobación ó licencia de
Su Magostad.
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63. Otro agravio fjuc hizo la Disciplina Cluniaecnsc á
nuestros calhólicos Príncipes, fué el disputarles de continuo
el antiquísimo Derecho, que, como protectores de nuestra
Iglesia, habían siempre tenido de convocar los concilios na-
cionales y autorizarlos con su presencia y firma. Nuestros
Reyes por una parte, y por otra los Nuncios monacales, lo-
dos convocaban concilios, y los Obispos por miedo obede-
cían á unos y otros; y duró este cheque en España por co-
sa de un siglo y medio, hasta que per fin cedimos, como
en lodo lo demás, á las violencias espirituales de la Curia
romana. Perdimos con esto dos ventajas de mucho realce:
primera, la de la pura doctrina de nuestros anfguos De-
cretos conciliares, viciada de.<pucs con artículos de peca sa-
biduría, y aun alguna vez de vergonzosa ignorancia: y en
segundo lugar, la de la seguridad que teníamos de que se
observase con la ayuda del brazo real, todo lo dispuesto
por los Obispos conciliarmentc.
64. Perdióse también con la nueva Disciplina el pru-
dente y justo respeto con que miraba nuestra Iglesia á sus
Reyes, en caso que hubiesen merecido alguna reprehensión
canónica. Empezó l'rbano, el Papa Cluniaecnsc, en 1089, y
siguieron Iras él los demás, á bravear con voz alta contra
nuestros Soberanos con excomuniones y entredichos, para
que se doblaran al punto sin resistencia á todas las nove-
dades de cxlrangera invención; y tan frecuentes se hicieron
y continuas estas tronadas de Roma, que la España, des-
pués de largos siglos de envidiable tranquilidad, llegó á la
infelicidad de no verse libre casi jamás del gravamen y en-
fado de semejantes censuras. Lo más sensible era en lance
tan duro, que los autores de nuestro continuo castigo no lo
atribuían á su nueva disciplina, sino á nuestros muchos pr-
emios , como lo hizo entro otros Inocencio Tercero en el año
de 1200.
63. Otro artículo pesadísimo para nuestros Reyes fué
el de sus matrimonios, de los cuales la Curia romana lle-
gó á hacerse un juguete, ora permitiéndolos y ora impi-
diéndolos, va invalidándolos v va revalidándolos, sin más
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razón ni motivo que el del arbitrio ó antojo, ó el de re-
galos (llamados limosnas) mayores ó menores, ó el de con-
secuencias que se preveían buenas ó malas para la Curia
romana. Sirvan de algún egemplo los siguientes matrimo-
nios: el de la Casa de Francia con la de Aragón, prohibi-
do por Urbano Cuarto, porque no convenia á la Santa Sede
en tiempo de la guerra de Sicilia, pero efectuado sin em-
bargo, á pesar de Roma, por órden de San Luis: el de Do-
ha Isabel Infanta de Castilla, negado por dos Papas á Don
Jayme Segundo de Aragón, porque les importaba á los ro-
manos que se casase esto Rey con una hija del de Ñapó-
les: el del Infante Don Pedro Conde de Rivagorza con Dofia
Leonor do Sicilia, vedado por Juan Vigésimo-segundo, por-
que no habia en él (dice el mismo Papa) ni necesidad, ni
utilidad para la Iglesia Romana: el de Don Jaime Primero
de Aragón con Doña Leonor de Castilla, invalidado con pre-
textos, después de ocho años, por el Nuncio llalgria, Clu ma-
ceóse francés, sin más motivo verdadero que el de tener el
Rey á su Esposa por demasiado anciana: el de Don Sancho
Cuarto de Castilla con Doña Maria de Molina, invalidado á
contemplación de Francia por cinco Papas consecutivos, aun-
que siempre sin efecto. Pero el mayor juguete á este pro-
pósito fué la seguida de matrimonios de Don Alonso Nono
de León. Estaba casado este Rey con Santa Teresa de Por-
tugal, su prima en segundo grado: después de haber esta-
do cuatro años cumplidos con tan buena Esposa, y tenido
en la misma tres hijos, por amenazas y censuras de Celes-
tino Tercero hubo de tener por inválido su casamiento: se
unió poco después por expresa concesión del mismo Celesti-
no (¡quien lo creyera!) con su Sobrina Doña Bcrcnguela do
Castilla, tan parienla en segundo grado como la primera:
este matrimonio, tan autorizado por Celestino, su inmediato
sucesor, Inocencio Tercero, tuvo la bondad de declararlo in-
válido y de perseguirlo á más de esto con tantas censuras,
y tan fuertes, que el infeliz Rey hubo de separarse aun de
esta segunda muger después de siete años de matrimonio
fecundo. ¿Quién no se escandecerá de la nueva Disciplina,
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que asi jugaba sin escrúpulo con Reyes y Rcynas en asun-
tos tan graves y tan sagrados?
66. ¿Pero quién podrá llamar á la memoria todos los
demás efectos extraños que produjo la errada opinión de la
Corle romana? Tal fué por egemplo la Soberanía con que
Bonifacio Octavo llamó á su servicio á Jayme Segundo de
Aragón, haciéndole su -Alférez y su Almirante. Tal las al-
turas con que los Pontífices romanos se revestían del man-
do de nuevos Reyes en orden á guerras y paces; como lo
hicieron, ó lo procuraron, San Gregorio Séptimo, Pascual
Segundo, Inocencio Tercero, Honorio también Tercero, Gre-
gorio Nono, Inocencio Cuarto, Juan Vigésimo-primero, Meó-
las Tercero, Bonifacio Octavo, Clemente Quinto, Juan Vi-
gésimo-segundo, Benedicto Duodécimo y Clemente Sexto, cu-
yas empresas extravagantes podrán verse referidas todas ellas
en mi tomo XXIV. Como pretendieron los Papas despojar á
nuestros Príncipes del Derecho Soberano de intimar guerras
y hacer paces, asi mismo procuraron usurparles lodo c! go-
bierno político, sin reconocer en ellos más poder ni carác-
ter que el de sus Virreyes ó Ministros. Entre las infinitas
pruebas que podría dar de esta ridicula pretcnsión romana,
me contentaré con insinuar algunos pocos egemplos, sacados
de las mismas cartas pontificias. Inocencio Cuarto, después
de haber reprehendido largamente á Don Sancho Segundo
de Portugal de su negligencia en reprimir la audacia de los
malhechores ; de su descuido en el desbarato de las fortale-
zas, haciendas y jurisdicciones de la Corona; de su desaten-
ción en defender las fronteras del reyno, y de otras cosas
semejantes mezcladas de cuando cu cuando con asuntos de
Iglesia, como si fuera todo uno, le notifica que ya, ha nom-
brado tres Censores, los cuales (le dice) atentamente velarán
sobre lo que hicieres ó no hicieres, y nos enviarán sus in-
formes; y si continuares en adelante con la misma negligen-
cia, la Silla apostólica no podrá tolerar más tiempo tu mal
gobierno, y para bien tuyo y del Estado tomará el expe-
diente que juzgare oportuno. Clemente Cuarto reprehendió
con el mismo estilo - al Rey Portugués Don Alonso Tercero;
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y lo más cstraño es, que fundó sus acusaciones cu el in-
cierto Dicen. lié aqui, como le habla. Dicen que le apode-
ras de algunas posesiones de particulares , y levantas allí ó
casas ó mercados , y prohíbes que se venda fuera de alli....
Dicen que con amenazas y terrores , y aun á veces con pri-
siones, obligas á mercaderes y ciudadanos ó á prestarte di-
nero , ó á pagar contribuciones injustas Dicen que obligas
á doncellas y viudas á casarse con criados tuyos Te ro-
gamos y encargamos, que con semejante proceder , tan ageno
de tu real dignidad , no nos des motivo en adelante , que nos
obligue á castigarle. Gregorio Décimo dirigió al mismo Rey
una fuci le corrección acerca de su gobierno, y oslo con un
Breve formal de los intitulados Ad perpetuara rei memoriam.
En él le impone por Precepto , que Su Magostad, y lodos
los Reyes que en adelante le sucederán, y lodos sus Hijos
y Grandes y Palaciegos, y todos sus Ministros y Goberna-
dores y Jueces y Empleados, den ' todos á los Obispos con
escritura autentica un juramento solemne de gobernar en lo-
do tiempo, asi en lo espiritual como en lo temporal, según
la forma preséntale por la Santa Sede romana: y le inti-
ma la observancia de dicho Precepto pontificio bajo las pe-
nas de descomunión y entredicho, y de perder el mando y
el revno. Tan despótico se hizo y tan intolerable este im-
perio temporal de los Papas en nuestra España, que llega-
ron los Reyes á cansarse y á menospreciarlos y maltratar-
los. Asi el Infante Don Sancho, hijo de Don Alonso el Sa-
bio, viendo que el Papa Martino Cuarto se atrevía á me-
terse contra él en asunto meramente político, amenazándole
con censuras, mandó inmediatamente con edicto público,
que cualquiera que las cartas pontificias trugere , que le ma-
tasen con ellas, y que no guardasen entredicho alguno que
el Papa pusiese. Asi el Rey Don Dionisio de Portugal, ex-
hortado y vejado por los dos Papas Martino y Nicolao, en-
trambos Cuartos, para que aceptara un Concordato ó Decre-
to romano, en que iban confusamente mezclados Derechos
espirituales y temporales, larga y constantemente se negó,
sin que pudiera Roma sacarlo más gracia; «i más palabra,
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smo (juo él se atendría al Derecho común y tí la práctica
á costumbre. Asi también Don Fernando Cuarto no quiso
ceder jamás por ningún título á Clemente Quinto, que pre-
tendía juzgar con exclusión do Rey y de Corles, acerca de
la Persona que tuviere derecho al Señorio do Vizcaya; y en
esta ocasión alegó Su Magostad contra el Papa, que los Iley-
nos de Castilla y León eran egcnlos de la Iglesia de Roma ,
que non ha, nin debe haber ninguna jurisdicción por ningún
agravamiento que el Rey hiciese, y porque esta excepción guar-
daron siempre todos los reyes de donde él venia.
67. Pero lodo lo dicho es poco todavía, porque aun á
más alto punto subió la general Monarquía temporal de los
Sumos Pontífices, do la que ya digcj lo más necesario en
los números 41, 42 y 47. Lograron Hugo Cándido y los
demás Cluniacenses, que de ella en Roma (por más que pa-
rezca increíble) se llegase á formar un artículo de Derecho
divino , y que los infelices reyes que so atreviesen á opo-
nerse á tan nueva novedad, fuesen tenidos por gravísimos
pecadores , y aun expresamente por hereges. Esta doctrina fué
la de Alejandro Segundo, cuando escribió con la nacida en-
tonces Thcología de Cluny, que el Rey Don Sancho de Ara-
gón, hechósele vasallo y tributario, había cedido á los im-
pulsos de la gracia y al fuego del amor divino, y habíase
por fin CONVERTIDO Á LA FE VERDADERA. Esta doc-
triua fué la de su inmediato sucesor San Gregorio Séptimo,
cuando suponiendo cierto y antiguo el vasallagc romano do
nuestros reyes, le intituló homenage DIVINAMENTE ofre-
cido á la Iglesia de Roma. Esta doctrina fué la de Inocen-
cio Tercero, cuando dijo en carta al Rey Don Sancho do
Portugal, que si no pagaba luego el censo.... como tributa-
rio de Roma.... OFENDERIA á su Criador y Señor; por-
que si es pecaminoso el agravio hecho á malquiera otra igle-
sia, MUCHO MAYOR PECADO debe ser el de invadir CON
PRESUNCION SACRILEGA los Derechos de la Sanlu Igle-
sia apostólica. Esta por fin (por callar de otros) fué la doc-
trina de toda la Curia Romana, cuando dictó á Don Pedro
Segundo de Aragón el extrafio juramento de fidelidad y obe-
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dicncia, en el que Su Mageslad tuvo la bondad de decir
entre otras cosas: Creo de corazón que el Pontífice romano
es SEÑOR de los Rey nos de la tierra , y DUEÑO de dar-
los á quien quiere.
08 . Persuadidos los Papas de esta falsa doctrina Clu-
niaccnsc, todos los de aquella edad, empezando por Urbano
Segundo, Mongo de Cluny, tomaron por fórmula trivial en
sus Decretos la de amenazar á nuestros Reyes de destro-
narlos en caso de desobediencia. Urbano decía: Pierdan su
dignidad, potestad y haberes. Pascual Segundo: Sean priva-
dos de su potestad temporal. Hadriano Cuarto: No puedan
ni aun sus hijos heredar sus Estados. Alejandro Tercero: Ño
se dé ni aun á sus hijos la más mínima parle de la heren-
cia. Inocencio Tercero: Ténganse aun sus hijos por incapa-
ces de reynar. Honorio Tercero: Si el Roy no nos obedece,
procederemos contra él temporalmente; absolveremos á sus súb-
ditos de toda obligación de obediencia y fidelidad; ofreceremos
sus Estados al Rey ó Príncipe chrisliano que los ocupare.
Gregorio Nono: No solo me valdré de la espada medicinal
de San Pedro , sino que llamaré también contra él el auxi-
lio de la Potencia seglar. Inocencio Cuarto: Teman los Re-
yes que mueva la iglesia contra ellos alguna otra Potencia.
Gregorio Décimo: Si el Rey no se corrigiere en el plazo de
tres meses, todos sus súbditos y vasallos quedarán enteramen-
te libres y absueltos del juramento de fidelidad y homenage
que le hubiesen hecho, y no serán obligados á obedecerle en
ninguna cosa. Marlino Cuarto: Sea el Rey decaído de su rey-
no, y de todos sus dominios, señoríos, estados, feudos, ha-
ciendas, bienes y haberes. Nicolao Cuarto: Desobedeciendo el
Rey, pasará la Santa Sede romana á absolver á sus vasa-
llos de todos los juramentos que le hubiesen prestado de fideli-
dad y homenaje. No paso más adelante en el asunto como
pudiera, porque con solo lo dicho debieran todos compade-
cerse de la miseria do nuestros Reyes, pasmarse de la ce-
guedad do tantos Papas, irritarse contra la Theología y Dis-
ciplina de Cluny, y hacerse cruces sin fin de que vivan to-
davía lautos resabios de tan errada doctrina.
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CAPITULO 5.
lo 5
Empeoramiento del Clero.
69. Las malas consecuencias de la extrafia Disciplina
Cluniacensc fueron tales y tantas, que apestaron en breve
tiempo á toda clase de personas, Clérigos, Monges y Segla-
res. El primer artículo de perversión en el Clero fué la
destrucción de la vida canónica ó reglar; y los primeros
que la echaron por tierra fueron dos Obispos famosos, á
quienes el mal partido de entonces conserva aun ahora el
buen concepto que no merecen. Hablo de Don Bernardo el
de Toledo, y de Gelmirez el de Santiago, aquel Cluniacen-
se, y este vendido á Clunv. El primero rellenó su cathc-
dral do tantos Clérigos y Monges de su nación francesa, que
viciado el Cabildo con las Máximas ultramontanas, tardó
muy pocos afios en pasar de la \ ida monástica á la secu-
lar; y el segundo tan aseglarada vida llevó, y tan malos
«gemplos dio á lodo su Clero, que entre sus Canónigos (co-
mo lo confiesan los mismos historiadores Compostelanos, Pa-
negiristas perpéluos de su Obispo) rcvnó primero la avaricia,
después la intolerancia, y de seguida tal flojedad en el buen
orden de la vida común que llegó por fin el Cabildo á secula-
rizarse. Entre las muchas secularizaciones que fueron siguién-
dose, (las mas de ellas, que es mayor escándalo, con expresa
bendición de Roma), fué muy ruidosa la de los malos Canó-
nigos de León, de cuya compañía se huyeron los pocos bue-
nos que habian para conservar la antigua vida común, que
persevera todavia con loa en la casa de San Isidro de dicha
ciudad.
76. Libre ya el Clero de toda regla canonical, empezó
desde luego á seguir los malos cgemplos de los reformadores
franceses, entre quienes el concubinato era demasiado común
en Clérigos y Monges. Clamaron en España contra este nue-
vo escándalo muchos de nuestros Concilios; en el siglo do-
ce los de León y Palencia; en el troce los do Valencia y
Yalladolid; en el catorce los de Peñaficl, Valladolid y Sala-
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manca, y asi otros y otros consccul¡\ amonte. No contentos
con esto nuestros Obispos, castigaren á los Clérigos eoncu-
binarios con descomuniones y suspensiones, con privación tic
olido y beneficio, con mullas y otras penas corporales: á
sus amigas se les daba el destierro, so les cerraban las
puertas de la iglesia, se les negaba la sepultura sagrada:
á sus hijos se les inhabilitaba para los sagrados órdenes,
se les echaba de sus propias casas, se les privaba de la
herencia paterna. Pero nada de esto aprovechó por muchos
siglos. ¡Tan afrancesado estaba nuestro Clero! ¡Tan perver-
tido por las nuevas máximas y egemplos! ¡Tan viciado por
la mala disciplina Cluniacense! Lo peor en el caso es que,
habiendo sido tan continente nuestro Clero en la primera
Epoca (véase el número 30) y tan desenfrenado al contra-
rio en la segunda; los Padres do Clunv, para que no se les
atribuyera el escándalo, le pintaron calumniosamente como
antiguo en España, y como si hubiera sido antes aun mu-
cho mayor, hasta el exceso de casarse los Capellanes pú-
blica y solemnemente. La infame calumnia, habiendo salido
de la boca de aquellos Mongos hipócritas é ignorantes que
eran venerados en Roma como santos y doctos, fué creída
de toda la Curia y aun de los mismos Papas, entre quie-
nes so distinguió Pascual Segundo, que tuvo la flaqueza de
decir en una de sus cartas con falsedad «sombrosa, que los
Presbíteros en España, antes de recibir la leg romana, con-
traían matrimonios según la costumbre común de su nación.
71. Lo cierto es que nuestro Clero, después de recibi-
da la quo con mengua do Roma llamaron Ley romana, em-
pezó á aprender y adoptar las deshonestidades de Francia,
y á profanar enseguida, como era natural, su trago, su por-
te y su trato. Nuestros Concilios, con sus continuas quejas
y reprehersiones, nos hacen sabor los abusos que iban en-
trando en España con perversión de nuestras Eclesiásticos.
Estos con nuevo estilo se dejaban crecer la cabellera, se
pouian vestidos listados y de colores prof; n ís, se adornaban
con seda y oro. y bordados y cintas, llevaban capas á la
moda, ó abiertas, ó traveseras en lugar de las antiguas,
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257
so cubrían con sombreros á lo soplar, arrinconados los ic-
dondos, so divertían con dados y tablas y aun con juegos
do suerte y ventura, se acompañaban con juglares, con usu-
reros y con otras gentes desacreditadas, iban á casas de
bullicio, á espectáculos y á bavlcs, frecuentaban bodegas,
bodegones y tabernas, entraban sin vergüenza en casas de
inugeres, llamadas entonces soldaderas. Todo esto y mucho
mas so reprehendió y castigó, no antes de la ley romana,
sino después, porque con ella empezó el mal y no antes,
lie aquí cuales fueron en el Clero de España los tratos
santos de la nueva Disciplina.
CAPULLO 6.
Empeoramiento del Monacato.
72. Igualmente perdió nuestro Monacato todo lo Bueno
de nuestra Casa y ganó lodo lo Malo de afuera. Les Mon-
gos de Clunv, que fueron indubitablemente los primeros y
principales autores de la amplísima jurisdicción y soberanía
romana, luciéronla servir ante lodo á su propio provecho,
sugetándosc gustosos á sola ella, para quedar independientes
de toda inmediata jurisdicción de Obispos y Reyes, y poder
vivir de este modo á sus antojos con tanta mayor facili-
dad cuanto mas apartados quedaban de quien pudiese ob-
servarlos y refrenarlos. El año 1 085 fue la época malhada-
da de las primeras exenciones romanas para religiosos es-
pañoles. Seducido D. Alonso Sexto por sus amados Clunia-
censes, sugetó el Monasterio de Sahagun á San Gregorio
Séptimo con entera independencia de toda otra jurisdicción:
y este primer egemplo de soltura, que llamábase escanda-
losamente Libertad romana , fué tan lisongero y eficaz, que
muy pronto nuestros Monges y Monjas empezaron casi todos
á gloriarse de haber salido de la Esclavitud , pues asi con
igual escándalo se llamaba la legitima sugccion, mandada
por las mas sagradas leves, la divina, la canónica y la ci-
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vil. Las consecuencias do oslo desenfreno monacal fueron las
que debían ser: ufanos los claustrales con sus grandes pri-
vilegios, y seguros de que nadie en toda Espafia podía ha-
cerles oposición, atrevíanse á mucho mas de lo que les era
concedido, y cometían desafueros y escándalos cuantos que-
rían, como puede verse en mi historia, sin que Roma, por
su mucha distancia y por los contrarios informes, pudiese
impedirlos ó corlarlos sino pocas veces, y aun entonces de-
masiado tarde.
73. Es de notar que la Curia romana, para cerrar la
boca á varios Obispos, que se quejaban á voces de ver ho-
llada tan abiertamente su jurisdicción con tales y tantos
privilegios concedidos á los Monasterios, comenzó á poner
en las Bulas pontificias la bien sabida clausulilla=.Sa/cos
los Derechos de los Diocesanos , =ú otro otra equivalente. Pe-
ro este remiendo curial, produjo inmediatamente dos efectos
muy escandalosos: el de sostenerse en Roma ordinariamen-
te las concesiones papales, á pesar de cualquier derecho que
alegasen los Obispos, por justo y respetable que fuese: y el
de inventar los Monjes á su gusto, y con fechas las que
mas les convenían, Pri\ilcg¡os y Breves falsos, sin cláusula
ni palabra alguna que no les fuese muy favorable. De la
dureza de los Curiales romanos y de los papeles apócrifos
de monasterios, muchísimas pruebas podría alegar, si me lo
permitiese la brevedad de este mi Escrito.
CAPITULO 7.
Pi cíclicas nuevas.
74. Quédame ahora, para complemento de esta obrila,
según su título, dar una sucinta idea de las Prácticas y
Doctrinas nuevas en materia de religión, entradas en nues-
tra Península en la perversa época segunda. Los franceses,
en primer lugar, alteraron algunas de nuestras fiestas, y nos
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dieron otras indignas. Entre las alidadas es muy digna de
memoria la do la Anunciación de Nuestra Señora, que ce-
lebramos nosotros, por decreto del Concilio Toledano décimo,
en dia diferente que en Francia. Esta diversidad material
la pintaron como impiedad de nuestra nación, y á fin de
que por tal se lomara, contaban una visión de dos Mongcs
Cluniaccnses, los cuales vieron en sueños á un maldito Es-
pañol, que con una horca en la mano cogía bárbaramente
al niño Jesús y lo arrojaba del altar á una sartén ardien-
te, símbolo estupendo de nuestra bárbara España que echa-
ba de un dia á otro la tiesta de la Anunciación. ¡Tal era
el frenesí de los Visionarios de Clunv, como lo refiere en
la Historia de sus tiempos el Mongo del mismo Monasterio,
Rodulfo (¡labro! I'or lo que loca á las tiestas indignas que nos
dieron los franceses, basta hacer memoria de la de Cario
Magno, aquel Emperador insigne por sus hipocresías y usur-
paciones, y ensalzado con mil embustes por los escritores
de Francia, y después por los demás de lodo el mundo ú
manera de ovejas tras el cencerro, hasta el punto do ca-
nonizarle y adorarle en los altares. La misa y el rezo con
que se han celebrado por siglos en la ciudad de Gerona las
mentirosas hazañas del ridículo Santo Galicano, dan lástima
V asco. Véase lo que han escrito é impreso últimamente
acerca de este engaño francés los dos Primos Dorcas, en-
trambos Canónigos de la misma Gerona.
75. No son menos extrañas las ineptísimas vacaciones
de hurtos y homicidios, inventadas é instituidas en Francia
con toda la seriedad conciliar bajo los nombres de Paces de
Dios 6 Treguas del Señor, con el fin de moderar las enor-
mes rapiñas que alli se cometían por motivo de hambre. El
Nuncio Ilugo Cándido, Cluniacensc, aunque en España no
había por gracia de Dios ni carestías, ni robos, quiso y
logró que el ridiculo ofrecimiento de su nación se aceptase
por la nuestra con humilde respeto, como cosa santísima y
de celestial devoción. El año de 1068 fué la época de re-
cordación en que los Concilios de Barcelona y Viquo de-
cretaron los determinados dias de vacación de maldades ó
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suspensión do pecados; y lo mismo hicieron después oíros
afrancesados Concilios de nuestra nación envilecida.
76. Otra cxlrañeza y aun superstición nos vino de Fran-
cia en materia de duelos ó desalios. El hacerlos para su-
plir á una batalla campal, y ahorrar asi la sangre de mu-;
dios, era uso muy loable y entro nosotros conocido: pero
no lo era la bárbara superstición de los que pretenden ave-
riguar con las armas quien do los combatientes es inocente
ú honrado, y quien al contrario deshonrado y culpable. Es-
ta locura pecaminosa, que en todo el septentrión era muy
antigua, subió en Francia al mas alto punto de fantástica
piedad bajo el rcynado de Cario Magno, y se nos entró en
Castilla desde que nos rayó desgraciadamente no la luz, si-
no la linicbla de nuestra desdichada Epoca segunda. La
primera de nuestras Memorias en que se habla de ella, es
del año de 1020, y la primera noticia de haberse puesto
en ejecución es del 1077 por el pleylo litúrgico.
77. Locura igual, sino mayor, fué seguramente la do
los Juicios de Dios , que asi se llamaban ciertas purgas ó
ciertas pruebas supersticiosas, destinadas á provocar la Om-
nipotencia divina para que manifestase ccn milagros la ino-
cencia ó culpa de algún hombre. Es cierto que los Godos
nos trageron la prueba cuidaría , ó del agua caliente: pero
luvo poco aplauso entre nosotros, y al cabo se vedó; y fue-
ra de esta, no entró ninguna otra en España hasta la mar
la época segunda. Entonces fué que los franceses nos ense-
ñaron, y aun nos hicieron por fuerza practicar las costum-
bres bárbaras do ellos y de lodos los demás Europeos, in-
clusos los romanos, pretendientes lodos ellos de los mas
extraños milagros, como lo eran entre otros el de no que-
marse con un hierro hecho ascua, el no poderse zabullir en
una pila de agua natural, y el no poder tragar un bocado
de pan y queso. Lo que es muy digno de reparo en el
asunto, es el choque que hubo entre nuestra nación y la
francesa. Esta daba pruebas de su barbáric y superstición
con la fuerza que nos hacia para meternos en sus Juicios
dt Dios , y la nuestra las daba de sabiduría y cultura con
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eu empcflo en no querelles. Sirva de ejemplo un suceso del
siglo Ircce. El Nuncio francés Juan Alegrin de Al.bcvillc se
revistió de toda su authoridad pontificia' para dictarnos en
el Concilio nacional de Valladolid la siguiente ridicula cons*
tiiucion: Establecemos que cuando los Prelados oyeren de
muchos algunas cosas desaguisadas , el facer non quisieren
inquisición POR ESCUSAR MUCHO TRABAJO , el muchos
damnos; manden , que se purguen solemnemente; et si desfa-
llecieren en la purga, que hayan bona pena por ello. C;i ló
entonces nuestra Iglesia cspafiola por la que llaman pruden-
cia, pero luego que tuvo alguna mayor oportunidad, echó
por tierra la vergonzosa Constitución en un Concilio de Va-
lencia, y en dos de León, y en otro nacional de la misma
Yalladolid, alegando por razón que las dichas purgas ó
pruebas son enteramente supersticiosas y contra Dios.... y
con ellas se lienta á Dios, y se exponen los inocentes á cas-
tigos no merecidos d mas de estar vedadas en Derecho (á
nuestra nación.)
78. Mas bárbara fué, y no menos supersticiosa, la cos-
tumbre de encender hogueras contra los hereges. Nació esta
impia crueldad en Tolosa de Francia, luego después del Mil ,
bajo el reynado del Segundo Capelo, llamado Roberto; y so
repitió en aquel royno infinitas veces por largos siglos. Nues-
tra nación, acostumbrada á gobernarse por solas las leyes
del Evangelio y del Fuero Juzgo, quo mandan amonestar y
corregir al herege, condenarle, descomulgarlo y desterrarles
no se dobló por muy largo tiempo á las violentas amones-
taciones de los incendiarios franceses; de suerte que las pri-
meras hogueras que ardieron en España en obsequio de la
ferocidad supersticiosa, comenzaron á parecer hacia la mi-
tad del siglo trece, cuando teníamos por Reyna á la fran-
cesa Doña Juana, amada entrañablemente por su Santo Es-
poso Don Fernando Tercero.
79. También el Santo Oficio tuvo en tierra de Francia
su nacimiento y cuna poco antes del año de 1200. Su pri-
mera institución fué la de un Cuerpo de piadosos Espiado-
res ó Inquisidores, que dcb:an indagar que hereges había
Tom. ii. 19
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y donde estaban, y denunciarlos á la Iglesia y á la Corle,
para quo una y otra entendieran en limpiar de ellos el
pais. La segunda institución, ó por mejor decir, .ampliación
fué la do erigirlos á Jueces que examinasen á los hereges,
y los procesasen y castigasen: lo cual al piincipio hicieron
con jurisdicción delegada, ccdídales espontáneamente por los
Obispos; pero poco después consiguieron que les bajase la
jurisdicción (según la nueva disciplina) inmediatamente de
los Papas con independencia de lodo Obispo. La primera
forma de nuevos Espiadores (la cual en España no entró,
porque no habia hereges) era en la ocasión de los Albigen-
ses muy prudente y laudable: pero la segunda de Jueces
pontificios (que es la que nos regalaron los franceses mas
adelante) ofendía gravemente á los Obispos, porque los pri-
vaba del egcrcicio do su jurisdicción divina: pues hay en
este asunto tres cosas muy dignas de consideración: la 1.*
es que el Santo Oficio es de institución moderna y huma-
na, y el Obispado de institución divina y tan antigua co-
mo la Iglesia de Dios: la 2. a , que la potestad de los In-
quisidores, aunque se míre como papal, es delegada y ad-
venlicia, y la de los Obispos, ordinaria y esencial: y la
3.* es, que el Papa sobre todas las Iglesias particulares
tiene jurisdicción de apelaciones y de vigilancia general; y
cada Obispo sobre la suya la tiene de primera instancia y
de cuidado particular. Estas tres reflexiones convencen quo
los franceses, con darnos el Santo Oficio, nos dieron un Tri-
bunal muy conforme á la Disciplina Gluniacense de la se-
gunda Epoca, pero muy contrario á la pura Disciplina y
santa de la Epoca primera.
80. Otra cosa inventada en Francia, y de Francia pa-
sada á España, fué la costumbre de las Cruzadas ó Guer-
ras sagradas. Pensaban y creian los Españoles: Que del le-
gítimo dominio temporal tan capaces eran los Infieles como
los Fieles:' Que teníamos derecho, no como Christianos, sino
como Españoles, á nuestras Provincias, injustamente ocupa-
das por los Moros: Que nos era lícito, como á Españoles,
ol perseguir á los Mahometanos con nuestras armas lempo-
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relies, mas no con las cspirilualos: Que podíamos, como
chrislianos, aun con peligro de la vida, procurar la intro-
ducción del Evangelio entre los secuaces del Alcorán, pero
con sola la lengua, que es la espada de Jesuchrislo. Estas
doctrinas de espíritu evangélico, estas eran las de nuestra
nación, cuando al mismo nacer de la nueva Disciplina ga-
licana nacieron en Francia las torcidas ideas de ejércitos
religiosos, armados de Cruces y de indulgencias; ideas fo-
mentadas por un fanático Ermitaño francés, protegidas por
Urbano Segundo Mongc de Cluny, y aul hornadas en la mis-
ma Francia por un Concilio tenido en Clcrmont. Esta es la
guerra estraña á que nos convidó la furiosa Piedad gali-
cana, primero contra turcos, y después contra Albigenses;
y esta misma de seguida, la que movieron franceses y ro-
manos, no contra turcos ni hereges, sino contra nuestros ca-
talanes catholicisimos; y no por motivos de fé ó religión,
sino para quitarnos la Sicilia, y robarnos el Principado do
Cataluña con el reino do Aragón, entreverando para este
fín temporal lanzas con cruces, espadas con indulgencias y
cuchillas con descomuniones. Entre las muchas reflexiones
que pueden hacerse en materia de Cruzadas, pido una sola
de mis sabios lectores, y es que lean la historia de las tres
primeras, y observen su paradero. En la de la tierra san-
ta, los Chrislianos ganaron poco, perdieron muchísimo y que-
dáronse al cabo con las manos vacias. En la de los Albi-
genses, el Conde Simón do Monfort, Gefc de los Cruzados,
acabó sus dias sin honor, y el perseguido Conde de To'o-
sa, Don Raymundo Sexto, recobró su Condado. En las de
Sicilia y Cataluña nuestras armas lodo lo ganaron, y las
do Roma y Francia lo perdieron todo. Indicios son rslos
muy claros de que Dios no aprueba este artículo militar
de la nueva Disciplina Cluniacense.
CAPITULO 8.
Doctrinas populares nuevas.
81. Otro grave. mal ha resultado de esta misma Disci-
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m
|>lina, que es el haberse empapado nuestra nación de opi-
niones, ó dictámenes, ó doctrinas populares, que son abso-
lutamente erróneas y contrarias á los verdaderos Principios
de nuestra religión eathólica. Yo no apuntaré sino pocas,
que parecen me las principales y mas dignas de corrección,
relativas algunas de ellas á la jurisdicción episcopal, y en
otras á la papal ó pontificia.
82. En orden á los Obispos cree mucho Pueblo, en pri-
mer lugar, que toda la Potestad les viene del Papa, sien-
do cierto que les viene inmediatamente de Dios con el
sacramento del orden; y siendo también ¡negable que por
mil años nuestros Obispos, sin haber sido jamás ni nombra-
dos, ni ordenados, ni consagrados, ni aulhorizados por ningún
Papa, han sido sin embargo, nada menos que los do aho-
ra, buenos y legítimos Obispos. Se cree comunmente, en se-
gundo lugar, que el Derecho de dar indulgencias les vino
todo del Papa; error nacido de verles dar indulgencias pa-
ra un determinado número de dias, sin salir jamás de aque-
lla lasa sin particular licencia de Roma: en lo cual es de
advertir, que por discretos miramientos se les ha limitado
el egcrcicio, pero no dado ni quitado el Derecho, porque
ni Papa ni Concilio no pudo darles el que ya tenían, ni
quitarles el que Dios les habia dado. Error vulgar es tam-
bién, que el Obispo no tiene aulhoridad por sí, y en vir-
tud de su órden episcopal, para mandar en su Diócesi ayu-
nos, ó vigilias, ó fiestas, y mucho menos para dar dispen-
sas matrimoniales, indultos de cuaresma, y otras cosas ta-
les; pues sabe todo hombre erudito que para nada de es-
to so acudió á Roma en nuestra Epoca Primera; y entende-
rá fácilmente que lo quitado á los Obispos en la Segunda,
se les podrá volver á dar en la que viniere tercera. Aíia-
diré por último error el que siempre me ha escandalizado;
pues siendo los Obispos los Doctores, que nos ba dado Dios,
no sé entender como puede creerse ó decirse que el juz-
gar de libros y doctrinas es Derecho privativo del Santo
Oficio.
83. En materia do jurisdicción pontificia los errores
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mas vulgares son los siguientes: 1.° Que el Parecer theoló-
gico del Papa solo es preferible al contrario Parecer uni-
forme de lodos los Obispos del Mundo, error muy grande,
que ha salido varias veces de la boca do hombres do po-
ca doctrina, que so tienen y son tenidos por buenos theó-
logos. do quienes el bajo Pueblo, y aun á veces el no ba-
jo, loma lo malo por bueno, y lo falso por arlícuEo c'e fé.
2.° Que en tiempo do Sedo vacante, ó de dos ó mas Pa-
pas dudosos, toda la Iglesia puede errar en maleria de fé:
proposición tan arrojada, que de ella se sigue inmediata-
mente que la iglesia do Dios en algún tiempo puede ser-
herética toda ella, y toda ella faltar y cejar do se.% que
son heregías insoportables. 3.° Que el Papa no puede te-
ner Sede sino en Roma; siendo cierto que San Pedro la tu-
vo antes en Antioquía, y que siete Papas franceses, con su
larga residencia en Francia por setenta años, se expusiesen
á desquiciarla del Vaticano; y siendo también cosa posible
(á la que no se opone ningún artículo de fé) que talos gue-
rras, y persecuciones, y vaivenes, y heregías pued<u con-
solidarse en Roma, que so juzgue por fin, ó necesario, ó,
conveniente, el trasladar á otra parle del Mundo la Sedo
indeficiente del Supremo Gefe de la Iglesia. Por no haber-
se hecho estas reflexiones, y haberse adoptado con demasia-
da facilidad todas las Máximas Cluniacenses, relativas á
grandeza do Roma; ha llegado mucha parto de España, (si
no toda), á un exceso de piedad que no veo considerado
por ningún Obispo ni teólogo, mereciendo de lodos ellos
la mas seria consideración. La errada piedad excesiva es,
la de haber añadido á la Iglesia Calhólica el titulo carac-
terístico de Romana; no digo ya en Sermones, ó libros, en
los cuales puede decirse con verdadero sentido, y conviene
muchas veces que se diga; pero en el Símbolo de la Fé,
que llamamos Credo , como se vé en muchísimos Catecis-
mos; entre los cuales puedo nombrar, no el del Padre Ri-
palda y de otros igualmente sabios, pefo si les del Obispo
Guinda, del Cura Matheu, del Doctor Orriols, del Filipino
Nadal, y de tantos y tantos otros. Nadie p)drá. negarme,:
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que la lal palabra romana no se halla en ningún símbolo
autorizado, no en el J apostólico, no en el Niceno, no en el
Constanlinopolilano, no en -el Tridentino, no en el actual de
Roma: y añadirlo nosotros en el Credo es lo mismo en subs-
tancia, que fijar un nuevo articulo de fe, pues por de fé
debe creerse lodo lo que está en el Credo. Ni mi modo de
pensar en esto es libro ó arbitrario: es tan necesario que
el Sagrado Concilio Tridentino Symbolum /¡dei totidem
verbis, quibus in ómnibus Ecclesiis legilur , exprimendum esse
cemuit: Juzgó que el Credo debía expresarse con las mismas
palabras precisas , con las que se lee en todas las Iglesias ,
que es decir, sin nada añadir, ni quitar, ni alterar.
CAPITULO 9.
Disculpa razonable del autor de este escrito.
84. Por lo que he osecito hasta ahora, tres cargos sin
duda se me harán, sin contar con otros menores; que he
pintado los hechos históricos muy diversamente de lo que
lo han hecho todos hasta el dia do hoy: que he desacredi-
tado á los Mongos Benitos de Francia, y muy en particular
á los de Clunv, de quienes se habla en todos nuestros li-
bros con ol mayor respeto: que me he atrevido finalmente
á censurar la Disciplina eclesiástica moderna, bien recibida
en toda la Iglesia latina desde el siglo onceno. Voy á dis-
culparme de estos cargos, no con palabras huecas, sinó con
razones las más convincentes.
85. Cargo l.° Que he pintado los hechos históricos muy
diversamente de lo que lo han hecho y hacen todos los de-
más. No lo niego, antes bien lo confieso con satisfacción,
porque creo haber hecho lo que es lícito á cualquiera per-
sona informada, conveniente á un cathólico y preciso á un
histórico. En lenguaje de nuestros historiadores modernos,
(aun los más respetados y los más dignos de serlo por otros
muchos títulos,) la reforma do nuestra Iglesia, después de
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los primeros mil años, era necesaria; las calumnias con que
infamó la Francia á nuestro Calholicismo, eran verdades sa-
gradas; los Papas que buenamehle las creyeron, y según
ellas se declararon contra nosotros, eran discretos, ilumina-
dos é infalibles; é yo al contrario confieso haber dado ge-
neralmente á nuestra historia religiosa un semblante muy
diverso. Mi disculpa de un proceder tan nuevo se cumple
con dos solas reflexiones. La primera es que nuestros his-
toriadores doctísimos, ó por política, ó por temor, ó por res-
petos humanos, ó por la autoridad de otros modernos acre-
ditados, han escrito constantemente lo falso, é yo al revés,
despreciando todo temor, lodo peligro, toda política, lodo
respeto humano, toda autoridad moderna, y teniendo siem-
pre fijos los ojos en solos los Documentos coetáneos ó en
los más vecinos á los hechos, he escrito constantemente la
verdad. La segunda reflexión es que yo no merezco ni quie-
ro que nadie me crea sobre mi palabra, pero merezco y pi-
- do que nuestros Obispos y Theólogos lean los documentos
antiguos, que va alegando mi Historia Critica de España en
sus lugares respectivos, y hallándolos conformes á lo quo
yo digo, y agenos de lo que hasta ahora se ha dicho, se
prefieran mis verdades á las falsedades de los demás. Quien
despreciare estas dos reflexiones por ciega preocupación ó
pasión, me tendrá desde luego por un temerario ó fanáti-
co, y aun quizá por impío y herege; pero los que me hon-
rarán con critica y sabiduría, puedo esperar que á la pos-
tre me darán razón, y contentísimo yo con esto solo, daré
gracias á Dios en tal caso por la firmeza chrisliana que se
ha servido concederme.
86. Cargo 2 ° Que he desacreditado (hablando de los
tiempos después del Mil) á los Monges Benitos de Francia ,
y muy en particular á los del Monasterio de Cluny, tenidos
generalmente por egemplarisimos. Es mucha verdad que el
Mundo presente los llama Santos, é yo los tengo por dís-
colos; pero óiganse mis razones históricas: y se verá que
yo digo verdad y el Mundo se engaña, ó nos engaña.
Ra zon 1. a El Abad Hugo Cándido. Cluniacense 7 que fué
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nuestro primer Nuncio y el primer Apóstol de la nueva dis-
ciplina, mereció á la fin que el Papa Víctor, inmediato Su-
cesor de San Gregorio Séptimo, en Concilio Bcnevcnlano le
condenase por Encisma tico, contra coya sentencia mantenién"
dose el pertinaz, acabó su desastrada vida descomulgado; y
el mismo fin tu\o nuestro tercer Nuncio Ricardo, Abad do
Marsella.
Razo n 2.* El Santo Abad Roberto, el Inglés Ardingo y
algunos otros Benitos de Francia, no pudiendo sufrir con
paciencia la vida aseglarada de sus Compañeros y los array-
gados abusos del Monacato Francés, se apartaron de la mu-
chedumbre de los díscolos é hicieron la reforma Bcnedicli-:
na, llamada Cislerciense, aprobada por Pascual Segundo en
el año do 1100.
Razón 3. a Gobernaba en Clunv por aquellos, tiempos el
Abad Poncio, hombre vano, violento y codicioso; el cual, á
pesar do haberse sorbido para sus regalos y antojos las ren-
tas comunes del Monasterio, supo ganarse sin embargo la
amistad y confianza de otros Cluniacenses tan viciosos co-
mo él; de suerte que el Papa Honorio Segundo hubo de lo-
mar la fuerte resolución do excomulgar al escandaloso Abad
y á todos los de su facción.
Razón 4. a Prosiguieron dospues de esto los Cluniacenses
en ser tan escandalosos como antes, sin jamás corregirse;
de suerte que Inocencio Tercero, bajo cuyo Pontificado tuvo
fin el siglo duodécimo, les habló en estos térm nos: Entien-
do que vosotros , y los que á vosotros están sugelas , hacéis
mucho daño á los Fieles con el mal erjemplo; y os podéis
llamar herederos de la casa y trage de vuestros antiguos pa-
dres, mas no de sus cualidades ni virtudes.
Razón 5. a Esta última razón, cuando no hubiese otras,
bastaría y sobraría para mi entera defensa; pues el insigno
San Bernardo, siendo Santo, y francés, y coetáneo, y perfec-
to conocedor de los Clunia enses, y testigo ocular de lo que
estos hicieron para planificar en Roma y en España su
nueva disciplina; el tan respetado San Bernardo desacreditó,
sin escrúpulo, mucho mas que yo, á los Monges Benitos de
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m
8H Francia, y muy en particular á los de Cliiny. Copiaré
aqui tres pedazos de tres cartas del Santo.
87. Carta 1.* de San Bernardo á su sobrino Roberto,
que tomó el hábito de Cluny: Esos Mongos llevan las ma-
nos bañadas en sangre; sus dientes son saetas, y sus lenguas
espadas agudas. ¿Cómo has podido preferir para la salud
eterna la delicadeza del vestido , y la opulencia de la mesa,
d un hábito decente y á una comida sobria? Si esas pieles
suaves y de abrigo , si los paños finos y preciosos , si las ri-
cas mangas y anchas capillas , si las pellizas extrangeras y.
los colchones mullidos fuesen capaces de hacer santo tí un
hombre, hici'rame también yo Cluniacense. Mas lo cierto es
que semejantes regalos no son armas que fortalezcan, sino de-
licadeces que entibian.... El vino y el pan blanco , las bebi-
das dulces y el pringue dan vigoi • al cuerpo, utas no al es-
píritu: con las fritadas se engrasa la carne, más no el al-
ma: la pimienta , el (jengibre, el comino, la salvia y otras
mil especies de saynetes, dan deleyle al paladar, pero esti-
mulo a la lujuria. ¿V tu con estas delicias crees haber ha-
llado la quietud del alma y haber puesto en segttro tu ju-
ventud?
88. Carta 2.* de San Bernardo 'al Abad Sugerio de San
Dionisio de Paris, que había reconocido y corregido sus cs->
cándalos y los de su monasterio: Tus religiosos, antes de tu
conversión, se franqueaban al palacio y al eg 'rcilo: con bue-
na y pronta voluntad daban á Cesar lo que es de Ct'sar ,
más no á Dios lo que es de Dios. En los claustros de tu
monasterio resonaba, según me dicen, el tropel de los solda-
dos, el grito de los negocios, la vocería de los pleytos, y
aun á veces el tiple de las muyeres.
89. Carta 3.* de San Bernardo al Abad Guillen de San
Theodorico, que se había quejado del Santo porque desa-
creditaba á los Clunlaccnses y demás Benitos: ¿Cómo no me
he de pasmar de ver en los Monges tanta intemperancia en
comida y bebida, en vestidos y camas, en habitaciones y ca-
balgaduras? ¿Cómo fie de aprobar que para defender sus
malas costumbres llamen á la soltura discreción , al desagüe
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liberalidad , á la habladuría afabilidad , á la truhanería jo-
vialidad? ¿Cómo puedo alabar á los que al lujo en vestidos ,
camas y caballos , le den los nombres honrados de honestidad
y limpieza? Qué otra cosa es esto , sino amar la carne
y despreciar el espíritu? dar lodo al cuerpo y nada al al-
ma? engordar la esclava y dar la muerte á la Señora?
No tratan esos religiosos de santas escrituras , «t de salud de
almas: todo es parlar, reir y chocarrear. Aun en tiempo de
mesa, deleytan á un mismo tiempo [sus gargantas con man-
jares, y sus oidos con rumorcillos Tras unos platos vie-
nen otros , todos m de mucho regalo-, pues aun cuando la carne
está vedada, se suple á su falta con grandes peces A ná-
dese á la calidad y abundancia el arte exquisito de los Co-
cineros, con cuyos guisos y adobos se consigue que aun des-
pués de devorados cuatro ó cinco platos, no se da por sacio
el apetito....; y como si nada el paladar hubiese gustado to-
davía. se desean nuevas salsas y nuevos gustillos ¿Mas
qué diré de la bebida? Como si todos los Monges tuvieran
débil el estómago , aplícanse al uso del vino aconsejado por
San Pablo; pero sin darle oidos, cuando añade que sea po-
co.... Im peor es que no les basta una sola especie de vi-
nos.... Echan en sus vasos tres ó cuatro licores diferentes....
y los van oliendo y saboreando para volver á llenarlos con
el mas generoso..., saliendo con esto de -la mesa tan empa-
pados, que ya no tienen libertad sino para dormir ¿Y el
vestido de los Monges de Cluny cual es? No buscan por cier-
to'j’l más¿útil, * sino el más delicado; no el que libre del frió
sino el que inspire vanidad.... ¡Desdichados Monges! ¿Porqué
no me ha sacado Dios de este Mundo, antes de ver reducida
á tal estado la primera Orden religiosa de la Christiandad?
¿Cuando jamás vistieron nuestros Padres ó paños finos ó se-
da? ¿Cuándo gastaron en una Muía para cabalgar, hasta dos-
cientos sueldos? ¿Cuando cubrieron sus camas con escarlatas
ó con pieles de osos? No digo un Seglar honrado, pero
aun un Rey ó Emperador no tendría para que rehusar vues-
tro vestido, vuestra mesa y vuestras camas.... ¿Cómo permi-
ten todo esto los .1 bades? ¿Mas cómo no permitirlo en los de-
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27t
más, si lo egecutan ellos mismos? Parece mal el decirlo:
pero dígolo porque es verdad.... Marchan algunos Abades con
tanta pompa de Criados y caballos, que con lo que llera uno
de ellos hay para cortejar á dos Obispos. Díganme que mien-
to, si no he visto yo con mis ojos á un Abad con más de
sesenta caballos de sequilo. Quien ve pasar á semejantes ca-
balleros, no los tendrá seguramente por Padres de Alonges ó
Directores de almas, sino por Señores de Castillos ó Princi-
pes de Provincias. Efectivamente va Iras ellos un equipage co-
pioso de manteles y servilletas, de tasas y ajafaynas, de can-
deleros y velones, de colchones y mantas, y esto, aunque no
hayan de andar sino cuatro leguas, como si hubiesen de ir
á un campo de guerra ó pasar por desiertos donde no se ha-
lle lo necesario.... ¿JSo basta acaso un candclero, y sin que
sea de oro ni de plata? ¿A o basta un lecho común, el que
se encontrare? ¿.Yo basta un criado solo que cuide del ju-
mento, disponga la cama y sirva á la mesa? ¿De qué
aprovechan sin esto en vuestros claustros tantos ornamentos
suptrfhm y ridículos, tantas hermosuras deformes? Alli las
Monas inmundas, los Leones feroces, los Centauros monstruo-
sos, los animales medio hombres, los Tigres, los soldados,
los cazadores.... Leen alli los religiosos, no en códices sino
en mármoles, no la ley de Dios sino las locuras del Mundo.
Avergonzaos, ó Manyes, sino de tañías sandeces, á lo menos
del dinero que malgastáis en ellas... . Diciendo yo de voso-
tros y de vuestra Orden lo que realmente juzgo..., reprehen-
do lo que merece reprehensión , para que os enmendéis. Esto
no es detracción de vuestra fama; es atracción de vuestras
almas al bien.
Atendida osla franca pintura con que retrató San Ber-
nardo á sus Cluniaccnses y demás Benitos de su nación, fá-
cil es de inferir con legitima consecuencia, que nuestros es-
critores modernos, pintándolos como Santos, se engaitaron
lodos, ó nos engañaron; é yo al contrario, llamándolos pro-
fanos, aseglarados y díscolos, dige la verdad; y al decirla
yo, como la digo, no es detracción de la fama de ellos (ha-
blo con las palabras del Santo) sino atracción de mis es-
pañoles al conocimiento de la verdad.
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90. Cargo3. # Que me he ofrecido á censurar ía Dis-
ciplina eclesiástica moderna bien recibida generalmente desde
el siglo onceno. Queda ya deshecho este cargo con lo quo
acabo do decir; pues cualquiera ve que do tales reforma-
dores ó correctores de nuestra santa Iglesia purísima no po-
día venirnos sino estrago, corrupción y veneno. Pero quie-
ro sin embargo disculparme aun mas, haciendo reparar á
mis sabios lectores que cuando nació la nueva Disciplina, y
cuando llegó á su mayor auge, mereció entonces mismo la
reprobación do los más ilustres Santos de aquella edad,
franceses y españoles, con palabras y con hechos.
91. Reprobador 1.” de la nueva Disciplina , San Ramón
Guillen de Dalmao. Eslc Santo y docto Varón era Obispo
de Barbaslro, cuando el de Jaca le movió plcylo sobre par-
ticulares haciendas, que cían entonces de la Iglesia de Bar-
baslro, y antes habían sido de la de Jaca. El Obispo de
esta última, habiendo perdido el plcylo ante el Rey, apeló
según las nuevas leyes al Tribunal del Pontífice romano,
Pascual Segundo, en los primeros años del siglo doce. Do
nada le aprovechó la apelación, porque el Santo no quiso
reconocer la nueva Disciplina, ni sugclarsc al juicio de Bo-
ma, alegando en su favor que las haciendas de que se dis-
putaba, habíalas recibido su Iglesia , no del Sumo Pontífice
sino del Reg Don Sancho , y que por consiguiente, su últi-
mo Juez debía ser (según nuestra antigua disciplina) Don
Alonso Primero de Aragón, heredero y sucesor de aquel So-
berano.
92. lieprobador 2.° de la nueva Disciplina , San
Bernardo. Este Santo abad de Claraval antes de la mitad
del siglo doce se enardeció en sus Escritos contra sieto
artículos que ó lo son de la nueva disciplina, ó son efec-
tos de ella.
Artículo 1." Tribunales eclesiásticos de coacción. Así
escribió el Santo al Papa Eugenio Tercero: Has de acome-
ter á los malos, pero con la lengua, no con el hierro.
¿ Cómo le has de atrever d herir con la espada, después
de haberte mandado el Señor que la eprayncs? Son dos
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las espadas, de que se habla en el Evangelio, una espi-
ritual,' y otra material aquella se puso en la mano
del Sacerdote para que el mismo la esgrima; y esta en la
del Seglar, para que use de ella, según insinuáre el Sa-
eerdole y mandare el Rey ó Emperador.
Articulo 2.° Causas llevadas á Roma. Habla San Ber-
nardo ni Papa Inocencio Segundo: Los Obispos, que en
estas tierras de Francia presiden d sus pueblos con vi-
gilancia y cuidado, claman todos á una vez: que pere-
ció en la Iglesia la Justicia: que sus llaves se quebra-
ron: que nada vale en el dia la authoridad episcopal:
que ya no puede ningún Obispo, ni vengar las injurias
que se hacen á Dios, ni castigar libremente en su propia
Diócesi ningún pecado. Á Vos Padre Santo y á vuestra
Curia romana os echan la culpa: dicen que lo bien
mandado por ellos, vos lo desmandáis; y lo justamente
por ellos vedado, lo reponéis. Seglares, Clérigos y Mon-
ges, y sobre todo los mas litigiosos y malvados, corren
continuamente á vuestro Tribunal, y vuélvense de Roma
jactanciosos y triunfantes, por haber hallado amparo y
protección, donde les era mas debida la venganza. El
mismo Santo al Papa Eugenio Tercero: Mira bien que las
apelaciones que á tí se hacen, no sean sin causa
Es ley de inmutable equidad, y ley también, sino me
engaño, de Tribunales, que la apelación ilicita no apro-
veche al acusador ni perjudique al acusado.... Es ini-
cua á mas de esto toda apelación á que no obligue
una precedente injusticia Quien apela sin haber si-
do antes con formal sentencia agraviado, es claro que
pretende ó agraviar, ó pasar el tiempo ¿ Cómo di-
simular ó callar al clamor de toda la tierra ? ¿ Hasta
cuando te estarás dormitando? ¿Hasta cuando sufrirás
tanta confusión y abuso de apelaciones, sin derecho,
sin orden, sin justicia, sin ley? Apelan infinitos fuera
de tiempo, fuera de lugar, contra razón, por causas
ligeras, por motivos injustos, por malignidad, para
terror de los buenos, para exaltación de los malos . ....
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Apelan infinitos contra los Obispos: y porqué? Para ~
que no disuelvan los matrimonios ilícitos: para que no
castijuen los hurtos, las rapiñas , los sacrilegios: para
que no aparten del Beneficio y del Altar , á los Clé-
rigos indignos é infames: ¿No ves, como las apelacio-
nes ya no son remedio, sino muerte ?
Articulo 3.° Concurso de Pretendientes en liorna. Ha-
bla San Bernardo al Papa Eugenio y á otros: Varios Pre-
lados, por deseo de aumentar ó su jurisdicción, ó sus
rentas, freqüenlatf sin la menor pereza los umbrales
de los Santos apóstoles y hallan en Boma, que es lo
mas doloroso, á quien los protege y favorece, no por
que al romano le importe del buen despacho del Pre-
tendente, sino por la sed que tiene de sus estipendios
ó regalos. Hablo tan sin rebozo, porque la cosa es pú-
blica y la sabe y vé todo el Mundo Al Cléri-
go, que frecuenta tu Curia sin ser de ella, tcnle, Eu-
genio, desde luego por Pretendiente ambicioso. Al que
adula, y condesciende en lodo, ponlc en el número de
los que quieren algo , aunque nada le pida; porque del
escorpión no se ha de temer la cara, sino la cola
Séale sospechosa la humildad etc. etc Resuélvele
pues á apartar de ti á toda esta raza pestilente.
Artículo 4.° Codicia de la Curia romana. El mis-
mo Santo al mismo Papa: ¿Quintas veces se hace mas
-aprecio del oro de España, que de la salud eterna de
algún Pueblo? ¿No es acaso el dinero el que estruja
las leyes y los cánones? ¿No es la codicia insaciable
de los italianos, la que gobierna, muchos negocios? ¿ No
es esta la que interrumpe, y aun á veces trunca tus
buenos deseos espirituales ? Tu presides á los demás,
no para enriquecerle, sino para enriquecerlos ; pues ellos
te hicieron Papa, no para tí, sino para si.... Es pro-
pio de alma baja y soez el sacar ganancia de los
súbditos en lugar de darles provecho ¿ Cuando ja-
más ha rehusado Roma la moneda ? Pocos son en
4toma los que miran á la boca del legislador, miran
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todos á las manos, porque estas son las que deciden
de los negocios papales A ueslro Cardenal Martin de
dulce memoria volvió de su legación de la Dada tan
pobre, que cuando llegó á Florencia ya no tenia ca-
ballo, ni dinero Dirne querido Eugenio : ¿reo es cosa
muy singular en nuestro siglo el volverse un Nuncio
de la tierra del oro sin oro, y el haber pasado por la
tierra de la plata sin tralier plata ?
Artículo 5.® Ambición romana de dominio. Palabras
de Sao Bernardo al Sumo Pontífice Eugenio: Te han hecho
Superior, más no para dominar Aprende á presi-
dir, como te enseña el Profeta, no para imperar, sino
para trabajar El escardillo es el que has de empu-
ñar, y no el cetro tu cáthedra no es mas que una
atalaya; y el atalayar no es dominio, sino oficio : El
Santo Apóstol te dijo:=Lo que tengo esto te doy=
No pude darte la dominación, porque — Nosotros (dice)
no dominamos en el Clero = y á lodos los Após-
toles dirigió el Señor estas palabras: = Los Reyes del
Mundo son los que dominan y tienen poder sobre los
hombres, y se llaman sus bienhechores : no así vosotros.
— Es cosa clara que está prohibida á los Apóstoles la
dominación: iCómo tendrás pues tanto valor, para
unir el apostolado con el dominiot En queriendo jun-
tar estas dos cosas, las perderás entrambas ; pues serás
uno de aquellos de quienes dijo el Señor \=Ellos rey -
naron, mas no con mi authoridad ; fueron Príncipes,
mas no con mi aprobación.— Si tu reynases sin Dios,
tendrás gloria entre los hombres, pero no ante tu Se-
ñor. etc. etc.
Artículo 6.° Exenciones en la Gerarqula. Es San
Bernardo que escribe al Papa: Eugenio, voy á hablarte
de otro grande abuso Se quejan comunmente las
iglesias de verse como truncadas y mutiladas. Son ya
ningunas, ó muy pocas, las que ó no prueban el mal, ó
no le temen. Los Abades se exentan de los Obispos, los
Obispos de los Arzobispos, y los Arzobispos de los Pa *
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triarcas y Primados. ¿Tiene esta novedad ningún buen
semblanteé ¿Puede hallarse excusa para tan grande in-
conveniente? Vosotros , Papas, dais pruebas con esto de
la plenitud de vuestra Potestad, pero no tal vez de la
plenitud de vuestra justicia : lo hacéis, porque lo po-
déis; pero se duda si lo debeis hacer. Estáis colocados
en lo alto, no para envidiar la graduación de honores
y autoridades, sino para conservarla ¿Qué cosa más
indigna para tí, que siendo luyo el total, quieres hacer
particularmente luyas las más pequeñas y menudas par-
les del todo ¿ Qué provecho sacas de encargarte del
cuidado agenot Mira no sea tu provecho el de la divina
amenaza —El malo morirá en su iniquidad; pero á ti te
pediré cuenta de su sangre.=Si el exento peca y se con-
dena; ¿ Cómo será inocente el que le eximió? Si muere
aquel en su alma, ¿Cómo vivirá quien le ocasionó la
muerte ?... Ya ves con cuanta verdad se dijo que no to-
do lo lícito conviene. ¿ Pues qué seria, si ni' aun lícito
fuese, lo de que tratamos? Perdóname, Eugenio: yo no sé
entender como la causa de tantos efectos ilícitos puede
llamarse lícita. ¿ Cómo podrás licitamente, en la Iglesia
de Dios, separar y dislocar los miembros, y perturbar y
trastornar los límites que pusieron tus P adresé Si es jus-
ticia el dar á cada, uno lo suyo, ¿ cómo lo será el arren-
dárselo? Yerras mucho si crees que tu suprema Potestad
apostólica es la única instituida por Dios.... Tu elevada
Potestad no es la sola divina: hay otras medianas y
otras más bajas; pero también divinas unas y otras....;
y por tanto no se han de quitar de donde Dios las pu-
so.... Ni tengas por bajo este sistema por verlo en la tie-
rra: nos vino del cielo el modelo.... como los Sera/ines ,
Querubines y demás ángeles, están por orden en el Cielo
bajo un solo Dios, así también en la tierra bajo un
supremo Pontífice los Primados, Patriarcas, Arzobispos ,
Obispos, Presbíteros, Abades, y los demás inferiores. Si
pudiese el Abad eximirse de la jurisdicción del Obispo, y
este de la potestad del Arzobispo; del mismo modo el An-
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i 77
ffcl podría decir que no quiere depender del Arcángel , si-
no Unicamente de Dios.
Artículo 7.® Libertades ó exenciones monacales. San
Bernardo .Monge es el que habla; y no habla con cualquie-
ra, sino con dos Papas, Eugenio Tercero é Inocencio Segun-
do: ¿Qué fruto se ha sacado de eximir á los religiosos de
la jurisdicción del Ordinariol Kinguno absolutamente ,
sino empobrecerlos y empeorarlos. Echa los ojos, Euge-
nio, sobre las haciendas y vidas de esos tus Ahorrados ó
Libertos: verás desde luego, que sus haciendas son más
escasas, y si<s costumbres más aseglaradas: he aquí los
dos hijos de la dañosa Madre que llaman Libertad. ¿Có-
mo no han de ser despojados los inermes religiosos, cuan-
do se les quita quien de cerca los defendía £ ¿Cómo no
han de ser malos y disolutos, cuando se los aparta de
quien los refrenaban ??.... Es cosa que pasma en nuestra
orden monacal la soberbia de algunos Abades.... Quieren
ser obedecidos de sus súbditos en la más mínima cosa; y
hacen entretanto cuanto pueden para negar la obedien-
cia ó sus propios Obispos, gastando aun el dinero de la
Iglesia para emanciparse y comprar la libertad. Jcsu
Christo, para no fallará la obediencia, perdió la vida; y
nuestros Abades, para dejar de obedecer, sacrifican su
vitalicio y el de sus Monges Pero en esto, me respon-
den, no buscamos nuestro provecho, sino la libertad dé-
la Iglesia. Oh! libertad servil más que la misma esclavi-
tud!.... Yo, Monge y Abad de Monges, tengo por cierto
que si intentase eximirme de la obediencia debida á mi
Obispo, me hallaría sugeto desde luego á la tiranía de
Satanás, porque aquella bestia infernal que va siempre
buscando á quien devorar, al punto que me viese apar-
tado de mi Guardian, se arrojaría de golpe sobre mi
¡Estupenda locura! ¡Pensaré yo poder velar sobre muchas
almas, y me pesará de que vele tino solo sobre la mía!...
Monges! qué teméis? ¿Que el Sacerdote os agrave más de
lo juslol Aun cuando esto fuera, el padecer por la justi-
cia os baria bienaventurados. Hasta aquí el Sanio habló
Tom. ii. 20
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278
con el Papa Eugenio: lo que sigue habíalo dicho antes á Ino-
cencio. M aun el Metropolitano puede ya defender á su
Obispo sufragáneo contra la insania de los Mongcs, ava-
lorada todavía con los privilegios apostólicos, como si
aun sin ellos no dcspolicaran lo bastante Beatísimo
Padre, el Señor fortalezca vuestro corazón para que no
os sonsaquen los Monges algún nuevo privilegio , pretes-
tando, como acostumbran, el logro de i su libertad, para
eximirse de la Disciplina canónica.
93. Itcprobador 3.” de la nueva Disciplina, San Fer-
nando Rey de Castilla. Este piadosísimo Soberano, modelo
de Sanios y cgemplar de Monarcas, evidenció con hechos,
que reprobaba la nueva Disciplina extrangera y respetaba
la antigua y nuestra. He aquí ocho pruebas históricas.
Prueba 1 del año 1206. En el Instrumento con que el
Rey Leonés Don Alonso Nono reconoció á San Fernando por
heredero del Trono de León, se puso este artículo: En
caso que el Leones para invalidar el tratado hiciese re-
curso á Roma ó bien al Nuncio de Su Santidad, y real-
mente el Sumo Pontífice con descumuniones ó entredichos
pretendiese invalidarlo, muévanse las armas contra el
autor del recurso, y continúese en hacerle guerra hasta
que la sentencia del descomulgamienlo el del vedamiento
sea tollida.
Prueba II del año 1223. Al nuevo Obispo de Segovia
le desterró San Fernando de toda la Diócesi, porque nom-
brado por su Clero y Pueblo, no pidió, según nuestra an-
tigua disciplina, la aprobación de Su Magestad antes de ha-
cerse consagrar. Honorio Tercero en vano se le quejó.
Prueba III del año 1226. San Fernando, sin ninguna
licencia do Roma, lomó para sus guerras contra Infieles las
tercias do los diezmos eclesiásticos. Gregorio Nono se lo
afeó y reprobó fuertemente, sin que el Santo Rey se die-
se, aun con esto, por culpable.
Prueba IV del año 1231. Concedió San Fernando exen-
ción de impuestos á todos los pobladores seglares de la Vi-
lla de Cáccres, excluyendo expresamente de la gracia á to-
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t los los Clérigos, Monges y demás religiosos , qtic eran pun-
tualmente los privilegiados por la nueva Disciplina.
Prueba V del año 1241. En el Fuero dado á la Ciu-
dad de Córdoba prohibió el Santo Rey á todos los vecinos
la venta de sus bienes á todos y cualesquiera Cabildos (ex-
ceptuada por gracia la Calhedral) y á lodos y cualesquiera
Cuerpos religiosos, bajo pena de perder los compradores la
finca y los vendedores el dinero.
Prueba VI del año 1248. El Infante Don Alonso, bajo
el rcynado de su Padre San Fernando, cuya órden ó apro-
bación lo era necesaria, marchó con egército á defender los
Derechos del Rey Don Sancho de Portugal contra los De-
cretos del Pontífice romano, que con la autoridad papal de
la nueva disciplina habíale quitado el gobierno de sus Es-
tados.
Prueba Vil del año 1280. El Obispo y Canónigo do
Tuy, por ser Señores feudatarios de esta Ciudad, se nega-
ban á veces á reconocer el dominio alto del rey, y abro-
quelábanse para esto con la protección de los Papas. San
Fernando declaró que les quitaría el Feudo, luego (dice) que
me quisieren disputar el Derecho et el Señorío , que yo he
sobre ellos et sobie la Villa de Tuy , por judicio de Poma ó
por otra parte , por do yo perdiere alguna cosa del mió De-
recho et del mió Señorío.
Prueba VIII del mismo año 1250. Habiéndose movido
una gran contienda entre el célebre Obispo Don Lucas do
Tuy y el Ayuntamiento de la misma Ciudad, por cuestión
de asilo, el Santo Rey Don Fernando, á pesar de ser la
causa de materia eclesiástica, y de haberla movido no el
Ayuntamiento sino el Obispo, y á pesar de pertenecer se-
mejantes juicios según la nueva Disciplina al Pontífice ro-
mano, quiso sin embargo, según nuestros usages antiguos,
avocar la causa á su Tribunal, y dar en ella, como lo hi-
zo, la última sentencia, que fué contra el Ayuntamiento.
94. Reprobador 4.° de la nueva Disciplina , San Luis Rey
de Francia. Este Santo Monarca, obsequiosísimo venerador
Vicario de Jesu Cristo en lodos los asuntos divinos y espi-
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rituales, á pesar sin embargo de este su piadoso respeto,
desde el primero hasta el último día de su largo reynado
de -ii años, en regalías y demás materias humanas no se
reconoció jamás inferior á nadie, sino á solo Dios; y luchó
de poder á poder con cinco Papas, sin rendirse jamás á
ninguna de las pretensiones de la nueva Disciplina, soste-
nidas por la Curia romana contra los anliguos Derechos de
la Soberanía de los Reyes. Seguiré el órden de los Papas
para insinuar con la mayor brevedad las pruebas que dió
el Santo de su firmeza contra Roma.
Lucha I de San Luis con Gregorio Nono. El Obispo de
Beauvais tuvo parle en la revolución de esla Ciudad contra
el Trono: el Sanio Rey, en pena, le privó de la jurisdicción
feudal de que gozaba sobre lodos los pueblos de su Dióce-
si: el Arzobispo de Rhcms, para impedir la egccucion de
la sentencia del Rey, castigó concilio miento con entredicho
á los pueblos que la respetaron: y el Papa Gregorio Nono
protegió la osadía del Arzobispo con su expresa aprobación
pontificia. He aquí empezada la guerra cutre Papa y Rey.
Gregorio Nono reprehendió con repelidas cartas el proceder
del Santo: le intimó con Breve formal las descomuniones en
que incurrían todos los que obraban de cualquier modo
contra la libertad eclesiástica : y honró á los dos Prelados
desposeídos, confirmándoles con nuevos Breves expresos las
inmunidades y jurisdicciones que Su Magostad en ellos no
reconocía. No por esto cedió el Santo Rey ni en un ápice
de sus Derechos; antes bien declaróse más firme en la de-
fensa de la Soberanía. Renovó una antigua ley en que se
manda que todos los Arzobispos , Obispos y demás Eclesiás-
ticos, en todas las causas aviles, hayan de depender de los
Tribunales del Rey....; y que ningún Seglar en semejantes
causas deba responder al llamamiento del Juez eclesiástico; y
en caso que este por la contumacia le descomulgase, se con-
fisquen los bienes á del Juez que hubiese intimado la desco-
munión , ó del sugeto que la hubiese pedido ó procurado. De-
claró fuera de esto el mismo S^nto, que no debia ni que-
ría reconocer en su Clero ninguno de los Privilegios conce-
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didos por ios Sumos Pontífices, sino solo los nacidos ó ba-
jados do ia Potestad de los Reves.
Lucha Jl de San Luis con Inocencio Cuarto. La causa
de esta contienda fué la pertinacia de los Monges de Clunv,
que alegaban sus Privilegios romanos para no pagar tribu-
tos al Rey. El Papa Inocencio, para sostenerlos, esc. ibió al
Santo con fuertes quejas; y le hizo presentes tres razones
para persuadirle. En primer lugar (le dijo) el Monasterio
de Cluny , con todas sus haciendas y pertenencias , es de De-
recho y propiedad de la iglesia romana: segundariamente el
mismo , por privilegio de la Santa Sede, goza de tan seña-
lada libertad, que ni sobre <’l, ni sobre sus bienes y perte -
nencias , ningún hombre del Mundo, ni Emperador , ni Bey ,
no tiene ni puede egercer potestad alguna ; lo tercero, cual-
quiera que se atreva á obrar contra dichos privilegios, in-
curre en la maldición apostólica , y es anatema y descomul-
gado. El Santo Rey, amenazado por el Papa con estas ra-
zones, que tenia Su Magostad por falsas y temerarias, en
lugar do persuadirse, se irritó más y más y cargó la ma-
no sobre todos los Eclesiásticos y Religiosos que confiaban
en Roma por no obedecer al Soberano. El Pontífice Roma-
no, wendo con la experiencia cuan imposible le era doblar
al Rey, esperó que Su Mageslad se fuese á la guerra san-
ta, y tomando luego este punto que juzgó favorable, dió un
paso el más atrevido que pueda idearse: escribió á los Obis-
pos y Ministros de la nación francesa, mandándoles, bajo pe-
na de excomunión, que en adelante no observasen ni dejasen
observar las Constituciones de la Francia , contrarias á la
Libertad eclesiástica...., y que en el plazo de dos meses las
borrasen y quitasen para siempre del Código de las leyes. In-
formado el Santo inmediatamente de tan improvisa novedad,
tan alto levantó la voz contra el imprudente Pontifico por
haber puesto la hoz en mies agena, que Su Santidad, con
fecha de Letrán once de enero de 1284, año último de su
Pontificado, escribió á todos los Obispos del rey no de Fran-
cia, retractando fnrmalmenle su Decreto.
Lucha III de San Luis con Alejandro Cuarto. Este Su-
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ino Pontífice tuvo el valor (qne no parece creíble) de reno-
var el Decreto fatal, hecho y deshecho por su antecesor, y
de renovarlo, á más de esto, con fórmulas las más expresi-
vas y más fuertes en Bula dirigida á todos los Obispos de
Francia, con fecha de 7 de Julio de 1257. Descomulgamos
(les dice) á todos los que en adelante observaren ó hicieren
observar los Estatutos , Fueros ó Usos observados en Francia
contra la Libertad eclesiástica, á no ser que dentro de dos
meses los borren y quiten para siempre del libro de los Ca-
pitulares. Descomulgamos asimismo á los autores y escritores
de dichos Estatutos , Fueros ó Usos y á los Señores, Potesta-
des, Cónsules, Gobernadores ó Consejeros que permitieren su
publicación ú observancia, ó presumieren juzgar ó sentenciar
por ellos... Y á vosotros , Arzobispos t¡ Obispos, por este
nuestro apostólico Escrito rigurosamente os mandamos en
virtud de santa obediencia, que en vuestros Concilios provin-
ciales y diocesanos y en vuestras Ciudades y Diócesis, publi-
quéis solemnemente este nuestro Edicto de excomunión y le
hagais observar inviolablemente hasta el extremo rigor, etc..
El Santo Rey despreció esta Bula y todas las demás del
mismo tenor porque las consideraba como reprensibles es-
fuerzos de la Curia Romana contra la Soberanía de los Re-
yes; de manera que el Papa Alejandro, cansado de despre-
cios, tomó el prudente partido de disimular y callar.
Lucha IV de San Luis con Urbano Cuarto. Igualmente
disimuló y calló este nuevo Pontífice, por lo tocante á los
Soberanos Derechos temporales que había concedido á los
Papas la Disciplina Cluniaecnse. Pero no supo contenerse
cuando vió que trataba el Santo Rey de casar á su hijo
heredero con nuestra real Infanta Doña Leonor, hija de
Don Jaime Primero Rey de Aragón, porque miraba Su San-
tidad á este matrimonio como poco favorable á los inte-
reses de Roma en orden al dominio de la Sicilia. El in-
flexible Soberano, que también en asuntos de matrimonio se
juzgaba del todo independiente de la Curia Romana, ¿ pe-
sar de las contrarias amonestaciones del Papa efectuó el ca-
samiento proyectado.
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Lacha Y de San Luis con Ciernen le Cuarto. Este Papa
Trances, que tenia bien conocida asi la firmeza como la
piedad de su Rey, resuelto á renovar el antiguo choque,
hízolo desde luego, pero no con aceros ni amenazas sino
con política y blandura. Escribióle una carta como ascética
encareciendo su piedad . su celo, su fama, su buen nombre y
aún el bien de su alma, pero como viese, después de tres
años de espera, que de nada el buen término le aprove-
chaba, se dirigió con reprensiones, no ya directamente á
Su Magestad, sino á sus Ministros porque continuaban en
menospreciar las inmunidades pontificias: El santo rey en-
tonces, para autorizar más y más su constante Máxima, y
acabar con esto de desengañar á la Curia Romana, publi-
có en Paris, en el mes de Marzo de 1 269, su célebre Prag-
mática Sanción, con la cual aprueba, renueva y confirma en
favor del Clero y del Monacato, todos los fueros y privile-
gios de origen y beneficencia real, pero sin incluir ni nom-
brar los de gracia pontificia; antes bien, añade, contra los
tributos que pretendía Roma según la nueva Disciplina: Man-
damos que no se permitan las inmoderadas exacciones de los
3/inistros de la Iglesia Romana, y que si alguna en adelante
se juzgase realmente necesaria, no se admita en Francia sin
el consentimiento del Rey y de las Iglesias del Reyno. Así
se monluvo firmísimo San Luis hasta su último aliento en
defensa de la Soberanía Real; la cual después, aún en Fran-
cia, flaqueó bajo Reyes menos santos y menos sabios.
CAPULLO 10.
Conclusión de la Obra.
Sentado ya bastantemente mi verdadero celo y mi mo-
do de pensar y hablar en la materia, y descritas, (como
procuré hacerlo) con sinceridad y verdad las dos grandes
épocas de nuestra Religión, cuidado lia de ser ahora del
Cuerpo respetable de los Obispos, que son los que nos dió
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Jesucristo por Doctores y Guias, el examinar y valuar esta
obra y juzgar y decidir cuáles son las resultas conciliares
que puede ó nó merecer. Uno de los males gravísimos que
nos lia causado la nueva Disciplina es la falla de los gran,
des Concilios provinciales y nacionales, los cuales general-
mente so omiten en España, como los Ecuménicos en todo
el mundo, porque teniendo los Papas y Nuncios el general
gobierno inmediato do la entera Iglesia de Dios, las Juntas
episcopales ya no pueden ser libres ni provechosas. El ac-
tual estado lastimoso de nuestra santa ltcligion nffs pone (me
parece) en necesidad de renovar el loable uso de nuestros
antiguos Concilios que tanto nos han honrado, y en este
caso la materia que yo propongo pudiera primero examinar-
so en Sínodos provinciales, y acabarse después de tratar en
uno ó más nacionales. Para que llegue un dia á efectuar-
se lo que hubiere de ser do mayor gloria do Dios y pro-
vecho de nuestra Iglesia y Nación, dígnese el Espíritu Santo
do iluminar é inllamar las celantes almas de nuestros Obis-
pos, y en particular la del Jofc Primado, cuyo oficio es el
de promover los Concilios nacionales y ponerlos, según nues-
tros santos estilos, bajo la sombra del Rey, como protector
perpetuo, según la antigua Disciplina española de nuestra
iglesia y Religión.
NOTA.
El Autor de esta Olirila compuso otra más general en el año
de 1799 cou el titulo siguiente: Bosquejo de una reforma neeesaria
en el presente Mundo christiano en materia de jurisdicciones. Se po-
ne en ella (para el caso de tenerse Concilio) un Bosquejo arbitra-
rio de diez Secciones, intituladas por órdeu=/.os Papas: Los Obis-
pos: Los Cardenales. Los Prelados: Los Párrocos: Los Cabildos: Los
Clérigos: Los Religiosos: Los Beyes: Los Fieles. La Oltrila se archi-
vó en Madrid en aquel misino año por orden de la Real Secreta-
ria de Estado; y si con la revolución galicana se hubiese traspa-
pelado, podrán verla, los que tuvieren por cualquier motivo esta
curiosidad en el Estudio del autor.
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283
LA DECADENCIA DE CATALUÑA.
De la funesta influencia que sobre los destinos de Cata-
luña EJERCIÓ LA SUBLEVACION CONTRA FELIPE IV.
En las Corles celebradas por Felipe IV en Barcelona,
durante el año 1626, el almirante do Castilla, D. Juan
Alonso Ilenriquez de Cabrera chocó con D. Gaspar de Guz-
man, conde de Olivares y duque de Sanlucar de Barra-
meda, apellidado comunmente el Conde-Duque. En las dife-
rencias entre ambos surgidas intervinieron el duque do Car-
dona por parte del Almirante, y el conde de Santa Coloma,
por parte del Conde-Duque, quienes sostuvieron entre sí un
vivo altercado que terminó en desafio. Igual oseándolo pre-
senciaron las Corles do 1632 con la circunstancia de que
casi toda la nobleza catalana, y muchos ciudadanos de Bar-
celona diéronlo la razón al Almirante, encendiendo, de esta
suerte en odio el allanero corazón del Conde-Duque, el cual
no pudiondo sufrir trabas á su voluntad, irritábase á la
menor contradicción. El retrato moral de este personaje nos
lo traza elocuentemente Francisco Marti y Viladamor en su
citada obra, de esta manera:
(•No clama Cataluña contra su Señor, no se quexa de S. M.
(Dios 1c guarde) porque sus glotiosas prendas le dan crédito de
Rey, no le arguyen de tirano; Católico y piadoso le publican, no
inhumano y severo, engrandécenle en lo heroico, no le lisonjean
en lo injusto, quando en su Valido reconoce la Fama cualidades
del lodo encontradas, solo el Valido imprime en sus glorias un
borron que todas las deslustra.»
cNo proclama tampoco Cataluña á su Señor en esta Universal
Noticia porque fuera perder tiempo y las vozes dirigirle sus que-
xas y clamores, no que tan Católico Rey no quisiera ovias dán-
doles el público reparo, sino que es cierto que no han de llegar
á sus oydos, y quando llegasen perderán su eficacia entre las rc^
presentaciones del Valido. Y pues no contra el Rey sino contra
el Valido, esta Noticia arguye.»)
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286
«Para que le sea aborresciblc el peso de la Monarquía, y libre
en manos del Privado la mas eficaz porción de ella, lo mejor es
cevar al Príncipe en las suavidades de los dcleytes, en la dulzura
de entretenimientos, en regocijos, en fiestas; inclinalle al ocio, al
retiro; desvialle de las armas; realzar sus gustos con ayrcs de adu-
lación; engrandecer con agenos hechos su represado valor; repre-
sentáis que por el gobierno del mismo Privado algunos Reynos y
Provincias de la Monarquía como son Portugal. Vizcaya, .y otros,
se han reduzido á su obediencia, qunndo en sus resoluciones in-
tentaban oponerse á la Corona, y assí que lodo su restauro se de-
ve al Privado; eucubrílle las victorias del enemigo, y si se las re-
bela pintadas como de poco momento, imponiendo la culpa al dcs-
cuydo de los vassallos; ostentársele finísimo amante; dalle riendas
en cualquier empleo, y sobre lodo ¡nduzille al desando de si mis-
mo, que á pocos lanzes, cautivo el Príncipe de sus passiones, que-
dará el Privado sin revista, y aunque se le advierta el peligro de
la Monarquía, respouderá el Principe que ya la advierte, y que,
sino por el Privado estuviera ya perdida.*»
«Quien pudo transferir á la suya la voluntad de un Rey con apa-
cibilidades de lisonja, muy fácil 1c será vnziar del pecho Real la
sangre cuyas corrientes advertidas sin duda alboratarian del dor-
mido cara^on la sangre Real desandada, y mas fácil le seria
atraer la libre voluntad de los Ministros con la violencia de la se-
veridad, pues la apelación nunca podría llegar á los límites de sil
destino: Constituyanse Ministros de conciencia ancha, de doctrina
estéril, ó de entendimiento por demasiado sutil, peligroso, cscógan-
se para cargos y dignidades ambiciossos, admítanse los desméritos
para irritar la virtud, y acoger el vizio, desiiérrense los animosos,
por su prudencia, empléense por su facilidad los niños de la cu-
na de las escuelas, llámese al Letrado á las juntas de Guerra, al
Soldado á los consejos de Paz, passnndo todos los negocios por
juntas, cuyos votos secretamente conduzidos vengan á comformforse
con el parecer del Privado, y generalmente ningún devoto se ad-
mita sin ofrenda, que de esta manera el vizio, la pertinacia, la
ambición, la ignorancia, la imprudencia, la facilidad, la confusión
y el empeño, servirán de atractivo yman que ayunte inseparable-
mente con los del Privado los yerros de los Ministros.»
«Reduzidas á un solo arcaduz todas las corrientes de la Monar-
quía, solo le falta al Privado la reducción de lodos los vassallos;
á esto parece qúe se opone la imposibilidad, porque ni la ambi-
ción, ni el interés, ni el temor, ni otro qualquicr medio es eficaz
para un Pueblo con fuerzas y valor; pero para esle lanzo se in-
troduxo la lyranica prudencia que assevera el sangrar las fuerzas,
el quitar los a y res del valor de los vassallos, no de una vez que
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287
fuera pcligrosso, sino de muchas, y siempre cou incomprehcnsíbi-
lidades del artificio.»
(«De tres fuentes los cristales del valor se quajan, sangre, ar-
mas y dinero. Pues, ea, derrámense las aguas de estas fuentes*
primeramente encendiendo guerra en muchas parles distantes de
España, que para los socorros perderá España mucha sangre, sa-
cará de su tierra muchas armas, consumirá mucho dinero, luego
representando las necesidades de la guerra y sus excesivos gastos,
y que para mantener España en paz queda cxauslo el Patrimonio
Real (aunque no lo esté) agravar los vassallos con donativos, con
empréstitos, que tienen la misma naturaleza, con impossiciones, pe-
chos, alcabalas, vccligales, sissas, contribuciones, hasta cargar á la
Iglesia con subsidios para irrilalla, y otras mil novedades que la
política llama arbitrios, y la verdad robos. ¿Quien duda que entre
estas vexaciones acudirán muchas vezes los vassallos, á los Minis-
tros y al Privado, ya que no pueden con efecto representar á su
Rey sus quexas y dolores? Mas como Ministros y Privado todos l¡-
rau á un blanco, aquellos para conservar las gracias del Privado,
y este para lograr su intención, claro está que serán reprimidas
las quexas, que bolverán como salieron á su centro, y claro está
que el Privado bolverá á los súbditos sus memoriales sin despa-
cho. Levantarse en este estado los vassallos, y hacer alarde de su
valor, si le quedan algunas ravzcs, no es verosímil que lo inten-
ten, auuque licitamente pudieran, que la fidelidad de tan leales
vassallos como son los Españoles, no se dessenvuelve tan presto
del amor del Rey, porque saben sufrir por amar, aunque el Pri-
vado falsamente publique, que lodos, hasta los mismos Castellanos,
hieran rebeldes, si se hallaran poderossos y con armas, siendo ver-
dad que los efectos de su amor constantemente repelidos les dan
seguro crédito de fidelíssimos vassallos.»»
«Solo se pueden recelar algunos tumultos instantáneos, y con-
mociones repentinas. Instituyase solo para este efecto un nuevo
Conssejo de obediencia, para que teman los súbditos sus ressolu-
ciones.»
«No se olvide en estos intermedios el Privado de sembrar cau-
telosamente algunos granos de la zizaua de su pecho, valiéndose de
algunos, que ya en público, ya en secreto, como la oportunidad
se ofreciere, introduzcan con título de alumbramiento el mayor des-
lumbramiento, con retoques de dulzurnr el mas amargo azibar.»
«Él guardar las leyes, los privilegios, el juramento, la palabra,
claro está que no lia de ser tan preciso que sé de muchas vezes
con sagacidad Ja mano al cumplimiento, para que con actos de
possession se vaya lentameute ¡nlroduziendo la ponzoña.»
«Quando ya esluviessen los vassallos en el último terzio de su
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valor, se ha de procurar poner la gente dentro de España, obli-
gando por vías de hecho ni euemigo á la insinuación, al empeño
de la natural defensa se desangrarán del lodo los vassallos, y á tí-
tulo de repeller el enemigo crecerán las violencias, las vcxaciones,
llegando el Pueblo á tan misserable estado, que quando empiezo á
rastrear los designios del Privado, ya no los pueda evitar, y el su-
frimiento que de principio fue voluntario, se haga ya for^oco.»
«Aqui pudiera peligrar el Privado, si los Ministros diessen al-
canzo á lo interno de su coraron, porque si todos los Ministros se
le oponen, es precisso que perezca, pues imajinar que haya Mi-
nistro tan perverso, que venga bien xon la intención del Privado,
esto seria desvario. Luego para desviar este peligro, haga el Pri-
vado como que descubre su intención á los Ministros, para que de
esta manera se encubra mas, represénteles lo estendido de la Mo-
narquía, en parles tan remotas las unas de las otras, con la va-
riedad de leyes, y costumbres, y el estado tan apremiante de las
guerras, que es imposible acudir á lauta diversidad, sin que expon-
ga á riezgo manifiesto toda la Monarquía, porque no se pueden
ressislir á tantos enemigos si se guardan á cada Provincia, y tie-
rra, sus inmunidades y excepciones, y assi que la necessidad da
licencia para cualquier trasgression, como sea en conservación de
la Monaiquía, por lo qual cualquier medio que ofrezca la imagi-
nación no lo extrañe la conciencia, porque !a ley suprema consis-
te en la conservación de cada Provincia, y de toda la Monarquía,
pues liarlo peor fuera para los vassallos quedar debellados por sus
enemigos, y últimamente que en esta conformidad, para sacar la
Monarquía del riesgo que la amenaza, lia tomado una rcssolucion
aunque difícil, precisamente uccessarin, que pues lodos los súbdi-
tos á un solo Mouarca reconocen, según preceptos de la Política
sin distinción alguna, reconozcan solamente un Rey, una ley, y una
moneda, á imitación de aquel perverso Rey Anliocho, que escribió
á lodo el Reyno, que todo el pueblo fuesse uno, y dexasse cada
cual su ley sujeiándosse todos á su sola voluntad, como se lee en
las Sagradas Escrituras, porque con unidad tan singular se impo-
sibilitaría del todo el descaecimiento de tan dilatada Monarquía, y
aunque en la exocuciou ha de haber muchas alteraciones, que no
se ha de dexar por esto lo que está tan adelanto, que para lle-
gar á tan alto, y tan necessario fin, ningún peligro se ha de re-
celar, ninguna dificultad se ha de temer, y á los que la execula-
ren á mas de los premios, y ventajas que puedan esperar, solo
serán en los principios los encuentros, que á la fiu experimentán-
dose las utilidades de esta resolución, lodos los contrarios cesarán,
v todos reconocerán libremente por santa, unidad tan provechosa.
Con la apariencia de estas Tazones, y con la esperanza de mc-
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drar, Ministros que ya tienen el principio sospechoso, claro está
que briosos correrán ai mismo fin.»
«Agora es tiempo que descubiertamente saque el Privado el ma-
nantial de su crueldad juzgado alentadamente por los Ministros
rompiendo todas las leyes, quebrantando lodos los privilegios, cau-
tivando voluntades, alterando costumbres, menospreciando juramen-
tos, castigando inocentes, premiando facinerosos, provocando á de-
litos, esquivando virtudes, atreviéndose á los Predicadores que co-
rrigen los públicos pecados, y torciendo del todo la justicia.»
«Por un rayo de sus crueldades, que arroje el Privado á qual-
quier Rcyiio, ó Provincia, ha de arrojar mil á Cataluña, porque
por su disposición, y la de sus moradores es la tierra, que pue-
de iupuucr mas estorbos á su intención, mas desvíos á su pensa-
miento, y ron su ruina (si puede alcanzarlo) assegurará la de to-
da la Monarquía, y con ella efectuará sus desseos, y assi siempre
el ojo á Cataluña para prostrarla del todo, desplegando para su
deslruycion lodos los lienzos de su saña, que si no se derrota Ca-
taluña, correría muchos riezgos el Privado, y todos sus edificio s
seríau en el ayre, aunque artificiosamente blasono, que para si no
es mas que un 'soplo Cataluña.»
ulrrílesc por mil parles el sufrimiento de los Catalanes provó-
quense á tomar las armas para su natural defensa, que será muy
fácil mudar el título á las armas motivando de rebelde la mas fir-
me lealtad, y escarneciendo la mas ilustrada opinión, para cuyo
castigo no bastando las fuerzas de España parecerá necessario el
valerse del Luterano, Calvinista, y de otro cualquier hereje.*)
(«Ya está cerca la ultima execucion del Privado, pues con tan
artificiosa introducción guarnecida toda España, (como ca lo expe-
rimenta Cataluña) en muy gran numero de herejes, y enemigos, y
todos con armas, cuando están sin ellas y sin fuerzas los mismos
Españoles, ya no se aplicará solamente el castigo á Cataluña, sino
que sacaudo á Juz el Privado el parlo tantos años encubierto, in-
distintamente reduzirá á su obediencia y las leyes de su gusto to-
do el Rcyno, cxecutando en primer lugar los castigos en los mis-
mos Ministros, que han sido la ma\or parlo para salir con su
intento, porque si de su propio Rey se descuidaron para compla-
cer siempre al Privado, cierto es que ofenderían al mismo que
dolosamente les ha pervertido.»
«Estos son los caminos que lia de seguir el Privado para lle-
gar á su desseado fin, para cuyo ingresso, y progresso ha de pro-
curar con toda cautela formar un riquísimo tesoro, que le sirva
para cualquier aprieto, y assi mesmo lia de tener un compañero
de sus mismas qualidades, con quien pueda comunicar los mas
encumbrados pensamientos, porque en negocios tau arduos es la
conferencia madre de resoluciones acertadas »
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«¿Hay Política mas fina en la Universidad de los Tiranos? Pues
esla es la que felizmente corre en España; por sus preceptos se
dispone el Gobierno, y poco á poco se sazonará la ultima execu-
cion del Privado, si el valor de los Catalanes no se desencogiera
briosso para oponerse á sus dañados intentos; reconozcause los su-
cessos, adviértanse las ocurrencias, consultóse la experiencia, y si
huviera de decir verdad, examinasse al mismo Privado para que
lo cotnfirmc Lodo.»
«Mas quien es este Privado?; ¿y 'quien de sus pensamientos tie-
ne el archivo?; ignorancia fuera ofender cou su nombre los Cató-
licos óydos quando los copiados rasgos del Gobierno á vozes lo
publican.»
«La piedra que ciñe lodo el edificio de la conciencia del Pri-
vado, consiste en abatir del lodo las fuerzas de Cataluña Desde
la triste Aurora de tan desdichado valimicuto, se ha escurecido la
luz para ver los servicios y fuerzas de los Catalanes, se ha en-
cendido el engañoso juego de la embidia para transformar á la
vista sus objetos, se lia cerrado el libro de mercedes y favores,
le lia abierto el volumen de desprecios y desavíes, se lia resuel-
lo cu agravios, injurias y opressiones satisfacer los méritos, se han
enflaquezido las fuerzas, y lastimosamente postrado á Cataluña.»
«Si la brevedad compadeciera el discurrir despacio, todas bis
materias, vieránse cu sus ocurrencias que no hay ley sin quiebro,
constitución sin rompimiento, privilegio sin contravención, juramen-
to sin vilipendio, costumbre y libertad sin ultraje, porque lodos los
derechos de Cataluña lian padecido naufragio en el golfo de la
Malicia.»
Esla amarga sátira digna, en verdad, de Juvenal, al paso
que hiere al Conde-Duque, y á la par, que á la política do
la casa de Austria, respeta á Felipe IV, movida del inten-
to de conmoverle pintándole las desventuras de Cataluña
sin echar do ver que siendo aquel una mera hechura de
este, no podia en manera alguna mirar desaprobada la con-
ducta que el mismo rey inspirara.
Fué el representante de ambos en Cataluña D. Dalmacio
do Queralt, conde de Santa Coloma, hombre de carácter dé-
bil, apático y medroso, de ilustre cuna y gran renombre,
y muy zeloso por el bien del Principado. La pura sangre
catalana que discurría por sus venas inspirábale amor á
fueros y privilegios patrios, y, de cuantos virreyes tuvo Ca-
taluña, fué el de más buena fé. Apesar de esto circuns-
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tancias invencibles le sumieron en la desgracia. Con cfcclo
¿qué conducta habia de adoptar quien, ardiéndole el cora-
zón on amor á la tierra que le viera nacer, recibía de sus
superiores cartas tan absurdas y terminantes como la que
llegó á sus manos, cuando esforzándose inútilmente en reco-
brar la plaza do Salscs de que los franceses se apoderaran,
rendido á las dificultades de tal empresa, trató de levan-
tar el sitio puesto á dicha plaza? Estaba dicha carta escrita
de puño y letra del Conde-Duque, y era del tenor siguiente:
«No solo dudáis del evito del sitio emprendido sino que estáis
pensando en levantarlo, lo cual, á mi entender, seria el mayor
deshonor que podia sobrevenirle á la Monarquía. Con res-
pecto á la penuria de viveros que comienza á dexarse sen-
tir en el campo, me contentaré con deziros que si vos el
primero, lodos los oficiales de su Majestad en el Principa-
do, los nobles y las Universidades, no obligáis <t los hom-
bres y mujeres del pueblo á llevar á cuestas todo el trigo,
toda la cebada, toda la paja que se encuentre para el apro-
visionamiento del Exercito, falláis unos y otros á lo que de-
béis á vuestro Dios, á vuestro Rey, á la sangre que corre
por vuestras venas, y á vuestra conservación. Cuando los
franceses entran en algún lugar la secta de Calvino les
acompaña. En esta ocassion debo hablar sin rodeos. Si los
Privilegios del pays pueden compadecerse con lo mandado,
bueno será respetarlos; pero en el caso de que dilaten, por
un minuto, el buen resultado de los negocios, el que los
alegue se declara enemigo de Dios, de su Rey, de su san-
gre, y de su Patria.» Más adelante decía: «Que todas las
gentes capazes de trabaxar vayan á la Guerra; que Jas mu-
jeres lleven sobre sus hombros heno, paja y cuanto sea me-
nester para la Cavalleria y el Exercito. No es tiempo de
rezar sino de mandar, y de hazer que se exeeule lo man-
dado. Los catalanes unas veces son volunlariossos y otras
taymádos; la salvación del Pays y del Exercito, es preferi-
ble á las Leyes y Privilegios de la Provincia. Los soldados
deben tener buenos alojamientos y buenas camas; que las
quiten á los mas principales nobles del Pays; que estos ducr-
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292
man en el suelo antes de que los pobres soldados se que-
den sin camas.» — Salses fuó lomada á pesar á los esfuerzos
de gran parle de la nobleza catalana y de los ciudadanos,
de suerlo que el mismo Aristarco afirma que pasaron de
treinta mil las plazas que mantuvo Caluluña durante los
siete meses que duró el expresado sitio, y la sola ciudad
do Barcelona antes de la invasión por los franceses del con-
dado de Roscllon, había entregado al Rey un donativo de
40,500 ®. Para recompensar lodos estos sacrificios escribió
Felipe 1Y al conde de Santa Coloma la siguiente carta: «Te-
nemos á bien deziros que la Provincia no puede cumplir
peor do lo que lo haze respecto á los auxilios que deve
dar. Todo el mal nace de la impunidad. Si se hubiese con-
denado á muerto á algunos de los prófugos de la Provincia
no seria tan grande la deserzion. En el caso de que halléis
en los Ministros rcssistcncias ó trabas en cxecutar Nuestras
Ordenes, es Nuestra intención que procedáis contra los que
no os ayudan en una ócassion en que se trata de Mi ma-
yor servicio. Haced prender si os pareziere, á algunos de
cssos Ministros, quitadles la administración do los caudales
públicos que se emplecrán en las necesidades del Exercilo,
confiscadles los bienes á dos ó tres de los mas culpables á
fin de aterrorizar á la Provincia. Bueno seria que so hi-
ziesso algún castigo cxemplar.» (I)
D. Carlos Carracciolo, marqués de Torrccusa del Conse-
jo Supremo de Guerra, poseia la entera confianza de Felipe
IV quien habiéndole nombrado á 2 de Febrero de 1639 ins-
peccionador de lo que convenia hacer en Cataluña en lo lo-
cante á la guerra con Francia, le dirigió el siguiente des-
pacho:
«El Rey»
Marqués de Torrccusa, del mi Consejo de Guerra, Gobernador
de las Armas del Reyno de Navarra. Por lo que importa no se
dcsaga la gente Vieja del Exercito, y la demás que La marchan-
do para incorporarse á el. He rrcsuclto eucargargs como lo hago
miréis mucho por su couservacion cuydando de ella como de lo
(1) Se hallao estas carias en Weys. Lee. cit.
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mas principal, teniéndola debajo de cubierta y ron camas sin em-
peñarla mal aproposilo, pues cada hombre de esta calidad que se
pierde será de grave inconbeniente porque no habrá de donde res-
tituir la que fallare de esta gente ni con que formar otro cxercito
Viejo, y. particularmente habéis de entender á que no se gaste de
los hihres y municiones mas de lo ynescusable, porque el Ejerci-
to conservado pueda después de la resistencia obrar lo que cou-
vinicre, supuesto que liirán llegando de mano en mano y de din
en día otros seiscientos ó sclenciculos napolitanos del tercio de
D. Leonardo de Moles, seiscientos cinquenla soldados Viejos de la
costa de Granada, setecientos de las (romeras de africa, de Casti-
lla quinientos, de las de portuga! mas de mil, y por ventura m¡(
quinientos del Reym», todos soldados Viejos los de Aragón y Va-
lencia, los Remitas del Regimiento del cunde duque de San Lucar
pasan de mil infantes, y los del marqués de ynojosa de quinien-
tos, y todo esto se malogrará y se abrá perdido por hoverse mo-
vido la gente sin noticia precisa é y mi i vi labio de los designios del
Enemigo y por no tenerlo acomodado como cora os lo encargo y
tengo ordenado, y assi para que se reparen cu algo los daños, se
lia de acomodar toda la gente en cosas y camas aunque no duer-
man, en ellos los dueños, sin contemporizar con nadie, pues es ra-
zón que los de la tierra duerman en una tabla, aunque no ven-
gan en ello los naturales, supuesto que con el enemigo & la fren-
te no es tiempo de admitir replicos ni de perder un exercíto co-
mo el que se ha juntado, y con esto arriesgar toda la provincia
y españa, de que estaréis advertido para acudir al cumplimiento de
lo que os tocare, como lo fio del zelo y atención con que me
serviis.» «Dada eu Madrid á 8 de Mayo de 1639.»»
t»Yo el Rey»» (1)
Al autor de la Expedición de catalanes contra luiros y
griegos diólo el mismo monarca las instrucciones que á con-
tinuación se transcriben;
t-EI Bey— Lo i|uo vos D. Francisco de Moneada, conde de Oso-
na, ha veis de hazer en Cataluña.»»
«Vos estáis informado muy particularmente de todo lo que ha
passado acerca del jiirameuto del obispado de Barcelona, que he
nombrado por viirey de Cataluña, y de las réplicas que allá se han
hecho que aunque muestran que han Ui*; naecidas del amor que
me tienen, y con desseo de verme en aquel Principado, y Yo assi
La trac D. Jo ró Gómez da Artecho en su nrticuV» El maquis de Torrrcuw
puUicado en et ton». XVitl do la torúli Europea.
Ton. ii. 21
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lo creo, todavía ha sido con tanto exrcsso, que justamente pudie-
ra, desde luego, sin esperar á nías instancia proceder al castigo
de los culpados; pero queiiendo ussar de lodos los medios suaves
con vassallos que tan leales me han sido, y que yo estimo tanto,
v habiéndome también pedido ei conde de Olivares mi sumiller de
corps y caballerizo mayor, que suspeuda el rigor hasta ver lo que
resulta de una diligencia que quiere hazer por vuestro medio, he
venido de buena gana en ello. Y assi os encargo que luego salgáis
para la ciudad de Barcelona sin deteneros un punto. Y por el ca-
mino iréis con la mayor diligencia que fuere possible, con color
de que vais á cossas vuestras y negocios de vuestra cassa, sin
que en manera alguna se entienda que Y'o os envío y que la jor-
nada es por mi orden.»»
«Llegado allá procurareis con la mayor disimulación que fuere
possible veros con el obispo de Barcelona, y le diréis á lo que
vais, encargándole también el secreto y dándole mis cartas de créen-
la que lleváis, y os imformareis del de todas las particularidades
que conviniere tener entendido, para encaminar el ¡lítenlo que se
lleva. Y habiéndoos enterado del negozio y el estado que tiene,
iréis encaminando la buena dispossicion del por los medios que
con vuestra prudencia y celo á mi servizio y la nolizia que te-
néis de las cossas y humores de allá, tuviéredes por mas conve-
niente.»
«Los que acá han parescido son en primer íugar fijar la no-
bleza del Principado, y las villas y ciudades del, y demás persso-
nas que sienlau mal la ressiulencia que ha havido, diciéndoles, si
fuero menester, que haveis entendido acá cuáu servido me hallo
dellos y del celo y buena intención que han mostrado en esta
ocassion, y todo lo demás que os pareciesse conveniente, dando á
las personas que os pareciesse conveniente las cartas que lleváis
en esta sustancia del conde de Olivares.»
«Luego tratareis (haviendo entendido las personas que podrán
ser á propóssito para lo que se pretende, y que no estuviessen
también afectas al negozio) de rcduzirlns por los medios que tu-
viéredes por convenientes, diciéndoles particularmente la poca jus-
ticia que tienen en lo que pretenden, y que lo que se ha man-
dado es comforme á sus Previ legins y lo que mas conviene á mi
servizio, y buen gobierno de aquel Principado, á que he mirado
y miro siempre, sin que por ningún caso quiera hazeiles ningún
perjuicio en la observanzia de sus Previlegios.o
«Estando esto dispuesto, ó si os paresziesse mas apropósito, he-
cha la primera diligencia con los bien afectos, sin esperar á esta
segunda, podréis dar las cartas que lleváis del conde de Olivares
para la ciudad de Barcelona y para los diputados del Principado,
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diciéndolcs de su parte muy cumplidamente d desseo que tiene de
que estas cossas se asienten por su medio, assi por lo que toca
á mi servizio, como al bien de aquel Principado y de la ciudad
de Barcelona; ofreciéndoles de su parle que viniendo agora en lo
que les escribe, él tendrá particular cuydado de que Yo haga lo
que ellos dessean, y no solamente eu lo presente, pero en las cos-
sas que adelante se ofceziercn tendrá á su cargo el representár-
merlas y procurarlas conseguir.»
««Aunque he pensado en enbiar alguno del Consejo de Ara-
gón para tratar del castigo de los culpados, no me he rressuello
á ello por las razones que apunto al principio; pero será bien
que siu que salga de vos ni de ningún Ministro mió, corra esta
voz allá, y vos os valdréis della, ó bien acreditándola si os pa-
resziesse conveniente, ó bien diziendo que no tiene fundamento,
si assi conviniere.»
«Luego que lleguéis y toméis noti/.ias del estado de las cossas,
me avissareis dello con correo expresso, procurándole despachar
con toda dissimulazion; y el discurso de la ncgociazion liareis lo
mismo con lo que se esperare della, y en acabándose, con lo que
resultare, procurando que se gane todo el tiempo que se pudiere,
pues lleváis entendido lo que conviene la brevedad y no perder
hora de tiempo, para que coniforme á lo que me avisáderes lome
la resolución mas conveniente. Todo lo demás que se pudiere ofres-
ccros lo remito para que con vuestra prudenzia lo encaminéis co-
mo tuviéredes por conveniente; con que quedo seguro del buen
sucesso.»
«Dala en Madrid á 30 de diciembre de 1622 años.»
«Yo el Rey» (1)
De estos documentos resulta que no poca de exajerado
Marti y Viladamor.
Apcsar de que el conde de Santa Coloma tenia á sus con-
sejeros sesudos y afectos al Principado, como por ejemplo,
el marqués de Villafranca y duque de Fcrnandina, su primo-
D. Cristóbal do Icart, su confesor el jesuíta calalan P. Gui-
llermo de Josa y el doctor Felipe Vinyes, Fiscal Patrimo-
nial, conturbado el ánimo por las órdenes que de Madrid
recibía, las cuales no le era posible desobedecer puesto que
para ello bubiéraso necesitado de un carácter más fuerte-
(I) Encuéntrase en los apéndices del Totru I de Hiüiriadire* de jtarliG'éla-
res. ^Biblioteca de Kivadeneyra).
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211 G
mcnle templario que el suyo, de suave que antes era su ge-
nio, trocóse en acerlw como lo prueba la siguiente anécdota,
ocurrida durante el sitio de Salses: — Con ocasión de hacerse
un gran forraje que habia do dirigir el duque de San Jor-
ge, hijo del expresado marqués de Torrccusa, se habia dis-
puesto que nadie pudiese abandonar ios reales para evitar
así la propagación de dicha noticia. Presentáronse solicitan-
do abandonar el campamento dos catalanes con siete caba-
llerías, mas como Torrccusa les negase el permiso, acudie-
ron á Santa Coloma, quien se lo concedió, bien fuese por
ignorar las órdenes de Felipe Spinola, marqués de los Bal-
bases, general en jefe, bien por alardear de su poder su-
premo. Cuando los arrieros presentáronse á Torrccusa insis-
tiendo en su pretensión apoyada en el permiso del Virrey,
contestóles dicho duque, que no podía en manera alguna
franquearles las puertas sin orden previa de su jefe. Por-
fiaron los arrieros, acudió al lugar de la porfía el de San-
ta Coloma, acompañado de Spinola, repitió la orden, y co-
mo este asintiese á ella, Torrccusa la transmitió en nombre
de dicho general. Irritado Santa Coloma exigió dos veces que
la orden se considerase como emanada de él, y habiéndose
negado á esto Torrccusa, le hizo arrestar, por lo cual el
duque de San Jorge le desafió; mas Santa-Coloma léjos de
aceptar el reto, dispuso que fuese preso en el castillo de
Perpiñan (4).
Viendo Santa Coloma como las buenas intenciones que
abrigaba eran frustradas por dicho Spinola, capitán general
del Principado, el cual, por estar habituado á imponer su
voluntad á los muelles italianos, creía que los catalanes su-
frirían resignados, toda suerte de brutalidades, y por Don
Gerónimo de Villanueva, protonolario del Consejo Supre-
mo do Aragón, sicario del Conde-Duque, abrumado por la»
continuadas, exigentes y allaneras representaciones de la Di-
putación y del Consejo de Ciento, turbóse su mente, el re-
celo llenó su corazón temiendo, á un tiempo, ser víctima ó
de la Córte ó del Principado. Las cartas que escribió, du-
(4) Gómez de Arleche, c. cit.
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297
rante esta ('poca á algunos de sus allegados, que si bien
hemos podido consultar no estamos autorizados para publi-
carlas, revelan las más terribles angustias. A la postre hu-
bo de adoptar el único partido posible: el de la violencia,
ya que otro no permitía la crítica situación en que so en-
contraba. Do que su razón se extravió nos lo convenzo el
que, cuando le amenazaba la muerte, en vez de permane-
cer encerrado en la Atarazana en donde hubiera estado se-
guro, como so lo aconsejaban su primo Icarl y D. Pedro
Desbosch, liados en la solidez de los muros de dicho edi-
ficio, intentó huir por mar, y no habiendo podido verificar-
lo, en vez de regresar á su asilo, trepó por las rocas de
San Bellran hacia Monjuich, y allí el calor aumentado por
su natural corpulencia, la congoja y el miedo lo hicieron
rendir el último suspiro.
Veamos ahora cuales fueron los botafuegos que incen-
diaron los materiales hacinados, ya do mucho tiempo an-
tes, en Cataluña.
Fué el primero las exigencias de Madrid sobre que los
catalanes proporcionasen á los soldados alojamiento, en los
términos absolutos y exclusivos que hemos \ islo. Esta carga
era tanto más gravosa cuanto que los alojados, fallos do
todo freno, cometían robos, estupros, muertes, sin quo na-
die les cohibiese ni castigase. Quejosos, en efecto, los ca-
talanes de ello acudieron al de Santa Coloma pidiendo el
reparo de tales conlrafucros. En vano el Conde trasmitió
estas reclamaciones á la Córte; por toda respuesta ordonó-
scle quo aun la misma ciudad de Barcelona debiese pres-
tar los alojamientos manteniendo á los soldados como lo ve-
rificaba la fértilísima Lombardia. Cuan absurda y falta do
fundamento fuese esta razón lo declara el dictamen del mar-
qués de Villafranca emitido en el seno de cierta junta con-
vocada por el de Santa Coloma, y compuesta, además de
dicho marqués, de Felipe Spinóla y del doctor Yinves, en
estos términos: «Si estas Leyes y libertades de Cathaluña,
se leen en las Centellas de sus antiguos condes, i en las
luzes de sus segundos reyes, es cierto no parcscerán prodi-
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208
garriente nimia»', antes se juzgaran justisiniamcntc devidas á
sus servizios, á su valor, á su sangre, y si con el tiempo
no se rozan las fuerzas de la libertad, no se deve con los
años averiguar la obligación.
Supongamos que de Barcelona se puedan formar algunas
quexas por la contumacia de los quintos, por la tenazidad
en el desistimiento de las Corles de 1632 ¿será justo haver
de lastimar sus culpas lo restanto de tan dilatado pays,
mayormente en la sazón que acava de prestar al Rey el
mas grande y oportuno servizio que jamás sus vasallos de
proporcionada possibilidad prestaron á su Señor? Irremisibles
por cierto bavian do ser sus pecados que no quedassen ex-
piados con assistencia do vcynlc y cinco mil hombres, pa-
gados y armados en esta guerra del llossellon. Luego ¿en
qué Ley puede fundarse, que retirados apenas en sus casas
se les echo la sobrecarga del alojamiento do un Exércilo
que acabe con su debilitada hazienda? No ei exemplar de
la Lombardía es aplicable, porquo si tiene obligación de
alojar no la tiene de pelear, y cumpliendo Cathaluña con
esto no se lo puedo pedir aquello. Pero ya que esto se res-
suelva repártanse los soldados que no caben á diez por
parroquia, y será tolerable el pesso, y viéndose inferiores
se acomodaran á la insufícienzia del patrón. El génio de los
catalanes es mal sufrido, y viendo discurrir por su pays ba-
tallones armados, ó se ha de suxelar ó disponer á la opo-
sición, dificilíssimo aquello á su corajoso natural quanto es-
to fácil á su belicossa muchedumbre, y entonces, ó no per-
mita Dios este horror de empeñarse el Rey contra sus mas
antiguos vassallos, y apercibidos de armas y robustos.» Es-
to personaje que tanto se interesaba por el bien de Catalu-
ña vio saqueado su palacio y asesinados sus criados por la
turba anhelante de pillaje que el dia del Corpus de sangre
á tantos y tales excesos se entregó.
Otro botafuego fué el sustituir al Vice-canciller del Con-
sejo Supremo de Aragón que comunmente solía ser letrado
experto en las leyes de Cataluña por un Presidente grande
de España y, por consiguiente, ignorante.
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299
El mayor botafuego ftié la prisión decretada por el con-
de de Santa Coloma, do Francisco Juan de Vergos, de Leo-
nardo Serra, del Consejo de Ciento de Tamarit, diputado
militar, que se habia distinguido por su valentía, cuando la
empresa de Salses, y de Pablo Claris, diputado eclesiástico,
por el fútil motivo de haberse negado á asistir, en repre-
sentación de la Ciudad, y del Principado, á los festejos de
Carnaval que se celebraban en casa del mismo virrey que
los habia prohibido el año anterior. Al participar el de San-
ta Coloma esta medida á Madrid, pintó ú lodos cuatro con
muy negros colores, y, más que á los otros, ú Claris, de
quien decia que se expresaba con tal fanatismo y tanto ar-
dor que era capaz, por sí solo, de promover una revolu-
ción. Que no faltó á la verdad respecto á este último lo
prueba el lenguaje perturbador y arrogante que Meló pone
en su boca, cuando habló ante el Parlamento de Cataluña;
el cual lenguaje, si bien no es auténtico, revela los senti-
mientos de dicho diputado que él hubo de conocer. A to-
do hombre que impulsa una revolución le es conveniente
desaparecer de la escena en los comienzos de ella porque
de esta suerte escapa á la responsabilidad en que incurren
todos cuantos escitan trastornos políticos.
Esto fué lo que le aconteció á Claris por haber falleci-
do á 21 de Febrero de 1641, esto es, antes de habor cum-
plido monos de un año desde el Corjm de Sangre. No es
que tratemos de negar sus relevantes cualidades; paréccnos,
empero, dada la exajeracion de su carácter, que, de haber-
se puesto al frente de la sublevación, como no podia me-
nos do suceder, hubiera agravado mas y mas el mal esta-
do de las cosas, porque carecía do la prudencia indispen-
sable á quien ha de dirigir un movimiento político erizado
de dificultades. En efecto, ocurrió, entro otros, un hecho
que prueba como Claris lo atropellaba todo para hacer pre-
dominar sus ideas. Deseoso el Conde-Duque de ahogar en
su cuna la sublevación de Cataluña no por amor á la jus-
ticia, si más bien parque, apesar do sus cortos alcanzes,
penetraba los peligros que aquella envohia, trató en per-
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30 »
suadir al Nuncio Pontificio que pasase á Cataluña paraque,
con la autoridad que su elevado cargo lo acarreaba, apaci-
guase á los catalanes, y principalmente á los sacerdotes quo
oran quienes mas ardorosos se mostraban, como veremos
luego. No accedió el Nuncio á lo que se le exijía, pretex-
tando que no le era permitido dejar la Nunciatura ni en-
tender en asunto temporal alguno sin permiso del Papa;
ofreció escribir á los diputados y entregarles la carta por
su confesor con encargo de persuadir á Claris quo se so-
metiese á la obediencia. En vano el confesor fué á Barce-
lona y allí procuró cumplir con su encargo. Claris, único
diputado que entonces se hallaba, por andar el militar y el
real ocupados en la defensa del Principado, esquivó verse con
dicho confesor, lo cual nada hubiera tenido do particular
en un seglar, pero sí en un eclesiástico que hasta tal pun-
to desobedecía las órdenes del representante del Vicario de
Jesu-Crislo, rechazando su pacífica intervención. (1)
No hay duda de que los excesos de la soldadesca ha-
llaron represalias en los de los habitantes de los campos y
villas del Principado. En efecto, ¿cómo había de sufrir, con
paciencia, un pueblo, ya de suyo levantisco y osado, atro-
pellos tan grandes sin encomendar á las armas )a satisfac-
ción que no podia obtener por las vias légale»? ¿Por ven-
tura la población de Barcelona, que debemos suponer fué
la más morigerada de Cataluña, porque aun cuando la co-
rrupción de sus costumbres era, como en otro capítulo lo
hemos demostrado, grande, la exquisita vigilancia y zelo de
los consclleres y del Consejo de Ciento las enderezaba, el
dia 7 de Junio de 1639 no dió rienda suelta á su vengau-
za matando á los catalanes traidores, y á todos los que no
eran naturales del Principado comprendidos dentro el nom-
bre de castellanos, saqueando sus casas, destrozando sus ca-
dáveres, sin respetar e| sagrado de los templos y conven-
tos, y cometiendo aquellos horribles crímenes que con es-
panto narran los autores coetáneos tanto nacionales como
extranjeros?
(1) Fcliu de la Pefia, Le. cal.
X
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301
Algunos de los pasajes ya transcritos de la Noticia uni-
versal dé Cataluña y los intitulados de los párrafos l.°, 2.°
3.° y 4.° de la Proclamación Católica que dicen asi: Del
culto de la Fé Católica de los catalanes. — Devoción catala-
na á la Virgen Nuestra Señora. — Devoción de los catalanes
al Santísimo Sacramento del Altar , alardes para hacer con-
trastes con los numerosos sacrilegios cometidos por los sol-
dados de los ejércitos castellanos, y que prueban del em-
peño que se puso, por parle do Cataluña, en atribuir á
aquella sublevación, exclusivamente política, un carácter re-
ligioso. Yiósc efectivamente, entonces, á los prelados, frai-
les y sacerdotes concitar el ánimo del pueblo contra los
enemigos, lanzar sobre ellos excomunicaciones, aconsejar,
desde los pulpitos, su muerte y exterminio. Por esto y en-
tendiendo cuan grande era la influencia del clero, uno do
los medios de que se valió la corte do París para sostener-
se en Cataluña, fué el de procurar que los beneficios ecle-
siásticos vacantes en el Principado fuesen obtenidos por sa-
cerdotes adictos á Francia, como lo prueban los documentos
y sucesos que vamos á aducir.
A 7 de Setiembre de 1646, Luis XIV envió el siguien-
te despacho á Enrique de Lorena, conde de Alicncourl, vi-
rrey de Cataluña en representación de dicho monarca:
«Mi primo: osláis bien imformado de que muchos catalanes mal
a Afectos á las cosas de Francia obtienen beneficios en la Corle de
liorna, que son dentro de los lugares y villas de mi obediencia, y
no pudiendo sufrir una cosa, donde las consecuencias serian per-
judiciales á mi servicio; Yo mando al Señor de la Marca (el co-
nocido historiador, electo entonces obispo de Coserans, y, en re-
presentación de Francia, Visitador General en el Principado) oppo-
nerse y impidir en mi nombre, que algunos de los que serán pro-
movidos en la Corle de Roma, de los quales los temporales en los
lugares de mi obediencia dentro del Principado de Cataluña y Con-
dados de Rosellon y Cerdaña no tomen possession ni gozen por si
mismos, ó por sus Procuradores, directa ó indirectamente, en qual-
quier manera y por qualquicr ocassion que pueda ser, sino es que
ellos tengan expresso mandato de mi: para hazerlo, ó bien que
ellos tengan letra, ó certificado de mi embaxador en Roma, ó do
aquel que leudrá cargo de mis negocios que contenga como ellos
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302
batirán alcanzado sus Beneficios á mi recomendación, ó aquella qne
los batirá hecho en mi nombre; y que entre lanío la renta de los
Beneficios de aquellos que no habrán tenido mi abono antes de su
promoción, sean regidos y administrados por secuestradores que se-
rán establecidos en la manera acostumbrada, para dar cuenta co-
mo y quaudo pertenezca. Lo que he bien querido hazeros saber
por la presente letra, y deziros por el avieso de la Rema Regen-
te, mi Señora madre, que su inlenciou y la mia es que no se de
possession á algún provehido de Beneficios en perjuizio de lo que
es mi voluntad.»
uParis 7 de Setiembre de 1616.»
«Louis»
«Le Tcllier»
Recibido que hubo Aliencourt oslo despacho, teniendo
noticia de que D. Pedro de Rocaberti, hermano del condo
do Peralada, enemigo de Francia, había obtenido de Roma
el Arcedianazgo, y, por consiguiente, una eanongia en la
catedral de Barcelona, dirigió al Capitulo de dicha iglesia
una carta del tenor siguiente:
*
«Lo conite de Alicncourt, Llochlment y Capita General.»
«Venerables y amals de la Bcyal Majestad. Per quanl molls ca-
Ihalans mal a Acetes a la Corona de Era usa, procuran en la Cort
de Roma oblcnir provisions de dignilals, Bcncficis y officis dins lo
present Principal y Comíais, axi per medi del Embaxador del rev
de Espanya, com altramcnt contra la ¡nlencio de Sa Majcstal que
lia declarat no haverse de provehir allras personas sino aquellas
que serán amostráis adicionáis a Sa Majestad. Y si despres de ser
provehits, seis permetia venir a lo present Priucipat, y pendrer
possessio de las Dignilals, Beneficis y officis en que serian prove-
liits, redundaría en desservey de Sa Majeslat y danys de la pre-
senl Provincia, podenlsc oraplir per aquest cami los Capitols, Mo-
nestirs y Comunilals de cnemichs de Sa Majeslat y de la Provin-
cia; y obrir pas ais encmichs per la ncgociacio, y soborns, que
son tant dárnosos al eslat de aqucsl Principal; Sa Majeslat es cs-
lat servil escriurens per Reyal Carta dada en Paris a 7 de Se-
tembre proppassat no podra sufrir una cosa que te consequcncias
lant perjudicials. Y pera impedirlas nos ha ordenal que nos oppo-
sassem a semblants provisions, impedirá que los provehits no pre-
guen possessio de las dignilals, Officis, ni Beneficis en que Torca
provehits, ni goznsscn de las rendas de aquella, las quals Sa Ma-
gestat en tal cas ordena que sien seqüeslradas, sino que fos que
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303
Jos tais provehils tingan carias y certificatoria del Embaxador que
Sa Magcstat lindra en Roma, o del que tindra cuydado deis ne-
gocis de Sa Alajcslal en aquella Corl f que las provisions son es-
tadas dcspatxadas a sa recomendado en nom de Sa Majeslat, y
en favor de personas aflccies a son Rcyal Servey. Per <¿o vos no-
liflcam la volunlai de Sa Majestat notificada en dita Real Carla, la
qual deu ser en lot cxecutada en tots effectes; vos exortam que no
permetan se done possessio a ningu, que vinga provehit de Roma,
sens que tinga avis nostre, o de nosircs successors, de que sien
estáis certificáis del Embaxador de Sa Majestat, o del que (ara los
negocis, o que altiement nons conste, que lo provehit es ben af-
fecte al servey de Sa Majestat. Que aquexa es la yoluntal de Sa
Majestat, comforme ah la inlencio de Sa Sancledat, a las provi-
sions deis quals no es nostra ¡ntcncio per perjudici, sino sois mi-
rar per la conservado de aquesl Principal, y que lo cncmich per
«quest cami no turbe la pau y tranquilitat de aqucll.»
«Dada en Barcelona á 10 de Descmbre de 16i6.>)
uílenri de Lorraine*»
«Ul. Fontanella. Rcgens.» «Didacus Monfar etc. Sors.»
«Dirigida ais venerables y ainats de la Real Majestat, Cabildo y
Canonges de la Seu de Barcelona.»
El Cabildo, á 12 del mismo mes, desobedeciendo los ór-
denes del Virrey dio posesión del Arcedianazgo y Canongia
á D. Pedro de Rocabcrti, sin consultarlo con la Diputación
como era de costumbre al ocurrir cuestiones graves. Al
deán D. Pablo del Bosso que se habia negado á votar por
Arcediano á Rocabcrti, privóle temporalmente de voz y vo-
to. En vano el Virrey les hizo saber que el Sr. de La-
Grcmouillc. embajador de Francia que habia sido en Vcnc-
cia, y, á la sazón, encargado de negocios acerca la Curia
Romana, habia enviado al visitador general Marca una car-
ta fechada en Roma, á 12 de Marzo de 1645, en la cual
se leía: «Yo continuo todavía en hazer grande ruido de la
indeferencia con la cual so dan los beneficios en Cataluña,
sin considerar si los que los obtienen son suspectos á su
Majctad; su Santidad me ha prometido que lo remediará
por lo venidero y por lo passado; yo le he hecho cnlcndcr
que no se permitiría en manera alguna que los mal affcc-
tos pudiesen gozar de los beneficios ni en persona, ni por
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304
procurador;» en vano les mostró oirá caria del Sr. tiuef-
fiel, también encargado de negocios acerca la Curia Roma-
na, también dirigida á Marca, quien, según parece, tenia
organizado en Roma un sistema de espionaje, por medio del
quo se enteraba de todo cuanlo hacia Inocencio X, fecha-
da en dicha ciudad, á 23 de Octubre del mismo año, en la
que decía: «Si esos señores, y principalmente Monseñor el
Conde de Alicncourt, Virrey, no dan orden para impedir la
posesión de los promovidos en esta Corle, muy presto se
verán lodos los beneficios llenos de espías y enemigos del
Pais aun cuando esto sea contra la iulencion del Papa el
qual me la declaró oy liaze ocho dias que tuve audiencia
de su Santidad;» el Cabildo no cejó en su intento quizá por
presentir que dichas cartas en vez de manifestar las inten-
ciones de Inocencio, revelaban los propósitos de la corle do
Francia. Con el intento de justificarse pidióle el Cabildo
audiencia al Virrey quien se la concedió. Tuvo lugar el dia
14 del mismo mes, en la gran sala de la Audiencia. Allí,
en presencia de Alicncourt, del \isilador Marca, y de otras
personas do distinción, Mourions, secretario y consejera del
Virreynato, después de haber usado de la palabra el Arce-
diano de Santa María, en nombre del Cabildo, cuyos indi-
viduos todos asistieron al acto leyó la sentencia que Alien-
court dictara, la cual era del tenor siguiente: «Su Alteza
ha gustado que V. S. le pidiessen audiencia para quo en
esta ocassion hiziesse entender el sentimiento que tiene do
la ressolucion quo tomaron martes passado de dar possession
al Sr. D. Pedro de Rocabcrli, hermano del Conde de Pc-
relada que en este tiempo con público pregón ha sido cita-
do como traidor á su Majestad que Dios Guarde, y á la
Provincia, y que haviendo diferido esta possession en ol
tiempo en que su Alteza se hallaba en campaña, la ha da-
do hallándose su Alteza en esta Ciudad, después de haber-
les notificado (en su carta despachada por la Chaucillcría
que se leyó en el mismo dia en el Cabildo) la voluntad do
su Majestad y de su Alteza de que hicieron tan poco caso,
que sin réplica, ni dar razón alguna dieron la possession; y
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3 o:;
al ver que su .Alloza por ó Ivon de su Majestad, y por el
beneficio común estaba resuello á opponcrse á semejantes
possessiones, no solo lo [impidió ni lo retardó sino que lo
impidió pues se precipitaron en dasclla luego, y se proce-
dió en esso con ten dañada intención, que porque el Dean
Pablo del Bosso se mostró bien afecto al servicio do su Ma-
jestad, le privaron de la voz activa; y pasiva por un año,
aunque baxo de otro pretexto notoriamente injusto, todo en
deservizio de su Majestad y menosprecio de su Alteza; y te-
niendo entendido su Alteza que esto nace de la mala afi-
ción de algunos Capitulares al servizio de su Majestad y
bien de la Provincia que se provehan muchos mal afleclos
para turbar la paz, como ya consta en algunos processos;
por lo que antes de su venida se havia tomado la resolu-
ción do sacarles de Cataluña, por la ccconomía ó política
que usa el Bey con los Ecclesiáslicos de sus fieynos lo ha-
via suspendido con esperanza de que se mejorarían. Mas ha-
viendo visto assi por lo que cada dia van obrando, como
por cartas que se han tomado á correos, y avissos dados á
su Alteza con cartas remitidas de Tarragona y Lérida, que
perserveran en su intención, lo que no puede su Alteza disi-
mular, por ser en deservizio del Rey nuestro Señor, y da-
ño de la Provincia, y que hasta hoy no se ha hallado ca-
mino para que dentro de la Provincia fuesen castigados. Ha
resuello enbiar desde aquí á su Santidad los Canónigos Ta-
bernor, Coll y Cabiscol Osona, y espera que su Santidad lo
tendrá á bien, y les castigará por mal a Rectos al servicio
de su Majestad. En quanlo á D. Pedro de Rocabcrli porque
su presencia en esta Ciudad podría causar turbulencias é
inquietudes, ha resuello su Alteza que por agora él vaya á
su casa de Gerona enj donde esperará órdenes de su Alte-
za.» No habiéndose conformado el Cabildo con esta resolu-
ción acudió al Consejo de Ciento y á la Diputación para
quo intervinieran en las cuestiones que se agitaban. Acep-
taron gozosas ambas corporaciones este papel de intermedia-
rlos. Por medio de sus síndicos solicitaron una audiencia de
Aliencourt, recibió este al Conceller e« cap y al diputado
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306
eclesiástico, y convencióles de que le asislia la razón. Siem-
pre tenaz el Cabildo exigió á la Diputación que, cumplien-
do con el deber que las leyes orgánicas le imponían, salie-
sen en defensa de las Constituciones del Principado que pre-
tendía haber infringido Alicncoúrl. Prescindiendo la Diputa-
ción de lo que opinaba el Consejo de Ciento, como solia
ocurrir frecuentemente, y adoptando la manera de ver del
Cabildo, exigió de Aiiencourt que revocase sus acuerdos.
Molestado el Virrey por tan incesantes reclamaciones, apre-
suróse á instituir un tribunal de renombrados jurisconsultos
catalanes, quienes, por ser hechuras del mismo decretaron
no ser cierto lo que alegaba el Capítulo respecto á la in-
fracción de las Constituciones. Los canónigos, principalmente
inculpados fueron conducidos presos á Marsella por el Ca-
pitán de guardias del Virrey, en cuyo puerto embarcáronse
para Roma. No consta que Inocencio X dictara resolución
alguna sobre el punto objeto del debate. Marti y Yilada-
mor, después de haber contado todo esto, enristra la plu-
ma, con el propio ardor con que un valiente soldado en-
ristra la lanza, para defender la autoridad real valiéndose
de los argumentos galicanos que informaron los célebres cua-
tro artículos de 1682. (1)
La elección de Luis XIII por conde de Barcelona, dado
el poderío de Francia y su proximidad á Cataluña, fué un
acto político; ningún príncipe se hallaba en mejor situación
para ampararla; pero aun así ¡qué de reticencias se consig-
naron en los pactos preliminares ajustados entre el repre-
sentante .do aquel rey y los delegados de la Diputación y
del Consejo de Ciento! Efectivamente, en el pacto cuarto se
estableció que si Cataluña se ajustaba con Felipe IV el ejér-
cito francés que había do acudir en auxilio de ella, se re-
tiraría inmediatamente. ¿A qué dejar abierta esta puerta al
arrepentimiento? ¿A qué proceder con tal debilidad cuando
era precisa la mayor energía? Es verdad que Luis Xlll pro-
(I) Véase Defensa de la A*ctoridad Peal en las Pers r nas (eclesiásticas del Principado
de Cataluña , Discurso Theológico, legal y político ele. por el Doctor Francisco Marti y
Viladatuor, cronista real y abogado fiscal pan ¡moniul do la Iluilia dcCalalurta. Bar*
cotona. Deien. 1646.
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307
mclió todo cuanto pedían desear los catalanes, exención de
contribuciones y de alojamientos, observancia sin restricción
do lodos los privilegios y Constituciones; pero al paso que
por el pacto primero se estableció que Cataluña haría todo
lo posible para defenderse y resistir á los ejércitos castella-
nos, el contingente de sus mil infantes y dos mil caballos,
que habían de apoyarla y el deber de admitir como jefes á
los oficiales y cabos que á Francia pluguiese enviarle prue-
ba como abusó el monarca francés de su poderío. No imitó
pues Luis XIII la conducta observada por Renato de Anjou
y el condestable de Portugal, elegidos sucesivamente para
c n les de Barcelona, cuando la sublevación contra Juan II,
quienes, como es sabido, pusieron todos Sus exiguos medios
metálicos y militares al servicio de Cala uña. La promesa
de conservar en lodo su vigor las Constituciones y privile-
gios catalanes no la cumplió, en verdad el gobierno fran-
cés, porque los abusos, atropellos y extralimitaeiones de sus
funcionarios fueron iguales, sino mayores, á los que come-
tieran los de la casa de Austria.
Y sin embargo grande era el interés de Francia en
dominar á Cataluña eomo lo prueban varios despachos diri-
gidos por el célebre Mazarini á su hermano cardenal Mi-
guel, hombre de carácter indolente, que habiendo sido nom-
brado para dcscm|>cñar el honroso cuanto difícil cargo do
virrey de Cataluña, no se cuidó do salir de Roma, en don-
de residía muy á su placer, y retardó cuanto le fué posi-
ble ir al Principado pretextando que el estado de las co-
sas públicas en Ñapóles y la delicada salud de Inocencio X
hacia prevecr un nuevo conclave. Decíale su astuto herma-
no que ni los asuntos de Ñapóles ni los que suscitase la
prespecliva de un próximo conclave igualaban en importan-
cia á los de Cataluña. Dicho personaje fué á Barcelona don-
do permaneció solo ocho dias trascurridos los que dimitió
quizá por estar convencido de lo grande que era su inca-
pacidad para regir, en semejantes circunstancias un pueblo
tan atrevido como lo era el catatan. (1)
II) Véase lo Hisloire de Francf pendánt la miaortte de Ij)uin XIV. Paila 1880.
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Si los quo tenían encomendada la diréeeirth de la gue-
rra, después de la gloriosa victoria de Monjuích, hubiesen
dispuesto quo el ejército franco-catalan marchase al alcanzo
de las derrotadas y Aigilivas huestes castellanas, si no hu-
biesen malogrado un tiempo tan precioso, aprovechándose del
entusiasmo de Barcelona del cual participaron muy presto
las demás ciudades, villas y lugares do Cataluña, á excep-
ción de Torlosa de la que el entusiasta Marti y Viladanior
dice: «quo mas es de Aragón, Valencia y Cataluña hedion-
da sentina que no ciudad» no se hubiera dado lugar á un es-
pacio para que Felipe IV penetrase, con un ejército, en Ca-
taluña, se apoderase do Lérida en donde prestó el juramen-
to do guardar y hacer guardar las Constituciones y privi-
legios de Cataluña, ni á que el maiiscal de la Malle-Hour-
dancourt experimentase aquella terrible derrota que inaugu-
ró el descrédito del ejército francés.
La ineptitud del gobierno de la casa de Austria y el
abandono en que Francia dejó á Cataluña pusiéronse de re-
lieve durar.lo el sitio de Barcelona, como así resulta de los
hechos quo vamos á recordar.
Corría el año 1651 cuando D. Juan de Austria, hijo
natural de Felipe IV y de la célebre cómica María Cal-
derón, mancebo en quien la bastardía do nacimiento lejos
de contaminar la degenerada sangre de sus ascendientes pa-
ternos que por sus venas transcurría, regeneróla, ya que
su corazón y su mente anhelaban por la gloria, arribó á
las playas do Cataluña á bordo de una escuadra austríaca.
Gracias á su carácter pacifico y á su previsión había sose-
gado á Ñapóles, y su padre, que él idolatraba, le quería
encomendar el virreynalo do los Paises-Bajos; pero varios
motivos hicioron que su presencia fuese indispensable en el
Principado. En efecto la loma do Torlosa por el Marqués
do Olías y de Morlara que trajo consigo la dominación do
Castilla en los campo» que riegan el Ebro y el Segre yen
el do Tarragona juntamente con los de l'rgol donde los pen-
dones franceses solo ondeaban en Balagucr y en Cervera
dejando de osla suerte descubierta á Barcelona, lo cual ha-
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309
cía o|)or(uno mi golpe ele mano |M>r parle del ejército espa-
ñol que la estaba sitiando con lanío mayor molivo cuanto
el Principado no podia esperar socorro alguno de Francia,
apesar de haber enviado la Diputación y el Consejo de Cien-
to un embajador á Ana de Austria madre de Luis XIV y
regente del Reino durante la menor edad de su hijo, llama-
do D. José Galcerán do Pinos, de noble linaje y acreditado
por su patriotismo y servicios. A tenor de las instrucciones
que se le dieron debia representar; «1.° Que eu menos de
dos meses un ejército do solo ocho mil hombres se habia
apoderado de Flix, Miravet y Torlosa, sin ser socorridas,
mientras la peste y el hambre infestaban el pais asolado
también por muy malas cosechas; que dichas plazas estaban
mal provehidas porque los gobernadores solo atendían á ve-
jar á los vezinos con contribuciones y cargas contrarias á
las Leyes y generales Constituciones; de consiguiente supli-
caban que se dignase de mandar á los gobernadores, quo
procurasen quo las plazas estuviesen provistas de municio-
nes de boca y guerra porque de faltarlas se acarreaba la
pérdida de dichas plazas. Que el enemigo habiéndolas ad-
quirido en tan poco tiempo las habia reduzido al estado de
defensa que requería su situación; 2.° Los muchos sacrili-
cios que la Generalidad y las universidades havian hecho
en levas; 3.® Que la Generalidad, Universidades y pueblos
havian sustentado por tres años al Exércilo de su Majestad
prestándole para vivir, y que hasla entonces apenas se les
havia satisfecho cosa alguna.»— Pedían de consiguiente que so
remitiese una cantidad considerable de dinero para pagar
dichas universidades y genio de guerra; — «4.° Que el enemi-
go tenia en las aguas de Siljes y de Tarragona siele gale-
ras abastecidas de granos para las ciudades adictas; y que
por esto le suplicaban que se hiciossen assienlos para (pie
la Ciudad pudiesse comprar sin impedimento ni embargo los
trigos y demás granos nocessarios en cualquiera parle de
los Estados de su Majestad; o.° Que se encarecían las pro-
vissiones porque comprando los Asscnlislas Reales los trigos
de su obligación dentro de la Provincia á lo qual si diesse
Tom. ii. ¿2
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310
lugar aquel a fio seria acabar del lodo con ella y assi que
el trigo y cebada para las provisiones se trajessen fuera de
España; 6.° Que los Tcssorcros de los Ejércitos franceses
pagaban con moneda de vellón los portes y conducción de
los granos, y provissiones, y otros que se produzian en la
Provincia; y assi suplicaban que se depossiiase una cantidad
de oro ú plata según lo entendiesse mejor su Majestad en
la Tabla de depóssitos comunes de Barcelona, para que dan-
do allí crédito á los Tcssoreros, pudiessen pagar lo que di-
cho oro ú plata importásse en moneda corriente de toda la
Provincia. Y quo con el mismo dinero que se depossilasse
se podría la Ciudad procurar el abasto de carnes y granos
que precisamente havian de venir de Francia; 1° Ser pú-
blica voz que en Lérida se preparavan alojamientos para su
Majestad el Rey Don Phelipe Cuarto y que en Ñapóles y
otros puertos de Italia se aprestaban armadas para sitiar á
la Ciudad.» Esto documento, firmado por Jacinto Fúbrcgas,
conceller en cap, y por el deán y canónigo ya citado Pa-
blo del Bosso, d ; putado eclesiástico, conlenia, por último,
varias protestas de adhesión á Luis XIY y la súplica á Ana
de que se dignase de enviar un lugarteniente y capitán ge-
neral con fuerzas de tierra bastantes para retar al enemi-
go, y dinero, y municiones, y víveres. Encargábale además
á Pinós que avisase lodo cuanto, de interés para la Pro-
vincia, ocurriese en la corle de Francia durante su emba-
jada, despachando correos cuantas veces lo juzgase necesa-
rio, y que no partiese de la Córte expresada sin licencia
del Consejo de Ciento y de la Diputación. Al llegar á Pa-
rís, Pinós fué recibido con muestras aparentes de considera-
ción por parle de Ana y de Mazarini, que daban esperanza
de que serian favorables á las pretensiones de las autorida-
des provinciales de Cataluña.
Después de la partida del duque de Vendóme Virrey de
Cataluña, el marqués de Sainl-Maigrcn y el obispo Marca
que ejercían las funciones de Virreyes, en un despacho que
remitieron á la Diputación con fecha lo de Febrero de 1631
representaron: «el gran aprieto en que se hallaban las tro-
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Sil
pas y las Placas por falla de bastimentos pues los Asscniistas
de la Munición aunque pagados adelantadamente por el Rey
se havian abatido desde el veinte Enero. De calidad que
ellos y el Marqués de Águilar, (este titulo había dado Luis
XIII á D. José Margaril, gobernador de Calaluüa) havian
tomado primeramente seiscientas fanegas de trigo y después
30 8 empellando su Varilla de plata y la del Intendente de
Víveres Le Clerc, y la de Francisco Lagaris, y que el mar-
qués de Marsilli también havian pi estado ciento treinta quar-
teras de trigo. Que ontre tanto el Rey avisado del abati-
mento do los Assentislas havia remitido letras por valor
30 ®, y que todos dichos granos y quantidades havian sido
aplicadas al sustento de Exércilo y Placas para hasta fines
del mes de Febrero que corría; á cuyo placo fallaría el pan
en todos los Quartclcs y Presidios. Que el assicnlo del afio
corriente estaba hecho, y so aguardava por momentos al
Assentista, y las provissiones de trigos comprados en el
Lcnguadoc para este efecto. Y además de esto, havia nue-
va cierta de que en Narbona se juntaban 300 8 para re-
medio de las necessidades presentes, y devian llegar dentro
de quinze dias. Quo sin embargo no suflria la nccessidad
presente la dilación de quinze dias, y que assi era precisso
buscar otro remedio para la munición quo se havia de gas-
tar desde primero de Marzo; que quando no se hallassc y
no se dispussiesse con brevedad para el día señalado, quo-
darian las Tropas y las Placas en peligro de perderse y jun-
tamente las esperanzas do los grandes esfuerzos, que su Ma-
jestad Crislianíssima por sus Carlas, havia prometido hazer
para la restauración de las cossas de la Provincia. Que pa-
ra ocurrir á un daño tan perjudicial é irreparable, los Di-
putados, usando de su zelo y prudencia acostumbrada, po-
dían hazer refilcccion sobre lo siguiente: Que el Assicnlo
por Marzo eslava hecho, y los dineros y trigos consignados
por su Majestad. Y faltando la presencia del Assentista para
la execucion les parecía se podrían buscar tres ó qualro
perssonas que so cncargassen de proveer la Munición de
Marzo, quo importaba tres mil quinientas cuarteras de tri-
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go, y que no solamcnlc se les pagana el precio principal y
su interés, roas aun se les cedería el provecho que su Ma-
jestad concedía al Asscntisla por dicho mes, de que el Mar-
qués y el Obispo, les harían escritura, en virtud del poder
que tenían por sus cargos. Y además oífrezian sus personas
y haziendas para el propio aflccto. Pero que como su cré-
dito eslava ya exausto, y su Plata empeñada, parecía que
solo no bastarla; de modo que era ncccssaria la intervención
de los demás criados de su Majestad que no eran ni me-
nos afectos ni menos interesados en la causa común y no
ignoraran quan inútil fuesse conservar la hazienda particu-
lar quando la pública se pierde. Finalmente que su Majes-
tad proveería sin duda lo ncccssarío, bastara á los suscrip-
tos haver apuntado el peligro inminente, para que lo prc-
viniessen á tiempo. Que la desdicha tan grande que no so-
lo faltara el pan .para los Hombres sino también la corada
para los Caballos desde 19 del mes, á que se devia pro-
veer, y que el dinero destinado para el Exército se em-
plearía en pagar esta provisión.» Las contradicciones que se
advierten en este documento, donde se dice que el asiento
ó contrato para suministrar víveres y municiones al ejército
se había ya celebrado por todo el año 1651 sin que se
procediera á su cumplimiento durante el raes de Marzo, y
la ' manera como los delegados de Francia trataban en ha-
cer responsable á la Diputación de todas las dificultades que
surgiesen, prueba la mala inteligencia que existia entre fran-
ceses y catalanes. Conocedor Felipo IV de dicho interesan-
te documento que los diputados publicaron, atendiendo á la
lentitud con que procedía el marqués de Montara, toda vez
que tras seis meses de sitio, no habia intentado nunca
asaltar á Barcelona ni apoderarse de ella por cualquier otro
medio, resolvióse á enviar á D. Juan de Austria el siguien-
te despacho:
«El Rey»
. <<D. Juan de Austria mi Hijo, Gobernador general de todas mis
Armas Marítimas, mi Virrey y Capitán General en el lleyno de Si-
cilia. lloviéndose de exeeular en el uñe que viene de 1651 tas
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313
operaciones Mil ¡lares en los Rcynos de España que andan fuera de
mi obediencia, tan cerca, y á la vista de mi Persona y hallándo-
se por aora la Armada del mar Océano, que es uno de los prin-
cipales miembros de las fuerzas marítimas de vuestro cargo, me ha
parecido que no oslareis bien ociosso en parle tan remota como
Sicilia, v que será mas propio de vuestra persona y obligaciones,
continuar los gloriosos pensamientos de adquirir Gloria Militar en
el Mundo, como diversas vezes me lo haveis hecho entender. En
esta consideración he ressuello encargaros y ordenaros (como lo ha-
go) vengáis cuanto antes pudiérades la vuelta de España, trayendo
las Esquadras de galeras de Sicilia y Ñapóles, y las demás fuerzas
de mar y tierra, que he mandado prevenir al Conde de Oñalc cou
quien os correspoudereis á este propósito, estando pronto para par-
tir de ai en avissándoos el Conde, que lo que le loca podrá ha-
berse á la vela, porque no sea nccessario deteneros, sino prose-
guir el viaje, luego que lleguéis á Ñapóles.»»
i* También embio orden para que el Marques de Coracona remi-
ta la 1 ufan loria, y demás cossas que pudiere del Estado de Milán
en las Galeras de Genova y Ccrdeña. Y porque sulícudo vos de
esse Reyno, es nccessario que quede su Gobierno, en inlcriuo, á
cargo de persona de satisfacción, juzgando, que ninguna se halla
tan cerca de mi, que la persona de D. Antonio Ronquillo, le de-
jareis con nombramiento vuestro encargado el Gobierno en interi-
no de esse mi Reyno de Sicilia, y en recibiendo este despacho,
me avissarcís de lodo lo que se os oflVecicrc cerca de lo reíeri-
do, dictándome el tiempo para cuando juzgaréderes poder hallaros
en España, por ser muy conveniente que Yo lo tenga entendido
con anticipación, para que las prevenciones y disposiciones do acá
concurran en la misma sazón, de manera que lodo camine á uii
passo para conseguir los buenos effectos que devemos esperar y
procurar, mediante el favor de Dios. En la Costa de Cataluña ó
de Valencia adonde aporláredes hallareis orden mía de lo que liu-
viéredes de ejecutar. Nuestro Señor os guarde como Yo desseo.»
«Yo el Rey*
«Pe*ro Coloma»
«Dado en Madrid á 30 de Diziembrc de 1630.»
Recibido que hubo Juan de Austria este despacito dis-
puso que se cargaran de trigo las naves que debían abor-
dar en Cataluña entendiendo que la esterilidad de este país
y la circunstancia de hallarse todavía muchos territorios en
poder de los franceses, pocos medios podían ofrecer para la
alimentación del nuevo ejército. Embarcóse en Mermo y
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314
como duranlc la travesía una tempestad lo obligase á gua-
recerse en la rada de Ibiza en sus aguas atacó y so apo-
deró de un navio francés contrabandista llamado León Co-
ronado. Desembarcó en Denia, allí encontró un refuerzo de
galeras mandadas por el duque de Alburquerque que hicie-
ron ascender el número de las que él mandaba á veinte y
dos. Trasladóse á Tarragona á donde llegó el dia 24 de
Enero de 1651 y fué recibido por el marqués de Tenorio,
teniente general de caballería, quien, en nombre del mar-
qués de Mortara, díjole: «Que muchas instancias havian he-
cho los catalanes atícelos para ver la perssona de su Alte-
za, y particularmente la villa do Ccrvera donde muchos pro-
fessavan serlo según á consecuencia de la restauración do
Torlosa, se lo havian comformado dcclarándossc prontas á
admitir Prcssidios de nuestra gente la vez que se les acer-
casse un cuerpo volante de dos mil cavallos y mil infan-
tes.» Llegó dos dias después el marqués de Mortara quien
manifestó abrigar la intención de retardar cuanto pudiesse
el asedio de Barcelona pretextando lo poco numeroso del
ejército que bajo sus órdenes militaba. No fué de este pa-
recer D. Juan puesto que propuso el siguiente plan de cam-
pana: «Que era su sentir se emprendiesse contra Barcelona.
Y respondiendo á la primera dificultad de la cortedad del
Exército, no poderse dudar (salvo los riezgos de la mar) la
venida de tres ó quatro mil Alemanes cuya embarcación te-
nia órden de ajustar el marqués de los Balbases, y quando
no lo executasse con la brevedad que se desseava, estar las
Galeras á la mano para ello. Y con ello la leva de mil
hombres do Jaén, y los quinze mil de los Pressidios cons-
taría el Exército de diez mil infantes eflectivos, cuyo pié
se mantendría con los reclutas, que su Majestad no dejaría
de ordenar, para el desempeño de la ressolucion mas glo-
riossa y provechossa á sus Armas y á su Corona. Lo mes-
mo se devia entender de los medios; y en órden á los ví-
veres, conviniendo quan esencial era anticipar temprano su
provission (implacticable en España con la escasez de la co-
secha el ano antecedente) lo ¿avia procurado y logrado en
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mucha parle en la de donde venia, trayendo quatro Navios
cargados de granos; sabiéndose haver llegado á Mallorca
donde les havia mandado esperar sus órdenes, para enriár-
selas comforme se deliberásse. Que el emplear este caudal
(cuyo semejante hasta entonces no se havia juntado ni qui-
zás se juntaría en adelante para aquella Guerra) en solo
allanar á Balaguer, Gervcra y Árbeca, no seria mas que
cebar el cáncer de la desobediencia, y malograr la oportu-
nidad de la solevación de Francia (se referia á la Fronde)
lo más cómodo que podía ofrecerse para acabar de una vez
con la ressistencia de aquel Principado. Que viéndonos Bar-
celona dueños de aquellos tres puestos, el dia en que se
les añadiesse una lepa do fortificación regular (pues en aquel
tiempo los reputava por sus antemurales) trataría á todo
trance aquel Invierno, y la Primavera siguiente, de fortifi-
carse, y prevenirse de gente, y bastimentos, de que á la
sazón era probable que se hallava notablemente despreveni-
da. A mas de que si dilatamos de visitarla de mas cerca
(supuesto lo inconstante de Francia assi en el mal como en el
bien) era muy contingento se compussiesen sus inquietudes,
y nos viéssemos reduzidos al pié de los años passados, y
aun inas corto, por agotarse siempre mas los tessoros de
su Majestad. Que con moverse el gruesso de nuestras Tro-
pas hácia Barcelona, nccessilaria indispensablemente el euc-
migo bajar á sus contornos, y dejar libres de vejación á
muchos pueblos obedientes, y á otros, que solo de miedo
seguirían la voz de Francia, con lo qual mudaría la Guerra
de Teatro, y so haria en la parte más importante (esto es
en Castilla) que aun no havia sino lijcramenlo experimenta-
do sus effectos. Ser supórfiuo á la comprehension de su Ex-
celencia acordarle, que ninguna cossa grande jamás se in-
tenta, sin dejar algo á la Providencia Suprema, cuyo auxi-
lio jamás se logra sin trabajo, y sin atropellar con muchas
diflicultadcs. Y en conclussion que si se juzgava conveniente
passaria en persona al Final por los Alemanes, y erabiaria
desde luego por la gente á Jaén.» Aun cuando el marqués
de Mortara aparentó conformarse con este plan, como más
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avisado y experto que D. Juan, replicó: «Que como quien
eslava escarmentado de los engaños, que con las dispossicio-
nes do este género, suelen suceder, no podría dissimular el
cuidado con quo quedaría hasta su cumplimiento.»
Mientras los defensores do Barcelona andaban confiados
por haberse difundido la voz de que el marqués do Mor-
tara abandonaría los reales para acudir al sitio de Cerrera,
el nombramiento del nuevo virrey, y capitán general por
Francia, en el Sr. do Marchin conde do Granvellc, partida-
rio acérrimo do los principes de Conde y de Conti, y del
duque de Longucville, esto es, de los más caracterizados je-
fes de la Fronde , dobido á la influencia que, en cumpli-
miento de sus instrucciones ejerció D. José do Pinós, vino
á darles mayores esperanzas por tener entendido que era
hombre de gran valia, y también porque su nombramiento
habia sido debido á la iniciativa de dicho embajador. Y,
en efecto, después de haber hecho cuanto pudo para aten-
der á las necesidades do los soldados franceses y de la po-
blación de Barcelona, viese obligado á escribir á dicho Pi-
nos diciéndole que á sus costas habia proporcionado pan á
los soldados y habitantes de la expresada ciudad, y cebada
á los caballos del ejército francés, imitando lo que seis se-
manas antes habia hecho un acaudalado banquero francés
llamado Andilly, sin que ni uno ni otro hubiesen recibido
las gracias de la corle do Francia. De nada sirvieron tam-
poco las gestiones practicadas por Pinós en París con el
mismo objeto.
La llegada de los tan esperados alemanes, y ciertos mo-
vimientos contra Barcelona por el marqués de Morlara, mo-
viéronle á D. Juan á dirigir, por correo extraordinario, un
despacho á Felipe IV y á su primer ministro D. Luis de Ha-
ro participándoles la referida llegada, y, además, cuanto se
sabia sobre el estado de cosas en Cataluña y en Francia,
conmovida esta por los frondistas, irritados los naturales de
aquella por los excesos de la soldadesca francesa; suplicán-
doles se dignasen de disponer que se hiciesen levas en, to-
das parles, que se remitiese dinero para pagar al ejército,
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y que, hallándose Marsin al frente de dos mil ginctes y
cinco mil infantes podia contrarrestar las fuerzas castella-
nas. Insistía en la ineficacia de asediar á Cervera y á lía-
laguer antes do la conquista de Barcelona, y dolíase de que
el marqués de Morlara so resistiese á formalizar el sitio.
Poco satisfactoria fué la contestación de Felipe IV y del de
Haro puesto se redujo á encargar: «Que se viesse si con
los tres mil Alemanes que havian llegado de Italia, quatro-
cientos infantes Irlandeses desembarcados en San Sebastian,
otros trescientos hombres que se estavan levantando para la
Cavalleria y siete mil seiscientos Infantes del Revno de Jaén,
que ya estaban en marcha para embarcarse en los Navios,
que havian ido por ellos á Málaga, y oíros reclutas que
havian comcncado á salir _de Madrid, seria el Exércilo bas-
tante para entrar en el empeño de Barcelona. Advirtiendo
seria el empleo más conveniente, pues, con su expugnación
ó reducción haría cxcmplo y consecuencia al resto de la
Provincia para seguir el acuerdo más favorable. Poro cuan-
do no se pudiesse conseguir era ncccssario ocupar Pays,
que diesse dispossiciones para aquarlelar el Exércilo de
manera quo se pudiesse escussar el passarle á invernar á
Aragón y Valencia; porque el mayor desseo de su Majestad
era aliviar de esta carga á aquellos Reynos. Para lo qual
juzgava que lo más competente seria ocupar á Cervera y des-
pués á Balaguer. Y por fin, si con la conyuntura presento
con las fuercas que se havian juntado de Mar y Tierra, y
los movimientos internos, en quo so hallava Francia, no se
aventejavan mucho nuestras cossas en esta Campaña , en
una de estas dos formas , seria grande el descrédito que
se seguiría de todo lo universal » con lo cual embozada-
mente se hacia responsable á D. Juan del aludido descré-
dito.
0
El ejército castellano mal pagado, relajóse, dejó de estar
sujeto á la disciplina, distinguiéndose por sus rapiñas los
alemanes, quienes, antes de hallarse las uvas en sazón, hi-
cieron vendimiar, bebieron afanosos del nuevo vino de cu-
yas resultas muchos enfermaron gravemente. A esta causa,
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y á la deserción que, de cada día iba, más y más, en au-
mento, debióse que el ejército castellano sufriese, en muy
poco tiempo, una baja de rail quinientos hombres. Los res-
tantes desconfiaban del buen éxito de la empresa. [Y toda-
vía, ante este desaliento, vacilaba la córte de Madrid! En
efecto, con fecha de 15 de Agosto del abo en que ahora
estamos, recibióse un nuevo despacho iirmado por D. Juan
de Ilaro, en el cual se decia: «Quo además de los sessen-
ta mil escudos quo se havian remitido aquellos dias, no
quedava diligencia por aplicar, y embiar las mayores can-
tidades que se pudiesse. Pero que el assegurar el número
lijo, no se podría sin grandes diflicullades; que los ducien-
tos mil juntos que ha pedido el Marqués de Morlara, desdo
luego en el estado en que se hallava la hazienda no era
factible.» En otro despacho de 17 del mismo mes se in-
cluía copia de un párrafo do una carta del marqués de Ca-
racena, Virrey de Milán, en el cual participaba que si el
ejército de Cataluña se ponia sobre Barcelona no solo en-
viaría á los soldados alemanes sino también á cuantos ita-
lianos pudiese enganchar. Para desvanecer el buen efecto de
esta nueva el rey hacia notar que dicho refuerzo no podrie
llegar, por mucho que se apresurase, hasta últimos de No-
viembre, y que, si se creia que sin él no era posible em-
prender el sitio, lo mejor seria apoderarse de Balaguer y
Cervera para acuartelar allí las tropas durante el invierno.
Indicaba además que hallándose el mar revuelto en aquella
época del año seria muy difícil que las galeras se sostuvie-
sen en las aguas de Barcelona para cooperar los movimien-
tos del ejército. I). Juan aburrido de (antas dilaciones, re-
solvióse á dar conocimiento de este despacho al marqués de
Mortara por medio de D. Juan Bautista de Arescopachaga,
su secretario en los asuntos de Estado y Guerra. Siempre
indeciso el Marqués indicó querer oir el dictamen de los ca-
bos principales dei ejército. Eran estos el maestre de cam-
po general marqués de Léeback, el general de la caballería
conde do llaro, y el de la infantería Fray Juan Palavini,
cuya opinión desinlió completamente de la de D. Juan, por
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319
lo cual este deseoso do que su padre se dclcrmináse re-
sueltamente, dirigióle el siguiente despacho:
«Señor»
«En otra Carta doy cuenta á V. Majestad de lo que resultó de
la ida del Secretario Arescopachaga al Exércilo, y de la confe-
rencia que tuvo con el Marqués de Morlara sobre el punto de em-
prender ó no el Sitio de Barceloua, y de las razones que me mo-
vieron á volver á embiarle, haviendo recibido los despachos de Y.
Majestad de 15 y 17, y en esta diré lo que ha resultado de osla
segunda misión.»
*< Llegó el Secretario al Exércilo á 23, entregó al Marqués los
despachos de V. Majestad, ('echados en el mismo día que los re-
mitidos á D. Juan y redactados en el propio sentido) y mientras
se descifraban, le leyó los que viuieron para mi. Y siendo la sus-
tancia de unos y otros, la deliberación de un punto de tanta im-
portancia, y de tan diferentes consecuencias, como interessarsc en
la expugnación de Barcelona, y en la de Cervera y Balaguer, el
cubrir un pedazo del Pays, que aun no da disposición para alo-
jar el Exército, aun que discurría el Marqués cassi eu la mesma
conformidad que la vez passada, allanándose á lo primero si le
davan medios sufficientes, esplicándole el Secretario, que en los
Despachos de V. Majestad, venia esperssado este punto con tanta
distinción, que no dava lugar á hablar condícionalmente, sino ver
la dispossicion que davan los medios que V. Majestad ofTrece, el
estado de nuestras fuerzas y las del enemigo, y la constitución de
las cossas del Pays, y ressolver si fuesse possible lo primero, y
sino, lo segundo en la forma que Y. Majestad lo ordena; en fin,
determinó el Marqués juntar los Cabos principales del Exércilo, y
aquella mesma noche, haviéndose leydo los Despachos de V. Ma-
jestad en la Junta; después de varios discursos, entre el desseo de
no malogiar la ocassion, que se tiene entre manos, de emprender
á Barcelona, y la duda de poderlo conseguir por la falta de me-
dios; volaron en la conformidad, que V. Majestad mandará ver por
el Papel, cuya copia va con esta, haviéudosse discurrido larguíssi-
mamenle sobre todos los puntos pertenecientes á lo que se devía
deliberar. Para esto se piopussieron en primer lugar, las dificul-
tades, que se oíTrecen en cuanto á Assediar á Barcelona que con-
sisten: La primera en la poca gente que tiene el Exércilo de Y.
Majestad affirmando que no passa de seis mil quinientos Infantes
y mil seiscientos Cavados. La segunda en la facilidad, con que se
va deshaciendo, por passarse muchos al Enemigo, unos á rendirse
y otros á tomar servizio, y también porque van emfermando en
gran número. La tercera porque el Pays ba lomado las armas con-
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Ira nosotros, y traía solo de incomodarnos. (Se refiere á los ha-
bitantes de la villa de Valls y á los del Ampurdan que, según
parece, habían prometido alzar baudeias en favor de Francia). La
<1 liarla difiicullad es la de no poder impedir los socorros de Mar
estando ya tan cerca el Verano, y finalmente en la peste de Ta-
rragona.»
«Entre todas estas difiieultades, se considera la importancia de
la primera empressa, y causando á todos gran dolor, que hallán-
dose el Exé/cito de V. Majestad en aquel pataje, obligasse la fal-
ta de medios á dessistir del intento, quando Barcelona comienza á
sentir eflfeclos de suma incomodidad con su vecindad, se inclina-
van todos á dessear continuar el Assedio. Pero atendiendo á la
precission con que V. Majestad ordena, que si probablemente no
se tiene por seguro lo de Barcelona, debajo de los presupuestos
que contienen los Despachos de V. Majestad no se pierda tiempo
en dilatar mas la execucion de las de Cerbera y Balaguer. Y pa-
reciendo impossíble que sin las assislencias que se han pedido se
continué en la primera, y que haciéndosse las otras dos se da V*
Majestad por servido, se inclinaron todos á que dessislicsc del in-
tento principal, y se executasse lo que V. Majestad manda. Si bien
reconociendo, que con esto se consigue alojar toda la gente en
Cataluña, v causándoles gran dolor, que se dejasse la ocassion que
se tiene entre manos de ocupar á Barcelona, pareció, que era bien
dar lugar á que cada uno conssiderásse la materia, y que el dia
siguiente se volásse. Execulósse assi habiendosse huello á juntar to-
dos, ressolvieron escribirme la Caria cuya copia va con esta. Y
pareciendo que aun en el casso de haver de passar á Ccrvcra. da
lugar el tiempo para esperar la última ressolucion de V. Majestad,
siendo necessarío, según digeron para prevenir la marcha, y otras
dispossiciones mas de quince dias, ressolvió el Marques despachar
al Maestre de Campo D. Francisco de la Hoz, con los Despachos
que V. Majestad verá, á que me remite.»
«Yo no me atrevo á h::c?r juicio sobre el parecer de tan ex-
perimentados Capitanes, que al pié del hecho, habrán discurrido
con conocimiento cierto del estado de las cossas, y con sciencia
militar. Pero bien ossaré dezir que si se dessiste de la empressa
principal, es dar muchos passos atrás con la conclussion de la
Guerra; teniendo por mucho ménos persistir en el punto que se
ha ocupado, aunque sea con la9 difiieultades que se proponen, que
divertir estas fuerzas en tomar á Cerbera y á Balaguer, porque con
lo primero se camina al fin, y lo segundo, según affirman el Mar-
qués y los demás Cabos, aun no da dispossicion, para hacer en-
teramente los alojamientos, que V. Majestad dessea, y el Exército
se pone en paraje de deshacerse, como tantas veces se ha expe-
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321
rimenUdo, arriesgando, que con los alojamientos se exaspere el
Pays que lanío lia instado reduzir el estado que oy tiene.»
«La expugnación de Barcelona, Señor, no es empressa de dias,
mientras no bay Exército capaz de atacarla á viva fuerza, sino de
muchos messes, pero si se da lugar á sembrar sus campos, y re-
coger los frulos, como sucederá, siempre que se retire el Exérci-
to, y para salir á Campaña el año que viene fueren menester as-
sistencias de geute eslrangera, y nuevas Levas, será un proceder in-
finito. Pero manteniendo el Exército en Campaña este luvierno, se
estrecha la Ciudad de todas maneras; y estando en Operación se
puede ir reclutando y engrossando ccn trenos gastos y mayor fa-
cilidad, que la que es menester para salir de nuevo cu Campaña.
Y por lo menos se embarazara la sementera y la cosecha de los
frutos, y quizá esta constancia dará dispossicion al logro de algu-
nas inteligencias que se traen entre manos, y que conociendo que
es el único medio de librarse de los trabajos de la Guerra (que
basta aora no han experimentado en Barcelona ni en sus contor-
nos) se reduzgan á seguir el servicio de V. Majestad.»
«Púnese por primera difiicullad la falla de gente que ay en el
Exército, suponiendo que cousla de solo seis mil quinientos Infan-
tes, y mil seiscientos Cavados. Pero también asseguran que con la
Leva de Jaén, los Irlandeses é Ingleses, que han desembarcado en
San Sebastian, los reclutas de Madrid, y los Cavados que oífrece
V. Majestad, se podrá hacer otro Quartel. Conque aunque no se
cierre de todo punto la circunvalación, quedará en dispossicion que
no entre cu la Ciudad ningún socorro considerable, mienlras no
viniere Exército á socorrerla, y se dará lugar á que venga la gen-
te de Milán, y alguna de Ñapóles, con que acavar de cerrar el
Cordon; demás que también ha llegado la Fragata que falla va, con
otros quairocienlos Alemanes.»
«Eu segundo y torcer lugar se discurrió en que se dcshacia el
Exército, y que los naturales están cou las amias eu la mano
contra nosotros, y me parece que son ks dos cossas, que mayor
cuidado deven dar. No porque sean irreparables estas diflicullades,
sino porque' el remedio consiste en dineros: como quiera que los
Soldados no se itán, siendo socorridos, mayoi mente cuando se sa-
be, que no pueden recibir del Enemigo madores ventajas, por no
haver tenido ningunas assistencias de dinero, y que los naturales
pueden irse gauaudo con dádivas por los que más mano tienen en
estas conmociones. Y, aun pueblos enteros, que una vez declara-
dos, es sin duda, que serán constantes, por temor de castigo. Pe-
ro tratándose este punto en los Despachos de V. Majestad, con
tan pocas esperanzas de que los socorros puedan ser considera-
bles, confliesso que me detienen mucho; y solo reparo en que. en
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322
el volo de los Cabos del Exército, se dice, que para qualquierü
de las operaciones, son menester assislencias de dinero, y se han
de buscar para las empressas de Balaguer y Ccrvera, siempre seré
de opinión que serán mas bieu empleados para la de Barcelona.»
«Propínese en quarlo lugar la difficultad de guardar la Mar, y
aun que presseponiéndose, que en el estado pressente, no puede
venir socorro considerable de Francia, parece, que con los siete
Navios de Guerra, que se hallan en estos parajes, y los tres de
Marchantes, que se lomen á sueldo, como está propuesto, se pue-
den estorbar los socorros sobressalientes, como quiera que no se
pone duda en que pueden estar lodo el Invierno en la Mar, to-
davía, el modo mas seguro, seria ocupar los Puertos de Palamós y
de Cadaqués, donde podían estar ocho ú diez Galeras, y lo mas
del tiempo assislir sobre Barcelona, teniendo puertos de á una ban-
da y otra adonde repararse de los temporales. Y anque el Secre-
tario lo propusso en la Junta, no parece que se podria intentar
nada dello por hallarse el Exército fallo de gentes, como se ha di-
cho. Pero bien me parece que, con inteligencia, ó por sorpressa
se devo hacer algo. Y entretanto haviendo comunicado la materia
con los Generales de las Esquadras que se hallan aquí, y con los
Pilotos, y demás perssonas pláclicas con las cossas de la Mar; lo
que parece por ahora se puede hacer, es que se pongan estos Na •
vios sobre Barcelona media legua de la parte de Levaute, y una
á la Mar á distancias competentes, con los ferros avoyados y lis-
tos para passarlos por ojo, si el Enemigo se dcscubriesse cerca,
de manera, que puedan dar un Borde á la Mar, para rendir el
otro sobre, y que tengan Lanchas y Bergantines armados, que sir-
van de embragar en que envión embarcaciones pequeñas en Barce-
lona con provisiones, y tanto mas se guardaría esto si fuessen vi-
niendo alguno de los Navios de la Armada, que quedaron en Cá-
diz. Que las Galeras podrán assislir por todo el mes de Setiem-
bre y parte de Octubre. Que en rompiendo el tiempo se embien
diez é doce Galeras en Mallorca, assi para suministrar al Exército
la harina, y el bizcocho que allí se puede hazer, llevando trigo
pata ello, como para venir á embarazar los socorros cuando se
las avissasse de que el Enemigo los proviene, y que las provisio-
nes que se huvieren de llevar desta Pla^a, vayan en Seatias ar-
madas. Y solo reparo, en que haviendo de quedar aquí estos Na-
vios, será necessario que Y. Majestad mande, que se assisla con
las provisiones necessarias.»
«En quanto al embarazo que se puede seguir, de continuarse
la Peste en esta Plaga; parece que coo guardar los bastimentos en
la marina, quitando la comunicación á la Ciudad, y embarcando
la hariua que se fuere haciendo, como está dicho cu Tartanas ar •
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323
toadas, y la pidiesse la neccssidad en las Fragatas de Dunquerque,
se salva este nuevo inconveniente, y también se mantienen las Ga-
leras libres del contagio, y en dispossicion de que no se les nie-
gue la plática, quando se retiren á sus Puertos, como ha sucedi-
do con D. Alvaro de Meló, que haviendo ido á Mallorca con la
Esquadra de su cargo, á conducir trigo para hacer harina, para el
Exércilo y para los bastimentos, no le permitieron que entrásse, y
con mucho trabajo consiguió el poder hacer estas provisiones, pe-
ro sin permitirle que cchasse gente en tierra. Lo mismo sucedería
á todos sin duda si assisliessen aquí i id possibil ¡lados de bolver la
Campaña que viene.»
«Finalmente, Señor, cossas grandes siempre tienen grandes di-
ficultades; pero con la perseverancia y la aplicación se vencen to-
das; V. Majestad ofifrezca las assistencias possibles; el Exércilo no
se halla tan mal proveydo, que hasta aora le haya fallado para
un solo dia. Barcelona comienza á sentir su vecindad porque af-
flrman los rendidos que no se da á cada Soldado, mas que un
quarteron de pan, y algunos dias medio, y son muchos los que se
vienen á rendir, que puede ser que se deshaga el Exércilo del
Enemigo. Y cuando no se consiga otro eífeclo este es de suma
consideración. Demás que sí se persevera en estrechar Barcelona,
quigá se declararán en nuestro lavor los lugares circunvecinos, co-
mo lo han insinuado algunos, porque aun que es verdad que mu-
cha gente han tomado las Armas, no ha sido por vía de Soma-
tent, ni á son de Campana, sino á perssuacion de los obstinados,
y por temor de ser castigados si nuestro Exército se retira. Y me
maravilla que nuestra gente se haya deshecho tanto como se pre-
supone, porque el Marqués me dijo que habia salido á Campaña
con quinientos once luíanles, y dos mil cien Cavados á que se
agregaron mas de otros mil ochocientos hombres. A estos se aña-
dieron los Alemanes que vinieron de Italia que lodos hacen cerca
mil setecientos hombres. Y parece impossible haver minorado la In-
fantería, en tan breve tiempo y fallado quinientos Cavados, sin ha-
ver tenido caussa de las que suelen deshacer los Exércitos. Pero
los Cabos estarán mas bieu imffurmados, y pues lo afirman será
assi.»
«He considerado que Marcbin, Cabo deste Exércilo Francés, es
dependiente del Príncipe de Conde, y que si con él se pudiesse
introducir alguna negociación seria facilitar esta materia. Pero co-
mo me hado sin ninguna noticia del estado de cossas del Prínci-
pe, ni de las inteligencias, que se pueden tener con él; solo me
ha parecido proponerlo á Y. Majestad que en esto y en todo lo
demás resolverá lo que más fuere servido, dignándose de perdonar
si fuessen molestos estos discursos, con atención á que son naci-
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324
dos de un ardiente desseo del servicio de V. Majestad, y Lechos
de un emíermo (lo estaba de peste si bien sanó en breve) Dios
uuarde la Católica Real Persona de V. Majestad, como desseo y
hemos menester.»»
(«Juan de Austria»
(«Dada en Tarragona á 26 de Agosto de 1652.*»
A eslas razones tan concluyentes nada pudo oponer Fe-
lipe IV, y asi fué que dio la orden dé rematar el sitio.
Mientras tanto D. José de Pinos continuaba en Francia
tratando, en vano, de obtener de la Córte los auxilios en
dineros de que el Principado necesitaba. Allí trabó relacio-
nes con el Embajador de Portugal á quien le unia la se-
mejanza de situaciones políticas de los Estados que repre-
sentaban respectivamente. Propúsole que se aliase con Fran-
cia y Cataluña, accedió el Embajador á tal pretensión mo-
vido del deseo de complacer- á Juan IV que deseaba la ma-
no de Luis XIV para su hija la infanta Catalina; fué Pinós
nombrado embajador de Francia en Lisboa; pero apesar de
su consumada habilidad, no pudo recabar de dicho rey la
alianza que él juzgaba conveniente , como tampoco conse-
guirte! más mínimo auxilio metálico de la corle de Fran-
cia. (1)
La defección de parte de la Diputación contribuyó mu-
cho á abrirle á D. Juan las puertas de Barcelona. Con efec-
to, surgieron entonces entre los diputados graves discncio-
nes; el militar que era partidario de que se obedeciese á
Felipe IV. separándose del sentir de sus compañeros que
anhelaban por la resistencia á todo tranco, fuese á Manrc-
sa en compañía de los asesores de la Diputación, convocó
un parlamento al cual distaron mucho de concurrir las per-
sonas todas que constituían los Brazos, y allí acordaron so-
(1) Todos estos hechos y documentos están sacados do la obra Historia de los
hechos del Serenísimo Dm Juan de Auifria en el Principado de Cataluña. Escribióla Don
Francisca Fabi > liremundani, Criado de S. Majestad y O/Jtciat Mayor de Lenguas de la
Secre f arla de Estado y Guerra de S. Alteza. Zaragoza, üorinor. IG7J.
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323
molerse al Rey tle España, lo cual manifiesta cuan decaído
estaba entonces el carácter de los catalanes. (1)
La sublevación contra Felipe IV, al paso que hizo odio-
sos á los franceses preparando de esta suerte la oposición
que luego babia do encontrar la casa de Borbon en Catalu-
ña, dio á conocer al mundo, cuan temible era el pueblo
catatan, sujiriendo al nieto del déspota Luis XIV la idea <lo
rematar, á mano airada, la lenta destrucción que, desde
mucho tiempo antes iba minando por su base la constitu-
ción política de Cataluña.
Al despedirnos de la casa do Austria no podemos mé^
nos do manifestar cual es el juicio que formamos de cada
uno de sus reyes. Carlos 1, especie de paladín de la Edad
Media, con su incesante afan por ir allegando Estados, en-
señoreándose del ducado de Milán, casando á su hijo pri-
mogénito con la reina de Inglaterra, haciendo cuanto pudo
para perpetuar, en su descendencia directa, la diadema ger-
mánica, otorgando el Interin que dejaba en pié las teme-
rosas cuestiones religiosas que entonces traían agitada la
Europa, matando en Villalar las libertades castellanas, creó
aquella complicadísima situación política en quo se encontró
España. Él fué quien planteó los pavorosos problemas que
sus sucesores no supieron resolver. Fuerza es confesar, em-
pero, que Felipe 11 hizo grandes esfuerzos para ello, ponien-
do en juego la firmeza de su carácter, su perspicua inteli-
gencia y su actividad incansable. l)e Felipe 111, de Felipe
IV, de Carlos II no hay más que decir, sino que, los dos pri-
meros, desaparecieron detrás de sus incapaces favoritos, v
del tercero que fué un infeliz, sujeto á continuados ataques
epilépticos.
Pudro Nanot Renart.
(Continua).
(1) Folia do la PeiWi, toe. cit.
Tom. ii. 23
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320
LA CRÓNICA
DE BERENGUER DE PUIGPARDINES.
Desconocido ú olvidado por antiguos y modernos histo-
riadores el nombre del primer cronista oficial en la patria
catalana, tan solamente ha sido mencionado, mas con har-
tos errores, por dos bibliógrafos de nuestros tiempos.
El ilustrado y competentísimo historiógrafo, á quien debe
la cultura española, además de muchos y muy valiosos tra-
bajos históricos, la fundación de una de las más importan-
tes Revistas quo en los últimos tiempos se han dado á la
estampa, el Sr. Sanpere y Miqucl citó en ella hace pocos
meses el nombre y la crónica que encabezan estos renglo-
nes, asentando la especie dubitativa de que esta crónica y
las Gesta Comitum barcinonensium fuesen un mismo tra-
tado. (1)
Esto, el tener nosotros desde tiempo atrás algunas noti-
cias circunstanciadas de Puigpardincs y más que nada la
ocasión de poder abordar la cuestión personalmente y con
cierta holgura, nos movieron á acometer una empresa harto
ardua y escabrosa en los tiempos que corren de critica uni-
versal y en los que la histórica es, sin duda alguna, la
más temible, la más exigente y la más poderosa.
No tenemos la pretensión de haber resuelto ninguna de
las cuestiones que se derivan del texto de la crónica y de
sus vários accidentes. Tanto la época de la historia de Ca-
taluña que más interés ofrece en este tratado, dado que su
autor fué coetáneo á aquellos tiempos, como otros anterio-
res, pero relativamente próximos á los del cronista, se en-
cuentran todavía envueltos en las brumas de la inccrlidum-
bce que, ni los rápsodas antiguos y modernos, ni los
(I) Revista de Ciencias mstómca». N.° i correspondiente al mes de Abril de
1880, pAg. 45.
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escrupulosos expurgadoros de documentos auténticos han al-
canzado á disipar, y si la crónica de Puigpardines poca ó
ninguna luz nueva arroja sobre tales nebulosidades, presen-
ta, en nuestro concepto, el doble mérito de aparecer con
todos los caracléres de auténtica, y sobre lodo de dar á
conocer al más antiguo cronista oficial de la Península, en
quien seguramente so encuentran reunidas aquellas tres
condiciones que un ilustre colega suyo en muy posteriores
tiempos enumeraba asi:
«E a mi ver para las historias se hacer bien c dere-
chamente, son nesgesarias tres cosas. La primera, que el
historiador sea discreto e sabio, c haya buena retorica pa-
ra poner la historia en hermoso e alto estilo; La
segunda que el sea presente a los principales e notables au-
tos de guerra e de paz: c porque seria imposible el ser
presente en todos los hechos a lo menos, que el fuese an-
sí discreto que no recibiese información sino de personas
dignas de fe e que oviesen seido presentes a los he-
chos.» (1)
Muévenos, por fin, á sacar á luz la preterida personali-
dad del caballero Bcrengucr de Puigpardines, la reivindica-
ción en favor suyo de gran parle de crónicas é historias,
que de la suya fueron copiadas sin escrúpulo ni concien-
cia, y á cuyo frente figuran, desde el incógnito compila-
dor de las Gesta Comitum barcinonensium , siguiendo con
Des Clot, Tomich y otros, hasta Martin de Vician», á lo-
dos los cuales pudo el cronista do don llamón Arnaldo Bc-
rengucr 111 lanzar al rostro la conocida protesta virgiliana:
Sic vos non vobis, mellificatis apes, etc.
Hemos dicho que tan sólo dos bibliógrafos habían nom-
brado á Puigpardines y su crónica, y aunque reservamos
para otra ocasión el ocuparnos de algunos errores de bulto
y de otros de menor cuantía cometidos por ontrambos en
su bibliografía histórica escurialensc, fuerza nos es al em-
pezar á tratar ya con detalle de dicha crónica, consignar
I) Feruau Pérez do Guzman.
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m
<|uc ni Muñoz Romero, ni Torres Amal, la mencionaron ni
describieron con la necesaria y conveniente exactitud.
Ni Berenguer de Puigpardines floreció á principios del
siglo XIII , ni el códice escurialcnsc que guarda su cróni-
ca tiene, ni ha tenido nunca la signatura que Muñoz supo-
ne, ni en la Biblioteca laurenlina hay ningunas Historia Co-
milum Barcinonensinm, ni, en lin, la obra de Puigpardines
debió escribirse en lalin.
Gracias ¡i Bayer y á D. Nicolás Antonio, anduvo méno»
desacertado Torres Amat al registrar esta crónica en su Dic-
cionario, pero reveló escasísima competencia paleográfica y
filológica al reputar por letra del siglo XIII la que, sin el
menor repulgo de duda, es del primer tercio del XVI; y ni
Bayer ni el erudito arzobispo debían tener muy seguro el
conocimiento del catatan literario de los siglos medios, al
abrigar duda do si el de la crónica podría ser del si-
glo XIII.
Muñoz publicó alterado é incorrecto el texto del epígra-
fe que Puigpardines pudo poner á su crónica y que debió
ser así:
Suniari de la poblado despanya e
de les conqucslcs de caialuitya, e de
on dcualleu los cotnplcs de barcelona,
c especifícadamcnt son nomenades
les casados de aquclls barous, nobles
e varuesos, caualles c gcuüls bomens
que lauos entraren en dites conquestes,
pues en tales palabras están expresados en el prólogo de
la crónica, el cometido que al cronista dió su señor el
conde don Ramón Arnaldo Berenguer y los extremos que
aquella debía abrazar.
Contiénese esta crónica en un volumen de la Bib. Esc.
signado Y— iij — 4 que consta de varios tratados, casi todos
én catatan. El primero, de distinta mano, diversa . disposi-
ción paleográlica, más moderna letra y diferente papel es
el que nos ocupa. Consta de 47 folios en papel romaní no
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329
muy fuerte en folio menor (0'28 m por 0*22”), escrito á toda
página en letra cortesana, clara y correcta del primer ter-
cio del siglo XVI, con bastantes tachaduras y algunas cor-
recciones. Lleva las rúbricas de los capítulos, en tipta roja,
las iniciales en rojo y azul con bonitas filigranas, copiadas
escrupulosa y cuidadosamente del MS. de que se copió
parle del tratado, á fines del siglo Xlll ó principios del XIV,
y las capitales en rojo ó en azul sin adorno. Carece de
tabla de capítulos y de Kólofon.
En la primera y tercera guardas del volumen se lee en
letra de tiempo de Felipe 11:
— Ca talan. —Berenguer de Puig.— Sumario de España.
— Sumario de España compuesto por Bereitger de Puig en
lengua catalana ó lemosina, trata de los Reyes de
España deude su población, de su perdida, y de los
condes de Barcelona y Reyes de Aragón hasta el Rey
don Alonso el quinto.
En el primer folio, demás del titulo extractado del que
lleva la copia en el folio 3.°, se lee en letra corriente do
ünes del siglo XVI:
© Lo presen! libre compri yo Luis utaloscs, notari,
enla Ciutat de barcelona, costana quatre pacifíclts dot*.
En el folio segundo comienza el prólogo y ya sigue la
crónica sin interrupción hasta la mitad del folio 47 recto,
quedando en blanco la segunda mitad y el verso, sin kólo-
fon, como hemos dicho, ni indicación a'guna final.
Lástima grande es, que solo por una copia tan moder-
na y englobada en historias anteriores y posteriores á l'uig-
pardines, haya llegado hasta nosotros esta única noticia de
él y de su crónica.
Es esta, tal cual aparece en el cod. Y — iij — 4 de la
Bib. Esc. una de las compilaciones que con tan escaso es-
crúpulo y menos criterio se hicieron en los siglos XV y
XVI. Bien pudo Puigpardines tratar de la poblado de es-
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330
panya, de qui fou lo primer que pobla espanya , Ai qmnts
reys hi ayue ans de la deslrvchcio despanya , eom se perde
per la tracio del eomte jolia , ctl., empezando por la crea-
ción del mando y las fábulas mitológicas encontradas en
los libros del archivo del conde Bercnguer 111 por él con-
sultados según aiirma, y que pudieron ser muy bien las
historias de Josefo, de San Gerónimo y San Isidoro, las obras
de los comentadores del Gt'nesis, las Slorias Scolasticas del
maestro Pedro Comcstor, consultado y citado por los histo-
riadores de aquellos tiempos, y los posteriores basta don Al-
fonso el Sabio, el Pantheon de Gojofredo de Yilerbo, con-
temporáneo, como Comestor de Puigpardincs, y en fin, los
cronicones que no hay para qué nombrar. Los libros que
el doctor micer Pcre de Altell, por mandado del dicho con-
de, fué á consultar y buscar en París, darianlc sobrados da-
los para tratar de la época carlovingia, suministrados por
los Anales del secretario y cronista de Cario Magno, á quien
nominalmentc cita en su crónica, por la del Arzobispo Tur-
pino á quien nombra también, por las Gesta Ludovici Pii
de Ermoldo el Negro, la del Astrónomo anónimo, etc., y
para mayor ilustración de cuya época algunas noticias en-
contraría también, seguramente, en el archivo condal, que
afirma haber tenido á su disposición. Y llegando ya á la
época de la emancipación, ¿cómo no reconocer la compe-
tencia con que el cronista de Bercnguer III pudo enlazar
la época antigua con lo que puede llamarse contemporánea
suya, en la cual, á la gran copia de documentos pudo aña-
dir las noticias proporcionadas por la tradición oral y el
testimonio presente de muchos de sus coetáneos?
Poco ó nada nuevo nos dice Puigpardincs por que otros
le hicieron victima do sus depredaciones históricas, pero con
no encontrar en su crónica sino las noticias originales don-
de fundaron las suyas el monje ripollcnsc, Des Clot, To-
mich y otros, siempre ofrecerán la confirmación de la au-
tenticidad, en una época de la cual ningún testimonio au-
téntico en crónicas ó historias se había publicado.
El compilador de la crónica Sumari de Espanya comen-
x
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331
zó su compilación agregando á los primeros capítulos noti-
cias do los Anales toledanos y otras historias castellanas pos-
teriores á Puigpardines; más adelante agregó otros de la his-
toria de Aragón y de Navarra explotando alguna crónica
anterior á la del monje penatcnsc (1) llegando hasta la ex-
claustración de don Ramiro, y en este punto ó reanudó la
crónica do Puigpardines ó la hilvanó, si es que este dió
comienzo á ella con la historia de los primeros reyes de
Francia. (2)
Desdo el cap. S5 es la crónica una variante de Tomieh,
quien & su vez solo fué un rapsoda de Munlancr y Des
Clot hasta llegar á sus tiempos.
Las noticias que el códice del Escorial nos suministra,
de Bercnguer de Puigpardines y las razones de autenticidad
que en pro de su crónica resultan, por la relación de la
manera y los elementos con que esta fué compuesta, vuel-
ven á poner sobre el tapete, en nuestro concepto, muchos
puntos históricos que hasta hoy habia creído la crítica ha-
ber dilucidado cumplidamente, decidiéndose por la refutación
de su exactitud. Ni es nuestro ánimo, ni podríamos dedi-
carnos ahora á la compulsa de los argumentos, que el vin-
dicador do los Condes y ol historiador critico de Cataluña
principalmente, allegaron para sus deducciones; pero no ocul-
tarémos que ni uno ni otro han logrado convencemos en
muchos casos, atendido la ligereza é inanidad do muchos de
sus razonamientos, y los posteriores descalabros que su au-
toridad ha sufrido en estas materias históricas, tanto más
elocuentes, cuanto que se refieren á épocas modernas y muy
conocidas.
El aducir como prueba de la no existencia de una per-
sonalidad histórica la escasez de noticias á ella relativa, no
puede hacer fé en juicio ante la sana crítica moderna; el
suponer apócrifo un documento, simplemente porque no se
(I) Esta crónica anterior debia ya existir en 1S80, según se desprende de un
pasage del MS. esc. Esto con permiso del editor de La Crét ica de San Juan de la Pe
ft(f r aea dicho.
t; ▼. eu la tabla el cap 31.
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ajusta ai orden de razonamientos ó al aparato de argumen-
tación del disertante, no es mas admisible; y, en suma,
siempre es sospechoso el crítico bibliográfico que lia el apo-
yo de su sistema á la colocación de un signo ortográfico,
tratándose de épocas en que ó no so empleaban tales sig-
nos en los documentos originales, ó si se empleaba algo pa-
recido no se ha sabido todavía precisar su significación; que
ofrece al frente de su obra un personaje del siglo IX ata-
viado con mirifica armadura del XVI, é incurre en otras li-
gerezas más trascendentales, siendo una de las mas frecuen-
tes el apelar al buen sentido y al criterio propios para re-
solver si tal ó cual hecho, si esta ó aquella circunstancia
son ó no verosímiles, siendo así, que como ha dicho un fi-
lósofo, nada suele presentarse con mayores caraclércs de in-
verosimilitud que la verdad misma.
Remitiendo pues á más conspicuos y entendidos historió-
grafos la colación do la crónica de Berenguer de Puigpardi-
nes y sus rápsodas, así como la dilucidación de las cues-
tiones que de ella pueden derivarse, haremos notar, que, si
bien el carácter general, bastante uniforme, del estilo de la
crónica escurialcnse, acusa una pluma del siglo XVI, ad-
viértensc en este tratado indicios de haber sido escrito en
catatan harto más antiguo; que nada tiene de injustificada
la suposición de que Puigpardines la escribiese en idioma
vulgar en el promedio del siglo XII; y por fin, que cote-
jada con las Gesta comilum barcinonensium, hemos podido
convencernos de que estas fueron rapsodia de aquella y de
algún cronicón de los condes de l'rgcll, con tanto mayor
motivo, cuantos que dichas Gestas no iludieron escribirso
circo annum MCXC, como dice el arzobispo Pedro de Mar-
ca, puesto que alcanzan en el viejo códice ripollcnse, hasta
el MCCXCVÍ y según declaración del autor de la Marca
hispánico aún faltaba algo al códice: Jteliqua desuní.
A esto añadiremos aún que el prólogo de las Gestas so
notan frases que recuerdan otras del que Puigpardines pu-
so ú su crónica: « Sed oblivio quw semper memoria
adversatur , pcdisseca negligenlia subsequente , quee diligcntia
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adnivenit , gressio obvio liluravit el per hcec (dicliones)
futuris seculis prwterila ul preesenlia nuntiarent el vigilóla
iludió artium liberalium et offcia mechanica utililer admí-
renla scriptura posleris conservarent »
También la nota ó epígrafe que sigue al prólogo ofrece
parecida relación:
«Iste líber ostendit veritalem primi Comilis Barcinonensis
et omnium aliorum qui post eum venerunt et de ordina -
tione summum comilatum qui sunt in Catatonía et nomina
et témpora illorum qui tenuerunt mus post alittm comita-
tus, et qualiter regnum A r agonice primi venit et quaUler
fuit nuilum comitalui Barchinonw. Item pronuntur in to fac-
ía et gesta nobilia quw fuerunt facía per Reges ÁragonicB
suis lemporibus el per nobiles Corniles Barcliiiionce.»
Y como última razón contra que Puigpardines fuese el
autor de las Gesta admiremos el hecho de que en estas
son muy escasas las noticias que se dan de los condes coe-
táneos al cronista de Berenguer 111, siendo especialmente re-
ducido el capitulo á este dedicado en el cronicón ripollcn-
se, mientras que en la Crónica del Escorial tiene la exten-
sión que el lector verá adelante, está redactado con un ca-
lor y una cxponlancidad que revelan al autor contemporáneo,
y lo diferencian bastante del que insertó Des Clot en su
Crónica , y por fin lleva en el epígrafe la advertencia de que
este conde Berenguer «feu fer aquesta racordació deis acles
de Catalunya.»
Aún hay dalos más positivos, si cabe, en favor de la
existencia de Tuigpardincs y de la de unas istories de los
condes que no podían ser las Gesta del monasterio de Ri-
poll.
Tomich en el cap. 24 de su Memorial de algunes islo-
ries e fets anlichs , (1) dice así: « segons c trobat en
les istories deis egregis comles de barchinona » refirién-
dose á hechos que no constan en el cronicón ripollensc. Y
más adelante en el cap. que dedica á Bercnguer 111, tra-
(1) Esto es el verdadero titulo que Tomich puso 6 su t rónica, variada en esto
y en el texto por los editores del siglo XVI que asi hicieron con olías muchas.
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334
lando de la hazaña de oslo en Alemania, que tampoco men-
ciona aquel códice, «E aquesl complc en Ramón Arnau
Berenguer fo lo qui scombatc e desluira la Emperadriu
e axj es recital en les istories deis comptes dessus dits lar-
gamente Ahora bien, estas istories tampoco podían ster lo
IAibre deis nobles feits darmes e de conquestes. (2) de Des
Clot, pues este solo se ocupa en su crónica del conde Bo-
renguer III, y no fué su propósito escribir la historia de
los condes primitivos de Barcelona que es á los que Tomich
hace referencia.
Este último historiador nombra en el citado capitulo á
los condes y caballeros que asistieron á Berenguer 111 en
la conquista de Mallorca y al enumerar á los nobles que
acompañaban al conde de Busulu, en cuyos dominios radica-
ba el vizcondado de Bas desde tiempos muy antiguos, vizcon-
dado á que pertenecía el castillo de Puigpardines, menciona
á un Ramón do Puigpardines que acaso fuera hermano del
cronista, de no ser él mismo que se llamare Ramón Beren-
guer, como su señor. La crónica del Escorial nombra tam-
bién en el cap. 48 á Guillen de Puigpardines que pudo ser
padre de Berenguer por la época en que figura (año 966).
Otro códice existo en la Bib. Esc., del cual nadie se
ha ocupado aún, y es otra compilación casi igual á la del
cod. Y — iij — 4. Presentan ambos, sin embargo en la cola-
ción, diferencias bastantes para sugerir la creencia de que
tanto Tomich como quien copiase esta otra compilación á
principios del siglo XV se sirvieron de distinto original que
el copista que escribió el cod. Y — iij — 4., siendo este más
completo y mejor redactado y ordenado. Este otro códice
que ahora citamos debió ser utilizado por varios cronistas
del siglo] XVI, y no estamos léjos de creer que fuese uno de
ellos Zurita por parecemos de letra suya algunas de las
apostillas que se leen en las márgenes del MS. Dos de es-
tas notas reproducirémos aqui por parecemos curiosas é ig-
norar si se ha publicado el hecho á que se refiere.
(2) Doctora 4c «lo titulo lo que del libro de Tonich.
"X
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335
En el fol. 37, hablando de! hijo de don Jaime I que
murió de poca edad, se ieo al margen, en letra del siglo
XVI:
«No par que diu ucr car en una porfía de la edat en
que mori obriren lo uas y ucrcn lo ja que seria de 20 o
22 anys, feulo obrir lo arquebisbe don Alonso.»
Y en el fol. 44, donde trata del compromiso de Gaspe,
dice, de la misma letra:
«Tinch esta matcixa historia de ma mes moderna, que
me la dona Guillen Montagul, doctor en medicina, la qual
en cst loch es mes complida, per co que te la sentencia deis
jutges, y mes dos letres una al papa Benedicto, y altra al
maleix rey elcl, la qual sentencia y letres son en lati, la
qual historia es lambe al fí mes complida que esta.»
Este códice asi como los que en el Escorial y en la Bib.
Nacional guardan el Memorial de Tomich terminan en el
año 1419 dejando en suspenso el discurso de esta suerte:
Tomich: « E tota cnsemps acordaren de anar en la
ciutal de valencia ahon lo rey ere en aquell temps c que
suplicassen »
El cod. Y — iij — 5 del Esc.: « o tots ensemps con-
cordaren, d’ anar. a la ciutal de valencia, o la on fors lo
senyor rey, e quel suplicassen »
El cod. Y — iij — 4, el que guarda la crónica de Puig-
pardines termina cumplidamente la oración diciendo: « c
quel soplicasscn volgucs tornar a lloch dita ordinacio e pas-
sals darago nols se oblidauen, e apres de moltcs congoxes
ell se feu axi quel rey don alfonso los complague.»
No habiendo creído interesante, más que los capítulos en
que se trata de la historia de los condes, hemos copiado y
damos á continuación la parte de la crónica que creemos
puede atribuirse con fundamento á Berenguer de Puigpar-
dines, .dando tan solo del resto del códice las rúbricas de
los capítulos anteriores y posteriores á la historia de aquel
periodo.
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336
RÚBRICAS
de los capítulos tomadas del texto de la Crónica . (1)
Prólogo. I;! lo!, y 8 renglones.
1. Lo present iraciat se apella, suniarj despanya, ordenal per
en bcreuguer de puigpardines. Caualler Caíala, on veuras qui fon lo
primer que pobla espanya, e quants Reys hiague ans de la des-
iruclicio despanya, cora se perde per la navio de! comie jolia, e
quanl los moros la conquistare!), e la subjugaren fius a lolosa, e
dura lur senyoria .Iwxxij. anys, e plora espanya la exccllent glo-
ria deis gols qui liaujen senyoregat espanya eu pau .el. anys. E
mes veuras quals foren los primers que entraren en espanya per
tornarla a la fe cbrisiíana coin la tornaren a poblar de ehrislians;
en cara y Irobaras les leys despanya, e mes venias los cumies ¿o barce-
lona qui apres den Ramón arnau bcrengucr han suchcchil en dil com-
dal, e los reys darago que ¡xqueren deis dils comles. — 8/4 de fol. (i)
2. Av¡ veuras sel flll de adam quanl visque, e la sua genera-
do. — 14 rengl. sin el epigr.
3. A$i veuras nolic lili de lamcch quant vixque, e la sua ge-
neraeio, e la gracia que nostre senyor li feu de saluar a ell, e ais
seus en larcha.— 1/2 fol. 5 rengl .
4. Aqi veuras don haguereu principi los que poblaren espanya.
— 22 rengl.
5. Aqí veuras que de hun flll de jafet ixqueren los ybreus ape-
lláis vcniubals qui poblaren espanya.— 11 rengl.
6. Av* veuras coin ereules mala gedeon qui senyorejaua los ccl-
liberaos, e pobla la ierra deis gregs, e hcdiíica alguncs nobles Ciu-
tats.— 1/2 fol.
7. Av¡ veuras que apres la morí dercules bu caualler apcllat
ispan se Icua senyor de la ierra, e ¡nlilula aquella espanya. — 11
rengl .
8. A$i veuras com los romans leuaren la ierra ais gregs, e a
ispan, e acomanarcula a vu baro ques apcllaua bara.— 17 rengl.
9. A^i veuras com bara, e lo rey de caslell dasens apres la re-
bellio venveren la batalla ais Romans, e matáronlos dos vepions
capilans deis romans en dila batalla.— 8 rengl.
10. A^i veuras com los romans enuiareu lo pare del gran v e “
pió en espanya contra bara. c lo rey de caslell dasens lo qual los
ven ve, els mala en la batalla. — 10 rengl.
(1) Como liemos dicho, esta carece do tabla de capítulos.
(?) Creemos que e^te epígrafe» fuó modificado por el compilador del siglo XV
y el copista del XVI, sobre ledo en atención ó la última frase.
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337
11. A$i veuras com~anibal loua espanya ais Bomant, c mata a
Copio en la batalla.
11. A<,i veuras com los gots' leuaren espanya ais romaus.— 24
rengl.
13. Agí veuras quants reys foren del gols ydolatres que foren
crisiians.— 7 rengl.
14. Ac¡ veuras com lo rey allogillo q«i¡ era deis gots fonch lo
primer qui maginfica leslat real, e ennobli les esglesies. — 12 rengl .
15. Ac¡ veuras com fon rey en espanya lo rey bamba, e fonch
molí calolich cristia. — 7 rengl.
16. A^i veuras com fon rey despanya arbot Olí del rey bamba
lo qual lo rey rodrigo lo deserela de la Ierra. — 7 rengl.
17. Ac¡ veuras com lo rey rodrigo bague per for^a la (Illa del
comtc juila, e com lo comple sabe la gran maldad quel rey ro-
drigo li hatiia felá se liga ab los moros, e donáis entrada, e dcs-
troiren espanya. — 22 rengl.
18. Aci veuras com los crisiians que se leuaren en la viscaya
eligiren per rey vn baro del linalgc deis gots apellat pelegri pela-
yo lo qual fonch molí sant rey.— 18 rengl.
19. A<;i veuras com vn comlc de casiella apellat curícb con-
quista de moros la térra de portoga!, e enlilulassen duch, c hague
\n mi alfonso lo qual fou lo primer rey de porloga I. — 19 rengl.
20. Ac¡ veuras com apres quel rey dosca moro deslroi Ies mun-
tanyes e sent johan de la penya, aquclls pocha crisiians que res-
Uircn elegiren per capita vn cavaller del linalje deis goihs apellat
guardia eximenez. — 20 rengl.
21. A^is mostra com lo dit guardia eximenez apres morí de
son pare fou rev de navarra. — 13 rengl.
22. A^i veuras com apres morí del rey Sancho garfia csiigtic-
ren sens rev, c elegiren per rev vn caualler de bigorra apella!
eyegus aiesla.— 5 rengl.
23. Aci veuras com apres morí del eyegus eicsla fou rey son
lili guardia onyego lo qual mataren los moros, e a la rc>na sa
muller prenyada a dies de parir. — 12 rengl.
24. A$i veuras com tingueren corls en jacha per morí del rey,
e de la rcyna, e com elegiren per rey lo infant que trague lo ca-
tialler vida! del vcnlre de la rejna mona, lo qual fonch apellat rey
auarca.— 29 rengl.
25. Ac¡s mostra com lo rey sancho fill del rey guarcia lo tré-
molos, e nct del rey auarca lo qual puga (pulchá) a csser empe-
rador despanya.— 9 rengl.
26. A^is moslra cora fou rey darago lo flll baslarl del empe-
perador, apellat remiro, lo qual regne li dona sa madrastra empe-
radriu per que la defensa de sos propris filis, c apres lo gcrnia
lo mata.— 1 i rengl.
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338
£7. Agis mostra com apres morí de son pare (Lo demás
cortado por el encuadernador). — 8 rengl .
£8. Agis mosira com apres la mort del rey sancho remiro lo
qual morí sobre lo siti ti o sea, fonch rey son flll pedro qui era pri-
mogenil.— 1/£ fol.
£9. Agi venras com per mort del rey don Pedro fonch rey son
germa don alfonso, lo qual se perde en la batalla dauant fraga. —
16 rengl .
30. Agis mostra que apres asserse perdut lo rey don alfonso,
elegiren per rey son germa don remiro, qui liauia dies sera fet
frare, e ab voluntat del papa traguercnlo del moueslir. — 33 rengl .
31. Agis mostreo quins foren los primes reys de franga. — 13
rengl.
3£. Agi veuras com lo rey jalderich de franga, essent arria, pres
per muller vna (Illa de vn rey dalamanya cristia, la qual deyeo er-
mesen, c per sa sanledat lo torna cristia. — 3/4 fol. 8 rengl .
33. Agis mostra com se lena aquella bestia maluada de mafo-
met ab la guna morisca copilada per nicolau despan ya — 19 rengl.
(Las rúbricas que fallan aquí las encontrará el lector en el tex-
to que reproducimos adelante).
38. Agis mostra com torna rollan de la caualcada e com apor-
taren vna infinita! de hauer, e de bcslies, e lo papa el emperador
anaren a posar selge a narbona. — 1/£ página.
39. Agis mostra com teninl lo papa e lemperador sobre nar-
bona lo siti, ixque la reyna mora ab .c. donzclles per ferse cris-
tiana, ab cert engan que feu a son maril lo rey nadan.— ££ rengl.
55. Reyna en Rey darago, e comic de barcclona, ildcfonstis flll
denramou berenguer, c de dona peyronilla filia del rey darago. —
6 rengl .
56. Aquest, rey darago, c comle de bargelona ildcfonsus fou
molí virluos, e molí casi, c feu molls virtuosos aclcs. — £3 rengl.
57. Apres reyna en rey darago e cumple de bargelona lo rey
en pere flll del rey ildcfonsus; aquest rey fou molt obedient asan-
la mare esglesia, e per go lo papa li feu inolles honors e aínda
al rey de castella com entra lo moro mi ramo) ¡.—/o/. I l/£ y £0 rengl.
58. En apres reyna en rey darago e comle do bargelona lo rey
en jaume flll del dil rey en perc; aquest rey jaume fon molí sant
rey, e guanya moltes batidles, e conquista los regnes de malorca,
e de valcngia, e molls virtuosos acles, en sos regnes. — 1/£ fol.
59. Agis mostra la ungió que comete lo infant enferrando on-
cle del dil rey en jaume ab ajuda den guillen de muncada, e dal-
tres barons que vehent lo rey en jnume iufaut petit, li volgueren
leuar los regnes.— 1 fol. y l/£ 11 rengl.
50. Agí veuras com esianl lo rey en jaume en bargelona lt
\ench lo rey nanfos de castella son gendre ab sa muller, e filis
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la qual era filia del rey en jaume, e a pros r de la fesia qucls feu
anaren tols de companyia al papa. — 37 rengl.
61. En apres regna lo Rey en pere lili del rey en Jaume lo
qual fonch apellnl lo rey en pere deis p¡lcus r e la primera em-
presa que feu ana en proenca per emparar sa nehoda filia de son
cosingerma lo conle de proenca.— 24 rengl .
62. Ac¡ vcuras com lo rey en pere feu la empresa de alcoy,
e de goslanlina en térra de moros, e estanl en la dita empresa li
vingueren missaigos de ?c£ilia los quals lo soplicaren los acceptas
per vasals. — 3 fol.
63. Apres reyna en lo regne darago, e condal de bajetona, lo
rey alfonso flll del dil rey en pere: nquest fonch molí virluos rey,
e lo pus saui, e Iliberal rey de crislians, e morí molí joue, e de
aquesi disdanl les laons que lot hom sab.— 7 rengl.
6i. En apres reyna lo rey jaume per mort de son germa lo
rey don Alfonso, e com mori lo dil rey en jaume se irobaua en
Cecilia, e los catataos Iramelerenli lo cumie dampuries per misal-
jer que vlngues en Catalunya. — 1 fol.
65. Acis mostra com arriba linfant nanfos en ccrdcnya; lo hi
trames lo rey en jaume son pare per recobrar aquella. — 1/2 fol.
66. Ac¡ veuras com lo Rey en jaume perduda la muller pres
la filia denpere de moneada apellada elichsabcl de moneada.— &
rengl.
67. Aci vcuras com arriba lo infant nanfos en barcelona ab
molla honor per la gloria que aportaua hauent vencul los saris, e
veuras la festa que son paie li feu.— 32 rengl.
68. Apres regna en lo regne darago e comdat de barcelona lo
rey namfos flll del rey en jaume lo qual vixque pochs anys apres
lo pare. — 14 rengl .
69. Apres reyna lo rey en pere flll del rey nanfos, lo qual fonch
jurat per primngenil en vida de son aui lo Rey en Jaume aquest
rey en pere sobinga, e caslíga caragoca, valencia, per la rebcllio
de la onio. — 5 fol.
70. Acis mosira com lo Rey en pere casa sa filia la infanta
dona lyonnr ab lo princep de caslclla apellal don johan flll del rey
don anrich. — 17 rengl.
71. Apres regna lo rey don Johan fill del rey en pere lo qual
fonch lo pus gentil princep de crislians axi eu belea com en cos-
lumes.— 1 fol. y 8 rengl.
72. Apres regna lo rey en marti per esser mort lo rey don
Johan son germa seus fill lo qual rey en marii era en c¡C¡l¡ a » e
los regnes trameteren per ell. — 1 fol. con 18 rengl. tachados .
73. Apres regna lo rey en ferrando de casiella nebol fill de
germaua del rey en marii, e net del rey en pere, e per nou per-
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sones elegidos por los regnes íonch dctcrmcnnl que lola la justicia
era del dit ¡iifant don ferrando, e'pcr ^ol crearen Rey.— 1 fol.
74 y último. Apres Regna don aTonso Alt del Rey don ferrando,
lo qual rey es cslal lo pus excellenl rey de cristians, valeros con-
quistador, e senyor de Ies dúos filies de <?a far, c de la far. —
17 rengl.
CRÓNICA DE BERENGUER DE PUIGPARDINES.
(Prólogo),
En nom de deu c de la gloriosa tnare sua noslra dona senla
inaria, yo bcrcnguer de puig pardiues, caualler c natural del prin-
cipal de Catalunya, nal en lo meu castell «i peí lat de puigpardincs,
sitial en lo vezcondal de bas, lo qual los ineus edificaren en la
primera conquesta del principal de Catalunya com entraren ab oger
de caíalo e ab los .vii:j°. barons, on entraren dos germans de inon
colhnom, de on procrearen mon aujor e inon linalge en lo dil prin-
cipal, per quem fac infinides gracies a noslre senyor deu com de
tan bona gent e antigua me ha fel decendre, quim peguera fer pa-
gos e per la molla sua clemencia so yo hoy gcnlilhotn, c los meus
han conserual la procreado de mi en tal manera, que liaos a ell
de qui venen lotes les gracies me trop (sicj gentil hom de qualre
senyeres, per on prech noslre senyor deu conserue ami e ais que
de mi naxeran e a tots los de mon linalge en dil eslamenl. E com
yo bcrcnguer baja tots temps designt sentir e saber deis aclcs que
en espanya se son seguits de puix que aquellos pobla, em sia dc-
lital en legir les coses passades e antigües, posai sia ¡gnoranl, lia
plagut al illuslre princep e molí virluos senyor en Ramón arnau
bcrcnguer coinle de barcelona inont senyor, qui liuy per la gracia
de noslre senyor deu viu e regna en dil comdat e principal, lo pus
virluos c ánimos senyor que en chrislians sia, lo qual por sa henigni*
tal troba placr de parlar e departir ab mi deis artes ques son sc-
guits en espanya bi en Catalunya. E vist per sa senyoria que los
actos seguits en espanya bi en lo principal de Cataluña se van
oblidanl, posat ni baga alguns libres, pero per quaut lo dil senyor
volria que fossen en memoria, prineipaltnenl los actos de Catalunya,
mayortnenl per que veu que en son temps van prelerint los linál-
oes de geni deslat en sa ierra, per <;o que molts gentils homens
per no teñir erclatges sen entren per habitar en les piuláis, viles, e
locbs, o renuncien a gcntilesa, feulse ciuladans, jorisles, bi eseriuans,
c encara mcneslrals, e allrcs vils oficis, lins a cultivados de luis
propries mans, considerant que si ago continua se poria seguir pe
descussio de temps e per pobrea prcieriricn e de condiciu abaxar
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ríen los dils Hnalgcs sois mctenl se atol eslrem per viure e pas-
sar osla miserable vida, e nos ltauria recorl deis linntges, ni quals
foren los primes qui entraren en dit principal, com ara ja sia vist
esser la genlilcsa en decay ment, hi encara per que sia coneguda
la diferencia deis liuatges de la primera, e segona, e tercera en-
trada en Catalunya, <jo es la primera de ognr caíalo, la segona de
caries maynes, la tercera de lcouis .fill de caries maynes ab los ho-
rneas de paratge, qui crea lo egregi princep en borrell conue do
baldona, lo qual quant los moros li leuaren baldona leniut f ro-
tura de geni, deslat, e per no teñir qui caualcas ne fos hom dar-
mes, aconsell deis barons e cauallcs qui restaren, atorga priuilegi
militar a lot hom qui pogues sostenir cavall fos hom de pavatge.
E per que nostre senyor deu en los angels ha volgut donar díg-
nilat lia vns mes que a allres, per on es exemplc gran a nosaltres
en esta present vida, lo illustre e virluos senyor en Ramón arnau
berenguer, mou senyor de sus dit, ha manal a mi berenguer de
puigpardincs que fa$a un sumari de la poblacio despanya e deles
conquestas de Catalunya, e de on deualleu ios coimes de harcelo-
na, e ha volgut lo dit senyor que especificadamenl sien nomenades
les casades de aquells barons nobles e varuesos, cauallcs, c genlils
bomens que lauos entraren en dites conquestas, e ab molla dili-
gencia per mi berenguer, miranl lots los actas anlicbs axi en los
libres qui he trobats en los arebius del dit senyor Com, en cara
en los libros (fol. 2.° t>.°) que mi^cr pere de allell doctor lia tro-
bats en parís, on lo dit senyor lo trames per saber la verilat, e
trob esser aquesls a$¡ en aquest meu Iraciat continuáis, e 110111 c-
nats aquells los quals linatgcs en los dits lemps entraren. G per
qo lo dit ¡Ilustre senyor en Ramón arnau berenguer vos haura do-
nat Ilum, e recort, ab aquest tractat qui ha manal a uii fer, a vo-
saltrcs que vius vos trobau de dits voslrcs linatgcs, de preguar a
nostre senyor deu per sa mcrce que deus li done prospera, e
larga vida, e com daquesta present vida sera passal lo aculla en
U eternal gloria, amen. (1)
34. Aqí veuras la gloriosa empresa de ffger galant catato , nebot
del rey pipi 7 lo qual per tomar la térra deis goths a la fe cristiana
entra en Catalunya en companyia , del qual entraren nou barons e
molts nobles caualles , e gentils hoinens, e molía altra gent. — 1/2 fol.
y 12 rengl.
t) Palia este prólogo en el cod. Y — lij — 5 de que nos hemos ocupado y que de-
signarémos en las notas por B en las referencias que á ól hemos de hacer, dosig-
n ando por A el Y-iij— o. Por T á Tomich.
Toa. a. 21
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E per algún letnps ans que] emperador caries maynes vingocs
en Catalunya, go es en lany .dcc.xxxij. (1) en la prouincia de g¡-
C¡a (2) hauía vn castell apella! caíalo, la qual prouincia senyorejaua
vn princep apellal oger gualant, de línalje de franca, nebot del rey
pipi de franca* e per tal cotn lo dit princep habitaua continua-
mcnl en lo dit castell caíalo, per les genis era dit oger galanl, (3)
e com lo dil princep fes molt virluos baro e de gran línalje, (4)
c molí aparenlal, e senyor de mollcs torres, e de inolls vassals, e
Irobant se gran riclt e ab molí aiusl de grau moneda, c era molt
bon cristia, noslre senyor li mes al cor que enprengues de entrar
en la ierra deis gols per lanzante los inlels, e lomarla a la fe
cristiana c axi ab aiuda de inolls cauallers, ell empres de passar
los monis pirineos ab infinida geni de peu, e de cauall, eu iréis
quals hi bague nou barons principáis nobles horaens, c de gran
linalgc, qufi feren vot de no tornar ja mes en franca sino morir, o
viure en dila empresa ab lo dil oger gualant caíalo, los noms deis
quals dils nobles barons foren aquesls; lo primer era apella! Ap¡-
fer de muncada, lo segon Gucrau de pinos, lo tere Ygo de ma-
tapiaría, lo quarl Jou de cernerán, lo quiñi Guerau de cerueIlo, lo
sise Pere alamav (alamany), lo seie Ramón de angresola, lo huy-
le Gisberl de ribellcs, lo noue Bercnguer roger darill, ab los quals
nou barons entraren ab cascu de aquells molts nobles bomens, e
cauallers de lurs aparentáis, deis quals nc romangucren molls en
Catalunya, e foren en nombre tola la gent darmes que entra ab lo
dit oger caíalo vint e cincli milia conbatenls vtils a peu, e a ca-
uall, sense los scruenls, ne le» dones com cascu los principáis l>a-
rons sen aporlauen ab si ses mullers, per la delliberacio que le-
nien de alurar en la dita tora del» gols, e tots aiuslats en nom
de deu tiraren son carai, e entraren per los monis pirineus, pri-
me ramenl entraren en la valí daran, les quals en poclis dies ab
gran batalles hagucrcu conquistados, axi mateix hagueren cerdanya,
e capcir, on feren forts casiells, en los quals feren esglesies vn fos
loat lo nom de noslre seuyor deu Jbu. xst, e lexaren en dils cas-
tells lurs mullers, c infants, c caualcarcn, conquislanl fenl lo cami
de girona, essenl en basalu hageren lengua com lo rey de giro-
ua e tots los allrcs reys serrains de la térra se aplegauen coutra
clls, e de conlinent mudaren lo cami, e ícren la via dampuries
sobre la qual posaren selge, e eslanl aquí en lo dit setge, al dit
princep oger caíalo sobreuench maliia de la qual teme morir, e
conuoca tots los barons, e cauallers, e los capdals de la osl, c los
(1) B— .dcc.xxxiij.— Tomicb lo mismo.
[t) B y T.-guiana.
(3) B y T.— «o los mes genis foren dits calalons »
(4} T. «e com lo dit prin ep fos alamany e de gran I i nal jo.»
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coíps de les companyics ais quals feu vn notable sermo amonestan!
los que no tornassen en darrere, ans volguessen enseguir la empre-
sa per tornar aquella térra a la fe cristiana, els pregua volguessen
pendre en loch scu per capita, en Apifer de muucada, lo qual era
lo pus ancia caualler, e de aqui rete laníma a den, morint com
a verdader catolicb crislia, e fonch cap del dit oger caíalo, en lany
.dccxxxv. de la qual mort tots los dits barons, e cauallers, e tola
la ost feren gran do], e estant sobre lo dit sili dampuries, los vench
lengua com lo rey de fragua, lo rey de tortosa, lo rey de roda, lo
rey de larragona, lo rey de barcelona, lo rey de girona, ab Infini-
da gent deis moros los venieu damunl; lauos napifer ab consell de
tots los barons leua lo sili, e ab tola la gent lira, e relragucs en
les munlanycs que per ells eren estades conquistados on tenien do
singulars forlalees, on hauien lexades luis mullers e filis, e aquí
esiigueren, es feren foris tanl c lan longuamenl flus a la venguda
de caries maznes emperador, segons apres se recitara.
35 . Aqís mostra que per mort de oger caíalo fonch elet capita
napifer de muncada qui era lo pus anpia, e lo principal baro que
en la conpanyias trobas . (1)— 1/2 fol.
Ereslat lo noble napifer de muncada capita general de tola la
gent en les munianyes, enlrel poblé menut bague deuis, per qo que
bagueren por veent, se poca geul, segons la infinida generadlo deis
infels que veyen en aquella térra, e vist no sen podicn lomar en
franca per la molla morisma que restaua darrere ells com carcaso-
na, e uarbona fossen deis serrains, e segrelamenl sens dir res al
capita napifer, nc ais alires capdals, conlraciaren ab los serrains que
si ells los leixauen viure, e conrear en vna pan daquelles mun-
lanyes, e de aquella ierra, que ells serien conlenls de apartarse del
dit napifer e de tots los crislians, ells preslarien hotnenaije, e ju-
ra rien que ja mes pendrien armes contra ells, ans los serujrien, els
donarien par de £0 que collirien, los moros alurarensc acort, e
apres dellibcraren de acceplar los, pero meterenlos inolles peytes,
e submissious, e axi los maluals foren aparlals de napifer e deis
allres crislians, c lauors los serrains los abracaren, e daqui auant
ells procuraren e viujen, e pralicauen ab los dils serrains plaua-
menl com si tota lur vida haguessen eslat ab ells, e vist per los
dils serrains que bauien separat aquella gent deis altees creslians,
delliberaren munlar la volla de napifer per donarlos la batalla, pen-
sant los malarien a tots, e lauons napifer capita conuoca sos con-
panyons los barons que ab ell eren, e ais allres capdals de les
conpanyies, e propasáis com los moros venien per donarlos la ba-
tí) No se encuentra este capi ulo, on R, ni en To ’ U.
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34 &
talla, e axi que cll los amoneslaua, els deya quels deujen donar la
batalla molt anjraossamcnt, e morir com a verdaders cristians con-
fiant en nostre sensor deu Jhu. xst. los aiudaria e seria ah ells,
(e) els daría victoria deis dils jnfels, e axi lo dit capila napifer
feu mclre en Ies senyeries grans creus, c en aquellos feu senya-
lar la sanch de Jim. xsl en aquells loclis on lo sen cors precios
fon posat, e les sucs mans e peus foren clauals, en signifícanga que
axi com lo senyor de tot lo moni escampa la sua preciosa sanch
en larhre de la vera creu per lots los fells crisliaus, axi escam-
passen la lur per la sancla fe cristiana, e per la amor de Jhu.
xst, e feu fer crida que iota la geni se melcssen creu ais pitó, e
ordena Ies batalles, c bague gran quesiio ab los nou barons qual
hauria la delantera, e per Icuarlos de questio fcula juguar a sorls,
c caygue la son an vgo de mataplana, ordena les allres batalles, e
acomanarense a deu, e fcrir.cn ab los moros, e ab la aiuda de
deu ab poch temps los hagueren romputs, en tal manera quen fe-
ren vna eslrema matanza que dues legues diiraua lo (robar la geni
moría, e per volenlal de deu deis crestians morjren menys que en
nenguna de quanies batalles haujen hagut, e hagtida la vengo deis
dils serratas, napifer de nmneada, e luis los allres feren graos Tes-
tes c processons, fenl grades a deu de la victoria quels hauja da-
da; de aqui auanl prengiicrcn animo, e repararense per aquella Ie-
rra, e feren forlaleses, e guerrejanl se estigucren flus al lemps que
vench caries maynes.
36. Aqí v euros la empresa de caries maynes , com ana a carcaso -
na per conquistarla per la guerra que li feyen los moros que allí
eren en la qual empresa anaual papa.— 1/2 fol.
En apres en lany dcc.lxxxx. fou presa carcasona per caries may-
nes emperador, e rey de franga, e avans que lo dil emperador se
partís de carcasona per anar en altre loeh, oger de ennes, hi el
duclt de normandia ab molla gent darmes volgueren anar en vna
ampresa, hi entraren per lo muñís pirincus, e vingueren fin» a g¡-
rona, c corregucren lols los geronins fms a la mar, e aqui feren
vna gran presa on hi hauja hoincns, c fembres, e infams en gran
canlilat, c estanl los dils barons ab la caualcada, lo papa, e lo
emperador caries maynes ab tota lur osl crcstiana parliren de car-
casona (fol. 13 v.°) per cor de assetgar narbona, e per cas de ven-
tura foren en vna valí forl cstrela, e sequa, en la qual Irobaren
set ermitans molí magros, los quals airoba lo bisbe lurpi ananl ca-
ganl, e corrent vn geruo ab los cans, los quals ermilans foren en-
terogunts per lo dit bisbe si eren cristians, e respongueren qne si,
cnlerroguals com bauieu nom, e digucrcn que lau johan, c lallre
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lomas; jnlcrroguais com lia tría noni aquella valí, respongucren que
la valí magra; adonchs lornat lo dil bisbe al papa, c al empera-
rador, e con tan t lot lo que bauia trobat, tols ensemps anareu a
vcsiiar los dils ermiians ab los quals parlaren, c demanaren los si
liauien pa, e los quals los respongucren que si, e iraguercn dos
pans los quals per lau apellat lomas lo papa li dix quels heneis,
e axi u feu, los quals beneits per lo dil san! ermita donarenne a
mengar a mes de mil persones, los quals foren de tots sadollats, e
conlenls, lauos lo papa, e lemperndor veent aquest tan grant mi-
níele ab tot lur cousell, acordaren de fer allí vn monestir sots in-
vocagio de uostra dona santa uiaria del orde de sent benel, e que
y fos felá vna fortalea ques poguessen defendre deis moros, c fot
ago otger danges, e lo duc de normandia, foren tornáis de la ca-
valcada, c tornáis trobaren lo papa, e lo emperador ques eren aten-
dáis en la costa, on lo monestir era eslat consríluil prop lo castell
que lo emperador hauia fet apellat muntagut, e foren de rauall
vint mi lia, e xx nrília de peu, c portaren dos milin, e sel cents,
entre moros, e mores, e jnfanls pclils que osiauen en cara en los
bracos, los quals per manament del emperador caries foreri baiegals,
e lo bisbe lorpi muda lo nom del moni que axi com bauia nom
monlagul li mes nom lo moni deis bregáis, e axi es nomenal liuy,
e lo dit nom muda per go com los jnfanls foren allí aportáis ab
los bregos, lo que plague al emperador, e feren allí vn monestir
de mossenver sent vigeut.
37. Agí veuras com lo papa e l emperador caries maynes enviaren
a rollan e altres capitans a correr la térra deis moros en Catalunya.
—3 / i de ful.
Apres molt lemps en lany dcc.lxxxxj. lo emperador caries may-
nes torna al eslalge deis ermitans, e lo dit ermita apellat tomas díx
nríssa, e lo bisbe torpi fou son diaca, e acabada la missa anaren sen
a diñar, e apres diñar lo papa, elo emperador concordaren que ro-
llan entras en caualcada, e bagues quant pogues deis moros, de men-
tre que la obra del monestir se acabaua, e com la valí fos molt
seca e nuides podien hauer viandes, que ab los barons que li pla-
gue entras, e que passar los monis pirineus, e que fes lo cami de
les munlanyes de capgir, e de cerdanya, e que ixques a balaguer,
e que passas per leyda, e per mig de vrgell, c que ixques a bar-
cclona, c passas per girona, e per ampurias, e per elna, c Ira ve -
ssant rosello lomas al dit monestir, e de quant guanyas que donas
lo delme a la obra de dit monestir. E final lo dil conscll lo dit
rotlla, oliuer, e galouy, otger de les mares (marches), vascho ungios
ara dimuni, alba, girat de rosello (fol, 14} c molts adres barons íins
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en nombre de xx milia de cauall c vinl e cinth miüa de peo pres-
tament caualcaren, e feren lo viatge segons dessus los fonch con-
signa!, c csscnt en ierra de capgir e de cerdanya atrobaren graos
genis crcslíanes en alguns lochs en les valls deis monis pirineos
deis qui eren romasos deis qui enlraren ab los nou barons, e ab lo
princep oger caíalo segons en la sua istoria es eslat recital, los quals
se eren saluals allí en los| casiells que bauicn obráis ílns en aquell
lemps, c com agu fos dcnunciat a rollan, e Iroban gran plaer, de
coniincnt trames per aqnells los quals nou barons replegaren la lur
geni, e vingueren a rollan, lo qual sabenl per aquells com eren
rcslats allí en les montanyes deis lemps de la entrada de oger ca-
íalo hagueren gran plaer los vns deis allrcs, e lo dit rollan entero-
guals quants podien esser, diguerenli que quant entraren ab lo dit
oger catalo foren vinl e cinch milia entre peu e a cauall, mas que
ara no eren lanls, empero los que eren que ells farien lo que ell
manas; rollan atnprals que ells caualcassen ab ell, los quals foren
contcnts, caualcaren per la Ierra segons lemperador liauia ordeuat,
e los moros, que salieren la gran gene? agio deis cristians que ve-
nicn. sis reys moros auislarcnse ab graudissima morisma, lauos ro-
llan conuoca tots los caualers qui eren ab sa conpanyia, en espe-
cial aquells deis nou barons que eren ab ell, e hagul conscll, e
acort, ordena ses batalles de les qual hague la devanlcra aquell no-
ble baro oger de normandia, la qual batalla fon tan gran entre ells,
que y muriren influida geni entre la vna part, e laltra, e deis
principáis cristians bi morí oger de normandia del qual lo fei gran
dol en tola la ost, per quant era virtuos caualler, bi era lo pri-
mogenit del ducal de son pare; c moriren deis moros tres reys, lo
rey de scgouía apellat ali fac, lo rey de toledo apellat faxeguam,
c lo rey de fragua apellat superita, e trenta milia moros, e de
cristians ni moriren pus de dolze milia, e lo crit fou tan gran per
tola la térra despanya de la gran morisma que los cristians hauien
moría, que sens trouar resistencia ells caualcaren, per tota la ierra,
e feren la volta, c passaren dauant barcelona, on feren gran pre-
sa, e feren lo cami de girona, e com foren ampuries, rollant acor-
da de haucr la dita giulat, c hagut aquesl acort ab los barons, e
eauallers, posa lo siti, c dellibera tramelrc lemperador vu caualler
seu apellat vasco angles ab lo delme que hauia pres per la obra
del dit moneslir, c fonch tan gran lo guanv, que entre bous, e
vaques, c nuiles, e rogins muñía lo deline trenlamilia, e de or, e
argent, e roba noranla, e sis milia besaos, les quals coses rebudes
per lo emperador, dcmanalr de rollan de tot lo quels era v es de-
uengut, e dix que rollan restaña sobre ampuries los quals tracte-
gauen de douarse a ell, e ferse cristians. c com bauien Irobades
mulles gents cristianes de aquellos qui eren passades ab lo priu-
"N
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ccp oger caíalo de guiayna, les quals geuls los hauien aiudat a
fer la díla conquesta e gueia, e com hauicn guanyat capgir, e cer-
danya, e parí de les muntanyes de pallas, los quals crisliaus po-
dien esser en nombre dos milia los que hauien caualcal ah clls,
e sabenl lemperador qucls barons ja dit venien (fol. 14 t?.°) ab ro-
llan hagueren (e) gran plaer, e fet ago lo comlc de flandes veenl
que aquella valí era plena de lanía riquea, axi com en primer li
deyen la valí magra, mudarcnli lo nom la valí grassa. E eslan ro-
llan, sobre ainptiries, ves que la dita guiad li venia a menys del
que proines li hauia, e sciuis que lols los reys moros de la ierra
venien sobre ell» leua lo seli, e tira la volta del raoneslir de la
grasa on era lo papa, e lemperador, e presentáis los nou barons
deis quals ni hauia alguns de aquells vius deis qui eren passats
ab lo princep oger caíalo, pero los demes eren de aquells nals en
la ierra, lo papa, e lemperador fereulos molla festa, enlerrogarenlos
com eren estáis, los dils barons conlarenlos h manera com si eren
sostenguls, en la dita ierra, c lo enperador haguen (e) gran plaer,
e oferills qui si deus li feya lanía gracia quel Icxas, enlrar, c
conquisiar aquella ierra, que ell lo íeinuneraria, ells daría |lals es-
lalges que ells serien ben conlents dell,
(El 38 y 89 carecen de importancia, siendo ligeros extractos de
relaciones más ó méuos fabulosas de las crónicas carlovíngias.)
40. Acis mostra que com lemperador ha(gue) conquistada la té-
rra que los moros tenien en franca , vota de entrar en Catalunya ab
consentiment del papa per tornar aquella a la fe cristiana . — 14 rengl.
Apres fet ago lo emperado.t recordanlsc de la morí deis set
ermitans e les, congoxes que li hauien donades los moros despa-
nya, e per la rclacio de rollan, e per la ¡udignagio deis nou ba-
rons crislians que liaujen irobais en la Ierra de ius dita, promes*
e vola de passar los monis pirineos, c lomar la [dita ierra deis
gols a la dita fe cristiana, c aquest vot feu lemperador ab lexen-
cia del papa, e en honor, c rcuerencia de Jhu. xst, e de noslra
dona sancla maria, en la dita empresa furia lot quanl ordenaría?
seria a honor deis nou ordens deis augells axi com oger caíalo
en la sua entrada hauia principial, c per go com lo dit princep
oger caíalo hauja principiada la diia conquesta, se digucs principa 1
de Catalunya per lo nom de caíalo, e que de aqui auaul se d¡-
guessen les genl6 que allí habitarien caialans, per que apar los ca-
tataos no son exils deis gols, (1) ne de dallra geni, siuo delta geni de
«ni deis alona segons alguns uolen dir «-B.
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ogcr caíalo, e del emperador caries maynes, o axi (emperador co-
menea a for ses ordenacion(s) segons lo vol que fet Iiauia.
41. Aqí veuras íes ordinacions que caries maynes feu en arbona
ans que entras en Catalunya , e com ordena les ciutats per agraduar los
bisbats que tenien al cor de fer lo papa hi ell \ e per semblant ordena
los comdats , e rezcomdats } e altres senyories, e la dotalia de Catalunya.
— 5 folios y 3/4.
En lany (1) .dcc.lxxxxj lo papa elemperador (2) ajustaren gran
consell e comengaren a fer les ordenacions, e parlicions del princi-
pal de Catalunya segons lo vot que fet hauia lo emperador, go es que
en dil principal bagues nou bisbats, (3) nou comdats, e que en casco
de aquells bagues sos limit?, dins aquclls (4) en cascun comdat lla-
gues vn vezcomle, vn noble hom, e vn veruesor, e quels cundáis fos-
sen (5) apostáis, (6) que vol dir sénior directo, e quel vcicondat, no-
ble lióme, vcuesor, linguessen feu per los dits coimes, ordenaren en-
cara que y bagues nou barouies (7) les quals fossen donades ais nou
barons los quals primer entraren ab lo princep oger caíalo, les quals
fossen en francli alou sens esser sotsmesos a negun comlc, c que
cascuna baronía hagues lo nom del baru, e ago feu lo dit papa, e
emperador, per los molls virtuosos deles que los dits barons hauieu
fet en lo temps que hauien eslal allí, en la ierra de Catalunya, sens
aínda de neguna gent sino de deu, e mes ordenaren en quals ciuiais
possarien los bisbes, e intitularen les ciutats primo la ciulat de Cuna,
la ciulat de Roda, la ciulat de Vrgell, la ciulat de Girona, la ciulat
de Vicii, la ciulat de Barcelona, la ciulat de Tarragona, la ciulat de
Levda, la ciutat de Tortosa, mes auant intitularen los nou comdals ab
los vezcomdats nobles c varuesors; lo primer fo lo comte de roscllo,
lo vezcomle de caslcllnou, lo noble de cancl, lo varuesor de moni es-
col; lo segon fonch lo comte de gerdanya, lo vezcomle de alquer fora-
dat, lo noble den veig, lo varuesor de gardi; lo terg fo lo comdat de
pallas, lo vezcomle de vila-mur, lo noble de bellcra, lo varuesor de lo-
ralla; lo quart condal fo danpuries, lo vezconle de rucaberti, lo noble
de geruia, lo varuesor de foxa; lo quiñi condat íonch de basalu, lo
vezconle de bas, lo noble de porqueros que apres se son dits de sea-
la pau, la varuesor de beaaora; lo sisen condat fou de osona, lo vez-
(I) MU tachado.
(í) «‘¡arles, o lo clero » B.
(3) Falta nou bisbal* en Tomich.
(4) ha, lachado.
(5} «fossen dits aposats » B.
(f.) Pf'tntats, Tomich.
i7) de, t&cliado.
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conte dé cabrera, lo noble de centelles, lo varuesor de vilademay; (1)
lo seten condal fou de barcelona, lo vezconte de enrdona, lo noble de
monclus, lo vanmsor de boxados; lo liuiten condal fou durgell, lo vez*
conté dager, lo noble de lermens, lo varuesor de guimera; lo nouen
condal fouch de tarragona, lo vezconle descornalbou. lo noble de cas*
tellet, lo varuesor de mediona; c apres juli lula les nou baronics ais
nou barons qui eren entráis ab oger caíalo; primo (1) baronies deis
muncades, en valles; baronía en lobregal, baronía en girones, baronía
en osona, baronía en bages; Pinosos baronía de bagua, baronía de se-
guas, e de martes, baronía de gcronclla, baronía de illa; Malaplanes la
baronía de la valí daran ab los nou castells Ceruercs, la baronía de
pernera durgell ab tola sa térra, e la víla de verdu; Ceruellons baro-
nía en lobregat, baro -(fol. 14)-nía vi la de mager, baronía valí espinosa,
baronía la lacuna; Alamanys baronía dnger, baronía de caslello de far-
fanya ab los sel castells; Engresoles en baronía de víla dangresola, la
baronía de bcllptiig, baronía de miralcamp, la baronía de la valí dalou;
Híbelles la baronía del castell de ribelles. la baronía de riap, la baro-
nía darlesa; Arills la baronía del castell darill, e la baronía ab les
cínch viles en pallas: conplides donchs per caries maynes toles les di-
tos senyoríes donades ais dits barons, c ais predecessors lurs, (%) es-
tán! aquí en arbona fet les díles ordenagíons, e complides aquelles
arribaren molla geni darmes de molies parís, es especial dalamanya,
en los quals lií hauía molla geni destat de grans Imalges, e de grans
cases, los quals venicn per lo auis que lo emperador hauja fet per lot
lo mon de la empresa de entrar en la ierra deis gots, venir ab delli-
beragio de poblar allí ab los abres en Catalunya, vist que lo empera*
dor hauía ordenat los coindats, e vczcondals, e senyoríes, congoxarense
ab lo emperador dient que gran lort los hauía fel, que com enlraríen
cite que no poguessen esser eretais allí; latios lemperador vent que de-
manauen rabo, vist que la térra era gran en Catalunya, c que restallen
mollcs giulats villes, el lochs, e castells, foncirordenat per son consell
que principias allí la dolalia de Catalunya ab crida real, dient axi que
qualseuol crislia que per seruey de deu entres ab ell en Catalunya, e
ab ses forcé* conquistassen viles, castells, e lochs, fossen lurs, e a ses
volenlals, e deis seus, encara que poguessen nielre lurs noms a les
díles viles, castells, e lochs, e axis feu, e jurada la dita dolalia per
lemperador caries mavnes, tota la gent fo molt contenta, e lauos lem-
perador feu preparaloris, e ordena la geni e les batalles, h¡ entra en
nom de deu en Catalunya; la primera cosa que conquista fonch rose-
(1) Yilademany. Tomich.
(2) mun % tachado.
(3) Desde este punto en B so salla hasta el último tercio del cap., doude di-
co: «la volta de les muntanyes de ccrdanya por exirsen del piincipal,» pero lodo
de diversa y mas oscura redacción.
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lio, e axi com conquislaua axi ordcnaua, c metía nom a cascun ter-
ratori, e aquj ordena ios que aquj hauien a estar, e habitar, en lo
dil terralori, edifica vn moneslir apellat senl miquel de foxa,* e aqu 1
se aturaren a poblar los nobles cauallers, e gentils homens de les ca-
sades seguents.
j. Primcrament’lo comte de rosello
Lo vezcomto de castell nou
Lo noble de canct
Lo varuesor de mon escot
Casa de pinos
Casa de bajes
Casa de perellos
Casa de boms
Casa de perepertusa
Casa de blanes
Casa de órlala
Casa de lupia
Casa de santa maria
Casa de garrigues
Casa de fenollet
Casa de font cubería
Casa de pau
Casa de espenes
Casa de bastjda
Casa de Sent marli
Casa de cabrenco
Casa de lotzo
Casa de aberls
Casa de peres
Casa desquerrer
Casa de nanals
Casa de calabuig
Casa de geronella
Casa de guixarts.
fol. 16 u.° e apres passa lo dit emperador los mouts pirincus en
lo (erritori de confluent, e de gerdanya, e aquí troba en lo pus nli
molls castells los quals hauien conquistat los barons qni primer en-
traren ab oger caíalo, c aqui lo dit emperador ediñea lo moneslir
darles, e alurarensc a poblar en lo dit leiritori les casados del no-
bles homens, e gentils homens seguents.
ij. Lo conde de gerdanya
Casa de niubous
Lo vezconle dalquer foradat
Lo noble denveig
Lo varuesor de gardi
Casa de pinos
Casa de caldes
Casa de ribes
Casa dortigucs
Casa de inertes
Casa de veruet
Casa de ossora
Casa de vernlallat
Casa de callas
Casa de viliamur
Casa de pinosa (1).
E apres muñía lo dit emperador les muntanyes de la valí daram
c de andorra, e passa en pallas, e aqui troba molts caslells qui te-
nien pobláis los barons qui primer entraren ab oger caíalo, e aqu 1
en les dites muntanyes de pallas alurarense a poblar los nobles ca-
uallers, e gentils homens seguents;
(I) Añadida de la misma lolra y mano, poro con diversa Ünta.
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351
lij. Lo cornte de pnPas
Casa de mala plana
Lo vezcomle de vilamur
Casa de orquan
Lo noble de bellera
Casa de mur
Lo varuesor de loralla
Casa de sent serui
Gasa de arills
Casa de talau inera
Casa de abella
Casa deroles
Casa de bages
Casa de pernes
Casa de comenge
Casa de maya
Casa de vila bella
Casa de sauerneda.
En apres deualla lo dil emperador deles muntanyes, puix tench
poblades, e fornides aquellcs, veneh en lo terrelori del ampurda, e
aquí poblaren e saturaren molla
gent, dcstat per quel terrelori era
ampie, e gran, e de bella disposicio se aturaren los nobles caoallers,
e gcnüls horneas de les casades seguents;
iiij Lo comle dampuries
Casa de auinyons
Lo vezcomte de rocabertí
Casa de rocabruna
Lo noble de ceruia
Casa de villalbes
Lo veuesor de foxa
Casa de monsoriu
Casa de muncada
Casa de sinisterra
Casa de crují les
Casa de sen la pau
Casa de maloses )
Casa de foxans j '
Casa de begur
[fol. 17) Casa de cartella
Casa de forlia
Casa de mallorques
Casa destalrích
Casa dezlar
Casa de barulclls
Casa de pau
Casa de gardins
Casa de biure
Casa de gctrilla
Casa de requesens
Casa de vilamari
Casa de guclls
Casa de palau
Casa de sonta augenia
Casa de crexells
Casa de gualant
Casa de palafoys
Casa de lanea
Casa de pere tallada
Casa de palafugcll
Casa de caramay
Casa de guaya
Casa de vilarig
Casa de monlredo
Casa de vilaguts
Casa de mañanéis
Casa de chammar
Casa de vilafreser
Casa de fluujans
Casa de xaliuar
Casa de darnils
Casa de guardies
Casa de alamanys
Casa darenys
Casa de margualits
Casa de bordils
(1 ) Añadidas ui supra.
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35?
Casa de rannolla
Casa de gualba
Casa de ualgorucra
Casa despergu
Casa de rcxach
Casa de pineda
Casa de pontos
Casa de camos
CaSa de ortonedes
Casa de callas
Casa de boxols
Casa de monclns
Casa de sent felius
Casa de solarribes
Casa de camplonch
Casa de ritidnures
Casa de seut maní
Casa de ribos
Casa de boler
Casa de seut denis.
Casa de inont negre
En apres conquista lo dit emperador la Ierra de besalu, c de
aquí a pinalt, en aquell icrriiori
aturáronse a poblar les casades
deis nobles caualles, e gcnlils homens scguenls;
v. Lo comle de besalu
Casa de rocabruna
Lo vezcomle de has
Casa de caldos
Lo noble de porqueres
Casa de puigpardincs
Lo varuesor de besora
Casa de gi reres
Casa dodena
Casa de castell auli
Casa de copons
Casa de bell vell
Casa de monboi
Casa de claramunt
Casa de gorha
Casa de orpi
Casa de boxados
Casa de riera (l)
f
E apres passa lo dit emperador, conquista lo lerretori de oso-
na, e allí Muráronse a poblar les
casades deis nobles caualles, e
gcnlils homens seguenls
vj. Lo comle dosona
Casa de dnric
Lo vezcomle de cabrera
Casa de brull
Lo noble de centelles
Casa de goribes
Lo varuesor de vilademany
Casa de si xa
Casa de planelles
Casa de lodoyans
Casa de malíes
Casa de codi nos
Casa de vila leons
Casa de vilanoua
Casa de donega
Casa de bellpuig
Casa dalla riba
Casa de amer
Casa de canet
Casa de dos rius
Casa de malau
Casa desparegucra
Casa de besora
Casa de sant demer
Casa de mont esqiiju
Casa de roda
(1) Añadida, ut supra.
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Casa de sen! genis
Casa de gurp
333
Casa de pinosa
Casa de yuallc*.
(fol. 17 v.°) E de aqui passa lo emperador, c conquista lo tc-
rrelori de la guardia de bages. e aqui se aturaren a poblar les
casades deis nobles cauailes, e gentils homens seguents;
(1) La casa de boxados
Casa de pegueres
Casa de ragadells
Casa de goribes
Casa de dodenes
Casa de capera
Casa de castell gali
Casa de ribes
Casa de caslell bell
Casa de aymericb
Casa de castcllas
Casa de granulles
Casa de (alamanqites
Casa de caldes
Casa de gnuall.
E apres lo papa, e lo emperador, vingueren a la volia de barcelo*
na, e liauenl nona lo rey de bargelona moro que lo papa e lo empe-
íador portauen lauta generado, que res al mon nos tenia a ell% ni
persona al mou nols pedia resestir, recoili tola la geni e tots los haues
(hauers) dins la ginlal de bargelona, e ja que ni liauja recolida infi-
nida de les ierres que lemperador prenia que era una inflnilat la
geni morisma que era ditis la giutat, per (pero) a pochs dies quel pa-
pa e lemperador los tingueren asselgats, entra tanta fam en ells, quel
dil rey moro hague a iraelegar ab lo papa, e ab lemperador li dona-
ssen vida, e axi a prechs del papa lo emperador los asegura la vida
al rey, e a la rcyna, c a lois los moros que eren dins la cuitar, pero
volgue que li lexasen lot quani be y teuien, e donáis quinzc jorns
despay H buydassen la lera, e anaren sen la volla despanya la uia
del rey de cordoua, e entra lo dil papa, e emperador en bargelona,
e trobaren tant de aur. c dargenl, e de roba que no sabien com so
comparlisscn, c aqui lo papa edifica la sen, e altrcs esglesias, e aqui
reposaren alguns dics, e feu de la dita ciulai de barcelona condal pe-
ra si, e alurarensi a poblar los nobles barons, cauallers, e gentils ho-
mens seguenls, e segui la ordeuagio deis altres comdats, cncaia que
fos aquest comdat pera si;
vij. Lo comte de bargelona Casa de centello
Lo vezconlc de Cardona Casa de centelles
Lo noble de monclus Casa de qucrall de cañones
Lo varuesor de boxados Casa de scnl vigenls
Casa de muncadcs Casa de eorbera
(1) Palla el nUmcro de órden que llevan los anteriores y los subsiguientes
grupos de nobles.
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354
Casa
de
senlmenat
Casa
de pellcga
Casa
de
vilalba
Casa
de
fels
(fot. 18 )
Casa de marquet
Casa
de
Caroca
Casa
de palou
Casa
de
sent marti
Casa
dargenlona
Casa
de
logo res
Casa
de
maríuion
Casa
de
barbera
Casa
de
laganiancnt
Casa
de
róseles
Casa
de
roudos
Casa
dc$far
Casa
de .clasqueri
Casa
de muiilanyans
Casa
de
resanes
Casa
de
rubí
Casa
de,
colomes
Casa
de
bisbal
Casa
de
bigues
Casa
den merles
Casa
de
plegamans
Casa
de dcspltigucs
Casa
de
guausis
Casa
deis de la cort
Casa
de
vílanoua
Casa
de
laceres
Casa
de
vila de many
Casa
de
laprunya
Casa
de
lorrclles
Casa
de
CÍuladia
Casa
de
bell lloch
Casa
de
tallada
Casa
de
monlornes
Casa
de
pegueros
Casa
de
far
Casa
de
monboy
Casa
de
ragadell
Casa
de
tnarchs
Casa
de
armengol
Casa
de
vila de cans
Casa
de
dos rius
Casa
de
ganaus
Ca*a
de
vilardell
Casa
de
picalques
Casa
de
la deraosa
Casa
de
gilida
Casa
de
capel lados
Casa
de
C y mora
Casa
de
rexachs
Casa
de
b res
Casa
de
maragda
Casa
de
poses
Casa
desialricb
Casa
do
donforls de colbalo
Casa
den paiau
Casa
despareguera
Casa
de
clarianes
Casa
desbrucb
Casa
de
vilafranca
Casa
de
lorrclles
Casa
des
lor
Casa
de
planella de vilalzir
Casa
de
masager
Casa
de
riu sech
Casa
de
papiols
Casa
de
mareta
Casa
de
lordat
Casa
de
riu de peres
Casa
de
saria
Casa
de
monpalau
Casa
doria
Casa
de
guausis
Casa
de
munianyans
Casa
de
conit
Casa
de
suariz
E apres passa lemperador, e conquista vrgell, e seguarra, c en
lo dit lerretori se aloraren a poblar los nobles cauallers, c gcnlils
liomens sogueáis;
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A«lt»
900
vüj. Lo coime durgell
Casa de buiores
Lo vezcomte de ager
Casa de ineca
Lo noble de lermens
Casa de monfalco
Lo veruesor de guimera
Casa de vergosos
Casa de copons
Casa de lorachs
Casa de oluges
Casa de gacosta
Casa de cagireres
Casa de loiTamorell
Casa de ardeuol
Casa de denbrull
Casa de muncada
Casa de sent climents
Casa de gerueres
Casa de muulaguls
Casa dangresolla
Casa de arbeches
Casa de ñbelles
Casa de cescomes
Casa de gusa
Casa de guauers
Casa de monconies
Casa de ladernosa
Casa despeos
Casa de conqua bella
Casa de monguar
Casa de c'aldcs
(fol. 18 t>.°) Casa de camporrells
Casa de pous
Casa de rolles
Casa de altariba
Casa de pcramolla
Casa de pinells
Casa de olzinelles
Casa de lordat
Casa de lantorn
Casa deis valls
Casa de aymerichs
Casa de rebináis
Casa de claret
Casa de coregons
Casa de boldins
Casa de argengoles
Casa de vila longues
E apres pasa lo dit emperador caries maynes per lo terrelori
de camarasa, e fenne manquesat, e
cauallers, c gentils hoineus esguents;
rcslarenhi a poblar los nobles
Lo marques
Casa de brcscons
La casa de ribelles
Casa de grauallosa
Casa de bages
Casa de canyell
Casa de monconies
Casa de cubclles
Casa de puig vert
Casa de alos
Casa de vilanoucs de maga
E apres de aquí passa per lo terralóri de comalats, e fonch
poblada la vila de monlblanch, e aquí se aturaren a poblar los
nobles caualles, e gentils homens seguents;
La casa de queralt Casa de aguilo
Casa de mur Casa de giutadilla
Casa de oso Casa de guimera
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356
Casa de cabra
Casa de alamanys
Casa de monta rgu 11
Casa de argcngola
Casa de moni ciar
Casa de puiggros
Casa de monteo
Casa de conesa
Casa de vila r ranca
Casa de senta perpetua
Casa de termens
Casa de gal melles
E de aqui lira la volla de penedes, e poblarenhi los nobles caua-
llers, e genlils hoineus scgtienls;
La casa de centello
Casa de valespinosa
La casa de caslcllet
Casa de barbera ns
La casa de vilarngul
Casa de casleloli
La casa de tilafranqucs
Casa des guaueths
La casa de foix
Casa de lous
La casa de gnlgerans
Casa dargcngolas!
La casa de gilges
Casa de uaterans
(ful. 19) Casa de guilaltru
Casa de calba
Casa de caiiyelles
Casa de mediones
Casa de conils
Casa de jafer
Casa de mas douelles
Casa de garaf
Casa de sobirals
Casa de auiuyons
Casa de febrer
Casa de monlclar
Casa de claramunl
Casa de bisbal
Casa de caslell bell
Casa de sent jusls
Casa de espilles
Casa de lerdulla
Casa de mirauals
Casa de sema cugenia
- Casa de fonl rubia
Casa de ruuio
Casa de munlanvans
Casa de lorrclles
Casa de casiellui
Casa de guarnal
Casa de puiginollo
Casa de calafell
Casa de miralpeix
Casa de lobets
Casa de gardi
Casa de canal
Casa de monlngut
Casa de sent viceiils
Casa de cubclls
Casa de venrells
Casa de vilanoues
Casa de sent oliua
Casa de ezfeuollar
Casa de senliga
E apres passa en lo cap
fcampj de larragona, e conquista!
aqnell si aturaren a poblar los nobles caualiers, e genlils hornees se*
guenls, c foncli fet comdat.
viiij. Lo córate de tarrago na
Lo noble de castcllet
Lo veicomlc dcscornalbou
Lo veruesor de mediona
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357
Casa de Cardona
Casa de aymeiieb desprals
Casa de querall
Casa daygua vina
Casa de vespella
Casa de ribos
Casa de boxados de gnnou
Casa do plcgamans
Casa de monloliu
Casa de escomes
Casa de altafulles
Casa de laman l
Casa de requesens
Casa de lerrens
Casa de munbru
Casa de vil de molías
Casa de auinyons
Cas'a de gratalops
Casa de [en blanco)
Casa de roruudollcs
Casa de olzinclles
Casa de porqueros
Casa de cajelles
Casa de Jalcxar
Casa de gorba
E vcnch lo díl emperador, c passa les muntanyes, Rus al liu ape-
llal saltibero, qui apres se es di L obro, e conquista lorlosa, (l¡ c feu-
nc marquesal, e poblarcnsi los nobles cauallers, c genlils-homcns se
gueuls
Lo marques
Casa de tuuncndn
Casa de semenat
(foL 19 v.°J Casa de brusques
Casa de lorans
Casa de migáis
Casa de flix
Casa de azco
Casa despuig
Casa de guaridels
Casa de pinells
Casa de campoines
Casa de xeiles.
Vis per lo papa bi emperador que la torra de Catalunya, era tola
conquistada c poblada de crislians, e de molla gent dcstal, c valero-
sos en armes, e dcljberarcn lo dil emperador caries mnyncs, c lo pa-
pa lornarsen la volla de franca, c vingucrcn la volla de bargelona, e
de aquí muntarensen la volla de les muntanyes de gerdanvn per exir*
sen del principat per lornarsen en franga, la qual cosa «alinda per los
moros despanya, go es de arago, de caslelln, de nauarra, ixqucrenlos al
cami ab infinida morisma, o meterense ni pas per on lo papa e lo
emperador liauicn de pasar, e aquí sobre lo pas hagueren gran ba-
talla, de la qual, morce a nostre senyor, lo papa, e lo emperador
Coren vengedors, e huguda la batalla, lo bisbe inrpi jutiliila la valí,
c foncli dita la vail de carol, e hui en dia axis nontena la valí
de carol per la qual valí los dits senyors sentornaren en franga, c
allí lemperador caries maynes vota de tornar en espanya, go es en
(I) Esta toma de Tollosa no la menciona ningún liistorhdor mas que el As-
trónomo anónimo.
Tom. ii. 23 •
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caslella por conquistar aquella, o per tornnrlii crislians, e per que
.si loas lo num do den com lintiieii ncosliimat en temps deis gois,
per go eom los moros quils eren exits al caini osen despauya.
Etanlust que foncli arrihat en f ranga, poclis dics que hac reposai,
ooincnea a eormmícnr ah los barons, c cauallcs de frauga, e trac-
lar de íer vua noble empresa pera enlrar en espanya «per la ie-
rra de nauarra,» (I) c ordena de enlrar ab .xij. canal les deis ma-
gors, e de mes gran, e de magors cases de franca e alamanya, E
conuoca corls en parís, e allí se acordaren los .xij. barons de en-
trar ab lo di t emperador caries maynes, e (oren .xij. c ab lo em-
perador (oren .xiij., e aquí votaren de enlrar en la dila empresa
de espanya, c volgue lo dit emperador se jurassen jernianva, c
no mancarse la u a latiré fenlse de senyor germa, c companyo
darnies, e de aquí sjn titularen los .xij. pare de (Yanga, e conuo-
enren lots los de alamanya, e altrcs ierres confines a (Yanga c do-
naren gran sou e (eren grandísima companua de gent darmes, c
entraren, c conquistaren fins a sent jaume; e entraren en «e con-
quistaren» (2) cusidla qui era lo reslanl despanya fins a sen jau-
me de guligia. E lo emperador Irohanse en caslella feu les ordi-
nacions, c leys despanya axi en los castells quis tenien per lo dit
emperador com per aqnetls quis lenien per lurs reys. E encara or-
dcua lorde qtics hatiia a teñir de aquí en auaut en les guerros, go
es entre les genis en les batalles ques banrien a fer, en dita es-
panya bi en toles coses. E conquistada tota caslella, e mesa en
saui rcgiincnl segons ffol. 20) les ordinacions, c leys qui son diles
despanya, tornan sen la volla de (ranga, c com foncli en les mun-
tanyes de naunrra iroba nona que los moros se eren apleguals es-
peran sa tornada, de que bague lo dit caries mayncs molles bata-
lles ab los dits moros, de mi los moros (eren gran dan al dit car-
ies mayncs, c a sos barons de les diles .xij. parís, deis quals ni
moriren alguns deis dits principáis com foncli rollan, e altres, c
lornassen caries mayncs, en (Yanga, c essent en vua vila qui dien
gregi (3) al entranl de alamanya fiui sos dies, en fonch cu lanch
.dccc.iij. en les calendes de setembre, e lexa a leoujs (4) son fill,
creu vniuersai seu de lots sos regnes, al qual mana que no de-
samparas Catalunya, e que continuas la conquesta conirals moros
aiudanl, e emparanl aquella noble gent, haturantbi hauicn a poblar,
segons en fe e promesa sua cite ereu allí restáis a poblar; los
(I) Tachadas las palabras entrecomadas. En este punió lóense al mérgen estas
palabras: «Helios fustes [per? ) mar, e ar culunyt». la caslolla.» Lo quo falta
ha sido segregado por la cuchillado! encuadernador al igualar los folios cu la de-
lantera, mal grave quo adolecen muchísimos. MSS, de la Uibl. Esc.
( t ) Tachado lo eutrccomado.
(:i) Aquisgran.— Aix-la-chapolle.
ti) Ludo\ ico Pío.
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389
noms deis duUc pars de franca que enlrarcn al) caries mayncs fo-
ren los scgiicnls; jugclran de gascongne, gerraro de roscllo, vgo de
hordeus, Rollan, oliucr, du maméis hayuin, oger de nemerehe, lo
l.i>be lurpi, gluyi de borgunya, gifroíl dangeluin, si Tic de norman-
dia, tirus dardaue, (1) e tols aquest foren franceses, c alamanys. (2)
42 . Apis moslra com leouis fonch emperador per (a mort de son
pare caries mayncs (3). — 1 fot.
Mort donchs lo emperador caries mayncs foncli rey, c senyor, leo-
nis son fill del regne de frangía, c de toles les altrcs Ierres, c per
quant lo emperador hauia felá molla* absengia en sos regnes per lo
Icmps que era cstat en la conquesta despanya, les ierres eslauen to-
les desordenades, c axi conuench al rey leouis entendre, en la repa-
rado de sus regnes, en los quals negocis cslcch ocupat per icmps de
liuyt anys, c trobanise lo dil rey leouis eu alamnnya, com los moros
hauicn grans batalles ab los crislians qni eren romnsos en catnluma,
e com nauicn morí molls deis crislians, perón veent los cumies, lia-
ron», que eren en Catalunya, que la geni los mancaun, c que molls
deis principáis catiallers eren morís on les bala lies, iramciereu a su-
plicar al rey leouis los volgucs venir aiudar, oís líameles geni dar-
mes per poderse defensar deis infels, c axi lo rey leouis delibera de
cominear corls allí en alamanya, en la vila de egregi on se trobnua,
c preposal ul cumies, duebs, e barons, la ncsscsilal deis crislians que
eren restáis en Catalunya, c moguls tols de liona pietat, c bon cris-
lianisinc, duplanl los crislians que eren en Catalunya no perisen, oííe-
ri la ierra dalainanya al rey leouis vint h¡ cincli íuilia conbniciils. deu
milia de cattall, e quiuze milia de peu, a cosí, c a inissio de la ier-
ra, de la qual oferla lo rey Iconis naguc gran placr, cls bo regracia
molt, e de aquí lira en frnnga, en la ciulal de parís conuoea parla-
mcnl a tols los barons, la nessisilat de camlunya, c lo pcrill que cor-
ríen los crislians que en ella habilaucn tola la ierra de franca, li of-
feri deu milia de a canal!, c vinl milia de peu, e axi lo rey leouis se
aparella, e aiusla tola sa geni, e entra en Catalunya, axi peí c< nplir
lo manament quel emperador son pare li hauia fei a la (1, rom per
reparar {'fol. 20 v.°J los crislians qui eren romasos a poblar en Cata-
lunya, c aribat en Catalunya ab tota la sua geni darmes, traba luis los
barons reiréis en les fortaleses, e trolla los poblcs que los demes ba-
tí) í.os nombres de estos doce pares, según relatan lis leyendas del imperio,
eran: Holand, O ivier, Ogier tu Daiiois, Henaud de Monlauhau, le duc Naismo, liti-
gues de Bordeaux, Dootin de Ata ye míe, Górarü de Houssillon y Górar do Viano.
(2) B trae la maloria do la última parte de este capitulo desdo donde dice la
nota extractado en pocos renglones, suprimiendo muchos hechos y circunstancias
de los relatados por A.
l'Jj Extractado sumaiisiniamente en B.
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360
uien liagul a fer lraut ais moros, é lurs scnyors los couench consen-
lirlii per nesscsíiai, coin no linguessen polcncía de reseslir a (ama
morisma; latios lcmpcrador Iconís conuoeals a lols que víuguessen a
ell per que fus lo'.a la geni aínsiada per pegnai* ( pugnar ) contraía
moros, c lols los barons, e caua liéis vingucren a ell, c molls allres
deis pobles, sino vna parí de aquells que feycnl traul ais moros no
gosaren venirlii per por deis diis moros, lauos lo rey leouís visla la
111:1 Id al de aquells, coudamnals que perpelualmenl romanguessen, en
a (iiella submessio de vida lal qnul los moros los hauicn establit, c
volgue que en aquella forma de submissio los linguesseu los senyors
cristians quils senyoregauen, c aquesls bagueren noni pagesos de re-
mCuga, la qual remenga comcpga per ells fer aquella rcbellío contra
lo rey leouís. la qual entrada en Catalunya per lo dit rey leouís, c
condemnagio feta ais dils pagesos foncli en lany dcc c xj. Lo dit rey
leouis cobra tota la ierra, e vence tres batalles deis moros, e langals
de tot lo principal de Catalunya, c vendí a bargelona, hi aquí orde-
na lols los comdals en los quals eren falils los comlcs per esser
morís en Ies guerres sens teñir óreles, hi encara dona lo vezcomdal
de escornalbou per que era morí lo dit vezcomlc, e allres nobles ho-
mens. c varuesors, que eren falils en axi quel dit rey leouis dona lo
comdal de larragona al fill de oger de les marches, c lo comdal dur-
gcll al lili den arnau de muucada, e feu vezcomtc de Cardona, e no-
ble de monclus, c varuesor de hoxades, e axi ell dona eonplimenl a
loics les ordinacions que lo emperador caries mayncs son pare hauia
fetos, c reduida tota la Ierra, c langals los infcls de aquella, cslahli-
les fronte res de geni darmos, conuoca parlament ais barons en bar-
gelona, e aquí dix los com ell se aturaua lo comdal de bareelona pe-
ra si, axi com son pare hauia fot, c que y lexaua per guouernador, t«e
regidor en grifa, qui era vn caualler molí saui, e singular en armes,
lii era natural del caslell darria qui es en la ierra de conflucnl prop
lo riu de lalccli, en los limits del condat de gerdanya,»» ( 1 ) c aquesl
caualler era degendont de aquells cauallcrs qui cuitaren en conipa-
nyia deis nou barons en la entrada del prineep oger caíalo, los quals
se poblaren en les diies miinlnnyes, e axi lo dit rey leouis acomuna
adaqucsl virluos caualler lo dil condal, mananl a lols los nobles, c
barons de lol lo principal, lo obeissen axi coin a la sua persona ma-
leixa: lo dil en grifa no lenia «sino vn íill infanl poch al qual apella-
ucn grifa pellos », per com hauia en cerls lochs de *la sua persona
pels vn los allres lioincns non han, c com sian cerls que en les corls
deis grans reys, e scnyors, regna lo maligne vici denvega, en la cort
del rey leouis ffol. 21 ) hauia vn comlc apcllat lo comie salamo, lo
qual coniinuameiit Iraciaua mal dir al rey del caualler en grifa qui
(I) Lo onlreco.nado es lo que soencueilra en las Gesta Comiium Barcinonensium
tal cual lo publicó Pelrus do Marca.— Cap. I.
%
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361
gouernaua lo comdal de harcelonn, e lol lo principal, V lot lo
mal (ractamcnt Toya lo coime salamo per que enleuia en lo regi-
miMit del comdat de barcclonn, Eulant quel dit en grifa fo malmcs-
c!ai ab lo rey donanlli a emendre (juel -dit en grifa volia en se-
nyorir del dil condal, E leuarlo al rey, E com la primiuencia real
lois lemps sia occupada en guardar que en sa altesa no sia en
alguna cosa perjudicada, (1) lo dit rey crcent, e donanl ferina cré-
enla a la par engeria [t) de la error colorada per les persuasiues
indignacions, (3) acorda, e trames embaxados al dit caualler grifa
que de conlineul vingues a ell, pero maua ais dils em! axadors que
*com fossen en arboua quel fessen venir aili lo dit grifa, c eslant
aquí vn jorn altcrquejanl de nones ab vn caualler francés de la
conpanyia deis misatges del ley, lo dit caualler francés pres de la
barba al dil en grifa molt vllragosamenl, lo qual veenl se axi ami-
nuat, ab gran ira aranca laspasa c mala lo caualler francés, lo qual
cas seguinl. los misatges preugueren lo dil en grifa, e son lili, e
aportaren lo pres (4) al rey de franca on lo rey era les c.onpanyes,
e geul del dils embaxadors tornaren liauer bregua ab lo dil en
grifa, en la qual bregua lo dit eu grifa fonch morí, (o) e uisl acó
los dils embaxadors menareu lo fill del dil en gri r u al rey, e lo
rey pres lo quel fill den grifa era molt poch iníaul.» (6)
43. Aqí t euros com lo emperador leonis romana lo fill den grifa al
cornte de f landes , e cotn dona lo regiment de borcelana al comte en sala-
mo , e com lo fill den grifa apellat grifa pelos^ gendre del comte de flan-
des mala al comte , en salamo en bar$elona , de la morí que hauia felá de
son pare . — (l fol. y 6 rengl .)
«Donchs mort lo dit en grifa, e lo rey sabent la dita morí, e
causa de aquella, fonch li molt greu com axi lo hauien morí, c lo
rey pres lo fill del dit en grifa, e comunal al comte de flandes» qui
era parent del dit rey qui alli era, emananlli quel fes nodrir ab gran
cura»», c de conlineul lo dil coime rebut en si lo dit in r ant trames
aquell á sa mullcr la comlcssa en flandes, e a pres leí ago, lo rey co-
muna lo regiment del comdal de barcelona al comte salamo, segons lo
dil comte sauia sabut ginyar, e Iractar de molt temps aíras; aquest
comlc salamo rcginl aquest condal aluraua quasí conlinuanicnt eu lo
(1) En olguna manera o cosa lesa ni periudicada B.
(2) Aparcngia B.
(3) Induccions B.
(A) «Presos at rey de tronga, o essenl prop lo pug ipuig) do franga on lo roy era
lauors, les conpanyies » B.
(5) «Matáronle gerca la villa de senyora sta. m • del pucli do íranzia » MS. de
Ja Bib. Esc. quecomlene la crónica de San Juan do la Porta.— Siglo XV.
(6) era infa nt molt poch B.
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condal de ccrdauya, c foul pocli en barcelona per v° C0U1 &e liraua
mal ul> los barons de la Ierra; adonclis erial, e uodrít en grifa per la
comlessa de (laudes, c felja gran, aquell se u a mora de la filia del dil
comlc de (laudes, e aqüestes amors foren per cascu de aquells lant
estretanienl conlinuadcs que les porlarcu al darrer couipliment, e ul-
lim desig de ses voluntáis, en lant que ax¡ cora en la conlinuacio no
foren sino dos, a la fi de aquellos ella romas acorapauvada de si ma-
leixa dins si malcixa, c aixi cora en aquella ora no eren estáis sino
dos, eu la (i de dos foren Ires, (1) la qual cosa alesa a sabuderia
(fot. 21 v.°) de la dita coratesa li desplaque molí, c dins si ue bague
ira, e no sens justa cansa, roas per esquiuar vergonya, c desonor, di-
ssiniulant lacle cobri, e amaga aquel!, e ab siugular ordo, e modo,
auisa al córale, lo qual acorda que puix axi se era seguir, que lo dil
en grifa prengues sa filia per rauller, e de conlinent la esposa ab
aquell, e fcnli jurar que si el! cohraua lo regiraent del coradat de
barcelona segons son pare tenia que ell compliria lo dil malrimom, e
acó formal, e promes, («trames lo dil en grifa com apcllegri ab dues
dones vellos que anasscu ab ell á sa raare á barcelona, e estanl allí
aribai, e manifeslant se a sa mare propria, e aquella haueulo conegut
esser son lili verdaderaraent, (2) ne hagtie gran goig, e plaer de la
visla de aquell, e de conlinent conuoca tols los barons, c araiebs de
son pare, e mostráis lo dil fill en grifa, de la qual visla lols los dils
barons, e araiebs foren molí alegres, com fossen estáis grans ainichs
den grifa pellos son pare,» ( 3 ) e vn jorn cora lo dil en grifa caualcas
por la ciulat. ab los barous, eu aquell teraps lo comle en salamo fos
alli en la dila ciulat de barcelona com acoslumas alurarbi per la ra-
bo danount dita, en conlrant en lo dil en grifa a lo córale en salamo
prop lo castcll qui es a la pla^a de les cois, aqui lo dil en grifa ma-
lí) B refiere el; hecho en los mismos términos. Tomich se Umita á decir: «les
amors «miniaren a tant quell dil en grilla emprenya la donzell?,» en lo cual debió
copiar al compilador de las Gesta Comilum quien dice en ente punió: «cujus Cora i lis
liliam Cactus adolescons gravldsvii» y continúa: «nullo lamen conscio practer puel-
Ife matrem, qu© sagaciler hoc cognovit, aguilumquo púdote magia quamassen.su
facluoris hoc celavit. Bees Uaná igitur maier cuinam posset viro flliam suam irado-
re, limeña ollam ne si hoc ad aliquorum notiliam pervenirei, puella ln oprobrium
omnium ínciderot, hoc consi liurn ad invenil. Praediclum elenim puerum ad jusju-
randum compulil ul sialiquando volenie Deo hore paterno comiialu scilicel Bar-
cbinona), relnduoreiur puellam stbl matrlmonialiler copulareis— Cap. II.
(X) eó quód in quibusdain insolilis bomiuis parltbua eral piloaus iu corpore.
Gesta Com.
(•1) Hé aqui como refiero ol suceso el Cron. de losCondo$: «Igitur omnes lili
magnates recogitanles quania fraude etopprobrio paier ejus occisus fuerlt el isio
exberedalus, cura pro dominio susceperunl el el Adera lamquam suo domino ser-
val uro se juraverunt: Conslilulo igitur dio conveneruol omnes simul cura puero
in locura ubi Saiomonem nalkme Gallicum Comiiem tune Barchinonensera deborc
inleiesse didicerant ibique coromunissi consdio manibus propiia ovagiualo gladio
puer procdictus praofaiura Comiiem inlertccil »-Cap. II.
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Ui lo coime en salame de colp despasa liaron i u ulmén!, com fus estal
grandissim enemicli de son pare, lo qual en grifa de coiitinenl sen-
senyori de (ola la ierra com a regidor de aquella, al qual los liarons
obeiren com arogidor, e fet acó, lo dil engrifa no oblidanl se lo sa-
gramel que bauia presta t al comte de flandes, laníos!. pu¡\ bague co-
bra t lo regiment del dit comdat, «trames dos embaxados aílandcs per-
ipte li aportassen sa mtiller la filia del comte de flandes,» c com lo
comte e comlcssa bagueren rcbul los embaxados, sabul per aquclls
coln era eslat lot lo fet de la mort del comte salamo. foren conlcnls
de donarli sa lilla, e feren aparelar aquellas e ses companyes com se
perlanva, adonchs trainesa sa filia an grifa en barcelouu lo comle de
fandes caualca, c ana en £ran$a al rey, e contali tol lo cas, c la
manera de lot com se bauia seguit, e lo rey ab molla clemencia, li
perdona la morí del comte salame, *c li a ferina lo regiment», per co
com la filia del conté de flandes muller den grifa era neboda del em-
perador Louis, per qnant lo comle de flandes era cosin gemía del dit
emperador, c per espay dalgun temps lo dil en gri p a ana en franca
per seruir lo rey, on fon ben acollil, moslruli lo rey que tenia gruí
dcll axi per esser gentil cauallcr, c valcnt, e san i , com per esser ma-
rit de sa neboda lilla del comle de flandes, qui el dil rey molí ropu-
taua, «c cslant lo dil en grifa en la cort del rey de franca hnc cor-
reu ab letres» de sa muller, «c per aquelles foncb auisat com» lo
rey despanya ab lo rey de regne de Valencia ab infmils «moros eren
entráis en Catalunya, e li bauien presa vna gran part de la lerrrw,
(fol. li.) la qual noua dix al rey de fraucu so plica n tío li donas aínda
de geni darmes ab la qual pogucs cobrar la ierra de que al empera-
dor sabe molí greu per les grans faslichs que» leuia deis moros «per
les grans disposers que !¡ bauien fetcs fer moltes vegades, lioc en ei-
rá per lo cansamcnl que sos vassalls lenicu, axi per les moltes vegi-
des que eren estáis lucháis per les genis darmes que lo dit empera-
dor bauia entibies, hoc encara per los molls homens que eren morís
en dils viatges de Catalunya, per qo respos lo dil emperador que
sen tornas a barcelona, e ques dolosas lo mils que pogucs. que al
present «noli podía donar negun socos» com tenia molies congoxcs,
on bauia nessesari la geni darmes, segons lo dil en grifa sabia, e
lauos lo dil en grifa parla ab lo conté de flandes son sogre qui era
vn molí saui cauallcr, e molí amat del rey, c cossin germa de aquell,
e dixli, senyor si vos volcu esser ab mi a vna suplicado que vul fer
al seuyor emperador, yo crech que yo poria bauer lo condal de bar-
celoua, atenent quanl le vist fasligat de aquella ierra de Catalunya, o
farian molí debe ami, c vostra filia, e a vostres neis; respon lo comle
de (laudes que era molí contení, e axi ab duys ana ríen al emperador
lconis, c per ordinario del comle de flandes en grifa parla e dix:
senyor, soplicb vos sia de vra. inerte «puix nom poden donar geni
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darmes pera detendré Catalunya, quem doneu lo coudal de barcclona,
e tola la ierra pera mi, c per ais mcus, hi veure si porc defendrela
deis serratas»), e lauos lo comlc de (laudes torna a replicar la dita
suplicacio dieut; senyor no sois farieu aquesta gracia a mou gendre c
a ma (illa, finas encara a mus neis qui son sanch vosira, c per tols
lemps aguardaran a voslra senyoiia li » ais vres. Lo dil emperador
respo > que li plaia, e latios lo come de (laudes, e cugrifa hcsarcnli
la ma regraciaiuli la gran gracia quels hauia felá, pero volguc lempo-
rador dos coses, go es, que fos a feu scu lo dit condal, e que pren-
gues lo nom que ell li daría, e axi en grifa pellos fou contení, e lauos
lempador mana venir vn cscriua, c mana continuar la douacio se-
guenl.
44. Acis mostra la donado que feu lemjierador leouis an grifa
jyelos del prindpat de Catalunya, c mudati el nom apellantlo llamón
berenguer, e per que era casat ab sa neboda la filia del eomte de
flandes lo adeuta, e li dix nebot, (1 ) — 1 rengl.
Nos leouis per la gracia de deu emperador de alamanya, de ro-
ma, e despanxa, e rey de franca, done a tu ramón berenguer, ne-
bot íiicu, lo condal de barcclona, c lot lo principal de Catalunya,
ab tola aquella juredielio que nos haucm en lo dit condal, e prin-
cipal, c ab tola aquella sen) oría que nos haucm sobre lols los ha-
biiadors de la ierra, axi cundáis, vczcondats, baronies, e cauallerics
que en lo dit principal son, empero aluramnosbi los postáis, e
que vos ; c les vostres siais tenguts venir a noslrcs corls com nos,
o los uoslres vos conuocarcn venir aquellos, e foncli felá la dita
donado en lany dccc.xxv.
'tal. 22 v.°) 45. ylp/s mostra com en Ramón berenguer torna en
banelona ab la donado del dit comda t , e prindpat de Catalunya t de
la qual assumpsio en eomte , e senyor de Catalunya los barons , e po-
bles ne hagueren plaer . (2)
Obsesa la gracia demanada lexencia al dil emperador lo dil en
ramón berenguer alcas grifa pelos lo qual uom may lo perde fin»
que morí demana aiuda al comle de ílandcs son pare e sogre e
ab cincli ceníes lances de geut del dit comle ana en Catalunya, c
ariba a bargelona de que li fon feta tan fe ran festa que Ironía joros
duraren los balls en la dila ciuiat. c conuoca lois los barons no- v
ll) No lo Irao R
(2; txlructau , suprimiendo mucho, y englobando el cap siguiente, en B.
V
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tificals la sua donado, e scnyoria foren ne molis coutents, c feron
molla geni darmcs, c batallaren ah los moros, c a ducs batalles
los moros no esperaren, pus «lanzaren tols los moros» de catalu-
ma, c«c aquest en griía pelos fou lo primer comle.. e natural se-
nyor de Catalunya, edifica lo monestir de ripoll, en reucrencia de
nostra dona santa inaria, en lunv dccclxxxxviij, (1) lo qual com:e
en grifa pelos hague de sa muller quatre filis, lo primer bague
nom Nolf. (2) com fos procrcat ans que fosen esposáis, aquest fou
inouge de ripoll, e apres lou bisbe de la seu de urgeil; lo segon
morí ab veri c fonch soterrat al monesiir de ripoll; lo terg haguo
nom mir, qui foncb comle de barcclona, c de besalu, o de rose-
lio, c de ccrdanya apres son pare; lo quarl fill bague nom sunyer,
e foncb comle durgcll, e aquest en grifa pellos fou bon comle, e
benigno e ualeros, en armes, e morí lanv .dccccxij., c fonch so-
terral en lo monestir de ripoll.
46. E apres liegna en lo cornial e principat en mir , fill de dil
en Ramón berenguer, lo qual regna poch . (3)
Apres de aquest, en grifa pellos foncb comle de barcclona, e
de toles les torres, son fill lo terger, en mir, c de edat de .xviij.
anys, lo qual bague muller de que procrea tres filis; lo primer ba-
gue nom xifre, (4) lo segon oliba, lo tercer miro, aquesl comte vix-
que pagifich c foncb en lany .dccccxxviij. e menire vixque no fe:i
acles neguns los quals mereixquessen csser mesos en memoria, e
fonch solerrat en ripoll.
47. Apres regna en lo dit comdat. e principat , xifre , fill del com -
te en mir lo qual vixque poch en dit comdat .
Morí lo comle en mir (5) subgei son fill xifre, qui apres morí
del comle son pare foncb comle de bargelona, e de rosello ; c lo
dil oliba segon fill fou comle de basalu, e de gerdanya, c lo ter-
cer fill en mir foncb bisbe de girona, e com aquests tres germans
fossen cbicbs en lo lemps que lur pare morí, fonch los donal per
(fol. 25) curador en sunyer, lur oncle, comle durgcll, c aquest go-
uerna be e regi los condals .viij. anys, e conplit lo dil lemps los
infanls fets ja grans, e abils a regir los condals desús dits, lo com-
tc en sunyer reslilui a cascu los condats segons lur pare los ba-
tí) 8S8. B.
(2) rolf. B — Radulíum— expulsos usque in fines llcrla compulit. Gesta, cap. 11.
(3) Igual en Gesta. Cap. V.
(i) Semofredum.
(5) lo egregi baro on mir— B. En este códice siempre antecede á los nombres
de los condes el epileto egregi.
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ura lexaf, e ordcnal, c a pros lornasseu en son condal, c morí lo
conilc en xifre lany .dcccclxiiij. lo «¡nal regí be, c sauiaincnl lo
condal de bnrcelona .xviij. anys. (1)
48, Apres regna en dit comda t, e principal to comte en borrell
que era cosingerma del dit comte en xifre , ;x*r no teñir hereter. e
son germa esser indispost.
Passai donchs de aquesta vida lo comte en xifre sens flll, sub-
cei en lo condal son cosingerma, en borel, comte durgcll, (III del
conilc en stinyer, c no subcci sou germa en oliba cúbrela com no
ios bom adrei de sos membres, e liaitia vn vic¡ (4) que no podía
parlar que primer ab lo peu no graias en ierra, com si fos cabra,
e per a^o foncli apelal en oliba ca brota, e per aquesta rabo per-
de la suchccssio del coindnl de bar^elona; aquest comte regi los
coudals gran lemps, e apres se leuaren los moros qui eren en
frontera de sa ierra contra lo dil comte borel, e li feren gratis
dapuatges, e vcni a^*o lo dit comte, vu jorn ixque a la batalla con-
ira los moros, la qital batalla ell perde, c fundí la dita batalla en
valles, en lo pía de nicabous, (3) apres de moneada, en la qual ba-
talla perde .d. cauallcs, per rabo de la qual perdua foncb sitial
dius baldona, e teninl lo aseigal trámete ren ab Irabticbs (i) dins
la ciulat luis los caps deis cauallcs morís en la batalla, los qi a!s
lo dit comte feu soterrar en lo vas deis marlirs a seut just, e
com lo linguessen molí estrcl (5) coniiengue al dit coime descm-
parar la ciulat de bu rodona, e lexada ais moros, c re tragues en
les munlanycs en la ciulat de mames a, c foncb en lany .dcccclxvj:
(6) eslant en la ciulat de manresa aiu.HU lols los barons, nobles,
e cauallcs, entréis quals lii foncb noliba cabretn, (7) e lo comte ro-
ger de pallas, c lo comte dampuries nugel, fn' huguetj en hernal
vezconte de bas, en gujllcn bezconle dalquer foradat, en pone vez-
comtc de cabrera, en veh de malaplana, en perc galccran de pinos,
en dalmau de rocaberli, en veh folch vezcomlc de Cardona, (8) en
perc de muncada, en marti joban de ccruello, en veh de porque-
ros, c en gucrau alaniany de jardi, h¡ en pere arnau de fcnollei,
(I) Bstén on esto cap. comprendidos tos V y VI do Gesta si bien en este fallan
algunas cosas.
(t) vna homanllal. B. « qui ideo Cabrela cognominattis cst qtiia cum ira-
tusoliquid loqueretur, uno sropius pedo quasi cavare videbalur.» Gesta Comitum .
(3) B Matabous.
(4) B. ab ginys. Tomich. ab un giuy.
(o) estretament aseigal U.
(ti) 965 0. Í8 1 ) Gesta Cotn.
(7) coime de husillo « de sardanya— Tomich.
(?) Hasta aquí Tomich y B, por continuar donde dice «i* com f o* sen aiuslats.’
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en vgo de besora, en bernal de viladcmany, en pere de rochnbrtr-
ua, en guillen de puigpardines, en ernau de douega, en ramón de
moni esquiu, en perc de itionboy, en bernal de belpuig, en luis
de canet, en dalinau de clarainunt, en berengucr damcr, En jofie
de pere tallada, en ga leerán de comenge, e molis abres caualles
casi tois los de les mu n La uves, e com fossen aiuslnls, dix e .expli-
ca lo comle en borel aquells les páranles scguenis; barons, e ca-
uallers ineus, ja sabeu coir» los moros a for^a darmes, c per so-
bres (fol. 23 v.°J de fam me han lolia la <;¡ulat de barcelona que
norn resta prop ella sinol casiell de muncada, e de ^eruello, per
ipieus precli caramenl aiols eusemps quanls son agi quera ajuden,
per forma que la puiva cobrar, los quals borda la proposicio a ells
felá li respougueren al dit conte que :d!s eren contcnts de bou
grat aiudarli. peí o qucls paria que ell deuia sobre acó tramelrc
embaxada al papa, e al emperador, e al rey de franca quel de-
guessen socorrer, e aínda r de geni darmes pera cobrar la dita ?iu-
lat e ierra, per la qual cosa acordada la dita embaxada preslaincnt
Toncli tramesa ais dils papa, c senyors, e duranl lo letnps de l.i
dita embaxada lo dit comle e barons, e cnnalles. veent quel csta-
nicnl militar se dominia per les inolics morís deis caualles en K*s
continuados batalles, en les quals sen perdien- molls, bagucren de
consell, e acordaren entre tots los barons, e caualles, que lo dit
conté otorgas priuilegi militar a tot liom qui pogucs sostenir ca-
uall, e que en esta manera hauricn prou geni de cauall, e de con-
linenl lo dit come otorga lo priirilegi a cascu de aquells que sos-
tendrán vn cauall, v e per rabo del dit priuilegi dins pochs dics lo
dit comle, e barons, se trobaren ab .dcccc. homctis de cauall, (1)
los quals de aqui auant foren apelláis omens de paralge, casi vo-
lcnt dir que eren en totes coses país ais cauallcrs, ara es romas
que diem liomens de paratge volenl lo dit comle, e prouciut que
les cases (2) de cascu de aquests axi com eren seruents, c paga-
ucn peytes, e leudes, fossen dils franchs. E veus la causa com fo-
rcu atrobats e feis los hoinens dé paralge, c fet a^o, lo dit comle
ab los barons, els caualles els nitros de cauall nouament fets ana-
ren a selgar barcelona, la qual dins breu temps bague cobrada, e
daquell temps en $a per mer^c de noslre -senyor deu no ses per-
duda nis perdra de ¡nfcls. c cobrada la dita ciutat, lo socos del
papa, e del emperador, c del rey de franca foncli vcngul, en lo
qual viogucren molts nobles liomens e caualles, deis quals son exils
inolts deis linalges que buy de presenl son en Catalunya, los quals
(I) a cauall armals. B.
(í) quo lea caaes do cascu do aqueta rosea dita mases o de aoruents que eren
Toasen dita Trancha. B,
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no eren entráis de primer. Co es arnau corcnm, bernal de sorra
longa, pere alumanv, pone sagú nidia, guiilem pnrteila, pere de lucha,
(lúea) Ramón aiamauy de balccrcy, (1) lois de caslellui, guiilem de
hel loch, daluiau de claramuut, bcrlhomeu de vi la Trancha, berenguer
de puig gaili, galeeraji de rosanes, jicrc de monluvi, bernal domin-
go, Ramón de mondar, ferren de negra, (1) Raiuou de vilaragut, pe-
re de barbera, pere de senl clir, bernal dezTar, berenguer de pe-
guera, (3) e molis altrcs caualles, ets ab lots nqucsls, e ab los ba-
la:ons, cobra fins a lerda, la qual ierra parli ab los diis barons,
e caualles, e cobrada lola la ierra, lo dil comle borcl sen lorn
en bareelona, c lorua a red i li car lo moueslir de ripol lauy dccce.lxxvj.
e hauia xxvij. anys que era comle de barchinona, e aquesl pro-
crea de sa mullcr dos lilis, lo primer Tonel» apellal Ramón (fol. W)
borel, c Touch comle de bareelona, lo seguí» bague nom armengol
que Tonch comle durgell, e feui sos dies lo cumie borcl en bai\*c-
lona, e Tonel» soterral en lo moneslir de ripol ab gran liuuor lany
dcccclxxw. (i)
49. Apres regna en lo dit comda t , e principal , en ramón borrell.
fill del dit comle en borrell , lo qual fonch rnolt bon caualler e ana
a fer valen?a al rey de eastella contra lo rey de cordoua , moro, c
morí en la batalla .
Morí lo egregi comle en borcl such^ci en Ramón borel en lo
condal de bareelona, en armengol Tonch cumie durgell; en aquest
lemps lo cotudal de bareelona eslaua en pan, c iranquililal ab lo
dit comle, e ramón borcl volenl crexer la sanan Te cristiana ana
a cordoua ab lo rey de caslella, e de león, contra los moros, $o es
contra lo rey de cordona lo qual aporta molla bella geni de ba-
rons, c caualles de Catalunya; esenl ala en cordoua hagucrcu graus
batalles en les quals morí molí animosnincul lo comte (repelido)
durgell nannengol, gorma del dil comle en ramón borel, c mori
lany .mj. e Tonel» aporlat lo son eos en Catalunya, e solerral en
ripol del qual romas vn fill apellal armengol, c apres xxv. anys
lo comle en ramón borcl de bareelona mori, del qual romas vn
fill apellal berenguer qui apies Tou comle de bareelona.
(t) do coiuello, B. Esle añado ol nombro do llamón de balcorony.
(?) íerror donueyo. D.
(3) Todos eslos nombres propio^ llevan la lolra inicial, ounquo minúscula, cru-
zada 6 guisa de adorno con un (razo do bermellón, uso quo so conservaba vn algu-
nas do las primeras obras impresas.
;4) «Asi está cu ol anyalaniiguo do H i poli.» (ñola al roárgon).— C9J. Getto-Com.
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50. Apres rey na en lo dit comdat de barcelona. en berenguer , fill del
dit comte en Ramón borrell .
Aqucsl berenguer fonch coinle de bargelona apres morí del' pare,
e pros mullcr, la qual 1 agüe tres filis; lo primer foucb apellal ramón
berenguer, qui apres morí del pare fonch comte de barcelona; lalirc
foucb apellal guillem berenguer qu¡ fonch comle de manresa, c morí
sens filis; lo Icrg fonch apellal sang berenguer. lo qual apres per morí
del guillem berenguer fonch comle de mauresa, e morí, c fonch sote-
rrat al moneslir de sanl benet, e lo coime en berenguer pare deis
desús dils fonch cauallcr de pocli esforg, e per go los moros 1¡ leua-
rcn la major parí de Catalunya, co es de lobregat flus a lorlosa, e lo
camp de tarragona, c mori lany m.xxxv., c fonch soicrral en lo mo-
neslir de ripol.
51. Apres regna en lo comdat de barcelona en ramón berenguer , fill
del comte en berenguer , lo qual fonch molí valeros cauallcr , e perseguí
tant forl los moros que li vingueren a fer Iraut.— Esle cap. XV de la
gesta está muy reducido á 13 lineas.
Suchcei en apres de aqucsl comle \n fill apellal ramón berenguer,
lo qual per be fos romas joue com son pare mori, era molí saui c
molí ntenlal, e per go en gran jouent li digucrcn vcll, c fonch lanl
virlnos, e lanl insigne senyor, que xij. reys moros que lian ¡a en la
ierra li feren iraut mentre vixque. c cobra deis dils moros la major
parí de Catalunya quis diu la nona, c la que son pare hauia perduda,
la qual parli ab los harons, c caualles, c conquista la ierra, c langals
los moros de aquella sen torna en bargelona bon conuoca conscll ge-
neral, c gelebra corls a tota la torra, en les quals ( fol . 14 v.°) futen
molls bisbes, c cumies, c vczcomtes, harons, c caualles, del principal
de cnlalunya, c lauos feu les leys que buy son dites les vsatges de
Catalunya, ab los quals buy se regix bargelona, e lo principal de cata-
luna, e en aqüestes corls lo dit comle agradua los comdats dicnt los
aposals, (sic) (1) sobre los vezcondais, noble c varuesor, mas nols apo-
sa sobre los nou harons quí primer ab oger caíalo entraren, ais quals
lo dit comle mes en grau de comes, apclhmt lo$ conlcs, volenl que
lurs barouies fossen aguts com a cumies; aqucsl comle en ramón be-
renguer dix e nomena a casen que amar a cauall millos, c cascu de
aqucsl lo joro que prcnia lorde de cauallcria hauia a fer vn om gé-
neros qui tingues feu per ell, e hauia a teñir altrc que li aportar
lasen!, c tols eren generosos, los qui seguicn Inri de la cauallcria era
dil companyo, c lalirc cscudcr, en cara gradúa los ciuladuns, e bur-
v 1) Tomich. M. 31 v.° p^leitatn. Asi los llama también don Pedio on su crdi ica.
No estará bien, aponats y será esta la verdad palabra? V. la continuación. K1 c-d 11
dice aponíate y también demuestra errar de copia en la frase noan ponUts quo sigue,
fol. 31 v.°
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310
gesos ilc son condal: a que si coime tingue dúos mulles de la primera
llague dos lilis; lo primer hac nom pere ramón, lo sepon berenguer
ramón; de la segona mullcr apellada nldnmus, tingue vn fill npellat ra-
món bcrenguer; los de la primera muller foren de natura (1) de vi-
bra, e lo primer feu morir sa madnsira: aquest coime en ramón
bcrenguer (t) vixque .xxxxij. anys, e morí en bar^elono, e lexa
per cómic de baldona lo lili de la segona muller qui era ape-
lla! ramón lierengucr com cll mateix, per ^o com fonch mal con-
ten! deis altres filis de la primera muller: aquest cointc en ramón
berenguer (3) fonch senyor molt ánimos, e valent en les armes,
beney, e piados, e molí liberal, e prous, e fonch molt bell caua-
11er, gran, c ben format de eos, c per ?o com tenia gran espe-
sura de cabclls al cap fonch li inposat lo comlc en cap destopa,
aquest pres per muller la filia del duch en rubert gitart duc de
pulla, de la qual bague vn fill apellat ramón bcrenguer, E lo ger-
ma, fill de la primera muller, apellat pere ramón, mogul de iniqui-
lat, ab gran envega, per yo com son pare liauia mes amal al com-
tc en ramón berenguer, qui era primer fill, vn jorn ananl lo com-
te en ramón bcrenguer per un cami a un locli apellat parlilu, qui
es en lo cami de girona, eslalricb, (4) lo dit pere ramou ma-
ta son gerrna (5) lo coime en ramón berenguer. de la qual morí
tota la térra ne feu gran dol, c nagticreu molt cnuig, especialment
per la causa, e rabo quel liauia morí, c de conlinenl la ierra so
lena contra ell molí vituperosament, el foragilaren de la ierra, c
per aquest pcccal lo dit en pere ramón perde lo parlar, e fonch
irat per totes les genis del mon, c anassen en jhcrusalcm, c mo-
rí en lo pcrcgrinalgc; aquest comlc en ramón berenguer liauia tcn-
gut son comdat set auys, c fon fmortj lauy .xixxxij. c fonch so-
terrat lo scu cois cu la scu de girona.
52. A pres reyna en lo dit cornial de lmr?clona en ramón arnau
berenguer , fill del comte en ramón berenguer; aquest comte fou lo val-
leros caualler del mon , e delliura la anperadriu , e feu fer aquesta
recordapio deis acles de Catalunya . — Muy reducido en Gesta donde
liada dice de la aventura.
«Mort lo comte en ramón bcrenguer*» apellat cap dcslopa, nxi a
mala (fol. 25) mort com es dit per son gemía, «los harous, c caua-
(1) do natura de supra B.
(9) «língue son comdat .xlij. anys e morí en barcclona lany .Mlxxvij. o fou so-
terral enbarcclona e lexa comlc .... » B.
(3) fonch baro mol ardil en armes, benigno o piados, alegro, e molt larcli, e
prous fou bell hom do cors,.. B.
{ ■) Lo mismo B que Tomioh nombran parldu qu i et en lo de girona a hos-
lalncli.
(ó) «uu^i son frare lo complc». B.
V
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.171
llers, c tota la ierra prcngucren per eomte en ramón arnau be-
rengner son lili, arpies! foncli molí noble eomte, e molí valenl en
armes, c pros per nnillcr la filia del emule de Girberli Coniilis Provincia-
de mila. ( I ) apellada dolca; aquest es arpiell noble, c virtuos eomte que
del ¡ora la emperadriu de alamanya dolíais teslimoui que l¡ foncb
aleuat, per la cual rabo bague lo comdnl de prodiga, (i) e seguís
axi que dos couiies deis majors dalanianya digucren al emperador
que la emperadriu sa mullcr era euamorada de vn caualler de sa
corl, e que si sa senyoria no y proueja mimlara molla desonor
sua, e lauos lo emperador mogul de ira feii se venir la empera-
driu davanl, e dixli la acusado que de ella liauia oit, la empera-
driu se coniura que ja mes ella tal cosa pensa, ni en res ella
bauia falit a sa honor, pero que los dils comies lo y hnuien alie-
uat per mala voluntad que lenieu a son pare lo rey de bohemia,
al qual eren mol lenemiclis, lo emperador conuoca los cauallers, e
dix los la excusado que la emperadriu fcya, lauos ctls digucren
que si negu gozaua dir que axi no fus, que clls los lio conbatricn;
lauos feu metro en cargerc a la emperadriu, e donali sentencia, que
si dins vn any no trobaua que la deliuras contra los dils condes que
la enculpaueu, que cll la íaria cromar segons la ¡nsli+ucio de alaman-
ya, e axi la emperadriu resta presa, e nos trobaua negu que gosas
combalre los dils condes, perque eren gratis senyors e los majors de
alauianya; de ques seguí que vn jinglar de casa de la emperadriu du-
lcid se de la preso, c fals teslimonf que era aleuat a la emperadriu,
mes se al cap de aliar per toles les cases, e corts deis reys hi sen-
yors del moni, dient la dcsnueulura de la emperadriu, per moure los
ánimos del senyors, o ais lurs caunlles, que algu entras «á deliurar per
la batalla la dita emperadriu, c arriba a bargelona en la cort del
conde en ramón berenguer damunt dil, e comía lo dit fet. E lo córa-
te lioinl lo quel julglar raonaua deis fals tcsiimoni que era aleuat a
la dita emperadriu, mogul de animo virtuos. se mes al cap de anar en
alamanya per conbalres ab dils caualles per deliurar ¡la dila empera-
mdriu, e secrelamenl acorda de elegir vn caualler de sa ierra lo
pus vaient que lauos se irobas, c axi ell elegí en herirán de roca-
bruna de aportarlo sen per companyo. E lo pus secrclamcnt que poch
se mes en puní ab x, escudes, o pros lo julglar, c ana per ses jor-
nades fins alamanya, c aribat on era lemperador dona scniinicnl com
aquí eren dos caualles qui venicn per comhatrcs ab los dos qui cn-
culpaiicu la emperadriu, lo emperador ne bague inolt plaer, E venguts
dcuanl lemperador digucren eoni clls e.en aribats de Catalunya per
(1) milan. B.
(2j En oslo punto, el cod. B salla á donde dice A: oE apres quel dil conde
lunch tomat del emperador, empres la conquesta de malorcha... ...»
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371
entrar en la lia l«il la por la dclinracio de la cmpcradiiu, c axi que sa
senyoria nc anisas al dos caunlles vasalls sens qu¡ osla querella sos-
icnien; el emperador lantosi los cnuia misaigcs a ses ierres on estanco,
en el eniretant feu molla fasta ais dos caunlles, c un jorn lo coniic
cu ramón ffol. 23 t\°J berengner dix al emperador, que li fes gra-
cia li lexas parlar ab la emperadriu, per que scnlis si tenia
culpa, puix per ella ells se mélica a perill de morí; Icnipcrador
foncb contení, c axi lo comlc en ramón bcrenguer parla a la empe-
radriti, c coniurala dienlli que nol engauuas ni volgucs que ell hi son
companyo enlrassen en aquesta batalla sens sostenir bon drei; la em-
peradriu li jura que may lal cosa pensa, ni ja mes bauia comes, be
era venial que ella amana aqtiell canal ler per que li era molí leal e
molí servicial, lti per que era molí afeclai a son pare lo rey de bo-
hemia, c axi que ells podien be enlrnr en la batalla seguramcnl, la
emperadriu li demana de gracia li dignes qui era, per que si den li
fcya gracia ¡xqties ab victoria com ella confiaba de la batalla, lo po-
gucs remunerar, e lo comtc foncli conlcnl dirli com era en ramón
bcrcnguer comtc de baldona, c quel tingues secrei; la emperadriu
nc bague molí plaer com tnn gran senyor, e tanl valenl nomcnnl per
lol lo mon cnpucnia son fet, c lo cumie li demana vn ancll per sc-
nyal, c la emperadriu lo hi dona, c aparellas lo dit comlo c son
companyo en bertran de roquabruna pera la jornada, c com la pla-
ca foncb n puní, en lo vespre ans de la jornada ana lo comlc en ra-
món bcrcnguer a parlar ab Id emperador sobre dita jornada,
c comlorna a la posada no Iroba son companyo. En roqua-
bruna; congoxas ab los seus que era den bertran, digucrcnli
bauia caualcat, c no sabieu on era anal, cerquenlo de ca, de la,
may lo (robaren, lo comlc trollas desespera! de la viltai que lo
dil roquabruna li bauia fcia, c ana al emperador, e dixli com
son companyo de por sen era fogil, e quel soplicaua donas
urde ab los dos alircs caualles fossen conlcnls la u se conbaies
primer ab ell, e que donada rao a la u si nostre senyor lo acom-
paña donaría rabo al altra, lo «imperador dix era contení, e que
deya forl be, c feuse venir los dos vasals seus, c ocorda dita ba-
talla axi com lo comlc en ramón volia, c en Icndcrru ells entra-
ren en lo camp prcscnl lo emperador, e la emperadriu qui so (po)
miraun, c donaren se de les lances a cana II de tal forma quel com-
lc onconlra, c nafra vn poch labre cauallcr, c laltra cossa (carrera)
ells scnconlraren abduy forl de (al manera que abdtty foren nafráis
pero lo cauallcr alamnny foncb mol malí nafrai per que li passa tot
lo uolaul, dcsacbnaus (desangrábase) tant, que com foncb al cap del
eos de la liga cayguc morí del cauall, lo comlc en ramón vehenl a^o
descaualea, e cuyta ves ell per acabarlo, c iroba I que ja bauia relu-
da lamina, la reinor foncb tan gran c lo plaer del emperador, e ma-
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373
gor de la cmperndriu traen lo comtc de la lien, e lo emperador lo
fa curar de la nafra, e plague a deu era poca cosa, lo cotillo en
ftitnon diu que per lo endema vol deliurar lallre. E Iauos lo ca-
tialler alamány que veu la destrea del cnualler caíala, c com ha-
uía mort son canpanyo, e regonexia sa congiengia que no tenia
bon drel, ans hauien aleuat lo crim a la emperadriu per mal vo-
lengia que (fol. 26 J tenien ab son pare lo rey de bohemia, feu dir al
emperador que no volia entrar en la plaga, ans la suplican» que li
perdonas com eils malament hauien alleuat dil critn a la emperadriu,
Iauos lo emperador 110 li volch perdonar, ans lo feu portar pres a sa
tuuller la emperadriu quel fes cremar o matar com a ella volgucs, lo
caualler veiilse culpat, o que dignamenl merexia la mort, demana mi-
sericordia a la emperadriu, dicnlli la sua maluestat hi de son com-
panvo, e com per maluolcncia de son pare hauien felá esta sua
aleuangn per que lo emperador se pnrlis della, e no procreasscn ¡o-,
fonls de la gcncracio del rey de bohemia quils era euemich; la empe-
vadriu respos que no volia de tant mal liom pendre vengunga de
tnorl, sino que a deu remetía la vengas de cll, e que no volia sino
que fos esterrat del imperi; lo emperador latios pren la emperadriu, e
feren gran Testa al caualler caíala, c conuidal a mengar ab ella
cont lo emperador lo volgues conuidar, e lo conde en ramón be-
renguer prega a la emperadriu no dignes al emperador qui era, c~
sens quel emperador no sabe quis era partís cuytadament, c tor-
nasen en bargelonn; la lesia fo tant gran que .x. dies dura la ale-
gría que la ciulal, e tot lo poblé feren per la victoria, c gran honor
que hauia hagudu lur senyor en ramón herenguer. E partit lo comtc
del emperador, lo dil emperador se dolía com no sabia qui era lo dil
caualler, e congoxaut sen ab la emperadriu, Iauos la emperadriu ho
dix al emperador; senyor dix ella, lo caualler nie pres ab jurnment
que no digues a persona del mon qui era, lii cll se dexela ami, em
dix era lo comle de harceloua en ramón berenguer; lo emperador de
ago fo molt alegre que tant noble caualler hauia deliurada sa mullcr,
e tanlost li feu vua gran embaxadn al dit conde la qual arriba en
bargelona dienlli com leniperador hauia sabul que cll era lo caualler
que -hauia deliurada sa mullcr, c per go que li paria no halterio lion-
rat tanl com ell merexia. nil hauia salisfet ni rcmumeral cll ni sa
mullcr. li demanar.cn de gracia, o que ell vingucs a eils, o que ells
irien en bargelona. Lo comlc en ramón dcllil.era do anar al empera-
dor com era rabo, e mes se molt en puní e inoli arompaiiyai de sos
barons, e cauallcs, c ah mil rnualcadurcs ana cu alamanya on lonch
rebul ab tanl gran solemnilat, c alegría, que niav gens veten tal
fesla, e aquí lemperador, c la emperadriu lo aeolliren marauellosa-
ment, e menjan vn dia lo coime, inoslra lo anell a la emperadriu per
dcmoslrarli com ell era de gerl aqucll que la debuta. Iauos la em*-
Tom. u. 26
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peradrtu de volunlat, e consenliment de sou marit, dona al dit com-
le lo coindat de provenga, ( 1 ) en salis r acgio del grau socos que lo
dil coime l¡ hauia fei, e axi lo cotnlc sen torna, e lo emperador*
e la emperadríu vingueren ab ell fms en provenga, e melereulo en
possesio del dit comdat, e jural quel baguereu los vassalls partí-
tense ab molla amor, e torna en catalura, e tornat trcballa de
fer cerquar en bertran de roqua bruna si seria amagat en son cas-
tjll, o entre sos ¿miclis, e may se troba, crense de vergonya, per
lo falliineut que hauia fet a son senyor, bi asi maleix, e asa ho-
nor. Is apres quel dil comle fonch tornat ffol . 36 v.°) del empe-
rador, (3) etnpres la conquesta de malorcba la qual pres, «e con*
quista la ylla de malo'cba», la qual possehien moros; en aquesta ylla
de malorcba passa lo dit comte en ramón arnau berenguer ab molts
I reíais, comles, e barons, c caualles de Catalunya, «ab nauiles*, molts
seus, c encara «de pisaos» bi de genovesos, essen arribal en la ylla
de malorcba conquista, e hngoe aquella ab multes batalles, pero con-
quístala en poch temps, e eslant en la dita ylla, li fonch tramesa
una sagetia de part de la ciulut dfe baldona en la qual fonch
auisals que luis los moros de la Ierra seren aiustals e teuien aset-
gada 1 amelona, oida la noua per lo dil comle aiusta los barons, e
caualles, e los pisans, e gcnouCses ais quals explica la mala noua
que hauia aguda de bargelorfb, demanantlos de consell que deuía fer
sobre lo dil cas, alqual per los dits barons, e caualles, e altres
nomenats li fonch donal de consell que ab tota la geni que alli era
seiupassas en Catalunya, e que comanas la ciutat de mallorcha ais
genoueses, e pisans, la qual guardarien fins que per lo dil comle
hi fos proueit, e que volenl deu que ell bagues laical los moros
de la (erra tomaría lols los barons, e caualles alli, en aquell cas
lo consell que los sobredits barons, e caualles donatli hauicn per
(o que mils los genoueses tinguessen la ciutat, e ylla de mallorcha
en custodia, e guarda, los feu companyons seus datmes los dits ge-
nouesses, e donáis vn quarlcr de les armes de barceluua, $o es la
creu de sent jordi, e mes auant los dona lo crit de senl jordi, e fet
a<;o, e mesa la ciutat en orde, lo córale ab tols los barons, c caualles
seu partí pera baldona, e arriba al cap vell de nil, e com lo cpmle
fonch alli desenbarcat secrelamenl per que los moros non haguessen
seniiment, e los moros bauent sentiment de la sua venguda, la qual
no pogue esser tant secreta que ells nou sabessen, se leuareu del dit
setge, e feren la via de martorell, e alli en lo esirct, lo comle los
alencb, e sencontra ab ells, e aquí hagueren gran batalla per 90 com
(t) Al margen: Nula h^c.
(2> Aquí reanuda ü el relato interrumpido donde expresa la nota anterior y
dice: «passa ab molts prelals, comles, barons nobles cauallers e allra geni militar
del comdat e ab nauilis......fc
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lo coime los era exit al dauant, e los de la ciulai a les espallcs, de
quen mataren molis deis moros, e haguda la victoria, lo. dil comie
torna a barcelona, c la ciutat li feu grandissima íesla, e onor, e es-
tant aquí en les festes vench vna fusta de mallorcha, ab la qual sabe
com los genouesses bauian liurada la ciutat de malorcba ais moros per
diñes, e oida la dita noua lo dil coinle bague molla congoxo, e vehenl
la malesa que li era estada feta. e per aquesta rabo lo comle feu ma-
nament ais catalans que per nuil teinps fossen amiebs deis genoues-
ses, aus de aqui aunnl fossen ab ells en guerra de omey (?) aquesta es
la causa primera don es exida la guerra de genouesos bi catalans:
apres de acó «lo dil comle se desixque del rey de tortosa bi de va-
lencia moros», los quals conuenguc (Ij fer traul al dit comle, los quais
reys moros li feren mcnlres vixque, lo dit traul: «aquesl comle en
ramón arnau hercrigucr bague dos fílls de sa muller, lo primer foncb
apellal ramón berenguer, lo segon berenguer, lo lili rnajor en ramón
berenguer foncb comle de barcelona, lo segon fou comle de proenca,
e de mila (milan); aquest comle (fol. TI) morí sens propris bcreus
en la casa del orde de sent johan de jherusalem deis pobres de bar-
celooa la qual foncb lur erelera, e foncb en lany AlCxxxj.» [Tj
53. Apres regna en ramón berenguer fill. del com te en ramón ar-
nau berenguer , lo qual fou molí bon caualler, e ana en la conquis-
ta de almeria en aiuda del rey de castella narrifos,
»
Morí lo coinle en ramón berenguer, foncb comle son fill en ra-
món berenguer, lo qual foncb caualler molí noble h¡ es'orcat hi
de gran procsa, e molí saui en tots sos fets, e fo liorn de gran
coralge e ardit, e molt liberal, e borne do gran euleniment, bi era
molt lemprat, e solí, e de gian estatura; aquest comle escnl molí
joue fonch ab lo rey de castella narifos ( nanfos ) en la conquesta
de almeria, en la qual ana granment acompanyat de molts barons,
e caualles, e allrcs molts del estament militar de Catalunya, la qual
C¡uial de almeria lo dit comle pros per asnlt per molí animo, e
forga darmes, e la bar reja, (3) e acó foncb en luny .mcxxxxviij.
e apres que foncb lornal de almeria, com foncb en barcelona, que
fonch en lo mes de juny, mes setje sobre la c' (ila l de tollosa, (5)
e fonch en lo sctge ab .cc. caualicrs, e mil homens de [cu, c
lexa guillan ramón de muncada senescal acompanyat de molts ho-
mens de paralge, e molls ciuladans de barcelona, en lo qual siti
(1) «constrengue», obligó. B.
(t) e fonch soler ral a rtpoll. B.
(3) la gasta 0.
(4) fou ©n lany MCL. B.
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376
sC llague molí valcrosamcnt lo dit en gnillem ramón de muncada,
e prcnguc la dita ciutal, e lantoSl presa los moros de tola aque-
lla ierra se aiuslaren, c lomaren sobre lorlosa, e smo per en gui-
llem ramón de muncada, (1) c per lo esforc deis caualles que ab
cll eren, los moros la liagueren cobrada; en especial per lo esforc
denperc de senimanal, c del dit en guillen ramón de mancada, per
los quals foncb pros lo castell, per la qual rabo lo coime de bar-
celonn dona la terca parí al dit en perc de senlmannt, e feu gra-
cia ais ciuladans de barcclona pognessen aportar daurat, e que lol hom
< 1 11 i I s volgues dapniñear se hagues a desexir dells com deis caua-
llcs, e que pognessen coinbatre com a homens de paralge, car flus
allí nos podien combaire sino com a homens de peu, c apres quel
noble en guillen) ramón de muncada fonch tornat de tortosa, ana
a barcclona al cumie, dix ais harons en gualccrnn de pinos, en pone
bczconte de cabrera, eu pere alamauy, cosins germans seus, com lo
arquebisbe qui laoos era de larragona, en herenguer de vila mur,
II auia fel vn gran vllralge, e minun, que l¡ hauia trencada la ca~
ma (1) del qual colp era euydat morir, por quels requería que so-
bre a^o li deguessen donar ronsoll que deuia fer, los quals 1¡
consellaren quel matas, lo qual en guillen ramón de muncada-
aconscllul per los sobre diis parenis seus, a .xüj. del mes de
maig auy mcxxxxviiij larchcbisbe de larragona en bcrerrguer de v¡-
lamur venia del apostoli, e scnl en valles apros del castell de mun-
cada venint a barcclona mala reo lo, lo qual eos del dil archehisbe
fo aporlal a sobolir (sic) a larragona, per la qual morí lo dil com-
te dcserela e desterra de Catalunya lo dit en guillcm ramón de
muncada, c cxellat lo dit cu ramón de muncada (fol. ti v.°) sen
ana en arago, c fel lol acó lo dil comie volguc empendre de con-
quistar la ciutat de leyda, c ab «ajada deis harons, caualles de Ca-
talunya, mes sili sobre aquella, e vn jorn lo cumie durgell n armen -
gol combate la dita ciulat de leyda a la parí on son (3) les cases
anlígucs, e la eslrenguc lanl forl, que «ab la geni molla deslat, e
de peu que lenia, la prcnguc, c presa lo dit coinlc de barcclona
dona al roinle durgell narmengol certa parí de la ciutat, e deis
allres lochs deis quals lo dit comtc narmengol parti ab sos caua-
lles, c fel a<;o lo comtc de barcclona asclga lo cnslcll de leyda,
lo qual castell bague a ses mans, el se atura peía si, e ais seus,
que no] volguc donar a negu.
(I) «e sino ios oslai la animosital baroniuo! deis dils ciuladans * B.
(3) «ab locep». B.
13) la con.balos de Ig pan un .«on aia les cases amigues e la strengues molí
íorL B. y Tom.
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34. A?i vevras com lo comte en ramón berenguer kague peí' mu-
ller la filia' del rey remiro darago apellada peyronella , per la qual
ell de comte munta a rey darago .
fin aquell temps en arago regnaua un rey lo qnat &e apellana
remiro, e no liauia sino vua filia apellada peyronella, la qual ha-
nía lexaí lo regué, e lo dit rey remiro mete» en lo moneslir de
$enf pere de tomeres, on era estat primer frare que rey, e de on
lo ha ii ¡en irel los barons, e eauallcs de arago. E vist ago en
guiilem ramón de muncada que per la morí que liauia feta del
archehisbe de larragona, e estnua en ar.igo baudegai per la dita
mort, sabcnl quel comte de bargelona en ramón berenguer no te-
nia muller, e lo regne de arago era sens rey, cometiga a tractar
ab los^harons de arago de íer matrimoni de la doncella, c prin-
gona dona peyronella ab lo dit comte de bargelona, ais quals ba-
rofrs fe hoblcs del regne darago plague dit matrimoni, e de con-
tinent concordaren que fos tramesa vna bella embajada al comte
de bargelona sobre lo dit matrimoni, e fonch donat orde entre al-
gons deis dits barons que entre los missatges de la térra h¡ anas,
e'fos la u en guillcm ramón de muncada per hauer remissio del
bándei¿ que lo dit comte de barcelona li hnuia fcl fer, per la so-
bredita mort del archcbisbe. En aqueíl cas lo comte de bargelona
Se Irobaua en la ciulat de leyda, e Inuos partí la embaxada la
vía de leyda, e com foren a miga jornada de la dila giulal, aqui
dcofdarcn que ios dits misaiges romanguessen, e que lo dit cu
guillem ramón de muncada anas primer al comte de bargelóna a
leyda per adquirir remissio del dit exillij, e bandeig, e per dir la
dita dfelHberacio, e encara los scus treballs, e diligencia que lia-
uia tenguda en lo dit matrimoni. G nxi en guillcm rnmon de mun
cada entra per leyda, e dcscaualca en lo pnli del caslcll, e com
ago fonch dit al comte que en guillem ramón de muncada e/a
entrat en lo castell, que nmntaua a sa senyoria. lo comte sen en-
tra en vna cambra, e lauos en guillcm ramón de muncada entra
on era lo comte, e laucas ais seus peus com aquell li fos vasall,
e com a senyor seu, fentli aquella sois messio e reuerengia ques
deuia, e aqui lo comte molí furios li dix ffol, 28.J en guillen
ramón, molí auets gran alreuiment de ucnir nos dauant alenent
quant nos aues ofes, c quant nos auets deseruit, nxi eslam admi-
ráis quins afes vos porten, nc quins asegura que deuant nos sinti
axi vcngtil; al qual en guillen ramón respos, senyor, yo so vengut
a vostra senyoria per go com deueu saber que en lo regne d#ra-
go no y ha rey, e lo regué es resiat a la Hila del rey dona pey-
ronclla, e per seruey de vostra senyoria yo he Ircballat ab Ios-
nobles, e eauallcs del regne que fos vostra muller, o que lot lo
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378
regnc sia voslrc, c los barons, nobles, e caualles, son C9lals con-
tentó, e per aquesta rabo so yo veugut a voslra seoyoria per
dir vos la noun, e la embaxada per saber si us plan, o no (1)
£ oyl acó lo dit córale respos, en guíllem ramón, vos siau lien
vengue, car vos poriau embaxada, que no a rey ni princep en cs-
panya que 1¡ desplagues vostra uenguda, per molts graos deseruís
li haguesscu fet, e no fos conLcnl de tal prescnl cora vos poriau,
e que nol acceplas, per que us rcsponch que sere coulent fer lo
que volreu, e desde ara vos perdone tol lo de quens teniu ofles;
e tantost lo dit en guíllem ramón trames per los missalgcrs ara-
goneses, e vcnguls, felá la reuerencia al dit .S. coime, li comuni-
caren los capilols que arago, e dona peyronella lur reyna volien,
e oyts aquclls lo comle ordena los seus foren concordes, c fina-
ren lo matrimoni, los quals capitols el comle suraariament vos di~
re, e son aquests, lo primer foncb que mentres lo dit comle vis-
ques nos bagues a dir iey darago sino princep darago e comle
de Baigelona, c que lo primer fill que bagues se bagues a dir rey
darago (2) agües aportar les armes darago, e lenir lo crit de seut
jordi, les quals coses los aragonesos atorguaren, empero volgueren
quq lo dit comle juras, e prometes que tois temps que sa seoyoria,
o son fill, o aquell al qual pertanyeria dagi enauant eser rey da-
rago, que hon se vulla fos, o anas lo dit rey, bagues de portar la
bandera ab les armes darago caualler que fos aragonés, e asi lo
comle los ho alorga, e clogueren dit matrimoni, e lauos foncb
acordat lo regne. darago ab lo condat de barcelona. En apres lo
comle ixque de leyda ab la geni darmes, e tira la vía de la ri-
bera debro per conquistar aquelles forces, e viles que en aquella
parlida de ebro, e de segre, eren encara pobláis de moros, e pres
fraga, seros, aylona, gebut, e miquinenga, e en salisfagio del gran
seruey que en guíllem ramón de muncada hauia fet al comle, en
conduirli lo matrimoni, li dona totes les dites ierres damunt no-
menades ab tota juridiegio alta, e baxa, mer e mixt imperi, o en
franch alou. (3)
55. A?i veuras com lo rey darago en ramón berenguer ana en pro-
enea, per la mort que li hauien felá de son germa , e destroi arlet . (4)
Apres haguda (noua) qne los cossaris li hauien morí son frare
ana en prouenga ab gran armada, e moltes fustes, destruí arlel qui
(1) Todo este caso esl& relatado od A, mejor y mas expresiva mente que en
Tomich.
(%) e com te de barcelona. B.
(3) Lsle final falta en B que lo extracta en pocas palabras.
U) Allet. B.
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379
li era molí comrari aquest córate, c víctorios cnunller, e bon princep,
procrea de sa rauller. e reyna darngo dona peyronclla dos filis, lo
primer fonch apolla! ildefonsus, qni apres morí del pare fench rey da-
rago, e córate de barcelona. £ lo segon npellat sancho, lo qual
(1) íonch córate de cerdanya, e de rosello, e jemes mes auanl dos
filies, la una fonch muller del rey sancho de porlogunl, labra fonch
rauller del córate durgell narmengul; aquest comlc de borcejona regí
lo dit coradat .xxxij. anys, e morí en lo burch de senl dalmau prop
giro na lany raclxij, e fonch aporlat lo seu eos al monestir de ripoll
ab molla honor, E haueu a saber que en guillem ramón de muncada
sobre dit, hi en pone bezcomle de cabrera, enpere alamany de ^rue-
llo, en galceran de pinos sos cosins germans, qui eren estáis á la morí
del archebísbe de larragona en berenguer de vilamur, e encara fins
allí no eren absolls per lo papa, donaren orde quel senyor Rey e
córale de barcelona en vna embaxada que enviatia al papa soplicas lo
san! pare los absolgucs de la dita mor!, c lo papa oyt los embaxadors,
e la suplicado del tey darago, e comte de barcelona, feu gracia ais dils
barons, e absolguels de la dita morí, pero volgne que los dils qualre
barons fessen vn monestir de monges de sent benet a reucrengia de
la sancla creu, e acó per que no liauien guardada honor a la eren
quel di! archehisbe aportaua dauant eom lo mataren. E cobrada la
embaxada lo dit .S. Rey, e comte, comunica ais dils quatre barons la
voluntai del papa e la absoluto, c lauos obraren lo dit monestir de
sent saluador de brea qui es en lo vezcondat de cabrera, c acó fonch
en lany mclxiij. (2)
Fklii»b Benicio Navabbo.
(I) alo papa Teu comte » B
(t) E tas dita quatre barons hauent cobrada la enbaxad a, e absolucio del sant
pare, en guillem ramón do muncada, en gnlcorande pinos, en pere alamany de ce-
ruello, fundaren lo monestir, e lo uezconte de cabrera, torna a edificarlo monestir
de san! sallador de brea que es en son uczcondat, e ayo fou en lany .Mclilj. en los
monestirs los diis barons, delauors enea han lurs sopultures » U.
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«
CONSIDERADO COMO ESCRITOR, ERUDITO Y ANTICUARIO.
ESTUDIO IIISTÓR1CO-BIBLIOGRÁFICO.
Cuando, hojeando los anales de la historia catalana, exa-
minamos la turbulenta época del reinado de Don Juan II
de Aragón, surgen y se destacan del fondo de aquel cua-
dro de humanas miserias, levantándose magestuosas ante
nuestros ojos, las simpáticas figuras do dos víctimas ilustres
sacrificadas en aras del amor que profesaron á su patria
adoptiva, Cataluña, envuelta entonces en el torbellino de
una cruel guerra civil. Cualquiera comprenderá que nos re-
ferimos á los malogrados infantes Don Cáelos, príncipe do
Viana y Don Pedro, Condestable de Portugal.
Entrambos de instrucción muy esmerada con respecto al
siglo en que vivieron, y á la vez escritores distinguidos,
cuando otras cualidades en ellos no resplandecieran, serian
estas mas que suficientes para atraer nuestra modesta aten-
ción al estudio de su vida literaria.
Del primero tratarnos en 1873 (1), ampliando, con al-
gunos pocos documentos inéditos, los muchos y preciosos quo
en el tomo XXVI de la Colccion diplomática del Archivo
general de la Corona de Aragón , habia ya publicado en 1864
su dignísimo y celoso Jefe, nuestro apreciado amigo Don
Mauucl de Bofarull y Sartorio. Y no mencionamos otros au-
tores, por ser muchos y haberlos catalogado en una nota
bibliográfica que entonces redactamos.
Del segundo ha bosquejado el retrato, reseñando los ras-
gos característicos y los hechos culminantes de su reinado, la
bien cortada pliima de nuestro distinguido compañero Don
(I) De la morí del Infant En Caries , Llochlinent general de Cathalunya t primrgénU
d’ Aragó y de Sicilia y Princep de Viana, ab novas de las solrmnials exequias que liferen
los catalans segnns relació d' un Cronista y altres dccuments con temperan s. [44/$í).—y Jde:
La Benaixensa . Ai iy 111. (1673) púgs. 297, 3Ü, 326, 336 y 317.
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381
José Coroleu é loglada. (1) Valióse piara ello de varios do-
cumentos de la época, desconocidos de los historiadores, con
algunos de los cuales procuró dar una idea de la ilustra-
ción artística y literaria de tan ilustre personaje. Mas el exa-
men de otros nuevos, inéditos también, entre los cuales so
comprende el inventario de su biblioteca y colección numis-
mática, nos facilita hoy la ocasión de darlos á lux, con el
fin de precisar, si cabe mas exactamente, el juic ; o que, co-
mo escritor, erudito y anticuario, merece Don Pedro, el Con-
destable, á los ojos de la posteridad. Daremos á la vez una
noticia de su vida y muerte, acompañada de pruebas di-
plomáticas, deteniéndonos particularmente en aquellos hechos
que deban ser aclarados para corregir erróneos juicios ¿ su-
plir lamentables omisiones de los historiadores.
I.
Paine pottr joie era la divisa que usó en sus empresas
heráldicas (2) Don Pedro de Portugal, y á fé que ninguna
pudo escoger mas apropiada á los contratiempos y vaivenes
do su azarosa vida. Pena por alegría, ó sea sufrir para
gozhr , es el significado que tienen aquellas palabras fran-
cesas (3), traducción genuina á la vez del estado de áni-
mo del Condestable. Con ser hijo, del infante D. Pedro,
Duque do Coimbra y regente del reino portugués durante
la menor edad de su sobrino el rev D. Alfonso V, victima
de la ambición del Conde de Barcelos y nuevo duque do
Braganzá en la celada, mas que batalla, de Alfyrrobcira (20
Mayo de 1449); y de la infanta D.* Isabel primogénita del
(1) El Condestable de Portugal , rey intimo de Cfltalufa i. — V ido; la Revista de Gerona
1.11 (1878) págs. 410.449 y 500.
(t) Restan aun testimonios de este lema: en derla fllaeterla de un fragmento
del ülllmo retablo de la Capilla Real que posee la i omisión provincial de Monumen-
los. (Léase nuestra monografía: Capella Reai de Sta. Agatha de Barcelona, 1879); en
una ventanilla de la escalera mayor dol palacio del Inquisidor y mas tarde del vi-
rey, hoy del Archivo real; y en las impostas de dos ventanas que se guardan en el
Museo arqueológico de esta Real Academia do Dueñas Letras, cuya conservación
nos está confiada.
(3) Algunos lian intentado, con poco acierto, traducirlas en el sentido de .1/oc/m-
tia por alegría.
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382
último conde de Urge! D. Jaime el desdichado: parece ha-
ber heredado de sus ascendientes, (1) con las aficiones litera-
(l) El siguiente ensayo de su árbol genealógico probarA con mas claridad nues-
tras explicaciones.
ALFONSO
Cande de ürgel, sisada iafaite: sai Urde
M rej de Inga 111 de m loahre
JAIME
Ceede de tlrgei é iiíaate
de Aragai, u hija.
Ki curto npcias
cei
-PROBO — ¡ — SIBILA
«H I
de Vertid.
rej de Aragu.
de Iragu, Ceade de Orgel,
«■ hija. I
JAIMR-
awn *
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Cud ee 1467 mi
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ISABEL.
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edcabdo III
re} de IigUtem.
DUQUE
!• Lúeas!
lifuU de Aragu
rej de Pertigal.
Casi eo 44t8 m
w
e
a
*
■
2
S
3
D. PEDRO
Iifaile de Per-
tigal j Pifie de
Catata. Nielé
ei1!37, n.° ea
ni*.
de Lueastre.
FEBMANBO
de Antefiera
rej de Aragu.
rej de Pertigal.
ISABEL
s.° ea 1155
Casé ea 1117 coi
lislilije heredero i
.ALFONSO V
rej de Pertigal.
El CeidtsUkle de Pertigal, lastre de
Aria, Kej iilrate de Aragu j Cude de
Ba rulóla, 4.* de u Beata.— Sacié
ei 1119, orné ei 1469.
•JUAN II
rej de Pertigal.
X
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383
rías á que se mostraron inclinados, las alternativas de sn
funesto destino. Notorios son los viages, estudios y escritos
de su padre, conocido por el de las siete partidas del mun-
do, que relatan los historiadores de las literaturas portu-
guesa (1) y castellana (2). De su tio el rey D. Duarte, ca-
sado con D.* Leonor hija del rey de Aragón D. Fernando I
el de Antcquera, tiénense asaz noticias (3), y, aunque no
tantas como de este, sábese con certeza el grado de ilus-
tración que habian alcanzado su madre D.* Isabel (4) y su
abuelo materno dicho D. Jaime de Aragón, Conde do Ur-
gcl, biznieto del monarca aragonés D. Alfonso IU de su
nombre (5).
Nació D. Pedro de Portugal en el año 1429. (6) En
el de 1443 fué nombrado Condestable del reino por muer-
te de D. Diego hijo del infante D. Juan, que lo era A la
sazón. A la edad de quince años, en que, según un cronis-
ta portugués ( 7 ) era a mais fremosa nem melhor propor-
cionada criatura , que se podía ver de seu tempo marchó á
Castilla, por órden de - su padre, regente del reino, en au-
xilio de D. Alvaro de Luna y contra los Infantes de Ara-
(1) Theophilo Braga en sus Poetan palactanoe do secuto XV (Porto 187t' que for-
ma parte de su Historia da Poesía portuguesa {Etchf-la heipanhola ) dedica todo un
capitulo (el til d*d lib. I) al Infante Don Pedro e Juan de Mena , pag. 1 10.
(2) i. Amador délos Ríos: Historia crítica de la literatura española , i. Vil, p. 70.
(i) Ylde la citada obra do Braga, lib. I, cap. It: El rey Dom Duarte e o Cyclo poé-
tico de Ti ha da Madeira,
Ti) La Duquesa de Coimbra D.* Isabel, bizo trjducir del latín al portugués, por
ser lengua de su nueva patria la Vita Christi do Ludolpbo Cariusiano — Vid. Braga,
oh cit. p. 155 — Acerca del casamiento de esta Señora con el infante D. Pedro, Du-
que de Coimbra, véase lo que dice Monfar {Historia de los Condes de Urgel l. II que es
el X de la Colección de doc. del Arch. de la Corona de Aragón p. 617), quien reflete, en-
tre otras cosas, fué con ocasión de la llegada de aquel ó Barcelona, en donde entró
el 2 ú 8 de Julio de 1428, viniendo de Alemania de visitar al emperador Segismundo.
Hospedóse (refiere un Dietario) en casa de Juan Fivaller, al lado de la Iglesia de San
Justo.
(5) Un curioso documento, que publicará en otra de sus obras históricas en
preparación, el ilustrado académico y fecundo escritor Excmo. Sr. D. Vlctcr Bala-
guer, dará á conocer al infortunado D. Jaime, conde de Urgel, como tratadista de
la gaya ciencia.
(6j Para este y otros datos de su vida seguimos al mencionado historiador li-
terario portugués, en su referida obra: pag. 157, lib. I, cap. IV: O Condestacel de Por-
tugal e o Márquez de Santillana.
(7) Buy de Pina: Chron. de Dom Affonso V , cap. 85, p. 349, citado por Braga.
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384
gon, acompañado do un ojércilo de «los mil hombres de á
caballo y cuatro mil peones. Con osle molivo el Inranlc D.
Enrique arnuilc caballero en c! monasterio de San Jorge de
Goimbra. Innecesario fué, sin embargo, semejante refucilo,
puesto que cuando llegó, babia sido ya ganada por el de
Luna la batalla de Olmedo. Festejáronle en la córte de Cas-
tilla cual merecía su alcurnia, entrando desdo luego en re-
laciones con el célebre D. Iñigo López de Mendoza, Mar-
qués de Santillana. Unos diez y ocho años tendría, al re-
gresar á Portugal de su espedicion por España, cuando es-
cribió á dicho Marqués, pidiéndolo la colección de sus obras,
por medio del familiar de la casa do su padre Alvaro Con-
nives do Alcántara, que le envió á este objeto. Tal de-
manda dió pié á la preciosa carta de contestación (anterior
al año 1449) en que, acompañándole las obras pedidas, hi-
zo el insigne Marqués una interesante historia de la poesía,
especialmente en las diversas regiones de la península, du-
ranlo los últimos tiempos do la edad media. Sobrado cono-
cida es esta epístola, varias veces publicada ( 1 ) y tradu-
cida también al portugués ( i ), para que intentemos repro-
ducir ni siquiera el párrafo referente á catalanes y valen-
cianos. Suponemos que nuestros ilustrados lectores la tienen
ya muy versada.
No quedó satisfecho el odio feroz del duque do Bragan-
za con la muerte del infante D. Pedro, padre del Condes-
table: fué preciso, aun. envolver á éste en las redes do'su
implacable venganza. Con sus calumnias logró del jóven é
inexperto rey D. Alfonso que le despojára del título de Con-
destable para entregarlo á su hermano el príncipe 1). Fer-
nando, casado con una bija del de Braganza, y asimismo
del Maestrazgo de Avis que donó al infante D. Enrique, co-
mo también que fuera desterrado del reino. ¡Mengua gran-
(I) Vide: Sánchez (Tomás Antonio). Colección de. poesías castellanas anteriores al
si fio XV, etc. lfadrid 1779-90.- La misma. Sueva edición, hecha bajo la dirección de D.
Eugenio de Ochoa. París 1842. - Amador do los Itios (1). Cbras de Don Iñigo López de
Mendoza , Marque t de Santillana , ahora por vez primera compiladas de los códices origi-
nales / ilustradas cm la vida del autor, notas y ementarías ele, Madrid J8’>?
(?F -Broga, ob. cit. p. 1G1 y siguientes.
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de es, para tal monarca, el haber Inalado , tan inicuamen-
te, primero á, su. lio y suegro y después á su primo y cu-
ñado, dejándose arrastrar por las perversas , sujesliones de
un astuto y Vil ambicioso. Do ello resultó á la postre que
D. Pedro tuvo que vivir en Castilla, privado de sus bie-
nes, y por lo tanto mísera y aisladamente desde et • ajio
1449 al de 1457. Mas, como afirma el refrán que no hay mal
que por bien no venga, vínolo este á la literatura, ya que - ,
durante aquel espacio de tiempo, I). Pedro mató sus forza-
dos ocios consagrados al estudio, escribiendo la Satyra it
felice e infelice vida en idioma castellano, y no portugués
porque, conforme en ella espresa, venido en estas partes (Casti-
lla) me di á esta lengua mas constreñido de la necessidad
que de la voluntad. Dedicóla á su hermana D.* Isabel, rei-
na do Portugal, mientras vivía, esto es, antes del 2 de
Diciembre de 1445 en que aquella murió, según dicen, en-
venenada. Consiste esta obra en una visión amorosa, dis-
puesta en prosa y verso alternados y en la cual siguió fiel 1 -
menlc el género alegórico entonces en privanza. El único
manuscrito que de la misma se conserva, existe en la Bh
blioleca nacional de Madrid (marca P. 61.) y es un códice
en 4.° copiado en Cataluña durante la primera mitad del
año 1468 (dos después de su muerte), como se desprende
do la siguiente nota final: Fon acabad lo present libre a X
de may any 1468 de ma den Crislofol Bosch libraler. — Deo
gralias. Publicó algunos notables fragmentos el docto D. Jo-
sé Amador de los Ríos al dar noticia de ella en su histo-
ria literaria ( 1 ) sin que nunca se haya impreso entera. Asi
( 1 ) Amador de los Blos (J ) Mal. crit. de la litcr'. apañóla, t VII, p. 82 y si^s.—
Ué aquí el principio dol lamento Anal de la Sátira á la mas perfecta del universo dtri *
j ido.
Discreta, linda, fermosa,
templo de mortal viitud,
honestad muy gr ariosa,
lugoro de juventud
y de beldad:
¿ mis preces acatad,
oyd las plegarias mías;
non fenezcan los mis dias
con sobra d » lealtad.
Quilico son las estrofas do que consta
Non fenezca vuestra fama
que \ucia por toda parle;
non fenezca quien vos ama;
desechad, echad aparte
la crueldad:
seguid virtud é bondad,
é non lievo I» victoria
ia dañada voluntad.
e~ta composición.
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nos lo asegura con su autorizado voto, al evacuar una par-
ticular consulta, nuestro estimado amigo el Dr. D. Marceli-
no Menendcz Pelayo, dignísimo sucesor en el profesorado do
aquel diligente historiador. (1)
Fallecida la reina D.* Isabel, hermana del Condestable,
su viudo el rey D. Alfonso, movido, no sé si por la com-
pasión ó por el remordimiento, consintió en que su deudo
D. Pedro volviese á Portugal, concediéndole aquella honra
y merced que el por sus muchas causas merecía ( 2 ). Y en
tanto así fué que acompañó al rey su primo y batalló con
él en Tánger en 1463, hallándose poco después, á conse-
cuencia de la derrota que sufrieron las armas portuguesas,
retirado en Ceuta, adonde fueron los catalanes para ofre-
cerle el trono de sus reyes.
Érase el 30 de Octubre del mismo año ( 3 ) cuando par-
tieron de Barcelona dos galeras mandadas por el honorable
Rafael Julia con Mossen Francisco Ramis, embajador que los
diputados de la Generalidad y Consejo, representantes del
Principado (le Cataluña, mediante consentimiento de la ci-
tada ciudad de Barcelona, dirigieron á D. Pedro de Portu-
gal. Iba Ramis provisto de minuciosas instrucciones, una
credencial y cierta carta muy interesante (de fecha 27 de
los citados mes y año] en que los catalanes le pedían y
proclamaban por rey y Señor «ab inlegrital de leys é líber-
lats com aquell al qml justicia acompanye devant fots altres
per esser la propia carn devallant de la recta línea del excellcnt
rey Namfós lo benigne axi en les croniques intitúlate supli-
cándole se embarcára en dichas galeras y fuera con ellas
desde luego á tomar posesión de su nuevo reino. \í) Aceptó
el Condestable tan espontánea y generosa oferta y desde Ceu-
( f ) Reciba, desde aquí, una vez mas, el sabio ó ilustrado $r Menendcz Pelayo
la éspresiou de uueslro cordial y sincero agradecimiento
(i ) Draga ob.cit. pég. 173, fundándole en el capítulo 138 de la Crónica de Dom
Affoneo V que escribió Ruy Pina.
í 3 ) Véanse las deliberaciones de la Diputación y Consejo de Ciento que contie-
ne la Colección de documento* inédito* del Archivo gen. de la Cor. de Arag I. XXIV, pá-
gina 9 y siguientes.
l 4 ) Pueden consultarse los notables documentos publicados en el mismo lomo
XXIV de la Colección antedicha, pág. #17 y iig*.
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la, donde, según hemos ya dicho, se encontraba, con su
primo el Rey D. Alfonso, emprendió el viage á Cataluila,
no sin que corriesen él y los suyos grandes peligros duran-
te los dos meses y veinte y tres dias que transcurrieron has-
ta su arribo á la playa de Barcelona en 21 de Enero de
1461. (1)
No bien hubo llegado, recibiósele con la acostumbrada
pompa, juró las leyes, privilegios, usos y costumbres de la
tierra, puso enseguida pié en el estribo y desenvainó la es-
pada con denonado esfuerzo en defensa de aquellas y con-
tra las huestes del rey D. Juan II, quien sin respeto alguno
las habia escandalosamente infringido. El cronista contem-
poráneo que presenció su entrada en la espresada Ciudad
nos dá de ella la siguiente notable relación: (2)
Solemnitat de la intrada del senyor Rey en Pere nel del comte
durgell.
Dissabte a xxi de janer any de Nostro Senyor . MCCCCLXUÍÍ \ lo
¡Ilustra Senyor Rey en Pere rey darago fíll del ¡Ilustra Don Pe-
dio infanl de Porloga] y de la ¡Ilustra dona (3) Alia de Don
Jaume comie durgell e per consegucm nel del dit coime durgell
per la línea del qual íou visl ais callialans lo regne de Arago e
allrcs regnes a la corona reyal pcrlanyenis de drel c de juslicia
al dil senyor pertanyer vcninl de les parís de Poriogal com á Bey
e senyor novament en la presenl elel arriba en la presenl plage
de la mar de Barcelona ab dues galeas den Rapbel Julia merca-
der de aquesla ciulal les quals los dipulals de Caihalunya e lur
consell re prese nlanls lo principal de Caihalunya ab expressa ¡u-
tcrvencio de la dita ciulal son slades trameses la vía de Poriogal.
E falienl la dita via hagueran lenga que lo dil Seuyor era ven-
gut ab lo Rey de Poriogal a Cepla c axi les diles galeas arriba-
des a Cepla lo dit Senyor rebudes cenes lelres a se Scnyoria per
la ierra iremeses se recullí en les diles galeres e ab dues cala-
veres del dit Senyor ensemps ab les dites galeres partí de Cepla
fahent la via de aquesta ciulal. E venint lo dil Senyor ab les d¡-
(I) Examínese lo que dice el Dietario Je la Diputación ademós de la relación
que luego transcribiremos.
(5) Tráela lo quart libre (hoy 5.* por ostra vio de los dos primeros) de e » lemnihl
que se custodia en el Archivo municipal de Barcelona, fólioe 50 y iigs.
(3) Falta en el original la palabra Isabel.
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tós ftislés, fortuna de mar dispergi les dilcs c¡ Inveres de les dites
galeas.' E axi una de les ditos calaveres, VIH jorns an* que Ip
dit Seuyor fos junt en la plage de aquesta ciulal, arriba eu la di-
ta plago per la qual se hac avis de la beneveuturade venguda del
dit Senyor, del qual avis se moch gran dissima alegría en aquesta
ciutat, c hagul lo dit avis* los honorables consellers de aquesta
ciutat enconlinenl ordenaren fos fet deuant Lotge un poní de fust
cuberl de draps de lana vermells en lo qual poní lo dit Senyor
fos reluit, en la fabricacio del qual de contineul fou mes ma. Pe-
ro per la fortuna de mar qui aquellos hores era, lo dit pont no
poch esser acabal la jornada que lo dit Senyor arriba. E conside-
ran! los dits honorables consellers que lo dit senyor venia fadigal,
no sperat lo dit poní fos acabat, feren verar ducs harques de mal
lemps hen a puní, les quals tremeteren al dit Senyor e ab aque-
llos lo dit Senyor lley axi en Ierra deuant Lolge hon los consc T
llcrs de aquesta ciutat e los deputats de Cathalunya, lo Senyor
bisbe de Yich, lo comle de Pellars, don Ffrancesch de Pinos, lo
vescomte de Rocbabcrli, mossen Garau de Servello c molls cava-
llers genlils homens, e ciulndans, e molles altres genis ab C an-
torxes cncescs que los consellers havien felcs aparellar. E axil lo
dit Senyor en lo arenal li fou aparellai un cavall en que lo dit
Senyor Rey cavalca, e era vestit lo dit Senyor ab una jnqucla cur-
ta ab capa folrada de vellut ab un jeserant dor ab molles dobles
al culi, ab son capell de fekre ab un gran floch dor, e acompa-
nyat deis sobredils consellers e depuiats e abres demuni dits ab
molles trómpeles deuant e gran luminaria de cnlorxes, lira la via
de Santa María de la Mar, c eom fon deuant la carnisseria de la
mar li (ou axida la professo del clero de la dita sglesia ab la
Vera-creu e lo dit Senyor descavalca e ajonollas / n ierra e axi
adora la Vera-creu e a peu inira dins la sglesia dcmunl dita, e
alli leu oracio deuant lo altar maior, c daqui parlint sen vench a
cavall per lo carrer ampie flus a la casa den Bcnel de Gualbcs,
la qual li era stade preparada per posada c axi, lo dit Senyor sen
muñía alt en la dita casa c aquella nil e tres jorns apres foren
tetes grans alimaríes e alegries por la dita Ciutat.
E per dar orde en les coses mcessarics per la fidelissiica in-
trada c venguda del dit Senyor, los honorables consellers lo di -
menge apres seguent que comtavcm XXII del dit mes de Jantr , lie-
mcleren llurs verguers per los caps deis o f ficis, c venguts en la
casa de la present Ciutat, los dits honorables consellers pregaren c
exortaren aquells ijuels plagues ais mils que poguessen apellar se
per fer festa la jornada quels seria assignade.
E lo dimarts que comlavcm XXIIIl del dit mes de Janer } fou fe-
lá crida que lo die de dijous apres seguent tot houi fes festa e que
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fossen scombradcs e ampaliades les carreres per hon lo dit Senyor
devia pessar.
E lo dimecres aprts, seguent die del glóriosr apostól Sant Pau, lo
dit Senyor, seos serimonia alguna axi de la dita posada, c vencí)
al pía de Framcnos hon 1¡ fou íet uu gran. cadeíTal alt de XV sca-
lons cuberl de draps de lañe vcrmells, eu lo qual los díls honora-
bles conscltfers staven' alt acompenyals de promens sperant lo dit
Senyor, e vist lo dit Senyor descavalcat al peu del dit cadeffal,
los dits Consellers devellais bax reberen lo dit Senyor e muntaren
sdbre lo dit cadeffa!, e lo dit Senyor se asscch en una eadira
reyal que H fou aparellada. e fou li portada la vera ere u del Mo-
nestir de Framenors e un missal, sobre la qual creu e missal lo
dit Senyor ajonollat posa les dues mans, e jura los privilegia e
Jiberials, usos e custums per los antecessos seus a la dita Ciulat
e ais singqlars de aquella atorgals. C fot lo dit jurament sens al-
tre serimonia lo dit Senyor Rey sen torna a la dita sua posade.
£ ago fou fet, per quaul lo dit dia de Sant Pau se havian alegir
tres persones, de les quals lo dit Senyor havia a pendre una cu
baile de aquesta Ciutat, e no poguera sens haver fet primerament
lo dit jurament, e per qo en lo dit dia se feu lo dit jurament
sens altre serimonia, com encare no fos preperada la fesla la qual
es acosluuiade fer.
E ordenados les dites coses, los dits honorables consellers pros-
scguinls les coses neecessaries, ordonarcu c clegiren les persones
deius scrites qui haurian carrech de porlar los bordons del pnli,
jus lo qual lo dit llluslre Senyor Rey feu la cerca per la dita- Ciu-
tat, c axi matex les persones qui birlan al banch del fre, e ais cor-
dons, e son Ies persones seguenis.
Bordons.
Part dreta. Part squena.
Mossen Anthoni Loncb, conseller Mossen Anihoni Berengucr, coiit
quart. seller quiñi,
Mossen Johau Berengucr Gapiia. Mossen Melxior Males, conseller
conseller segon, icrQ.
Mossen Johan de Marimon. Mossen Jolian Lull.
Banch del fre
Part árela.
Mossen Jacmc Ros, conseller en
cap.
Tom. II.
Parí sg ueira.
Ffranci del Bosch, Sindich de I»
Ciulal de Lcvda.
27
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390
Coido,
Parí árela .
Parí squerra.
Mossen Bertrán Dezvalls,\
Mossen Ffrancescli Lobet L. ..
„ n n . >Ciulaaao5.
Mossen Pere Bu^ot. i
Mossen Míqucl Dezpia, y
Amhoni Vinjre»
Honorat Caconomina )
Barthomcu Massot, specicr, í
Gabriel Busquéis, basler, y
> A r listes
Johan Slola, consol, \
Pere Grau, i
Simeón Sala, í
Benci 01 i ver, y
Pere Figuera. sabaler,\
Pere Julia, rajoler, (
Gabriel Pont, corredor (
Joban Sunyer, Franer J
Mercader»
Menestral»
E preperades lotes les diles coses, lo dijous apres seguent , jor-
nada assignada per la Testa fehédora al díl Senyor, lo dil Scnyor
Rey acoinpanyal de molla notable gent, ab mol les trómpeles de-
uant, allre vegada vencb al dit cadeffal, e fou rebut per los dils
honorables conscllers en la forma demunt dita, e munlant lo dit
Senyor en lo dit cadaffal, lo qual Ton a Ies spatles ampaliat e po-
sat dosser de drap dor, e fou apa reliada una cadira reyal en la
qual lo dit Senyor segue, c los honorables consellers ab promens
se assegueran los tres a la una parí, e los dos a lallre. E stant lo
dit Senyor ab la dita forma vingueren lotes les confraries deis ofO-
cis ab llurs panons e trompes denant, hu apres allre, fabent cas-
ca llar hall e Uur joch segons es acustumat.n
Curioso por demás sería en esle lugar seguir las accio-
nes de guerra, los actos políticos y las notables ocurren-
cias que distinguen al agitado gobierno de este rey intruso
y constan en la copiosa série de sus registros de cancille-
ría, mas, prescindiendo nosotros de ellos, ya que su estudio
es digno de suma atención y prolijidad y otras plumas mas
diestras han intentado ya trazar un bosquejo de este inte-
resante período do la historia catalana ( 1 ), nos concretare-
( f ) Consúltense al efecto los historiadores particulares de Cataluña y en espe-
cial los documentos que publicó D José Corolcu en la monografía anteriormente ci-
tada El mismd y D. José Pella en su obra Los Fuero s de Cahluña: Barcelona IS78.
pag. 77, hacen el siguiente pcrül del retrato do D. Pedro, enteramente conforme con
nuestro juicio sobre el mismo *Fus Ü. Pedro de Portugal ptíncipe de grande ilustración
i innegable adicidad , quede seguro hubiera d jado grandes recuerdos en nuestra patria, si
la calamidad délos tirapos no hubiese opuesto insuperables obstáculo I á su enérgica ini-
cintiva, acabando por llevarle al sepulcro los pesares y contrariedades que sufrió en a»
breve reinado .» Y mas abajo en la pag 78, lo llaman con justicia: t rey bondadosísimo ,
caballero sin tacha, político, latinista y arqueólogo consumado .*
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mos ahora únicamente, bebiendo no obstante en tas mismas
Fuentes, á desvirtuar un hecho no justificado que hallamos
referido por el sobredicho escritor portugués T. Braga en
dos de sus obras.
Cuenta en los Poetas palacianos do seculo XV pág. 174
que, después de vencido el Condestable, por el Infante don
Fernando (más larde el rey católico, pero mejor hubiera di-
cho por el Conde de Prades) volvió á Portugal cuando fi-
nalizaba el año 1464. De su llegada á aquel reino, nos es-
plica, aluden unos versos del Coudel-Mór ( Fernando da Sil-
veiraj en el Cancioneiro geral de ñesende iniciados con esta
rúbrica Do Coudel-3/or a el-rey Don Pedro , que chegando á
córte se moslrou servidor d' huma senhora a quem elle ser-
via. Refiérese á cuatro canciones que hay en el Cancioneiro
atribuidas erradamente al Condestable, cuando el mismo es-
critor confiesa que lo fueron por mucho tiempo al rey de
Castilla D. Pedro I el justiciero , que es sin duda su verda-
dero autor. Lo propio repite más tarde en su Manual da
Historia da litleralura portuguesa desde as suas origens até
ao presente , (Porto 1875) pág. 148.
Que hubiera podido escribir el Condestable aquellas can-
ciones, no lo negaremos en absoluto, aun cuando sea rom-
per con la tradición reconocida de atribuirse al rey D. Pe-
dro de Castilla, sí negaremos que se hubiese encontrado,
nuestro D. Pedro, en Portugal á fines del año 1464, pues-
to que, durante la época de su gobierno, nunca salió de
Cataluña, donde csccsivainenlc ocupado le tuvieron los acon-
tecimientos do la guerra. Y entiéndase que apoyamos nues-
tro aserto, no precisamente en el testimonio unánime de los
historiadores, sino en el de documentos fehacientes.
Guiándonos, primeramente, por el Dietario de la antigua
Generalidad de Cataluña durante el triennio de 1464 « 67,
hallamos que el Condestable en 19 de julio de 1464 llegó
á Barcelona, viniendo de Cencía, en el territorio de l i-gol,
á donde había ido para socorrer á Lérida, y continuó aun
en aquella ciudad hasta antes del 28 de Diciembre, en que
se encontraba ya en Marlorcll. l)c allí pasó á Gélida (15 á
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23 tic Enero de 1465), al castillo de Centellas (11 de Fe-
brero) y Santa Colonia de Vinyolas (12 de Febrero), luga-
res todos del principado catatan, hasta que (en 28 del mis-
mo mes y por lo lauto con posterioridad al aflo 1464) (1 )
ocurrió el desastre de Calaf, que nos relata asi el referido
Dietario:
«Batalla — Dijous á XXVIII (febrer de 1465). — Aquest die de d¡-
jou» que complam XXVIII de fíabrer MCCCCLXV, foneh gran ba-
talla dcuant la víla de Calaf, entre lo Senyor Rey en Pcre e se»
genis de cavall e de peu de una parí, c les genis darmes del Rey
en Johan, de les quals era eapila lo Coime de Prados de la part alire.
plague a Deus douar la victoria a les genis del Rey en Johan.
K forenhi presos de parí del Senyor Rey en Pere, lo vczcomte de
Rocbaberli, lo vezcomle de Roda, don Pedro de Portogal, consin-
gernia del Senyor Rey, mossen Garau de Scrvalló Goveruador de
Cathalunya, lo noble en Bernat Gilabcrl de Cruylles e alguns al-
tres. Loat sie Deu de lot.»
Replegóse entonces en Manresa, donde le hallamos en 22
de Febrero del propio año 1463, y pasa sucesivamente á
Granollers, Iíoslalrich, Caslclló de Anipurias y Torroella de
Montgri, hasta el 10 de Mayo, en que se encuentra ya en
su real campo poniendo sitio á la Bisbal ( 2 ) y rindiéndola
después en 7 de junio, según reza el mentado Dietario :
«•(1455)— Juny— Dimccros Vil. Aquén jorn se reie la vita de la
Bisbal simada cu Empurda al Senyor Rey, qui lavia tenguda ase-
riada per molls 'dies. E lavia molt bombardeada. •>
Deducimos, pues, que no pudo en manera alguna verifi-
carse el arribo á Porlugal de la persona del Condestable,
como supone el historiador portugués. Mas posible fuera lo
que dice en otro lugar (3): «E procarel que se perdessm
mui las outras poesías sitas, attendendo á vida de desterro que
so/freu c ás ideas cavail/ieireseas com que foi educado.»
( 1 ) Además dol Dietari o pueden vcr?c los documentos que el mismo rey escri-
bió y e.'lán comprendidos eu uno de sus registros do cancillería: n.® 25 de la colec-
ción do lut ruaos.
( 2 ) Vide id. el mismo rcglst. 25 de luir, en laa fechas mencionados.
1 3 ) Braga: Poetas palatiatm ele. pág. IT6.
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✓
II.
En uno do los registros de cancillería que, del gobierno
intruso de D. Pedro de Portugal, conserva el riquísimo Ar-
chivo de la Corona do Aragón ( 1 ) léese, con fecha 29 do
Marzo de 1166, una carta de pago firmada por dicho mo-
narca á favor de su áulico el venerable Cosme, obispo do
Vich, de la cual extraemos lo pertinente al tema de nues-
tro estudio, que es lo que sigue:
('Cundís patcat evider.ter: Quod nos Peirus Dei gralia Rex Aragonum
et celera, confi lémur et ¡u veri tale recognovimus vobis vcncrahilo
iu Clirisio palri, consiliario et cancellarío nostro dilecto Cosme Epis-
copo Vicensis, quod resiiluislis, tornaslis, tradidisiis ct realilcr et
de fació reddidislis nobis et cetera. libros, joealia, pannos siricos et áu-
reos, ornamenta Ecciesic scu Capelle nosire ct alias íes inferius dc-
sigua’as et alias eliam. Primo nainque restiuiislis. tradidisiis el rea-
liter atque de fació nobis tornaslis omnes libros nostros tam de (fico-
logía , stro logia, philosofia et poesía quam de istoriis vulgaribtis m
cathalana, francigena aat portvgalensi vel latina aut aliis quibusvis
iinguis descriptos et rontinuatos. Resliluisiis eliam el tornaslis nobis
etc. Et dcinum atque generaliter resliluisiis, reddidislis et tornaslis
nobis el eidem nostre regie Curie omnes et quaseumque res bu na
joealia ornamenta 0*apellc si ve ecciesic el iiiensilia domos et sig-
nanter tecatium illud de monetis sive de medalliis antiquis quod quos
ct quas duiii ultimo ab isla riostra Ci vítate Darchinooe fcliciter re-
cessimus vobis incomodam altjuc custodiam trndideramus et comis-
seminas. Et ideo redundantes etc. — Quod fuit dalum in riostra cí-
vitale Vici die XXVIIIV Marcii anno a Nati rita te domini millesimo,
quadringtantessimo sexagésimo sexto regnum nostrum anno tertio.a
Una nalural é invencible curiosidad, al tener conocimien-
to de tal diploma, nos inclinó á buscar con ahinco alguna
noticia circunstanciada de los indicados libros y monetario,'
y mucho fué nuestro gozo cuando, por indicación del res-
petable amigo y cuidadoso sub-archivcro municipal de esta
ciudad, Sr. D. José Puiggari, nos cupo ia dicha singular
(I) Arch déla ü'tr de Ara/j^n. Regist. 27 de inir. fot. 27 t\°— Si bien con menor
eslension quo nosotros, (lió ya á conocer lo.iutcgrunlc de este importantísimo do-
cumcuto el mencionado Sr Cor oleu.
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do poder satisfacer plenamente nuestros deseos. En efecto,
guárdase en el Archivo do este Exemo. Ayuntamiento un
curioso códice do papel, en folio, como los manuales nota-
riales de la época, modernamente titulado De la marmeso-
ria del fíeij D. Pedro de Portugal , que, á no ser por la
diligencia y laboriosidad del referido Sr. Puiggari, hubiera
seguido aun por mucho tiempo olvidado en antigua alacena
de inclasificados papeles. Este libro es el registro original,
donde, bajo fé del Notario Juan Ginebrct, se hizo constar,
por mandato de los Concelleres de Barcelona (quienes, con
el Reverendo Obispo de Vich, el Secretario y el guarda ó
tesorero de las ropas preciosas de dicho monarca, habían
sido por esto elegidos albaccas de su último testamento) el
inventario de todos los bienes que componían la real heren-
cia, las ¿pocas do los gastos y pagos que realizó el propio
albaccazgo, y las valoraciones y adjudicaciones de los mis-
mos bienes á los acreedores del rey difunto. De gran im-
portancia, este volumen hasta hoy desconocido, para la in-
dumentaria catalana ( 1 ), la tiene también para la historia
(1 ) Nuestro distinguido amigo el Sr. Puiggari, cuida ya en su ^Historia (¡inó-
dila!) de la indumentaria española * do dar prueba plena 6 lo que decimos en el texto,
mas en el entretanto, con permiso do dicho Sr. y puraque nuestros lectores juz-
guen por si mismos, les copiaremos como ejemp’o, la descripción de algunos obje-
tos notables comprendidos en este inventario:
uUna cadira real nb lili caps do leona, tota daurada, lo sitial de cuyro vermell cu-
ben de vellut carmes!, ea cada contal, un pendent do seda carmesina ab flocadu-
ra de til dor e seda carmesina, e al mig de la tenada son les armes Darago e de Si-
cilia.
Una spasa real de dúos nrans, ab la fulla daurada de diverses fullatgcse letres*
oblo poní manll ó creura do coure daurai, ab se bayua cubarla de vellut carmesí
ab bochal, guaspa e una faixa al mtg dargenl daurai fetes a ctarovolles ab corones,
e en lo dit bocha) son les anneB de Arago e de Sicilia ab lo mot de paine jx>ur tote al
enlorn, ab dues mosieles al peu del scril.
Una bandera de quarter en que es lo Crucifix, María e Sent Johan A la una part, e
a la altre part Sent Jordi el Sent Miquel, ob flochadura de or e de >eda vermella.
Una tenda gran fíeal de colnnina, la qual fou del Bey Alfon.'O. ab divises do libres,
de mates de mili, e de ailres obres, ab son pilar de fusl danrat, e alties gomiments
o arreus, o cordes.
Item tma Veronicha de Nostre Dona y ab la diadema e tola gornicio olentorn de or-
gent, ab la colometa dargenl blanch, ab una creueta levadiza dor ab algunos floretes
esmaltades de veri, blau o vermell, ab un fermall alspitsde una pedra do vldra
blava, ab tros perles sulils ulentorn del dit fermall, ab una pedra desmaragdo peli-
ta e quatro pedrea de vldra vermelles do prcha valúa. La dita veronicha es ah son
gorniment de fust cubcrt de vellut vollutat carmesí, ab sincb lalxos dargenl daurat.
Sta reservada en uu stoig de cuyro veri ab les armes reais darago e de Sicilia.»
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39 »
literaria y cien tilica de la época. Bajo este último concepto,
y en cuanto comprueban también la singular ilustración,
que no sin fundamento hemos supuesto en el Condestable,
copiaremos del susodicho libro los fragmentos que componen
el catálogo de su escogida biblioteca y la descripción de su
cairo de les medalles ó monetario. Helos aquí: (1)
Biblioteca.
««(30 Junio de 1466) — Primo atrobam ele.
1. (1 Julio de 1466 ). — Item un libre apella! evicenna, scril en
pergamins, ab qualre lenchadors dargcut ab armes rcals en los dils
lenchadors, e ab los parxes brocháis dor, la qual se díu era de
meslre bernat de granollachs no pegada. (En el margen se lee) Lo
dit evicenna es slat rcsiiluil al dit meslre hernal de granollachs,
havi apoca. (2)
En una allre caixa de fust de scmblnnl cubería a la prop dita
empero es algún lant menor atrobam les coses seguenls.
* 2. (3 Julio de 1466 ) — Una biblia , scriia eu pergamins de pocha
talla, ab cnbcrtes verdes e vuvi canioneres, dos gafTcis e qualre
scudeis tols dargent daurals ab les armes dnrago c de Sicilia. E
feneix la penúltima pagina en aquesls mols, <^o es, v el ius iuran-
dum eius ele. Sta reservada dins un sioig de cuyro negre ab les
armes de Sicilia.
3. Item un allre libret, de forma menor, scril en pergamins ap-
pellat missal roma , ab cuberles de fust cuberles de cuyro vcrmell
picades ab dos gafTels o lenchadors dargent daurals ab parce de se-
da violada, ab.sobrccuberla de vellutat btau brocat dor usat, ab
qualre flochs. Es missal portátil nolat en alguns Inchs de cant
pía. Ffcneix la derrera caria dich vobis María. Sta rescrval dins un
sioig de cuyro negre,
4. Item un libre, de forma de ful!, scril ab pergamins c en vul-
gar portugués , appellat paulas virgerius e molls altres tractats , ab
qualre scudcls dargent seos gaffels ab les armes de porlugal en los
dos, en los altres dos la roda de fortuna, ffeneix en la penúltima
Carla decipion sogro et ab cubería de cuyro vermcll. (3)
(I) Advertimos al lector que hemos copiado, con verdadera escrupulosidad,
los erroresdel texto que acusan impericia del escribiente, sin atrevernos á corre-
girlos, para no desmeieccr en un dpieo la autenticidad dul documento que publi-
camos.
(3) La fecha de esta carta de pago es el 2! de Agosto de 1166.
(3) Este libro y otros tres que traen las mismas armas y divisa, sospechamos
fundadamente que proceden do la biblioteca del iufanle D. Pedro, padre del Con-
destable.
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5. Ucm nn libre apcllat missal , scrit en pergamins roma a for-
ma de ful). Feneix en la penúltima caria humana divinis. Es cu-
í)crl de ruyro vermell ab gaffets de leuto, ab sobrecuberia de vc-
lluial vermell c veri, dins lo qual ha uus corporals. (1)
(4 Julio de 1466).— En una altre caixa de fust, cubería de cuyro
gris, ab dos panys c claus, biiTada de ferro enverni^iil de groch,
alrobam les coses seguents.
6. Primo un libre, scril en pergamins, appellat flors sanctorum, en
romane, de forma de full uiaior, ab cuberles de cuyro vermelles eni-
premplades ab quatre gaffets de leulo ab sos parxes de seda blava.
Feneix la penúltima caria del poblé gentil . Es escril a colondells.
Es reservat dius una cubería de drap violat.
7. Item allre libre, scrit en pergamins, appellat missal dominical e
sentoral segons la consuetut del orde de prehicadors , en lo qual bu molUs
oracions e officis e algunes istories , caplelrat dor daurat en la sumi-
lat de les caries, ab posts de fust cuberies de cuyro vermell cm-
preinptades, ab qualre lenchadors c qualre scudcls, e lo cap deis
giradors tot dargent daurat ab los parxes deis lenchadors vermell»
lexits dor. Te una cubería de vellul carmesí folrada de catuhi vert.
É feneix la penúltima caria Judico serne . Es nou e en bella lleira.
8. Item allre libre scril en pergamins de forma algún lant maior
de full cornil, lo qual es inlilulal en la cubería ab letres dor Eti -
corum politicorum et yconomicorum ab posls de fust cuberles de cuy-
ro veri empremptades ab les armes darago e de Sicilia sobre Ies
cuberles. ab qualre gaffets, e qualre scudets de leulo ab parxes de
seda vermella. Ffeneix la penúltima caria máxime itague. Sla rescr-
vai dins una cubería de cuyro vermell. (En el márgen se lee) Lo
dil libre es vers lo bishe de Vich.
9. Item altre libre , de forma menor de full, scril en pergamins,
ab cuberles de post de fust cuberles de cuyro vermell emprcmlat,
appellat larbre de batalles , scrit en francés , ab dos gaffets e dos scu-
dcls de leulo daurals. Feneix la penúltima pagina Roy ou prince .
Sta reservat dins en una cubería de cuyro vermell.
10. Item allre libre, scrit en pergamins de forma menor de full,
intituiat en la cubería en lelrcs dor, Alexandre, en (francés, ab posls
de fust cuberles de cuyro vermell empremptades ab un senyal real
a casctina post, e ab qualre lenchadors, e qualre scudets de leulo
ab sos parxes de seda lehonadn, e feneix la penúltima caria estoient
si pertrettx. Sla reservat dins una cubería de fustnni burell.
11. Item un altre libre, algún lant maior de full comu, scril en
pergamins a corondclls, ab posls de fust caberles de cuyro vermell
(I) En ti de abril de 1407, Juan Cnnyelles « presbiter rector ecclesie Sánete Crvcis
del Oírle diócesi * fíarchinoue » , firmd 6 poca de la restitución que do este miseal le hl-
cioion los albaccas del rey.
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397
empreño piados ab dos gaffcts a forma de mans, e dos scudels de
lento dnurnl, e en lo un scudct son los armes de porlugal, e en
Inllre la roda de fortuna, inlilulat en la cubería ab lelres dor Sue-
tonyo de vida de Julio cesar . Feneix la penuilima caria muy tas noy -
tes , lo qual libre es scril en vulgar portugués . Sla rcscrvat en una
cubería de fustnni burcll.
12. Item alire libre scril en pergamins a forma -de full comu,
ab cubenes de fust cubenes de cuyro vcrmell einpremlat, scrit en
vulgar /francés , a corondells, nb dos gaffels e dos scudels de leuto
daurat ab sos parxes de seda hlava, intilulal sobre la cubería ab
lelres dor, Crestina deis fets de la cavalleria en /francés. Fenex. la
penúltima caria Influentes luminoses . Sla rescrval en una cuberta de
cuyro vermell.
13. Item allre libre de forma menor de full, scrit en pergamins,
ab posls de fust cúbenos de cuyro lebonat empremptades, ab qua*
tre gaffels e qualre scudels de leuto ab parxes de seda negre in-
litulat en la cubería ab lelres dor Joannis crisostomi . Feneix la pe-
núltima carta operum audisse . Sla reserval en una cubcrta de cuy-
ro burell.
14. Item allre libre de forma pelila, scrit en pergamins de le-
tra ytaliana bastarda, ab cuberles de fust cuberles de cuyro violat
sive empremptades, ab qualre gaffels e qualre scudels de leulo, ab
sos parxes de seda de la maleixa color, lo qual comcnca ab le-
tres vermclles, Ad illustríssimum et invictissimum principem dominum
petrum dei gratia Aragonum Regem , scril en vulgar toscka e parí en
leti: Ffeneix la penúltima pagina opuscult quod deo y e en la fi del
dil libre es escrit ab lelres vermclles Virgilius scripsit.
15. Item allre libre de forma maior, scrit en pergamins, ab posts
de fust cubenes de cuyro vermell empremptades, ab qualre gaffels
e qualre scudels de leuto ab sos parxes de seda verda, inlilulat en
Ies diles cuberles, de lenes dor, Matheus palmerii de temporibus . E
feneix en la penúltima pagina potestatem devenit. Sla rescrval en
una cubcrta de cuyro vermell.
16. Item allre libre de forma pelila, scrit en pergamins ab posls
de lust cuberles de cuyro vermell empremptades, ab qualre gaffels
e qualre scudels de leulo ab sos parxes de seda vermella, intilulal
en les cuberles ab lelres dor, Tullius de officiis. Feneix en la pe-
núltima pagina guia eterna est. Sla rescrval en una cubería de cuy-
ro burell. (En el margen se lee) Es en poder de mossen Rui Vas
marmessor.
17. Item un libre de forma maior, scrit en pergamins, ab posls
de fust cubenes de cuyro vermell empremptades, ab qualre gaffels
e qualre scudels de leuto ab sos parxes de seda vermella, appellat
Valerias maxitnus , scril de letra francesa en vulgar francés, e fe-
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398
ncix la penúltima carta savoir estrement . Sla reservat en una cu*
borla.
18. Item altre libre de forma maiorel de full comu, scril en
pergamins, ab posls de fusl cubertes de cuyro vermell emprempta-
des, ab qualrc gafleis e quaire scudets c eanloncres de leulo dau-
rai. «ab sos parxes de seda, intitulat ab lelres dor cu les cubertes,
Epistoles de Senecha , ab dos plalons al m¡g de les posls, es scril
en vulgar ¡francés . e feneix la penúltima caria exercite et aguise .
Sla reservat en una cubería de aluda vermella.
19. Item allrc libre de forma maior de full, scril en pergamins
a corcndclls, ab posls de fusl cubertes de cuyro vermell emprerop-
lades, ab qualrc gaflcls c qualrc scudels de leulo ab sos parxes de
seda verda. intitulat en les cubertes ab lelres dor, Epistole beati
ieronimi . Ffeneix la penúltima caria ecclesiam cristi . Sla reserval en
un estoig de cuyro vermell.
20. Item allrc libre de forma de full poch maior, scril en per-
gamins, ab posls de fusl cubertes de cuyro vermell empremplades,
ab dos gaffets e dos scudets dargent, es scril en vulgar casulla ,
appetlal, les etiques de aristotil , e en la primera pagina son pin-
tades les armes darago de Sicilia c de Navarra, e feneix la pe-
núltima pagina tristeza deven . Sla reserval en una cubería de alu-
da vermella. (1)
21. Item allrc libre de forma de full, scril en pergamins ab
posls de fusl cubertes de cuyro vermell empremplades, ab dos len-
chadors pelits dargcnl másele e famclla, ab parxes de seda blata,
inlilulal en les cubertes ab lelres dor, Vita Marci antonii et alio -
rum ' principum . Feneix la penúltima pagina castra. Sla reservat en
una cubería de aluda verda.
22. lUm un allrc libre molí gran, scril en pergamins ab cuber-
tcs de fusl cubcrlcs de cuyro veri empremplades, ab qualre gaffeis,
qualrc scudets, vuyi cantóneles c deu bolles de leulo deural ab
sos parxes vermclls texils ab or, inlilulal en les cubertes ab lelres
dor, Canoniques deis Reys de F franca, scril en vulgar francés, e fe-
ncix la penuliima pagina confessio ans religiU. Sla reservat en una
cubería de aluda vermella.
23. Item allrc libre maior de forma de iull comu, scril en per-
garains ab posls de fusl cubertes de cuyro veri scur empremplades,
ab qualrc gaflels c qualre scudels de leulo ab parxes de seda ver-
mella, inlilulal en la cubería ab lelres dor, Epistole leonis pape . Fe-
. neix en la penúltima pagina suum ipsem disolvet. Sla rescrval en
una cubería de aluda vermella.
(I) Es el códice original de la traducción de las Eihicas de AriMelee que hizo
el Principe de Vlana, y procede de su Biblioteca, á juzgar por las armas pintadas
en su primera pógina, singularmente las de Navarra.
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ti. Item altrc libre de forma menor de ful!, scril en perga-
mins, ab posls de fusl cubcrlcs de cuyro verincll emprcmplades ab
qitairc gaffels c qualrc scudels de Ionio ab sos parxes veris, inti-
lulal en Ies posls ab letres dor, (franciscus petrarcha. Feneix la pe-
nullima pagina apres diragui . Es scril en vulgar toscha. Sla reser-
val en una cubería de aluda burella.
t5. ítem un allre libre de forma de full comu, scril en perga-
mins, ab posls de íust cuberles de cuyro vcrmell emprcmplades, ab
qualre gaffels e qualre scudels de Ionio ab sos parxes de seda ver-
mella, inlitulal en les cuberles de leircs dor, Fflors sanctorum. Fc-
ncix la penúltima pagina Aron el filii eius. Sla reserval en una cu-
bería de fusiani burell.
t6. Item allre libre de forma menor de full, scril en pergamins,
ab posls de fusl e cuberles de cuyro vcrmell emprcmplades ab
senyalls reais a les cuberles, ab dos gaflfels e dos scudels de Iculo
ab ses parxes de seda burella, inlilulal en Ies cuberles ab lelres
dor, Super ludo scachorum de moribus et ofpciis nobilium. Feneix la
penúltima carta humanam de auro. Sla scrit dins una cubería de
aluda vennella.
t7. Item allre Ubre de forma de full, scril en pergamins, de le-
tra anliga, ab posts de fust cuberles de cuyro vcrmell emprempta-
des, ab dos galléis e dos scudels de leuto, ab parxes violáis, ap-
pellat, Líber de viris illustribus. Feneix en la penúltima pagina ma-
cere eius . Sla reserval dins una cuberta 'de aluda vermella.
t8. Item allre libre de forma de full. scrit en pergamins, ab
posls de fust cuberles de cuyro vermcll ciar emprcmplades, ab dos
gaffels e dos scudels de leulo ab parxes vermclls, es inlilulal en
les cuberles ab lelres dor, les enehides de Virgilio. Feneix en la pe-
núltima pagina confusa per los . Sla reservat en una cubería de alu-
da vermella.
29. Item allre libre de forma de full, scril en paper, ab test e
gloses, ab posts de fust cubcrlcs de cuyro vcrmell emprcmplades,
ab quatre scudels dargenl daurais, en la una les armes de porlu-
gal, c en lallre de portugal de arago e durgell, e en les altres
dos lo mot Sy vos no quiy eu. Feneix lo lesl en la penullima
caria de real altesa. Sla reservat en una cubería de cuyro negre
folrat de blanquet.
30. Item allre libre de forma menor de full, scrit en pergamins,
appcllat, biblia, ab posls de fusls cuberles de cuyro vermell, ab dos
tenchadors másele e famclla dargenl ab parxc de cuyro vermell. La
qual se diu es del prior de prebicadors, e feneix la penullima car-
ta mala lucem. (En el margen se lee) Fou la biblia a£¡ continua-
da resliluhida a meslre Marti aguda prior de prebicadors.
En allre caixe de fusl semblant a la prop dita alrobam les co-
ses scguenls.
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400
31. Primo uu libre de forma maior, scril en pergamins, ab posls
de fusl eubertes de cuyro vcrmcll cmpremplades, ab qualrc gaflcls
c qualrc scudels, deu bolles, go es sincli de cascuna part, e vuyt
canloncres, lol de lento daural ab sos parxes de carmesí picat dor.
Es inlilulat lo dil libre en la cubería ab leires dor t lo primer ro-
lum de la biblia ab la glosa ordinaria t e fencix la pcnullima caria
homo nunquam . Sla reserval en una cubería de cuyro verwell.
32. Item un allre libre de forma maior, scril en pergamins, ab
posls de fusl ciibcrlcs de cuyro blau seur cmpremplades, ab qualre
scudels. vuyi bolles peliles, e una rosa al mig de cascuna posl, e
vuyl canionercs tol de leulo daiuat, ab los parxes de seda verme-
lia, ¡nlílulal cu la cubería de lenes dor, Piimer volum de Nicolau
de lira sobre la biblia . E feneix la pcnullima caria primo consensit.
Sla reserval en uua cubería de cuyro vcrmcll.
33. Item un allre libre ab semblan l designado del prop di», in-
tilulal en la cubeilafab lelres dor qui din, Segon volum de Nicolau
de lira sobre la biblia. E feneix la penullima caria perfectas confi-
tendo et. Sla reserval en semblan! cubería de la prop dita.
34. Item un allre libre de forma maior, scrit en pergamins, cu-
bert de posls de fusl cúbenos de cuyro lebonal cmpremplades. ab
qualre gaífels qualre scudets c vuyi bolles tot de leulo daural, ab
los parxes de seda carinesina picáis dargcnl, ab seuyal a la una
part darago, e alallre de Sicilia, inlilulat en la cubería ab lelres
dor, Titas livius de secando bello púnico . E feneix en la pcnulliina
pagina est inventas . Sla reserval en cubería de cuyro vcrmcll.
35. Item allre libre de forma maior, scrit en pergamins, ab posls
de fusl cuberles de cuyro veri scur cmpremplades, ab qualre gaf-
fels e ires scudels, vuyi bolles peliles, vuyt canloncres, c una rosa
al inig de cada posl lol de lauto dental ab los parxes de seda
carmesina ab snnucnlona al mig dor, inlilulat en la cubería ab le-
lres dor, Los moráis de Sent Gregori sobre Jop . Feueix en la pc-
nullima caria qui dum in extrema. Sla rcscrval en una cubería de
cuyro vermell.
36. Item un allre libre de forma de passafull comu, scril en
pergamins, ab posls de fusl cuberles de cuyro vermell cmprempla-
des, ab qualre gaífels, qualre scudels e deu bolles lol de leulo, ab
ios parxes de seda carmesina ab sarmcnlona dor, al mig ab los
senyals rcals cmprempials a cascuna posl, inlilulat en la cubería
ab lelres dor, Usatges de Cathalunya . E fencix en la penullima ja-
gina civili non ad. Sla reserva! en una cubería de fuslani burell.
37. Item un allre libre algún lant maior de forma de full
comu, scril en pergamins, ab posls de fusl cuberles de cuyro ver-
mell cmpremplades ab qualrc gaífels e qualre scudels, e vuyi bó-
lleles lol de leulo daural, ab parxes de seda carmesina picha! de
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argeot ab senyals en ensarna posf, qo es en la una armes dara-
go, e eu la allrc armes de Sicilia, ¡nliiulat en la cubería ab lelres
dor, Josephi de bello judayco. E fencix la penúltima caria locum dedil
cen. Sla reservat en una cubería de cuyro vermell. (En el margen
se lee:) Lo present libre es vers lo bislie de Vich. (1)
38. Item un libret de forma pelila, scrit en pergamins, ab posls
de fusl cuberles de cuyro vert scurt empremplades, ab un gaffet
e un scudel de Ieulo ab parxe de seda carmesina picat dor ab
senyal real empremptat a eascuna posí, inlilulai en la cubería ab
lelres dor goligues Levament fet deis officials de casa del S K enyorJ
R'eyJ. E feneix la peuullima caria capellans eo. Sla rcscrval en una
cultería de cuyro vermell.
39. Item un alire libre de forma peíila, scrit en pcrgainius, ab
p«>sl$ de fusl cuberles de cuyro vermell empremplades, ab dos gaf-
fels fels a forma de ina, e dos scudcls tot dargent, inlilulai en
la cubería ab lelres vcrmelles, Boecio de consolación . Scrit en vul-
gar castella , e fencix en la penúltima pagina ea cierta . Sla reser-
vat en una cubería de cunto vermell.
40. Item un alire libre de forma maior, scril en pergamins. ab
posls de fusl cuberles de cuyro vermell empremplades, ab qualre
galléis c qualrc scudel», c den bolles, lol de Ieulo ab los parxes
de vellul carmesí ab sermenlona dargcnl, ab qualre senyals reais
cmprcmplals acasciiua parí, inlilulai en la cubería de lelres dor,
Constitutiones Clementis pape . E feneix en la penúltima caria, C8
en lo tes!, diffinitivam citatis. Sla reservat en una cubería de fus-
tán! pelos burell.
41. Item un allrc libre de forma maior, scrit en pergamins, ab
posls de fusl cuberles de cuyro veri, empremplades, ab qualrc gaf-
feis, quaire scudels, vuyt canloneres c vuyt bolles, lot de Ieulo
daural ab parxes de seda carmesina, ab senyals cmprcmplals, ?o es
en la una posl armes Keals, c en lallre armes de Sicilia, iniitulat
ab lelres dor en la cubería, Incipit prefacio Rabani ad Ludovicum
regem . E feneix la penúltima pagina adversas. Sla reserval en una
cubería de cuyro vermell. (2)
41. Item un allrc libre de la malcixa forma, scrit en pergamins,
ab posls de fusl cuberles de cuyro tenat empremplades, ab qualre
galléis e qualre scudel 9 de leuto ab parxes de seda violada inlilu*
hit ab lelres dor en la cubería, plinio de la natural istoria . E fc-
(1) Juan Ros, Doclor en leyes y ciudadano honrado do Barcelona, con fecha
do Abril do 1W7, firma época é los albaceas del rey, do este libro que por ellos Te
fuó resliluido.
(í) De esio libro otorgó ¿poca scmejanie de resiilucion, en el c lado dia ti do
Abril, Antonio Raymunco Corró, librer.o y ciudadano de Barcelona.
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rcíx en la penúltima pagina maturent . Sta reserval en nna cuberlá
de cuyro vcrmcll. (1)
43. Item un allrc libre pelii de forma de full comu, scrit en
pergamius, ab postó de fust cubcrtes de cuyro lenal empremplades,
ab qualre gaffets e qualre scudeis de leuio ab parxes de seda nc-
gre f appcllat, Epistoles\ de fallarerie et Gratie sin i a , E fencix en
la penúltima caria efiieiantur . Sla reserva! en una cubería de cuy-
ro vermcll.
44. Ítem un altre libre de forma maior, scrit en pergamins, ab
postó de fust cubcrtes de cuyro vermell empremplades, ab qualre
gaffets, qualre scudeis e den bolles lot de leulo ab parxes de car-
mesí ab una sermentona al míg picada dargent, ab qualre senyals
reais empremplató a cascuna post, in titular ab letres dor go ligues
en la cubería, Summa supei • decretalium. E fencix en la penúltima
caria non possit ex comunican vel. ( Sia reserva t en una cubería de
fuslani burell.
45. Item alire libre de la prop dita forma, scril en pergamins,
ab cuberles de fust cubertes de cuyro vermell empremplades, ab
qualre gaffets e qualre (scudetó de leulo ab parxes de seda verda
picáis dargent, inlilulal en] la cubería ab lelres dor, de bello mace-
dónico, e fencix en la penúltima caria decretus . Sta reserval en una
cubería de cuyro vermell.
46. Item un altre libre de la propdila forma, scrit en per-
gamins, ab postó de fusl cuberles de cuyro tcnat scur emprempla-
des, ab qualre gaffels e qualre scudetó de leulo ab parxes de se-
da burella, appcllat, Cornelias tacitas. E feneix eu la penúltima car-
ia fides. Sta reser val en una cubería de cuyro vermcll.
(5 Julio de 1466)— Eu un irosell cuben de una califfa usada, de
qualre rodes de diverses colors. trobam les coses seguentó, les quals
apres foren meses en una caixa plana ampie de fusla de pi.
Primo etc.
47. Item un libre de forma maior, scril en pergamins, ab postó
de fust cuberles de cuyro negre, ab dos gaffels e dos scudcls de
leulo ab parxes de seda veris, e dues bolles cu la una cubería,
appcllat, Canoniqves o conquestes de ultramar , en vulgar caslella , ab
una isioria al principi de una ciutat combatuda. E feneix en la
penúltima caria la qual es desquarnada hueste e tomo .
(9 Julio 1166). — En un bahul cubert de cuyro negre, ab son
pany c clau e una cadena de ferro que iravessa dessobre, trobam
les coses seguentó, les quals apres son stades meses en una caixa
de poy.
Primo ele.
ti) Firmó igual apoca y en el propio día, del libro de este número, Jaime Mar-
ti, Secretario del rey y ciudadano barcelonés.
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403
48. Item unes ores scrites en pergamins, istoriades, ab diversos
officis , fo es de noslre dona , Je/ sanct sperit e altres , e a la (i es
scrit lo quicumque vult , ab posts de fust cuberlcs de cuyro ver-
mell empremptades, e una sobrecobcrta de vellut carmesí forrat de
seli burell, ab dos galléis c dos scudcls, en cascu deis quals scu-
deis ha un ferrollal e pany tot dargent daurat, ab sos giradors e
un cap pelit dor hon slan los giradors.
En un caíxo de fust cuberl de cuyro negre ab frontisses, pany
c laucadura de ferro, e ab dues báldeles ais canlons, ab les armes
de Cathalunya sobre la cubería ab lo lilol de paine pour ioye , ab.
una correía de cuyro negre ampia de dos dils enlorn del díi caíxo
ab cap e cívella de leuto daurat, irobam les coses segucnls. Lo qual
caíxo ab les coses deius scrílcs sla reserval dins la prop dila caixa.
Primo etc.
49. Item un missalet scrit en pergami, ab posts de fusl cuber-
les de cuyro vermell empremplal, ab dos gafTeis e dos scudeis de
leu’o ab parxes de seda negra» E comensa de letras vcrmclles, In
honore Sánete Marie introitus , e fencix en la penúltima caria ho -
norare precepisti .
(11 Julio 1466)— En una caixa de fusl cubería de cuyro negre,
ab dos panys menys claus enlaunada de launes de ferro, ab un
anell a cada cap, c hay algunos de les diies launes enverniyades,
alrobam les coses seguenls.
50. Primo un libre scrit en pergamins. ab posls de fusl cohor-
tes de cuyro vermell empremptades, ab qualrc gaíícls e qualre scu-
dcls de leuto ab los parxes de brochal dor veri, ab vuyt canto-
neros e dues bolles, una al mig a cada post, de leuto daurat*, in-
«ilitlal de parí de fora, Comentaría Cesaris. E feneix en la penúl-
tima caria presidium parare . Sla reserval en una cubería de cuyro
vermell.
51. Item alire libre scril en pergamins de forma migencera, ab
posts de fusl cuberlcs de cuyro ihenat empremptades, ab les ar-
mes darago, Sicilia e de navarra pintados en les cuberlcs, ab quu-
Ire gaflels e qualrc scudcts dargent ab parxes de seda violada, in-
titulat en la cubería. De vita et moribus alexandri magni . E feneix
la penúltima caria ñegna sublatis. Sla reserval en una cubería de
cuyro vermell. (I)
52. Item allrc libre de la prop dila forma, scril en pergamins,
ab posts de fust cubertes de cuyro vermell cmpreniplades, ab qua-
ire scudels, e en cascu dues anellelcs dargcnl ab dues lireles de
seda vermella, inlitulat en la cubería ab lelres dor, les canoniques
(I) Las armas de sus cubiortas, entre ellas las de Navarra, y o! bailarse com»
prendido en el Inventarlo de la librería del Pi incipe de Y lana, demuestra lodo, ser
procedente de esta última.
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de Spanya. Es scril en vulgar portugués, c fencix en lá penúltima
caria adienlado mayor. Sta rcserval en una cubería de fusluni bu*'
rcll.
53. Item un allrc libre de forma de ful!, scrit en paper, ab
posts de fusl cuberles de cuyro verme!! emprempladcs, ab dos
galléis c dos scudels de leulo sulils, inlilulal en la cubería, Sa -
lusti , en romane castella. E fencix !a penúltima caria en su poder.
5í. Item allrc libre de la prop dita forma, scrit en paper a
colondclls, ab posts de fusl cuberles de cuyro verme!! ja molí usal,
ab sinch bolles de leulo a cada cubería, ab dos gaffels e dos scti-
dets molí sulils. Es inlitulat en la cubería la contemplado de la
fteyna. Es scril en vulgar caíala , e feneix en la peuullima caria, e
salvado de la vostre.
55. Item alire libre scrit en paper de la prop dita forma, ab
posis de fusl cuberles de cu\ro ihenat molí usal ab uu gaflet
e dos scudels de lento molí sulils, scrit a corondells, en vulgar
catata appellat, Speculutn ecclesie mundi. E feneix la penúltima car-
ia e romas rey.
56. Item altre libre petil, scrit en pergamins, ab posts de fusl
cuberles de cuyro vertnel!, ab dos gaflcls e dos scudels de. leulo,
inlilulal ab lclres dor en la cubería, De laude creatoris líber ind-
pit. E feneix en la penúltima caria, cor meum in verba.
57. Item allrc libre de forma maior de full. scril en pergamius,
ab posts de paper engruiat cuberles de cuyro vermcl!, ab teneha-
dors de tíreles, scril a corondells, inlilulal en les cuberles, hido-
rus de ethimologia. E feneix en la penúltima caria per que um. (En
el margen se lee:) Es veis lo Bisbe de Vicli.
58. Item allre libre de lorma de full, scrit en pergamins, ab
posls de fusl cuberles de cuyro vermcl! emprempladcs, ab qualre
scudels e ab dues anal leles, cu cascun scudet lol dargent daurai,
c en los dos scudels son les armes de porluga!, c en les allrcs
dos la roda de la fortuna, ab dues tíreles de seda violada, inlitu-
lat en la cubería ab lelres dor, Este he o liuro do orto desposo etc .
E fencix en la penúltima caria e quando chego etc. Es scril a co-
ror.dclls, en vulgar portugués.
59. Jtem allre libre scrit en paper de forma de ful!, a coron-
dells, en vulgar calata, ab posls de fusl caberles de cuyro vermcl!,
dos galléis, dos scudels’ e deu bolles lol de leulo, inlilulal, Cano-
ñiques deis Reys darago e Condes de Barcelona. E fencix en la pe-
núltima carta procrea de sa mu.
60. Item allrc libre petil, scrit en pergamins, en vulgar castella ,
ab posls de fusl cuberles de cuyio verme!! empremptades, sens gal-
fels. E cometida, Prologo , al muy Ínclito etc. E feneix en la penúl-
tima caria alos moría.
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61. Item allrc libre de forma menor de ful!, scrit en pergamins
de letra antigua, daurat en la sumilat de les caries, ab posts de
fusl cuberles de cuyro vcrmell empremplades, ab qualre gaífeis e
quatre scudels de leulo, ab parxes de seda blava picháis dor, in-
tilulat en la cubería ab lelres dor, Líber Justinus. Feueix en la pe-
núltima caria Jussi in his. Sia reserval en un stoig de cuyro bu-
rell.
62. Item allrc libre de semblan l forma del propdil, scrit en per-
gamins a corondells, en vulgar ¡francés , ab posts de fusl cuberles
de cuyro vcrmell empremplades, ab senyal real en cascuna post,
quatre gaffels, qualre scudels de leulo ab parxes de seda verme-
lia, inlilulat en la cuberta ab lelres dor, Sidracho lo philosopho , c
feueix en la penúltima carta as gens ; reserval en cubería de cuy-
ro burell.
63. Item alire libre peiit, scril en pergamins, posts de fust cu-
berles de cuyro vcrmell empremplades, ab dos gaffels e dos scu-
dels ab parxes de seda vermella, inlilulat en la cubería ab lelres
dor, Declamaciones Senece. Fencix en la penúltima carta en lo test
ut nobis veu , c es lot glosat; reserval en un stoig de cuyro ver-
mcl!.
64. Item allre libre pelit. scrit en paper, en vulgar castella , ab
posis de fust cuberles de cuyro vcrmell, ab un gaffet, un scudel de
leulo, ab parxc de seda vermella, inlilulat en la cubería ab lelres
dor, Diversos tractats en romans castella. E fcncix la penúltima car-
ta y mal assentado; reserval en una cubería de cuyro vcrmell.
65. Item allre libre de forma migencera, scrit cu pergamins a
corondells, en vulgar caíala, posts de fusl cuberles de cuyro ver-
me!! ja usat, dos gaffels, dos scudels, e deu bolles grans de leu-
to, inlilulat en la cubería, les constitucions e usatges de Cathalunya.
Feneix en la penullima carta que la dita.
66. Item altrc libre de forma de full, scrit en pergamins a co-
rondells, posls de fust cuberles de cuyro negre, dos gaffets, dos
scudels e deu bolles de leulo, apellat quartus beati thomee. Feneix
en la penullima carta Se x alias VIH.
67. , Item allre libre pelil, scril en pergami a corondells, posls
de fust cuberles de cunto blanch ab un correig de cuyro vermcll,
inlilulat en la cubería, livro das virtudes . Feneix en la penullima
caria pacem habeatis.
68. Item u?t breviari roma , scril en pergami, a corondells, com-
plil, posts de fust cuberles de cuyro vermcll, dos gaffels, dos seu-
dets de leulo, ab corrcigs de cuyro vermcll. E feneix eñ la penúl-
tima caria set ut dominus; ab cubería de seii vcrmell squin^al. Sla
reserval en un stoig de cuyro negre.
69. Item allre Ubre menor de full', scril en pergami, a coron-
Ton. ii. 28
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•
dells, ligat scns posls, appellat lo mestre de les Sentencias . E feneix
en la penúltima caria hec omnia videre.
70. Item tretze coerns de libre de forma menor de full, scrils
en pergami a corondells descuernáis, comenta parabole salomonis , e
feneix los derrers mots ut publícanos deus,
71. Item ahre libre pelil, scril en paper, en vulgar castella , ab
posls engrulades cuberles de cuyro vermell. Comenta a las pro -
puestes , e feneíx en la penúltima caria de dios non tienen.
72. Item un] libret pelit sutil, scril en paper, ab cuberles de
pergami. Comenta Del prolech de un doctor en leor etc . e feneíx
en la penúltima carta sentristeix de.
73. Item un libre de forma de full, scril en paper, en vulgar
castella , posls engrulades cuberles de aluda burella, appellat' Ovidi
matamorf oseos , feneix la penúltima carta acatan te dize.
74. Item altre libre de la prop dita forma, scril en pergami,
posls de fust, cuberles de cuyro sutil descoloril sens gafleis. Co-
menta Ecce Rex tuus venit e fencix en la penúltima carta vitam
non vult scale.
75. Item altre libre de forma maior de full, scril en pergami a
corondells, sens posls, e comenta In principio creavit, e feneíx en
la penúltima caria quas exposttiones subdidit.
76. Item allre libre de la propdila forma, scril en pergami,
posl de fust cuberles de cuyro veri, dos gaffeis, dos scudcls, e
deu bolles de leulo, inlilulat en la cubería les concordantes de la
biblia. E feneix en la penúltima caria expliciunt concordante. (En
el márgen se lee) Tel lo bisbe.
77. Item allre libret pelit, scril en paper molí sulil, cuberles de
fust ab cuyro vermell ja usat, e comenta Incipil , comenta lo offici
etc . e feneix en la penúltima carta humiliata.
78. Item altre libre de forma pelila, scril en pergami, posls de
fusl cubertes de cuvro vermell empremptades, ab les armes reais,
un gafel e un scudel dargenl daurat, inlilulat en la cubería ab le-
tres dor, Liber ysocretis. E feneix la penúltima caria precio compara.
79. Item allre libre de forma de full, en paper molí sutil, scril
en vulgar castella , ab posls cuberles de cuyro vermell emprempla-
des, qualre galléis e quatre scudets de leulo, appellat lo Valeri.
Feneix en la penúltima carta empero dell.
80. Item altre libre maior de forma de full, scril en pergami
ab corondells, en vulgar castella , ab posls de fust cuberles de cuy-
ro vermell empremplades, ab qualre scudets, e dues anelieles en
cascu, tot dargenl daurat ab les armes de portogal en los dos scu-
deis, e en los adres dos la roda de fortuna, ab dues tíreles de
seda groga, inlilulat en la cubería ablelres dor, De la inmortalitat
de la anima. Fencix en la penúltima carta son prestas e apare; re-
serval en un stoig de drap violai.
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81. Item allre Ubre de forma de ful!, scrit en pergami, en vulgar
francés , posis cubertes de cuyro verniell empremplades, quaire gaf-
feis, quaire scudeis de leulo ab parxes de seda morada, inlitulat
en la cubcrta ab letres dor, les cent balades. E feneix en la penúl-
tima caria vo douge semblanza; reserval en un stoig de cuyro ver-
mell.
84. Item allre Ubre de forma menor de full, scrit en pergami,
en vulgar castella e glosal, posis de fusl cuberies de cuyro vermell
empreiuptades, ab quaire scudets cascu ab se aneltcla, tot dargent
daurat, ab dues lireics de seda negra ab caps dargent daurats, e
en la bu deis scudets son les armes de porlugal, en laltrc dara-
go, en lallre durgell, en latiré danglalcrra. E feneix en la penúl-
tima carta de la lus con el, inlitulat en la cubería ab letres dor,
Satira de contento del mundo ; reservat en un stoig de cuyro negre
forrat de drap negre. (1)
83. Item allre Ubre petit, scrit en pergami, posts, cubertes de
cuyro vermell empremplades, dos gaffets e dos scudets de leulo,
comenta de letres verme lies, Augustalis dicitur augustorum , feneix
en la penúltima caria de! traclat del dit libre Castellam ; reservat
en un stoig de drap burell de sergil.
84. Item un Ubre de forma menor de full, scrit en pergami,
posts cuberies de cuyro vermell ab armes reais al mig, dos gaf-
fets e dos scude:S de leulo ab parxes de seda burella, inlitulat en
la cubería, Boecius de consolatione in latino feneix en la penúltima
carta que presencia deus. Sla reservat en una cubería de drap bu-
rell. (En el márgen se lee) Tcl lo bisbe.
85. Item allre libre de forma de full, scrit en pergami, posts
cubertes de cuyro veri empremplades, ab quaire gaffeis, quaire scu-
dets, vuyt canloneres e deu bolles loles de leulo daurat, ab los
parxes de seda vermclla piebats dor, inlilulal en la cubería ab le-
tres dor, Troya en leti. Feneix en la pemil lima caria importunas et,
es tot istoriat, reservat en stoig de drap de frizo color de lengar-
daix.
86. Item allre libre de forma de full, scrit en pergami, posts
cubertes de cuyro empremplades, ab quaire gaffets, quaire scudeis
tols dargent. inlitulat en la cubería, el marques de Sanctillana , es
tot cobles rimades, e feneix en la penúltima carta e muy fértiles
riberas. (4)
(1) Serla, aln duda, esle códice el original del poema didáctico que con ei
' mismo Ululo escribió el Infante D. Pedro, padre del Condestable.
(2) Este manuscrito suponemos sea el ejemplar que de la colección de sus
obras poéticas envió el Marqués de Suntillana á D. Pedro de Porlugal.
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m
Item un rotol de pergami en lo qual es lavologia deis Rey s de F franca. (1)
(12 Julio de 1466). En altre caixe de fust semblanl de la prop
dita pero pus osada, trobam les coses segucnis, la qual foncli por-
tada, de Hostalrich.
87. Primo un libre gran scrit en pergami, posts de fust, cuber-
les de cuyro negro ab dos correig de cuyro per tancbadors e mollea
bolles de ferro negre, appellal offieier de cant pía liahy CCXXXXVIIII
caries, e feneix la verba de la penúltima caria dona nobis pacem.
88. Item altre libre de la maleixa forma, appellal antifoner f tot
nolat de canl pin, scrit c nolat en pergami, posts de fusi cuber-
les de cuyro de bou vermell, e bav cení noraula e vuyt caries. E
feneix la verba en la derrera caria Deo gratias.
89. Item altre libre de cant de maior forma del prop dit, ap-
pellal antifoner ab responsos 1 lol scril e notal de canl pía en per-
gami, posis de fusta caberles de cuyro de capmati, e feneix en la
penúltima carta notada del dit cam et de.
90. (19 de Julio de 1466)— Primo un libre scril en pergami de
forma maior, appellal lo volum de dret , ab posl de fusl caberles de
cuyro vermell eniprcmplndes, cocrnat de nou ab quaire gaffets e qua-
ire scudels de leulo ab parxes de soda.
91. Item un altre libre scril en pergamins appellal Clementines ,
cornal de nou ab posis de fusl cuberles de cuy re vermell empremp-
tades, ab quaire gaffels e qualre scudels de leulo ab parxes de seda.
92. Item un altie libre a forma de full scril en pergami. e en
vulgar castella o portugués , appellal Joan bocaci f cuerna t de nou ab
posls de fusl cuberles de cuyre vermell cmpremplades ab qualre gaf-
fels e qualre scudels de leulo ab parxes de seda.
93. (30 de Agosto de 1466)— E unes ores ab Ies quals lo dit Se-
nyor (Rey) labia lo oííici Les diles ores son cuLcries de brocha!
argenlat, e lo gaffel es de or ab Ies armes de porlugal, ab loles ys-
tories e illuminacíons de or c de uegre sens alires colors; sou molí
belles e de molla valúa.
94. Item un libre scril en pergamins, cubcrt de posls cuberles de
cuyro vermell, ab gaffets e scudels de argent damat appellal missal , lo
qual libre comeusa ab letres vermelles Incipit ordo ad faciendum etc.
c feneix en la penúltima caria ab letres vermelles si fuerit ordo. Lo
qual fou alrobal per los dessus diis en poder de madona Aldon^a
dezvalls vidua. (En el márgen se Ice) Tel lo general.
95. Item un libre scril en pergamins, ab posls de fust cuberles de
cuyro de vadell vermell cmpremplat, sens gaffets c scudels ab picha-
dura dur alenlom de les caries, appellal Missal roma. Es la primera
pagina ysloriada, e comenta la segona pagina de dit missal preteribit
(1) Latologia , como si dijéramos: la genealogía de los abuelos ó ascendientes
de los Reyes de Francia.
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409
generatio , e feneix en la penúltima pagina Rex miserere Amen: lo qual
fou alrobat en poder den Pone Vilardell mercader quil lenia en pea-
yora segons se afferme per sis lliures.
y 96. (29 Oclubre 1466.) — Item un libre scrit en pergamins ab
posis de fust cuberies de cuyro negre ab quaire gaffets, quaire scu-
dets e canloneres de leufo, e comenea en la primera pagina ab letres
vermellcj Incipit líber catholicon etc. c feneix en la penúltima carta
Zoticus , ca, cum. i. Vilalis et cor. penultimam. Lo qual foncli alrobat
en poder de mossen Johan olzina preveré, per quaul lo Senyor Rey
menlre vivía mana lili screvis hu, e lo qual .se diu es deis hereus
o succesors de meslrc Barthomeu mates, quoudam, batxaller en arts. (1)
Monetario.
(14 Julio de 1466.)
En un caixo de fust lavorad de mosia, en lo cubertor del qual
son les armes darago en un scut, e en laltre les de navarra, e al de-
vant en la tcnchadura les armes darago e de Sicilia, ab divisa de lagos
ais cosíais, ab lies lanchadures e un auell dcuanl de lento daural c
ab dos anells de ferro ais caps, vulganpeul dil lo caixo de les medalles ,
ab doize calaixos, dins los quals irobam les monedes e empremptes
seguenls.
Primo en lo primer calaix o taula de les diles medalles en lo qual
se le un anell dor per iraurel, troham de presenl cent e vint e vuyt
pe$es dor entre monedes c medalles de diverses formes e emprcmples.
(!) Cualquier aficionado A los orígenes de ia tipografía española recordará en-
seguida en el nombre de Bartolomé Malea, el del autor del Pro condenáis oralionibua
jnxtfi grommtittcas Ugns eit . que aparece impreso en Barcelona en el año 1 ' 68 y cuyo
único ejemplar "6 halla en la biblioteca de la iteal Academia de Buenas letras que
está á nuestro cargo. Con ó! se lia pretendido atribuir á la ciudad de Barcelona la
primacía de la imprenta en España, que le disputa Valencia. Sea de ello loque fue-
re, como nada se sabe de este autor, bueno será que estraciemos un documento
dei que se colige la época aproximada de su muerte. Es el «Apoca déla restitución
del Catholicon ó diccionario universal, que la viuda de Males había prestado al rey
D. Pedro: «(6 Marzo 1V67j. Bernardas Mates , calcnterius civis Barchinone, tutor et
suo casu curator solus et insolidum conQnnatus et sunogalus per honorabilem
Üernardum deGuimera, vevessorcin, Vicarium Barchinone et Vallensis persone et
bonis Caterine pu pille, filie el heredis venera bilis Barí holomei Males quoudam inartibus
bocallarii deis dicte Cictíatis, proplei deffeclum Ff rancias eius sororis que in pupillari
etate decessit, eo quia domina Margarita , uxor dieli Barlolomei Mates que una me—
cum lutrix testamentaria eral dictarum pupillarum ad secundara vota convolavit
prout de dictara tutela pleneconstat instrumento publico acto Barchinone 25. a Ja-
nuarii proximi pr teriti el clauso per discretum Michaelem Bcig auclorilate Req a no-
tarium publicum Barchinone vico et loco discreli Petri Axerrat civis dicte Civita-
Us Regia auctoritate nolarii publici regentisque Scribanta Curie Vicaria Barchinone
alils negocíis occupali (confiesa la restitución del libro que describe terminando)
per dictam dominam Margaritam prefalo domino Regí acc nnodalum loco originalis
pro scribi faciendo quedam alium tibrum per manus discreli Johannis Olzina presbiter
in culos posse postobituiu predicti domini Regís fuit repertum.»
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410
E pesen les dites cení vint c vuyt peces dos marchs sis onzes e un
quart.
Item en lo segon calaix o tañía en lo qual se le un anell dor sem-
blanl del propdit, atrobam sexanta set peces dor de diverses medalles o
eíligics, e pesen toles les dites sexanta set peces dor un march sis
argencos e roig.
Item en lo tercer calaix o tañía qui es lo primer del argent, en lo
qual se le un anell dargenl en semblanl loch del prop dit. alrobam
cent cinquanta nou peces entre de argent pur e ligades ab altres meta lis
de diuerses monedes e eíligies, que pesen toles un march ciuch ouzes
tres argencos e mig.
Item en la qnarta taula o calaix , en lo qual se te un anell dargenl
semblanl del prop dit, atrobam trenta tres peces dargent de diverses
cmpremples o eíligies, que pesen toles sis onzes e deu argencos.
Item en la cinquena taula o calaix en lo qual se le un anell dar-
genl semblanl del prop dit, atrobam Cent quoranla tres peces de argent
de diverses medalles o eíligics, que pesen toles dos marchs dues on-
zes e lies quarts.
Item en la sisena taula o calaix en lo qual se le un auell semblanl
deis prop dils, alrobam cent e devuyt peces dargent . pero bani algunes
qui no son dargent de diverses medalles e eíligies, e pesen eniretoles
un march e set onzes.
Item ha en lo dit caixo, ultra les sobredilcs taules o calaixos dor
e dargent, quatre taules o calaixos fornils de medalles e monedes an-
tigües de coure , ab un anell de coure en cascun calaix.
Item ha en lo dit caixo, ultra les sobredilcs taules o calaixos, dues
taules o calaixos fornides de medalles o ymages antigües de plom, ab
un anell de plom en cascu deis dils dos* calaixos. (1)
(!) I.a ofleion arqueológica de conservar coleccionadas monedas antiguas, tie-
ne oíros antecedentes en Cataluña, durante el siglo XV, sin los del Principe de Viana
y del Condestable, pues sabemos por Lorenzo Valla, escritor contemporáneo de quien
se vale Montar, (// utoria de lo s Condes de Urgel , t. II que es el X de la Col. de át e. del
Ardí, de ¡a Cor . de Arog. % pag. 249) que el bisabuelo materno do dicho Condestable,
el Conde de Urgel D. Pedro, muerto en 1408 *gu*taba mucho de tener atesorado mucho
dinero de oro y plata de diversos reinos y provincias, y esto en gran abundancia: teníalo en
escritorios y arquillas, y tan apretados unos con otros, que era imposible podarlos sacar
con las manos , porque los metía por fuerza , d* canto y en ringlera , apretándolos y entre-
metiéndolos con martillo s El mismo Montar, en la pagina $>9 de dicho tomo, repite:
• Tratando de las riquezas dLrl conté don Pedro, refiere Laurencio Valla, autor casi con-
temporáneo suyo, que tenia en su tesoro monedas de diversas y tierras y en tanta
abundancia, que admiraba á los qur Vis retan ; y Juzga aquel autor , que seria dinero muer-
to y sin provecho , por no ser tod>> moneda corriente; pero no era asi, antes era moneda muy
ordinaria y usada en Cataluña , y Lnbia en oro mas de cincuenta maneras y especies de
ella, que aunque generalmente eran de ente metal, pero diferenciábanse en muchas cosas las
mas de las o/ra«.»- Tiónese asimismo noticia por el Libre del * feyls darmesde Catalu-
nya que terminó, en 9 de Noviembre de 1420, Mossen Bernardo Boades, rector de
X
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411
Si la descrita biblioteca de D. Pedro, de solos 96 vo-
lúmenes, no fué de las más numerosas de su tiempo, pues
vemos contar 283 volúmenes á la del rey D. Martin (1410),
71 á la de la Reina D." María, esposa de Alfonso Y (1438),
y 106 á la del Príncipe de Viana (1461), fué, no obstan-
te, tan selecta como estas en variedad de ciencias y de
lenguas. Hágase de ellas un estudio comparativo y se al-
canzará en definitiva una prueba manifiesta de la erudición
del Condestable. ( 1 ) Muy cabal la tenemos también de sus
aficiones numismáticas, en el hecho de haber adquirido el
monetario del citado Príncipe. Examinadas atentamente las
armas ó escudos esculpidos en el mueble que lo contenia,
entre los cuales se nota al de Navarra, y, cotejada, por
otra parte, su descripción (especialmente en el número de
las monedas) con la del que poseyó Don Cárlos, ( 2 ) ad-
viértese una concordancia tal, que nos dice patentemente ser
una misma las dos colecciones. El como pasaría del uno al
otro de estos personajes, es más difícil acreditarlo: solo sa-
bemos que el del primero fué adjudicado en pago de deu-
Santa Haría de la villa de Blanes en cuyo capitulo 2.* (página 17 de la edición de la
biblioteca catalana que publica D. Maiiano Aguiló) es pone su deseo de escribir un li-
bro en donde declararía, entre otras cosas, les wfinides monedes quen tench nplegades de
aquell tempe \de la época romana en tiempo de Marco Calón.}— D. Pedro, acuñó mo-
neda durante su gobierno, do lo cual quedan aun algunos testimonios en los actua-
les monetarios de Cataluña. Al dueño de uno de estos mas escogidos, nuestro queri-
do ó ilustrado amigo D. Arturo Pedrals, recordamos haber entregado, tiempo atrás,
para sus provee hosisimoa estudios numismátlros, una série de documentos Icéditos
que teníamos recogida relativos á la acuñación do moneda en Barcelona, durante
los reinados de los intrusos, Enrique de Castilla, Pedro de Portugal y Renato de An-
Jou.
( I ) Hállanse los catálogos de estas bibliotecas, á saber: la del rey D Martin en
el reg. 2.396 del Arch de la Cor. de Arag. y en estrado en la nota 2í de la pág. 487
déla preciosa obra de nuestro muy querido maestro el Excrr.o. Sr. D. Manuel Milé:
los Trovadores en España (1861); la de la reina D a Maria en el cuaderno 1 0 de la Co-
iecci'm de documentos históricos publicados en la B< vista de Archivos, bibliotecas y museos
(1872 ; y la del Principe de Viana en la Col. de doc. inéd. del Arch. gen. de la Cor. de
Arag. t.XXVl, p. 138.
( 2 ) En la pag. 142 de la última obra que se cita en la nota anterior, está conti-
nuada lu descripción del monetario de D. Cárlos de Viana. Comparando este y el del
Condestable, obsérvase conteuer el primero 640 % piezas do oro y plata, y el segundo
618, en razón ¿ la diferencia que se nota en el primero y quinto cajón de 113 y 148
piezas en el del Pi incipe y 128 y 1 .3 en el del Rey D. Pedro.
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412
das á Don Juan de Cardona en 1462 ( 1 ); y el del segun-
do se resliluyó, en 24 de Julio de 1467, á los lulores de
Juan Sanliusl, hijo del noble difunto Bartolomé Sanliust.
Junto al apoca de esta restitución ( 2 ) hemos encontrado
suelta la siguiente nota que puede servir de comento al re-
lato del monetario:
Memorial de les seguenls peces tretes de les medalles restituhides ais
hereus de Mossen Sentiust.
Primo un paciflích de valor XX paciflichs ) XX ®
Item un alire paciflích de XX sois. ) I ®
Item un juhilcu gran dor de valor de qualre ducháis) lili » VIII Sf
Item allre jubileu dor de valor de ires ducháis j III » VI •>
Item iros ducháis dor de valor de dos ducháis cascu \ VI » XII »
Item cinch ducháis e mig dor a rabo de dos florins la >
pc$a J VI » I
Andrés Balagcer t Merino.
(Se continuará).
(1 ) Véase el mismo libro páginas 208 y siguientes.
(2) En el Libro de la marmesoria del Rey fí Pedro de Portugal, ms. citado del Arch.
municipal de Barcelona, encuénirase ia corlado pago de esta restitución, que con
fecha 2* juiio de 4^67 otorgó aMichael Qaffrouquesa Sotarías, cins Barchinone, procu-
raior Heverendi in Chrisio paire dom no Cosme Del gratia Episcopo Yjcensi, Valen-
tino Gibert mercalore cive Barchinone, Johanne Dargenlona dwmicello in dicia Cívl-
lato Barchinone domicilíalo, Johanna uxore honorabilis Bariholomei Dostalric quon-
dam domicelli in ville Calidarum de Montebovlno domicilian, el Colerina uxore ho-
nor. Bariholomei Sentir. si quondam mtliiis in dicta Civilale Barchinone populatl, fu-
toribus el suo lempore curatoribu^» por dicho Sentiust dado» á la persona y bienes de
Juan Sentiust hijo común á los nombrados Bartolomé y Catalina , su mujer, en el úllimo
testameuto que firmó en poder de dicho Notario Cafranquesa 6 los 11 de Diciembre
de I46i.
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413
LA ALJAMA DE TARRAGONA.
Madrid 10 de Octubre de 1880.
Sr. D. Enrique C. G ti bal. — Gerona.
Amigo mió: ningún reparo tengo en facilitar á V. co-
pia del texto original, inédito, cuya traducción bice y pu-
bliqué en el Diario de Tarragona , contestando á las obser-
vaciones críticas que tuvo á bien proponerme en el mismo
Diario (1) nuestro común amigo y compañero Don Bue-
naventura Hernández. El documento existe en el archivo
general de la Corona de Aragón. (2) Al expedirlo en Yi-
llafranca del Panadés á 10 de Enero de 1388 en favor do
la aljama Tarraconense, declara el rey D. Juan I las cau-
sas que habían motivado la decadencia y disminución do
aquel barrio hebreo tan poderoso y floreciente tres siglos
antes. La extensión que hace el Rey de los privilegios de
la aljama de Barcelona á la de Tarragona habla muy alto
en favor do la previsión económica y buenas cualidades do
aquel tan calumniado monarca. Dice así el documento:
«A Ijame judeorum Terraehone.
Nos Johannes, dei gracia etc. Ut aljamc judeorum civi-
latis Terraehone, que nimium debilis el aliis oneribus est
opprcssa et populatoribus diminuta quamplurimum, forcius
respirare valcat et augmenlum suscipcrc, prout decet; ncc-
non respeclu proferto per dictam aljamam nobis facle novi-
ter in auxilium expensarum per nos ficndarum pretexlu nos-
tre felicis coronacionis; ac ut ab oppressionibus et inquie-
tacionibus pluribus valealis facilius relevan:
Tenore presentís carie nostre, seu privilegii cundís tcm-
poribus firmiter duraluri, volumus et concedimus vobis, Se-
cretaras aljame judeorum dicte Civitalis Terraehone, el ejus
singularibus ac sue contribucionis presenlibus et futuris, ut
gaudealis el utamini, gauderequo et uti valealis libere et
(1) Númoro del 21 Enero de 1877.
(2j llegislro 1892, íol. 127, 128.
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414
absquc contradictione cujusquam, ómnibus ct singulis privi-
Icgiis, immunitalibus, libcrlatibus, graciis, remissionibus si-
vo palurs (1), conccssionibus ct aliis quibuscunque provisio-
nibus per nos, seu prcdecessores vol successores nostros, fac-
tis ct fíendis, ac concessis ct conccdcndis, super quibuscum-
que ncgociis seu faclis, quibus gaudent ct uluntur, gaudc-
reque ct uti consucverunt Sccretarii et alii judci aljame ju-
dcorum Civilatis barchinonc.
Mandantes per candcm Gubcmatori nostro gcncrali ejus-
que vicesgerenlibus, vicariis Terrachone et Gampi ac aliis
oíficialibus noslris presentibus ct fuluris, ad quos spectet,
corumquc locatenenlibus, sub pena Quingcntorura florenorum
auri de Aragonia nostro Krario, si contrafcccrint, irremisibi-
liter applicandoruin, quatenus jamdictis privilogiis. immuni-
talibus, libertatibus, graciis, remissionibus sive paturs , con-
ccssionibus et aliis quibusvis provisionibus dicte aljame bar-
chinonc concessis ve] conccdcndis, perpetuo vel ad tempus,
vos dictos Secretarios, ct aljamam, el ejus singulares, et sue
contribucionis, semper libere uti permillant juxla corum se-
ries, quocumque obstáculo quiescente; injungentes eliam dic-
tis Sccrelariis et aljame judcorum barchinonc ul translatum
auctenticum omnium et singulorum privilegiorum, graciarum,
remissionum, conccssionum et aliarum provisionum eis con-
ccssarum, vel conccdendarum, vobis vel sindico vestro tra-
dant seu tradi faciant, cuín requisiti fuerint, ut inde fidem
plcnariam in judíelo ct extra judicium facere, cuín oppor-
tuerit, vaicatis.
In cujus rci leslimonium bañe fieri et noslrc magesta-
tis sigillo impendenli jussimus eomuniri. Data in villa Tran-
cha pcnitencium, decima dic Januarii anno a nativilale do-
roini M° CCC° LXXX 0 VHI*, Rcgnique nostri secundo.
Signum Johannis dei gracia Regis Aragonum, Valencie,
Majoricarum, Sardinie el Corsice, Gomilisque barchinonc Ros-
silionis ct Cerilanic. Rcx Johannes.
(1) *Vtt2S (pittur), de la raíz "VES significa en hebreo remisión, franquicia, y
también repudio, abandono. En esto mismo registro ful. 81, menciona ei Bey
los • patur $ universales et particulares» otorgados ¿ la aljama de Zaragoza. La escri-
tora esta fechada en Zaragoza, ti Octubro 1387.
\
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413
Testes sunl Reverendus in christo palor pctrus de luna
Cardinalis de Aragonia, Raymundus Episcopus barchinone,
Philippus dalmacii vice-comes de Ruppcbertino, Gasto de
montecatheno, Aymericus de scintillis militis camerlengi.
Signum mci bonanati egidii predicti doraini Regis scrip-
toris, Qui de ejus mandato hcc scribi feci el clausi cum
raso et correcto in Y* linea «concessionibus el aliis qui-
buscumque provisionibus per nos seu predecessores vel suc-
ccsscres nos tros.»
Bonanatus egidii mandato domini Regis fecit ad Requi-
sitionem locumtenentis Thesaurarii. Pro registrata.»
No dejarán de llamar á Y. la atención las firmas del
cardenal D. Pedro de Luna y del obispo de Barcelona Rai-
mundo Ces scales ó de les Scales (1). Continuarían en Villa-
franca al Indo del Rey hasta el 22 de Enero, en cuya fecha
se escribió la cédula real, preciosa para la historia de los
artistas y sabios judíos de nuestra patria, y para demostrar
que no por vil interés se movia D. Juan á proteger las al-
jamas de Calaluíia. Conocia este Príncipe, según reza aquel
documento, y apreciaba la ciencia del reputado profesor Ra-
bí Cresques; y entre los maestros del arte de orfebrería
ninguno le inspiraba mas confianza que el platero Salomón
Barbut. Siento no tener á mano el texto original' de aque-
lla real cédula, cuyo resúmen ha hecho y publicado D. An-
tonio Bofarull (2); pero á bien que nuestro amigo ahí está
para comunicársela inmediatamente á Y., si se la pide; y
no rae parece mal, sino muy bien que salga á luz en la
Revista de ciencias históricas.
Suyo de corazón
Fidel Fita.
(1) «Tomó posesión de esta Silla (de Barcelona) á íl de diciembre de 138f>. En
jos primeros días de su pontiQcado, esto es, á de enero Ile^ó á Barcelona el Car-
deoal Pedro de Luna; y en las cortes, ó sea concilio que alli se convocó, se declaró
la obediencia al Pupa Clemente VU, y se dió el capelo ¿ Don Jaime, Obispo de Va-
lencia, y el Cardenal Luna predicó al pueblo en lengua vulgar » Villanueva, Vio)» li-
terario. XVIII, 20; Madrid, 1851.
(2) Hutoria de Cataluña , t. V, pég. 19; Barcelona, 1877.
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416
FILOLOGÍA.
SUPLEMENTOS
al Diccionario trilingüe del P. Lariumendi, escritos en 1746
por el P. Fr. José de María Carmelita Descalzo.
Entre los manuscritos inéditos del P. Larramendi, que guar-
da en su archivo (1) la Real Academia de la Historia y de que
he dado cuenta en otro lugar (2), merecen no poca estimación los
que sin duda prohijó aquel insigne vascófilo para formar parte de
tiua segunda edición del Diccionario trilingüe , ó quizá más bien
del Diccionario Vascuence castellano latino que trazó y en parte re-
dactó, pero que prevenido por la muerte (28 Enero 1766) no pu-
do llevar á cabo. Constan estos suplementos de varias secciones,
de las cuales me parece ser uno mismo el autor que no es otro
que el P. Fr. José de María Carmelita Descalzo, quien en la In-
troducción se declara discípulo de Larramendi, morando en Navar-
ra, y ausente desde largo tiempo de Iziar, en cuya vecindad ó cer-
canías se crió ó educó. En la carta escrita en vascuence y fecha-
da en Iruña (Pamplona) á lo de Agosto de 1746 participa al P.
Larramendi la honda impresión y contentamiento que recibió de ha-
berse publicado el Diccionario trilingüe (S. Sebastian 1745). Entre
los elogios que hace entusiasta del libro, y el vapuleo que distri-
buye á los Sres. Mayans y Armesto, no deja de advertir que la
obra es susceptible de mejoras, animándose con este motivo, á pro-
ponerle los suplementos y reparos etílicos. Estos en su ma\or par-
te fueron escritos del mismo puño y letra que la carta original
autógrafa. El sobre va puesto Al Reverendísimo Padre Maestro Ma-
nuel de Larramendi. Fírmase, y el autor se nombra al pié de la
carta «el más pequeño discípulo y el más grande admirador — icas-
leric chiquiena , miraritzalleric andiena— del P. Larramendi. Cerraré
con esta carta y su traducción los opúsculos lexicográficos del doc-
to Carmelita quien, merece por cierto figurar, aunque desconocido
hasta hoy, entre los buenos y más aventajados vascófilos de la pa-
sada centuria.
Fidel Fita.
(1) Estante M, grada 2.*
(2) Gatería de jesuítas ilustres ] ; fe’adrkJ, 1880; póg. 569.
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417
(Carta al P. M. de Larramendi).
Padre Reverendísimo; esle verano estuve cuatro ó cinco
dias en la villa de Roncal; y advertí algunos términos vas-
congados bien extraordinarios; y los apunté para remitírse-
los á Vuestra Reverendísima, si acaso le pueden servir pa-
ra algo. También me he acordado de algunos términos usa-
dos en Guipúzcoa en las cercanías de Iziar (1), donde yo me
crié; y los he querido poner adviniendo que puedo ser que
en alguno me equivoque por haber pasado mucho tiempo.
Los que pongo de Navarra, son según los he oido aquí; y
notaré cual es usado en cada país por si acaso Vuestra Re-
verendísima se quiere informar mejor. Hágome cargo que
algunas voces de estas habrán sido desechadas de Vuestra
Reverendísima por latinas ó por otros respectos; otras esta-
rán en el Diccionario en otras equivalentes castellanas, y en
otras solamente es la variación en algunas letras; pero co-
mo tan afecto discípulo de Vuestra Reverendísima y amante
del vascuence, expongo á su alta comprensión de Vuestra
Reverendísima lo que so me ofrece defiriendo en lodo á su
sabiduría y pasmosa erudición.
Sección I.
Algunos términos del Valle de Roncal.
Puchero, - elchanoa.
Sábado, nescaneguna.
Calzones, guerguiscoac.
Tijeras pequeñas, aizlercoa, ac.
5 Garganta, cunchurria.
Montera, lantrua.
Basquiña, zaipecoa.
Camisa de muger, nasaia.
Infierno, ebumia.
10 Hallar, erden.
Arriba y abajo, gora ta apal.
Robo (de medir,} concarca.
II) Barrio do U villa do Devu.
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418
Saco, clima .
Quartal, gaitzurua.
15 Dormir, lotu , ( naiz , cera , daj.
Rueca, para hilar lana, burpílla
Devanadera, curzuria.
Ovillo, allicoa.
Tocado de la cabeza, taica.
20 Liga para alarla media, calzaría
Tiemblo, así llaman á un árbol,
salla cha.
Espino, narra.
Fresa, margua.
Churdón (pienso es árbol) mu-
gurdia.
25 Cal, latsuna .
Cribo, ondarbea .
Ciíbo ralo para quilar la paja,
olabea.
Cedazo, cetachoa .
Lagartija , musquentra .
30 Milano, hílincha.
Gavilán, ollojalea.
Rapapájaro, especie de gavilán,
chor ¡zalea.
Novillo, erguía.
Aspa para aspar, cochesa.
35 Rabel, chirrina .
Rueda de molinos, umbula.
Ardilla, animal, buztanocha .
Livianos, erraiac .
Catarro, marfuca .
40 Trago, chorta .
Centella, nieztura .
Frente, borontea.
Saliva, chucha.
Pasto del ganado, alaguez.
55 Llevar al pasto, alaguera , ero -
an t a loguera tu .
Tocino, iansoa.
Dedo pólice, hería.
Venir, xin, siyn, naiz , cera, da.
Pino, y particularmente el que
arde, Ierra.
50 Abeto, árbol, iceia.
Sauce ó mimbre grande de los
ríos, zumaquia.
Aliquera, asi llaman á una es-
pecie de pomas, aizpilcea.
Pandero, apana.
Ciego, utehea.
55 Cilio ó flauta, uistia.
Colmillo, aguinguiltza.
Dentera, ozcamina.
Codo, besaincoa.
Ombligo, piscoltea.
60 Muslo, aspia.
Ovillo en lo bajo del vestido,
ondarra .
Salto, chancea.
Sallar, chauci t chaucítu .
Centeno, hanaia.
Sección II.
Oteos de Navarra y Guipúzcoa.
65 Arbuelo, achina , achuna , n.
Abuela, amina, n.
Bisabuelo ú ot<o ascendiente,
aur6a, g.
Acesion de terciaua ó cuarta-
na, eraguitecoa. g.
Acedarse la leche, . gazurtu ,
biurlu. g.
70 Acelga, beletea. g.
Tapón con que en las lerrerías
v molinos se cierra el saetín
por donde el agua corre á la
rueda, chimboa. g.
Corral para el ganado, etoa, en
particular arteguia , itiguia ,
aunzleguia , etc. g.
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419
Tentemozo, arguimutila. g.
Tropa de gente, ganado, etc.
aldra , a Id rea, g.
73 Cebo para pescar, gamatea.
V. (1) g.
Cebo para que el pescado se
arríme á la costa, macia , v.
Casero que habita su casa pro-
pia, echaguria. v.
Inquilino de casa ajena, echa-
ondocoa , g.
El propietario que no la habi-
ta, ugazaua. g.
80 Macho y hembra en los cerdos,
ordoisa , hdrdia con el acen-
to breve.
Chillido del carro, irrincea ,
orroea .
Cuenca de palo, trónchela ; du-
do si es la gamella, g.
Comulgar, comecatu . u.
Dolor de costado, alborengoa. g.
83 Chispa ó centella de la lumbre,
chinparta . g.
Embotado, amutsa. g.
Ladrar el perro, saunca eguin.
g. Ladrido del perro, saun -
ca. g.
Mayar el galo, meautu. g. mean-
caria, etc.
Aposenlillo cerca de la chime-
nea para secar las cosas,
quertoa. g.
90 Cansarse, aspertu. g.
Lienzo que las personas traen
consigo, zapia , g. burucoa ,
buruco, zapia , etc. n.
Almohada y la almohadilla de
las cosluieras, cusiña. n.
Silla, catedera . n.
Manteca sin derretir, gozque -
za. n.
95 Edrar las viñas, es igualar la
tierra, y quitar las yerbas des-
pués de haberlas labrado, oí -
zalu; n. edra , otzacena .
Podar, adarnatu. n.
Cutre, así llaman á una especie
de arado que abre menos la
tierra, navasaguia . n.
Cortante, instrumento con que
abren á trechos la tierra pata
layarla mas fácilmente, na-
barra , en n. y tiene otros
nombres en Guipúzcoa.
Frutos de la tierra, laboreac. g.
100 Laboreac onac daude? (1) ¡tem
eraiteioa. n.
Girón y su fruto (es yerba es-
pecial en Navarra y sirve mu-
cho para el ganado) erua.
Arbcja cuadrada, aiscola . n.
Aguijón, pertica , n. la aguja de
la punta, caina. g.
Amartillar la escopeta, catua t
jaso , eraicori. g.
Amorrar, mutur egon , g. v.
103 Anadón, atacumea. g.
Sobrar, emparatu . g.
Cuerda ó cinta para el pelo,
ulesquia, y se aplica también
á lo demás.
Apestado de mal olor, quiras-
tua. g.
Enmascarado, chamoa . g.
110 Estéril en los animales, aun -
zúa. g.
Remolque, atoea; á remolque,
atoean . g.
Camisa gruesa de hombre, or-
berea. g.
Dorada, pez, urraburua . g.
Sitio igual sin cuestas, cea -
rra. g.
(1) La v. indica Vizcaya. (Ij ¿Hay bueuos frutos?
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420
lio Trillar, eulcitu . n.
Trillo, estrada, n.
Rastrero, arrastallua. n.
Orea de labradores, bigoa. n.
Segar, eguitatu , g. n.
110 Lechecillas de cabrito, carne-
ro, etc. andrerraiac. n.
Azada, achurra, g.
Legumbre, elzaria. n.
Lenteja, chindilla. n.
Lejía, poiata . Oña le.
1£5 Carnestolendas, iagoteac . n.
Acuñar, ciritu g.
Adelgazar, berartu. g.
Majuela, frutilla colorada del
espino, elosiquea. g.
Achacoso, malato , doaquea, fo-
ronda, en Álava.
130 Seguir, perseguir, usetu. g.
Tragar, quilinc eguin. g.
Barainar, ibia. g.
Barradero de horno, labacha-
tarra , za larra. n.
Barro, basea. g.
133 Broza que se amontona en las
heredades para quemar, za-
cairea, zacairac . g.
El monlon que así se quema
erreherea, err g.
Cabezuela de que se hacen las
escobas, inarra , inarrea . g.
Cabrón castrado, aquetoa. g.
Caldo, zucua. n.
110 Caracol pequeño de mar, ma-
risco, maugurioa. g.
Palo largo de labradores, car-
boneros etcétera, con una
tabla al remate, peraiquia. g.
Tocayo, icenidea . g.
Congrio, itsasanguira. g. v.
Consorte, marido ó muger, vi-
ciquidea , n. neuri viciquidea -
requin asseratu naiz.
143 Cuajada, gatzatoa. g.
Enjambre, erlacumea. g.
Escoba, ichusquia , barrer así,
ichusquitu. g.
Vapor, lurruna. g.
Lanza ó arpón pequeño con un
hierro ancho y penetrante
para hacer desangrar y aca-
bar de matar la ballena des-
pués que está presa en el ar-
pón, chabalina. y.
150 Mazo, gabia , g. macear , ga -
bitu; mango del mazo, gabiy -
guna, gabiardatza.
Macolla, escutea, escuta, g.
A manojos, escutaca. g.
Medalla, paza , pazchoa. g.
Nariz, musua; ventanas de, mu*
suzu/oac. g.
Nata, goicna. g.
155 Niña de los ojos, betsciña. y.
Ante antes de anoche, berdant-
zat anciti. g.
Fulano y zutano, urlia ta ur-
licia. g. v.
Padrino, aitabesoetacoa. g.
Madrina, amabesoetacoa. g.
Pala, parea, g.
160 Palmo, arraea. g.
Panal abaoa , eztiabaoa. g.
Pandero, arrazcoa. g.
Salar, gaztu . g.
Chimenea, suburua. g.
165 Bobo, parboa . v.
Tronco para el fuego, supi -
lia. g.
Tumor en los árboles, mosco-
rra. g.
Pedernal, suarria. g.
Pellizcar, chimurca ari , i6t-
M . g.
170 Picacho, armoca , armoquea, g.
Racimos que quedan hecha la
vendimia, chirdilla , navarra;
urnoac, y.
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421
Andar á rebusca de estos raci-
mos, chirdilletan t umotan-
ibilli.
Propio marte, bere cabuz. g.
Puerco que ha padreado, a-
poa. g.
Prado, zelaya . g.
Rebuzno, arrantzea, rebuznar,
arrantzatu. g.
1*75 Recuero, traginante, azoca-
ría. g.
Traginería, azoca, g.
Restituir, itzuli . n.
Rocadero, zamarra , goruzama -
rra. g.
Sebo, guilborra , n. Item 6i7-
corra.
180 Agua ó fuente mineral, orrai -
lutria, g.
Arrastrar, /orto. g.
Teirero ó blanco á que se lira,
limitea . g.
Piarra, ó aguapié, mmocAa, g.
chuspiña . v.
Jornada, i tzultzea. n.
185 Trabarse la lengua, ilsasi. g.
Tragacctc, tragaza, g. boy es
un instrumento que sirve pa-
ra desmenuzarla argoma que
se da á las caballerías con un
palo grueso y en la punta un
hierro como una hacha.
Tres en una pieza, como tres
nueces, avellanas, etc. iras-
tea. g.
Villoría con que se ala el remo
al escalmo y sirve para otros
usos, estropua. g.
Burla y fiesta, jolasa. g. v. bur-
larse así, jolastn.
190 Pliegue en el vestido, izurra, g.
Zorra del atún, mendresquea , g.
y parece puede significar los
menudillos de los peces auu-
Tom. ii.
que á los menudillos de la
merluza llamamos bennd-
ac. g.
Pértiga de la rastra ofcama, **r-
deca t n. nardaya, g. La obra
de arrastrar así, hrra.
Buscar, cherca , ckercalu. n.
Bien bayas tú, beajon dezoata*
dezazula , daguiaala , dagui -
zula, g,
195 Balsa ó pozo para el ganado,
idoya. n.
Sorber, zurrut egain. g.
Paraje ó sitio alto á donde de
noche se recogen las galli-
nas, oto, otea , g. y de esta
voz pudo tomarse la palabra
castellana Otero.
Acolar, mugarritu. g.
Yaras lisas que eligen en los ja-
rales para cellos de barricas,
comportas, etc., aüarac. g.
100 Recibimiento, admisión, arl -
zaira. g. artziera.
Mareta en las barras, itsasaH-
dia. g.
Cojo, changuia, andar cojeando,
changuica , mangutea ibilli. n.
Aguaje en las rías, tirana, v.
Rama de árbol cortada y quita-
da la ramusca, adaquia, g.
adacoa , n.
205 Ramusca, chara, chdrea , con
aceulo breve á diferencia do
chared, chara , que significa
jaral, g.
Muédrago, así llaman en algu-
nos lugares de Castilla á la
mata verde que se cria en los
manzanos y espinos, miga-
rea. g.
Para ahora, oraingo. g.
Guarda de montes, vinas, ele.,
iguraya . n.
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421
Parva de la era, ultzia. n. 6 a-
la. g.
210 Haz, bala, ti.
Fárfara interior del huevo, im’n-
za, g. frinza n.
Harpon, macoa . n. achuren -
/ua, g.
Ceja, beteraztuna , becoiña . n.
Colmena, erlautza , g. erleco fai-
na, n.
215 De paso, videnavar. n.
Descalzo, ortuza. n.
Desden, seriedad, andiqueta. g.
Gregorillo de mtigcr, lepestal-
quia, idunecoa , gironea. g.
Bramar, marruza cguin , mar-
ruzatu . g.
Bramido, marruza.
220 Bramido del mar, arrota, g.
Bledo, sabia. g.
Campanilla, chinchina. g.
Almilla, Baquetea, g.
Esposo, esposa, 6 ere, netir»,
zeure, ezcongaya g.
225 Cencerro, chincherria, chinchir -
ría. g.
Cogollo, /ícua, //scua. g. n.
Carrera en la espiga, malla,
mollea ; malla bacoitzean séia -
te. g.
Dedo pulgar, erpurua. g.
Dedo miuiquc atzcinguilla. n.
230 Sienes, /o/oac. n.
Robar las lluvias la lierra, 605 a*
(u, n. pedazos de tierra que
así roban, luberac. g.
Sitio donde se corla halecho
ó helécho, garebana , treba-
na, g.
Vencejo para atar los manojos,
ertschesquia. n.
Abrigo, beroquia. n.
235 Raja, arraillm; rajar, atrailla -
tua. n.
Onda, ufaldarria. n.
Dulero, abelzaya . n.
Golpecito ó manotada que por
vicio y mal humor dan con
la mano á íus madres y no-
drizas las criaturas, chapia ,
aur onec chopica icasi deu;
chopica dabil. g.
Cariólas grandes para llevar ha-
ces, saraleac. n.
210 Ganchos, macoac. n.
No sé el correspondiente de las
siguientes voces vascongadas.
Almitza, es una yerba en los
montes.
lzlaoa , una yerba de cuyas ho-
jas ablandadas al rescoldo
con manteca se valen los ca-
seros para hacer rebentar los
diviesos y otros humores.
Lerchuna , es otra yerba bien
común.
Zumalicarra , un arbolillo des-
preciable.
245. Los inquilinos de Laslur, (1)
demostrarán á Vuestra Reve-
rendísima estos objetos y
también dirán lo que es elut •
sa } que ya no me acuerdo.
La voz Castellana trevejos, pa-
rece derivada de trebea bar-
rio, de berri añadidura nue-
va en alguna población.
Pongo también los refranes ó
modos proverbiales siguien-
tes, aunque despreciables.
Para significar la abundancia
de merluza por el mes de
Mayo; etorrico da Mayatza ,
sango deguna legatza.
(I) Barrio de la villa do Deva.
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Para decir qoe es un despropó-
sito ó cosa imposible; oquer-
rac zucen d tiza la , dezala , ele.
La verdad amarga; eguiac sasiac
erretzen.
Lo que es bueno para el higa-
go es malo para el brazo;
guibeleco on daña bareco gais -
tó.
Quien espera desespera; beti bi -
gar, beti bigar ezten onela vi-
cibear: guere zaiñac eguin . di-
rá, basoan zotzacfiecein i gar.
Adiñona bost hume , alaba bi, ta
i ru seme; para significar que
bastan cinco hijos.
Or erorte galercile; literalmente
significa que el tiempo de la
sementera de trigo suele ha-
cer malos temporales, de ma-
nera que ya se cae aquí, ya
acullá el sembrador y parece
quiere decir que las cosas
muy útiles y necesarias, no
se han de omitir por la [difi-
cultad.
En casa del herrero, cuchillo de
palo; arotzaren echea zotzez.
Al delicado, poco mal y bien
alado; zuri baten papua eta -
lauzurico trapua.
A veces es peligroso confesar la
verdad; lapurrac on dic ucoa
uca ezqc guzagaysoa .
Del que disimula virtud; errosa -
rioaescuar, tadeabruacolcoan.
Tengo reparado que en muchas
partes hay un especial modo
de poner el artículo entre va-
rias personas de una familia
mutuamente relativas y son
precisamente las siguientes:
ambos marido y muger; pa-
dre é hijo; padre é hija; ma-
dre é hijo; madre é hija; amo
y criado; emo y criada; her-
mano y hermana; criado y
criada y se dicen asi: agía se*
tneac; ayta alabac ; ama se-
me ac; ama alabac; anaya , ar-
rebac. Nagusi morroeac , na-
gusi nescameac ; morroe nesca-
meac , siendo el acento breve,
también mutil nescachac.
Emen datozteama semeac.
Soroan ari dirá señar emazteac,
etc. Si es abHso, podrá Vues-
tra Re verendísima advertirlo.
También es muy frecuente el
uso del imperativo no solo
de presente sino también de
futuro, así en las conjugacio-
nes absolutas como relativas
y en las irregulares. Haráslo
a la noche; eguin üzaquecar -
ratsean; eguin itzaquec ; eguin
ezaquedac; eguin itzaquedac;
atorque; atvrquiquet;y lo mis-
mo en el dialecto del Seño-
río, eguin egitiquic ele. Se
pudiera notarlo, si es uso le-
gítimo.
Bodega, goñubea , n.
449 Poma, gurbea, n»
Sección III.
450 Sabidor, jaquinduna , jaquindun
ninzan. g.
El que sabe mucho, jaquin -
lia, g.
Ajenjo, acintzua, n. asensiour-
dina , g. Otra especie, borla ,
n. Sola, en les naipes, chanca.
Paisano, ertarra , n.
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424
Aldeano, erritarra . se llama en
Vizcaya, á distinción de «ri-
fara* iritarra, el que es de
Ciudad ó Villa.
155 Chatarra r llaman en Navarra á
una figurilla de paloma, que
tirando á lo alio y cayendo,
hace hajar y meterse en las
redes á las palomas que iban
muy alias; es voz Vascongada.
11 ijada, meaca % n.
Cansarse, enoialu , n.
Satisfacerse, aspertu , n. g.
Sucesor, ondorea , n.
160 Madurar, ondú , n.
Luego, fite, n.
Inmediato, urbiltena , n.
Pares ó nones, birich , edo bacu
(nquej n.
Dos pares de huevos, arrautza-
biricha bi % n.
165 Vanda opuesta del agua, «ara-
na, g. üarangoa naiz.
Harpon ó azada con dos ó más
dientes, achurculua , g.
Machorra y inuger estéril, an-
sua, n.
Asa de olla etc. festea, n.
170 Cabrón para padrear, aquerzon -
za, n.
Berra co, aquetza .
Estar la perra alia, ó andar tras
el macho, ozal egon , g. ogara
ibilli , n.
De la vaca se dice, usara t'6i-
/i, g. sugara , n.
De la macana, irausi dabil. n.
175 De la oveja y cabra* arcara ,
aunzeara dabil , n.
De todo animal, humt csquc da -
6 « 7 .
Cubrir el macho á la hembra,
crnaldu . n. es/a/*, tgo.
Pesebre, cuezo, asquea , a$ca, g.
Comadreja o cebellina, safan -
í/erca, g.
Juego del tángano, coquillua , ú
lo mismo á la piedra ó hueso
á que se lira, n.
180 Infancia, aurzutua , n. las de-
más edades tienen la misma
terminación, v. gr.; gaztezu-
fuá, zarzutua, etc.
Prohibir, utzaraci , n.
Sordo, sorra, n,
Jadear, atsanditm egon . n.
Juguetear, chostatu . n.
185 Joven, nirofcea, n.
Junio, garagarzaroa , n.
Pasacalle, carricadanza , v.
Juicioso, centzuna , n.
Jurado, Regidor, cdnotzia , cci-
negotzia , n.
190 Paño de cabeza en las mugeres
casadas, goronza , n.
Labor, materia en que se hace,
langaya , n.
Haz, verbigracia; de lino, que
se compone con la maza ,0a-
6/coa, n. g. ó bien llámese,
faja ó mauojo.
Cuesta, malda t n. siguitíca tam-
bién esta voz á la mata..
Horquilla, mochardea, n.
Horquilla ó tenacilla de palo
con que se desgrana el erizo
de castaña, mochardea , mor-
dazea , n. g.
195 Garbanzo, chichirioa , n.
Persona abundante en palabras
pero no en mal sentido, Ai7*-
funa, g.
Enmascarado, musucharcoa , n.
Bravo, valiente, ptroa, /?i;oa,
m«f*7, guizo, andra, ptjo bat r
da } g. n.
Avispa, erlaiztana , n. erlaquiz-
taiña , g.
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m
300 Jubón, ajustador, manpolisa , 1.
Racimo de uva, matsocoa , mal -
saquioa , n.
Banquillo, alquiella , cacheta , n.
Tiula, tindua , I.
Tintero, izquidunea , 1.
805 Rastrojo, ibincea, n.
Probar, gustando, chastatu , n.
Ahullido de perro, amurra, n.
Abultar, ainuralu, n.
Pata de Icón, yerba entre el tri-
go, linzaña , n.
Baro ó abarro, así llaman en
muchas partes ó un sapillo
que se les cria A las reses
dentro de la pirl que final-
mente rompen, zutdarra , g.
310 Casa de Nacimiento, sorte-
ctaa, n.
Paja menuda, lastachiquia , g. n.
Paja la más menuda que por la
mayor parte se compone do
las camisitas de la espiga,
«oza, g. y de aquí aozteguxa ,
por el pajar, g.
Panza, buzcanza , g.
El de los tales, amena, y se
aplica al diablo, g.
315 Pastilla, opilchoa , g.
Pechina, moscorra , g.
Pediegal, arrizquidea y n.
Peinar, orraríu, g. y también
se dice cuando damos una
buena carda.
Pescozón, zaplaoca , zartada , g.
310 Postulación, esquean; á la pos-
tulación, esquean; postular,
escatu, g.
Butrino, pertola, n. 1.
Ronquido., furrunga , n. ctirru-
miza, g.
Real de á ocho, peso, carraca , 1.
Tascar el lino, surascafu, n.
325 Majar, zapatu f n.
Entierro, María, illorcia , í/í-
yorcída f n.
Musmón, hijo dí cabra y carne-
ro, aruntza, n.
Cofradía, obraría , n. £ ^tio /an-
0t<Í7io6raria.
Mugrón, morrioa , n.
330 Esporlizos, se llaman aquí, dos
espuertas grandes, unidas
una á otra, que se ponen á
las caballerías como serón
y sirven para llevar estiércol
y otras cosas; por la parte de
abajo tienen sus puertas. Co-
losterdiac , n.
Nubada, odeyarleá , n.
Pabilo, muquía, n. g.
Pulgón, roma, n.
Embolar, amustu, g. con sus
derivados.
335 Dócil y bien dispuesto para
aprender, ieasluna, ^.gure mu-
til guztiac icastunac dirá .
Garrapata, cuando es pequcííi-
la se llama acaiña , aqueina y
después de crecida, bacasta ,
g. Adrede , es voz vascongada
y muy usada, g.
Marina, costa de la mar icAa$-
pea, g. de aquí, ichaspetarrac ,
los que en ella viven.
Marineros, ichasguizonac , ickas-
tarrac, g.
Pradillo, zelaichoa, g.
340 De propósil o, jaquieran, jaquie-
raz , g.
Relinchar el caballo, lacaritu ,
g. relincho, lacarioa ; relin-
charlos mozos, oyueguin , ín-
boiolu, g.
Este relincho, iriboyna, g.
Bramido de toro ó buey, mar-
roa, n.
Tambolintero, dambolina , g.
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Grosor, ludiera , g.
315 Letrina, cacatorioa , g.
Batida de agua zaparrada , cha
parrada , g. erauncia , n.
Verruga, enorra , g.
Zángano, erlamandoa , g.
Cacareo, cacariza, g.
350 Renuevo que sale, bo del tron-
co ó pieza principal, sino de
su raíz, aldaca , g.
Asentaderas, aldacac , g.
Ea, andar, entre los que reman,
«a, alan ti , a 6a ni abalar , ó
estribor d, g.
Para forcejar alrás, cía, ababor ,
o estribord .
Guia que va delante de los bue-
yes en la labor ó camino, si-
guiéndose otra persona de-
trás, itaurrecoa . Este ejerci-
cio, ilaurrea; mutila itattr-
rean dabil.
355 Corlar á otro, especialmente
vestidos, eralaqui, g.
Teta de animal, erroa, g. De
aquí errapea , lo bajo de las
telas: yerraberoa , leche re-
cién ordeñada que se bebe
caliente como sale, g.
Esprcsion ó voz para que paren
las caballerías, so, tso, g.
Para los bueyes, oo; para que
estos vuelvan alrás; curí, g.
Balido de oveja, baca, g. voz
de cabra, bequequea, g.
360 Salir, tríen, con las terminacio-
nes del activo y neutro.
Paja de maíz, mailasloa , arta -
las toa r g.
Poquito, pizquiña, pisquina f
pichiña , g. v. Es yuo, peque-
ño y mezquino.
Ya viene, xa, íxa, daíor, n.
Estaquilla que se mete en la pa-
red ó en otra parte para col-
gar algo, ciria, n.
365 Herrero, arotza, n.
Espuma que sale encima de la
leche cocida antes que se
forme la nata, galpar-
ra, g.
Garduña, catagurea. g.
Lenguaje, hitzquera . g.
Modos de hablar, hitzqueta , g.
hitzqueta gairtoa daucazu .
Roble empinado y alto para fá-
bricas de casas y navios, zua-
ritza. g.
370 Cintura de calzones ó pañetes,
guerristea. g.
Fruto, laborea , g. eraitzioa , n.
Labore , berríac.
Juego del marro, que se hace
burlando el cuerpo, cortaba -
naca, cortabonaca ibili gue-
rade , g.
Chupa ó plancha larga de hie-
rro para unir algunas piezas,
lamea. llama, g.
Animalillos los más pequeños
de la tierra, chamorroac,ma~
morroac. g.
375 Escarcha gruesa, lanchurda } n.
lambroea , n.
Hombre pacifico, boquea, g.
Rincón, cirquilua , g. noiz cir-
quiluetatic guiza artera ir-
tengo dezu?
Alguno, na, ihor. n.
Aheüarse el trigo, añotu. g.
380 Aliento, amasa , g.
Respirar, amasa artu , e^utn. g.
Alificar, politu. n. g.
Salarios de nodriza, iñudesa-
riac. g.
Poner, epeiñi. g.
385 Messeguero, gurazaya , inira-
zaya, iguraya , iguriua y n.
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427
Convenir, en polvo y harina,
irindu. g.
Mollear, btgundu. g.
Olvidar, atzendu , n. con las
transitivas del neulro.
Dias de carne, arategunac. g. n.
390 Dias de vigilia, arrainegu-
nac. g.
Colgajo de ropa, erroa , g.
Ea, vamos, goacen y alo . g.
Hablar, minzatu. Es activo y
pasivo.
Ternero, arachea , n.
395 Juego en que se juega á acertar
el número que tiene uno en
el puño cerrado, de suerte
que si acierta lodo es suyo y
sinó paga los que yerra, sal -
dunaqueta . n.
Jarro ó jarra, pichera , n. piche -
ma, v. azumbre, picha-
rroa , g.
Huevo, arrautza. n. g.
Tortilla, copazarrea , acoipeze-
rrea , pero no obstante creo
que significa por el uso á to-
das. g.
Dentro, barrunen % harrunean , g.
400 Tartamudo, mótela , g. Y «nti/tl
mótela , ezquela , epe/a, es in-
sulso, caído y para poco.
Peligro irmcwa. g.
Nala que sale al suero echán-
dole de nuevo porción de le-
che y cociéndolo, mamia , g.
requesón.
Requemado, de la teche, arroz
y otras cosas en el suelo del
caldero ó cazo, errauca , ar-
ratica, g. querrá , n.
Humillo ó resabio que así to-
man, errauquea , arrauca-
«i «ama, g. errequerua , n.
Bolsillo cerrada que se truc al
cuello con alguna cosa pre-
ciosa, entuna . g.
495 Casería, echaguntza % v. ec¿a/-
efea, g.
Casero, que es dueño de la ca-
sería, echajauna , g.
Caseros, los que viven en las
caserías, baserritarrac , g.
Tornillo con que los pastores y
rústicos hilan lana para ha-
cer cuerdas y medias, chabi-
lla f g. pitandera , n.
Llegar, «ritei, es neulro, g.
410 Bajar, t'rífet, activo, g.
Ordeñar, eznea, trítei, batu y g.
aunsac batuac daude?
Trapos para con las -abarcas.
mantarrac , amantarrac.
Acero, galzairua galzeirua , g,
v. galzcirua 9 v.
Estremo de abajo, lo más bajo,
barrena , g. y se convence de
barrenechea , barreneóle .
415 Interior, lo interior, burru-
na, g.
Cogote, garondoa , a garunen
ondoa t g. n.
Cima y parle superior de la que
tiene mediana altura, tontor-
ra t chonchorra. g.
Sarmiento ó rama larga de una
mala muy parecida á la vid,
(y llamada por esto aten c/m-
ría> que sirve para firmar y
asegurar las estacas del va-
llado, ayena.
Saliva, chistua , con acento lar-
go, g. listua , u.
420 Silbo y también flauta, chistua ,
con acento breve, g.
Senda, videciorra t g.
Cesta grande con que se mide
la manzana, maiz y otras co-
sas, burutorrea . g.
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428
Oirá que liace la mitad, olar-
rerdia , otarra zavola.
Otra que solo es la euarla par-
le, otarralaurena.
Alegría, gusto, boza , coa sus
derivados, n.
125 Calzones, calzaspiac . n.
Solomo, azpina , azpiña . n.
Talón, aztala, u.
Trago, coua. n.
Cocharro, cochua , n.
130 Aspa para hacer madejas, ma-
ta z aria, n. icurizquia , g.
Aspar, matazaritu , u. rwaía-
stzía, g.
Ovillo, aribilla. 9 .
Centeno, anigua, n.
Husada, ardatzaria , a. ardat-
zada , g.
Pulgar, bealza. n.
135 Cal, galcina , n.
Yeso, quisua , u. yelsoa , g.
Albañil, quisurguillea , n. jej-
sarta, g.
Fresa, marubia . u.
Colmillo, betaguina. g.
140 Pedir cuentas, galdeguin. 1.
Acompañamiento grande, aro{-
d#a, 1.
Tablilla en que se recoje la ce-
rilla que arde en las sepultu-
ras, bildumena. g.
Agua que cae de la$ canales,
alotura. itaiura . n. g.
Cucharon para escudillar el
caldo, ¿raíza, n. De aquí
burdinzalia , burrunzalia ,
cuando es de hierro.
445 Cuerda que metida en cisco y
agua señala las líneas por
donde se ha de aserrar la
madera, zuaria. g.
Llenarse de engrudo y masólas
piedras del molino por sor
húmedo c! grano que se mau-
lé, oratu, erróla oratu ; y
también se dice festivamente
cuando uno no puede prose-
guir en comer sin beber pri-
mero; ola erróla oratuzat;
erróla ora tu da.
Cáscaras verdes de nuez y tam-
bién el tinte que de mano-
searlas se pega á las manos,
socolinac, a. g.
Obra, bearra , g. bearric aseo
daucagu , astia bagendu.
Sus menesteres, bere bear-
rac, g.
Obligaciones, eguinbideac , g.
v.
455 Romadizo, erromaria, g. Será
de Erroma y eria , como
nafarcria de Nafarroa.
Ardilla, burincha , n.
Caldero pequeño, besroa, n.
Abeto, pinabete, izeia, izaia,
n.
Canal, tellartequea , n.
455 Hedió corto entre dos cosas,
artequea , n.
Corva, zaneabea , g.
Abono para la tierra hecho de
la broza que juutan las aguas
en parajes pantanosos, Za-
carda , g. el logar se llama,
locatza.
Abollado, sacondua, g.
Todo, guztia , I. g.
463 Brasa, chinarra, g.
Barreduras, samar rae, en plu-r
ral, g.
Mota, átomo, polvo y cosas me-
nudísimas, samarra , g. es -
neausamarres batea daga.
Significa también algo, eznezo-
li samarra naiz ; soy algo
amigo. Quizm semana.
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429
xamarra , chamarra da; es
algo hombre aunque despre-
dable.
Herrada, usula , g.
Carrera, lastercada, g.
Sabiduría, jaquiondea, jaqui -
tea , jaquintea , g.
465 Gotera, chistilla , listilla, g.
exquo destello, destilar.
Palos con que se cierra la can-
cilla, langamaillac . g.
Rodada, voz de Extremadura,
que significa el montoncilo
de broza que se quema en las
heredades y montes, ¿rr¿-
lura.
Aguas turbias que en crecientes
grandes de rios, salen á dis-
tancia fuera de las barras
manchando la pureza de la
mar, t iarreac, g.
Res muerta sin hacer pedazos,
aracaya. g.
470 Delantero, guia, anchi tia , g.
anchití doa , anchitian .
Hasta que ( hasta tanto que, adi -
queta, adique ta elorri ar-
lean, g.
Convertirse en brasa, chinar -
g.
Material para cualquiera espe-
cie de fiemo, iñaurquiña, g.
Espantar, lotsatu , n.
.475 Traza, facha, taixua , g. mutil,
au taixugairtocoada ; one -
coa, moduzcoa .
Tanto como, alladin , allcdin ,
aladiña , g. Tienes ah i hasta
dos pesos? alladin , alledin ,
aladiña , besle aimbeste ba-
det ; ya tengo tanto como eso,
otro tanto.
Vestir ó poner algún reparo á
otro, eraud,g. es verbo dis-
tinto de eransi, cuyo signi-
ficado es mas ampio, porque
el primero solo se dice délos
vestidos, herraduras, abarcas
y de otros reparos y no mas.
De aqui sale erazlea , herra-
dor.
Memoria, encomienda, gomen-
dioa , 1.
Morder, aguinca eguirij g.
chacurrac aguinca eguin
dit.
480 Uu pedazo de cadena gruesa
con su herrón en la lanza,
que sirve para acarrear ma-
deros y se llama nardaya f
chirrita, g.
Bostezo, arrausina , g.arrau-
sea.
Brasero, chinaroncia , g.
Rendir por halagos, palagatu ,
pala ca tu, g.
Ofrecer, promeler, escaiñi , I.
485 Olvidarse, atzendu , con las
transitivas, n.
Despedazar, satíca, tu, 1.
Sembrar, eraiqui, erain , n.
ereiqui .
Manejo, mando, escudant -
¿a, n.
Tejedor, eunlea , ¿falla, n.
Tejer, eundu, n.
400 Despedazar, porroca , porro-
catu , g.
Desfallecer, decebitu , neu-
tro, n.
Azuela, ceiua.
Levantar, eraiqui , g.
Que, ce; esanditceetorridela.
No es bobo, sino callado; ¿¿la
chor astea, isilla da ce, ece.
495. Chirrina, g.n.furrunga. Es
un inslrumcntillo con que se
hace ruido.
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430
Soga, cuerda, faga , tocarea.
Vencejo, citrina
Golondrina, cuerea, n.
Conejo, enchea.
500 Instrumento con dos tablas pa-
ra malar moscas, euliz-
quia , g.
Manojo, faja, haz, sama , n.
Sembrar, eraiqui , erain , n.
Limones de carreta, ara-
ste* g.
505 Tejedor, eunzalea. n. llalla.
Chorroiada, de agua; verbigra-
cia cirristada , chirrista-
da , g.
Medio cuartillo, chiquichoa ,
g. chechoa , v.
Bastón, palo, escucoa, escupe-
coa.
Circuito, jurisdicción, biribí-
lia . con acento breve, elú-
* biribilla .
510 Soga, cuerda, goroiquia , I.
Despáchate, biribillatu z xite.
Lombriz, cizaria, I.
Agradar, laquetu , activo, la-
queletsi , act.
Alquilar, alocatu , n.
5X5 Firmar, afirmarse, forccjarper-
ntalu, n. irmalu, g.
Ceja, bepelarra , n.
Cuerda con que se asegura la '
chapa de los cosíalos de car-
bón, anaria , g. n.
San Juan, Done Joane , g. n.
Arrojar algo, jaurtiqui, urti-
<jui, g.
520 Esporlillado, marquesina, mar -
fuetea, n.
Tiempo de parir las ovejas,
erizara , n.
Boton en los árboles, rúni-
ca, n.
Presto, /Síe, n.
Perder los dineros, ulciaaiza -
ratu , n.
525 Tumor, andilsua , n. g.
Verruga, calicha , n.
Divieso, pírica , n.
Cuidado, axola, n. v. *
Hueso, ezurra , n. g.
530 Palo, porquera, maquilabo -
rra, g. n.
Sacudir bravamente, gorostia-
ren gonza chastaraci , n.
Cecina, gatzarlua , n.
Presa, acequia , ugarca , n.
Cogote, garondoa , n. g.
585 Cobarde, icicorra , n. I.
Prado cerca de la casa, espi-
lla, n.
Golpear, coscatu , n. g.
Faja ó rajita, de mimbre ú otra
rama con que se hacen las
cestas en nuestros países, ci-
mitza , n. g.
Rumor, ospena , n.
510 Pegar una cosa á otra, eraqui-
chi , n.
Enjertar, fimatu , n.
Púa para eso, fimoa , n.
Envanecerse, anditu , n.
Alarife, albañil, quisusqui -
¿lea, n.
Oficio de hacer yeso, quisu-
quintza , n.
515 Herrador, arotza , n. suarot -
jsa, 1.
Un árbol semejante á la poma,
y su fruto algo más oscuro se
llama, mazpilla , n.
Alar de piés y manos, vzcal-
du , n.
Apesarado, urriquitua , n.
Apesararse, vrriquitu , n.
Desmadejado, astrogaitza, n.
550 Mortaja, illusquia, illator-
ra , n.
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431
Dar golpes con las astas, bu-
durcalu , n. y esta lucha,
budurca , etc.
Firme, guertua , n.
Cierto, firme y constante, guer-
tu: au guertu da; ni guer -
tunaiz , n.
Enojarse, sarmurtu.
Enternecerse, ¿amuríu, n.
555 Pesado, pizua, n.
Polilla, ¿atea, n.
Apolillnrsc, satsac artu , n.
Descuidado en sus obligacio-
nes, arlóla , n.
Racimo, ocoa; sí es de uva,
matsocoa ; si de otras plan-
tas, horquilla , n.
Arrastrar, lona, g.
560 Señalado, distinguido, warar-
mena, n.
Hallar, atrapalu , 1.
Trapo para cubrir las piernas
con abarcas, partana , n.
Avautal, mauderresa, n.
Puerco, cicoilza, igüia , n.
565 Nudo de la azada sobre el
ojo, gorombílloa , corombi -
f/oa, n.
Tarugo, azcona , aixeona , n.
Juntarse la gente en cuadrillas,
saildu, n.
Pila de bautismo, bataiarria ,
pondea, n. g.
Mustio, mudurria, n.
Cangilón, botijón, canchilla ,
changilla , murcoa, g. v.
bombilla.
570 Lluvia menuda, langarra,
lambrosa f n. lancarra , n.
Tocino, cingarra , n.
Rayo, airegaixtoa , ozpinar -
ría, ozminarria, n.
Relámpago, oñaztura, oñaz-
lua t n. g.
Chapotear, zapalatu, ru g. pa-
lastatu, g. n.
575 Honda, faltarria , n.
Becada, ollilsua , n.
Niebla que levanta el cierzo,
ifarllanoa , u.
Estaca del vallado, eslron-
goa , n.
Seto con estacas muy espesas
escaldeguia.
580 Esuala , es también estaca, n.
Sarna, azteria , n.
No tengo nada, funtsic ezdau~
cal , n.
Hebra de hilo, birua, n.
Desterronar, ildapicatu , n.
585 Pasar bien ó mal, ongui, edo
gaizqui diarduca , diardu-
cazu , etc. n.
Baldarse, erbaldu , n.
Ponerse insensible de frió, $<►-
mindu , n.
Alagar, galantear, charma-
lu, n.
Vara larga y flexible, zaroa, n.
590 Basura de cubas para hacer
tinte los impresores, erra-
daquia , n.
Alguacil, nuncio, ejecutor,
amauia , n. g.
Pala, endaya , n. g.
Pisar, acalcar, o$licalu, isli-
calu t n.
Compañeras de la esposa cuan-
do se casa, aialdecoac , n.
595 Tierra sembrada de maíz, ar-
lerria ; de lino, liguerria y
así de {o demás, n.
Fuente ó manantial que no des-
pide el agua, sino que solo
bulle ó corre en el mismo si-
tio, iturcuntza , n.
A mano, está á la mano, es-
cualdera, n.
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432
Ermitaño, paderra, g.
Probar la mano, esc ua Id i bat
icusi, n.
600 Resplandor, istasuna, n.
Resplandecer, istatu , n.
Relleno ó morcilla, que no es
de sangre, meatea .
Buche ó ventrículo, sisera , n.
Intestino cagalar, ondertzea , n.
Carrillo y también la nalga, wta-
tela maxalla , n.
605 Garganta, chinchurra, n.
Parasceve, Indulencia-egu-
na, g.
Bocado, aomena , amena , n.
Pechicolorado, pájaro, chan-
chalangurria , n. Otro que
llaman colirroyo, muy se-
mejante pero algo mayor, r*-
talana , n.
610 Hacer pedazos, zalicatu , n.
Pedazo de pan, oguicanto -
na, n.
Taza, conqucta , n.
Colchón, almadraca , n.
Abujon para meter la cinta de
los paineles y otros usos, es-
quilimbaba, n.
615 Arrogancia, vanidad, sendaga -
lia, n.
Simple, erguela , n.
Cubierta de cama, oatzeslal -
< 7 ?tía, oabe tea f n.
Almohada larga, bururdia t n.
esta voz también significa el
colchón ó plumón de aba-
jo, g.
Escama, ezcala , n.
620 Cama del carro, gurtechea , n, g.
Espadaña del carro, ezpatac , g.
Sus limones, arasac , g.
Su eje, ardatza.
Los agujeros en las ruedas,
; gurpe guiac .
625 Sus roscas, orratztoquiac; las
lablilas con que los limo-
nes abrazan las raedas, or-
raciac .
Una piezeeita que se interpone
entre los limones y eje, en
las roscas, para que no se
gasten los limones, aquerra ,
y la soría con que se asegu-
ra, eslropua, g.
Raja ó tallo que se mete entre
uña y carne y otras parles,
prinza , zortena, g.
Ha, que mentira! Ha , cer cala-
mu a! n.
Rapapájaros, chapecha, n.
630 Empujón, b ideada , n.
Trasnochar, moscoríM, de moz-
corra, trasnochado, n.
Palo menor del trillo con que
se apalean y desgranan los
trigos, que regularmente es
de acebo, chibila , g.
Geringuilla con que los mucha-
chos se tiran el agua unos á
otros, bis us tura, g.
Taladro, taratulua , n. g.
633 Cañas de carrizo para cohetes
y también gen eral mente la
caña, sesea , n. I.
.Llares, lecaralza , n.
Cuenco de leche, caicua ,
poísa, potorro , coporra ,
g. n.
Pocilga, ¿ÍOf/a, n. g.
Estoy molido, iotua nago , g.
640 Tolva, laurenza , calapacha , n.
Erizo de castaña, coscóla , g.
Manzana del Rey, pampandu-
xa, n.
Oblada muy delgada, paño-
sa, n.
Pan, subcinericio , suslupilla f
suopilla , n. g.
X
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433
645 Dejaren por vencido y rendi-
do, oco egviri , ocatv , uco
tguin , ucatu, g. n. idiac
ucatu deüe , hncer porra.
Gorgojo, cedería, o.
Mariposa, achininia. n.
Argoma, otaca; argomol , ola -
cadia , n.
Raspa de la uva, ele., cozcor -
ra, n.
650 Red en que, desgranada la uva,
quedan las raspas, zalan-
dra , n.
Paisano, ertarra , alderrilar -
ra, n. g.
Arañon, maraiion, ó arlos que
en oirás parles llaman endri-
na, aronzabeltza , basacara -
?ia, paxarana , n. g.
Ciruela silvestre, peloxa , n.
lia, que buena pécora! tía , cer-
mutilal tía. cer mutil hu -
manoa!
Revolver la paja de las eras de
arriba abajo, osartu. n.
655 Rama del árbol, pendón, abar-
ra. n.
Otra vez, en oirá ocasión, tirren-
(/oan; cz n¿r¿ urrengoan
orrelaconcaguindu. g.
Divulgar, eralqui , n. g.
Tea de piuo, lerquia. n.
Bulo, chirloa. g.
660 El cualro que sirve en el juego
de bolos, laüa , achoa. g.
Morra, llaman en Navarra, cuan-
do la bola no llega á los bo-
los; ustel. g.
Plalucbo, pez, no se si es la
zatalera , de que se pesca
mucho en Zumaya.
Taravilla del molino, clasca,
maratilla , g. n.
Mayal, llaman en Navarra, la
primera madera sobre que
eslriba el eje del molino,
guibelmaga , n.
665 Bordon, ó hembra, donde se
niele dicho eje, gorrona , n.
changa, g. Al quicio de la
pucrla se llama también
changa , g.
Solera del molino, azpiarria ,
n.
Corredera, n. galnarria.
Cocharro, rodetea , n.
Aguja, salinera, almandro
rratza, n.
610 Chichón, trupulua , trumbu -
llua , n.
Espeso, tisi/a, n.
Espinilla, zurminoa.
Costra, sóida, zaracarra ,
n. g.
Rocin sin capar ni domar, po-
¿roa, n. de aquí el Castellano.
675 Dehesa cerrada ó femeral, be -
lagaya, n.
Novillo capado, erguia , n.
Poza, idoy a, n.
Hnlccho, iratzea , n.
Caloca, llaman hacia las Encar-
taciones, la camisa del maíz,
maizgonea , artagonca , g.
maizgona , artagona.
(Continuará).
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ARQUEOLOGIA
CONTRIBUCION AL ESTUDIO
DE LOS MONUMENTOS MEGAL1TIC0S IBÉRICOS.
I.
%
Los constructores de los megálitos.
Pregúntase el Sr. Marqués de Nadaillac, que es el últi-
mo de los autores que han escrito sobre los monumentos
mcgalíticos, «á que raza pertenecían los constructores de dól-
menes,» y exclama, ¿son tal vez los Iberos? (I) — Ilipótesis
esta, dice, que «parece ser la mas' verosímil á pesar de las
«series objecciones que levanta;» y al efecto recuerda un
texto de Aristóteles del que mas adelante nos ocuparemos;
y acaba diciendo, «si el bccbo es exacto, á ellos también
debo atribuirse su difusión en Europa por la conquista.» (2)
En esto el Sr. Marqués de Nadaillac no hace otra cosa mas
que adherirse á la teoría de Fergusson; (3) disintiendo em-
pero del ilustre arqueólogo inglés en cuanto á ser los mo-
numentos megalíticos invención de muy baja época, (4) y su
(1) Le» premier» homme» el le» temps préhi»tor¡que*.—Tom. J t pág. 372.— Parí» 1881.
en 4.°
(2) Idem, Ídem. Pág. 373.
. (3) L’ hypottaése qui dous semble rendre compte de la maniére la plus salís-
frisante des fails lels que nous les connaissons suppose qu’un peuple, chez quk le
cube des ancélres éiail forl en honneúr, resida dans la peninaule espagnote dés
les lemp* prehisloríques les plus reculés Le» Monumento mégalilhique » ele.— par 7o-
me» Fergunon—Trnd. par P abbé Hamard .— París 1878 pág. 400.
(4/ Qu*on I' appelle Ibére, Celtibére on Touraníen pour falre usago d* un ter-
mo plus gónóral, ce ful un peuple qui bonora *es morís el vónóra ses ancélres,
mals 11 n’ avaíl pas apprls dan* les temps préh b tonques á se servir de pierres pour
décorer leurs tombeaux.»— Idem, id. pág. en ce qui concerne I* áge des
roonuments mégalíihlques, 11 esl á croire que c* est aux Roraains, on si I’ on veut
aux Phóniciens ou aux Orees do Marseille, que les pcuplcs barbares de 1* Europe
emprunlérent 1' ideé de se servir de la pierre pour leurs lombeaux.»— Id.. id. pá-
gina 525.... pour ochapper á la rapaciló carihaginoise el á la «lyrannio romaine que
los malheureux aborigénes furent d' abord réduits á se cacher dans les rotraitea
sauvages des colimes, el do la refoulés litleralment dans la mer pour cherche!
daus les lies de 1' Ocójtn un lefuge contre leurs opresseui s.»-W. id. pág. 401.
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estension por el occidente de Europa coetánea de la con-
quista de España por cartagineses y romanos, y debida á
esta misma causa.
Desde luego corregida la teoría de Fergusson en lo quo
tenia ó tiene de cscosiva respeto á la edad de los dólme-
nes, se hace mas aceptable su punto do vista, y puede, y
aun debe discutirse para depurar toda la verdad; por esto
nos haremos cargo de las objecciones que so hacen á la
teoría ibérica; pero antes conviene añadir que un hombre
tan caracterizado como el Sr. Gazalis do Fonducc, partida-
rio, de la que podríamos llamar teoría antropológica ó sea
de la que sostiene que no existe un pueblo constructor do
dólmenes, y que estos no son mas quo la característica de
un estado de cultura común á todos los pueblos del mun-
do antiguo, (1) sostiene el origen ibérico de los dólmenes
del departamento del Dcrault (2) — Francia — cuya raza es-
tima como la autóctona do la Galia occidental, y pone su
aparición en dicha comarca hacia últimos de la época de
la piedra pulimentada — neolítica.
Para poder discutir bajo un fundamento serio la hipó-
tesis do ser los Iberos el pueblo constructor, inventor, do
los dólmenes, es necesario determinar ante todo el carador
y alcances de esa invención. Si so quiero sostener que el
pueblo inventor, es un pueblo emigrante ó conquistador, y
que por lo tanto en la hipótesis en cuestión los Iberos son
los constructores de los dólmenes de la India, Fenicia, Scan-
dinavia, Gran Bretaña, Francia, Península Ibérica, y Norje
do Africa, confesamos que esta hipótesis es insostenible, y
quo lo son cuantas se han inventado para explicar la in-
vención y difusión de los dólmenes, como lo prueba los
' opuestos campos en que combaten arqueólogos y antropólo-
gos tan eminentes como Fergusson, Bertrand, Yorsae, Nil-
son, Broca, Morlillet, etc. Pero si se busca un pueblo in-
( 1 ) Ebauche d* une carie géologique du departement de P Ilerault.—Monlpeller in
(t) Nosotros hemos so*ten!do esta tósis en nuestros Origine y fonte de la nació
catalana.— Barcelona W8, pdg. /9, que estimamos exacta, explicada conforme lo
quo decimos mas adelante.
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ventor, y su difusión se explica por los vínculos sociales que
en todos los tiempos han existido, dentro de esta hipótesis
cabe buscar el pueblo inventor de los dólmenes, de la mis*
ma manera que cabe hoy discutir y buscar el pueblo in-
ventor do la arquitectura ojival, llamada gótica, cuando los
godos nada tuvieron que ver con ella, y cuando su difu-
sión, podria dar lugar, siguiendo el camino que se toma
para explicar la difusión de los dólmenes, de no conocerse
su historia, para suponer un pueblo emigrante ó conquis-
tador, que marcara sus pasos con la erección de monumen-
tos de dicho estilo.
Así explicada la invención de los Iberos, es posible, y
aun verosímil, dada la prueba que vamos á ensayar al ha-
cernos cargo de las objeciones que so hace á la teoría ibé-
rica.
Objétase, pues:
I. — Quo los Iberos han levantado muy pocos monu-
mentos mcgaliticos en los países donde han dominado por
largo tiempo, por ejemplo en el país basco.
II. — Que los Bascos no han conservado ni en sus tra-
diciones, ni en su lengua, nada que recuerde los megalitos.
Sobre el primer punto difícil les fuera á los arqueólogos
y antropólogos exlrangcros probar su objeccion, pues para
asegurar lo quo dicen ha de suponerse la existencia de un
inventario que nadio ha hecho. Luego determinar con todo
rigor cuales son los países que han dominado los Iberos,
ya que los filólogos hasta niegan que se estendiera su do-
minación por toda la península española, y en que época
ó épocas. Digan lo que quieran los escépticos de la filolo-
gía, los Iberos, cuyo nombre convenimos en que no es ét-
nico sino geográfico, poblaron y dominaron (oda nuestra pe-
nínsula; y aunque esto no admitan como mas ó menos pro-
bado cuskarislas de tanta fuerza como los señores Van Eys
y Vinson, en cambio sostienen la afirmativa el Príncipe Bo-
naparto, y los señoras Wonlworlh Webster, y Luchairc, no
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menos autorizados; lo repelimos, dígase lo que se quiera la
teoría de Humboldt es exacta. (1)
Con esto queda dicho que para nosotros los euskaros, son
los Iberos, que la lengua cuskara ó basca es la lengua do
los Iberos, no sin convenir en que bien pudiera ser para
los tiempos que nos ocupan, que los Euskes formaran una
tribu, un pueblo de la razá-hislórica de los Iberos, como boy
dia son pueblos de la raza española los Asturianos, Caste-
llanos y Andaluces; que si esto puede parecer temerario,
mas temerario nos parece, cuando no se puede alegar mas
prueba que una racional conjetura, ver en los Euskes no al
pueblo ó raza Ibera, sino á un pueblo hermano.
Respeto ¿ la patria de los Iberos, y á sus conquistas y
viajes, no es esta ocasión de discutir sobre tan emmaraña-
dos puntos, pero si señalaremos aunque con las reservas
consiguientes lo que ba escrito, particularmente sobre las
conquistas de los Iberos, el Sr. Arbois de Jubainville. (2)
Por lo que hace á su patria de origen, no queremos ahora
discutir, bastándonos con que su patria histórica sea la
entera península española y la costa mediterránea hasta el
Ródano. Dentro de estos limites es donde debe probarse la
primera objeccion que discutimos.
Otra prueba se nos ocurriría, si no estimáramos como lo
mas perentoria la de demostrar la ignorancia que tienen de
nuestras cosas los autores cxlrangeros, entendiendo hablar
de los más reputados y serios.
Asi el Sr; Marques de Nadaillac no conoce otro autor
que haya tratado do la mcgalitíca ibérica, fuera del señor
Mitjana, que allá en 1847 escribió sobre un monumento drul-
dico que no es otro quo el dólmen de Anlequera, y de
(1) Nosotros la hemos sostenido en los Crfgens y fonts de la nació catalana , y
aun creemos haber llevado en esta obra nuevos elementos de prueba, fcn otro li-
bio, Un estudi de toponomástica catalana obra premiada por la A*ociacion de excur-
siones catalana, Barcelona 1880, hemos aducido nuevos dalos en favor de dicha
teoria, y mayores hubieran sido A permítanoslo los limites Impuestos en nuestro
trabajo. Nosotros, aunque se nos tache de presuntuosos, abrigamos la esperanza
de dejar el punto fuera de toda discusión posible en el primer lomo de los Orígenes
y fuentes de la nación española que tenemos casi dispuesto para la prensa.
(2) Vid .-Les premier» ha bit anís de l* Europe.— París 4877 in 8
Ton. ii. 30
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l:)s autores exirangeros que de nuestra inegalílica se lian
ocupado solo cita el Genllemans 3/agazine del aiio 1864.
Ferguson conoce el libro del Sr. Góngora, y habla de
los megalílicos de nuestras provincias del Norte, por las no-
ticias que le comunicara su amigo el Señor Riaño. Pues
bien, el Sr. Fergusson escribe, á propósito del libro del se-
ñor Góngora, «que antes de su publicación hubiera llenado
lodo el capítulo de la prehistoria española el dolmen de
Antoquera,» gracias aún á la descripción de Miljana, afir-
mación de todo punió inexacta, pues con solo conocer los ar-
tículos de Assas en el Semanario Pintoresco Español de 1857
hubiera escrito un capítulo interesante, aunque no tan com-
pleto como el que le ha proporcionado la ocasión de escri- *'*■
bir el Sr. Góngora; pero hay que añadir que fuera el tra-
bajo del Sr. Ferguson más satisfactorio, si hubiese puesto á
contribución el citado estudio de Assas.
Otro autor á quien debemos clasificar todavía entre los
exirangeros, I). Augusto Filippc Simoes al publicar su libro
(1) sobre los megalílicos ibéricos, muéstrase naturalmente
impuesto de cuanto so ha publicado en España y Portugal.
¿Pero residiendo en Lisboa, había de serle fácil conocer lo
que en España pueden saber, en sus respectivas provin-
cias, los arqueólogos que se dedicr.n á cst.1 clase de estu-
dios y de averiguaciones? — Claro que nó, y por esto escri-
be: — «Na península a cintura mcgaliticha exlende-sc desde
o golpho da Biscaia, no. logar onde as vagas do atlántico
se debatcm contra as verlcnlcs escarpadas dos Pireneus,
«até ao golpho de Almería, onde as ultimas ramificantes
«da Serra Nevada se esconden! ñas aguas menos agitadas
«do Mediterráneo. Toda a costa oriental desde o cabo de Ga-
via até ao cabo de Créus, comprehendendo quasi seis graus
de lalilude, nú o tan dolmens , ou pelo menos náo se tcm
até hoje dito que os haja ñas provincias de Murcia, Valen-
(1) Introducían a Archeoirgia da p ninsula ibérica.— Parte prun ira. A ifigütdads
frehiitóricas, -Liaba / 1818. en 4.° mayor.
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«cía e Catalmha. Por donde se vé que as construyes pelas-
«gicas souionto, corresponden ás rcgiocs banbadas pelo Me-
«dilcrranco, e os dólmenes ao litoral do Atlántico e ao do
«Mediterráneo mais próximo do Estrcilo de Gibraltar, que
«serve para comunicar os dois mares.» (1)
Los Portugueses se han enamorado de un principio er-
róneo de Rougcmont, quien trabajando con dalos incomple-
tos asegura que los dólmenes y las construcciones ciclópeas
se excluian, sirviendo tan liviano fundamento para fundar
la teoría de las nacionalidades ibéricas para los tiempos pri-
mitivos. — Nosotros que creemos y tenemos por evidentemen-
te demostrada la unidad Ibérica, sentimos hoy la mayor sa-
tisfacción al destruir la preocupación de los arqueólogos y
antropólogos portugueses, solo con reunir los dólmenes y de-
más construcciones megalílicas do esta parte de España. —
Esto nos enseña con cuanta prudencia se debo proceder pa-
ra filosofar en historia. (2)
(I) Introducto a Archeologia da península Ibérica.— Parte primeira.— Antigüedades
prehistóricas.— Lisboa 1878.— póg. 100.
i*) Por su parte escribe el Sr. J. J. da Silva Amada en la Reme d* Anthropologie
de Parla en el articulo titulado Ethnogenie du Portugal:— «De iodos tiempos ha exis-
tido una especie de incompatibilidad entre los habitantes de la parte occidental y
los do la parto central y oriental de la Península »— «SI remontamos ó los tiempos
prehistóricos, á las edades de piedra, de cobre y de bronce, encontramos monu-
mentos diferentes en el Este y Oeste de Espada, que indican sin duda la coexisten-
cia de pueblos pertenecientes A razas y 6 civilizaciones diferentes.»— mEn el N. y O.
de la Península , y sobre todo en Galicia y Portugal, los monumentos megalilicos son muy
numerosos, mientras que faltan en el este en absoluto y son reemplazad < s por las construc -
dones ciclópeas •
Los errores científicos son mas difíciles de desvanecer quo los populares quo
para ciertos filósofos son Incorregibles. Esto de las construcciones ciclópeas del
Este de Espafia se repite hasta la saciedad cuando nada mas inexacto estímese co-
mo se quiera esto de ciclópeos y pelasgos Como cien veces lo hemos negado sin
éxito, aun entre nuestros compatricios, veremos si darón mayor resultado las si-
gu entes lineas del historiador II. Maíllo quien se a peí son ó en Tariagona pata for-
mar por sus propios ojos concepto de la cuestión.— «On aper^oit, dice, promptement
les reates de murs antórleurs aux romalns: je ne veux pas les nommer cyclopóeiis
ce mot ne serl qu* A jeler de la confusión, désqu* on 1' appliqueá antro choso qu*
au grand appareil pélasgique; ce qu* on ov it a Tarragone n’ a non de pclasglqne ót
rescemble ptutól quelque peu ó i* appareil étrusque, daos ce sen» que les blocs soni
posés en lignes horizontales el souvent. mais pas lonjours de forme allongée mais
lis ue sont á ancun degre ni taillós ni réguliors.— Recite Archijhgique -Souceile Se-
rie— V anvée- 1880-pág. 503 y 304— Parts.
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También pues cae por su base, por cuanto existen en
el este de España dólmenes en abundancia y faltan en ab-
soluto lo mismo en nuestra península que en las islas Ba-
leares las construcciones ciclópeas, lo que dice el Sr. Si-
niols respecto á ser cocíanos los pueblos constructores de los
dólmenes y de los muros de Tarragona, tesis que afirma par-
tiendo «da Ici da incompatibilidadc dos dolmens com as cons-
truccóes cyclopeas.» (1)
Desvanecida, pues, la primera objeccion que se hace á la
teoría ibérica, y la prueba de nuestra demostración vendrá
luégo, pasaremos á ocuparnos de la segunda, no sin decir en
este lugar que nosotros solo hablaremos á continuación do
los monumentos mcgalílicos vistos por nuestros ojos ó de los
que han sido objeto de especiales publicaciones.
Conviene á la tesis* que discutimos, extremar sus difi-
cultades al llegar ú la segunda objeción. Vamos á ocupar-
nos de la lengua de los iberos, y en esto punto convendría
poder fijar con toda precisión los límites, la extensión de la
lengua basca, que como hemos dicho, es la de los iberos,
para tener una base segura por la cual determinar las in-
fluencias filológicas del basco sobre otras lenguas, ó do es-
tas sobre el basco.
Aquí tocamos la magna cuestión de las conquistas del
pueblo ibero, y ya más arriba hemos citado á este fin
el libro del Sr. Árbois de Jubainvillc. Dejando á un lado
los orígenes del pueblo Ligur ó Ligus, para nosotros hispa-
no-berbcrisco, tesis que en otra ocasión expondremos, es de
todo punto indiscutible el origen ibérico de los Sicanos. (2)
(I) op. $4 loe. cit. pág 99.
(2) El Sr. Ai bol 8 do Jubainvllle pone nada menos que á esos Sl< anos ibéricos A
orillas del rio Sena. Fundamento para esta reducción nociste; pata ello parte de
la hipótesis de que el Sena, llamado en lo antiguo Sequana sea lo mi'tno que el Si-
cano, forma céltica la primeia del nombre ibérico — Para comprender que en todo
esto no hay mas que un juego de la fantasía recuérdese que dicho señor descom-
pone Sequana, en sec-uan-a que significa «el rio seco*. Llamar teco al caudaloso Se-
na es un poco fuerte —Véase sobre dicho libro el articulo critico de U. Gaidoz /?•-
vue Celtique.— Tomo 111.— París 187C-78, pág. Ai 8 á 63.
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Los Sicanos arrojados de su“ patria por los Ligus, pasa-
ron á Italia, y no sólo ocuparon la isla do Sicilia, llamada
por Homero, Sicana, sino que también toda la Italia central,
como se desprende de Catón, Virgilio, etc., y en fin, según
Servius, los Sicanos pueden reputarse por los fundadores do
Roma. (1)
Adivinase, desde luégo, que con lo dicho, queremos sa-
lir al reparo de las influencias del basco en la lengua la-
tina y vice-vcrsa. — Nosotros admitimos desde luego que en
este terreno verdaderamente escabroso y difícil, si el basco
pudo influir en el periodo de formación de la lengua lati-
na, en cambio el latín influyó y de seguro de una manera
poderosa en el periodo mas brillante de la civilización ro-
mana, y por consiguiente en las mejores condiciones para
poder influir de una manera decisiva. Pero esto no obsta
para que en una y otra lengua no queden rastros de un
primer contado.
Entendemos por lo tanto estar dentro del rigorismo cien-
tífico estimando como éuskaras aquellas palabras que siendo
propias de esta lengua so encuentran igualmente en latín
(1) Los Ibéresn* ont pas soulemenl posse de les lies Rritanniquos, la Gaule, 1’
Halle, T Eí'pagne, la Sicile: les deux grandes lies de la Médiiorranóe occldentale, la
Corsé et la Sardaigne, leur ont aussi apparteun. Suivunt Pausantes. des Ibéres,
moulés sur une flote que coinmandait un amiral du nom de Norax, auraiem Tundo
la premiare ville de Sardaigne Arbols de Jubainville— op. cit.—púg. 43.— Res-
pecto 6 la conquista de Córcega, Seneca, español, lo dijo en términos que no ha lu-
gar á duda;-la demostración filológica de esta conquista hecha por el Principe Bo-
naparlo, quien dió ¿ conocer una série de nombres bascos en la toponomftslica cor-
sa, deja en nuestro sentir mucho que desear.
Por lo que toca á la Galla no admitiremos jamás ls hipótesis del Sr. Arbols de
Jubainville: y esto dicho, los Iberos se estendieron por la Aquitania y ribera del
Mediterráneo ó golfo de Mon, ya como lt>eros puros ya como Ibero-Ligures confor-
me al testimonio de los antiguos y estudio de los modernos.— Sobre la tan debatida
cuestión de las conquistas hechas en 1a Gran Bretaña, loque los antiguos dijeron
sóbrelos Siluros es 1>ien conocido, los modernos que con mayor seriedad han tra-
tado el asunto se presentan dudosos; el Sr. John Bhys escribe: « el has been
supposed that the people whom the Celta found here musí bave been of Iberian
origin, and nearly akin with the anclent inhabitants of Aquitania and the Basques
of modern times— Cf. Tácito en Agrícola— Accordingly some of the non Aryan traits
of Wobh and Irishmay be expecled to admit of being explained by means of Bas-
que. Unfortunately, however ihat language is not found toassist us so rcadily as
one contd ha ve wristred, has it is known only in a comparativoly late forin »—
Lectores of Welsh Philology .—London ISlO.—póg. ISO. in S.°
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cuando en esta lengua no tienen explicación, ni por las len-
guas indo-germánicas, ni por otra alguna.
Por lo pronto solo contestarémos á la segunda objeccion,
que aun cuando fuera cierto quo en la lengua basca ó ibé-
rica no se encontrara rastro alguno que indicara el arte
megalílico, no por esto seria el pueblo ibero de por con-
dición que el céltico, á quien se atribuyon por muchos y
muy eruditos autores, pues tampoco los dialectos ó lengua
céltica han guardado memoria de dichos monumentos. (1)
Sin embargo el éuskaro ha conservado para algunos instru-
mentos de defensa y trabajo nombres que nos cnsefian que
los dichos instrumentos se inventaron en época anterior á
la de los metales, esto es en plena edad de piedra y asi
llaman al cuchillo Aist-loa; á la hacha As-cora; al azadón
Ailz-urra ; á las tijeras Aizt-urrac: (t) al Abale lnchauspo
corresponde el honor do haber llamado la atención de los
sabios acerca de este particular.
II.
Cuevas-habitaciones. '—Las M apales. — Sus constructores.
Creo que se puedo conceder, sin que se tache de im-
piedad al género humano, que el primer monumento quo
levantó el hombre fué su propia morada, es decir, la mo-
rada de la vida, y la morada do la muerte. Solo después
de satisfecha esta urgente necesidad de su naturaleza pensó
en elevar monumentos simbólicos expresivos de su manera
de pensar y de ser.
(1) Fué Lenolr quien inventó la terminología céltica partiendo de la forma 6
figura de los monumentos. Asi llamó dolmen al megalflo que recuerda la mesa,
de dawl «mesa», y men «piedra»— Menhir, significa «piedra— men— larga— A«r»— Crom-
ar/», «circulo Crom, de piedras —lech etc.— Como no ha dejado de buscarse en los an-
tiguos cantos célticos pruebas filológicas diremos que— «lous les lestes qu* on
ira chercher daos leurs vieux livres ne parviendronl point á doffner a leurs caima
un caractére parliculiertment celtique »— Elhnogénie gautoie-Le génie de gauloit—par
fíoget , D.on de Bel logue <— /.r prix Gobert de 4869 d V Academie dee imcriptiane.—Pari*
4868.
(£) Miz y Achy haUz=*TOC &* fa 8.
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Enseña la experiencia, y los grandes descubrimientos ar-
queológicos de nuestros dias lo acreditan, que la primera
morada del hombro fué en las grutas y cuevas naturales.
Avicnus dice de los Ligus que habitaban en la costa Can-
tábrica «que vivían dentro las rendijas de las rocas». (1)
Hasta hoy no son en gran número las grutas ó cuevas
reconocidas en nuestro suelo ibérico como habiendo servido
para la habitación del hombre primitivo, sin embargo los
descubrimientos de los Srcs. Yilanova, Góngora y Delgado
bastan para ilustrar este punto de la prehistoria ibérica.
Menores son todavía los descubrimientos de cuevas ó
grutas artificiales ó abiertas por la mano del hombre para
su morada, pues á este fin solo podemos citar las de la
isla de Mallorca cuya descripción debemos á Martorell y
Peña, (i)
También para estas cuevas nace la cuestión de si son
cuevas para habitaciones ó para sepulturas, y refiriéndonos
á las de Son Covas — Isla de Mallorca — distrito do Campos,
su existencia al lado de los Talayols del mismo grupo pa-
recen indicar un destino funerario, esto se entiende cuando
se estimaran como coetáneas do los Talayols, y dentro de
nuestra teoría de ser los Talayots moradas y no sepulturas
que es lo que opinan los arqueólogos menorquines y el se-
ñor Rafael Blasco.
Como las cuevas mallorquínas, desgraciadamente, se han
encontrado abiertas y registradas, no tenemos un solo ha-
llazgo que venga á dirimir la cuestión, pero á falta de es-
te testimonio expresivo tenemos el do su forma, de su plan
arquitectónico, que, ó mucho nos equivocamos ó tienen lu-
gar del más expresivo hallazgo.
Abrcnse las cuevas do Son Covas en un ribazo calcáreo
y so presentan paralelas al camino de Campos & Santany (3),
(1) Col. Pandemia.— ParU I8Í3.-T. Vll-Pág. 4li.
( 2 ) Apuntes Arqueológicos de D. Francisco Morlorell y Peña, ordenados por Salvador
Sanperey Níquel, y publicados por D. Juan Marl,reU y Peña,— Ba rcclona 1879.— En fál. m.
(3) Yéasemás adelante el plano topográfico de esta comarca.
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las hay que licúen tres y cuatro puertas
.y'?;-.-
Y';Y.
y esta es la que reproduce nuestro grabado. «Con tantas
«aberturas, escribió Marlorcll y Peíia, puede haber luz y
«ventilación, más póngase la atención en la planta de estas
«cuevas, y se verá como si existiera una cueva ó habila-
«cion para cada puerta, ensanchadas Iuógo para mayor co-
«modidad ó para convertir en habitaciones lo que tal vez
eran antes sepulturas» (1) — la inversa es solo verosímil —
Añadiremos que el ancho de la cueva es de 17,0 m. y su
mayor longitud es de 10,80 m . — Acertada nos parece la
observación del Sr. Martorell respecto á ver en esta cueva
de Son Covas una reunión de cuevas, y esta distribución ha
de auxiliarnos para explicar las cuevas de Pollenza de que
luego hablaremos. ¿Seria pues aventurado suponer que estas
pequeñas cuevas responden á las necesidades de una fami-
lia? Si se imagina una distribución interior por medio de
tabiques se verá como á cada una de ellas responde una
puerta exterior; y como á la vez podían comunicarse por el
interior, la sociabilidad y la independencia de los varios in-
dividuos de una familia queda garantida y explicada. — La
allura do la cueva varia formando un cascaron, la máxima
( 1 ) op. el loe. Cits—pág. 443 y 444. «
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es de 2.40 m. Las puertas sou desiguales
pero es do notar que en todas las de Son Covas se nota
el escalón que para entrar en ellas indica nuestro grabado.
El piso de la misma viene á nivel del escalón pero forman-
do pendiente bácia el interior.
Estimó Martorell y Peña las cuevas de San Vicens en
Pollenza, isla de Mallorca, como cuevas sepulcrales. Noso-
tros no hemos podido averiguar noticia alguna que nos obli-
gue á tenerlas como á tales, ni en el pais, ni por amigos,
hemos sabido que en ellas se encontrara esqueleto ni vaso
que justificara tal atribución.
Seis son las cuevas que existen en el encinar de San
Vicens, en línea, y una al lado de la otra, por lo que
pueden distinguirse con los números 1 & 6. Por encima de
estas se encuentra otra á la que damos el número 7, y más
allá de las seis primeras, á unos cuatrocientos pasos existe
otra que conoceremos con el número 8.
«La entrada de las seis primeras se habré en mitad de
»la cuesta, en un escalón natural formado por una peque-
aña escarpa á cuyo pié corre un espacio á nivel, en el que,
»en frente de cada puerta se ha podido cortar en la roca
»una pequeña plazoleta.»
Aunque no tengamos seguridad de que todas las cuevas men-
cionadas sean de distintas épocas, la verdad es que por su tipo
parecen acusar dos de todo punto carecterislicas, viniendo á
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ser las de Son Coras el tipo fundamental ó rudimentario.
El adjunto grabado nos ofrece de planta y corle de la
cuera n.* 8. «Su entrada es ancha y cómoda, pero á me-
»dida que la cueva ra penetrando en el interior del monte
•se encoje mucho: su profundidad es de 4.75 m.: la an-
chura media de 2.50 m. y la altura de 1.30 — Por lo lar-
»go y cerca de la altura del techo corre una imposta ó re-
scodo que encontrarémos luego en las del segundo tipo. —
•A la derecha se encuentra un nicho, y á la izquierda dos,
•todos prolongados en el sentido de la longuitud de la cuc-
ara y casi al nirel del piso».
•La de n.° 5 es oval;
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»el diámetro mayor es paralelo á la puerta, y la mitad más
«largo que el menor; el techo en forma do cascaron tiene
«cerca de la puerta, hácia la derecha, un agujero de 0,40
»»». que sale hasta fuera de la roca, respiradero evidcnle-
«menle hecho á propósito; la puerta ha sido ensanchada.—
«Esta cueva es conocida con el nombre vulgar de carro por
«cuanto puedo un carro dar con facilidad la vuelta en su
«interior.»
Gomo se vé por el dibujo de la planta, á la entrada le
precede una antecámara hoy semidestruida, y en ella se vo
el agujero que para plantar una percha aparece en las cue-
vas del segundo grupo, de mayores pretensiones arquitectó-
nicas, y de una regularidad y forma .'admirables.
Tipo de estas es la cueva de n.° 2.
«En frente de la puerta de entrada hay una plazoleta
«rectangular tallada en la roca, en cuyo lado izquierdo,
«conforme se quiere entrar hay cuidadosamente trazado un
«encaje como para recibir una percha: al penetrar en la
«cueva se encuentra una pequeña cámara ó antecámara de
«1.90 m. do longitud, de la cual se pasa á otra de 9.20
»>n. de largo, por 2,0 m. de ancho y 1.30 m. de alto, por
«una puerta que viene enfrente do la primera, quedando un
«tabique entre las dos cámaras. A derecha é izqujerda de
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«la cámara mayor hay dos nichos redondos, fronteros cn-
«trambos y casi al nivel del suelo: á la mitad de la allu-
»ra do la cueva, y por lodo su largo corre una imposta.
»E1 corle do nuestro dibujo dejará comprender perfectamen-
»te esta singular disposición interior.»
«Tomando la cueva descrita como tipo, tenemos que la
«primera y tercera tienen, si, la plazoleta, pe: o son mucho
»más angostas, aunque su largo casi sea el mismo, y no
«tienen, ni la pequefia cámara interior de la entrada, ni la
«importa».
«La cuarta está hundida, y aunque no se puede entrar
«sin grande riesgo, se ve que su forma, en sus líneas ge-
«nerales, es igual á la que hemos tomado como á tipo».
«La de número 7 pertenece también á este grupo.
«La puerta de la cueva está hundida: la profundidad de
«la primera - cámara es de 1.95 m.; la de la segunda es
«do 7.95 m. y su ancho es do 2,0 m. por una altura de
«1.85 m. No tiene la imposta, pero si los nichos, y en nú-
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449
»mcro esta vez de cuatro, dos á la derecha hacia el fondo;
»uno en el mismo fondo y eje do la cámara y otro ¿ su
«lado izquierdo.» (1)
Junto á estas cuevas se encuentran varios silos y una
sepultura tallada en la roca. — Estas circunstancias prueban
nuestra opinión, y que como moradas, y no como sepultu-
ras deben estimarse estas cuevas. — Verdad que los nichos
dan lugar á pensar que en ellos pudieron colocarse los
vasos cinerarios , pero también salla la idea que en ellos
pudo guardar la familia su cacharrería.— Si se tratara de
tumbas, ¿á que vendría el tragaluz de la cueva númo
ro .’>?
Si se tratara de tumbas, ¿cuando tanto arle demuestran
las cuevas de que tratamos, qué no serian las viviendas? —
Por todas oslas razones nosotros creemos que estas son gru-
tas artificiales cscavadas por el hombre para su vivienda,
y si estamos ya lejos con ellas del tipo de la cueva natu-
ral que sirvió de modelo, y cuyo recuerdan las de Son
Covas, en esto no hemos de ver mas que un oslado de
progreso en la cultura del pueblo baleárico. (2) Estado de
progreso que avanzando mas y mas desentierra Jas grutas
artificiales, si podemos hablar así, para construirlas pieza
á pieza al aire libre.
(I) op. til —pdg. 454 & 457.
12) Et Sr. de Morlillet cuya competencia es notoria en lodo lo prehistórico, esti-
ma las grutas artificiales como sepulcrales, y en esta cuenta pono las que el Sr. Ba-
ye estudió en la Marne;— Congrí International d’ archéologie préhistorigue de Slockholm
pág.253 y 2o V— pero este arqueólogo le contesto:— «Je no puis parlager son opi-
nión, jéspére méme qu* il la modifiera lorsquo lo temps luí permetra d‘ eludier
d‘ une manió re plus compióte los stalions dn la Mame.»-// Archeologie préhutori i
que par le fiaron J. de Daye.—Parii 4880. ptíg.84.
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450
Sino, dígase, ¿quién en vista del dibujo adjunto no se
creería en presencia de otra gruta por el estilo de las del
encinar de San Yicens?
Su corto
nada adelanta para hacer comprender una construcción do
otro órden, y sin embargo entrambos dibujos pertenecen á
los monumentos conocidos en la isla de Menorca con el
nombre de navetas, y en particular á la ñau deis Tudons,
planta y corle dibujados en escala de uno por doscientos,
siendo por consiguiente la longitud total de la nave en su
interior de 10,50. m., midiéndose hasta el extremo de su
proa 14.50 m.
La fachada es sumamente característica mereciendo par-
ticular atención su puerta por lo angosta pues su ancho es
solo do 0.57 m. por 0.71 de alto.
Su construcción por hiladas perfectamente horizontales, la
disposición de sus sillares á juntas encontradas casi siempre
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452
denota una habilidad y práctica en la arte de la construcción
que no permite ciertamente llevar esta clase do construcciones
á una época remota, por mas que su idea no pueda referirse
mas que á las grutas artificiales de que antes hemos ha-
blado, y que recuérdese bien pertenecen á la Balear mayor.
No es esta la única ñau ó naveta de que se tiene noti-
cia. D. Juan Pons y Soler, infatigable investigador de las
antigüedades menorquinas, es quien ha descubierto las otras
cinco navetas de que tenemos noticia, descubrimiento que
nosotros gustoso popularizamos valiéndonos de sus propios
dibujos puestos á nuestra disposición con gran liberalidad.
De las dos navetas completamente arruinadas de Na Bcl-
trana nada podemos decir.
Otro, aunque arruinado, deja ver su planta, tal es el de Cala/i
vélica el término dcFcrrcrías. Sus dimensiones son las siguientes:
Longitud de la nave 15.20 m.;
su mayor anchura es de 6.80 »».;
y el espesor del muro es de 2.20
m.
Mayor interés presenta la que
so encuentra en la lengua de tie-
rra que separa el puerto de la
Nitja deja cala del mismo nom-
bre.
O Completamente arruinada tam-
bién, pues sus muros sólo tienen
un metro de altura, ofrece la no-
vedad de tener en su interior dos
I \ muros quo al dividir la nave en
tres compartimientos señala á ca-
4 da uno un nivel diferente, siendo
* el más bajo el de la punta ó proa.
De modo que cuando se medita so-
bro esta circunstancia, y se ve el
453
terreno alzándose hácia la popa, parceo imposible sustraer-
se á la idea de que los artistas ó constructores de Natelas
no entendieran dar á sus monumentos, como idea simbóli-
ca, la del buque.
Sus dimensiones son: largo de la nave, 14.36 ancho
en su primer muro transversal 1.83 ♦#.; en el segundo,
9.60 »i.;en la fachada, 9.65 m. — Como ya se indica en el di-
bujo,. en esta naveta se dá la singularidad de tener á 1.80 m.
de su proa un pié derecho ó menhir (?) que solo se levan-
ta hoy, á contar de flor de tierra 0.76 m.
Por último tenemos en la preciosa naveta de Son Mcrce
de baix , — distrito de Ferrerías — el arte do las navetas en
todo su máximo desarrollo.
La planta ofrece la novedad de estar dividida en dos
naves por una serie de pilares do los que tan sólo han
quedado tres en pié, pues hay que suponer que al arrui-
narse la parto delantera ó de la fachada cayeron dos pila-
res, caso de que no existiera una antecámara como para la
tiau deis Tudons. Las distancias entre los pilares son: 1.70
m. entro el primero y el segundo; 1.90 ni. entro el segun-
do y el tercero; y entre el tercero y la punta de la nave
hay 2.30 m. La longitud total de la nave es de 11.0 ni.
Su ancho tirando coordinadas por los puntos donde están
Tom. ii. 31
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emplazados los pilares, dán las siguientes dimensiones, 1 . 90 ,
3.70, 3.80 m. La nave al tocar á la linea de fachada tie-
ne 3.10 m. El grueso de los muros es formidable, pues
acusan un espesor de 2.80 «n., de modo que la linea de
fachada era de 8.90 m.
Desdo luego su disposición interior puede adivinarse,
pero no el aspecto típico que presenta y que desde luego
nos trae á una época primitiva del arte arquitectónico.
En la construcción de los pilares se nota una cierta re-
gularidad en el empleo de los sillares por su grueso, sien-
do la escuadría de los menores de 0.50 m., y la de los
mayores es de 1.60 m. — En otra clase de monumentos ve-
remos luego otros pilares que nos recordarán los de esta
nave.
La incuria con que se miran tan preciosos monumentos
de la civilización baleárica ha sido causa de que se arruina-
ran, y así la ñau deis Tudons debe el hundimiento de su
parle posterior á un olivo que arraigó en la misma pared
en la que hoy crece ufana el que so ve en nuestro gra-
bado, y por nuestros propios ojos pudimos asegurarnos de
quo la destrucción do la fachada do la ñau deis Tudons úni-
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455
ca quo queda en pié es cuestión de tiempo, pues el olivo
tiene profundamente cuarteada la pared en que arraiga, y
un dia ú otro sus raíces, sacudidas por los furiosos levan-
tes del golfo de Lyon, obrando como irresistibles palancas le-
vantarán las piedras, y destruirán un monumento para cuya
conservación gastarían gobiernos mas cuidadosos quo los
nuestros do los monumentos históricos, cuantas sumas fue-
ran necesarias. Por esta circunstancia no pudimos estudiar
en la ñau deis Tudons su cubierta perfectamente indicada
por otra parle por el taluz de los muros. Para la naveta
de Son Meree de Baix otro había de ser el procedimiento
dadas sus dimensiones, y la linea de pilares de que tenemos
noticia.
La colocación de las grandes losas de la cubierta, que ya
dejan comprender los corles transversales quo hemos presenta-
do, se explicarán perfectamente mediante el adjunto corto longi-
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456
tudinal, que á la vez nos dará á conocer el estado de ruina
de la parlo de popa.
Las losas que unen á los pilares cutre si, tienen dimensio-
nes considerables como lo demucslran las distancias á que es-
tán situados respectivamente, de modo que siendo el inler-
rolunio de proa de 2.30 m., no es mucho menor el arqui-
Irave que corresponde á este punto.
Por último, su aparejo no tiene' la grandiosidad ni la
robustez del de la ñau deis Tudons, pues son sus sillares
uniformes, paralepípedos de 0.60 de lado, lo que tal vez
explique el considerable espesor' del muro. Luego las jun-
tas verticales se corresponden muy amenudo, ó no cabalcan
unos sillares con otros do una manera suficiente para que
el muro por su gravedad tenga toda la solidez necesaria,
ya que, como se comprende los sillares no están unidos
con argamasa.
La existencia de esta tan singular forma de edificios es-
tá destinada á resolver un gran problema etnográfico que
interesa vivamente á los orígenes ibéricos.
Aquel tan conocido y manoseado texto de Yarro, de que,
en Espada, «tras de los Iberos vinieron los Persas, luego
los Fenicios, y después los Celtas y Púnicos», y que noso-
tros hemos explicado en los Orígens y fonts de la nació ca-
talana , cuando se une á lo dicho por Salustio, esto es, «que
después de la muerte de Hércules, los Modos, Persas y Ar-
menios se acercaron en su emigración hasta las costas del
Océano», hace, que veamos en la persistencia de la tradi-
ción un fundamento do verdad que importa analizar y des-
cubrir.
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457
Desdo luégo so comprendo que ni Vatro, ni Saluslio, ha-
blan do los (ales Medos, Persas y Armenios, como refirién-
dose & los pueblos históricos conocidos con estos nombres,
pues es materialmente imposible, por cuanto su emigración,
Caso de que existiera, par caer dentro del periodo h ¡siálico
nos seria perfectamente conocida. Entendemos, pues, que se
trata de una invasión aria, y bien sabido es que los dichos
pueblos son parte principal do tan poderoso tronco de las
razas humanas.
Esto admitido, el texto de Salustio recibo una demos-
tración documentada, pero con diploma de piedra, en nues-
tras islas Baleares, cuando dice;— «que los dichos invasores
al tomar asiento junto á las orillas del gran mar se cons-
truyeron de sus naves chozas, que por esto las casas de los
Numidcs tienen la forma de un buque con la quilla para
arriba». (1)
Como Africa, á lo que parece, no ha guardado do las
casas de los Numidas llamadas 3/apales , y que por su «for-
ma oblonga y su techo encorvado se parecen á quillas de
buques», un solo ejemplar, lo dicho por Salustio no habia
llamado la atención de los arqueólogos, pero dicho se está
que á los arqueólogos menorquines no les pasó por alto;
asi D. Juan Pons y Soler no deja de recordar el texto del
autor de la guerra de Jugurtha, aunque se limite á dedu-
cir como consecuencia del mismo, el hecho, importantísimo
ciertamente, de que — «por lo menos un siglo antes de nues-
tra era existian en Africa, en Numidia, edificios en forma
do buque». (2)
¿Tales edificios eran propios y eselusivos de los Numi-
das cómo dá á entender Shluslio?
Hasta hoy no hemos visto señalado monumento alguno
de 'dicha claso ni en Numidia, ni en otra parle de Africa,
solo cu un libro do Drumond Hay, hemos leído que las
(1) «Coterutn adhuc aoJiílcia NumMarum agrosllum, quru Mapaüa illi vocant,
oblonga, in curvis latoribu á lóela, quasi navium carina} sunl.®— Cap. XVlll-edic. Xi-
aard— Paria 486!.
(?) Historia de Menorca por l). fía fací Oleo y Quadrado.—T. II—páy. 316— Cinda-
dela 4876.
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458
tiendas de los nómadas del Alias se parecen en algo á nn
bole con la quilla hacia arriba; (1) de lo que, no sabemos
si es posible concluir en favor de la difusión de las mapa-
les por todo el Norte de Africa. Si fuera posible la afirma-
tiva ¿tendríamos una prueba mas en favor de la civilización
líbyco-ibérica del N. de Africa y de la península pirenaica?
— ¿Tendríamos, dado que la antigüedad atribuía ¿ una in-
vasión aria la construcción de las mapales, una explicación
de los elementos arias que en la raza y toponomástica do
los países del extremo occidenlo . mediterráneo se notan, y
que sólo so aciertan á explicar bien que mal por la inva-
sión céltica, por ser el pueblo celta, como es bien sabido,
un pueblo ario? — ¿Debemos, pues, atribuir dichos monumen-
tos á las arias? — ¿Qué pueblo representaría esta invasión?—
Nuestra opinión, fácil es de comprender, después de cuanto
hemos dicho hasta aqui, si la reservamos es por lo mismo
que en esto trabajo no podemos intercalar una discusión do
etnología que reservamos para mas adelante.
Pero aquí debemos todavía estudiar el nombre que se-
gún Salustio llevaban en su tiempo esta clase de monu-
mentos.
Mapalia , mapali, y también Magalia, nominativo mapa-
le — voz púnica, dice Freund — se encuentra en el hebreo
nSso, denominación que sin duda hace referencia al aspec-
to que presenta una naveta , que por estar construida con
bloques sin pulir ni escuadrar, puestos uno oncima do otro,
parecen á la vista como un monten de «escombros,» rude-
ra. — La traducción libre ó metafórica, es «cabaña, tienda.» (2)
¿Atribuiríamos, pues, dichos monumentos á un pueblo
semítico, visto el nombre y etimología de las Mapales? — Si
dicha voz es propia de la lengua cananea,— y luego vere-
mos otro nombre cananco para otra clase de monumentos
no menos célebres y discutidos, los Talayots,— ¿quién pudo
difundir por el mediterráneo su lengua y su genio mas que
(1) Vutern Rarbary ele.— «Their form Is somewhai similar lo Ihat of a boat
wllh is Kcel u[.wards 9—London 4844 , pág. 25. en 8 .°
(2) Vanicek — Llimologischet worterbur.h der lateinúthen tpraehe— Leipzig 4874, pá-
gina 2/7. en 8,°
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439
el pueblo Kclha conquistador del bajo Nilo, y el primer
pueblo colonizador dei occidente de Europa?
Véase pues, como se va alargando el cuadro del estu-
dio etnográfico de que antes hemos hablado, y cuan necesa-
rio es reservar su estudio para un trabajo especial. — Limi-
témonos, pues, hoy, con plantear el problema, y suminis-
trar datos para su resolución.
III.
Sepulturas. — Los Dólmenes.
Do los dólmenes del Occidente, Sud y Norte de la Pe-
nínsula muchos autores han hablado, como ya sabemos,
aunque no de todos ellos hayan tenido noticia los arqueó-
logos nacionales y exlrangeros. — De los dólmenes del Este de
Espada y de las Baleares pocos han hablado, y ni en Espada ni
en el extrangero se han popularizado sus trabajos. — Noso-
tros, pues, al reunir sus descubrimientos, esperamos poder
fijar la atención de propios y extrados, y acabar con teo-
rías desprovistas de todo verdadero asiento científico.
Si reputáramos las grutas artificiales como sepulturas,
diríamos con el Sr. Mortillel, que «haciéndose la necesidad
de construirlas en gran número cada dia mas apremiante,
ya que los muertos, por ei desarrollo dei género humano,
eran cada dia mas numerosos, se sintió la necesidad de
construirlas pieza á pieza, con materiales de acarreo, y de
aqui los dólmens.» Pero este modo de ver expuesto en ci
congreso de Stockholmo, no ha conseguido convencer á todo
el mundo, por mas que la opinión so haya hecho, y en
los dólmens no se vea mas que sepulturas. — Sin embargo,
esta opinión puede conciliarsc perfectamente con la de los
Sres. Hildebrand y Berlrand, que en los dólmenes, en su
forma, ven una imagen ó remedo de la morada de los vi-
vos, estimando las grutas artificiales como habitaciones, y
no como sepulturas.
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i fio
¿Son justas todas estas opiniones, ó hay en ellas verda-
dera exageración, producida por analogías fortuitas, ó por
casos esccpcionales en la construcción de los dólmenes? —
Pues si bien hay galerías, cubiertas en algunos puntos, no
es esto lo más común, y si los hay que recuerdan cabaüas,
otros tienen la forma de un cajón etc.
Dejando pues á un lado la idea originaria del dolmen,
y no viendo en ellos más que sepulturas, el dolmen no
es otra cosa más que una caja destinada á guardar el cuer-
po de un difunto, y cuanta mayor sea la perfección de es-
ta caja, es decir cuanto más se acerque á lo que por ca-
ja entendemos, mas moderno debe reputarse el dólmen, pues
significa ya una cierta habilidad en colocar, buscar, y cor-
tar las piedras algunas veces, que supone un progreso en
la civilización humana. De modo que solo con esta expli-
cación es aceptable lo dicho por el general Faidhcrbc res-
peto al dólmen tipo.
De Galerías cubiertas parece que existen restos de ellas
en la isla de Menorca, el Sr. Oleo escribe lo siguiente:
«Las Galerías cubiertas están formadas por dos hileras
«de piedras perpendiculares que sostienen otras horizontales,
«do modo que vistos Iransversalmcnlc parecen unos acuc-
«ductos. En el predio dicho Son Carla (distrito de Ciuda-
«dcla) so notan vestigios de estas construcciones.... La par-
«tc que mira al O. está defendida por una pared formada
•de gruesas piedras informes, sin liga ni cemento alguno;
«entro ellas se vé una sentada al parecer sobre piedras pe-
«queñas que hace sospechar formaría parte antiguamente do
«uno de aquellos monumentos tenidos por derruidos, (?)
«que so encuentran en el condado de Corunalla (Inglaterra)
«sobre piedras menores á modo de dólmens (?). Se vé cla-
«ramente que aquella enorme piedra de unos 400 á 800
«quintales, no fuá colocada sobre 1$ pared que hoy tiene
«por base, sino que aquellas piedras pequeñas se colocaron
«allí para continuar la pared de que hemos hablado, y que
«si so quitaran se encontrarían los dos ó mas piés donde
«debe descansar.» (1)
(0 Obr. cit. Tom. //, pág.
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461
Nosotros no tuvimos tiempo cuando nuestra visita á la
isla do Menorca para examinar estos restos, ni tampoco pu-
dimos reconocer el dólmen de S. Agusti Vell por haber
cerrado la noche cuando terminamos nuestra tarea de lo-
Yantar el plano del preciosísimo Talayot de dicho nombre. —
£1 Sr. Oléo refiriéndose á una nota del Sefior Pons Soler,
dice, «que la piedra de la cubierta es casi circular y tie—
«ne de grosor 40 centímetros; descansa sobro las pilastras
«unos 20 centímetros por ambos lados, saliendo de la línea
«recta hacia su entrada 70 centim. esta tiene 1.20 centim.
«de elevación por 1.70 centim. de anchura; 2.20 centim. el
«plano superior. Apoya sobre tres pilastras la indicada pic-
aza cobertora, y la circuye un muro de piedras informes
«por dos lados, teniendo la entrada como hemos indicado.» (1)
Do un dólmen por nosotros visto y reconocido podemos
hablar, aunque por desgracia no podemos decir si junto al
Talayot de Torelló, ó si en Talati de dalt, por haber sal-
tado una hoja de nuestro álbum.
Esto dólmen está situado junto la cerca de un camino,
y separada de este por un eslremo tres metros y uno cin-
cuenta por el otro.
Aquí parece como que se aprovecha la existencia de la
(I) Obr . cit. et loe. cit. pdg. 580 .— Como on toda esta parle el Sr. Oléo esté algo
confuso no saboreos nosotros si en verdad se trata de dólment ‘9 ó de lo que él
llama piedras de sacrificios de que hablarómos mas adelante.
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462
peña A para construir el dolmen. A tiene 8.90 m. de lar-
go, suponiendo que sea toda una piedra y no dos como se
puede conjeturar. Su mayor grueso es do tres metros, y
tiene do altura 2.40 m . — La otra piedra lateral es un mo-
nolito de 6.45 m. y do un grueso de 0.40. Esta piedra tie-
ne de alto 3.0 m. y está inclinada mas de medio metro
seguramente por la acción del tiempo. — La cubierta hecha
pedazos está dentro de la cámara.
Aun podríamos indicar en esto grupo do megalitos la
existencia de otro dolmen, pues entre dos Talayols, uno
grande y otro mas pequeño, se vé de pié aunque también
un tanto inclinada otra piedra do 2.0 m. de largo por 1 .30
de alto y 0.40 de grueso. Pero aquí fallan las piedras do
la cubierta y laterales.
De la existencia de los dólmenes en la Balear mayor
nos habló este verano S. A. el archiduque Salvador que
con tanto entusiasmo estudia nuestras Baleares, pero nosotros
no conocemos de visu ninguna.
Hasta hace muy poco tiempo no se tenia público cono-
cimiento en Cataluña de la existencia de otro dolmen que
del destruido de Moya figurado en la Historia critica de Catalu-
ña de D. Antonio de Bofarull pág. 145, Tom. I del que di-
ce en la página 142 columna 1. a «que se conservaba en el
«camino que vá de San Pedro á Moyá, cerca del mesón
«de la Grossa, consistente en tres grandes pcdruscos que sosle-
«nían otro en forma de tabla, agujereado hacia el centro para
«recoger la sangre de la victima en los sacrificios cruentos.» (?)
De otro dolmen, esta vez de la provincia de Lérida dió
noticia el Sr. Moner allá en 1872 en un pequeño folleto
que publicó en Fonz. — «Compónese el dolmen de dos pie—
«dras enormes laterales y de otra frontera, ambas vertical-
ámenle puestas en tierra, que sustentan una cuarta plana;
«todas estas piedras mal labradas, la horizontal contentiva
«de un plano inclinado; todas cuatro unidas, y lodo junto
«llamado vulgarmente en el pais la Roca encantada....» (1)
( 1 ) Do* Monumento* druktico* sito* en el distrito municipal de Senterada , partido de
Tremp en la provincia de Lérida.— Meritoria escrita por el Dr. D. Joaquín Manuel Moner
y de Sicar.—fíibagorza—.'ons-ifni—pég. 3. en Í6.°
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463
Do las lucubraciones druídicas del Sr. Moner, de los surcos
para que corriera la sangre de las victimas trazados en la
piedra horizontal etc., etc.; harémos gracia á nuestros lec-
tores, baste decir que el Sr. Moner es aun mucho mas
druidico y celtista que el Sr. de Bofarull.
Despertó en muchos la idea de investigar los restos do
la arquitectura megalilica en nuestro suelo el folleto que pu-
blicó el Centro artístico de Olot, á propósito de un hallaz-
go do objetos prehistóricos en el Pía de Gibrella y que en
dicho folleto se describen.
Pero á contar de la página 8 se describe el dólmen de
Valí gorguina que en una preciosa litografía del Sr. Vay-
reda so reproduce para mayor ilustración. — Nuestro dibujo
adjunto está tomado de esa litografía.
«Este dólmen se halla situado, sobre una garganta que
«forman dos cerros de la cordillera que se levanta al Oes-
ate del pueblo de Valí gorguina (1) y corre en dirección
«de N. á S., uno de cuyos cerros so interpone en dicha
(t) GorginazrJorgina en euskaro «bruja.» Véase Covarr ubias— holgina , feolgin,
jorgina -Cf. Un estudi de toponomástica catalana por S. Sanpere y Miguel.— Barcelona,
4880, pág. 4%t.
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464
«garganta y el manso Pradcll que dista del dolmen unos
«600 m. aproximadamente. Férmanlo siete piedras rústicas
«que á manera de pilares sostienen á otra colocada sobre
«ellas con un ligero declive en sentido contrario del que
«forma el terreno. La altura total del monumento varia en-
«tro 1 y 2 m. y la piedra superior mide en su longitud
«3. OS centim. y en su latitud 2.46. Los sustentáculos es-
«tán completamente aislados entre si de modo que no for-
«man un recinto cerrado como se ve en otros dólmenes. (1)
En esta misma memoria hacia especial mención el Cir-
culo Olotense del dólmen de Puig sqs Llosas vecino á Vich.
(1) Breve reseñe i de los descubrimiento arqueológicos llevados á cabo por el Centro
aitiitico de Obt,- 0!ot 18', F, en 8 .°
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465
Este dólmen se levanta sobre una pequeña colina junto
& una capilla do S. Jorge, circunstancia por cierto digna de
llamar la atención, porque no es esta la primera vez que se
nota tal circunstancia asi en España como en ei extranjero.
En rigor, mejor que de un dólmen se trata de una ga-
lería cubierta, pues contando su longitud máxima es de cer-
ca siete metros sin que se pueda asegurar que esta no fue-
ra mayor, pues lo que boy resta en pié es lo siguiente. —
Una piedra de 4.20 »»., por 0.40 m. de grueso y 1.70 m.
de alto, apareciendo en la misma dirección, y á una dis-
tancia de 1.10 m. otra piedra de 1.20 m. que se levanta
á flor de tierra unos 0.40 m . — Del otro lado dos picdias
del grueso dicho y de la misma altura, de 2.80 m. la pri-
mera y 2.25 la segunda, y en la misma dirección, después
do un claro de 0.30 m. aparece una nueva piodra de 1.60
m. de la que igualmente solo aparece sobre la superficie
del suelo como unos cuarenta centímetros. — El ancho de la
cámara es de 3.45 m. y la piedra de la cabecera se halla
fuertemente inclinada por la acción del tiempo.
Ninguna tradición ni leyenda pudimos recoger acerca do
este dólmen. Parece que en el pais no se sospecha siquie-
ra que aquello sea un monumento de las mas remotas eda-
des, de aquí que á la colina que guarda sus restos se lo
llame puig sas llosas.
Una hnporlantc contribución al estudio que nos oeupa
fué la del Conde de Bell-lloch leída en la sesión que el dia
25 de Abril de 1879 celebró la Asociación catalanista de
excursiones científicas.
«A unos tres cuartos de hora de la villa de Cardedcu..,.
«al extremo del llano vulgarmente llamado Pía Marsell y
«á 4.56 m. de la antigua via romana» — que de Tarragona
iba á las Gallias por Gerona — se encuentra un dólmen hoy
completamente arruinado— «dentro do un círculo do piedras
«rústicas ó sin labrar en número do siete» — algunas, es cier-
to, parecen como labradas aunque muy toscamente, pero
como solo sobresalen en unos 0.40 centímetros de flor do
tierra no es permitido por esta circunstancia formar eoncep-
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466
to, ya .que indudablemente dichas piedras fueren mucho ma-
yores como lo indica el que está en medio del circulo de
1.40 m.
«Tiene el circulo do circunferencia 29.86 »n. En . el ccn-
«tro se encuentran las piedras del dólmen. Una labrada de
«un solo lado tiene de largo 2.19 m., y de ancho por
«un extremo 1.95 m. y 0.80 m. por el otro; del lado que
«no está labrada se descubren tres encajes, uno de estos
«cerca de un extremo, y los otros dos cerca del extremo
«opuesto y paralelos á estos últimos; tienen de profundidad
«0.30 »»., de largo 0.35 m. y de ancho 0.20 m. Los otros
«dos tienen, uno de ellos de profundidad es de 0.05 m.,
«siendo su ancho 0.40 m.; el otro solo tiene de ancho
«0.10 m.» — Junio á esta hay otra piedra de iguales dimen-
siones, de modo que faltan á lo menos dos.
Mucho mas importante es el que vamos ahora á descri-
bir, debiendo advertir que pusimos al copiarlo el mas cs-
cropuloso cuidado para que la inscripción que se vé en uno
de los estremos de la piedra de la cubierta, al lado izquier-
do presentara el mismo carácter que tiene en el monumento.
Encuéntrase este dólmen «dentro del término municipal
«de Villalba Saserra, partido de Aronys do avall, provin-
«cia de Barcelona dentro do la parroquia de Collsabadeil...
«y á 108 m. de la via Romana antes mencionada,» — á la
orilla del camino llamado de la Nata.
También este dólmen está dentro de un circulo de pie-
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(Iras, en número de once, de 31.0 m. de circunferencia, bron-
tando sobre la superficie unos 0.40 m.
«En medio dei circulo aparece la cámara funeraria com-
«puosta de tres piedras puestas de canto, una por lado, y
»la trasera, quedando por consiguiente abierto por dclan-
»le:» «dichas tres piedras sostienen otra que tiene de
alargo 2.30 m por 1.47 m de ancho, y 0.45 m do grue-
»so. Dichas piedras, las que sostienen la cubierta son un
«tanto pulidas por su cara interior (?) Las de los lados Im-
anen una de ellas 2.50 m de largo y 0.54 m de grueso,
ay la otra tiene 2.10 m de largo y 0.43 m de grueso, y
ala posterior tiene 1.74 m de largo y 0.43 de grueso. a....
«En el indicado dólmen á uno y otro lado del ángulo que
amira entre mediodía y levante tiene esculpidos unos carac-
atéres ó signos primitivosa. (1)
Esto monumento es conocido en el país según el señor
Conde de Beiioch por pedra arca: también so le llama pie-
dra arqueta ; nosotros le conocíamos con este nombre.
Debemos aquí hacer notar que el Sr. Conde de Belloch,
engañado no sabemos por que autor, cree que puedo haber
en este dólmen y en otros, galerías subterráneas. (2) Con-
viene desvanecer este error, por lo mismo que se nos dijo
que la destrucción del dólmen de Pía Marsell era debida al
empeño qno se puso en encontrar la dicha galería subterrá-
nea. — Un «dolmen puede tener una galería subterránea, pero
sublerránca^dcntro del túmulo, y relacionada con la cáma-
ra, de otra suerte no se conocen, y debe abandonarse esta
idea para que no se repita el caso de que con buen fin se
haga una mala obra.
¿1) La fíenai renta— Año 4879— pág. 445 á 450.
(2) «A cosa de 160 ó 200 passos y de la part de treraonlana del cltat bosch ahont
ae troba altuat 1* explica! monument, se vehuen algunas podras rústicas que mos-
trad sos caps per sobre la cara de la térra y semblan menhirs iguala ais del crom-
lech, los que si resultasen serbo mostrarían qu’ exisleix alguna galena subterránea
tota vegada qu* aqueixas se troban á molla major profundilai que ’ls del cércol, y
com 1' actual propietari m’ diguó que no eran solsament las podras qu ’s veyan las
únicas qu* hi liavia, puig qu* arrivaban Uns propia via Romana, méslo dil propie-
tari *s negá absolutoment á douarme més explicaclons, y per lo dit, cregui que lo
cltat monument lindria galerías subterráneas, las que per descubrirlas seria Torada
fer grans cscavacions»
Op. cit. rt loe. ctl—pág. 449 y 450.
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Í68
Si se sitúan ahora estos dos dólmenes y el de Valí jor-
guina en el plano de la provincia de Barcelona, se verá que
por su proximidad determinan una región dolrainica, que por
su vecindad con Barcelona alejan la idea de una punta he-
cha por los celtas en nuestra tierra, esto dentro de la hi-
pótesis de ser los celtas los constructores de los dólmenes,
ya que de la estancia ó conquista de Cataluña por los cel-
tas no tenemos autor antiguo, ni descubrimiento alguno ni
antiguo ni moderno que lo pruebe.
De una verdadera región dolminica podemos decir quo
se tiene noticia desde 1879.
Un amigo querido, el profesor de primera enseñanza del
pueblo de Espolia— pr. de Gerona — envió noticia de dos dól-
menes y de un menhir á la Asociación de excursiones cien-
tíficas, conocidos en el país la primera clase de estos monu-
mentos con ol nombre de cocas <T alarbs. — Publicóse esta
noticia en el número de Junio de dicho año, y para noso-
tros su breve y sumaria descripción bastó para convencer-
nos do que las tales cuevas eran dólmenes; por esto apro-
vechamos la primera ocasión que tuvimos para pasar á vi-
sitarlos, visita que mas tardo repetimos por ser insuficiente
el tiempo de que pudimos disponer la primera vez para
explorar debidamente aquella comarca. No se entienda con
esto que nuestra exploración fuera completa, antes por lo
contrario nos apresuramos á declarar quo fué de lodo pun-
to insuficiente, y quo aun queda mucho por ver de lo quo
la región do Spedulias guarda de las edades mas remotas
do la civilización ibérica.
La moderna Espolia está situada en el Ampurdan y fal-
da de los Pireneos, nosotros creemos que el mas antiguo
documento que de ella y de sus dólmenes haco mención es
del año 898 como veremos mas adelante.
Su nombre latín ó latinizado es Spedulias: nosotros nos
indinamos á ver en Spedulias el latín Spado, Spadonius de
donde Spadoiius, Spedulia es decir «estéril» nombre que por
aquellos tiempos había de caracterizar aquella áspera re-
gión pirenáica, boy algo transformada por el cultivo de la viña.
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Spedulias, no so hallaba lejos do la via romana que de
Narbona iba á Tarragona, y do la que ya hemos hablado,
si se opina que la gran via iba por la costa y no por el
interior ó Pertus; mas dejando esta cuestión á un lado, bas-
te saber que en varias ocasiones se han descubierto gran-
des trozos de via romana siendo el último descubrimiento
de esta clase de 1878, de modo que sino so trata de la
via imperial, por alli pasaba camino romano de gran im-
portancia, lo que explica los repetidos hallazgos de monedas
familiares romanas y otras que en esa comarca han tenido
lugar, y que guardan los entusiastas vecinos de Espolia,
muy celosos de su antigua aunque desconocida historia.
Como ya se comprende, el nombre de covas d’ alarbs que
llevan los dólmenes de Espolia es moderno, y casi diriamos de
la época del renacimiento, que es cuando se forjan en Catalu-
ña las historias moriscas; desde esta época todos los monumen-
tos romanos pasan á ser obras de moros, contra lo que sucedo
en otras parles de España que se atribuyen á magos y á gentiles.
Razón de.su conservación, cuando tantos y tantos se ha-
brán destruido en Cataluña, nos la da el destino que aun
prestan hoy que no es otro que el de chozas para los la-
bradores que cultivan las viñas.
A un cuarto do hora de Espolia se encuentra el dol-
men llamado Cabana Arqueta que describió el Sr. Raimaba;
nuestro dibujo adjunto
:I2
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470
explicará su configuración y construcción. La piedra de la
cubierta tiene 2.10 m. de largo por 1.60 m. de ancho y
0.40 de grueso.
Este dolmen, como lodos los demás de la región de Es-
polia han sido registrados en una época do la que no se
tiene noticia; nosotros agobiados por la falla de tiempo y
por carecer de la autorización necesaria, solo hicimos regis-
trar uno de los que describirémos, sin encontrar objeto al-
guno.
Razón dará del dólmen llamado de Gulina nuestro dibujo,
do esto habló también el Sr. Balmaña; consla de seis pie-
dras: la de la cubierta tiene 3.0 m. de largo por 0.40 de
grueso. Es de forma elipzoidql á manera de casquete. — Los
muros que nuestro dibujo indican de manpostcria seca han
sido construidos para suplir las piedras perdidas y cerrar
la cámara al viento. — Este dólmen so encuentra á un cuar-
to de hora del anteriormente descrito y está también á la
proximidad del pueblo. — El nombre gulina que lleva es el do
la pieza de campo en que está levantado.
Conviene ahora saltar en esta relación el dólmen llama-
do del Barranco, de que luego hablaremos, para pasar al
del Pnig de la deresa de Torren t á hora y media de Es-
polia. Está situado casi en el mismo linde de esto pueblo
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con el do S. Quirse ó Rabós y en terreno propiedad de
D. Florencio Nouvilas.
Situado como hemos dicho al nombrarle casi en lo alto
de un empinado monte, la vista panorámica que desde él so
descubre es hermosísima; por esto podría creerse en un si-
tio de elección si se encontrasen en la vecindad nuevos res-
tos de estas edades.
De todos cuantos hemos visto en esta región es el do
mayores dimensiones, sin embargo nada ofrece de extraor-
dinario. La piedra de la cubierta tiono 3,0 m. de largo por
2,0 m. de ancho y 0,43 de grueso. — La piedra del fondo
de forma trapezoidal tieno sus bases 1,23, 1,10 m. por 1,25
de alto. — La gran piedra del lado derecho tiene 1,80 m.
de alto.
Ahora es necesario volver á descender y tomar de nue-
vo hacia el occidente y subir las duras cuestas del Pirineo
para visitar el dólmen de la Font del Roure . — Consta este
de cinco piedras casi (?) cortadas, tal es su igualdad, do
1.10 ib. de alto, formando una cámara de 1.50 ib., abierta
por un extremo. La piedra de la cubierta está caída y se
halla junto á las que se conservan de pió.
De aquí se loma para subir al dólmen de Árranyagals
situado en un ameno valle que se abre casi en la cúspide
del Pirineo. De este dólmen nada podemos particularizar
fuera de su situación, pues no tuvimos tiempo de visitarlo,
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tanto por el cansancio de la jornada, como por haberse ve-
nido la noche encima.
Ahora hablaremos del dólmen del barranco. Bastaba su
dibujo, á buen seguro para comprender la razón con que
le hemos separado del grupo que acabamos de describir.
Su forma, es la forma típica, según quiere el general
Faidherbe, y aunque en ello convenimos si se quiere hablar
de forma idea lógica, fuerza es disentir de tal opinión si se
quiere por ello dar á entender que los más antiguos dólmo-
nes tienen la forma del del barranco , pues en este su regula-
ridad descubre un período de civilización más adelantado,
casi una ¿pora artística.
De donde le viene el nombre do barranco no es difícil
adivinarlo, más como la pieza de tierra en que está encla-
vado se llama la del coló (Algodón), daremos á conocer es-
te segundo nombre por si alguien en Espolia por este y no
por el otro lo conociera; dicha pieza de tierra es propie-
dad de D. Polavo de Camps.
Forma el dolmen del Barranco una caja de 3,0 m. de
largo por 2,10 m. de ancho. Su altura es de 0,80 m. Los
lados están formados por dos piedras cada uno. La piedra
de la cubierta tal vez la formaron dos piedras de las di-
mensiones de la que todavía está en su sitio. Los pedazos
de la. otra están dentro de la cámara ó caja. La piedra de
la cubierta tiene 2,30 m. de ancho.
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473
Como indica nuestro dibujo hay grabados on la piedra
multitud de signos como los que deja ver el dibujo, pero
én mucho mayor número de los que nosotros presentamos,
habiendo sido en esto infieles solo para que se pudiera for-
mar cabal concepto de su disposición y dibujo. Bajo ni uno
ni otro concepto tienen nada quo ver con los ornamentos
llamados célticos, ¿pero son on realidad antiguos? ¿No podría
ser un capricho del que dejó grabado su nombre y el mi-
lenario tal vez del descubrimiento del dolmen del barranco?
— Como lo indica nuestro dibujo léese Roca 1730, ó tal vez
1780; por estar el 5 ú 8 muy gastado es posible una y
otra lectura. — ¿Fué pues el tal Roca quien grabó aquellos
signos?
Cerca del dolmen del barranco so encuentra el menhir
llamado do la JUwtra del quo hablaremos en el siguiente
capitulo.
Parécenos que no puede haber duda rospccto á quo los
dólmenes de Espolia estuvieron en un principio cubiertos por
un túmulo; ¿pero fué asi para el del Barranco ? — Su regu-
lar construcción, que tan pocos ejemplos tiene en la mega-
litica extrangera, ¿indica una tumba al descubierto?
De otros dólmenes podríamos dar noticia si nos refirié-
ramos á las quo nos han dado algunos amigos, pero no
habiéndolos visto, ni teniendo de ellos una descripción pun-
tal y hecha por persona périla, no queremos cargar con la
responsabilidad do noticias que podrían luego ser rectifica-
das.
Creemos puos que basta y sobra el número do dólme-
nes que dejamos descritos para que los arqueólogos nacio-
nales y extrangeros dejen de hablar de la falla de dólme-
nes en el Esto de Espada, y do su sustitución por las cons-
trucciones ciclópeas, (?) conste, pues, quo lo contrario es la
verdad.
Poca cosa puede decirse rospeto á la edad de los dól-
menes de quo acabamos de hablar: la circunstancia de no
conocerse un solo objeto encontrado en los mismos quila lo-
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474
da posibilidad de clasificación. — Podría deducirse un dato
de la inscripción del dólmen de Villaiba Saserra?
Transcríbese la inscripción en caracléres numismáticos
VfrAK — Vsaik. La forma de dichos caracléres no puede
decirse que sea ni mas ni menos antigua que la de las
primeras acuñaciones que se fijan cuando la invasión de
España por los romanos, de modo que si fuera exacta la
teoría del Sr. Zobel que quiere quo el alfabeto en cuestión
fué introducido por los dichos conquistadores, tendríamos un
dato para determinar la época de su construcción, siempre
y cuando se supusiera que la inscripción es contemporánea
del dólmen. Per» quien nos dice que el tal Vsaik no es
otro Boca del 1750? ¿Pues qué importa qué para Vsaik se
trate de 2,000 años atrás, si lo que á nosotros interesa es
precisamente ir mas allá de los limites históricos? — Cuestión
esta hoy por hoy insoluble, y nada nueva por cierto, pues
no es la primera vez que aparecen anliqufsimas inscripcio-
nes en monumentos megalíticos.
Respeto á la interpretación del nombro observarémos que
Vsa-ik , hace pensar con icja, y que el basco tiene voca-
blos para explicar Vsa-ik, Vsai-k ; pero nada podemos con-
cluir en definitiva sobre este punto sin quo antes venga un
descubrimiento á probarnos que para la época ibérica, ca-
racterizada por su alfabeto, se construían ó usaban los dól-
mens; hasta hoy tenemos una presunción del hecho, pero
nada mas, y no es en trabajos de la Índole que nos ocupa
cuando nosotros aventuráremos hipótesis mas ó menos admi-
sibles ó naturales.
IV.
Monumentos religiosos. — Altares.
Si es difícil asignar idea alguna religiosa á los monoli-
tos, no sucede asi en otra clase de monumentos cuyo nom-
bre está hasta por averiguar, siendo el corriente el de me-
sas ya que esta forma tienen; nosotros usaremos esta de-
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nominación hasta tanto qac conozcamos «la lengua de los
megalíticos. »
No ha llegado á nosotros noticia alguna acerca de la exis-
tencia de verdaderas mesas en Cataluña, pues las que asi
han llamado, algunos que de arqueología han escrito, son
dólmenes, solo que preocupados del culto y sacrilicios drui-
dicos cuya terrible poesía sienta bien á algunos espíritus
que no dejaran de entonar la Carta Dirá á su presencia,
les han llamado mesas de sacrificios , cuando el único sacri-
ficio que han visto es el de su verdadero destino en favor
de ideales fantásticos.
Indemnizamos con
holgura la isla de Me-
norca donde podemos
estudiar esta clase do
monumentos con tan
gran copia de datos
f|uc la dificultad está
en escojcrlos.
Preséntanse, siempre,
las mesas, enceitradas
denlrode un círculo for-
mado por un número
mayor ó menor de mo-
nolitos, y por otro de
dos ó más hiladas de
piedra formando el re-
cinto eslerior, tal como
lo demuestra la mesa
de Ti lati dedalt } (\ onde
existen' todavía en pié
ocho monolitos varian-
do su altura entre 0.60
y 1.20. La distancia
respectiva de los mono-
litos entre si es tam-
bién variable pues va
de 1.86 m. á 16.80,
como no se entienda'
que han desaparecido
algunos monolitos. — El
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paso entre estos y ol maro de circunvalación del que se ven
clara y distintamente dos hiladas es de un metro. El diá-
metro del círculo es de 20.0 m. Completará la idea de esta
clase de monumentos la perspectiva que ofrece el anterior
grabado.
liemos dicho que estas condiciones se dán siempre en
toda mesa , pero lomando la cosa al pié de la letra se nos
podria desmentir. Hoy se encuentran en Menorca muchas
mesas sin el acompañamiento de los dos circuios de que
hemos hablado, poro esto es porque se han destruido, de
suerte que muchos que parecen estar en este caso, no tar-
da cuando se registra cuidadosamente el terreno, en descu-
brirse la existencia de los monolitos, por haber quedado uno
que otro, bien que á flor de tierra, en su puesto.
Presenta la mesa de Talati de dalt una particularidad
que podria ilamarso singular sino se repitiera con gran fre-
cuencia, tal es la dol puntal que parece sostener la piedra
horizontal. No siempre esta pieza de refuerzo se presenta co-
mo en Talati de dalt; en Torre trancada á una hora de
Ciud^dcla, el puntal va por delante como puede verse en
el dibujo que de la mesa de dicho punto á continuación
acompañamos. — ¿Trátase en verdad
de puntales, de piezas para con-
servar en equilibrio la piedra ho-
rizontal, ó hay aquí un simbolis-
mo? — Nosotros nos inclinamos á lo
pimero, por mas que también sea
digno do notarse que siempre las
piedras de refuerzo llevan como
un abaco, esto so vé en los dos
ejemplos citados. — Sin embargo la
construcción de estas mesas quita á toda idea de esta cla-
se su verosimilitud pues estamos lejos con ellas de ese pe-
ríodo nebuloso de la edad de piedra.
x
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La piedra horizontal lleva un encajo perfectamente labra-
do y ataluzado, lo que supone el uno de instrumentos de
metal, y con esto se comprende que si se tomaron mal las
medidas, *si la desigualdad del peso de la piedra una vez
puesto el pié derecho en su caja quedaba el monumento de-
saqu ¡librado se le pusiera un tornapuntas para afianzarlo.
— Esta circunstancia se puedo estudiar en muchos puntos de
la isla, pues con frecuencia solo se conserva de pié, el pié
derecho, y la piedra horizontal calda á su lado enseña el
dicho encaje, como sucede para el precioso monumento de
esto órden de que luego hablarémos.
Poca cosa varían en sus dimensiones las mesas que nos
ocupan, de dos á dos y medio metros los piés derechos, de
tres á tres y medio las piedras horizontales; las hay si,
mucho mas pequeñas, pero no las hay mayores. (1)
No es posible & la vista del círculo ó circuios y mesa
de Talati de dalt divagar sobre la naturaleza de tal monu-
mento, como sucedo para los británicos de igual Índole, pues
sus reducidas dimensiones, la circunstancia de presentarse
siempro acompañando un Talayot ó grupo de Talayots ¿cu-
san su destino religioso, pero si aun asi y todo pudieran
dar lugar á discusión, nosotros entendemos que la abrevia-
ría y reduciría á confirmar nuestro dictamen el precioso
monumento de Torre Gaumes á que antes hemos hecho alu-
sión. — Aquí sí, que la fantasía tiene ancho campo para po-
ner los sacerdotes ó sacerdotisas de los tiempos primitivos
en acción.
Ya ha progresado tanto en cultura y arle el pueblo mc-
norquino que al recinto informe de Talati de dalt, al cír-
culo de monolitos, ha sustituido una planta regular, arqui-
tectónica, cuya forma desgraciadamente solo hemos podido
(t) Tóase en loa Apuntes Arqueoló gicos obr. cit. póg 212 los dalos que publicamos
iesle efeoo debidos á D- Rafael Blasco.
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478
estudiar en este monumento.
Véase en el centro el pié derecho del aliar quo aún es-
tá en su sitio bien que muy inclinado hacia el suelo por
haberse desequilibrado, y caído la tabla que se conserva por
fortuna á su lado , t lo que permite estudiar con toda deten-
ción la caja formada en ala de milano, y pensar en la po-
sible restauración de un monumento único en su clase, el
dia que el Gobierno de España se ocupe sériamenlc de la
conservación de los monumentos nacionales.
Do las paredes que cierran el recinto dará una idea el
adjunto croquis t que representa el centro izquierdo de la
planta, siendo su (mayor altura de 2.74 m. Las tres £nn-
x
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des losas que so ven en nuestro grabado juntas ocupan una
estension de 5.25 m . — La puerta perfectamente fortificada,
tiene nada menos que 2.10 m. de ancho por 2.60 m. de
alto; y por el declive del terreno se vé claro, aunque el
espesísimo matorral que allí hay impide dar cuenta exacta,
que se subiría al plano del altar, bien por una escalinata ó
por una rampa. La planta, en su estado de conservación
es perfecta, pues los muros existen en toda su extensión,
teniendo su menor altura 1.50 m. En el ábside el plan te-
rreno está levantado; ¿señala el sitio de honor ó sagrado
para las ceremonias religiosas que allí se celebrasen?
Piérdese la imaginación en la estación arqueológica de
Torre Gaumes por la gran abundancia de ruinas que pre-
senta, talayots, círculos, tal vez verdaderos dólmenes, etc.,
y por la innegable importancia del altar de que acabamos
do hablar, de modo que en nuestro sentir es el punto mas
á propósito para . emprender el estudio de los monumentos
baleáricos. — Nosotros no entrarémos en el terreno conjetu-
ral, ni buscarémos en civilizaciones y cultos conocidos do
otros pueblos explicaciones mas ó menos satisfactorias,— sin
reprender á los que esto hacen, pues entendemos que para
hacerlo con verdadero valor lógico, falla todavía mucho que
hacer en punto á la investigación arqueológica. — Sin embar-
go en la última parte do este trabajo algo indicarémos ya
que pedirémos á la ciencia nuevos datos para explicarlos.
V.
Monumentos conmemorativos. — Menhirs.
Mucho se ha discutido sobre la significación de esos gran-
des monolitos que ya independientemente, ya en combina-
ción con otros monumentos mcgalíticos se ofrecen al estu-
dio del anticuario.
Ya sabemos que su nombre, invención de Lcnoir, nada
significa, como no sea para explicar sus dimensiones, pues,
men-hir vale tan solo «piedra larga.»
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Nosotros los estimamos como monumentos conmemorati-
vos aunque no sea fácil decidir para toda clase de menhi-
res el objeto commemorado; pero este punto lo trataremos
en el último capítulo de esta contribución.
- Del primer menhir de que se dió noticia pública fué del
llamado Pedra del diable en el término municipal de San
Pau cerca de Olot. El Sr. Vayreda lo dió á conocer en la
Ilustración de Madrid correspondiente al día 29 de Febre-
ro de 1872. — Esta piedra, que mas de una vez hemos reco-
nocido, es de basalto, y tiene tan solo 2.80 m. de altura,
por 0.80 m. de ancho y un grueso medio de 0.25 m.
De forma regular, así como el de S. Pau es informe, es
el llamado menhir de S. Ililari Sacalm pueblo de la pro-
vincia de Barcelona. Su descripción publicóse en la Revista
histórica , tom. //, y se debió al malogrado Martorcll y Pe-
fia. — Es un monolito de 1.80 m. de alto por 0.70 de grueso.
La circunstancia do no encontrar-
se en dicha comarca, piedras, ya no
de este tamaño, sino ni mucho meno-
res, hizo que llamara la atención des-
de lo antiguo de los vecinos de aque-
lla comarca que la conocen con el nom-
bre de pedra llarga — traducción exacta
do men-hir — y so cuenta de ella la
sempiterna historia del diablo que cons-
truía un puente y dejó caer una de las piedras al dar las
doce de la noche de un sábado en que terminaba el plazo
que para construirlo tenia concedido por no haber podido
llenar su cometido, — pues sino fuera así, sus reducidas di-
mensiones no llamarían la atención de los arqueólogos.
Otro menhir existe en la Valí d' Aro cerca de S. Feliu
de Guixols— provincia de Gerona, — comarca que encierra una
verdadera estación arqueológica como luego veremos, y tu-
vimos ya ocasión de hacer público al ordenar y completar
los Apuntes arqueológicos de Marlorell y Peña. Por su for-
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ma, lo mismo que por sus dimensiones, se parece al do
Sania Pau.
De este mismo grupo se conoce otro menhir junto á Car-
dona y camino de Solsona — provincia de Barcelona — es un
monolito do unos cuatro metros de alto por 0,40 de grue-
so.— Aquí debemos dar un público testimonio de gracias al
desconocido autor del muro de sostenimiento de eso monolito
pues á fallar aquel se vendría irremisiblemente al suelo, y
no tardaria en esta postura á convertirse en grava para la
carretera.
Del menhir de Espolia conocido con el nombre.de pedra
JUurtra , por los amigos de consejas por la piedra Genlil,
por creerse que era un altar de la época gentil, nuestro
dibujo dará una idea, es un monolito de 3.25 m. de alto
poT 1.30 de ancho y 0.43 de grue-
so: de piedra arenisca: su super-
ficie enteramente lisa sin rastro
de trabajo humano.
Quisiéramos en este punto po-
der convencer á nuestros lectores
de la sinceridad de lo que vamos
á decir. — Sea por haber pasado
horas examinando los informes blo-
ques de los dólmenes de dicha re-
gión; sea que por sus especiales condiciones realmente im-
ponga, debemos confesar que á la vista del monolito murtra
sentimos el placer estético, es decir que aquella piedra nos pa-
reció bella. ¡Muy ageno estaba de pensar entonces que mi
emoción la hubieran sentido millares de años antes los pri-
mitivos Iberos que la levantaron! Por esto precisamente te-
memos que no se dude de nuestra sinceridad, y no lo te-
meríamos, si los arqueólogos no hubiesen obligado al público
á dudar de sus observaciones, por haber adquirido la fea
costumbre de comunicarles estas como hechos de toda evi-
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482
dcncia y espcriencia histórica. Protestando de nuestra buena
fé, dejamos en este punto cuestión tan interesante, y tan
importante para la megalítica ibérica, pues en la última
parto do este estudio volveremos á tratar de este asunto.
Enumerar como hicimos en otra ocasión todas las «pie-
dras gentiles», «piedras del diablo», « pallers de pedra —
pajares de piedra», «piedras filas» etc. de que tenemos
noticia, podría ser útil para futuras investigaciones, pero
como en este estudio no queremos comunicar mas que
hechos positivos para que se vean los fundamentos de nues-
tra tésis, prescindimos nuevamente de todo lo que no es
hijo de nuestra propia observación y estudio, ó de lo que
no ha sido objeto de publicación alguna autorizada.
VI.
Piedras bamboleantes.
Conocidas son desde 1857 las piedras bamboleantes de la
provincia de Santander; (1) el Sr. Góngora dió á conocer
otra, la de Luquo, cerca de Alcalá, provincia de Granada,
(2) y el Sr. Moner fué el primero en hablar de las piedras
bamboleantes de esta parte de la península. En los siguien-
tes términos describe la de Scnterrada. (3)
«Así mismo el otro monumento se compone de una piedra bam-
boleante que le sirve de base fija, sostenida por un solo punto
que el viento mueve, y que ha debido desprenderse mas ó menos
de su antiguo sitial, hoy reducida á la cuarta parte de su volu-
men primitivo á causa de los accidentes del tiempo. — Es casi cir-
cular no obstante y se baila á mayor altura que el iudicado dol-
men.»
Esta descripción de la piedra bamboleante do Scnterra-
( 1 ) Vide. Semanario español. Año 1857. Artículo de Aseas.
( 1 ) Obr. cit. pág. 89.
( 3 ) Obr. cit. pág. 4 .
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483
da dos ahorra el explicar lo que son dicha clase de mo-
numentos.
De otra piedra de esta clase se tenia noticia, que muchos
reputaban por fabulosa por lo mismo que d monumento ya
no existía. Allá por los años 1848 á 49 el somaten de Olot
por entretenimiento logró vencer su equilibrio y hacerla ro-
dar monte abajo.
Por último Martorell y Peña sacó á luz la piedra de la
plana Busardo.
«En la provincia de Gerona, escribió, siguiendo la car-
retera que desde la capital conduce á Cassá de la Selva y
á Llagostera por entre los bosques de alcornoques quo en-
riquecen la comarca con la industria del corcho, se llega al
pueblo de Solius de la valí d’ Aro. La parroquia y el pue-
blo están en el fondo de un valle formado por altas monta-
fias graníticas. A una legua al S. O. de la parroquia, y á
legua y media del mar, uno de los estribos de aquellas
montarías forma una meseta llamada Plana Busardo, cuyo
piso es una pcgmatila granular: en ella hay abiertos unos
treinta silos tan arrimados unos á otros que casi se locan, y
además otros formando dos líneas rectas y paralelas, ha-
biendo contado en una de ellas ocho silos. Su forma pa-
rece ser la misma de los de Oierdula; la altura varia en-
tre 1.85 m. y 2.35 m. La base se diferencia de los de
Oierdula pues mientras en estos es rectangular, en aquellos
es circular, variando su diámetro entre 0.50 m. y 0.67 m.
con el rebajo para la tapa de forma cuadrangular. «Entre
los silos hay agujeros más ó menos rectangulares de 0.18
m. de lado y 0.40 m. de profundidad, como para colocar
perchas ú horcones con que formar casas ó sostener techos.»
«En el punto en que acaba la meseta para continuar
elevándose la montada hay al parecer algunas alboreas com-
pletamente cegadas por la tierra y las matas.
«Al dejar la Plana Basarda , á corla distancia, siguien-
do la vereda quo baja á Solius, hallamos abierta en la
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484
pofia viva que se levanta á nuestra izquierda una cnlella-
dura rectangular al nivel del suelo llamada el Porxo , de
1.45 m. de largo por 1.95 m. de ancho y 1.40 m. de al-
to, pero escarbando con la mano se ve que continua há-
cia abajo sin que sepamos hasta que profundidad. En las
escabrosidades de sus caras quedan restos de un revoca-
do.»
«Siguiendo la misma vereda, & media legua ántcs de
llegar á Solius, á la izquierda, en la misma especie de
granito que constantemente tenemos á este lado, hay una
escavacion llamada la Tuna , parecida á una bolsa, ó á un
silo acostado por la forma curvilínea que tiene tanto en
el fondo como en el piso y techo: la boca está al nivel
del suelo, redonda, con rebaja para la tapa también re-
donda; para entrar hay que hacorlo á gatas, las dimensión
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485
nes son: alto 1.90 m., ancho 2.10 m., largo 2.90 ro., diá-
metro de la boca 0.70 m.»
<>..... hemos de señalar dos datos importantes para la his-
toria de este sitio, un monumento megalílico natural, y cierta
cerámica antigua; el primer dato es hipotético el se-
gundo dato es muy positivo y dará nada menos que una
fecha á quien sepa aprovecharlo.»
«En una de las crestas de los montes graníticos que ro-
dean la Plana Basarda , hay uno de esos sorprendentes mo-
nolitos llamados pudras bamboleantes os un magnífico
canto de unos 8 á 10 m. de longitud en equilibrio sobro
otra peña en la que descansa por un solo punto, y que un
hombre hace bambolear con facilidad; pero aqui todo es
casual; el monolito ha sido desprendido de la peña viva por
alguno de esos sacudimientos que tantas fisuras producen
en las crestas de los montes, y mucho mas, cuando hay,
Tom. ii. 33
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186
como en aquel sitio, los filones de creta que tanlo abundan
en el granito de nuestro pais.»
«Eu toda la plana basarda y principalmente donde están
los silos y los agujeros para barcones, se encuentra espar-
cida gran cantidad de cerámica rola en pequeños fragmen-
tos, entre los que se distinguen asas, bordes, y pies de
vasos y ánforas, junto con pedazos de leja, todo cuando
menos romano. En el canto de muchos de los fragmentos
más finos, de 2 á 4 milímetros de espesor, se ven 2, 3 y
4 capas sobrepuestas, alternando los barros rojo y negro.
Ñútanse además algunos pedazos, cuyas formas no hemos
podido determinar, de un barro muy basto con mezcla de
gruesos granos de arena.»
A esta relación nosotros añadimos. — Bajando de la plana
Basarda hacia Solius, pero tomando á mano derecha como
quien baja al torrente, se encuentra otra meseta de iguales
dimensiones que la Basarda conocida con el significativo
nombre de Pía del vidre. Por donde le vino el nombre al
Pía del vidre nadie supo decírnoslo en la localidad, pero no
es dudoso que el nombre proviene de haberse hallado en
el mismo, en época desconocida, cierta cantidad de vidrio,
circunstancia que comparada con la de hallarse en la plana
Basarda gran cantidad de cerámica parece demostrar la hi-
pótesis de haber existido en ella un opidium en la mas re-
mota antigüedad histórica.— Ademas junto al pía del Vidre
que está á cinco minutos do la Basarda, pero ya en el
fondo del torrente, existe un monolito de ocho metros de ancho
por cuatro de alto, conocido con el nombre de pedra sella
por asemejarse á una silla de montar, pero desde el mo-
mento que admitiéramos que el tal monolito fue labrado por
la mano del hombre, los toros de Guisando , y el Miquel-
dico-idorua de Bizcaya vendrían á darnos razón de tan sin-
gular monumento.
La piedra bamboleante de la plana Basarda adquiere ver-
dadera importancia arqueológica é histórica, cuando se la com-
pleta ó agrega á los restos antiguos mencionados por el se-
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587
ñor Martorell y por nosotros. Por oslo croemos que debería
tomarse ó dictarse alguna disposición para prevenir en lo
futuro el capricho de algún nuevo propietario de la Plana
Basarda , pues según me contó su colono, su último propie-
tario tuvo un dia la singular idea de emplear en derribar-
la los catorce ó diez y seis hombres que trabajaban cortaudo
corcho sin que por fortuna pudieran lograrlo.
Persona competente nos aseguró haber visto pergaminos
-de deslindes de aquella comarca en los que se lija en aque-
llos contornos una población hoy perdida.
Claro está que el nombre de Basarda , dado á la mese-
ta, puedo encubrir el nombre de la primitiva población, pe-
ro también puede el nombre haberse dado á consecuencia de
las condiciones topográficas de la comarca. En esta parte de
la provincia de Gerona se dá el nombre de Basarda á toda
comarca triste, solitaria, sombría, desierta, y asi se dice que
tal comarca fa basarda, que es como si dijéramos «dá pavor.»
Desde luego la palabra basarda no es catalana, es decir
do pertenece á las lenguas neo latinas ó románicas.
En la misma provincia de Gerona existen otros pueblos
de la misma radical, Basa -goda, Basa-la, Bas , etc. — Esta
misma radical encontramos en Alaba, Basa-be , Basa-bru(bmu),
en Bizcara, Basaari — en la provincia de Barcelona tenemos
Besora, Baserri; en. Navarra, Basabttru-a; y en la Gascuña
tenemos otro Basaburu, Bassa-cliarre, Bassa-a)rricta, etc., etc.
no es pues dudoso que se trata de un nombre éuskaro, y
lo notable del caso está, esta vez, en que con el mismo sen-
tido dice hoy el basco Basarda que el catatan. La radical
Bas, Basa , Basoa significa exactamente lo mismo que el ca-
talán, esto es, «desierto, salvaje,» y con el sulijo ela, «lloch,
lugar desierto, salvaje.» (1)
Vil.
Habitaciones al descubierto. — Los Talayols.
Deciamos á nuestro buen amigo é inteligente investiga-
(I) Cé( —lievúta de Gerona, año IV, nútn 1 pig. 2V ú ¿8 mi estudio toponomás-
tico de Basagtda - Eu el siglo IX basa goda so llamaba Üanagoti nombre depura tor-
«nactau euskárica, liaec^goití.
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4S8
dor de los monumenlos menorquines, D. Rafael Blasco, que
era imposible prescindir para su esludio de los monumentos
do las demas islas mediterráneas, particularmente de los me-
galilos de la isla de Cerdefia.
Para demostrar cuan cierta es la relación entre los Nu-
ragbes y Talayots, no hay como estudiar en el libro del
general La Mármora el Talayot de Son Noguera des Frares,
á un cuarto de hora do Lluch Major, — en la Isla de Ma-
llorca — y decimos que debe estudiarse en la obra del in-
signe arqueólogo italiano y no en su actual estado de con-
servación, pues hoy dicho monumento, reproducido por el
grabado no despertaría tan viva en nuestra imaginación la
memoria de los monumenlos Sardos.
El dibujo de La Mármora que á continuación reprodu-
cimos. acusa, digámoslo así, la forma do la bóveda, la ma-
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Í89
ñera de cubrir el recinto, punto importatisimo, pues, cuan-
tos hemos visto y estudiado por su estado de destrucción
no permiten formar concepto sobre tan interesante punto.
Con razón sobrada decía el general italiano, que, el Ta-
layot de Son Noguera des Frares — «ofrece todos los caraclé-
res do un Nuraghc sardo de un solo piso.» — (1) Y aquí
conviene decir, para que no se crea en una restauración
del monumento en cuestión, hecha por el arqueólogo italia-
no, que es de todo punto indudable que en 1 833-31 , época
del viaje de La Mármora á las Raleares, el Talayot de Son
Noguera estaba cubierto, pues dicho señor deploró vivamente
que la falla de luz le impidiera buscar la escalera interior,
caso de que existiera. (2)
Hasta donde la simi'ilud entre los Talavots y Nuraghes
puedo llevarse, nos lo dirá el curso del presente estudio,
pero desde luego, y sin movernos del Talayot de Son No-
(1) Pogage en Sardaigne.— Paril 4840. -pág. 112. en 4.°
(2) /c/rm, ídem , i Idem
Adjunto reproducimos la planta y alzada del nuragbe Para dado A conocer por
el Sr. Martorell— vide op. cit. ei he. cit — pág. 190.
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490
Noguera la puerta es de
ancho, oíros Talavols, cuy
como por ejemplo en el de
güera, podemos con sólo dar
una idea del aparejo del mo-
numento, hacer visibles las di-
ferencias de construcción que
iremos sefíalando, pues los ele-
mentos característicos de la
puerta ó ingreso del Talayol
de Son Noguera se reprodu-
cen en todos los monumentos
de igual índole, agravándose
todavía, pues mientras en Son
1.30 m. de alto por 1.0 m. de
i ingreso está al nivel del suelo,
Curnia-isla de Menorca- la puerta
tiene solo 0.8 «i. de alto por 0.60 de ancho, de modo qnc
es necesario entrar á galas.
Después de lo que dejamos manifestado, ha «lo ser ya
de lodo punto imposible á los peritos en arquitectura sus-
traerse á la idea de que existirán dos tipos de Talayots,
puesto que existen dos tipos de puertas, por ser la puerta
el elemento principal y dererminante en toda obra arquitectó-
nica, y este principio estético es verdad, lo mismo al hablar
de la arquitectura clásica que de los monumentos prehistó-
ricos que nos ocupan. — Existen, pues, Talavols de puerta
alta, y Talayots de puerta baja, denominación que podrá
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491
parecer vulgar, pero que en nuestro sentires la más exacta, y
en arqueología la exactitud ha de primar lo literario ó sonoro.
Talayots de puerta alta . — El tipo, en toda su sencillez,
es el Talavot de Son Noguera deis Erares — isla de Mallor-
ca. — Su planta es circular como en los de puerta baja . —
Las dimensiones de las puertas varían, pero siempre per-
miten que un hombre de talla regular pueda pasar de frente.
En su estado actual de conservación, el Talayol de Son
Noguera tiene 4.50 m. de alto, 13.0 m. de diámetro, y
3.30 m. de espesor de muro. Este consta do siete hiladas
en la parte más alta formadas de bloques, siendo los ma-
yores de 2.0 »». de longitud, por 1.0 m. de latitud, y 0.70
de altura. El taluz del muro es de unos 20 grados.
Cerraría por lo tanto el monumento avanzando las hiladas,
unas por encima de otras, sistema que por si solo acusa el
estado de civilización del pueblo que construía los Talayots.
¿Pero no hubo progreso en este estado de civilización? —
¿El pueblo que principió construyendo el Talayol de Son
Noguera no se elevó á mayores concepciones arquitectónicas
dentro de ese mismo estilo de arquitectura?
Nosotros creemos ver un grado de progreso en el Tala-
layot de San Agustín vell situado en el término de S. Cris-
tóbal, — isla de Menorca. — El Talayol de San Agustín tiene
una puerta de 1.40 m. de alto por 1.30 de ancho.
Su planta es circular, y el muro tiene un espesor de
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492
3. 50 m. El corredor de entrada que en el umbral tiene
1.50 m. de ancho, va estrechándose de modo que la puerta
de la Cámara tiene solo un metro de ancho. La cubierta
de este corredor está formada por tres grandes losas.
Cuenta el Talayot siete hiladas que en su parte mas
alta miden 3.60 m. de altura sin que pueda asegurarse que
la última hilada sea la del coronamiento.
El diámetro de la Cámara es de 7.20 m. El de la base
es de 14.50 m. y el del coronamicmto de 11.80 m.
Para cubrir la cámara, el artista ó arquitecto menor-
quino elevó dos pilares en la disposición evidentemente
arbitraria que acusa la planta, formadas de cinco bloques
cuyas dimensiones van aumentando con mejor razón estática
que estética desde la base, pues el sillar que forma ésta,
cuenta solo un metro de escuadría por dos que tiene el
último, ó sea el quinto sillar.— El muro cerrándose por el
interior hasta la altura de las colunas, permite que, grande 3
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493
losas puestas desde los pilaros al muro, cierren la cubierta,
colocándose losas de menores dimensiones entre los huecos
que aquellas dejan. Nuestros dibujos permitirán que se for-
me exacto concepto acerca de esta disposición de la cu-
bierta, dispuesta de una manera tan original, que creemos
única en esta clase de monumentos. Las grandes losas de
la cubierta, las mayores llegan á tener 4.0 m. de largo es-
tán hoy apoyadas por la parte interior por unas vigas de
mata que colocó alli una mano desconocida, y á la que de-
bemos agradecer lo hecho eternamente, pues nos ha con-
servado un monumento preciosísimo y por desgracia en un
estado de conservación único en la isla de Menorca, y por
lo tanto en el mundo.
Conocidos los tipos de este grupo pasaremos al segundo,
esto es á los;
Talayots de puerta baja. — Esto grupo se subdivide en
dos: en Talayots de puerta baja y escalera interior, y en
Talayots de escalera exterior.
Si fuera posible una clasificación por edades de los Ta-
layots, diriamos que entendemos ser los mas antiguos los
Talayots de escalera ó rampa exterior, que á estos siguieron
los de puerta baja, y en último término colocaríamos los de
puerta alta. La razón de esta clasificación nace del destino
que nosotros entendemos dar á los Talayots en lo que dis-
cordamos de los arqueólogos menorquines y de D. Rafael
Blasco.
Admitiendo nosotros que los Talayots obedecen al mismo
sistema arquitectónico quo los Nuraghes, y que .por lo tanto
acusan una unidad de civilización, si los Nuraghes son an-
tiquísimas habitaciones humanas, habitaciones humanas son
los Talayots. Admítase esto por lo pronto, y bajo beneficio
de mayor prueba, para comprender la razón de nuestra
clasificación, fundada en la seguridad que para sus vivien-
das buscarían los constructores de Taíavots.
Un Taiavot ó vivienda en plataforma, que tuviera que
escalarse, es de mas fácil defensa que no un Talayot cuya
puerta al nivel del suelo puede mañosamente sorprenderse.
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494
Y comparando esta clase de Talayots, es decir, los que para
dar acceso á la plataforma obligan á subir por una angos-
tísima escalera interior á galas, con los que ofrecen un in-
greso cómodo y despejado, fuerza nos es confesar que estos
últimos suponen un estado do civilización más adelantado,
una sociedad mas culta, y menos desconfiada.
Ofrecemos como tipo de los Talayots de puerta baja el
de Cumia — isla de Menorca — cuya puerta damos mas arri-
ba, y cuya escalera interior, de la que se ven 6 ó 7 pel-
daños esta intransitable por la ruina de la parto superior
del monumento. Su planta ofrece el grave defecto de no
llevar indicado el punto donde venia á desembocar la es-
calera, cuestión esta que no podimos resolver al inspeccio-
nar dicho monumento
Antes de resolver ó procurar resolver todas las cues-
tiones que ofrecen este grupo de Talayots al arqueólogo,
veamos los Talayots de rampa ó escalera exterior.
Reputaremos como á tipo perfeelísimo el imponente Ta-
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495
layol de Torclló situado a una hora de Mahon. Su planta,
como se ve, no se diferencia de la del Talovot de Cumia
sino en la rampa, y en ofrecer unos estribos (?) en la ven-
tana superior. — El diámetro es casi igual pues da 14.30 m.
Por lo que hace al alzado, fácilmente se comprende que
según sea el juego de la rampa exterior se presentara en una ú
otra forma; por ejemplo, entre los Talayots de Curniá, cuyo al-
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zado manifiesta el grabado anterior, lo mismo que el de Torelló
que á continuación reproducimos, no se nota diferencia sensible.
y aun esta seria menor, si el tiempo no hubiese destruido pa-
ra el de Cumia la rampa exterior, pues es de todo punto
imposible negar que no hubiera existido dado el vuelo de
algunas piedras; sin embargo haremos notar que esta cir-
cunstancia también se nota en el de Torelló, lo que daria
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lugar á pensar en una doble rampa, no conduce á la puerta
superior, por nosotros llamada ventana.
Mas, cuando las rampas tienen verdadera importancia
ascensional el monumento ofrece un aspecto nuevo, tan nue-
vo que permite dudar si no estamos en frente de una nueva
clase de construcciones, tal se presenta, por ejemplo, el
Talayot de fíenicodell de dalt en el término de S. Cristóbal
— isla de Menorca— del que ofrecemos dos vistas.
Imposible nos
fué cuando nuestra
visita á la Isla de
Menorca reconocer
este Talayot, pues
el violentísimo hu-
racán que revnaba
el dia que visita-
mos estos monu-
mentos hacia muy
peligrosa su ascen-
sión.
Ahora es cuando podemos estudiar la atribución de los
Talayots.
Una de las ideas favoritas de los arqueólogos que se
resisten á ver en los Talayots viviendas humanas, y que por
otra parte comprenden que no son sepulcros, es la de con-
siderarlos como Atalayas, como Torres para la defensa y
guarda de las islas, idea que hoy sostiene D. Fidel Fila (1),
pero aquella pretendida combinación de Talayots formando
triángulo se ha venido al suelo cuando se ha conocido y
estudiado el gran número que de ellos guarda la isla de
Menorca.
( 1 ) ftevitta hi\tónca . — Barcelona . — Tomo 17 , j»íg. VJ5. año 1871.
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V
H es el camino de Son Covas . — Las cuevas que mas
arriba dejamos descritas se encuentran en G. — I es el ca-
mino carretero á Font Santa. — En F hay un talayot, desde
este punto se descubre el mar; ¿es pues un vigía, una ata-
laya? — ¿En este caso que significan el talayot E á la mitad
de la pendiente de la colina en cuya meseta está el Tala-
yol F y sobre todo el grupo de Talayots A, B, C, D, si-
tuados en la confluencia de los dos caminos, es decir, en el
fondo de la hondonada ó valle, de donde era imposible ata-
layar á parle alguna? — ¿Son casas? — Tal es nuestra Opi-
nión.
\
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499
Cuando se examina el Talayol de Toreiló, su grande y
magesluosa ventana de 1.50 m. por 1.65 »»., nos da clara
idea de un edificio, de una habitación en lo alto, y si no
se hubieso destruido la cubierta do los dos muros ó estri-
bos de la ventana de 3.37 m. de largo, esta impresión seria
mucho mayor. — Nosotros conocemos esta última circunstan-
cia por habérnosla escrito el Sr. Blasco, á cuyo conocimien-
to habia llegado por habérselo dicho un anciano aldeano de
Toreiló, quien le contó que las piedras de la cubierta habian
sido derribadas por «via de entretenimiento» por algunas
personas que subían á solazarse en dicho Talayot.
Cubierta la galería en cuestión, ¿cabe suponer que fuera
el único espacio cubierto?
Arruinado completamente el coronamiento del Talayot en
cuestión, no es posible, por el examen del monumento, de-
ducir el sistema de la cubierta, pero si es cierto y dado
el estado de los monumentos no es posible contradecirlo, lo
que dice Ramis, que «es asi mismo reparable que en la
«parte superior de algunos de estos Talavots, sale de su
«en medio una grande pilastra ó coluna que aun se halla
«en pie (Son Codul de Ferrerias) (1), estas pilastras ó co-
tanas que como las de Son Codul, según dicho Ramis, «te-
nia diez palmos de alzaría, con un ancho de once y dos de
grueso» (2) — podían muy bien servir de punto de apoyo á
Tos maderos que cargaran sobre el mismo desde el muro
de modo que formaran una cubierta cónica.
Esto, es cierto, no es mas que una hipótesis, puesto
que hoy no existe en el monumento de Son Codul la tal
cotana, ó pilar pero el hecho no es para inventado, y á Ra-
mis dentro de su teoría druídica, de estorbo, mejor que de
auxiliar le servia dicha circunstancia.
No podemos hablar de los Talavots que según el señor
Pons y Soler «son atravesados por una escalera interior ó
«una galería simple ó bifurcada con nichos ó celdillas á
«los lados» pues no los conocemos de visu, pero dada la
(1) Antigüedades célticas de la isla de Menorca .—Mahon 1818.— púg. 75. en 8.°
(2) Idem, dem , ídem.
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500
formalidad y competencia de dicho señor el hecho no es
para ser puesto en duda, y por lo tanto esta circunstancia
debe valernos mas y mas para precisar el carácter de vi-
viendas humanas que á los Talayots atribuimos.
Si del exámen andado de los Talayots resulta de una
manera evidente dicho carácter, este, á nuestro entender se
pone fuera de toda posible contestación cuando se Ies estu-
dia sobre el terreno, es decir lomando en cuenta las con-
diciones de localidad.
Valga como ejemplo el grupo de Talayots del alsinar de
tas paisas de Arlá (1) — isla de Mallorca. — De la topografía
del terreno, del punto en que están emplazados los Tala-
yols, del muro que ios cierra, dá una perfecta idea la
planta de tan curioso monumento.
¿Qué representa nuestro grabado más que dos Talayots
(1) Arta es también nombre óuskaro. Arte. Arto «encina».— ¿podría Art-a venir
de Artz-a, «el oso»? En las provincias de Alaba y Guipúzcoa existen los pueblos
da Ar/o-ya, Arta-di; y en Navarra Arta-za , Arfa- 6» , Ana-coz .
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SOI
defendidos por «n muro de circunvalación, con una sola
puerta para el ingreso dentro del recinto?
Pos» muro de eircfinvalaeioBf
t de su puerta en su actual es-
tado, dará idea la adjunta vista
del mismo que nos enseña que
en realidad estamos en frente
de un monumento reprcscnlali-
Vo de una civilización rudimen-
taria/
Las dimensiones de la puer-
ta son, 1.30 m. de ancho por
1.85 m. de alto. La piedra que
forma el dintel tiene 2.0 m.
de largo por 0.90 de escua-
dría. Él gran Moque que for-
ma uno de los lados de la puer-
ta tiene 2.20 m. de alto por
1.50 de ancho y 1.0 m. de
grueso.
El relieve topográfico, sú si-
tuación en el valle de Arla,
hasta parecen demostrar lo que
podríamos llamar un punto es-
tratégico, cuya idea acredita la
situación de los dos Talayots.
Este recinto en su mayor diá-
metro tiene 123.0 m.
¿Qué razofn, qué motivo ífav
para estimar los Talayols co-
fno sepulcros? — Del e\¡.men, di-
gámoslo así, arquitectónico de
osla clase de monumentos no
resulla ni la posibilidad de tal
destino. — Dei hecho de baber-
so' encontrado álguná ve/, rara vez un cadáver, circunstan^
Cia qfle influye poderosamente en el modo de ver del se- 1
fior Blasco, en los- dichos Talayots, poco puede' deducirse so-
bre lodo refiriéndose el descubrimiento á la época de Ra--
mis — Modernamente, cuando tantos y tantos Talayots se han
destruido, hallazgos de esta clase no lia ocurrido ninguno.
Ton. ir. 34
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802
Recuerda el Sr. Blasco lo dicho por Diodoro «que los
Baleáricos metian dentro una urna los miembros de! ca-
dáver luego de haberlos quebrado á palos, levantando en-
cima un gran mentón de piedras,» (1) pero entro esc mon-
tón y el Talayot existe relación alguna?— Los que dieron
tal noticia ú Diodoro hubiera confundido el Talayot con el
monlon do piedras? — Comprenderíamos que se sostuviese la
tesis de que aquellos nichos de las coevas artificíales de
que antes hemos hablado, se destinaran á guardar las urnas
de que habla Diodoro; hasta comprenderíamos que en aque-
llos Talayols que con celdillas existen, según el Sr. Pon» y
Soler, se viera análogo destino, pero en aquellos en que no
existen celdas, en los macizos lo mismo que en los que tie-
nen habitaciones, cuya existencia y conformidad justifica el
Sr. Blasco, ¿cómo admitir que se tratara de sepulturas?
Otro párrafo de Diodoro merece notarse sobre el parti-
cular y corresponde también á este mismo libro y capí-
tulo.
Diodoro dice que los Baleáricos vivían, — como de los Li-
gus ó Ligurcs dijo Avicnus, — «en las cavidades de las ro-
cas, «pero que en general viven en habitaciones subterrá-
neas que les sirven de retiro.» (2) — Ahora bien, las cuevas
naturales de las Baleares son en corlo número; de las cue-
vas artificiales hemos hecho mención de casi todas las que
existen, por lo menos de las que se conocen, y por su nú-
mero bien se hecha de ver que no habian de bastar para
una población estimada en treinta mil almas, luego «lo de
las habitaciones subterráneas» bien puede entenderse como
una alusión á los Talayols y Navetas que no son otra co-
sa mas que habitaciones subterráneas.
Dii •áse que son lodo lo contrario aquellos Talayols de
habitación alta. Exacto. Pero esto se explica recordando que
mientras el Mediterráneo se ha visto infestado de piratas y
corsarios, las Baleares han estado continuamente expuestas á
(1) Llbr. V.-Cap, IX.
(I) ¡tibí. húl.—Lib. V.-Cap. #7.
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603
Sus fechorías: de aquí que so tomaran toda suerte de pre-
cauciones, y ¿cuál mas á propósito en aquellos tiempos do
rudimentaria organización social, en aquellos tiempos en que
el individuo habia de contar mas con sus propias fuerzas
que con las de la comunidad, que proveer á su seguridad
haciendo inaccesibles sus moradas, ó de fácil defensa en ca-
so de ataque? — De aquí que los Talayots con habitación ba-
ja obliguen á entrar á galas. De aquí que esto mismo su-
ceda en los Talayots que tienen escalera interior; para aque-
llos que obligaban á trepar por las piedras que forman el
Talayot, fácilmente se comprendo que ios que los asaltaban
estaban en este caso sin defensa y que por lo tanto era di-
fícil su expugnación. Y de todas estas precauciones nos dá
razón el mismo Diodoro cuando nos dice que los Baleáricos
rescataban las mugeres que los corsarios les robaban dando
en cambio tres y cuatro hombres.— Véase pues sino habían
de procurar enérgicamente su defensa cuando tan caro pa-
gaban su rescate*
Cierra en nuestro objeto toda discusión el examen de
uno de los Talayots, de cualquiera, tal como se presenta
acompañado de los otros monumentos que hemos descrito.
Véase aquí junto el plano del Talavol de T alai i de
dalL
En T está el TalayoU en A. el pié derecho del altar,
en B la pieza de refuerzo de que ya hemos hablado; el
círculo de piedras derrotado y perdido se reconoce perfec-
tamente, y se presenta encerrado dentro de otro formado do
bloques como indica el grabado, y á la distancia de un
metro do los pies derechos; este círculo está formado por
dos hiladas.— Otras piedras sueltos so ven, restos de otros
monumentos hoy destruidos. Del monumento señalado con
la letra O hablarémos cu el siguiente capítulo.
Esta disposición es constante. Cuando pues el altar acom-
paña el Talayot, no se puede menos de ver en él el Dios-
penatc. Su destino religioso se evidencia, y en esto se de-
termina nuevamente el carácter de los Talayots, pues para
los tiempos primitivos, el altar y la habitación no podian
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304
separarse, los dioses eran domésticos, y por cslo los hom-
bres sentían la necesidad de estar siempre junio á ellos.
r»
T
Nosotros desearíamos en interés de la ciencia, cuando
tanto abundan los Talayots en la isla de Menorca, que se
deshicieran pieza á pieza algunos de ellos para ver que es
lo que resultaba. Yo he visto desmontar las últimas hila-
das del Talayot de Son Covas señalado en nuestro plano con
la letra 13 sin descubrir la urna sepulcral, que deberia
0
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505
existir si fuera exacta la tesis del Sr. Blasco y arqueólogos
mcnorquincs. Hoy el Talavol B no existe: en el mes de
Mayo de 1879 fuá destruido sin que se encontrara el mas
pequefio objeto que pudiera orientarnos sobre su destino ó
época de su construcción. — Fácil es, que lo mismo sucedie-
ra, si se destruyeran al fin indicado algunos otros, pero
siempre obtendríamos la prueba definitiva de que los Tala-
yols no son monumentos sepulcrales, y este resultado, es dig-
no de los mayores sacrificios.
Dirémos por último que la investigación filológica com-
prueba nuestra tésis según el gran investigador de las an-
tigüedades sardas:
Talayot se dice que viene del árabe lalat, de donde sa-
lió la palabra castellana «atalaya»; pero Talal dice el ca-
nónigo Spano, y por lo tanto Talayot, es voz plural feme-
nina que en la antigua lengua cananea conservada en el
árabe, significa « mansión elevada , habitación alta , de Talal,
(accumulalix, aggestio, locas edilus.) (1)
VIH.
La lengua de los inegalitos.
Revéase lo que hemos dicho en el primer capitulo de
este estudio.
Hemos apurado al emprender esta parte de nuestro tra-
bajo cuantos medios y relaciones tenemos para darle toda la
autoridad necesaria, puesto que de tenerla, ó de obtenerla,
la hipótesis del origen ibérico obtendría autoridad de cosa
juzgada.
Antes hemos llamado la antcncion acerca de la particu-
laridad de conservar el basco los nombres que la edad de
piedra dió á algunos instrumentos del trabajo, y de la de-
fensa del hombre; y ahora hemos de confesar que esta cir-
cunstancia, que no es ciertamente única, pues para otros
(I) / Nuraghtt di Sardegna--Cayliari—J8tn-páy. 5/ m 8
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506
pueblos y lenguas sucede lo mismo, nos impulsó al estudio
que hoy ofrecemos á la censura de los maestros.
Desistido hubiéramos de nuestro empeño por las grandes
dificultades del trabajo si no nos hubiera alentado un nue-
vo dalo que estimamos tan positivo eomo los debidos á ln-
chauspe, y por referirse á nuestro asunto, tan concluyente
que por sf solo prueba el punto en cuestión.
Como nosotros hemos de partir de lo positivo , de lo cier-
to , á lo hipotético, principiarémos este estudio por el hecho
cierto de que los Iberos ienian en su lengua palabras pro-
pias para designar los monumentos megaltticos , si como tan-
tas veces se repite, es cierto aquello de Ab uno disce omites.
Escribe en la Inlroduqao á archeologia da península Ibé-
rica su autor el Sr. Simóos «que algunos han confundido
los menhires con las piedras hilas», (1) esto es muy exacto,
pero la verdad está en no ver también en los menhires ci-
tados como piedras hitas otra cosa más que los tales mojones,
defecto en que incurre tan entendido arqueólogo. Si asi no
fuera de seguro que el Sr. Simóes se hubiera preguntado
por los nombres que á veces llevan en los documentos do
la edad media al señalarse los lindes de una propiedad, de
un distrito, ó parroquia; pues fácilmente se comprende que
cuando se pueden señalar como á tales, monumentos de la
«lase que nos ocupan, mojones mas fijos é imperecederos
no habían de encontrarse en parle alguna, de aquí la im-
portancia que por los arqueólogos tic todos los países se ha
dado al estudio do los nombres que ciertas piedras, cita-
das por dicha circunstancia, llevaron en la edad media.
Es Portugal, dice el Sr. Simóes que « Filo mí por si, sig-
nifica Marco levantado Estos marcos dictv copiando á
«Vilcrbo, sáo designados de mui diiferentes modos nos do-
cumentos. Esi algtns; per monte usque ad memórales
«in términos de figaretum peí ras fictas ubi dicet termi-
« num et de illa petra balcstaria petras fictilcs
eduas contesta qui divide t Ínter villa cova et laureada per
(l) Oir. eil. pig. 78.
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507
*areas anliquas et per petras sicilataj petra filada
«petra EPKRATA ele.» — Todos cslos nombres están saca-
dos de los instrumentos publicados en los Portugaliw mo-
<• umenla histórica. ( 1 )
Aquí es de sentir que dicho señor no nos baya dado la
fecha de los documentos que llevan citas copiadas, pues cla-
ro está que cuanta mayor sea la antigüedad del documen-
to, mayor es la importancia del nombre por acercarse á la
antigüedad.
Portugal nos ofrece el ejemplo de usar cómo sinónimo
de Filo, Marco , pero marco no es mas que una traducción.
Marco es la palabra golhica equivalente á Fito. — liste he-
cho es muy importante por probar una vez mas como los
pueblos conquistadores traducen muy amenudo los nombres
topográficos, cuya etimología conocen, á su propia lengua.
En España no conocemos documento que hable de marcos,
con esto no queremos decir que no exista, por lo contrario,
nos parecía extraña la omisión habiéndola dominado igual-
mente los gothen, y siendo así que se encuentra dicho nom-
bre como radical de varios pueblos ó ciudades. (2)
(1) Idem, Idem , Ídem.
(2) Uno do los ejemplos roas notables do la traducción do esta clase do nom-
bres nos lo ofrece el nombre de Mxrlorell que lleva uu pueblo de Cataluña, Pro-
vincia de Barcelona — Kn mi libio liluludo Un esludi de tapon^máslica catalana Gt*r« -
na 1879, 150 y lol digo:— «!/ Illnerari d' A n tonina marca por «Martorell» la estado
Ad Ftnes,y Cortés diu, l* etimología de Martorell es Moas Oreos altura donde está la
hita, mojon, ó fin de una región.»— Nosaltres comvenim ab i* idea que marca ja cla-
rament lo mol llali, mes no sabein peí quin procediment Ireure do Moas Oreo * Mar-
lorell. Nosaltres recordaróm que per explicar Martorell com á Fines, com á punt
termenal tenim clara y evidente la segona parí del nom .l/ar-íor(ell qif explica per-
fectamenl 1 bebraicli "VTJ Thor , mes Mar? llebraich n* ho es; donchs com explicar
mar devant de Thor.—C roycm d-mebs neces*arl pendra per altro cami. Nosaltres
bavem recoi dat ja lo germánieh 7V»r, Thor «motil». Ara be, si Martorell es Ad Fines ,
os dir, com si diguessim «Termo, Liudl», lo punt «terme» maicantso dalt del
«moni» á quai falda está Htual lo poblé, lo moni seria la fita. Aquesta idea dona 1*
etimología per lo gerinánicb, puig llegint Marc~Thor{e\\, tenim «Mont-limit, Mont-
terme, Mont-Krontera» puig Mure en l* anlicb allmany sigtiiílea com se |mu veute
Olí Meindinger; Vergleichmdrs elym Icgisches WorterburcU der golhi\ch-'eut'>niscUen Mu n-
darten — Francfort sobre el Mein /5J5, pl. col j m ~ugr ,, nze . marke , es dir pedra li-
la», «termo», «fiontera», «limil», «divisoria» etc. Donchs Martorell es una tradúc-
elo golhica del liati Ad Fines, veuint á domo.'lrar son etimología lo que ja s’ había
precisat per las distancias miliarias ü* Antouin, a.xoes, que Marloicll es la anliguu
Ad Fines.»
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508
¿No estamos pues en el caso do preguntarnos sí Fito,
Marco , no traducen un nombre mas antiguo? — O mejor; ¿no
estamos ya en el caso de afirmar que el nombre latino es
una traducción del nombre ibérico? Pero para mojon, bita.
Fila, Marco, el ibérico da maga, mungarri, mugaitz, de mu-
ga «limile» y arti «piedra,» aits «roca.» — Gomo, pues, no
encontramos en los nombres singulares de algunas bitas por-
tuguesas de la edad media estos nombres, podemos asegurar
que dicho nombre so habia perdido ó traducido.
Nosotros hemos acordado que para «bita,» tiene el ibé-
rico vntga, mugaits, etc. y asi, lo mismo que en nuestra
toponomástica hallamos pueblos que so llaman, Hita, Fita,
Pera-fita, Fitcro, etc. en la toponimia de las provincias eus-
karas tenemos Muga-in, Muga-r-its, Muga-lar, Mugus-eta ,
Mugo-iro. —También tenemos Cedarri (Larr. Fab,) ó Zedar-
ri, Zedarre (V. Eys) para «hita, limite.» Débese observar,
sin embargo, que mientras Muga es nombre topográfico, Ce-
darri, Zcdarri no lo hemos encontrado en las actuales pro-
vincias euskáricas de uno y otro lado del Pirineo, y la to-
ponomástica española solo conserva Caderra, Sederra hoy dia,
nombre de un pueblo de la provincia de Barcelona.
¿En los tiempos prehistóricos llevaban tales nombres las
hilas de los Iberos?— Esto no puede ser objeto de discusión,
pues seria dudar por dudar, y no dudar por saber. — Lue-
go todo nombre ibérico aplicado á una piedra hita (hita en la
edad media), puede y debe en nuestro concepto ser notado como
Dombrc propio de dicha clase de construcciones ó monumentos.
Partiendo de este punto de vista preguntamos, que quie-
re decir ederata aplicado á «piedra», y designando una hi-
ta, conforme hemos visto en el texto citado del 5r. Simóes.
— ¿Qué lengua explica ederata , y nótese particularmente que
estamos en Portugal?
Entendemos que ederata es un puro é incuestionable nona - *
bre ibérico, y se Ice Eder-ata , ata por cta, y quiere decir __
«lugar bello.» Mas como el sufijo eta implica la idea de
pluralidad, aquí nos encontramos en presencia de unos «lu-
gares bellos», ó simplemente «bellos.»
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509
Inútil decir ahora que nosotros hemos buscado con alan
otras piedras ederatas , y aunque no hemos sido afortunados
en la investigación, nuestra perseverancia ha sido recompen-
sada con un hallazgo aun si cabe mas importante, pues si
bien no hemos encontrado una nueva pelra ederata, hemos da-
do nada menos que en otro extremo de la península, en Cata-
luña, ecn unos lapides bellos , que es una traducción exacta
de pelrw edemta-Arriak ederela. — Trae, es cierto, según el
Sr. Simóes el diploma portugués petra en vez de pelras, pe-
ro esta errata es sobrado común en los códices y documen-
tos de la edad media, para no admitirla. — Esto es pues lo
que se leo en la acta de consagración de la iglesia de Santa
María de Urgel del año 819. — calque Cerdaniola sen illa
sive etiam lapides bellos, eum Cerchos » etc. (1)
De esta concordancia no queremos sacar más que una
eonseeuencia, y es, la de que entre los Iberos se llamaba
á los monumentos conocidos hoy entre los modernos con el
nombre de menhirs, arriak ederata , ó sea «piedras bellas».
— Recuérdese ahora lo que hemos dicho de la piedra Mur-
tra de Espolia, respecto á su belleza, y so comprenderá
nuestro asombro al notar la exacta correspondencia que
descubrimos entre su nombre ibérico y la emoción estética
sentida por nosotros.
Yamos á entrar ahora en un terreno hipotético para unos,
firme para otros, á nuestro entender bastante fírme para que
no se nos objete que vamos á hacer arqueología filológica.
Aristóteles dice en su Política que:
«Los Iberos, raza belicosa, plantaban sobre la tum-
(1) Marca hispánica. París 1688. ap. I.
Naturalmente en nuestras colecciones diplomáticas se encuentran tos mismos, y
aún oíros nombies, que en los portuguesas, citados por ol Sr. Siropes.— Hó aqui una
indicación digna de estudio: mque in onllem de Soncoi r et taque in petram agradkram
et / lumen Sigoris.— (Igl. de Baila rga-Cerdafta)— ap. LU , año £90.— Ksta Petra agradera
deberia leerse Ach eder a, «la piedra bella»» 9 — Para piedras fixa, fila, ficlam , rocha
Fitorin ; véase los ap. LXII, CXV, GXVI, CXVII, CXXI, etc.; ap. CCXVIl-de paite
orienü* in ipso bancello ubi recaní Petras pvictas .. (Besalú Valle Asper), a fio 1056 —
ap. COOCI, etpervenit in Petra cincta. (Riña) año 1146. — En el ap. CXX1V, se cita para
Besalú la petra quam w canl Mambra qttee eel tn flumine Fluriam... Y en este mismo do-
cu Diento se ella la piedra de Carol. etc. etc..
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510
«ba del guerrero tantos piés derechos de hierro, cuan-
tos fueron los enemigos que immolara». (1)
La presencia, pues, de los menhires en los túmulos, se
ve ahora que no tenían más que una significación honorífi-
ca, monumental, como no fuera que solo se usaran para
los túmulos de los guerreros muertos en campaña, lo que
explicaría el que relativamente no abunden los túmulos con un
circulo de menhires en su pié, y mucho ménos con dos ó más.
Además, tiene la cita de Aristóteles la importancia de
hacernos saber que se plantaban menhires (?) de hierro, y
esto indica que para la época do las edades de piedra, si
tal costumbre existía, los piés derechos en cuestión en vez
do ser de hierro eran de piedra. De modo que explica la
persistencia del uso, y su origen en la época prehistórica.
Lástima que Aristóteles no nos conservara el nombre que
los iberos daban á esos piés derechos de hierro si es que
llegó á su conocimiento: — ¿lo han conservado acaso en el
resto que de su lengua ha llegado hasta nosotros?
Entre las varias voces que para la palabra roca tiene el
éuskaro en sus variedades dialectales, se cita gerinda , voz
que no se encuentra en Van Eys. — No sabemos tampoco á
que dialecto pertenece. — Desde luégo choca esta palabra por
faltar en ella la radical aitz, ach , arri, «piedra, roca»; ¿de
qué manera, pues, está compuesta?
Si debo leerse ger-inda, ¿inda está por indar «fuerza,
esfuerzo» de donde indartsu , «fuerte, poderoso, valeroso»?
¿Y ger que encontramos en ger, gertu ó gerlhu «sobre, cer-
ca de»; en gertakari , gera-ari, «suceso»; en gerlalu «llegar,
sobrevenir» nombro verbal, dice Van Eys, compuesto de
gert, mais nous ignorons la significación de ce radical ? — Sea
pues la que fuera la esccpcion de gert, es lo cierto quo
esta radical en todas las osccpcioncs en que da se compa-
dece muy bien con inda, y el nombre compuesto ger-inda
ó gerí-indar, puede dar una etimología de los piés derechos
(1) Trad. de J. D. Saint Hilo iré, 2 m. edil. Parts, /SfS; pcg. 202, Lib. IV, cap. 11-6.
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Sil
de hierro ó piedra que los iberos ponían en las tumbas do
sus guerreros, pues aquellas eran «piedras» que se ponían
«junto, cerca del fuerte, el valiente», ó bien que recorda-
ban, «conmemoraban, el fuerte, el valiente.»
Si esta etimología es exacta, no conviene á los monoli-
tos ó menhires aislados, es decir, sin relación alguna de
vecindad con un túmulo, ni á los que están en rededor de
una mesa, etc. pues sólo podrían llevar tal nombre cuando
conmemorasen una hazaña, un hecho militar. De aquí que
el nombre de gerindar pueda darse á los monolitos de las
tumbas, á los aislados y á los circuios de estas piedras en
los monumentos sepulcrales. (1)
Respecto á los sepulcros mismos no hemos descubierto
hasta hoy palabra ibérica que con seguridad pueda aplicar-
se y darse como coetánea de la invención de los mcgalilos.
Sabido es que en los documentos latinos de la edad me-
dia se da á los dólmens el nombre de arcas que corres-
ponde al de «caja, cofre, baúl,» que hoy usamos, en la
buena latinidad, y de aqui que muchos pueblos hayan lo-
mado el nombre de esas arcas que con tanto afan busca
la prehistoria para reconstruir la historia primitiva de la
humanidad. — Esta es una nueva prueba de la grande im-
portancia que para la historia y la arqueología tienen los
pergaminos de ventas y establecimientos de terrenos que nos
conservan los lindes de los mismos.
Hoy sabemos, porque aún existen, que en Espolia exis-
ten dólmens, esto es, arcas , pero esto mismo sabríamos aún
cuando hubiesen todos desaparecido de conservarse los do-
cumentos originales ó copias que transcribió Baluzio en los
apéndices L1V y LX1X de la Marca hispánica correspondien-
tes á los años 898 y 922. Véase lo que en ellos se lee:
(!) Nosotros hemos consultado la etimología de la palabra gerinda con perso-
nas competentes sin obtener ni su sanción ni su repiobacion, los que han contesta-
tario á nuestra consulta como la Sociedad de deudas y Artes de liayoua, y el fíev. 11 >nt-
toor/A Webster , han ieseivado s»u opinión:—»! can give no « pinion on. 1 know of no
other worris wilh wich to compare.»— Nos escribe el Sr Webster en nombre pro-
pio y en el rio dicha sociedad.- El Sr. Vinson nos pregunta de donde hemos sacado
la palabra germda que 61 no couoce. Gerinda se encuentra en Fabre— póg. 317— art.
Kochk.
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SI t
...et villam Baschara cum suis villaribus, necnon et Archas,
et tillare quod dicitus Spedulias. (L1V)
... villa quce vocatur Bascara cum villaribtu suis et suo termino,
nec non et Archas et villarem tocan tem Spedulias. (LXIX).
A nuestra lista, pues, de dólmens catalanes, podríamos
añadir aquellos de que nos guardan noticia antiquísimos do-
cumentos, pero esta es una investigación quo aún está por
hacer, es un campo virgen en el que apénas si hemos re-
cogido nosotros algunas espigas. (1) Ué aquí una nueva
prueba de la, ligereza de los que han hablado de la falta
do dólmenes en el Este de España, cuando ni siquiera cono-
cían los que desde el siglo XVII son públicos, gracias á la
obra de Marca y Baluzio.
Deseando esclarecer este punto, esta es la verdad y no por
espíritu sistemático, nos hemos preguntado y hemos pregunta-
do á sabios filólogos, por donde le vino al latín la palabra ar-
ca: — Nadie nos ha contestado aclarando nuestra pregunta, y
aquí debe recordaise para que se comprenda la trascendencia
do nuestra cuestión, que como Pitcct (2) ha tratado de ave-
riguar en las lenguas indo-europeas los usos y costumbres de
los Arias primitivos respecto á funerales, tumbas, etc., que
para arca no da explicación ninguna.
Confesamos que tampoco sabríamos explicar arca si pre-
cisamente el ibérico no hubiese conservado una forma más
correcta de este vocablo, de modo que no nos parece te-
merario asegurar que Arca , Arkera en basco, en lalin Ar-
cella, de suerte que aquí lo que e6tá por averiguar, es, si
siendo Arkera palabra indo-germánica, le vino al latin por
propia composición, ó si en tiempos primitivos sirvió al pue-
blo ario para nombrar á los dólmenes habiendo luégo caí-
do en desuso, y de aquí que en la buena latinidad solo se
(1) Sin que se entienda que en tos apéndices de ta Marca Hispánica no se inen.
cionen otros dólmenes que los citados, y los que vamos á nombrar á continuación,
daremos & conocer los que tenemos registrados.— Oleta usque ad ipsa Archa anUgua
ad Portella—aho 879 , ap. XL.—Tamarioe. et infundil ir i Tez?r % rt affrontat ad villa Ar~
cha mala— -año 982, ap . CXXXl—Et aldem de pasitos, et ipsas condomino * de Archamala
— año 1011, ap. CLVí.— Valle malo Ecclesiam... pervenit tuque in eolio de Colaría.— Culle-
ra — sive in ipsa Archa— año 1016. ap. CLXX1V.
(?) Orígenes indo-européennts. París, 1870, Tomo II, en 4.°.
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513
usára para «caja, cofre,» etc., debiéndose so aplicación en
la edad media, á haberse conservado en el lenguaje vulgar
con su recto sentido. ¿Pues de otro modo, cómo explicar su
presencia en la lengua basca? Para los que sostienen que
la lengua de los Euskes es hermana del Sánscrito— opinión
que de nuevo ba sostenido el Dr. Fidel Fita, (1) la expli-
cación es sencilla, y en este caso tendríamos que, habiendo
conservado el basco la forma más correcta, podria sostener-
se que del basco pasó al latin, pero nosotros ni admitimos
el dicho origen indo-germánico de la lengua basca (2), ni
podemos faltar á los buenos principios filológicos que rela-
cionan ó determinan el parentesco de las lenguas; por ser
el vocablo en cuestión sánscrito, por darse más ó ménos en
composición en las lenguas arias, á estas debemos atribuirlo,
explicando su presencia en la lengua ibérica, por el con-
tado de este pueblo con los pueblos de dicha raza.
Arkera entendemos que está ortografiado mal por Ar-
gela . — El cambio de r por / es común á todas las lenguas,
y para el basco existen cuantas pruebas pueda desearse. No
es este el caso para g, pero perteneciendo entrambas letras
g y k á un mismo grupo el cambio es natural y facilísimo.
Ignoramos si se admitirá esta explicación por lo mismo
que al Sr. Yan Eys le ha pasado por alto, la procedencia
de la palabra euskárica gela «cuarto, aposento» que para
nosotros deriva de la madre lengua indo-germánica fálé,
griego xa Ata, latín celia, éuskaro gela.
Bien se comprende, que si nosotros procediéramos con
espirita sistemático, valiéramonos del silencio de tan gran-
de maestro y dando gela por pura palabra ibérica explica-
ríamos ar-gela por ar-kera, ó sea arri-kela arri-gela, es de-
cir, «cuarto, aposento de piedra.» ¿Quiérese un nombre mas
apropiado para designar el dolmen? — Entiéndase pues, que'
( 1 ) Discurtos leídos ante la fíeal Academia de la Historia , en la recepción pública del
fí. P Fidel Fita y Colomé de la Compañía de Jesús, *1 dio 6 de Julio de 4819. Madrid , en
4.* mayor. 4819.
(2) Como no es esta ocasión propicia para entrar en el oxámen de esta cues-
tión nos limitarémos ó decir con Poli, «dasz dio Vaskensprache mit deni Sanskri
inkeinerlei Beziehung... stehl .» -Ueber vaskische Familimnamen.—Detmold. 4815 , pág.
IV, in 8.
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su
caso de que nosotros no estemos en lo justo en lo que de-
cimos, resulta que el pueblo ibero tenia una palabra propia
para nombrar á los dólmenes y que esta era Arkera, Argela.
Arkera indo-germánica está formado por la raiz ark «ar-
der, consumir» y p dldra «caja,» de fdld, «casa, choza, cá-
mara» etc. — Ahora es cuando vemos clara la formación de
ArA-pa(lára, y la del éuskaro Ar/;(c)«(lá)m, y la de gela .
Debemos ahora interpretar la raíz Ark do tal suerte que fue-
ra el dólmen un quematorio? ¿El cadáver so encerraba den-
tro del dolmen para que allí se consumiera por el fuego?
— No se explicaría así el gran número de dólmenes que á
pesar de no ofrecer señales de haber sido registrados no
ofrecen rastro alguno humano? Sea de esto lo que quiera,
lo cierto es, que la tal palabra es expresiva del destino de
los dólmenes, y que ahora se considere Arkera indo-germá-
nico como nosotros creemos, ora éuskaro como bien pudie-
ra ser, Arkera es palabra primitiva y propia para desig-
nar el grupo de megalílos do que nos ocupamos. (1)
Puestos á buscar los nombres de los megalílos entre los
Íberos, no se extrañará que hayamos puesto todo nuestro
empeño en encontrar el nombre do las mesas ó altares de
que guarda tan curiosas muestras la isla de Menorca. Ase-
gurar que los nombres que vamos á ofrecer al exámen de
la crítica, son los quo llevaron ó pudieron llevar las mesas
en cuestión en la época prehistórica, es de todo punto impo-
sible, aquí pues solo vamos á intentar una racional aplicación,
y si nos entramos por el terreno do las creencias primitivas
de los Íberos conste que lo hacemos autorizado por el ejem-
plo de Piclet, Muller y otros.
Verdad, es, empero, como á este propósito nos escribió
el Sr. W. Vebster, que es muy expuesta la mitología-filoló-
gica, pero nosotros en esta nueva y especial Contribución al
estudio de la religión de los Iberos , no vamos á descubrir
sus dioses deduciéndolos de los pocos ó muchos nombres
(I) Diremos igualmente para satisfacer al Sr. Vlnson que Ark'ra se encuentra
en Fabre pág> .4r/— Monüment.— Con eslo queda dicho quo nuestras consul-
tas han *ido infructuosa*.
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abstractos de su primitiva lengua, sino á explicar algunas
condiciones formales do su religión.
Segunda contribución al estudio de la Religión de los Iberos.
Dice el Sr. Van Eys, Abrildu en guipuzcoano «immolar»,
de Aber-il-du «una de las rarísimas palabras que tienen re-
lación con un culto cualquiera.» — -Nosotros no cnlrarémos á
inquirir si la claSc de sacrificios á que hace alusión el ver-
bo Aberildu son de propio origen ibérico ó romano, pues
cuanto dijéramos serian puras sutilezas, recuérdese empero
que Slrabon habla no solo de sacrificios de animales, si que
también de humanos, como una costumbre propia de Lusi-
tanos y Cántabros.
Ateniéndonos, pues, á lo que claramente dice Aberildu,
esto es, que inmolar es «dar muerte á un animal» demos
pues como resultado positivo y adquirido para la ciencia de
las religiones esta clase de sacrificios. — «¿Sacrificio,» pues,
ó «sacrificar» será una palabra tan expresiva como aberil-
du? Sacrificar es doskainlzea y esta palabra no se encuen-
tra en Van Eys. — Nosotros vamos á explicar su formación
tal como la entendemos, y luego expondremos las críticas
que se nos han hecho ya que no han podido convencernos.
Doskainlzea puede leerse dos-kaintz-ca y dosk-aintz-ea.
— Dosk no se encuentra, pero tenemos dosl (a para «amuse-
ment, recreation» (V. E.) Verdad es que el euskarisla ho-
landés se empeña en sacar dosta del español «gozo», sin re-
parar que el mismo refuta su opinión cuando escribe, «que
es bastante raro que los dialectos españoles (cuskáricos ó de
este lado de España) no tengan la palabra gozo «jouissancc»
que poseen los dialectos do la parte francesa.» (1) Dejemos
pues á un lado el origen ó etimología de dost , dosta — que
como luego se verá ni siquiera han sospechadlo la etimo-
logía del Sr. V. Eys otros eminentes euskaristas — y tomemos
la palabra por su significado.
(!) Dicltonnaire basque- frangais.— París, Londres- 181 3 -en 4.° pdg. Í1Z col . /.•
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5Í6
Kainlz-aintz, es, «roca, peñasco, peña.» — La k se ex-
plica escribiendo haintz como le tace el labortano, y por
aquella ley fonética del éuskaro que cambia la /< en com-
posición y en medio de una palabra en fr, leñemos kainlz=
hainlz. — La falla de la t de dosl en la composición Dos ( l )
kainlzea es también regular y obedece á otra ley fonética
del ibero lenguaje que manda su elisión delante de k. Sa-
crificio, pues, • es dosk^aintz^ea, dos-kaitnz-ia que en Fabre
se escribe Doskañia como también da para «sacrificar dos-
kañzea , lo que no son mas que variaciones ortográficas por
el encuentro de in. — Diremos que si aceptamos ainlz por
«roca, peña» etc. cuando la forma ortográfica es aitz es
prevaliéndonos del compuesto labortano ainzur — si el Sr. V.
Eys no estima esta n como una letra para reforzar (1) tal
vez crea como para aintzin que ainlz es la forma primitiva.
Nuestra explicación solo bajo beneficio de inventario la
admiten la Sociedad de ciencias y arles de Bayona que tai»
distinguidos euskarislas cuenta en su seno, y el Sr. Went-
worth Webster. — Aunque explique* el vocablo de otra ma-
nera, estiman nuestra etimología posible aunque no poda-
mos autorizarnos de effa para sacar un argumento do la
significación del verbo «sacrificar.» «Sacrificar nos dicen di-
chos señores, doskaintzea, compárese con «dedicar dmkií-
zca «hacer santo» que viene á expresar la misma idea en
ambos términos siendo la diferencia debida á algún cambio
fonético debido á las ligeras diferencias del nombre ver-
bal.» (2)
Para que esta explicación fuera simplemente admisible'
para su discusión seria necesario que, la fonética basca nos
enseñara que n cambia en s y de esto no se conoce ejem-
plo alguno. N cambia solo en /, r. Luego no podemos ad-
mitir la variación fonética que se indica por no estar pro-
bada ni probarse. ,
(1) Véase el articulo del Sr. Tinaón sobre la fonética basca en que sostiene
dicha teoría, publicado en la Revue de Lmg iilique.- París 4869.— Tomo U—pág. 454.
(S) «I should compare with the «dedier» Donkitzea «to raako holy»— Sain-Dom-and»
should Imagine thal under some phonetic cliange in combinaron with a aligbtlf
diflTerent verbal nouu, the Hite idea is expressod in both lerms »
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517
Respecto á ser doskaintzea palabra literaria y de las que
inventó Larramcndi según creen dichos señores, en esto hay
que ser muy prudentes, como quiera que el éuskaro cuan-
do mas ha perdido ha sido en lo que va de siglo, gracias
á haberse abierto aquellas provincias á la civilización mo-
derna. Pero aun así, ya que Larramendi inventó doskaint-
xea y donkilzea ¿por qué escribir dos y don por doni, don
«santo..?
Dicenos para Doskaintzea el Sr. Vinson, «paréceme pa-
labra artificial, no popular compuesto de dos voces la lati-
na donua, do! taina, doa y la bascongada eskaintzea, «ofre-
cer», es decir «presentar, ofrecer en dono» etc. — De modo
que aquí tendríamos una dision de consonante en la radical
pues debe leerse don(ü&-cs)kintzea ó do(mai-e)skmlzea.
Puesto que sabemos que en los sacrificios ibéricos se in-
molaban animales sobre una piedra, esta piedra ¿no tenia
nombre? — ¿Cuál era su forma?
Tiene el, éuskaro para «mesa» mai, maliain , pero tiene
igualmente aunque no sea palabra común ó usada en nues-
tros dias, sin que se nos diga que también deba colgarse á
Larramendi su invención arrodoina, Arrodoina debe leerse
arr-o-doin-a, ar-ro-doin-a ó arr-odon-ia por arr-odol-ia?
4n\'i por «piedra,» doin por doain «destino,» o vocal
intermedia, ó cambio de i en o arrodoina «piedra del des-
tino,» — ar por arri «piedra» — ro partícula que significa «ha-
cia» doain «destino», se lee «piedra hacia el destino» es de-
cir «para averiguar el destino» que como es sabido se de-
ducía del brollar de la sangre de las víctimas, del modo
de caer, etc.
Arr — «piedra» odon por odol con cambio de l por « cam-
bio fonético conocido y comprobado por la fonética éuskara,
m sufijo locativo; esto es «piedra de ta sangre» — La muta-
ción de Arrodolia en Arrodoina es pues un cambio que no
ofrece singularidad para la fonética ibérica.
Gomo al consultar sobre la interpretación ó etimología
de Arrodoina se nos ba contestado que no so veia clara la
formación, se nos permitirá que nosotros no digamos de cn-
Tom. ii. . 35
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trc las lecturas que proponemos, que como se vé ni se ex-
cluyen, ni envuelven ideas contrarias al uso de las arrodoi-
nas para los sacrificios.
Ínterin pues no se nos explique arrodoina , nosotros ten-
dremos esta palabra por primitiva y como explicando las
mesas ó altares en que se inmolaban las víctimas en los
sacriíicios de los iberos.
Volvamos ahora al plano de las construcciones megaliti-
cas de Telati de dall, y notemos que la arrodoina encer-
rada dentro de un circulo de piedras bellas — ederalas — tie-
ne en C una «habitación, gruta ó cueva» cuya forpia ex-
plica nuestro dibujo adjunto.
La col una del centro tiene tan solo un metro de altu-
ra y sostiene una piedra circular, sobre la que vienen á
descansar las que arrancan del muro para formar la cubier-
ta. — Que aquí no se trata de una habitación sus dimensio-
nes lo dicen claro, ¿qué otra cosa podía ser, pues, mas que
el recinto donde se guardaban las victimas del sacrificio, el
dulce y pacifico cordero?
No dejaremos correr ahora nuestra fantasía para expli-
car el aparato do un sacrificio ibérico, quédese esta tarea
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51 9
para los poetas é historiadores, que nosotros solo pretende-
mos en este trabajo acarrear las piedras con que poder cons-
truir un dia el edificio sagrado de nuestros mayores.
Gomo conclusiones de nuestro trabajo solo queremos sa-
car la de que la teoría ibérica de la invención de los mc-
galitos encuentra, al reves de lo que se habia dicho por los
que no habian estudiado la cuestión, pruebas de su exacti-
tud ó posibilidad hasta en la lengua de los Iberos.— Esta modes-
ta conclusión se nos impone por las grandes dificultades que
en esta parte de nuestro trabajo hemos tenido que vencer,
y por la disconformidad ó duda en que han quedado los
maestros en esta clase de estudios. A ellos, pues, por su
autoridad toca resolver, y cuando de nuestro trabajo solo sa-
quemos el que se hayan puesto en claro algunos puntos di-
fíciles de etimologías bascongadas, contentos quedarémos con
haber proporcionado esto resultado á la ciencia.
Probado, queda, esto si, quo los megalitos existen en es-
ta parte de España, y que por lo tanto la ley de los dól-
menes y de las construcciones ciclópeas excluyéndose, no es
mas que una de tantas tonterías como los sabios inventan
para sistematizar sus ideas.
S. Sanperf. y Miolel.
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■20
ESTACION PREHISTÓRICA
DE
CALDAS DE M A LAVELE A.
e r aftg'a— *- 1
Con el nombre de ceraunias antiguamente, y con los de
piedras de rayo, de centella y de la tempestad en tiempos
mas recientes, y aun en los nuestros mismos, se han de-
signado ciertas piedras , de formas mas ó menos regulares
y variadas, á las que so han atribuido origen y propieda-
des maravillosas.
En todas las épofcas han florecido, no obstante, hombres
que haciéndoso superiores á las creencias y errores de sus
tiempos, han indicado la verdadera naturaleza de estas pie-
dras objeto do superstición para sus contemporáneos; y Agrí-
cola, Boecio, Mércalo y Beutcr son de ello un buen ejem-
plo. Sin embargo, no se llega á tener una idea algo pre-
cisa de tales objetos antes de la primera mitad del siglo
pasado, en el que, Jussicu (1723) y Mahudcl (173¿) afir-
man ser manifestaciones de la actividad humana en una épo-
ca remotísima anterior al conocimiento de los metales, si
bien que el estudio no adquiere verdadera importancia has-
ta el siglo actual, en el que la Geología, la Paleontología y
la Antropología vienen á prestar sus conocimientos á la Ar-
queología, constituyéndose desdo aquel momento, la Ciencia
prehistórica.
Boucher do Pcrlhcs, Lyell, Falconcr, Lartet, Desor, Lo
Hon y otros muchos naturalistas y arqueólogos estudian con
ahínco cuanto puede encaminar al conocimiento de las eda-
des antehistóricas, hallando en todas partes entusiastas y ad-
miradores que les secundan en su difícil tarea.
España, no permanece tampoco del todo ociosa ante el es-
pectáculo del mundo científico, y los Sres. D. José Macha-
do y D. Casiano del Prado iniciados en la nueva ciencia
respectivamente por Falconcr y Busk, y Ycrnciul y Lartet,
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321
buscan en nuestro suelo las huellas de sus primitivos po-
bladores. Poco después se dedican á igual estudio los seño-
res Vilanova, Tubino y Góngora haciendo importantes des-
cubrimientos; pero, hay que confesarlo, apenas sus nobles
esfuerzos hallan eco en nuestra patria, y la Ciencia prehis-
tórica permanece entre nosotros ya que no enteramente des-
conocida, por lo menos casi completamente olvidada.
Asi es, que solo de larde, en larde, y siempre debido á
la casualidad, so hace algún descubrimiento de este género,
como el que en breves palabras vamos á reseñar.
Hace poco mas de cuatro años que con el objeto de dar
libro salida á las aguas termales que brotan en el centro
de la pequeña colina llamada Puig de las ánimas , cerca de
la población de Caldas de Malavella, se abrió una zanja de
la que so eslrajeron algunas monedas romanas, junto con di-
versos trozos de cerámica de la misma época.
La noticia de este hallazgo atrajo háeia aquel punto á
varios aficionados al estudio de la Arqueología y Numismá-
tica; y de las investigaciones por ellos practicadas en bus-
ca de nuevos objetos, resultó la aparición de gran número
de dientes y fragmentos de huesos de diversos animales y
do algunos instrumentos de procedencia marcadamente pre-
histórica.
Este descubrimiento era ciertamente de mucha importan-
cia para la historia de nuestro pais, y comprendiéndolo asi
nuestro amigo D. Francisco Viñas y Sorra,, se apresuró á
darlo á conocer por medio de un interesante artículo que
publicó en la «Revista de Gerona», y del que nos permili-
rémos transcribir los siguientes párrafos en que se reseña
la topografía y constitución del lugar que nos ocupa.
«Conocida es la villa de Caldas de Malavella, situada á
«diez y siete kilómetros de la capital de esta provincia. Su
«posición no puede ser mejor escogida, ocupando la ladera
«de una de las colinas que circunscriben una cuenca hacia
«la parte Oeste do la población
«Caái al centro de la cuenca, en cuyo perímetro esleí
«emplazada la villa, so eleva uua pequeña colina de unos
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«diez metros de altara, conocida con el nombre de puig de
•la Malatella (t)
«Las capas del terreno explorado hasta el fondo son; pr¡-
«mcro, tierra vegetal, en la qne, junto con las indicadas
«monedas, aparecen restos de alfarería romana (tegalas y la-
«drillos), luego siguen distribuidos de un modo irregular rá-
enos conglomerados de turba y de carbonato de cal, prodúc-
elo, este último, del sedimento de las aguas que están muy
«saturadas de principios calcáreos, y finalmente se llega i
«un sedimento de arcilla que no sabemos la profundidad que
«alcanza. En el espesor de esta capa principalmente es don-
«de se han encontrado los objetos que han motivado este
«artículo
«Hemos visto que la colina situada en el centro de la
«cuenca es la que contiene estos restos fósiles y todos los
«indicios geológicos indican que esta colina era una peque-
«fia isla situada en el centro de una laguna, que hoy es
«la cuenca que la rodea. Vienen á apoyar nuestra opinión
«la topografía de la cuenca con su recinto de colinas; el
«carácter geológico del terreno pantanoso, no ya solamente
«en el punto que nos ocupa donde crecen el junco y otras
«plantas de la flora de los pantanos, sino también en los
«terrenos inmediatos, por la falta do desnivel que dé expe-
«dilo curso á las aguas; la comunicación del valle de Cal-
ados con la próxima lagaña de Sils por la riera de Santa
«María, laguna desecada en nuestros dias á favor de la ca-
«nalizacion; por el opuesto estremo el pueblo inmediato que
«conserva todavía el característico nombre de Riudellots; y
«finalmente el fondo del valle con su lecho de arcilla, do-
« minando este sedimento hasta la colina; número de indi-
«cios mas que suficientes para determinar que en aquellos
«remotos siglos de la época cuaternaria había de ser muy
«distinto el lecho de las aguas, y que cuando aun no han
«podido dejar aquellos terrenos el carácter de pantanosos,
«no será exagerado y no habremos de esforzar mucho la ima-
(1) Parece que su verdadero nombre es el de Puig de la» áuma*.
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323
«ginacion para transportarnos ti la época paleolítica y con-
templar la cuenca de Caldos convertida en lago, lcvanlán-
«doso en su centro la pequeña isla de el puig de la Mala-
«vella reflejada en las tranquilas aguas que encuentran hoy
«un curso expedito en la riera de Santa María.»
Si no fueran suficientes las razones aducidas por el se-
ñor Viñas para probar la existencia de una séric do lagu-
nas, rodeando una de ellas el puig de las ánimas , en aque-
lla lejana época, pudiéramos aun alegar en su apoyo la
continuidad dé las arcillas de aquel punto con las del lla-
no de Gerona y Palau Sacosta, que contienen en su seno
ciertas especies fósiles, que, como la clausilin máxima, Gra-
teloup, son testimonios irrecusables de su origen cuaternario.
Por los restos de animales (huesos y dientes) recogidos
en el puig de las ánimas se ha podido adquirir el conoci-
miento, si bien incompleto, de la fauna mammológica con-
temporánea á la raza que pobló nuestro suelo en los tiem-
pos anteriores á la historia. Se ha clasificado el caballo pri-
mitivo ( Equus fosilis , Owon), el uro (Bos primigenias , Boj) y
el ciervo (Cerbus elaphus, L.) Además se han encontrado el
canino de un suideo y el molar de un pequeño rumiante,
cuyas especié; no ha sido posible determinar.
Los objetos, obra del hombre, so han recogido en no-
table abundancia, sobre lodo los tallados en silex, pudiendo
casi todos caber dentro de los tipos cuchillo, raspador y
punta de flecha: siendo de notar que falla enteramente en
este yacimiento el hacha, tan común en otras localidades.
Los grabados adjuntos reproducen dos de los silex que
forman parto de nuestra colección.
Representa el primero una hermosa punta
de flecha tallada á pequeños golpes por ambas
caras, y es quizás uno de los ejemplares mas
JV»i |k perfectos que han sido hallados en la localidad
-que nos ocupa.
El 2.° es un sílex de difícil clasificación,
pues si bien se aproxima algo á los cuchillos,
su forma puntiaguda y el apéndice que prc-
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lili
sonta on su parle inferior, nos inclinan á considerarlo co-
mo destinado á ser fijado en la extremidad de un palo
hendido para servir como de lanza ó azagaya.
El carácter de estos objetos y su asociación á los restos
de animales hoy extinguidos, no dejan lugar á duda acerca
de su origen anterior ¿ los tiempos históricos, y aun á los
prehistóricos de la piedra pulimentada; pero nos parece bas-
tante difícil fijar con seguridad si datan de la primera ó
de la segunda edad de la piedra tallada, ya que el carác-
ter arqueológico no presenta diferencia notable entre las
edades paleolítica y meso! ¡tica, y los despojos animales per-
tenecen á especies que lo mismo vivieron en la época del
Mammuth que en los que la subsiguieron.
Pero pertenezcan á ja primera ó á la segunda edad de
la piedra tallada, lo cierto es que en una época, de todos
modos muy primitiva, debió dar albergue el puig de los
ánimas á una reducida rancharía dedicada preferentemente
á la caza, y que debió tener singular predilección por la
carne de caballo, puesto que los . restos de este dominan
por su abundancia sobre todos los de los demás animales.
Aquí, como en casi todas las estaciones prehistóricas, los
huesos largos so hallan partidos en el sentido de su lon-
gitud para extraer la médula, la que debía servir de ali-
mento, ó tal vez, como opina Mr. Le Hon, para ungirse
el cuerpo preservándose asi del frió y de los insectos, ó
para suavizar las pieles que debían formar el vestido del
hombre primitivo.
La cuchara ó espátula representada á continuación tiene
algún parecido á las recogidas en la estación de Eyzies
y en otros puntos, las que el citado antor cree destinada»
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SIS
á extraer la médula de los huesos. El ejemplar de Caldas
está hecho de un mogote de asta de ciervo, tallado obli-
cuamente en su parte mas gruesa, y presenta en el mango
cuatro ranuras poco profundas, que lo mismo pudieran con-
siderarse como adornos, que destinadas á evitar que el uten-
silio se deslizara menos fácilmente de la mano.
Todas estas armas é instrumentos se fabricaban induda-
blemente en el mismo sitio donde hoy se presentan, como
lo prueban las esquirlas de pedernal y los objetos á medio
concluir que en gran número pueden recojerse.
La dificultad de proporcionarse el sílex debió obligar á
los primitivos moradores del puig de las ánimas á buscar
otra roca con que sustituirlo, y debieron lijar su atención
en la cuarcita, pero la estructura granugienta y la fractura
poco regular de la misma debió hacer infructuosos sus en-
sayos. Tal es, al roénos para nosotros, la significación de
los fragmentos de aquella roca, generalmente triangulares y
angulosos, que se hallan mezclados con los cascos de pe-
dernal .
No sin temor de cometer un anacronismo, vamos á
apuntar el hallazgo, hecho por nosotros en una roca areno-
arciilosa de este mismo lugar, consistente en varios trozos
de cerámica muy tosca y poco cocida, uno de los cuales
presenta varias series de dibujos hechos con punzón y que
revelan un gusto y una habilidad, difíciles de admitir en
la época á que pertenecen los diversos objetos antes enu-
merados.
Con mayor razón nos abstendremos de afirmar sea pre-
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/
S26
histórico un cráneo humano, que en malísimo estado halla-
mos incrustado en la caliza tobácea, ya que en esta mis-
ma roca se ha descubierto, junto con sílex tallados y dien-
tes del caballo primitivo, una moneda que ha sido recono-
cida como romana por nuestro amigo el conocido numismá-
tico D. Celestino Pujol y Camps.
Manuel de Chía.
EPIGRAFIA.
APUNTES EPIGRÁFICOS.
En el mes de Setiembre de este año de 1880 se prac-
ticaron cscavacioncs en la ciudad de Lérida para sentar los
cimientos de un teatro en el solar del antiguo edificio que
formaba esquina con la bajada del Hospicio y paseo de
Fernando Y1I hoy calle de Cabrinety. Entre los removidos
escombros apareció un grueso sillar de mármol de 0 oO me-
tros alio, 0’39 m. hondo y O’Sl m. de anchura, el cual
presentándose hoy menoscabado en toda la profundidad de
la piedra, contaba en su testero, cuando estuvo completo,
Ü’OS m. más de ancho, pues esta medida es la que tiene
la orla esculturada que sirve de marco á la inscripción la-
tina que campea en el mármol. Fácil es la lectura del epí-
grafe en sus primera, cuarta, quinta y sexta lineas: ya no
resulta tan clara en las segunda y tercera por hallarse pica-
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527
das algunas de las letras, pero con auxilio do nuestro muy
distinguido compañero Don Luis Roca y Florejachs, hemos
leido la inscripción del siguiente modo:
FL* MANL10
TI F GAL
SILVANO AED
n VIR FLAM
CORN- FAVENTINA
VXOR
A Flavio M anlio Silvano de la tribu Galería, edil,
duumviro y ¡lamen, dedica este monumento su esposa Cor-
nelia Faventina.
El mayor interés que 'puede despertar dicho letrero con-
verge sin duda hácia el personaje Flavio Manlio Silvano
por haber desempeñado cargos relevantes. Por lo demás, el
cognomcn Silvanas es ya común en lápidas hispano-Ialinas;
(Ilubner; Corpus , pág. 744) y conocidos son también los
Faventinus y Facen tinas. A la inscripción leridana que nos
ocupa, podemos añadir las que llübncr da ¿ conocer en su
precioso Corpus , las cuales transcribimos tal como suenan
en los letreros:
FAVENTINA: 4125, Tarraco.— 4591. Barcino.— 4454,
CORN(clia) FAVENTINA. Iesso (Guisona).
FAVENTINO: 4271, Tarraco.— 4453, Iesso.— 4468, Aes-
so (Isona). 2637, Astúrica. (Astorga) — y FAVENTI"
NVS> Garcabuey en la Bélica.
Los Faventinos y Favenlinas han aparecido en la mayo-
ría de casos en la región oriental española, y quizá la Cor-
nelia Faventina de la lápida leridana no seria distinta de
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la quo dedicó las dos citadas tumbas de Guisona, á sus
dos hermanos Mano Cornelio Favenlino y Marco Comelio
Fédimo. Asi lo colige nuestro querido amigo D. Fidel Fita,
quien al darle noticia de la inscripción que nos ocupa, nos
hace notar además muy oportunamente la particularidad quo
encierra de atribuir dos nombres, Flavius y Manlius , sin
prenombre, al marido de Cornelia, opinando que probable-
mente el primer nombre Flavius le vendría por adopción.
No se presenta exenta de fundamentos la opinión del
sabio arqueólogo, y así el hermano de Séneca que era pro-
cónsul de Acaya, cuando en el año 48 le fué presentado
ante su tribunal do la ciudad de Corinlo el apóstol San
Pablo, se llamaba por su propia familia M. Annaeus Nova-
tas-, pero después que fué adoptado por L. Junio Galion,
se llamó M. Junios Annaeus Gallio.
La lápida ha sido trasladada al Museo provincial de Lé-
rida donde la hemos visto, pues afortunadamente la ciudad
que íué cabeza do la Uergecia hoy cuenta con un núcleo
de personas entusiastas é ilustradas que no permiten que los
restos arqueológicos ó artísticos desaparezcan.
Una observación. Apesar del profundo desmonte prac-
ticado en el solar donde apareció la lápida, no se ha lo-
grado llegar al solado sobre el que se levantan unos arcos
cuya parte superior está tan solamente de manitiesto. El
levantamiento del terreno es pues indudable; ya sea efecto
de los grandes desbordes del Segre, ora por las caídas do
tierras y escombros que han rodado por la vertiente del
otero en el que está edificada Lérida. ¿Si se ahondara más
en las escavaciones se encontrarían con el suelo de llerda
objetos arqueológicos?
Otras curiosidades epigráficas encontramos ahora en
nuestra cartera de viaje apuntadas al visitar el museo de Ta-
rragona, las cualos no será inoportuno darlas á la estampa
ya que tan escaso es lo publicado relativamente á inscrip-
ciones i bélicas.
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529
La primera consiste en un pedestal hallado en la cante-
ra do la ciudad con 0*20 ni. de alto por 0‘15 de ancho
que en dos do sus caras campean unas inscripciones eslra-
gadisimas en eslremo, ya que en una de ellas solo se lee
con seguridad
Y en la otra cara, aun examinada atentamente, la lei-
mos de las dos distintas maneras siguientes, aunque á de-
cir verdad oblamos por la primera transcripción.
1.*
2.*
T
mui
o
Ul^
• • • •
*X
La epigrafía lactericia de Tarraco nos suministra otras
leyendas ibéricas contramarcadas, ó bien incisas, en algu-
nos casquillos de vasijas que se conservan en el Museo. Las
que contienen letreros genuinamcnle ibéricos son las si-
guientes:
IMIÜ X A X
xr
r (o) fr H < tí
IA *(•)
< lí A I *
ACA S
CP 1 A P
ACAV
AAE
Posee además el museo de Tarragona una cabeza de
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530
buey en barro, en cuya testuz distinguimos el epígrafe in-
ciso |p*.
Celestino Pujol t Camps.
OBSERVACIONES SOBRE EL ARTÍCULO DE D. FIDEL FITA
SOBRE EPITAFIOS HEBREOS.
Los ( epitafios hebreos de la Edad Media, y sobre todo
los de la península ibérica ofrecen doble importancia; puesto
que por la onomástica interesan á la historia, y aun más
por su lenguaje á la Filología semítica é indo-europea. El
estudió de los nombres, corrientes en lodos los pueblos, ha
llegado á ser un ramo de ciencia ya muy crecido y venta-
joso en alto grado. Por lo que loca á la especialidad se-
mítica baste citar en prueba de ello el libro del eminente
profesor en ciencia teológica, Dr. D. Leopoldo Zunz de Ber-
lín; libro que salió á luz en 1822 con el título Die Ña-
men der Juden, y se reimprimió últimamente en el segundo
lomo de la colección de sus obras. (1) Yo mismo acabo de
publicar (2) los Addilamenla zu Zunz’ Ñamen der Juden en
la Revista semanal Das jiidaische Lilcraturblatt dirigida por
el Dr. Rahmer.
Los suplementos que hace D. Fidel Fita son felices y
oportunos, y le doy la enhorabuena por ellos. Con todo no
acierto á decir si deben permitirse tantas adiciones al texto
(1) Gesdmmelte Schriften, herausgegeben vom Curalorium der Zunzliflung; Berlín , 1876.
1*) Bretlau , 1880.
V
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531
lapidario. En la página 58 del número del mes de Octubre
la linca que termina por i p S no está quizá bien leída.
Acaso la *] que ha leído el Sr. Fita, no es mas que el
nexo de b y s , usado amenudo en los epitafios hebreos de
Austria, mi patria, para denotar tnsb. En este caso la
interpretación resultaría ser:
upa ytap otbS
y su traducción:
de la era menor fué enterrado.
Sabido es en efecto, y conviene mucho advertirlo, que los
hebreos, al usar el cómputo de la Creación del mundo, se
valen de dos éras: la grande ( *) vt a o ] s ) , cuando expre-
san los millares que han transcurrido hasta el año de la
fecha; y la menor sobredicha, cuando los suprimen. Una fo-
tografía exacta se necesita, para que la ciencia pueda acep-
tar las conclusiones que ha deducido sobre el particular el
Sr. Fita. La observación que hace este escritor acerca del
uso de í] S n en singular está llena de ingenio. Diré no
obstante, que el plural d^bSn (mil) precedido y multipli-
cado por un numeral menor que diez, aparece una sola vez
en la Biblia, esto es, en la Crónica , capitulo XYI11, versí-
culo 13, en donde se ve precedido de nya © (siete) (1).
Mas conviene recordar que este giro sintáctico, propio de
la Crónica , no es la regla común. (2) Norma de la Gra-
mática son los textos de los buenos autores; mas no vice-
versa.
En la página 59 sale el nombre propio que
sin duda alguna es Bonpas , francés Bonpaix , con el cual
se expresa el concepto de «bueno, é feliz por la paz de
Dios». La nota segunda de la misma página contiene entre
(1) Tóase la Concordantia bíblica del Dr. Julio Fürst.
(í) Véase IV lío.. »’*, 1”, 1 Regum etc.
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y
532
otras cosas muy estimables la cita siguiente: «quae cunclae
«quatuor fuerunl filiae cujusdam judaci nomine Samuel,
«quem vocabant vives.» lie do añadir que muchos judíos
gastan, áun hoy dia, dos prenombres, y á veces tres; y
que en el caso propuesto vives fué un prenombre traducido
del hebreo d ’ ■> n (la vida, ó los vivientes).
La nota puesta en la página 62 habla de las letras que
han sido confundidas en la lectura, cuando se hizo la in-
terpretación de los epitafios Tarraconenses. No es extraño;
puesto que no solo éstas suelen confundirse en la transcrip-
ción ó lectura, sino también otras. Tales son: n y n, : y
l, o y 13 , p y p. Véase «A commenlary upon the books
of Jeremiah and Jezequiel by Mos/ieh Ben Shesheth editet
from a Bodleian Ms., with a translation and notes by S. R.
Driver. Williams and Norgale, 1871.»
Mucho me alegro de la noticia que ha dado el generoso
autor del artículo sobre el intento que abriga de publicar
los epitafios hebreos de Barcelona. Felicito por ello al edi-
tor y á la ciencia puramente literaria.
Dr. Mauricio Gründwald (Breslau).
A las atentas observaciones del Dr. Grünwald contestaré
que en la página 61 tuve muy en cuenta la distinción do
las éras mayor menor, y que en la página 59 propuse la
interpretación do Bonpaix sin desdeñar las de Bonafás ó
Bonafós , apellidos que, como el de Bonpaix y Vives, ó Vi-
vas llevado por un obispo de Barcelona (siglo X), pudieron
brotar inmediatamente del catalan sin pasar por la lengua
hebrea. En punto al *] del fragmento de lápida Gerundense,
me valí del calco, que tuvo la bondad de enviarme el se-
ñor Girbal. La leyenda me parece segura. En cuanto á la
teoría que sienta el Dr. Grünwald sobre el uso de b n ,
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533
bástame remitirle á la obra de Fiirst, pág. 76 y 1094
(Lcipsick, 1840) para convencerle do que ha sufrido alguna
distracción, por lo demás excusable.
Fidel Fita.
EPITAFIO DE JAIME PUJOL Ó DESPUJOL
EN EL MONASTERIO DE PEDRALBES.
Unos cinco años habían discurrido desde que removido
un pequeflo altar ó retablo barroco adosado al último pilar
do la derecha hácia el presbiterio, en la magnífica iglesia
de Sta. María de Pcdralbes; apareció empotrada en dicho
pilar á unos nueve palmos do altura, la lápida ó lauda men-
cionada en el epígrafe.
Es do mármol blanco, de letras rehundidas, de magní-
fico carácter gótico del siglo XV, y se rastrea que fueron do-
radas como también los puntos de separación de palabras.
Encuadran esta lápida dos baquetones dorados entre los
cuales corre una estrecha escocia pintada de rejo y sem-
brada do florecitas de oro, y en la mjsma, en las cuatro in-
tersecciones ó medias, alta baja, y laterales, hállase esculpido
en alto relieve un cscudito blasonado cod un montículo ó
puig surmontado por una flor de lis, todo de oro, sobre
campo azul.
Apesar do que la inscripción hállase muy bien conser-
vada, dificultan sin embargo su lectura las numerosasa bre
Ton. ii. 36
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534
bialuras y además su onfálico lenguaje ofrece algunas du-
das respelo á la calidad y circunstancias del personaje á
quien se dedicó:
Copiada lileralmcnlc y puesta en parangón la traducción
literal que de la misma tenemos hecha, podrá juzgarse si
son exactas las deducciones hacederas.
Sublú • i • lie • íossa •
vi • venabilis • ossa = bc-
xte • irt • solo • surtí • 3a-
cobi • be • ÍPobioío =qtic^es
bubcctcs • anís • cclcbctmc •
gcssit=cura • buiú • bomú
quta • ct • glia • íccií = •
tama • refcvt • {abticata •
bocet • cosita • loqut= • p
buiu • ibustria • b • splcbi-
ba • mita • ítunt = • qb •
becet • tjconomu • inxíi • no
befuit • iste=provibo • ct •
vigili • pro • magno • mu-
ñere • ct • tn • cum • boc •
cxtulit • nata • libera • bo-
tris * = tántu • q • abpostos
crébét • ccbere • botris • =
Encerrados en esta fo-
sa los huesos de un va-
rón venerable yacen en
el suelo. Jaime de Pujol
de G2 años. Obró muy
notablemente. Para cui-
dado de esta casa cuanto
y cuales cosas hizo, la
fama publica lo fabrica-
do muestra y lo cons-
truido refiere. Por su in-
dustria, bien y espléndi-
damente mucho se dis-
fruta. Lo que conviene á
un ecónomo escótente no
le faltó, próvido y vigi-
lante por su gran cargo;
y en él la naturaleza de-
rramó tan liberalmente
sus dones que aparecían
estos esceder si los ad-
quiridos bienes. Dos ve-
\
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bis-septc* ceñes buolbus nu-
mera • juctis • binrt • eral •
añi • anata • preside • cúc-
tis==;olmt • i • túabia • Me*
qua • incipií • estas • ut •
utoát • i • gliá • tbúat • br-
uma • magostas.
535
ces setecientos y dos los
números reunidos, des-
pués del nacimiento del
Presidente todos ellos,
murió en el dia de mavo
%)
en que principia el ve-
rano. Que viva en la
gloria concédale la Ma-
gostad Divina.
En vista de la anterior traducción si bien á la primera
lectura los pomposos elogios dirigidos á Jaime Pujol « quan -
la el qualia fecil, fama referí , fabrícala docet conslrucla lo-
quntur per httjus industria bene splendida multa frnunlur ;»
podrían dar lugar á suponer que se designa al arquitecto
de la preciosa iglesia de Podralbes; ni la fecha del falleci-
miento puésta al fin ni el restante contexto de dicha lápi-
da lo admiten.
Esta continúa espresando que las calidades propias de
un Ecónomo escelenle no le fallaron, puesto que fué próvi-
do y vigilante, pareciendo que en él los dones de la natu-
raleza csccdian á los adquiridos y de aquí podemos dedu-
cir, que acaso verdadero Ecónomo eclesiástico ó Regente de
dicha iglesia fué el citado Pujol; y que ya en esta calidad
ó en la de mero protector ó bienechor del monasterio, con-
tribuyó en gran manera al complemento y mejora de la obra
comenzada con esplendidez y ultimada con no menor her-
mosura según actualmente podemos verla apesar de sus mu-
tilaciones y adefesios.
En cuanto á la fecha de su óbito, la forma ampulosa de
la lápida la determina, espresando que ocurrió en el dia de
Mayo en que principia el verano reunidos los números dos
veces setecientos y dos después del nacimiento de Jesucris-
to, Preside , ó sea eu el aüo 1Í02, terminando luego con la
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cristiana invocación de que la Divina Majestad le haya otor-
gado que viva en la gloria.
Al pié do ese notable epitafio vensc en el pavimento tres
anchas losas de las cuales dos ostentan entre un cuadrilo-
bado el referido escudo de la orla, por lo cual es de pre-
sumir que allí existe la tumba del memorado Jaime de
Pujol.
Eduardo Támaro.
NUMISMÁTICA.
MONEDA DE ORO CON LOS TIPOS DE EMPORLE.
ORO
EMflO Peso 8.86
Grande fué sin duda la influencia que el numerario acu-
nado en Empori<e y Rhodc durante el tercer siglo anterior
á nuestra era. ejerció no solo en toda la comarca catalana,
sino también en el Sud y el Sudoeste de Francia.
Testigos do esa influencia son las numerosas monedas de
plata que imitan con arle más ó menos tosco aquellas her-
mosas dracmas acuñadas por ambas colonias foceas, y que
presentan como tipos la cabeza de mujer adornada de hojas
do carrizo y rodeada á veces de tres delfines en el anverso,
y el caballo de pie y coronado por la victoria, ó el pegaso
volando ó la rosa abierta en el reverso, y todas ellas del
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837
peso aproximado del de sus modelos, bajando cu este poco
á poco según paulatinamente las separa de los mismos la
distancia en el tiempo, en la bondad del trababajo y en la
pureza del metal empleado.
Hay que dividir estas imitaciones en dos clases bien
distintas: las hispanas y las galas. — Aquellas, aparte de
encontrarse casi exclusivamente en Calalufia, presentan por
punto general una fabrica relativamente bella, y áun en sus
peores productos cierto estilo que recuerda el original helé-
nico, el tipo del pegaso con la cabeza formada por un go-
mecillo en el reverso, y debajo de él una leyenda ibérica
compuesta de letras menudas, grabadas con lino buril por
artista conocedor de lo que ahí trazaba, puesto que algunas
leyendas se repiten sin variación en sus letras años diver-
sos; mas raras son las imitaciones de las dracmas de Rhode
y en estas la leyenda ibérica aparece, lo mismo quo en sus
modelos, inscrita delante de la cabeza del anverso. Las
dracmas batidas en la Gália, ó sea las que casi exclusiva-
mente se encuentran allende el Pirineo, ofrecen por el con-
trario una fábrica mucho mas tosca y menos exacta en la
reproducción de sus respectivos originales, pretiriendo al tipo
del pegaso el del Caballo parado con la Victoria y aún
mas todavía el de la rosa abierta; la leyenda suele faltar
y, caso de haberla, se limita ú ser una copia barbarizada
de la griega, que el grabador veia en el modelo pero que
ni alcanzaba a comprender ni sabia sustituir con otra equi-
valente y propia de su idioma y de su patria.
Hasta hoy no se conocían ni de estas imitaciones ni de
sus originales mas que piezas de plata del peso do entre 3
y 4 gramos, y si bien creo haber demostrado (1) que estas
formaban parto del sistema áureo que los cartagineses ha-
bían traído de la isla de Sicilia, no habían aparecido aún
piezas mayores y menores sino de Carlhago, Ebusus y Ga-
des en plata y solo de Cartílago en oro.
Tanto mayor interés ofrece pues el descubrimiento de lá
(I) Memorial Numismático Español, Urna í . pag. tiS d til. lia rcr lona.
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moneda de oro cuyo dibujo se halla á la cabeza de estas
lincas y cuya descripción es como sigue:
Cabeza de mujer con el cabello levantado y entretegido
de hojas de carrizo vuelta á la derecha y rodeada de
tres delfines. — Reo.: Pegaso volando á la derecha, debajo
EMÍ10... .. — Fábrica bárbara. — Oro. Diámetro 20 milíme-
tros. Peso gramos 8.86, medianamente conservada y aguje-
reada. Colección de D. Carlos AubaD, Madrid. Sitio do ha-
llazgo desconocido. (I)
Esta moneda, bastante gastada y falta de metal, por el
agujero que la atraviesa, debió tener más de 9 gramos
cuando se batió. Aún hoy su peso es muy superior no solo
al de todas las demás monedas de oro de la Galia conoci-
das, sino también al del peso de la dridacmática (gramos
8.73), á cuya norma aquellas trataban de ajustarse, aunque
en realidad solían quedar entre 8 y 7 gramos.
De ninguna manera debe esta moneda considerarse como
acuñada en España.
J. ZüBKL DE ZaNGRÓ.MZ.
(I) Es posible, como lo Índica el Sr. Pujol y Campa en ¡a ñola final do su arli-
culo. Monedas inéditas de Empnrias, publicado en esta Revista, 1880, pág. 555, que
esla moneda do oro sea la misma ó parecida á la empontana de oro que Lorichs
recordaba haber visto en alguna parte. Debo sin embargo advertir que en el apunte
escrito de letra do Lorichs que conservaba entro sus papeles el Sr. Delgado no so
hablaba de tipos empúntanos sino simplemente helénicos, designación, a decir verdad,
demasiado vaga para fundar suposición alguna con probabilidad de acierto.
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539
NUMISMÁTICA DE LA ESPAÑA CITERIOR. ■
Catálogo de las monedas no publicadas en la obra
Nuevo método t clasificación de las monedas autónomas de España,
de D. Antonio Delgado.
Exigencia muy grande hubiera sido pretender que, en
las láminas del libro cuyo título encabeza estas líneas, fi-
guraran todas las variedades de monedas quo acufiaron tan
buen número de gentes en el eslenso territorio de la Espa-
ña Citerior, Aun cuando llegó á mucho el buen deseo do
nuestro ilustre maestro y fué eficaz la contribución que
aportó á sus láminas el laborioso Círculo numismático Se-
villano, era punto menos que imposible realizar la ambición
de conocer las muchas variedades de monedas que existen
esparcidas en distintas colecciones, pues además de ser di- •
fícil encontrar quien pueda entregarse á la ímproba cuanto
, dispendiosa tarea de acudir al examen de tantos monetarios,
nunca se llegaría tampoco á un compitió conocimiento,
pues los españoles desde abolengo han sido siempre dados á
rccojer monedas antiguas y por esta razón existe una mul-
titud de modestos acopios en manos de particulares, cuyo
nombre, no siendo conocido, no puede servirnos do guia pa-
ra acudir á estudiar las especies que en aquellos se guar-
dián.
La obra de Medallas autónomas de España del Sr. Del-
gado es la quo ha publicado la mejor colección de varieda-
des de monedas tomada de ejemplares escojidos, que per-
mitieron al autor purgar varias leyendas de los errores con
que anteriormente habían sido grabadas: mas si bien al ar-
queólogo sevillano le fué dable presentar una riquísima se-
rie de especies nummarias de las regiones Bélica y Lusila-
nia, sus láminas no aparecen ya tan completas al recorrer
el fértilísimo campo de aquellas otras acuñaciones que pro-
dujeron las razas ibérica y latina en la España Citerior. Por
esta causa las haremos objeto de estos apuntes, á fin de
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qüe algunos otros secunden nuestros intentos y aumentando
esto catálogo con .la publicación de nueras variedades de
monedas, la suma ce estos trabajos pueda servir mañana de
ancha base á un nutrido apéndice al referido libro.
La materia es de reconocida importancia. De dia en dia
va creciendo la atención del mundo científico hacia el estu-
dio de las monedas autónomas españolas, pues viniendo á
formar la serie cronológica mas completa de los monumentos
que nos legaron las gentes que en lo antiguo poblaron la
hermosa Iberia, constituyen una abundosa fuente para la
historia y geografía antiguas. Además, las manifestaciones
del lenguage ibérico espresado en tan gran número de epí-
grafes monetales, convidan á las más profundas investiga-
ciones filológicas, que tan debidamente han alcanzado privan-
za en la sábia penetración del mundo moderno.
Añadir siquiera sea un dalo más al acopio realizado por
Delgado, es tarea á que los aficionados debemos entregar-
nos, enriqueciendo las sérics numismáticas que tanto intere-
san al estudio. Este será un servicio que no por lo mo-
desto merecerá desdenes y mucho á nosotros nos anima esta
confianza, ya que no sabemos como agradecer bastante la
sobrada benevolencia con que han sido acojidos nuestros es-
fuerzos, cuando en pasada ocasión los encaminamos á poner
do relieve el culto movimiento monetal que produjo la ci-
vilización focensc-cmporitana en el Este de España.
Obedeciendo pues, á la petición que se nos ha dirigido,
concertarémos un catálogo de todas aquellas variedades de
monedas ibéricas y latinas de que tenemos noticia y no fi-
guran en las láminas do la España Citorior de la obra Del-
gado, no viniendo su mayor número comprendido en las
adiciones puestas á dicho libro por el Sr. Zobcl de Zangro-
niz, ni han aparecido tampoco entre las monedas inéditas
que han visto la luz pública en el Memorial Numismático
Español y en esta Revista.
Nuestro catálogo las comprenderá todas y aun aquellas
pocas que grabadas por Ileiss quedaron sin incluir en el
Nuevo mitodo.
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541
Tomando, de consiguiente por punto de partida las láminas
Delgado, agruparemos en nuestro trabajo las acuñaciones que
en aquellas no se encuentran, y de esta suerte, con dicha
obra y nuestro catálogo á la vista, so obtendrá un mayor
conocimiento do las numerosas variedades monetarias de la
España Citerior evitando á los aficionados el engorro do bus-
car las publicadas en distintos libros, al verificar consultas
de primera intención.
Ño abrigamos la loca creencia de haber agotado el asun-
to: si tal imagináramos diéramos manifiesta prueba de no
haber saludado siquiera la materia. Mucho dejarémos ol-
vidado, que no conocemos, en los cartones de buen núme-
ro de monetarios, y muy obligados quedaremos á los que al
repasar nuestras páginas, se dignen darnos noticia do las
variedades de monedas que imprescindiblemente y contra
nuestro deseo vamos á dejar inéditas. Cualquier noticia que
sobre el particular se nos comunique, la continuarémos al
final de este trabajo.
Pero entre los vacíos que se notarán á primera vista en
nuestro catálogo, uno muy grande han de oncontrar algunos
lectores, pues pese á nuestro anhelo nos vemos obligados á
callar el peso de la gran mayoría de los ejemplares que da-
rémos á conocer. De este silencio debemos disculparnos an-
te I06 que se dedican al cultivo de la metrología, madre de
estimables fundamentos cronológicos. Las monedas inéditas
del catálogo se hallan en diferentes poblaciones de España,
y no pudiéndolas ahora visitar, no nos es posible por otro
lado vencer las dificultades que se nos presentan para ob-
tener los pesos, ya que la operación de pesar monedas, pa-
ra servir de algo, debe ser hecha con la más csquisila es-
crupulosidad y por medio de balanzas perfectamente sensi-
bles, que no poseen lodos los aficionados.
Una sola advertencia nos falla esponer. La ordenación
usada en nuestro trabajo, casi es escusado decir que es la
misma establecida por D. Antonio Delgado, ya que debemos
seguir sus huellas á fin de facilitar la comparación de las
monedas de su libro con las que nosotros adicionamos. Abarn-
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542
donada queda pues la agrupación científica de las divisio-
nes geográficas ó políticas, para adoptar la correlación al-
fabética de pueblos que usó nuestro maestro, á quien á fuer
de catalogúelas á pié forzado , seguiremos también en su
nomenclátor ibérico, por mas que en la interpretación de
algunas leyendas, recientes adelantos han hecho que sea dis-
tinta nuestra modesta opinión.
Se nos alcanzan sobradamente los inconvenientes que la
ordenación alfabética trac consigo para el estudio de las
monedas ibéricas, y solo para prestar facilidad de encontrar
los nombres en un libro á los poco conocedores del asun-
to, puede disculparse el que por la única razón de que dos
pueblos que comienzen por A, se relacionen uno en pos de otro,
apesar de pertenecer por ejemplo uno á Cataluña y otro á
Navarra, no guardando por consiguiente las monedas aque-
llas especiales conexiones que íiouen entre sí las que pro-
ceden do cercano territorio: mas ya que ol precedente sen-
tado nos obligá á adoptar este sistema, procuraremos al pro-
pio tiempo rendir justo tributo al estudio comparativo do
las emisiones de cada región, espresando al pié de cada
nombre ibérico su correspondencia con el actual y distrito
numismático á que pertenece, aceptando para estas circuns-
cripciones geográficas las divisiones establecidas por el dis-
tinguido Zobel, ya que limitan mejor el asunto que las agru-
paciones por conventos jurídicos que usó nuestro amigo y
condiscípulo con el Sr. Delgado Mr. Aloís Heiss. Los Índices
con quo terminaremos el catálogo suplirán al propio tiem-
po los espresados vacíos, permitiendo á los aficionados la fá-
cil clasificación de sus ejemplares ibéricos.
Además, para contribuir á la formación de la estadística
científica de nuestro antiguo numerario ibérico, como sínte-
sis del trabajo de D. Antonio Delgado y del nuestro, rela-
cionaremos el número y valor de las especies conocidas de
cada leyenda, con sus tipos y variedades calcográficas. De
los libros publicados anteriormente á estas lincas solo bus-
caremos datos en Heiss, Delgado y Zobel, pues ilustradas sus
observaciones con el estudio de los errores cometidos por
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543
los autores que les precedieron, nos merecen mayor garanda
do acierto.
Estos son los limites que nuestro cometido se tiene tra-
zado, y al darle comienzo, muy grato es para nosotros con-
signar el agradecimiento que debemos á todos los Sres. nu-
mismáticos que nos han facilitado sus colecciones y muy es-
pecialmente á D. Pablo Gil, D. Constantino Bazan y D. Ar-
turo Pcdrals á quien debo nuestro catálogo una mayor co-
pia de estimables servicios.
Las abreviaturas de que haremos uso serán principal-
mente las siguientes:
Den. . .
. Dcnario
Sex. . . .
Sextante.
Quin. . .
. Quinario.
AR. . . .
Argentum.
Sem. . .
. Scmis.
Diam. . . .
Diámetro.
Trio. . .
. Tríente.
Col. . . .
Colección
Quad.. .
. Quadrante.
Cat. . . .
Catálogo.
Dclg. . . .
Obra Delgado,
Nuevo mi'lodo y clasificación etc.
Zobel.
Idem Zobel, ,
Estudio histórico ,
etc.
AIRILIA (4lorAP*A)
? — DISTRITO SAGUNTWO.
1. — Anv. Cabeza varonil, desnuda é imberbe, con torques
al cuello y mirando hácia la derecha; de-
trás ir 1
Rev. Toro en carrera á la derecha; encima, do den-
tro á fuera y de izquierda á derecha, la le-
yenda N *rAAA
Diam. 19 Milim.
Col. Rais, Zaragoza (l) y Cerda Valencia. (2)
()) D. Giegorio Dais, en Zaragoza.
(í) Ü. Alejandro Cerda, en Valencia.
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i. — A nv. y Rev. Iguales á la moneda anterior; leyenda
>\0 rA^A
Diam. 18 Milim.
Col. Vidal Ramón. Barcelona. (1)
Cabeza varonil, desnuda ó imberbe; asomando el
maolo en el cuello y mirando hacia la dere-
cha; detrás ir 4
Caballo suelto galopando á la derecha sobre una
línea: debajo comienza la leyenda que con-
tinua encima del caballo en esta forma
— AAA
Diam. 14 Milim.
Col. Vidal Ramón. Barcelona.
4. — Anv. Cabeza imberbe diademada con torques al cue-
llo y mirando hacia la derecha.
Rev. Dellin sallando á la derecha; debajo ..l^f^AAA
Diam. 14 Milim.
Museo arqueológico. Madrid.
3. — Anv.
Rev.
Los ejemplares 1 y 2 varían de la núm. 2 publicada
en elj libro Delgado, por la posición de la leyenda en la
moneda y diferencias en las formas paleográticas. — El 3 del
catálogo se distingue del núm. 4 Delgado por tener el nues-
tro la leyenda normal de Airilia. — El 5 de Delgado no
cuenta como nuestro núm. 4 con el tipo del anverso dia-
demado. — (Los núms. 1 y 4 han sido grabados por Zobel
lúm. VIII, 7 y 9 Estudio histórico, etc. lom. I.)
El Sr. Delgado leyendo en estas monedas AIRILIA y ob-
(I) D. Manuel Vidal y Quadras Hamo», eu Baicelona.
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545
servando que los ejemplares que de ellas conoció procedían
del reino de Valencia, por semejanza de nombre las atribu-
ye á la romana Atirióla ó Jaura de Cean Bermudez, re-
duciendo no incontestablemente dichos nombres á la pobla-
ción valenciana Ayora. (1) £1 Sr. Zobcl no acepta dicha re-
ducción, pues considerando estas raras monedas como pro-
ducto do los Aiarílcadttenses, añade, «Gente desconocida; su
zeca debió estar situada cerca del distrito emporitano á juz-
gar por el tipo del loro en el semis.» (2)
Delgado atribuye pues estas monedas á la Baslitania,
mientras Zobcl, aunque dudosamente, las cree del norte de
Cataluña y siendo entre si tan lejanos los sitios de emi-
sión señalados por dichos autores, en la obligación que nos
hemos impuesto de indicar el distrito donde existió la zeca,
nuestro parecer so acerca mas á lo propuesto por el señor
Delgado, pues en primer lugar no conocemos encuentros de
estas monedas en la actual provincia de Gerona. Hace ya
algunos años que no perdemos la ocasión <lc examinar cuan-
tas monedas aparecen en dicho territorio y estraño ca«o se-
ria que cuando tantas piezas hemos visto, hasta el punto
de poder dar á conocer mas de un centenar de monedas iné-
ditas, no nos hubiera salido al paso un solo ejemplar de
Airilia, que por otra parte no poseyó el abundante mone-
tario del insigne naturalista y anticuario Bolos de Olol, cor-
responsal que fué á principios do siglo del conocido numis-
mático catatan D: Josepli de Salat; ni poseen hoy tampoco
las colecciones Saderra de Olot; Bolet de Gerona; Boy de
Torroclla de Monlgrí; Casellas de La Escala; Aloy de Figueras,
ni la nuestra. Mas no todo lo fiamos al sitio del hallazgo. El
numerario de Airilia bien es verdad que tiene impresas las
huellas del dibujo helénico y lleva el tipo del toro que tam-
bién aparece en monedas de los indigetes, mas hay que ad-
vertir que en estas, se presenta invariablemente el toro con
el brazuelo doblado y en actitud de embestir, mientras que
en aquellas el animal se figura corriendo: á mas de esto,
(I) Nuevo método etc. lona. 11, pág. 40.
£2) Kstud. histórico, etc. tom. II póg. 31 y 40 núm. 5.
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540
no es únicamente Empuñas la zeca ibérica que estampó el
simulacro del toro. Si las monedas de Air i lia es lo cierto
que se descubren en territorios de Valencia, mas fundada-
mente creemos que debe ser oriunda su zeca del distrito
saguntino: con ello quedará esplieada su antigua fábrica
helénica y su tipo del loro inspirado en el numerario de
plata de Sagunto con leyenda y también el pié mo~
netal del numerario que nos ocupa, que aparece ageno á la
región calhaláunica. Es de advertir también, que el semis
de Celina, que publicaremos en su correspondiente lugar,
lleva también el tipo del toro, siendo la zeca que lo produ-
jo vecina cuando menos del distrito saguntino.
Estadística actual de las monedas de Aiiulu.
Se han publicado seis variantes perfectamente caracteri-
zadas y repartidas entre tres semis, dos quadranlcs y dos
sextantes.
TIPOS. — Anversos. Cabeza ibérica imberbe mirando hacia
la derecha en lodos los ejemplares: diademada (ca-
tálogo n.” í.)— Pailículas, \t* en los semis
y los quadrantes.
Reversos. En el semis, toro en carrera á la
derecha (Dclg. núm. 1 y 2. Cal. núm. 1 y 2) en
el q «adrante , caballo al galope á la derecha. (Del-
gado núm. 3 y 4 Cal. núm. 3.) En el sextante
delUn. (Dclg. núm. ü. Cal. núm. 4) Símbolos.
En el quadrante, estrella. (Delg. núm. 3.)
EPIGRAFIA.— mrAAA (Cat. 2.)
mr (Delg. 3.)
ir*. (Delg. 1. Cal. 1 y 3.)
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847
Variedades paleográficas.
F— F (Cal. 3.)
| . . . .
^ — O (Dclg. 3. cal. 3 y 4.)
r . • • •
- A ... •
A — A (Dclg. 8. cal. 4) — F (cal. 3)
A • • • •
Fn nucslro conccplo se han publicado con error algunas
leyendas de Airilia. En el núm. 2 de la lám. LXXXV1I lo-
mo III. Dclg*. eslá equivocada la sexla letra de la leyenda,
pues se ha grabado una A en vez de A-
La núm. 4 Delgado (FXOFAA 1 ) liene la segunda ter-
cera y última letras mal leídas: tanto es asi que en el tes-
to pág. 10 se transcribe esta leyenda MOI^AAA
Delg. dice pág. 11 que hay leyendas MOt^AM- La
última letra la creemos un error de imprenta.
ALAVONA (FhF'í'F)
A LA fíON.—i DISTRITO ILERDENSE.
5.— Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda mirando ha-
cia la derecha y rodeada de tres delfines.
Rf.v. Cíñete con palma al hombro pisando una línea;
debajo FhF'f'F
Diam. 24 milim. Col. Arbex. Lérida. (1)
Esta moneda varia tan solo de las publicadas por Del-
(1) D. Agustín Arbex en Lérida.
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548
gado y JIciss, por la estructura do alguna de sus letras.
TIPOS. — Solo son conocidas de Alavona tres variedades epi-
gráficas del as descrito.
i
EPIGRAFÍA.— VtV+t* (Del. 1)
Variedades paleográficas.
Y— Y (Cat. 8)
I'
V—Y (ibid ) — Y (Heiss 1. lám. 14)
t — f (ibid)
r*
ARACILI (^ArhrXM)
OSMA .—DISTRITO SEGOBRIGENSE.
Entre Heiss y Delgado han sido publicados cinco varie-
dades: esceplo un semis todos ellos son ases, sin que poda-
mos aumentar nosotros el número de las mismas.
TIPOS. — Anversos: Cabeza varonil imberbe y desnuda mi-
rando hacia la derecha en lodos los ejemplares.
Símbolos. l T n dellin delante de la cara en las
monedas que llevan letras (Delg. 2. Ileiss, 1) y un
delfín delante y otro detrás de la cabeza en los
restantes.
Reversos: Ginete con capacete adornado con lam-
brequines corriendo á la derecha lanza en ristre y
pisando una linca en los ases. En algunos ejem-
plares la leyenda se halla partida por una línea,
campeando debajo de ella el sufijo XM> En el se-
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549
mis, caballo suelto con brida volante corriendo há-
cia la derecha (Delg. 3)
EPIGRAFÍA.- P^ArbrXM (Delg. 2)
r*Arpr (¡bui 3)
*M (Delg. 2)
Variedades paleográficas.
Y— Y (Delg. 2)
t — O (Delg. 2. Ileiss, 1)
A — A (ibid)
r . . . .
p . . . .
I*— r (Delg. 3. Heiss, 1)
J? —X (Heiss 1 y 2)-X (Delg. 2)
M • • • •
ARANDA (^TXM)
A RANDA DEL DUERO?— DISTRITO NUAIA NT/NO.
Desconociendo variedades inéditas de este pueblo, nos re-
ferirémos á las tres grabadas por Delgado consistentes en
un as, un semis y un quadranle.
TIPOS. — Anversos: Cabeza varonil desnuda, imberbe, (Delg.
3. Heiss, 1) ó barbada; (Delg. 1 y 2. Heiss, 2) con
torques al cuello; (Heiss, 1) y siempre mirando l á-
cia la derecha. Símbolos: Media luna delan-
te la cara en los ases. En el semis detrás de la
cabeza dos glóbulos (Delg. 2. Heiss, 2) y en el
mismo sitio, (res en el quadrante. (Delg. 3) Par-
lón. u. 37
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550
tí col as: en los ases y detrás de la cabeza ^
(Delg. 1. Heiss. 1.)
Renersos: Ginete lanza en ristre, corriendo á
la derecha y pisando una linea. En el semis ca-
ballo suelto con brida volante á la derecha y pi-
sando también una línea. (Delg. 2. Heiss, 2.) En
el quadrante, parle anterior de un Pegaso. .(Delga-
do, 3.) Símbolos: dos glóbulos encima del ca-
ballo en ios semis. (Delg. 2. Heiss. 2.)
EPIGRAFIA.— P^P’H'XM (Delg. 1.)
PfPM' * (Delg. 2.)
P’ (Delg. 1 Heiss, 1.)
Variedades paleográficas.
F — F (Zobel pág. 82, tom. II.)
r — F (ibid.)
4 1 — Y (Delg. 2.)
X • • • •
M. • •
ARC-ORGELIA (r*<A^)
SEO DE URGEL— (DISTRITO TARRACONENSE.)
6. — Anv. Cabeza varonil desnuda é imberbe mirando há-
c-ia la derecha; detrás cerdo.
Rev. Ginete lanza en ristre mirando bácia la derecha;
debajo y sobre una linea P , y<Ay«f
Diám. 30 milim. Zobel , lám. 1 n.° 9 t. II.
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551
7. — Anv. Cabeza varonil desnuda é imberbe con torqucs al
cuello, y mirando hacia la derecha; delante dos
delfines; detrás cerdo.
Rev. Ginete con palma al hombro, corriendo á la de-
recha; debajo y sobre una línea P'0<A0«í
• Diám. 27 milím. Col. Gil , Zaragoza. (1).
8. — Anv. Cabeza varonil mirando hacia la derecha; detrás
cerdo.
Rev. Caballo corriendo hacia la derecha con brida
suelta; debajo y sobre una línea, la completa
leyenda F^<A?.r
Diám. 26 milim. Col. Gil, Zaragoza.
9. — Como la anterior: leyenda FO^A^-T
Diám. 25 mil. Col. Vidal Ramón. Barcelona.
10. — Anv. Cabeza varonil desnuda é imberbe con torques en
el cuello y mirando hácia la derecha; detrás del-
fín.
Rev. Mitad anterior de un Pegaso á la derecha; en-
cima y en disposición horizontal •••; deba-
jo y sobre una linea FO<AO^
Diám. 18 milim. Col. Gil , Zaragoza.
(4) D. Pablo Gil, en Zaragoza.
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551
11. — Anv. Variedad del anterior sin torques en el cuello.
Rev. Varia del anterior en que los tres glóbulos es-
tán en curva y la leyenda es
Diám. 19 milím. Zobel, lám. 1 n. # 10 t. II.
La moneda núm. 6 varia de la publicada con núm. 2
por Delgado, no solo por la estructura de algunas de sus
letras, si que también por la diferente disposición de la lí-
nea que acompaña la leyenda.
Nuestro ejemplar núm. 7 es variante del 2 Delgado por
llevar torques, y ser distinta en ambos la forma de la pri-
mera ^
La núm. 3 grabada por dicho autor, no nos ofrece la le-
yenda completa como el ejemplar catalogado núm. 8, el quo
integra una variedad paleogréfica.
Los quadranles núm. 10 vil constituyen Un divisor iné-
dito de la obra que sirve de punto de partida á este ca-
tálogo.
Estadística actual de las monedas de Arc-Orgelu.
Han sido publicadas doce variedades distribuidas en seis
ases, tres semis y tres quadranles.
TIPOS. — Anversos: Cabeza varonil imberbe mirando hacia
la derecha en todos los ejemplares: con torques en
el cuello (Dclg. 3. Cal. 7 y 10} Símbolos: un
cerdo detrás de la cabeza, en los ases y semis:
dos delfines delante la cara en los ases de diáme-
tro reducido (Delg. 2. Cat. 1) delftn solo detrás
de la cabeza, en los quadrantes.
Reversos: En el as de mayor diámetro, ginele
lanza en ristre corriendo hácia la derecha. (Dclg.
1. Cat. 6) Los ases de diámetro rebajado se carac-
terizan por el ginete corriendo hácia la derecha con
palma al hombro. (Delg. 2. Cat. 1) En el sbnis,
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caballo con brida suelta corriendo hácia la dere-
cha. (Delg. 3. Cat. 8 y 9) En el quadrante, mi-
tad anterior de un Pegaso. (Cat. 10 y 11) Sím-
bolos, tres glóbulos en los quadranles encima
del Pegaso.
EPIGRAFÍA.— (Delg. 1)
Variedades paleográficas.
V (Cat. 8, 9 y 10)
9— O (Delg. 3. Cat. 7, 9 y 10)
<— < (Delg. 3. Cat. 6, 9 y 10)
A — A (Delg. 1. Cal. 7 y 10)
9— O (Delg. 2. Cat. 7 y 10)
4 *— 5 (Cat. 10)
AREGRADA (►*«»>*)
AGREDA— DISTRITO fiUMAKTINO.
12. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha; detrás MHM
Rev. Gincle lanza en ristre corriendo á la derecha;
debajo y en dos lineas — P'X 2
Ar. Peso 3,99 gr. Col. Bazan. Madrid. (1)
13. — Ai<tv. Cabeza varonil imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha.
Ryv. Giueto lanza en ristre á la derecha; debajo y
sobre una línea rovxorx
{\) D. Constantino Batan, Madrid.
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554
Ar. Peso 3,75 gr. Col. Zobel, Madrid. (1)
Como la anterior; dclrás de la cabeza O leyenda
mx*rx
14.—
15.—
16.—
Ar. Peso, 4,08 gr. Col. Gil , Zaragoza.
Como la penúltima anterior; detrás de la ca-
beza O
Ar. Col. Bazan, Madrid.
Como las tres anteriores; detrás de la cabeza
creciente; leyenda P'OlíXOP'X
Ar. Peso 2,60 gr. (gastada) Col. Zobel. Madrid.
17. — Anv. Cabeza varonil, imberbe y desnuda con lorques
al cuello y mirando hacia la derecha; delan-
te .... M; detrás un glóbulo; en el carri-
llo en contramarca, una rueda.
Rev. Gincle á la derecha y pisando una linea (no se
ve lo que lleva en la mano, pero será una hoz
(1) D. Jacobo Zobel de Zangroniz, en Madrid.
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S58
ú objeto semejante) debajo, en disposición se-
micircular . . . |íl*'X9P l t , XM
Diam. 30 milím. Col. Vidal Bamon. Barcelona.
18. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda á la derecha
Rev. Ginetc como el anterior y mal conservado; pi-
sando una línea, debajo y en disposición se-
micircular roerxorTXM
Diam. 30 milím. Col. Sisear. Barcelona (1)
19. — Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha; detrás delfín.
Rrv. Ginete con palma al hombro corriendo á la de-
recha; debajo P9PX9PX
Diam. 17 milím. Col. Gil. Zarogoza.
20. — Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha y entre dos delfines.
Rev. Ginete lanza en ristre á la derecha; debajo y
sobre una linea POlíXOPX
Diam. 23 milím. Col. Basan. Madrid.
(1) D. Haiuou de Sisear. Bur.elona.
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856
21. — Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda á la derecha
entre dos delfines; delante de la cara H
Rev. Como el anterior: leyenda
Diam. 24 milim. Col. Batan. Madrid.
22. — Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda á la derecha
entre dos delfines.
Rev. Gincte lanza en ristre á la derecha; debajo
Diam. 23 milím. Col. fíais. Zaragoza.
23. — Anv. Como el anterior y delante un glóbulo, diferen-
ciándose además en que la cabeza es barbuda
y lleva lorques.
Rev. Gincte lanza en ristre á la derecha; debajo
t>9EX?
vxs
Diam. 24 milim. Museo Arqueológico. Madrid.
24. — Anv. Cabeza ibérica y desnuda á la derecha y entre
dos delfines.
Rev. Como el anterior sin estar dividida la leyenda
por una linea.
Diam. 24 milím. Col. Gil. Zaragoza.
25.— Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda á la derecha
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&57
delante dos glóbulos; detrás MNM
Rev. Gallo de pié á la derecha; encima dos glóbulos;
la leyenda queda cortada por las patas del ave
en esta forma Pílíf*' — A9DX^
Diam. 24 milim. Col. Sisear. Barcelona.
26. — Anv. Cabeza ibérica imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha; detrás delito.
Rev. Mitad anterior de un Pegaso á la derecha; en
cima un astro; debajo
Diám. 18 milim. Col. Sisear. Barcelona.
La lámina XXXI de la obra Delgado nos ofrece sola-
mente como á variedades de plata de la leyenda de Agre-
da los anversos con el glóbulo y la observados en cinco
ejemplares diferentes en la disposición de la leyenda y á los
cuales hemos podido añadir los cinco descritos núms. 12,
13, 14, 1S y 16. — Las monedas núms. 17 y 18 son -iné-
ditas por sus omonóicas leyendas y notable además la pri-
mera por el inusitado contrasello de la rueda. — La núm. 19
es inédita también, pues ni Heiss ni Delgado han grabado
ningún ejemplar de Aregrada llevando el ginele la palma
característica del numerario ibérico de Lovanle. — La 20 varia
de la 7 Delgado por carecer esta de torques. — La 21 es
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5S8
inédita también por la letra del anverso. — La 22 constituye
una variedad paleográíica. — La 23 es al propio tiempo iné-
dita de las espresadas obras, que no nos han dibujado nin-
gún ejemplar barbudo de Aregrada. — La 24 es variedad de
la 10 Dcig. que carece del glóbulo en el anverso.— La 25
es una interesante moneda variedad de la núm. 11 Delg. por
la repetición de los glóbulos en el anverso y disposición de
la leyenda del reverso. — La moneda 26 es un divisor no
publicado basta ahora.
Estadística actual de las monedas de Aregrada.
Constituyen á la fecha la rica série de monedas de este
pueblo veinte y nueve variedades, repartidas en nueve de-
narios, trece ases, eyieo semis y dos quadranles.
TIPOS. — Anversos: Cabeza varonil imberbe y desnuda en
la gran mayoría de los ejemplares: por escepcion
barbuda (Cat. 23) frecuentemente sin torques en el
cuello (Delg. 4, 7, 8, 9, 10 y 11. Cat. 23, 24,
2a y 26) siempre mirando hacia la derecha. Sím-
bolos: Un glóbulo detrás de la cabeza en de-
terminadas emisiones de denarios y ases; (Delg. 1,
2, 3, 5 y 6. Cal. 17) delante de la cara (Ca-
tálogo 24); dos glóbulos también delante la cara en
ol semis. (Cat. 25). — Dos delfines mirando hácia
abajo y repartidos uno á cada lado de la cabeza
en los ases de diámetro reducido (Delg. 7, 8, 9
* y 10. Cat. 20, 21, 22, 23 y 24). Un solo delíin
detrás de la cabeza, en el as del ginele con la pal-
ma y en los semis, cuando no hay letras que ocu-
pen el sitio y en el quadrante. (Delg. 12 y 13,
Cat. 19 y 26). — Media luna en un denario (Catá-
logo 16). — Contramarcas: Una rueda (Cat. 17) Par-
tículas: en los denarios, detrás de la cabeza
\
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S59
O (Cal. 14) © (Delg. 4) © (Cal. I») MHM (Ca-
tálogo 12) Estas últimas letras figuran delante la
cara en los ases de mayor diámetro (Delg. 6 Cal.
17) y detrás de la cabeza, en los semis que no
llevan delfín (Delg. 11. Cat. 2íi) y en cl'quadran-
te. (Delg. 14) H delante de la cara (Cat. 21.)
Reversos: En el dentudo, ginete lanza en ristre
y corriendo hacia la derecha en todos los ejempla-
res: pisando una línea en la mayoría de ellos y
por escepcion en el aire. fDelg. 5) En algunos ejem-
plares el ginete lleva colgado un escudo. (Delg. 1
y 2) La leyenda se halla siempre en disposición
horizontal y muchas veces eserila en dos lineas. —
En los ases de leyenda común el ginete lleva lan-
za y en sus leyendas se observan las mismas va-
riedades antedichas; existe un as de gran diámetro
con Turmas pa laográficas desusadas en monedas de
Aregrada y en el que el ginete lleva palma al hom-
bro (Cat. 19) más en los ases de epígrafe omonói-
co (en un torio semejantes á los de Ilil-auca) el
ginete lleva en la mano una hoz ú otro objeto cur-
bo y la leyenda corre circularmente debajo de la
corta línea en que se apoya el caballo. (Delg. 6.
Cat. 17 y 18) — En el semis , gallo á la derecha de
pié y en el aire, (Delg. 11. Cat. 23) ó pisando
una linca. (Delg. 12) — En el quadraiite, caballo ga-
lopando á la derecha (Delg. 14) ó parle anterior
de un Pegaso. (Cal. 26) — Símbolos. Un gló-
bulo detrás del ginete en los ases de leyenda omo-
nóica. (Delg. 6. Cat. 17 y 18) Dos glóbulos enci-
ma del gallo, (Delg. 11. 'Cal. 23) y cuatro sobre
el quadranlc del caballo marino y encima de él
un astro. (Cat. 26)
EPIGRAFÍA.- (Delg. ,11)
>OVX (ibid 12)
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seo
P9 (Zobel, pág. 80 tom. 11)
DX (ibid)
MHM (Cal. 12)
H (ibid. 21)
O (ibid 14)
© (Delg. 4)
O (Cal 15)
(Cat. i8)
P9 líf^X 9 DX^ (ibid. 25)
D^líí* 1 (Zobei, pág. 80, toin. 11)
D9* (ibid)
Variedades paleográficas.
P— P (Delg. 9 y 10) — F (Delg. 14)— P (Cal. 19)— D
(Zobel, pág. 80, lom. 11)
9—0 (Delg. 5)— 9 (Cal. 19, 23 y 25)— 9 (Cal. 22)— 9
(Delg. 9) — O (ibid) — O (ibid)
I? — 1= (Delg. 1. Cat. 23) — p (Cal. 26)
X— X (Delg. 9)
9—0 (Delg. 2)— 9 (Cal. 19)— O (Zobel, pág. 80, 1. 11)
P— P (Delg. 9)— P (Cat. 19)— D (ibid.)
X
h— X (Cat. 12 ) — % (Cal. 23)—* (muchas)
Ligaciones: k por PX (Delg. 7)
V— P (Delg. 6. Cat. 25)— D (Zobel, pág. 80, t. II)
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561
$— 9 (Delg. 6)— ? (Cal. 25)
*
P
X— X (Delg. 6. Cal. 17)— A (Cal. 25)
0—9 (Cal. 17)— 9 (Cal. 25)
F — 7 (ibid) — > (Delg. 6)— D (Zobel, pág. 80, t. II)
T
X— X (Cal. 17)
ARSTIA?
Siguiendo la correlación alfabética establecida en la obra
del insigne maestro Sr. Delgado, deberíamos ocuparnos en
este lugar de la formación de la estadística numeraria del
pueblo ó ciudad desconocidos cuyo nombre sirve de epígra-
fe á estas líneas. ¿Más existe en verdad la moneda en cues-
tión? Lorichs fué el primero que la dio á conocer (Recher-
ches plan. 64 núm. 15) pudiendo describirse este semis por
su anverso: cabeza varonil imberbe y desnuda mirando ha-
cia la derecha; detrás delfín. En el reverso campea un del-
fín á la derecha con dos glóbulos encima; y sobre una li-
nea el letrero r9MM / i**r» Heiss copió dicha moneda en-
tre sus inciertas ( Monnaies anticues plan. XLi y Delgado re-
produjo el grabado refiriéndose á Lorichs. Solo pues este au-
tor es quien ha visto tal moneda y á falta de otras noticias,
abrigamos la convicción de que el laborioso chambelán fué
engaitado por la borrosa é incompleta leyenda de un semis
de la ausetania exactamente con los tipos descritos y el que
catalogaremos á su tiempo entre las monedas atribuidas por
Delgado á VAS.VDA ó VESEDA. Dicho semis en muy buen
estado se conserva en la colección Bhzan y acaba de ser
grabado en Zobel tom. II lám. 1. núm. 7.
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562
ARZAHEZ. H*)
1 RUÑA?— DISTRITO POMPELONEKSE.
27. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha; debajo M
Rev. Gincte á la derecha con un dardo arrojadizo en
la mano; debajo y sobre una linea VT\ X FH i
Ar. Zobel lám. V. núm. 9, t. II.
28. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda con torques
al cuello; á la derecha; delante delfín; detrás
arado.
Rev. Ginete á la derecha con un dardo arrojadizo en
la mano debajo Y?
Diám. 75 milím. Col. Gil. Zaragoza.
29. — An?. Cabeza imberbe y desnuda á la derecha; delan-
te delfín; debajo de la barba Hf 4 detrás arado.
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563
Rev. Como el anterior pero con la leyenda
encima de una linea.
Diam. 24 milim. Col. Buzan. Madrid.
30. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda á la derecha;
detrás Hí 4
Rev. Ginete tanza en ristre corriendo á la derecha;
debajo DG 2 2
Diam. 20 m. Museo Arq. Madrid. Col. Arbex. Lérida.
31. — Anv. Cabeza ibérica, desnuda y con barba corta á la
derecha.
Rev. Caballo suelto corriendo á la derecha; encima
creciente y astro; debajo
Diam. 15 milim. Zobel. lám. Y n.° 10 tom. II.
32. — Anv. Cabeza varonil imberbe y desnuda á la derecha.
Rev. Caballo suelto corriendo á la derecha; debajo
Diam. 14 milim. Col. Basan. Madrid.
Curiosa es la variedad núm. 28 por presentarse imberbe
la cabeza y adornada con lorques. — Las 29 y 30 por la
partícula Hr* y la segunda por llevar lanza el ginete. Las
dos las conoció Helss que las graba núms. 7 y 8. — Las 31
y 82 son divisores inéditos de la obra de Delgado.
Estadística actual de la moneda de Arzahes.
Entre la obra Delgado y esta adición van publicadas 18
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564
variedades distribuidas entre seis denarios, diez ases y dos
semis.
TIPOS. — Anversos. Cabeza varonil generalmente con barba
y pelo crespo mirando hacia la derecha: por es-
cepcion imberbe; (Cat. 27, 28, 29, 30 y 31) con
torques en el cuello; (Delg. 6. Catálogo 27 y 28
Símbolos. Generalmente en los denarios y ases,
nn delfín delante de la cara y en la nuca un ara-
do. (Carecen de delfín y arado el denario, cat. 27
y el as cat. 30. Hay el delfín y falla el arado,
(cat. 29.) F*ar*ticnl»s Hl 4
Reversos: En los denarios y ases gincte corrien-
do hacia la derecha llevando en la mano un dar-
do arrojadizo: por escepcion ginete lanza en ristre.
(Cat. 30). En el semis , caballo á la carrera corrien-
do hácia la derecha (Cat. 31 y 32) Símbolos:
Ninguno en los denarios y ases; en un semis, as-
tro y creciente. (Cat. 31)
EPIGRAFÍA.— P fl ¿VWh (Delg. 3)
M * DX^Hf* (Delg. 1, lám. 486)
Hf* (Cat. 29 y 30)
Variedades paleográficas.
> — V (Delg. 5)— P (Delg. 4)— D (Cat. 30).
fl— 7 1 (ibid. 6 y 7)— R (ibid. 11)— 4 (Delg. 12)— G
(Cat. 30)— O (Zobel, pág. 66, t. II)
*—Z (ibid. 5 ) — h (ibid. 12)—* (ibid. 4)
P— y (ibid. 12) — P (ibid. 7)— P (ibid. 9)— D (Cat. 30)—
P (Cat. 32)
H— N (ibid. 9)
* (ibid. l)—b (ibid. 12)—* (ibid. 9)—* (ibid. 8)
(Se continuará).
C. Pujol y Camps.
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565
INVENTARIO
DE LA
TESORERÍA DE LA CATEDRAL DE GEROHA,
FORMADO EN 1588.
-nAAA/WVV^
Ilace ya algunos años, nuestro sabio y excelente amigo
D. Fidel Fita y Colomé publicó por apéndice á la séric 1.*
de la Colección diplomática titulada Los fíeys de Aragó y
la Seu de Girona , desde l’ any 1462 fins al 1482, otro cu-
rioso inventario del tesoro de nuestro templo catedralicio,
correspondiente al año de 1470. El que hoy damos á luz
posterior á aquel de más de un siglo, es un nuevo comprobante
do la riqueza artíslico-Htúrgica de nuestra Sta. Iglesia, riqueza
que ha venido conservándose con no pocos sobresaltos y dis-
gustos por parte de sus custodios con los sitios y demás
trastornos que, como país limítrofe de una nación guerrera,
ha sufrido nuestra ciudad en el decurso de los siglos.
Para mayor claridad y distinción numeramos con gua-
rismos, que no tiene el original, la série de las cláusulas
de los objetos relacionados. El inventario se halla continua-
do á fóleos 38-44 del primer Manual de negocios del Ca-
bildo del tiempo del notario gerundensc Juan Miguel Sava-
rrés, el cual abraza los años de 1587 á 1591, y es como
sigue:
lHVE!iTAllt]| ORflAIENTORUI ET J0CALIU1 TESAORARIE EGCLESIE GERUNDERSIS.
Id nomine Domini amen, Hoc instrumento cunctis paleat el sil
„ no tu ni, quod cum faerit ab Illustri et mulium Reverendo capitulo
ecclesie Gerundensis ordinatum, quod omnia el singula jocalia lam
Ton. ii. 38
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666
aurea quam argéntea et vestes cuiusvis qualitalís fuerint ad Tlicsau-
rariam dicte ecclesie speclantia in eadem recóndita, ad fuluram reí
inemoriain sub inventario dcscribanlur et ad iilud recipiendum fue-
rit el sic facta commissio Illustribus et mullum Revercndis DD. Ja-
cobo ab agullana maiori, Geraldo de sánelo martino bisuldunensi res-
pective archidiácono, micbaeli miralles el peno boxeda ómnibus ca-
nonicis dicte ecclesie gerundensis. Pro tanto die nona mensis sep-
lembris anuo a nativitatc eiusdein domini millesimo quingentésimo
octuagessimo octavo dieli domini commissarii eorum commissione
ulendo, venerande sánele crucéis signáculo ad solutn effectum quod
in futurum sciri posit que et qualia in dicta Thcsauraria fuerint
jocalia paramenta et ornamenta, de eisdem inventarium inceperunt
illud continuare intendentes doñee cum efleetu perfecerint jocalia
ante ornamcula ct paramenta huiusmodi sunt que sequuntur.
1. Et Primo dos capes de brocal de tres altos reffetas ab ses
fresados y armes de pau. (1)
2. Item dos al tres capes de lela de or moslrajades noves.
3. Item allres dos de tela de or moslrajades ja usados.
4. Item dos allres de lela de or moslrajades usades.
5. Item dos allres de or y plata moslrajades usades.
6. Item una capa de brocal de vellut blau ab les armes de biu-
ra. (2)
7. Item allre capa de brocal de vellflt vert.
8. Item allre capa de brocal de diversas colors ab diversas his-
tories nomenada de tots sants.
9. Item allre capa de brocal de setí blau.
10. Item dos capes de brocal de vellut carmesí.
11. Item altre capa de brocal de vellut carmesí ab les armes de
biura.
12. Item altra capa de brocal de vellut carmesí ab les Armes de
Alfongello (3)
13. Item altra capa de brocal de vellut carmesí ab les armes de
Raset (4)
(1) Dos obispos do oslo apellido ha tenido Gerona, D. Bornardo de Pau, do
1436 á 1457 y D. Berenguer do Pau de 1484 á 1506.
(2) Noble familia do este apellido eutroncada con la de lfargarit.
(3) D. Andtés Alfonsello, célebre canónigo y arcediano de esta Sta. Iglesia, vi-
cario general del Obispo D. Juan de Margsrit y redactor de las actas capitulares de
esta Catedral de 1462 a 1 482, las cuales forman dos importantes libros publicados y
anotados en su mayor parlo por D. Fidel Fita y Colomó con el titulo de Los Heys dé
Aragó y la Seude Girona, Barcelona, 1873.
(4) Probablemente del célebre canónigo D. Dalmacio de Raset, arcediano de la
Selva y sindico del Cabildo en el concilio congregado en Lérida por el legado del
Papa Martin V en setiembre de 1418, cuyas actas escribió dicho Dalmacio y se
conservau todavía en el archivo del Secretar iato de esta Sta. Iglesia.
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567
14. Item alna de brocal de vellut carmesí anomenada La Marinera.
15. Ilem allra de brocat de vellut carmesí ab les armes del Bis-
be Pau.
16. Item altra de brocat carmesí ab les armes de Darnius (1)
17. Item altra de vellut carmesí ab vasos y flos de or ab una
aguila per armes.
1$. Item una capa de fatela (¿lafelá?) blanch la qual fonc del bis-
be Caries (2)
19. Item altra de vellut carmesí ab algunes moslres de or . . . .
per armes.
20. Una creu de sant andreu.
21. Item set capes de vellut groch y tres de vellut noranjat.
22. Item sis capes de vellut veri fogajat.
23. Item cuatre capes de domas veri ab las . . . . ra dolenles*
24. Item sis capes de vellut vermell foguejades.
25. Item sis de vellut vermell vellulal les dos dolenles.
26. Item una de lafatá encarnat.
27. Item dos de domas carmesí la una bona y laltre mix servida.
28. Item quatre de vellut blanc vellulal.
29. Item sincli de domas blanch les dos bones y les altres usades.
30. Item quatre de domas moral les dos bones y les altres mix
usades.
31. Item tres de domas blau usades.
32. Item dos de vellut negre bones y dos del mateix molí do-
lenles.
33. Item un palit de vellut vermell ab una Image de Noslra Sc-
nyora en mix ab unes armes de un cor de or ab una
barra blava en mix del eos ab son frontal.
34. Item un altre de brocadillo vermell ab algunes flos de seda
verdes.
35. Item un altre de brocadillo vermell ab una barra blava de
brocadillo a cada costal.
36. Item altre de brocat de di verses colors ab di verses histories.
37. Item un altre de brocal carmesí ab les armes de pau ab una
Image de Nostra Senyora en mix sense frontal.
38. Item altre de brocat de tres altos ab una Image de Nostra
Senyora en mix y ab molles pedrés y perles fines ab les
armes de Pau y Margarit (3)
(1) Familia. Darnius lugar del partido judicial de Figueras.
(2) Pedro Carlos ó Carlos, obispo de esta diócesis de 1505 á 1572.
(3) Dos prelados de este apellido han gobernado la sedo gerundense, D. Juan de
Margarit— t462-8t— y otro D. Juan de Margarit sobrino del anterior, y como aquel na •
tural de Gerona. Quien desée conocer los méritos literarios y políticos del primero,
lea el precioso discurso del ya citado D. Fidel Fita leido en su recepciou pública
en la lical Academia de la Historia el 6 de Julio de 1879 titulado El Gcrundense y la
España primitiva, Madrid, 1879.
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39. Item altrc de domas blanc ab una Nostra Senyora en mix ab
armes de garriga y pau sense frontal (1)
40. Item alire de ceií blanc llís sense frontal.
41. Item altre de brocadillo blanch.
42. Item un palit de vellut groch ab les vores historiades.
43. Item altrc de vellut groch ab tres histories sense frontal.
44. Item un altre de domas vert ab les armes de Raset ab una
Nostra Senyora en mig.
45. Item altre de domas vert llís.
46. Item altre de domas blau ab la salutacid de Nostra Senyora
en mig (2)
47. Item un altrc de geti negre llís sense frontal.
48. Item altre de brocadillo vermell molt dolenla.
49. Item dos do $etí groch dolentes.
50. Item altre de ceda morisca morada y verda.
51. Item altre de brocadillo vert molt dolenta.
52. Item altre de brocadillo vert tota tronos.
53. Item sis capes de seda de diversas colors son de Scolanets (3)
Yestiments.
54. Primo una casulla ab ses dalmatiques de brocat y plata ab
los paraments historiáis molt bona ab tols sos arreus.
55. Item altra casulla de brocat de tres altos ab ses dalmatiques
y paraments ab sos arreus de les armes de margarit v pau
los collars ab perles.
56. Item altra casulla de brocat de vellut carmesí ab ses dalma-
tiques y altres arreus ab les armes de pau.
57. Item una casulla de lela blanca.
58. Item altres vestiments de vellut carmesí, la casulla ab carcho-
fes de or ab ses dalmatiques brodades de or y altres arreus.
59. Item altres vestiments de getí carmesí ab remajes de tela de
or ab dalmatiques y tots sos arreus esceptats dos maniples.
60. Item altres vestiments dalmatiques y altres arreus de vellut
vellulat veri ab los paraments de brocat carmesí.
61. Item altres vestiments de vellut groch y ses dalmatiques y al-
tres arreus ab los paraments de cetí carmesí brodats de or
ab les armes de margarit y pau.
(1) Familia de Garriga y familia de Pau.
(2) Sin duda de la familia de Gartellá que ostentaba dicha leyenda en sus armas*
(3) Acaso para las fiestas llamadas del Obispillo que empezaban el 6 de Diciem*
bre y cuyos abusos tanto costaron de extirpar.
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62. Item allres de vellut vellutat blau ab los paraments de tela
de or ab tots sos arreus y dalmaliques.
63. Item allres vestiments de vellut uegre dalmatiques y tots sos
arreus ab los paraments de celí carmesí ab renuitges de
ceda or y plata y falte un maniple.
64. Item altrcs vestiments dalmatiques y tots sos arreus de domas
morat ab paraments de brocal y ab les armes de pau y
margan t.
65. Item allres vestiments dalmaliques y tots sos arreus de bro-
cadillo blanch ab paraments de brocadillo morat.
66. Item allres de vellut negre ab dalmaliques y tots sos arreus
ab paraments de celí carmesí ja usai tot.
67. Item uns allres ab tots sos arreus de domas blanc ab para-
menls vermells molt dolents y fallen tres maniples.
68. Item allres vestiments ab tots sos arreus de domas morat y
la casulla es blava ab paraments de celí carmesí y ramaljes.
69. Item un vesliment de telilla verda moslrejada, dalmaliques y
tots sos arreus ab paraments de brocadillo carmesí.
70. Item una casulla de lafela carmesí ab les dalmaliques de tolla
vermella moslrejada ab paraments del maloix ab algunes flos.
71. Item allres vcslimen^ de vellut vermell ab los paraments de
brocadillo blau.
72. Item allres vesiimenls de vellut groch ab los paraments de
brocadillo vermell.
73. Item allres vesiimenls de ceda verda y vermella moslrejada
ab los paraments de ceda morada y verda, fallen los co-
llars.
74. Item una dalmática de brocadillo vermell ab molts aucells.
75. Ilem allra dalmalica de selí groch molí dolenta.
76. Item set dalmatiques de ceda de diversas colors bones y dos
dolentes, son de Scolanels, ab nou collars lambe de diver-
ses sedes y colors (1)
Hoc autem cum ( ?,) de quibus (constal?) presentibus tos-
tibus Reverendis DD. Barlholomeo albas el Joanne sunyer presbi-
teris in dicla sede beneficiatis ad lioc vocalis.
Poslea vero dicla el cadem dio post prandium dicti Domini co-
niissarü reluleruni in dicla Thesauraria ultra predicla invenisse se-
quenlia.
77. Primo un Gremial de tres allos ab les armes de Pau y mar-
garit.
78. Item un altre de vellut vermell ab recamos de or y tres imá-
gens, la del mix de Nostra Scnyora.
(1} Ñola anierior.
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570
79. Iiem altrc de vellut blandí ab recamos de or y los caps fie
celí carmesí recamat.
80. Iicm altre de vellut veri vellutat ab una Nostra Scnyora a!
mix y los caps de vellut carmesí ab qualre iuiágens y les
armes del abat Andreu.
81. Item alfre de vellut groch ab una Nostra Senyora de la amm-
liatio, los caps de selí carmesí recamat.
82. Item altre de seda , negra ab los caps de vellut veri vellutat.
83. Item un docell de vellut blau ab sis imagens de Nostra Se-
nyora alentorn y la image de Sant Salvador eif mix, totes
recamados de or.
84. Item un docell de vellut vermell ab los entorns de domás blanc.
85. Item altre de brocal ab mostres de vellut blanc ab los en-
torns de vellut carmesí.
86. Item altre de vellut blanc vellutat ab los entorns de vellut
carmesí.
87. Item altre de vellut vert ab fullajes de or ab les armes de
Raset en mig.
88. Item altre de vellut noranjat vellutat y ab íulletcs de or y
en lo Santíssim nom de Jesús en mix.
89. Item dos de brocadillo blanc ab les barres de arago y flors
de llí tot alentorn.
90. Item una tovallola paradir lo evangeli y epístola de domas
blanc ab Tulles de or y flocadura vcrmella.
91. Item allre de domas blanc ab los caps de domas cannesí.
92. Iíem allre de brocal carmesí ab lo un cap de vellut carme-
sí vellutat y lo altre ab (rapassos?) de or.
93. Item allre de brocadillo de seda vennella y groga ab los caps
de domas vert.
94. Item altre de domas carmesí y flocadura al entorn.
95. Item dos de vellut groch ab (locadores.
96. Item dos de vellut vert la una foguejada ab flocadures.
97. Item allre de (colesa?) negra ab flocadura.
98. Item un lalem o Baldachi de brocal carmesí ab los entorns
de selí blau.
99. Item allre de ceda Uístat de or molt servil.
100. Item una tovalla (ceñida?) de seda blanca y blava ab tres Mis-
tes blaves al mix y ais cosíais.
101. Item dos docers la bu de vellut vert y lallrc de vellut no-
ranjat pera la liona.
102. Item altre docer de vellut morat que Tone del Sor. Bisbe to-
co de qualre ampiarles de vellut. (1)
( Se continuará ). Enrique Claudio Gibbal.
ti) D. Fray Benito de Tocco, obispo de esta Sta. Iglesia de 1572 á 1583.
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571
REVISTA CRITICA.
Vn estudi de Toponomástica catalana , por Salvador Saxpere y Mi-
quel.— Obra premiada en el certámen de 1819, abierto por la
Associació d' excursions catalana . — Barcelona 1880— Pág. 172 en 8.°
En el renacimiento de la literatura catalana faltan estudios de in-
vestigación histórica y filológica, que, compensando los trabajos de
imaginación, que tanto abundan en ella, vengan á robustecer y á di-
rigir el cultivo de las letras catalanas. Por esto serán siempre dignas
de aplauso las Asociaciones, que por medio de concursos ó de otro
modo procuren alentar los afanosos esfuerzos de diligentes investiga-
dores, que, escuadrinando empolvados pergaminos <5 examinando otros
monumentos históricos, vengan á dar clara luz sobre el pasado de
esta amada tierra.
El Estudi de Toponomástica catalana , aunque por su título parez-
ca reducirse á un sencillo trabajo geográfico dirigido á dar explica-
ción etimológica de nombres de pueblos de Cataluña, no obstante el
Sr. S. y M. lo enlaza con ciertas consideraciones etnográficas, que
por su extensión harían creer que forman parte principal del libro y
en este concepto habría sido mejor intitularlo Estudio etnográfico y
toponomástico de Cataluña.
Después de indicar el Sr. S. y M. que los trabajos toponomásticos
son muy adecuados para una Asociación de escursiones , pasa á ocupar-
se del estado de los estudios toponomásticos en nuestra patria , citan-
do en primer lugar como los más extensos, los de Cortés y Humboldt,
y como á parciales los del P. Fila y Sres. Fernandez Guerra y Pu-
jol y Camps.— Hace notar que la lectura de los epígrafes monetarios
hecha por los numismáticos Sres Heiss y Delgado, han de contri-
buir al adelanto de la toponomástica, no mereciéndole gran confianza
los trabajos de Cenac Moncaut y Obradors, por lo que tienen de hi-
potéticos, y dice respecto del Diccionario geográfico de Madoz que en
él está vaciado todo el Cortés. Detiénese luego en la crítica de este
autor, haciendo notar los errores que cometió y algunos descuidos ó
distracciones, y aunque le reconoce autoridad, le parece que se en-
cerró dentro de un círculo reducido, por haberse valido como á me-
dios de interpretación solamente de las lenguas hebraica y griega,
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1572
criterio estrecho y mezquino del que tuvo culpa el estado de la ar-
queología y de la filología tan atrasados en la época de Cortés, por
lo que cree que los errores en qne incurrió son debidos á ideas pre-
concebidas.
Según el autor no basta para trabajos de esta clase la filología, si-
no que, como Gatcbet cree, que dicha ciencia se ha de subordinar á
la historia, aunque no con todo rigor.— Los Indices del Real Patrimo-
nio guardados en el Archivo de la Corona de Aragón, y los Apéndi-
ces de la obra de Marca han sido las fuentes de donde ha sacado to-
do lo relativo á los nombres de pueblos tal como se cneuenlran es-
critos en documentos de la Edad Media.
Después de este prólogo ó introducción trata en el primer capítu-
lo de la Raza primitiva y dice, que faltan datos positivos para deter-
minar cual fué la raza que primero pobló á Cataluña, y que debe de-
ducirse en vista de lo que se sabe del hombre primitivo del centro
de la península y del Mediodía de Francia. Asegurando que la antro-
pología le proporciona dalos bastantes para afirmar la unidad de ra-
za en toda la península y mediodía de Francia, y su parentesco con
las razas rubias y blancas del N. de Africa; y que por la filología
puede concluir que el éuskar fué la lengua hablada por esa raza
Billusgorri ó de cabello rojo; de lo que saca como consecuencias:
l.° que en la península se habló solo una lengua, el basco, según se
deduce de la comparación de los nombres geográficos; 2.° que debe-
ría darse á esta raza el nombre de éuskara y no de ibérica, guardan-
do esta denominación para los pueblos que formaron el rcyno de
Aragón. Al ocuparse en otro capítulo de las Razas históricas que es-
tuvieron en Cataluña enumera como á tales á los semitas, griegos, ro-
manos, godos y árabes.
Dice que la crítica moderna ha demostrado que los Iberos de Es-
paña no fueron los primeros que viniendo del Asia la colonizaron ó
poblaron, y por lo tanto pone en España la pátria de los Íberos oc-
cidentales considerándolos como autóctonos. Añade que el éuskar,
que es la lengua conocida como la más antigua y como una de las
que hablaron los Iberos, fué la del pueblo aborígena, y que los ti-
bios tienen escrúpulo en admitir esta conclusión por miedo de que
en las inscripciones llamadas ibéricas y celtibéricas no se oculte una
lengua desconocida.— Descubierto por Delgado el alfabeto ibérico y
leyéndose )a por el céltico ya por el éuskar los epígrafes numismáti-
cos, podrían aplicarse, según su modo de ver, otras lenguas habladas
por pueblos históricos para la interpretación de los monumentos epi-
gráficos. Admite que los Iberos como raza aborígena ó como con-
quistadora se extendiera por Africa, España y medio día de Francia,
Italia é Iliria, habiendo tenido que combatir primero con los semitas
que vinieron de Egipto y después con los celtas, con cuyos pueblos
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573
se mezclaron formando las nacionalidades que han dado á conocer
los griegos y romanos. Lo que eslos dicen del pueblo Ibero se ha de
referir á la raza éuskara, ya que para griegos y romanos el Ibero
histórico habitaba entre los montes Idubedos, el Garonna y el Ró-
dano.
Deduce el Sr. Sanpere y Miquel la venida de los semitas á Cata-
luña del mito de Hercules y de la toponomástica catalana que da á
conocer nombres de dicha procedencia. Eu cuanto á los celtas nada
de ellos dice el mito. Scymmo de Chio que -habla de su venida á
España no los refiere á Cataluña, como tampoco Humboldt, y en con-
firmación de que no vinieron á esta comarca, cita los resultados de
un estudio del P. Fita sobre lápidas halladas en Castilla y Extrema-
dura en las que se descubren abundantes vestigios de la lengua cél-
tica en la declinación, mientras que un solo caso se cita para Cata-
luña.
La influencia que ejercieron los Griegos fué moral y no tanta como
creen los historiadores, teniendo por otro lado falla absoluta de mo-
numentos epigráficos. En cambio fué grande la de los romanos, y la
resistencia que opusieron los catalanes á los godos, según permiten
creerlo las rebeliones de Paulo y Hermenegildo da á comprender que
solo influyeron como á triunfadores. Larga fué la estancia de los ára-
bes en la otra parle del Llobregat arabizando el país, como lo de-
muestra en alto grado la topouomástica de aquellas comarcas.
Eu otro capítulo, bajo el título de la lengua catalana , dice que
por el estudio de los nombres de pueblos y de apellidos hemos de
venir en conocimiento de las fuentes lingüísticas de nuestra lengua,
de la que nada sabemos por los romanos aunque leñemos noticias de
la región que hoy se llama Cataluña desde 600 años antes de Cristo.
A este fin examina cuatro apellidos, según dice, éuskaros y fenicios,
de personages que florecieron por aquellos tiempos en esta parte de
España.
Como auxilio indispensable para la etimología entra después á tra-
tar de la fonética catalana deduciéndola de los nombres de pueblos y
ciudades, haciendo notar los cambios de letras que se observan com-
parando dichos nombres para diferentes épocas.
Hace resallar la importancia del estudio etimológico y fija como á
bases del mismo: 1.* comparar los nombres modernos con las formas
antiguas conservadas en las monedas, lápidas, pergaminos y demás
documentos de nuestros archivos; 2.*, comprobar por comparación to-
do nombre que se dé explicado por una lengua que se suponga habla-
da en Cataluña, con los nombres topográficos del país ó comarca en
que se sabe positivamente en que se habló tal lengua; 3. a comparar
los nombres catalanes de uno y otro lado del Pirineo; 4.* no propo-
ner mas etimologias que aquellas que son evidentes por sí mismas ó
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bastante justificadas por los caracteres físicos de las localidades; 5.*,
observar las reglas generales y de sentido común á las que obedecen
todas las toponimias; y 6. a no hacer nunca sustitución alguna ni su-
presión de vocales ni de consonantes que no se expliquen rotundamen-
te por la gramática ó por la fonética, ya de la lengua primitiva, ya
de la lengua catalana.
Entrando de lleno en el estudio toponomástico trata primeramente
de los nombres que se explican por la teugua catalana, y haciendo
algunas observaciones sobre los mismos, estudia los pueblos que han
traducido su nombre, considerando como á tales Empurias, Castelloli.
Castell Adrall, Caslellví de Rosancs, Castellgali, Centellas, Castell d’
Asens, Castell Será, Capellades, Canonja, Mur, Santa Cecilia de Mont-
serrat, y la Seu d’ Urgell.
Proporciónale la flora catalana abundante material para establecer
una nueva sección; y tras de esta sigue la relativa á los nombres que
tienen ó pueden tener una significación terminal como Vilanova de la
Muga, PerafUa, Termens y otros. Ocúpase también de los nombres
catalanes modificados por un sufijo como Barcelona, Gerona, Monta-
nyola, Cerdanyola, estudiando detenidamente el valor sufijo en no y
ola; y de los otros que lo son por contracción ú otra manera, como
Cánovas por Casas novas. Después de estudiar los nombres topográfi-
cos determinantes de las radicales catalanes y que no se explican por
el catatan, y las radicales toponímicas que no son, ó no parecen ser
catalanas, termina el Sr. S. y M. haciendo un rápido resumen de su
trabajo.
Ha lomado el autor como objetivo de su estudio etimológico los
pueblos de Cataluña que constituyen ayuntamiento, fijándose así un
término dentro del cual habia de llenar su cometido, esto para evitar
que se le objetase con intención ó sin ella, que habia omitido el es-
tudio de tales ó cuales nombres, por no favorecer ó contrariar sus
teorías. No podemos menos de admitir este punto de vista que se jus-
tifica por no habernos propuesto el autor hacer un estudio completo
de todos los nombres de pueblos de Cataluña.
De las dos parles en que la obra se divide, la primera como ya
se ha dicho, la destina el autor á exponer sus teorías, que en resu-
men no son otras que afirmar de una manera tal vez demasiado cate-
górica el origen éuskar del pueblo catalan. la influencia de los semi-
tas y demás pueblos que conquistaron luego á Cataluña, excluyendo
de esta comarca toda influencia céltica que no sea importada ó por la
lengua latina ó por las relaciones que el pueblo catalan lendria que
mantener con sus vecinos los celtas; olvidándose de hablar, sin duda
por descuido, de los franceses que vinieron en último lugar.
Resumido el trabajo del Sr. S. y M. observarémos en cuanto al
capitulo titulado Fonética catalana } estudio indispensable para lodo
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trabajo etimológico que baya de ser formal y científico, que si bien
no es un tratado completo, por cuanto se limita á la toponomástica,
y no había motivo para dejar de hacerlo mas general iucluyendo el
lenguage común, que no obstante contiene datos estimables para la
fonética catalana que aun está por escribir. Los errores de detalle
que se observan hijos son sin duda de las mismas fuentes en que ha
bebido el autor, ya que ni los Indices del Real Patrimonio , ni los
Apéndices al Marca dan siempre las formas más antiguas de los nom-
bres de los pueblos, y quo han de formar el principal cimiento de
este estudio. Así para justificar, por ejemplo, el cambio de e en i y
de tía en o cita, Egualada—Igolada , no siendo aquella la forma más
antigua, ni esta la más moderna del nombre de la villa á que se ha-
ce referencia, ya que en el Carloral de S. Cugat del Valles se lee
Aqualata como á palabra primitiva, y bien sabido es que hoy se lla-
ma Igualada .
No puede menos de aplaudirse el capítulo sobre la importancia y
bases del estudio etimológico escrito con mucho acierto y que, de
haberse seguido siempre y constantemente las prescripciones que allí
se establecen, no habrian caído esta clase de estudios en el menos-
precio en que hoy se les lieuc.
No ha empleado el autor la forma de Diccionario como lo hizo
Cortés, sino que, agrupando los nombres en diferentes clases, lo que
facilita el estudio de la toponimia, dándole más importancia, presén-
tala bajo un punto de vista científico, y al mismo tiempo que la ha-
se más apreciable, evita al autor más de una dificultad que no po-
dría resolver tratando cada nombre por separado.— Difícil es seguir
paso á paso al autor en su trabajo, porque casi cada nombre es un
estudio especial en cuva resuluciou ha sido más ó menos feliz según
las dificultades. La obra lomada en su conjunto es estimable, en sus
detalles no hay duda que debe corregirse algo. Trabajos de esta na-
turaleza presentan grandes dificultades, que el mismo autor no puede
menos de reconocer y confesar, dificultades muchas veces hijas de la
falla de bastantes dalos que dirijan al autor en sus interpretaciones.
Así inducido por los Indices del Real patrimonio ha podido hacer de
Igualada un nombre basco, mieulras que el Cartoral de S. Cugat da
un nombre originariamente latino. En estudios de investigación nun-
ca puede decirse la última palabra cuando no se lian recogido todos
los dalos necesarios para no dar lugar á dudas.
Entie las etimologías puede reputarse notable el estudio hecho pa-
ra explicar la de Bisbal del Panadés, que ya intentó Cortés y que el
Sr. S. y M. da de una manera acabada ó como dice en verdad, de
una manera matemática. — También se ha de reconocer que al expli-
car la etimología de Gerona, en latín Gcrunda , si no lo ha podido
conseguir, á lo méuos tendrá el mérito de hacerla derivar del rio que
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pasa por dicha ciudad, que en documentos de la Edad inedia lle-
va el nombre de Undar en latin hoy Oñd en catalan, etimología que
parece más propia y natural que otras que se han dado y que el se-
ñor S. y M. también cita.
Innecesario es poner de relieve uno á uno todos los méritos del
libro que babrian sido muchos más, ó á lo ménos habría menos erro-
res, si el autor, recordando las bases y la fonética que había estable-
cido como estudio preliminar hubiere hecho de las mismas constante
aplicación. Así habríase evitado el¿dar tal cual etimología que ya
no es aceptable al primer golpe de vista.
Ha incurrido algunas veces en errores de hecho, que como ya se
ha indicado no es por culpa del autor, sino por falla de datos sufi-
cientes que no le proporcionaron las obras consultadas. Por esto cae
por su base todo cuanto dice sobre Castellvi de Rosones. Los Índices
del Real patrimonio llevan Castrum velas para Castellvi, y así se es-
fuerza en vano para explicarse la alteración fonética, para hacer deri-
var vi de vetus; más en los pergaminos de números 219 y 236 de Ra-
món Berenguer I, se encuentra escrito Castrum vitis y por lo tanto
queda demostrada la etimología. En cuanto á Rosanas que se añade á
Castellvi no tiene fundamento alguno la explicación que se dá, tanto
menos cuanto que en el Carloral de S. Cugat, ful. 173 retro, escritu-
ra número 555, se encuentra escrito Rodanes.— Respecto de Salas de
la provincia de Lérida, si hubiese tenido presente que el acento caía
sobre la segunda sílaba y no sobre la primera, como supone, no ha-
bría dado la explicación que ahora dá, ni ménos supuesto que tal vez
de aquí deriva el apellido Sala tan común en Cataluña, pues este no
deriva de fuente germánica.
Otras veces el deseo de dar espiraciones poco necesarias han des-
virtuado etimologías como las de Castelloli, Castellgali y Castelladrall ,
á las que se puede añadir también Castell d ’ Asens. Sin duda ha es-
tado en lo cierto diciendo de los tres primeros que eran apellidos.
Esto bastaba; mas habiendo encontrado para Castelloli la fovma Cas -
trum Eulinum , pretende derivar este nombre de la palabra que en
aleman moderno es Eule (Buho) y do aquí los apellidos Ólibas que ya
soo conocidos en la época de la Restauración. A parte de que es di-
ficilísimo sacar Óliba de Eule teniendo solo de común la /, y de que
las Ólibas tal como se encuentran eu las escrituras de la Edad media
latinizadas dan Olibani , á parte de esto la forma Eulinum se ha de
tener relativamente por moderna, pues que en pergaminos del tiempo
de Ramón Berenguer 1 se encuentra Castrum Odolini (pergaminos nú-
meros 219 y 236), y en el Carloral de S. Cugat del Yallés, folio 198
retro col. 1. a se lee Castrum Audelino . En cuanto á Castellgali no hay
más que observar que el apellido no deriva de Gallina como cree el
Sr. S. y M., siuo de Galindus según lo demuestra el Cartoral de San
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Cugat del Vallés. fól. 29 eol. 1. a , que escribe el nombre Pelro de Cas-
tro Galindi ; y lo mismo se ba de decir de Castel ladral conociéndose
ya desde la Restauración el nombre Aderaldus sin que sea necesario
hacerlo derivar de un apellido céltico como lo indica aunque hipoté-
ticamente.
Castell d* asens dice manifiestamente lo que significa sin que haya
necesidad de mas aclaraciones; empero el autor ha creído ver lo que
filológicamente se llama una etimología popular. Teniendo en cuenta
que los árabes estuvieron mucho tiempo en la que es hoy provincia
de Lérida, supone sin fundamento alguno, si habría un jefe llamado
Hasen, y si luego los catalanes dueños de aquel territorio dirían con-
fundiendo el sentido ^senfs. Esta explicación á mas de infundada es
innecesaria, y no repugna admitir que hubiese un Castell d' Asens
cuaudo se sabe por el pergamino n*° 425 de Ramón Berenguer I del
año 1070 que había un castillo con el caprichoso nombre de Castello
de cañe péndulo .
Llevado algunas veces de la imaginación ha incurrido el autor en
estas inexactitudes, guiado solo por el buen deseo de dar explicacio-
nes mas cumplidas, cuando no había desmérito, tratándose de un es-
tudio, en dejar en blanco, lo que ajustándose á las bases y fonética
quedase sin explicación.
Con gusto habríamos visto que al poner de relieve los defectos
que contiene el Diccionario de Cortés, hubiese usado el autor una
forma mas suave, habiendo sido Cortés el primero que abrió el ca-
mino en una época en que no estaban tan adelantados como hoy dia
lo están, los estudios etimológicos.
José Balabi y Jubany.
Recull de eximplts e miracles , gestes e faules e altres ligendes orde •
nades per A. B. C., trefes de un manuscrit en pergami del co -
menpament del segle XV, ara per primera volta estampades . —
(Barcelona 1881. — En 16.° pág. 343).
Un nuevo libro de la Biblioteca de autores catalanes de D. Mariano
Aguiló tiene lugar de acontecimiento para los entusiastas de la lite-
ratura patria, y es para todos ocasión de satisfacción y regocijo.
Esta vez le ha tocado el turno á la Colección de ejemplos , milagros ,
etc. que para distracción de nuestros mayores del siglo XV recogió,
compiló, é inventó tal vez algunos, un autor anónimo de dicha épo-
ca nada reñido con el buen gusto y con la musa festiva.
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Nosotros desearíamos que el editor en trabajos de esta clase no
se lihulase á reproducir fiel y exactamente el códice, sin notas, ni
explicaciones, pues en obras de esta índole lo que primero interesa es
saber si las anécdotas, fábulas, etc., de ¡a colección son todas iné-
ditas, y si no lo son, cuantas y cuales son las que proceden de otros
países, y que transformaciones han sufrido al adoptarlas?— ¿Además,
todas las frases y giros gramaticales son tan claros que no mereeen
explicación ninguna? — ¿De su ortografía nada merece decirse? — ¿Del
uso y forma de ciertos tiempos de los verbos no seria conveniente
señalar y recojer su formación?
Este sistema podría, á la verdad admitirse en otro hombre mas
desprovisto de crítica, erudición y experiencia de la que propios y
extraños reconocen en D. M. A.; pero en hombre de su importancia,
limitarse á reproducir un códice por el códice, es una descepcion al
cumplimiento del deber que con ello se impone, deber que nosotros
deseamos que el Sr. A. satisfaga por lo mismo que puede hacerlo
con honra propia y de las letras catalanas.
Y’a que el Sr. A. quiere que solo tengamos que agradecerle la
impresión de tan peregrina y escelente colección de cuentos, fábulas
etc. y con ella la delicadeza, exactitud y buen gusto de la reproduc-
ción, conste que nosotros se lo agradecemos infinitamente, y que aun
limitándose como se limita, á ser un mero impresor de libros de an-
taño, presta un inmenso servicio á la literatura é historia patrias, que
todos, y nosotros los primeros debemos estimar.
Recomiéndase el nuevo libro á los que quieran solazarse con lo
que constituía la amena literatura de nuestros antepasados, lo mismo
que á los que quieran estudiar de una manera séria el estado de cul*
tura y moralidad de la época en que se compuso el libro.
Pues, ¿nada significa que no haya pecado por feo que sea que no
se cuelgue á un fraile ó á una monja? Y qué, ¿no solo se les atri-
buyan, sino que se cuenten con una libertad, mejor, con una crude-
za de lenguage que no consentirían nuestras costumbres por peores
tenidos por los mogigatos y falsos moralistas de nuestros dias?
No se crea con esto que se trate de indecencias á lo Bocaccio, es-
ta clase de literatura no pasó en tiempos antiguos los Pirineos, alu-
dimos á aquella libertad de expresión, picaresca muchas veces, de
que tanto alardeaban nuestros clásicos del siglo de oro de la literatu-
ra española.
Merecería en verdad dicho libro que los aficionados á la literatura
popular lo estudiasen con toda detención para desentrañar el carácter
y origen de la superstición de la edad media, bajo este punto de vis-
ta es sumamente interesante y ofrece abundante cosecha.— Esta clase
de estudios que se inauguraron entre nosotros con mucho empuje ha-
ce pocos años han decaido mucho por haberlos abandonado sus prin-
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879
cípales cultivadores, seria muy conveniente para las lelras patrias que
se reanudasen con seguridad de que hoy serian mejor acogidos, pues
sobre haber progresado la cultura pública, poseemos mayores y me-
jores dalos para levantarlos.
Una última observación. El libro de que damos cuenta a nuestros
lectores claro está que había de estar escrito por un eclesiástico, esta
circunstancia da mayor importancia al estudio de las 372 anécdotas,
cuentos, fábulas, etc. de la colección, y explica el sentido y alcances
de alguna de ellas. Nosotros deducimos la profesión del autor, no
porque él lo diga, sino porque claramente se desprende de los mila-
gros que explica y que ora sirven para recompensar, ora para cas-
tigar á los que no cumplen con los mandamientos de la Iglesia.— No
deja de ser esta una de las partes menos curiosas del libro editado
por D. Mariano Aguiló á quien enviamos una última felicitación; y no
porque no baya más que aplaudir, pues una de las cosas más precio-
sas del libro son las viñetas de una perfección acabada, casi diríamos
impropia de la época, riquísimas en dalos para la indumentaria cata-
lana, adorno este que por sí solo recomienda la publicación.
Adviéitase que este es el primer tomo de esta rica colección de
anécdotas y ejemplos, de modo que en el segundo, y en el prólogo
que precederá á toda la obra puede todavía darnos el Sr. Aguiló un
estudio de la gramática y lengua del autor de los Eximplis , y la fi-
liación de sus fábulas y apólogos que nosotros deseamos que escriba,
ya que sobre poder hacerlo magislralmenle no dará ocasión á que la
critica extrangera nos acuse de publicar esta clase de estudios á la
antigua.
S. Sanpere y Miquel.
Citania.— Alterthümer in Portugal ton E. Hübner.— Berlín 1880. — 43
pág. en 8.°
Este estudio del sabio epigraíiista aloman publicóse primero en la
revista Hermes. — Desde que en la Academia se dieron á conocer las
antigüedades de Citania estas han ocupado la atención de arqueólo-
gos nacionales y extrangeros; últimamente los miembros del Congreso
antropológico de Lisboa hicieron una excursión en corporación á dicha
ciudad (?), lástima que el Sr. Adolpbo Coelho redactor de la Revista
de ethnologia y de glotología portuguesa en cuyo primer fascículo pu-
blicó un estudio onomatologico de Citania no conociera el estudio
del Sr. Hübner.
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580
Conocidas en España las antigüedades de Citanfa, no importa la
descripción que de ellas hace con mano maestra el decano de ]a fa-
cultad de filosofía de Berlín, ei punto verdaderamente importante*/
litigioso, es el del nombre con que se conoce la localidad.
¿El nombre de Citania , es nombre antiguo ó moderno, popular ó
erudito? — A estas preguntas no se contesta, ni Citania se conoce por
documentos de ninguna clase, ni de memoria de vivos Citania ha de-
jado de llamarse así. — De esta oscuridad, sin duda alguna sensible
para la ciencia, se arma el Sr. Coelho para fustigar á los filólogos y
arqueólogos que se han empeñado y se empeñan en estudiar el nom-
bre de Citania. — Citania, dice, es cum enigma, mas ha poucas pes-
soas que se conformen!, como nós, como a existencia de esphiogues
e nao se atirem audazmente ao monslro para multas veces o subs-
tiluirem por un monslro maior.»— pág. 37. — La observación es exacta;
pero como mas de un esfinge ha hablado á pesar de haberse aumen-
tado su monstruosidad, el Sr. Coelho no debia en su estudio solo li-
mitarse á la crítica de las explicaciones que se han dado del nombre
de Citania , sino que le tocaba esponer su opinión, aunque ya sabe-
mos que puede contestamos que ha interrogado á la esfinge y que
esta ha callado.
El Dr. Hübner recordando un texto de Valerius Maximus que ha-
bla de una urbs Cinginnia en Lusitania, pregunta si no es esta la Ci-
tania de nuestros dias. Esta atribución no la ha discutido el Sr. C.
por la circunstancia dicha.
Dificultades filológicas para explicar el cambio de Cinginnia en Ci-
tania existen realmente, pero aquí es de notar que si no existieran,
los espíritus críticos, positivos, argüirían en contra valiéndose de que
es imposible que en el transcurso de los siglos no hubiese cambiado
el nombre cuanto tanto ha cambiado la lengua.
Nosotros nos inclinamos á la opinión del Dr. Hübner. Sobre ser
su nombre céltico ó Ibero, entiéndase que ne consentimos la explica-
ción del Dr. H. sobre el sufijo it-anüs que dice ser común á los
nombres ibéricos— no célticos— sino en el sentido de no adoptarse
tal terminación por los antiguos á los nombres célticos, es decir en-
tendiendo por ibérico todo nombre que no sea céltico en lo que tal
vez estamos conformes con dicho señor, pues escribe— das Suffix-tí-
anus — ist in den Ñamen iberischer (nicht Keltischer) Vólker in Hispa-
nien sehr haufig. — pág. 8.
Para Cinginnia recuerda el céltico Cingetorix y el ibérico (?) Cinga
(Cinca). Cinga puede explicarse por el puro ibérico esto es, por el
éuskaro, pues tenemos Zinkha que explicaría perfectamente el nom-
bre del rio hoy llamado Cinca así bautizado por el erumor plañidero»!
de sus aguas.»)
S. Sanpkre y Miquel.
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581
Cabria de Jesuítas ilustres, por el P. Fidel Fita y Colome. — Madrid
1880 — Pág, Í80— en 16.°
Pocas defensas podían intentar los PP. Jesuítas, en esta nueva era
de persecución para ellos, más segura y etica/. <jue la emprendida por
su digno miembro el P. Fita.— Jesuítas muy ilustres ba tenido la
- compañía en España, y no todos figuran en la Galeiia , en ella falla
el P. Masdcu cuya omisión sentimos vivamente, aunque tai vez nos la
explicaríamos, tratándose de un libro escrito por un jesuíta catatan.
— La casualidad hace que hoy publiquemos uii trabajo inédito del au-
tor de la Historia critica de España — que no será el último— y su lec-
tura bastaré para convencernos á todos de las razones que militaban
por habérsele incluido en la Valeria, como tal vez de las que obran
para escluirle.
No todas las vidas reseñadas en el libro del Sr. Fita interesarán
por igual á los lectores de la Revista de Ciencias históricas, algunas
tienen sin embargo para nosotros uhu importancia escepeional tal es
la del P. Larramendi.
Limítase el Sr. F. para Larramandi lia reproducir una carta suya
inédita del Archivo de la Academia de la Historia, á la que añade
algunas breves noticias de la vida del ilustre euskarisla. La publica-
ción de tan peregrina carta merece lodo nuestro aplauso, aunque fue-
ra en parte couocida, pues en su tiempo no dejó de causar sensa-
ción, como hoy se dice, como que en ella cuenta entre otras muchí-
simas cosas que á causa del prólogo de la obra matemática del insigne
Jorge Juau— «el Inquisidor geucial y calificadores arrugaron mucho la
frente; como que se escandalizaban de la opinión del movimiento de la
tierra, sin respeto a la condenación de Roma en el triste Copérnico y
Galilco. Pero el Padre Burriel citado esgrimió la espada de su eru-
dición con tan buena forluua, que convenció á unos y á otros, y
quedó triunfante, y sin mudarse nada en la obra, más que suponerlo
por modo de hip'lcsis: que aun así no ba sido poco que nuestra In-
quisición, con sus escrúpulos sobrados, no la baya mandado suprimir
y pueda contarse por un milagrilo»— pág. 231 y 232.— Con esto se ve,
y por testigo de la mayor escepcion, lo que era y para lo que senia^
y lo que sabia la Inquisición española cu el siglo de Jorge Juan, NeWr
ton y La place.
Viene la carta del P. Larramendi á probar uua vez mas la desa-
piadada guerra que los frailes hacían á lus Jesuítas y vice versa, aquí
en España, dice, («no hay jausenistas ni apelantes, hay una continua
To». ii. 39
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frailomaquta ó guerra de frailes y sus clienlcs eonira nosolros.».. pá-
gina 253, y como ya es de presumir vista la ignorancia del Sanio Tri-
bunal de la Inquisición este en las controversias se ponía del lado de
los frailes y así sucedió en una polémica que sostuvo el P. Losada
como no supieron los contrarios ni qué decir ni qué hacer, atajados
y convencidos, el recurso fué el que es muy frecuente aquí en tales
lances; delatar las cartas á la Inquisición, y por su medio retirarlas
de las manos de todos los curiosos, con agravio de la verdad y de la
buena literatura — pág. 258. — Y hé aquí como se cumplió la ley divina
de que quien á hierro mata á hierro muere, pues de igual muerte pe-
recieron Jesuítas, Inquisidores y Frailes.
La carta dol padre Larramendi no tiene ripio, no solo bajo su
punto de vista político-social, sino en el puro literario. Por esta sola
carta puede y debe comprarse el libro.
S. Sanpere t Miquel.
Estudio critico filosófico sobre la monarquía asturiana , por D. Ma-
riano M. Valdés. Madrid. 1880.
(Véase la página 580 del tomo primero).
A propósito nos ocupamos de algunos sucesos de la invasión
mahometana en la Península y de los hechos de Pclayo, mas es-
iensamenle que no lo hace el autor del Estudio critico filosófico. Se
trata de acontecimientos sobre los que se repara discordancia en-
tre antiquísimas fuentes históricas casi contemporáneas, se trata de
citas ó frases que pueden significar mas de lo que parece y pasan
bastante desapercibidas por muchos historiadores, trátase de su-
cesos del mayor interés para la restauración de España. No
sabíamos hallar, para ocuparnos de ellos en las páginas de
esta Revista , ocasión mas oportuna que un artículo destinado á una
obra como la del Sr. Valdés, donde brillan el patriotismo provin-
cial, llamémosle así, (esta áncora cási única de salvación para Es-
paña, este ideal cási único que se le ofrece á la Nación para li-
brarse de la muerte,) á una obra donde con laudable diligencia,
se rcuuen y presentan al lector citas de autores y docuuieutos de
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583
los siglos IX y X Corroborando las afirmaciones del entusiasta es-
critor.
Observa el Sr. Valdés, hablando del establecimiento del reino
astúr, que allí (lo mismo en los Estados istmo-pirenaicos,) los es-
pañoles no vieron ya al alto clero al lado y en favor de los domina-
dores ó conquistadores,— los mahometanos,— conforme lo había vis-
to en los siglos de los godos, ni á la religión convertida en po-
lítica y enervante como restringida á que el clero fuese la clase
superior y directriz, lo cual dió fin al vigor y energía de la na-
ción, que por este defecto sucumbió ante pequeño número de los
invasores.
Pero del aspecto general de la política interior de Asturias en
el siglo VIII y en el IX, puede deducirse, que el alto clero se
ponia mucho al lado de los personajes de estirpe goda refugiados
allí al ocurrir la invasión ó allí nacidos mas adelante, y que a|
principio «los godos de casta real que habían entrado en la patria
«de los asturianos y habían elegido para sí fsibi) á Pelayo, tam-
ubien de régia estirpe, por Príncipe») (Sebast. Salnmantic.) eran la
clase gobernadora y directriz en Asturias, dominaban allí. De ma-
nera, que el espectáculo que cita el autor del Estudio no terminó
tan pronto. Y aquí se hallan el historiador y el mero aficionado ¿ la
historia, por ágenos que sean á la religión, en el caso de espli-
carse y aun hallar bien, que el clero católico se adhiriese á los
godos desde el siglo Y al Vlli, ya que eran los mas fuertes, no
cabia evitar su dominación, convenia á España que perdiesen de
la aspereza y violencia de sus antepasados, y el clero mas que el
país podía conseguirlo. En los primeros tiempos de la reconquista
la Iglesia les consideró como los mas poderosos y aptos para la
direcion militar y el gobierno, y por esto le daba autoridad é in-
fluencia poniéndose á su lado.
No le toca á un escritor natural de la España castellana y me-
nos si es asturiano, hacer constar que en otros puntos de la Pe-
níusula se organizó, al tiempo que en Asturias, la resistencia á los
mahometanos y surgieron Estados tan antiguos [como él de Pelayo.
Corresponde esta tarea á los escritores de las regiones istmo- pire-
náicas; en este concepto nos loca repetir, bien que innecesariamen-
te, por conocerlo mejor los lectores que nosotros, que á lo largo
de los Pirineos ístmicos^ el levantamiento armado del país fué si-
multáneo á la entrada de los mahometanos en estas regiones sep-
tentrionales y orientales, no probando contra su existencia el si-
lencio de la Crónica llamada del Pacense ó de Isidoro menor, co-
mo no prueba contra la existencia del reino asturiano. Antes bien
el Pacense nos habla de una derrota de los árabes en los Piri-
neos, mientras no dice una palabra de las que sufrieron en Astu-
rias, Galicia y León en lu primera milad del siglo VIH reinando
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Pelayo y Alfonso I su yerno, (¡fasta 757). (1) Pelayo y Asturias
fueron el todo para la restauración de la España central, occiden-
tal y meridional, pues en ellos se apoyó la de Galicia, en ellos
la de León y Castilla la Vieja, y en estos dos Estados la de Cas-
tilla la Nueva, y la de Estremadura y Andalucía. Ni cabía fuese de
otro modo, porque desde Asturias y la Cantabria occidental, (país
de Santander,) la mas sometida á Asturias, solo al frente y á la
derecha podía la resistencia española estender el influjo de sus ar-
mas: que hacia la izquierda, la repugnancia de Alava, Vizcaya y
Guipúzcoa á la sumisión y la aspereza del terreno en Guipúzcoa.
Navarra, Aragón y Cataluña, lau distantes de los centros leonés y
castellanos, mas del aslúr, se lo dilicultaban y le obligaran á di-
vidir sus fuerzas exageradamente. Para estas regiones liudautes con
los Pirineos ístmicos el todo tueron las resistencias que ellas mis-
mas opusieron á los sarracenos; nada para ellas fué el reino de
los asturianos; antes bien, cuando estos se propusieron someterles,
subleváronse como hacían los gallegos, en defeusa de su autono-
mía, desde que empieza la segunda mitad del siglo Vlll. (I) Basta
(f) Abdelmelu (Abdelmelek benCotlam) « Corduba e.ciliens cum mnni mana
publica subvertiré nititur Pyreuaica intuí hilan tium jvga et erpeditiouem per toca dirigen s
augusta vihil jiros perum ge*sit. Comiclus de D i poteutia a qua Christiani tándem
perpauci montium pinnocula retínenles proestolabaul (ó postulaba ut) et deria (ó dubita)
amplnts hiñe inde cuín mant* valida appetenis toca multis suis bella toribus perditis sese re -
cepitin piano repatriando per Deria.— Isiduri Pacensls seu minoría Cbron icón. —Esparta
Sagrada. T. VI.
Isidoro el menor seftata este suceso en la Era 772, auo 73Í; los fcislor (adores
Arabes en tos artos 115 ó llü de la Hegira, 736 ó 37 de J. C. según Conde en el 118
que cuenta 737 do J. C. Oirá denota del propio gefe árabe sertola Conde en el 115
que cuenta 733. Se podría creer, que esta derrota del Abdelmelu de Isidoro tuvo lu-
gar en los montes asturianos, pues Sebastian de Salamanca, del siglo IX, les llama
Pirineos [mtra Pyriuei portas) é Isidoro dice que el caudillo árabe fué derrotado en
los Pirineos por unos pocos cristianos. El Deva de Asturias sale de unos montes los
Picos de Europa), que Sebastian llamaba Pirineos, el Deva de Santander lo mismo,
él de Guipúzcoa sale de los Pirineos Ístmicos. Que la derrota de Abdelmelek ocu*
rrióen estos y no en los de Asturias llamados Pirineos asturianos ó cántabros, se
prueba porque los rios Deva que salen de los picos de Europa, el Deva cántabro y
el Deva astur, no pueden servir tanto como el Devade Guipúzcoa para volver á
las llanutus y al pais ocupado por los mahometanos [sese recipere in plano et repa-
triare jier Devia ) y el Deva de Guipúzcoa si, desde que empiezan sus valles más
altos, pasando á Vizcaya, Alava y la Hioja Se prueba más diciendo los autores Ara*
bes de Conde, que las denotas de Abdelmelek ocurrieron en el Afrsnc, que asi lia*
inaban á las regiones lindantes con los Pirineos Ístmicos, asi de acá como de la
otra parle; que á las Asturias inclusa Cantabria, como á Galicia, llamaban Djalikva
ó Galicia
(2) Ei reino asturiano con Alfonso 1 libró de los mahometanos una gran parte
de Galicia, mas no de la Vasconia comprensiva de las Vascas y Navarra. K! mismo
cronista Sebastian, al enumerar las conquistas del biavo yerno de Pelayo, espresa,
que esas regiones siempre estuvieron en posesión de sus propios naturales. {Alara
namqxse Vizcaya Aluoue et L’rdunia a tuit Íncola reperiuntur semper ene pcsseisae sieul
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o8S
tener delante el mapa de la Península y considerar lo montuoso
del país y la falta de vias de comunicación en aquella época, pa-
ra comprender luego, que el levantamiento de Asturias no pudo ¡u-
fluir en él de los pueblos istmo-pirenaicos ni estos pudieron ser
súbditos del . reino aslúr. Que la Canlábria abarcase la montaña de
Santander, parle de la Rioja, Alava y Vizcaya, que por el matri-
monio de la bija de Peí ayo con Alfonso y por el entronizamiento
de este hijo del duque Pedro de Cantabria, esta región quedase
súbdita de los reyes asturianos, se comprende. Pero las noticias
que se tienen de la alta Yasconia en aquellos siglos no prueban
que de Asturias le viniesen auxilio ni ejemplo para la resistencia
á los mahometanos: solo intentos de someter el pais Vasco y Na-
varro ya en la segunda mitad del octavo siglo.
Como la Yasconia abarcaba la Navarra baja y parle de la Rio-
ja, aun para aquellos autores según los cuales la Canlábria com-
prendía VizcQva y parte de Alava y de Guipúzcoa basta Fucnler-
rabia y Pasages, — los vascones sometidos al reino aslúr podian ser
los mas distantes del Pirineo ístmico, los que hoy pertenecerían á
los alaveses, néjanos y bajo -navarros. El cronista Sebastian decla-
ra, que Alava, Vizcaya, la Navarra de Pamplona y parte de la pro-
vincia actual de Santander quedaron libres del yugo mahometano,
como que sus moradores y vecinos las poseyeron siempre. No nie-
ga que otras regiones de la Península quedasen libres de la in-
vasión, no limita la inmunidad á los que enumera. El primer his-
toriador que pretendió serlo general de España, á principios del
siglo XIII, el arzobispo de Toledo D. Rodiigo, es quien afirmo;
que' los árabes ó sarracenos habían ocupado toda España escoplo
algunas porciones que habían quedado en los montes de Asturias,
Alava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Aragón. (1) «El antiguo fue-
ro de Sobrarhe solo dá por salvadas de la invasión mahometana
Galicia, Asturias. Alava, Vizcaya, la alta Navarra y el alto Ara-
gón.») ( 1 ) Ninguno de estos documentos habla de Cataluña, ó por
Pampilona Drjus eal atque Ilerroza). En 761 los Vascones so levantaron contra el rei-
no astur, después los Gallegos, reinando Froíla. En 775, 880, 90 y en el si^lo X ocu-
rrieron levantamientos de los gallegos bajo difei entes conceptos contra el reino do
Asturias, los vascones lucharon en el siglo VIH contra este Estado; solo eu 761, en
el mismo y en ol IX contra los francos y á Unes de este, otra vez contra Asluiias.
ti) Sarro can euim totam Hiapaniam ccupaerrunl, gntis Golhta for filadme jam con-
trita ncc uiicubi residente, exceptü panas reliquiis quue in montanis Asturiarium, el l'isca -
giw, A latee, Guipúzcoa. Ruchouia el Aragjnim remanaerunt. Asi dice Bodrigo de Tole-
do. Su inas antiguo traductor al castellano vierte asi este párrafo: «E non tincó lu-
gar fastas que se pudiese amparar sino muy pocos deslos en las montañas de Astu-
rias, Alaba, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra é una partida de Aragón »
[i) «Entonces se perdió España entro a los puertos sino en Galicia ellas Astu-
rias el daca Alava, Biznaya, el dolía parí Bastan, el ia Berrueza, Doyerri el cu
Ausj el sobro Jaca, el cucara en Koucui ; eu Sarazaz, en Sobrurbo el eu Alisó.»
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que no ]a considerasen como parle de España, ó porqoe sabiendo
que los mahometanos habian pendrado en Francia por los Pirineos
orientales, creyesen bien ligeramente que había caído bajo el
alfange todo este Principado. En todo caso, en este eslremo
oriental, como en los demás Pirineos de Cataluña, Aragón, Nava-
rra y Guipúzcoa, nada fue el reino de Pelayo y de los Alfonsos
que lo fué todo para Asturias, Galicia ó si se quiere para toda
la Cantábria del siglo VIH y para la Vasconia baja. No fué iui-
ciador ó ejemplo de la resistencia, que principió independientemen-
te de él, ni fué dominador. La Vasconia de Alava, la Rioja y la
baja Navarra podrá, en caso, dar razón, de los vascones domina-
dos por Fruela I, Ordoño I y Alfonso III de Asturias; no la Vas-
conia de la Guipúzcoa, la Navarra y el Aragón altos.
Resolta inexacto atribuir á Pelayo y Asturias todo el movimien-
to de resistencia á la invasión mahometana, pues independientes
de ellos surgieron en los Pirineos ístmicos los núcleos qne forma*
ron el reino de Navarra, los condados de Aragón, Pallars, Urgel,
y Cerdaña, el Principado de Quinliliauo de Moutgrony y el conda-
do-marquesado de Barcelona. Y así como del siglo XV acá se ha
generalizado entre los escritores de la España castellana prescindir
de los Estados pirenáicos ó darles menos importancia de la que
tienen en la historia de la reconquista de España, así es antiguo,
secular, entre los historiadores no catalanes, prescindir del núcleo
de resistencia que hallaran los mahometanos en los montes orien-
tales de España, en el Este y el Norte de Cataluña. La atención
no se ha lijado bastante cu varios pasages ó meras frases de los
historiadores árabes de Conde, por citar una obra conocida de
muchísimos, que manifiestan la existencia de un movimiento beli-
coso, hostil á los árabes, en los Pirineos catalanes.
En boca de Muza-bcn-Noseir contestando al califa Suleiman,
pone un historiador mahometano: «que los del Afranc eran infini-
tos, prontos y animosos en acometer y pelear, medrosos y tími-
dos en la fuga.» El Afranc de los mahometanos abarcaba la región
mas oriental de España, era Cataluña con las regiones limítrofes
de la Galia goda ó Scptimauia. Faustino Borbon cita un historia-
dor mahometano quien nos dá noticia de la parte que tomaron
las regiones de Gerona y otras de Cataluña en el gran levanta-
miento ocurrido en tiempo de Abdelaziz contra la dominación ára-
be, (del que hablamos en la primera parte de este artículo.) Vol-
viendo á Conde, vemos al Gobernador general Ayub «pasar á las
ciudades del eslremo de Afranc y asegurar aquellas fronteras de los
montes de España oriental,» lo que iudica si estaban poco seguras
para los árabes y no podian estarlo sino por los movimientos de
los españoles de esta región oriental, pues en aquella época ni ios.
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francos ni los -aquilanos se hallaban lodavfa precisados á ocuparse
de la invasión sarracena. Antes del año 753 refiere Conde la («re-
belión de los cristianos de los montes de Afranc en España,») la
cual era efecto de «las ventajas obtenidas por los de Narbona» ba-
jo cuyo nombre entiende dos cristianos de la Galia. Narbonense»)
animados por la gran derrota de los muslimes en Tolosa, en 751.
La subyugación de aquellos cristianos montañeses por el emir Ab-
derahmau el Gafeki la refiere á España el historiador árabe y el
Afranc de España lindante con la Narhonesa era Cataluña. En 733
ó 34, después de la batalla de Tours y del cerco de Narbona, «el
nuevo emir Ahdelinelic-ben cotam obtuvo pocas ventajas contra los
cristianos en el Afranc y estos recobraron alguuas ciudades.»; Si los
cristianos antes de la venida de Abdelnielic habían reducido á los
muslimes á Narbona, cuando recobraron ciudades en tiempo de es-
te emir, probablemente serian ciudades de esta parle de los Piri-
neos orientales, pues antes habian encerrado á los invasores en la
capital de la Narbonesa. Y esta lucha la sostuvieron los españoles
de las regiones orientales, ó sea los catalanes, pues \a los francos
con Carlos Martel se habian retirado á Francia. Las dificultades
eran cada dia mayores para mantener los muslimes la conquista
del Afranc, dicen los historiadores árabes: estas dificultades, pos-
teriores á la retirada de los francos, no podían venir sino de la
resistencia y la guerra opuesta á los sarracenos por los cristianos
de Ijs Pirineos catalanes y de la Narbonense. Al año 737 re-
fieren los mismos historiadores ola derrota impensada y sangrienta
que sufrió en los montes de Alhortat (los Pirineos ístmicos) el ejér-
cito rauslim conducido por Abdelmelic al regresar de la tierra de
Afranc.») (1) En 738 ó 39 esc rebelaron algunos pueblos del Norte
de España y este emir rompió y deshizo algunas partidas de re-
beldes cristianos.» En 746 y 47 («mientras los muslimes de España
se devoraban en luchas furiosas, los reheldes inquietaron las fron-
teras de Afranc y el emir Jusuf, el Fehri envió contra ellos á su
hijo Abdcrahman,» lo que indica nuevos movimientos armados de
(I) Si realmente el texto de Isidoro el menor, llamado El Pacense, trae: r*/>a-
triando per Devia , no pudo ser en Cataluña la den ola de Abdelmelic, pues el Deva
no eslá en el Principado. La derrota que ella el Pacense será la segunda que trae
Conde, años 1(8 de la Egira. 73? J C : «la derrota impensada y sangrienta sufrida
por elejérdlo ir.uslim en los pasos y asperezas de los montes de Albortst al vol-
ver de la tierra de Afranc á España muy adelantada la estación de las lluvias.»
La que trae Conde en los años 115 de la Egira, '33-34 do J. C. sufrida por Abdelme-
llc: «guerra poco Livoiableá las armas muslimes en Afranc, como que los cristia-
nos recobraron algunas ciudades y se íuó dificultando el mantenimiento de la con-
quista», pudo ocurrir en Cataluña. Ambas en los Pirineos Istmicos, los qüe separan
España del Afranc.
Dice Rodrigo de Toledo, que Abdelmelic, derrotado en los Pirineos, se retiró ét
la Celtiberia y que esta es Cataluña. Pero ni una cosa ni otra e?tán demostradas.
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los españoles en los Pirineos ístmicos. «El día 1 de rabié segun-
da. año 139 de la Hejira, los muslimes acaudillados por el wazir
6 lugarteniente Suleiman ben Xihab fueron acometidos por nume-
rosas tropas de cristianos de los montes de Afraoc que impedían
las comunicaciones con los muslimes de Narbona. En los puertos
de aquellos montes fueron vencidos y padecieron gran denota aquel
dia los muslimes; allí murieron peleando Suleiman y la mayor par-
te de su gente. Grandes eran los movimientos y juntas de gente
que hacían los cristianos de los montes orientales de España, in-
comunicaban con los muslimes de acá á los de Narbona; se trató
de contenerles con estas algaras terminadas con la derrota de Su-
Iciman.» (2 Setiembre 756.)
Todas estas liases de la obra de Conde atestiguando el movi-
miento de los Pirineos catalanes contra los árabes desde que ocu-
rrió la invasión, las ha desatendido la generalidad de los historia-
dores españoles. No pudiendo establecer, romo han hecho con -las
Vascongadas y Navarra, que los Pirineos de Cataluña dependían de
los reyes asturianos hasta mediados del siglo VIH, y no hallando
á los francos hasta que poseyeion Narbona en 759 ó hasta la en-
trega de Gerona á Carloinagno eu 785, la mayoría de los historia-
dores de España se desentiende del oriente y del norte de Ca-
taluña durante la primera mitad de aquel siglo, después los con-
sidera solo como una comarca ó provincia fronteriza de Francia y
así la hecha, separa ó expulsa de la España cristiana ó de la re-
conquista.
El principado de Quintiliauo de Monigronv desde 736 y la pro-
bable derrota de un ejército franco-nquitono de Carloruagno en 778
por los montañeses catalanes, pasan desapercibidos á muchos his-
toriadores. También las siguientes reflexiones sobre las derrotas de
Abdelmelik en los Pirineos. Una de ellas, no la que cita el Pa-
cense con el repatriando per Devia la de 733-34 , ocurrió yendo en
ausilio de los muslimes de Narbona sitiada por Carlos Martel y los
Traucos. Debía pasar Abdelmelik ó Abdo I Mélic por la Cerdaña ó
por el Rosellon, y sus vencedores hubieron de ser los españoles
del Pirineo catalan, muy verosímilmente los que tenían á Monlgrony
por fortaleza avanzada y por caudillo á Qti ¡ n tilia no príncipe en
736. Las crónicas francas y las árabes, al menos las primeras, si
los vencedores hubiesen sido los francos, lo dirían; prueba de que
fueron los independientes de nuestros Pirineos. Okba, sucesor de
Abdo-I-Mclic en el mando de los árabes, envió socorros de tropas
á los de Narbona por mar, en 737 ó antes; lo cual indica bien
como los independientes del Pirineo catalan eran tontos y tenían
de tal suerte ocupados los pasos, que temió el gefe árabe una se-
gunda derrota si su ejército de socorro iba á Narbona * por tierra.
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S89
Al desembarcar fue derrotado y no conslnndo en las crónicas de los
francos que á estos se debiesen tales derrotas, debiéronse á los
habitantes del país seguramente.
Se ha reparado poco en que el Pacense, hablando del emir AI-
liaor dice, que procuró conquistar la Narboncsa; fGalliam Xarbonen-
sem petitj no dice que la conquistase, y solo de Zaina. Ac Camh, ó
Alsamah, dice, que al fin la hizo suya, ( postremoque stiam fácil).
Solamente á la resistencia de los catalanes pudo deberse la tar-
danza en la conquista, mientras no se reunió un gran ejército
musulmán para arrollarles. No es evidente ni es indudable, que los
árabes dominasen lodo el país de acá y de allá de los Pirineos
orientales al mando de Muza ben Noseir en 712 ó 13, como re-
fiere Conde. Isidoro el menor no dá por conquistada la Narbonc-
sa y por consiguiente toda Cataluña, basta 719 (Cía 757) por Za-
nja ó Ag-Cama. El continuador del Bidareuse, mas antiguo aun,
pues acaba en 721, lo mismo. Los Anales de Aniana con la Cró-
nica de Moissac, que alcanzan á 816 y 18, dicen, que el año no-
veno de su entrada en España los sarracenos sitiaron y lomaron
Narbona. Si la liabiau tomado Muza ó Albaor años antes /cómo la
habían perdido? Si entonces la poseyeron por vez primera ¿qué
había sucedido durante aquellos años? (1) Los historiadores árabes
de Conde atribuyen al emir Albaor el haber penetrado en la Naibo-
neuse y conquistado Narbona. El Pacense, mas antiguo que ellos,
no fija hasta el año 719 á 20 la dominación (f acere suamj de aquel
país por Alsama ó Zama y la sujeción de la España citerior (Ca-
taluña en ella) á los impuestos ó vecligales como la ulterior, in-
dicando así que la citerior no fué dominada basta aquel año. (2)
Los mismos autores árabes nos presentan á los cristianos de los
montes de Afranc rebelados contra los muslimes después de la ba-
alla de Tolosa y de las ventajas de los habitantes de la Narbone-
(t) ¡zit.... Galliam quoque Xarb mensem per ducem r.rercitu* Mazlema (més adclan*
to Zama) nomine suam fecit: gentewque francorum frecu ntibus betlis eslimulut.— nielar.
Chionic Coniimiat ad Kr. 759.
EralSi Alhaor Gnliiam Norbmmsem prfit ... et Hiberiam eileriorem se subrigil
Correspon len alaño 7 5 ó 16, osle adelantarse ó levantarse poco á poco (mfcri-
gere) hácia la España situad* entre el Kbro y los Pirineos Ístmicos y ese pri curar
la conquista [prtere) de la Narlmnesa, indicando que los muslimes todavia no eran
dueños do esta parte oriental de la Península, apesar de lo que afirman los autores
órabes de Conde, mús modernos que el Pacense.
Era 757.... Izit. ... per ducem Zuma. ... postremo Xarbonensem Galliam suam fácil ...
—Año 719 ó 20.— Isidor. minor. dict. Paccns. Cbron.
Sema rex Saracenorum post VIIII (nono] atino qnn in Spartia ivgressi sutil Sornceui
Narbonnm obsidet ob*ess nuqu* capit l/o«»r tertio ad obddendam Talosam Pergunt
Anian. Anual et Moissac. Cbron.— Año 7:0 ó 21.
(2) Era 757 Izit per ducem Zama..,. u'teriorem tel cileriorem Hiberiatn pro-
pio siglo ad tecligalia infere tula d scribit.— Isidor. miu. Pacens. dict. Chronic.
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590
sa contra los invasores. Pasan así por alto nueve ó diez años de
iudependeucia, sin tenerlos en cuenta la generalidad de los histo-
toriadores, como pasan por alto los movimientos armados de los
catalanes del siglo VIII contra los sarracenos.
Prescinden de aquellos cristianos del castillo de Tarrasa que
permanecieron medio independientes, como la especie de reino de
Teodomiro, Teudimer ó Tadmir en Orihueia. y que llegaron basta
el siglo IX, así como este reino acabó á mediados del VIII- (1)
No se fijan en que el mismo emir Ambessa que pacíficamente se
apoderó de muchos territorios hasta Nimes, íué derrotado y puesto
eu fuga. (1)
No ven en Cataluña más que á los árahes y á los francos. A
los árabes, acaudillados por Muza, apoderándose de «Barcelona. Ge-
(1) Gothos si ve hispanos inira Harchinnnam famosi n omi nú civitatem reí Terra •
tium catlellum cohabitantes stmul cum hú <mnibu e qm infra ew ídem comitatum Barchino-
tics hinpanú extra civitatem queque consútunt qwxvm progenitores crudehsimum jvgttm
inimicúsimas chrútiani nominis gentil taracenornm eiitantes ad eoe {impera toree Carolum
et l.udnvicum) fecere confugium et eandem civitatem Uhntm magnce potentiae ¡ibcnter con-
donarunt seu trndiderunt et ab eorundem saroc*norum potesta te se rubslrahentes torvm
{ Imperatorum ) nostrceque drmum libera et prompta volúntate te sutgecerunt — Precep-
lum confirmationi* Karoli regis comilatus barcinonensis hispanis. 111 Id. lun. anao
IV. propc Tolosam.— Año 8VL
De eslo documento se desprende, que los de Barcelona, los del caslUlo de Ta-
rrasa y los demás españoles y godos de este condado entregaron voluntariamente
la ciudad á Carlomagno y A Ludovico Pío. sustrayéndose á la dominación sar-
racena y asi lirismo se sujetaron A ellos y á Carlos el Calvo { eornm no%trceque' . Cuan-
do & los albores del siglo IX el ejérciio acaudillado por Guillermo de Tolosa y Ludo-
vico sitió y lomó Barcelona ó los musulmanes, los habitantes del país y los de la
ciudad, según el precepto constitucional de Carlos el Calvo, se declararon por los
monarcas francos. Varios autores del ?dglo IX, como Eginharrio ó Angitbeito, Ay-
motiio, Krmoldo Nigelo y otros dicen, que Barcelona unas veces era de los sairate-
nos, oirá de los francos, esto antes de 801. Después los sarracenos la lomaron al-
guna otra vez cuando era súbdita de los francos y si tío la ciudad, el territorio; asi
en 811 y 22. Los barceloneses se declararían por los francos en alguna ocashn en
el siglo VIH y contra lo« mahometanos. A finos del mismo Zato ó Zeid, Wall Atabe
de Barcelona, la devolvió f reddüa esl) a Carlomagno; asi lo dicen Egiuhardo ó Angil-
lieito. los Anales fuldenses, el autor incierto itero coetáneo de una Vida de Carlo-
magno y el mongo de Angulema, del siglo IX; señal de que la poseía antes, aun
cuando no luvle>e en ella guarnición ni gobernador. Luego Zaid le negó la obe-
diencia.
El precepto imperial ó carlovingio déla catedral do Barcelona, de Carlos el Cal-
vo ó de 8LI. lo sacaron el P. Diaxo y Esteban Balucio en el siglo XVII, del Libro 1 de
antigüedades, cartulario do la misma sede. BjIucío lo defiende de Pedro Casanovas
quien lo calificaba de supuesto. En su tiempo, los archiveros de la Seo asoguraion
al de la Corona de Aragón D Próspero de Bofarull, que el original del precepto exis-
ta en elfarchivo llamado déla Escalera. Mas este oiiginat. única prueba docislva
de la autenticidad del trasla lo que trae el Librr primas aniiquitatum, no ha parecido
por no haber existido, por haberse perdido ó por traspapelado.
(2) Ambúa re. r Sarracmorum cum ingevti exercitu post quinto anno Gallias aggrr-
ditur Carcasonam expugnat (t capit et usqut Nemauso pace cmquiwit et ábsides earum
Barchiitmta iramnuttit atque per fugam dilapsus abcesstt — Auniau. Aun et Moi¿ac.
Chionie.— Aüu 7*5.
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591
roña, Ampurias y otras (do las demás) ciudades de los montes
orientales*», — que alguna ciudad de estos montes pudo quedar libre,—
llevando á Barcelona los rehenes de la Narbonesa, venciendo siem-
pre á los cristianos de la España oriental, según los mismos his-
toriadores árabes; estendiéndose por el interior de Francia favore-
cidos á veces por los aquitanos. los godos y los galo- romanos que
repugnaban el domiuio de los francos; — á estos sitiando á Narbo-
na en 737 acaudillados por Carlos Martel, infestando la Narbonesa
desde 752, en que su rey Pipinu recibió de Ausemondo varias ciu-
dades, (1) sitiando luego á Narbona. (2) señoreándola en 759 á con-
dición y juramento de permitir á los habitantes gobernnise por sus
leyes godas, matando los narboneses á los sarracenos de guarni-
ción y entregándola á los francos; ( 3 ) al Wali de Barcelona y Ge-
rona sometiéndose al rey de estos, ( 4 ) después que lo hubieron he-
cho el Rosellon y Conflent; á Carlomagno dando Urgel y Cerdada
al conde Aragonés Aznar Galindez, ó recibiéndolas de este; (5)
( 1 ) Armo DCC.LU Ansemondus Golus Nemauso ciritatem, Magdalonam t Agatem, Bi -
ierran Ptpino regi Francorum tradidit Ex ro din Franci Narbonam infestant. [Id ) Nimes,
Agita, Bezicrs, Magatnna; osla, ciudad episcopal, con puerio, junto A la laguna de Ma-
guelonne, en el pueblo de esto nombre, puerto de los sarracenos en la Narbonesa
A poca distancia de Mcntpeller. en territorio de Frontiñan. A la diócesis de Magalona
pertenecía el monasterio de Anlana famoso por sus Anales del siglo IX. Carlos Mar-
tel la arrasó. Solamente el Orbieu y algunos territorios separan Agda y Bezíera, de
Narbona y separaban en 753 A los francos, de los Arabes y godos.
(*) Afino Dominica incarnationis DCCLIl. Pipinu» rex exercitum duxit «n Goihiam
Narbonamque cirit »/*m in qua adhuc narra cent latUabant obsedit. Teutatis itaque pluribus
argumentis — Met tenses Annales.
(3) Atino DCC.LVIIll Franci Narbonam obsident datoque sacramento gotis qui tbi
erant ut ti ciritatem partibn s traderent Pipini regis francorum per m iteren l eot leg r m suam
habere; quo fado ipsi gnti saraceni* qui in presidio itlius erant occide ni ipsamque ciritatem
par tt bus francorum traduut.— Anuían. Aun. el Moisac Oh ron.
Los autores árabes diceu «que el cerco de Narbona duró 9ei« años y meses, que
los muslimes la perdieron el año 14* por confiar su guarda de cristianos » La dura-
ción del sitio corresponde con lo espresado en el año 75* por los Annales Annianenses
et ti* tientes .
( 4 ) Solinvan dux Sarro ce norum qui Barcinonam Gerundamque ciritatem regebat Pi-
pini se cum ómnibus qua ha bebat dominattoni subdidit — Mellen, fraocor. anual, ad. an.
759.
( 5) Entre 768 y 78. Item Genera comitum Ara ganen si vm 52 Perrexit igitur Az-
nar i Galindones ad Franciam et projecit se peJibus Carlimagui et donavil itli populuiio-
nem Cerretaneos et Orbiello ubi et tumulatum jacet. postea qurque Colindo Asnari acc'pit
comilatum patrie sui.
Estas palabras <fcl Códice de Meyá rectificado por el de León, pueden significar
que Aznar Galindez recibió de Carlomagno la Cerdsña y el Uigel, ó que se los dió:
tal estA redactado. I os veinte primeros números del Códice traen la genealogía de
los reyes de Navarra hasta la Era 1072, Año 1034. El n 0 21 trata ya del conde ara-
gonés Aznar Galindo; pero tan confusa es la redacción, que no es fácil fijar comple-
tamente, si el Centulo Aznar A quien mató Aznar Galindez era el primer suegro do
este. Un Céntulo Aznar hijo de Aznar Galindez, ó quien no sucedió en el condado t
aumenta la confusión. Tampcco »» ve claro, si fué Aznar Galindez hechado del con-
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al mismo Carlomagno lomando rehenes á los gefes - .sarracenos de
Barcelona y Gerona, ( 1 ) en 778; en 782 (812 menos 30) y antes
concediendo á los españoles de los territorios de Barcelona, Gero-*
na, Vicli de Ausona, Desaló, Ampurias y oíros, la investidura de
terrenos de estos países y licencia para desyermarlos, indicando
ser ya el monarca de esta parte de Cataluña; ( 2 ) á los gerunden-
dado ó hechó á su segundo suegro Iñigo Arista. Véase dicho confuso número:
21. Asnari Galindonit accepit uxor el genuit filio* Ceutolles Azuari el Calinda Az -
nari el domina Matrona. Jeta matrona fuit uxor Garete Malo fiiitim Gaiindi Helnscrttenes
et domine Fatulo et quare in tilla que dicitur Huíosla inducerunt (¿quienes?) ewp in
arreo in diem S. Johaunis occtdtl Centolle A z nari et dmrnit sua filia (no puede ser el hi-
jo que no heredó el condado, sino el ptimer suegro) et accepit alia u.ror filia de Fa-
neca Arista et pepigit fedus cum tilo et cum maurn* et eiecil que cum d? comilatu.
Eu 778 Gdlindo Aznarez, según los escritores árabes, era conde de Cerdaña,
quien conspiró con los g*>fes árabes de Huesca y Barcelona contra Carlomagno al
venir este á España. Parece que este conde fué tributario ó feudatario del rey
franco unas veces y de los sarracenos otras.
Los 20 números anleriores del códice de Meyé traen la genealogía de los re-
yes de Navarra hasta 1034, Era 1072. Empieza el n.° 1 por Iñigo Arista: no dice
esta genealogía, como la de los Condes de Aragón, que una hija de Iñigo Arista ca-
sase con Aznar Galindez I; solo que Azuar Ga liudez li, nieto del I, casó con una
nieta del Ansia.
Luego la genealog. de los Cond. de Arag. da A Matrona, esposa de García el Ma-
lo, por bija de Aznar Gatindoz I: la genealog. de los Bey. de Nav coloca á . ..Ona
esposa de García el Malo á continuación de el hijo y ia hija del Arista, bien que un
claro ó blanco, por borradura del escrito, no permito decir si dicha Ona la daba
por hija dei mismo. Aparece pues, sino contradicción, confusión entre la una ge-
nealogía y la otra del mismo códice de Meyá en cuanto á los dos principes que las
encabezan; no es eslraño si son escritas en el siglo XI y se refiereu A personajes
del VllL Dice asi:
Ordo numerum regum Pampilonensium... :::::nneco cognomento Arcela genuit Gar*»a
Enneconis et Dita Assona qui fwt uxor de domenic. Muza qui genuit Doria et Terrero Dna... m
onam qui fuit ur or de Gansea Malo.
Para comparar:
Asnari Gulindanis genuit Dna Matrona. Jsta fuit uror Garete Malo.
(1 ) A mi. DCC.LXXVlll. Eodem anuo Dnus Rex Carolas ventt in lerrnm Galltciam
et adquisivit evita tcm Pampa ¿'.na , deinde accepit obsides in Húpania de cintatibus Abtluu -
di atque Ebilarbii quorum vocabulum est Osea et Darzelotui necwm et Gerunda.— Anual,
francor. Tilliens et Pelavian.
(2) noitram ccstiluram quam per XXX anuos v>l ompliui vestí ti fuimos et ipsi [isti
Hispaui mbi* Karolo sugges*entes) per nostrum douitum de eremo per unstram dalam liten -
tiam rclrnxerunt — Precep. Karol Iraper pro Uisp. comital. Bar ci non Gerund. Au-
aon. Bisuld. Empur. et alii. — Año 812.
Entre los españoles de estos condados quo recorrían al Emperador y habian re-
cibido de el la inveslidura de propiedades territoriales, figuran Qtiiniiliano, tal vez
hijo ó nielo del Quinliliano principe, señor de Moulgmny. (7H*-78j CasleUauo y el
presbileio salomón, do Moutgrony. Los condados se deducen de los nombres de (os
condes que van al frente del precepto. Los de Gerona y Vich so'ian ir unidos al de
Barceloua; no recordamos si en 812 constan condes particulares de ellos Notan
Vic-Vaiseile, quo en 809 el Conde Borrell puesto al frente del condado de Vichó
Ausona por Ludovlco Pío, estarla aun, pues asistió al sillo de Tortora. Aunque el
precepto imperial de 812 no se dirigiese á él, es probable que en 780 ó asi Garlo-
magno hubiese concedido la investidura de lerrepos eu aquel .condado, como en
el de Barcelona, ambos muy eslensos.
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&*»<;, entregando en 78!> su ciudad al rey franco, (1) á los árabes,
apoderándose de Gerona y Barcelona en 793 y 98, también de
Narbona; á los francos, recobrando estas ciudades en 797, 800 y
801; (2) á Ludovico Pío actuando en Cataluña la Vieja como Prín-
cipe y nombrando conde gobernador, si bien del pais; ( 3 ) en su-
ma á la Cataluña Vieja convertida desde la loma de Barcelona por
Ludovico Pió en marca, provincia fropleriza ó baluarte avanzado
del reino franco basta fine» del siglo IX y basta los del X. (i)
( 1 ) Eodem atino DCCLXXXV Gervudnrses hrmines Gmivdam cinto/em Knrnlo regí
Jrm/trferwií.— Moissac. Cronic.— an. DCCLXXXV indic. Vil Geritndam civitatetn hotnines
tradid'runl regi Cardo Beat. Víctor. Massilliens. Cron.
(* ) Historiado! es Arabes de Conde; historiadores do los francos como Fginhar-
do ó Angllberlo, el Anónimo Astrónomo, lo¿ Anales Bertinianos. También el poeta
Ermoldo.
(3) iVnm tirita tem Ausonam , caatrum Cardonam , Cailratnserram et religua oppida
olim deserta muuiril ( tliudoticus ) habitare fecit et Huretla comti cuín crwgruis auxiltís
tusada commtsstf.—Anon. Aslrnm. Vit Jlludovlc. Pii. — Esle Borrell tuvo un hijo lla-
mado Seniofredo, esie un hijo llamado Wifredo y otros. De* varios documentos del
siglo IX, de las fechas y de los nombres de los personajes condales que figuran en
eilos, los Maurinos deducen, que este conde Burelto é Borrell fué abuelo paterno
de Wifredo el Piloso, el cuol tuvo un hijo y un nielo de nombre Borrell. Este
nombre y los de Sunyer (>uniarius) y Miró Mlió (.Viro) muy frecuentes en la familia
del legendario conde Vifredo y que no aparecen hasta el siglo IX, son nombies ca-
talanes y los hallamos en condes de esle país, ya gobernadores por tos monarcas
de Francia, yu feudatarios do estos. Para la genealogía aludida véanse la monu-
mental fíui. du Lauguedcch de aquellos autores, Vic-Vaiselle y los artículos sobre
Vifredo el Piloso que hace pocos años tuvimos la honra de publicar en La fíenaxensa.
(4) Observan Vic-Vaisolle que en el Concilio do Narboro, año 42 de Carlomag-
no, que es 791, firmó el Obispo Senas ¡)ñ do Barcelona, indicando que habría bas-
tantes cristianos en esta ciudad bajo el mondo de los mahometano», y liheiiad para
nombrar prelado y para ir y venir este. También entonces habría bastantes cristia-
nos en la diócesis de Ausona, cuando el concilio resolvió, que el aizobispo narbo-
nés fuere el prelado de ella.
La frase jam biennio cbsessa que los Anales de Kginhardo ó Angilberlo traen al
hablar de la loma de Barcelona por los francos en Huí, puede entenderse espre-
6ando, no que ol sitio durase dos años; sino que dos años antes la habían sitiado ya
los francos. En 799 los generales de Corlomagno y Ludovico Pío la habían bloquea-
do, en 80 J este monarca se acercó A ella con su ejército. Zakl. gefe musiim que la
gobernaba, se balda sometido A los dos monarcas francos ya 797; pero no dejó en-
trar sus huestes en la población —F.ginb. ó Angiib. Auon. Astrou. Autor, incier.,
coel. Mongo de Angulema y An. Puld.
La frase ipsa uistot capta est liarcinona do los mismos Anales significa, que en el
verano fué sitiada ya de suerte que no cupiese otra terminación que la toma; no
precisamente que se rindiese dentro del verano, pues hacia el fin de este ya queló
resuelto on favor de la caída inevitable de la ciudad el problema del sillo Según
los autores mahometanos düró el asedio siete meses, que terminaron hacia el fin
del año 1 8o de la Kglra.
El poeta Ertuoldo Mgelo nos dice de Barcelona, que antes del sitio era urbe
francorum inhóspita turmis - Maurorum votis adtociata (ó adsociata) magia , y que era la
plaza mas fuerte de los sarracenos, su refugio, su centro de operaciones y hostil á
los francos. Por más que hasta nuestros dias haya parecido que la cuestión princi-
pal de aquellos siglos ero la do creencias religiosas, es un hecho que era secunda-
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Fallan crónicas de Calalufia que comiencen por el siglo VIII*
que sean de úlliinos del IX al menos, como las de Asturias. La
más antigua es del Xli (es la crónica de Ripoll, dala 1143; co-
mienza por Vifredo el Piloso en 880) y todas empiezan, lo más
antiguo, con el siglo IX. La série de documentos, lo mismo; la
ria para las gentes de este pala, la Septemania y otras reg ones vecinas; la pri-
mordial para ellos era la cuestión de independencia nacional ó de raza. Para ol clero
e! asunto principal seria el de Cristo ó Mahoma; para estas nacionalidades era el
de independencia ó sumisión á los francos. Asi los nar bonasos estuvieron al l*dnde
l‘>á árabes contra los francos, católicos, lo ml»mo loa aqultanoa y nada de estrado
que gerundonses y barceloneses pretil tesen el dominio musulmán al franco, tal vez
más duro, por ser menos culto y menos tolerante con las leyes y costumbres pro-
pias de cada región, más cení rali zador, como decimos abura. Ya Pepino, para entrar
en Narbona, hubo de jurar á los narbonenses que respetarla y les dejarla sus le-
yes, Ludovico Pío puso por condes de Ausona y Barcelona á Burrell y á Bera, per-
sonajes de estos países, hispanos y godos. Los mahometanos de las regiones pireuái-
cas también se untan á los francos y les prestaban cierto vasallaje para mantener-
se independientes de los emires de Córdoba, de modo que para sarracenos, espado*
les y godos la cuestión principal era la de independencia, no la de religión; esta
seria la primordial solo para los eclesiásticos y para loa laicos más devotos.
Nada, pues, de estrado que los barceloneses prefirieseis la dominación árabe á la
franca, y solo á ultima hora, digámoslo asi, se decidiesen, como ados antes los nar-
boneaes, por los francos. La capitular de la Catedral de Barcelona, fecha 843 y 896
la de su traslado, afirma que «los progenitores de los godos ó españoles habitantes
en Barcelona y en el castillo de Tari asa y de los españoles que vivían en (tn/ra) el
mismo condado fuera {extra) de la ciudad, babian entregado con gu.'to ( Ube*Uer ) la
misma ciudad al poder de Carlomagno y Ludovico Pió, se hablan sustraído al do-
minio sarraceno y sometidose á la voluntad de estos emperadores con libre y
pronta voluntad.» Los analistas coetáneos y el poeta Ermoldo no espresan que lo*
barceloneses entregasen al rey franco su ciudad, como aquellos lo expresan de
Narbona en 759 y de Gerona en 785, en términos que los cristianos de Barceloo«
apenas suenan, si acaso se babla de ellos, en los relatos que hacen del sitio de 80*
dichos escritores. Mas este silencio no contradice las afirmaciones de la capitula,,
de 843: Brmoldo y el Astrónomo, los que más eslensatuenie hablan del sillo, tal vez
no estuvieron presentes, ni so euleraron de todos los pormenores; la actitud de los
barceloneses al final del sitio pudo, por estas razones, pasarles desapercibida. Po r
otra parle, miraban sobre todo la gloria militar ó belicosa de Ludovico Pió y les pa-
recería esta mis brillante si se Ira tuba solo de capitulación y de conquista, que si
se hablaba de pactos y libre entrega. Por esto uno y otro son en gran manera lacó-
nicos acerca de los verdaderos barceloneses y apenas hablan más que de los ma-
hometanos, como si en la ciudad no hubiese más que estos. Por e:*U> no se ocupan
de la capituUciou tan es tensárseme como del sitio. La actitud de los crislianos de
Barcelona respecto de Carlomagno, más la conocemos por la capitular carlovmgla
de 843, trasladada en 8U8, que poi Ermoklo y el Aslióuomo, tau prolijos en la des-
cripción del sitio. Si para la entrega de Narbona á ios francos por ios narboneses
damos crédito á uuos Anales poslei lores de cincuenta y siete ados; si para la en-
trega de Gerona á los mismos francos por los gerundenaes eu 78», damos créd.to á
crónicas treinta y tantos años más modernas que el suceso, para la eotróga de
Barcelona á Ludovico Pío por los barceloneses en 80t, podemos creer á la capitu-
lar de Carlos el Calvo posterior de cuarenta y dos años. Ermoldo y el Astrónomo
no la contradicen y no son mucho más antiguos que ella, se ocupan solo de los ma-
hometanos y callan sobre los cristianos ó no dicen de ellos cosa que se oponga á
cuanto dice de los mismos ia capitular. No hay razón pura po dar crédito á este do-
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encabeza el acia de consagración de la Catedral ó Seo de Urge!
en 819. Arabes, galos y francos poco nos dicen en sus cróuicas
de la resistencia de los catalanes á la dominación mahometana en
el Vil! siglo, de las cuatro capitulares carlovingias relativas á los
españoles de la Marca que trae Balucio, soto la más moderna, la
de Carlos el Calvo en 843, da á entender cierta lucha con los sa-
rracenos para entregar Barcelona á Carlomagno y Ludovico Pió. ( 1 )
Kl primer siglo de la independencia catalana transcurre escaso de
memorias históricas que nos le den á conocer tan completamente
como á los siguientes. Comienza por la monarquía goda sin rey ó
con monarca desconocido ( t ) ó bieu por la República organizada
por algún tiempo como la monarquía goda desde la batalla de Gua-
dalete, hasta que los mahometanos se apoderan de las ciudades y
villas importantes. Continúa con la República montañesa que eu
comento, como seto niega Romey sin esprosar el motivo. Tanto menos pruebo con-
tra los barceloneses ó cristianos de Barcelona la capitular de 843 el silencio ó casi de
E no oído y el Astrónomo sobre ellos, en cuanto el primero da ¿ entender, que el
gefe mahometano Zeid ó Zjddo salió de Rarcelona en dirección A Córdoba ó al me*
nos Ala España mahometana, en demanda de ausilios. en el rigor riel sitio, y el As*
trónomo, que se dirigía A Nurbona y ya antes de la Dieta de Toio>a en que se for-
malizó la resolución de sitiar A Barcelona, lo cual es muy diferente
Al enumerar las huestes que formaban el ejército sitiador, Ermoldo cila al
Franco, al Wasco. al Aquitano y al Getha. Romey traduce por Godos esta palabra;
D. Antonio de Boíaruli establece motivadainente, que bajo ella van comprendidos
los españoles y godos de la Septimania ó Galia gótica y de esta parte oriental de
Cataluña, muzárabes unos, independientes de los mahometanos otros.
El mismo poeta cuando dice Prcelia munitistel hero Princep $ HU golhum- qva to-
tam fxpuJtt lancea nostra prceul , pateco aludir A un caudillo de estos godos distin-
guido por su valor y émulo de los flancos.
( \ ) Las otras capitulares hablan de los españoles que hablan venido de España
confiando ó poniendo su confianza [<¡d fiductam ) de los Emperadores francos; de los
hombres que de las regiones de España se habían acogido huyendo ( confvgere ) del
yugo de los sarracenos A la Galia goda ó Septimania y a la región de España redu-
cida A la soledad por ios marqueses imperiales; de los españoles que se babian sus-
traído, quitado, escapado U« ulraheniee) del poder de los sarracenos y enlregAdose «|
dominio de los emperadores con libre y pronta voluntad; de los españoles que se
acogieron A la fidelidad \ad fid?tn *e contulerunt) de e»tos monarcas; de los godos y
españoles de Barcelona y su condado que babian huidas («ti la n les) del yugo sarra-
ceno, espresando en todo roAs bien movimientos de fuga, que de lucha y recon-
quista.
(2) Faltan ó escasean mucho las monedas de Rodrigo de la Tarraconense y la
Nurbonense. Hay monedas de Tarragona y Narbona de un rey Achila [Achila rex)
del mismo tipo de las de Vitiza y Rodrigo, indicando ser de la época de estas; prin-
cipios del siglo VIH. Cronistas ó historiadores pasan por alto este rey Achila; nadie
lo menciona. Solo la Crónica general , de) siglo XIII, dice que entre Vitiza y Rodrigo
hubo un rey Acosta ó Aconsla: tal vez se refiere ó e»io Achila. No está demostrado
si Achila fuó un rival de Rodiigo, venturoso en la Tarraconense y en la Narbonesa,
ó si fué el gefe de esta región de España desde la mueite de Rodrigo ea Guada-
lele, basta que los muslimes la seúoreuion.
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Monigrony nos prosema en "36 un príncipe, Quinliliano, de quien
nu eonsla la gobernase luda; prosigue con el Proleclorado de los
monarcas francos conservando sus leyes propias, desde mediados
del siglo VIU y lamina bajo la monarquía de Francia, reducido
el país catatan independiente de los árabes, á confines militares
(*Jarca hispana) del reiuo de los francos y como diríamos hoy, á
provincia decenlralizada y con leyes propias. El principado de Quin-
liliano de Monlgrony, las varias derrotas de los mahometanos en
los montes de Cataluña, la entrega de Gerona á Carlomagrto por
los gerundenses, los condes españoles Aznar de Pallars o Urgel,
Aznar Galindez de Urgel y Cerdaña, Galindo Aznar de Cerdaña en
tiempo de Carlomagno, (13) Fredolo de Pallars en 781 ú 87, (44) y
Borrell de Ausona en 797 ó 98, y el caudillo Juan victorioso en
el Puente , del territorio de Barcelona, sobre 791 ( 1 ) marcan ol trans-
curso del primer siglo de Cataluña independiente. Algunos de es-
tos nombres llegan hasta el segundo (si se considera como tal el
IX desde 800 á 801) ó hasta fines del mismo, pidiendo enérgica-
mente justicia al rey franco, protector ó ya monarca del país ca-
talán, contra los abusos de sus condes gobernadores. Juan (que pu-
do ser el guerrero de 792), Quinlila (posiblemente hijo del prín-
cipe), Aznar ( Asinarius ) figuran entre los cuarenta y dos españoles
que en 811 ó 12 acudieron á Carlomagno contra las vejaciones de
los condes Bera, Gaucelmo, Gisclaredo, Odilon, Ademaro, Ermen-
gario, Laihulfo y Etlino.
No se ve tan claramente como en la Sepliniania y la Aquila-
nia, en la Cataluña independiente del siglo VII, que los habitantes
del país se uniesen con los mahometanos contra los francos; con
los mahometanos de acá y con los francos contra los mahometa-
nos de Castilla y Andalucía, sí. Es muy posible que los catalanes
prefiriesen la dominación sarracena á la franca; más en cuanto es-
ta se avenía á respetar y conservarles sus leyes, va se avcuian con
el protectorado del imperio carlovingio. La resistencia de los ca-
talanes á la dominación goda, manifestada contra Leovigildo con
Ermcnegitdo y contra Tamba con Paulo, ni siguifica incliuacion dc-
(I) En ol rcinadode Carlomagno consta un Asinarius Comes et Marchio en un do-
cumento del monasterio de Viilanueva y Labaix junto a! rio Sccliaria (la Noguera
Hibagorzana). A Carlomagno entregó ó de ( ai lomagno recibió Urgel y la Cerdaña el
primer conde de Aragón de quien habla el códice de Moya Aznan Gali adonis. Es
posible que sean los dos condes uno mismo. Galindo Aznar era conde de Cerdaña en
778, según los autores árabes.
(í») En 781 ú 87 Frtdolus com's confirmó una donación de un pariente de Carlo-
magno al monasterio de S. Vicente de Noguera. (.VocAarti, la Pallares*;.
(2o) Ad Ponte tn puyo líarckinonense , dice el documento de Ludovico Pk> citado
por otro de su padre Carlomagno. que publicó Baluzio.
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597
terminada hacía los sarracenos, ni hacia ios francos. El respolo,
la libertad y la observancia de sus leyes dclerniinaron con prefc->
rencia la conducta de los catalanes con estos dos pueblos pode-
rosos.
(Se continuará ). J. Narciso Roca.
Bibliographie méthodique et raisonnée des Bcaux-Arts, Esthétique el Ilis-
toire de V Arl t Archéologie , Architccture , Sculpture/ Peinture,
Gravare , Arts industriéis , etc. etc . t por Ernest Vixkt, Bibliothe -
caire de 1’ Ecole national des Dea ux- A rts . — Pa ris , Lib. Fermín —
Didot , 1874 y 1877^ 1 y t cuadernos— t 88 pag. en 4.° mayor á
dos col.
Mr. Ernesto Vinét, bibliotecario de la Escuela Nacional de Be-
llas artes de Paris, ha publicado dos cuadernos de la Bibliogra-
phie ele., en la que cita y analiza las obras que tratan de la his-
toria general del arte, arqueología romana y cristiana, geografía
del arle, etc. Es trabajo útil y apreciablc y redactado con concien-
cia en lodo lo que se refiere á la bibliogra r ía francesa, pero es-
casa en dalos y de ningún interés en lodo lo que atañe á Es-
paña y á sus antiguas colonias, desconociendo por completo el im-
portante repertorio de las obras que antigua y modernamente se
lian publicado relativas al objeto del trabajo de Mr. Vinét, que
con facilidad podía consultar en las bibliotecas públicas de Paris.
Cuando llegó á nuestro poder la Bibliographie de beaux arts etc.,
intentamos Henar los vacíos que deja, pero lo abultado que ha re-
sultado el trabajo y no ser este el lugar a propósito para publicarlo,
nos ha movido á dejarlo para mejor oportunidad, pero con obje-
to de que anticipadamente los lectores de e.ua Revista conozcan lo
poco que valen las noticias bibliográficas relativas á nuestro pais
que da á conocer Mr. Vinét transcribiremos á continuación todos
los dalos que hemos hallado en ella sobre arqueología, bellas ar-
les, etc. pudiendo deducirse fácilmente cuanto falta en ella. — Estas
son las obras de Avala, Calvete, Gaspar de Caños, Rodríguez, Val-
cárcel, Castellanos de Losada, Cruz, Villegas y Rosarle, junto cou
una docena de noticias antiguas y modernas de funciones leales;
ítem más, se cita el Arte en España, y la Colección general de tra-
fos de España en publicación.
Tom. ii. 40
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Sí nuestros vecinos del otro lado del Pirineo tuviesen que juz-
gar de una obra española hecha á lo Vinét, lo que menos uo$ di-
rían es, que los españoles se contentan con poco cuando tienen al
frcuLc de la Escuela Nacional de Bellas Artes un bibliotecario tan
ignorante de la bibliografía exlrangera.— Nosotros solo dirémos que
el Sr. Yinét desconoce en absoluto la bibliografía española de
arle.
Amonio Elías de Molixs.
Memorias de la Associació Catalanista d’ excursions científicas, ilus-
tradas ab grabats y acompan ijadas d ’ índices analitichs.— Yolum
1—1876*1877.— 1880. — 284 pág. en 4.°
Todas las ideas que responden á uña verdadera necesidad gene-
ral hallan pronto eco en diferentes países, manifestándose en cada
uno de ellos, si con un fondo común, con caractéres que tradu-
cen las diferentes circunstancias y aspiraciones locales.
Tal ha sucedido con el alpinismo, al revelarse en Cataluña, y de
ella al extenderse por el resto de España. Esta tendencia á recorrer
las montañas para gozar de las bellezas del paisage, ejercitar las
fuerzas físicas y estudiar los fenómenos naturales, nacida del deseo
de equilibrar la iufluencía que en la vida moderna ejerce el escesivo
desarrollo de la urbe; al manifestarse entre nosotros, ha aparecido
con el carácter de investigación científico arqueológica; dando lugar á
la fundación de la Associació Catalanista d' excursions científicas , en
Noviembre de 1876, y á que apareciesen posteriormente la Associació
d' excursions Catalana , la sección excursionista del Bat-Penat de
Yalencia, etc. etc. La causa de este carácter especial que lia re-
vestido el alpinismo en nuestra patria, no es otra que el deseo
que se ha despertado en lodos los hombres ilustrados y amantes
del pais en pró de la conservación de sus antiguos monumentos y
del estudio de sus bellezas naturales, tan olvidados los unos como
desconocidas las otras.
Y ha sido incentivo poderoso para esa expansión del estudio,
la aparicicion en las comarcas del Norte y Oriente de España del
esplendoroso renacimiento hislórico-litcrario, secundado ospecialmen*
te por la estudiosa juventud.
Ella es la que ha constituido y fomentado esas Asociaciones cx-
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cursionistas, cual objeto se revela bien á las claras en el volumen
de Memorias que motiva estas líneas; y aunque después se han
puesto á su lado personas ya encanecidas en los trabajos intelec-
tuales, fue en los primeros momentos de la vida de estas institu-
ciones ella sola la que se dedicó con afan á la investigación y al
estudio.
Dicho se está, con esto, que su trabajo ha de haber sido ante
todo más que un concienzudo estudio, una exploración rápida y
ligera, cual convenia al estado de abandono en que se tenían eu
nuestra pátria gran número de interesantes restos de obras artísti-
cas, y á lo olvidado de sus bellezas naturales. Importaba primera-
mente formar inventario de lo que existía; lomar nota de los mo-
numentos de toda clase, que podian desaparecer de un momento
á otro, para dejar desbrozado el camino que habían de recorrer el
sábio y el erudito.
Este objeto cumplen las veinte y ocho Memorias contenidas en
el tomo de que nos ocupamos, que- abraza el resultado de las ex-
cursiones verificadas por la Associació Catalanista en los años de
1876 y 77, y comprenden noticias históricas, arqueológicas, artistas,
científicas, literarias etc. de buen número de poblaciones y comar-
cas de Cataluña en especial de la provincia de Barcelona, escritas
en idioma catatan, que es el lenguaje oficial de la Corporación,
presentan en general un estilo sencillo cual se requiere en trabajos
de esta clase, animado á veces, con más ó menos acierto, por el
entusiasmo nacido de la personal contemplación de) objeto descri-
to. Va acompañada la obra de algunos grabados, reproducción zin-
cografía de dibujos ejecutados por acreditados artistas sobre los
croquis hechos por los mismos socios en las excursiones, y segui-
da de un extenso Indice analítico donde se registran todas las co-
sas notables contenidas en el lomo, agrupadas por orden de las
materias siguientes: Accesorios y detalles arquitectónicos— Aguas mi-
nerales — Altares y retablos — Armas — Archivos— Bibliotecas— Obispados
— Capillas— Casas solariegas y torres — Casas particulares y masias.—
Castillos- Catedrales — Comarcas— Concilios— Couvenlos— Corporaciones
—Costumbres — Cuevas— Cruces de camino— Documentos— Edificios pú-
blicos civiles— Enterramientos y sepulcros — Ermitas y Santuarios — Es-
cultura — Escudos— Iglesias— Familias — Hechos y particularidades his-
tóricas — Geología— Herbarios— Inscripciones— Lápidas de la antigüedad
pagana — Lápidas cristianas— Lengua Catalana— Libros— Minas — Muebles,
ropas y utensilios — Monasterios— Montañas— Monumentos de la antigüe-
dad pagana — Monumentos de la era cristiana — Monumentos primitivos —
Objetos pertenecientes al culto— Ordenes religiosas— Palacios y mora-
das de reyes— Pinturas, tablas y cuadros — Personajes — Poblaciones —
Poesía popular— Reliquias— Santos— Tradiciones y leyendas.
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600
Esta simple enunciación de las materias que encierra el libro
dará clara idea de la naturaleza de los datos que en él se contie-
nen; dalos que pueden servir, algún dia, de base para la (urina-
ción de uu completo Diccionario de las bellezas artísticas y natu-
rales de nuestro Principado.
En el entretanto en la obra que nos ocupa, que se continuará,
como es de esperar, con la publicación de los sucesivos lomos,
quedan consignadas un número de noticias muy apreciables, que
no dejarán de aprovechar desde luego los hombres de ciencia, y
que son resultado de un trabajo desinteresado y perseverante muy
digno de ser aplaudido.
A. Aulestia y r i JOAN.
Organización política , civil y religiosa de los celtiberos , por D. Joaquín
Costa .— Madrid 1879, im fol. de 47 pág. en 8.°
La Historia, y mayormente la historia del derecho ibérico, tiene
sus tierras desconocidas, á las cuales no lia llegado hasta ahora sino
por via de naufragio alguno que otro escritor, que al reseñarlas en
sus obras las lia envuelto en las nebulosidades de lo fabuloso, ó se
lia contentado con el sistema, por cierto bien cómodo, de conside-
rarlas como regiones inhospitalarias, páramos inmensos, ó costas sin
refugio ni abrigo, cuyo conocimiento para nada serviría á la humani-
nad y á la ciencia.
Eu este lamentable atraso estábamos con respecto á los períodos
grandiosos de la historia del derecho ibérico anterior á la domina-
ción romana y aun á la dominación visigoda del siglo V. Para los
mas sesudos autores, mas allá de la introducción, no tan rápida ni
tan general como se cree, de las instituciones del Lacio, no babia en
la historia jurídica española sino uu desierto sin límites, sin derro-
teros, y no era maravilla encontrar quien alargando mas el discurso
terminaba negando la posibilidad de que la esploracion hubiera de
verse premiada con mediano éxito.
Para desmentir estos asertos, impertinentes siempre para los que
sentimos el constante afan de buscar en la Historia las primeras cau-
sas, y para dar un dia de agradable rcparaciou á los que esto sentía-
mos han venido las 43 páginas, por desgracia muy pocas, de la obra
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601
del abogado aragonés D. Joaquín Costa. Toma pié el Sr. Costa de los
descubrimientos epigráficos modernos, de los estudios cada dia mas
sorprendentes de la lingüística, recoge los dispersos fragmentos de
los antiguos autores, busca en algunas curiosas costumbres de núes-
N tros Pirineos el reflejo de antiquísimas instituciones, de cultos desa-
parecidos, y presenta un cuadro que á nuestro sentir le cuadraría
muy bien el título de «Estudio de la familia celtibérica.»
No es uecesario que encarezcamos la utilidad de un trabajo como
el que nos ocupa, en estos momentos en que de nuevo ha vuelto á
ponerse en la arena de la discusión el problema de la codificación
española, problema gravísimo por servir de antifaz á la reprobable
manía de la refundición de los antiguos pueblos ibéricos en el mol-
de convencional y opresor de la uniformidad. Y es tanto mas de
apreciar esa utilidad en cuanto pueda ser parte á ilustrar á los
que con mas buena fé que estudio habían seguido la opinión, tam-
bién con empeño divulgada, de que tratando de derecho español no
había mas que partir del Fuero Juzgo, que por corresponder á cier-
tos propósitos se acomoda mas y fnejor á la idea de un estado úni-
co con una ley única.
Ni hay tal punto de partida en el Fuero Juzgo, ni hay tales ins-
thuciones de la Edad Media en la primera página de la Historia del
derecho español; que las raíces de este árbol ó con mayor propiedad
la planta de tan vasto edificio se dibuja en la organización civil y
política de los pueblos primitivos, en los cuales si fuera en nosotios
convicción de ahora vendría á corroborarla por completo la obra del
Sr. Costa. Desde boy por este motivo la consultarán cuantos entien-
dan en el estudio de nuestra historia jurídica, y debieran no olvidar-
la los que por gusto ó encargo tienen á su cuenta la redacción de
las introducciones de las obras de texto de nuestras aulas de dere-
chos.
No concluirémos sin que, amparados en la comparación que en
un principio hemos hecho, digamos que si algún descuido ha sufrido
el autor del libro que nos ocupa, débese sin duda á la circunstancia
de reconocer un territorio del cual lia sido de los primeros espira-
dores; así qne esperando que no fallará v. g. quien complete I* es-
pedición con lo que se refiere á otras regiones celtibéricas que ape-
nas se mencionan en la obra, recomendamos esta á nuestros historia-
dores y jurisconsultos, como un ensayo feliz precursor de otros de
mayor empeño.
J. Pella y Foro as.
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602
REVISTAS Y PERIODICOS.
Boletín histórico. — N oviembre . — Del uso de las pruebas judiciales
por D. José Villa-amil y Castro . — Baquigrafia de la edad media , por
D. Angel Allende Salnzar . — Documentos relativos á Fr. Bemal Boyt.
— Ritual de pruebas judiciales , tomado de un Códice del Escorial . —
Documentos sobre caza del año 1372. — Bibliografía. — Crónica. — Diciem-
bre . — Del uso de las pruebas judiciales , etc. — Documentos— España ,
Francia y Flándes en el siglo XVI. — Crónica. — Enero . — Conatos de
hacer á San Francisco Javier francés , y á San Vicente de Paul es-
pañol, por D. Vicente de la Fuente . — El gran incensario de la Ca-
tedral de Santiago , por D. José Villa -amil y Castro .— El sello céreo
de Alfonso VIL — Carta de D. Eugenio Martin.— Documentos.— Fray
Bemal Boyl . — Bibliografía . — Crónica. — Febrero . — Las informaciones de
D. Pedro Calderón de la Barca , para el hábito de Santiago , por
D. Angel Allende Salazar .— Rectificación epigráfica.— E\ autor de es-
te artículo hubiera estado mas acertado escribiendo Interpretación.
Trátase de la lápida de Torlosa que dimos á conocer en el núme-
ro de Noviembre. — «El Sr. Sanpere, nos dice, su anónimo autor,
no lia cuido en la cuenta de que se trata de una inscripción vo-
tiva á pesar de indicarlo claramente las siglas v. s. l.* — Nosotros
publicamos la lápida tal cual la encontramos en los Flosculi de Pu-
jados, y si fuéramos dados á interpretaciones hubiéramos dicho que
por lo misino que la inscripción es votiva la lápida es incomple-
ta pues falta el nombre de la divinidad. — Pero el Boletín histórico
quiere que nosotros leamos C. Castori et Boiiuci ,= Castori et
Polluci, la lectura Polluci es posible, tal vez baya que leer así,
nías para ello seria necesario que fuera cierto lo que sin pruebas
se aduce, esto es que «la impericia de Pujados, ó acaso una equi-
vocación del grabador, le hizo leer en la inscripción la C
inicial que se observa en la copia y que no forma sentido ni tie-
ne raion de ser en la lápida.»— ídem pág . 32. — Es por esto que
nosotros tratándose de una inscripción que creemos (?) no existe
no nos estimamos autorizados para suponer que Pujades fué tan
impérilo que basta leyó letras allí donde no existian. — Respeto de
antus puede muy bien ser el error de copia que indica el Boletín
de modo que Antus sea Anthus nombre ya conocido, nosotros no
dijimos que «en vez de Antus diria Antullus la inscripción,» sino
que comparamos los dos nombres por si Antus era el nombre del
que conocíamos el derivado Antullus.— La importancia de esta dis-
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603
cusion eslriba en que son raras en España las dedicaciones á Cas-
tor y Polux .
Esto por nuestra parle; pero un amigo nuestro movido por lo
de la rectificación nos dice: «Ya que asegura el autor que la im-
pericia de Pujades, ó acaso una equivocación del grabador le hi-
zo leer también en la iuscripcion la C inicial que se observa en
la copia y que no forma sentido ni tiene razón de ser en la lá-
pida, que inconveniente tiene quien muda la B en P y la H en
LL de B011VCI en que C esté mal leída por GfeminisJ , N y aun sin
mudar la C no podría leer C (abiris)? o— «L as monedas .de Utica
presentan en una variedad el tipo de varios Cabiros (Müller Nu-
mismatique de I ancienne A frique, Copenhague, 1860, pdg. 159) lo
propio que las de Berilo, Tripolis, Tiro, Orlbosia y Palto.»» uEs
posible lo de Antus mas nada impide hallar otra raíz frente á
frente de la griega avOo^ (flor)— La Revista cita ya el derivado
antvllvs de la Bélica cuya radical ant se halla en antonivs, co-
mo creso en Crescoxivs. Existen además otros derivados Anteius ,
Antias , y afines Atla % Atte , Atto , Atina , Attunus , etc. parangona-
bles con el homérico aTTa (padre); arcaico latino Atta (abuelo) en
Festo; vascuence Aitá (padre), sánscrito attd (madre), lo que hace
suponer en sánscrito un masculino anticuado Atta (padre), godo
Aidhei (madre)»»— t» El articulista que tan fina vista quiere mostrar,
no la tiene para ver que en la inscripción de Sobrado no se ha
de leer Castoribvs sino HIROIBVS (á los héroes) y que la de Mur-
cia, la cual indudablemente no es sospechosa en sus dos primeras
líneas dice Castori . et . Polluci Dns . Magnis puesto que Cabi-
ros significa precisamente grandes.
Revista de España. — 13 y 28 Enero.— El imperio Ibérico , por don
Manuel Becerra — este es un trabajo que no cumple con su título:
el autor vive muy atrasado á pesar de) carácter trascendental que
quiere dar á su elucubración.— La Monarquía en Aragón , por don
Pablo Nouges. — Poesía religiosa en España durante la Edad antiguar
por D. Joaquín Costa — trabajo muv erudito, pero confuso. — 13 y 28
Febrero.— El imperio Ibérico , etc.— Poesía heróica en España durante
la edad antigua, id. id.
Revista de Asturias. — 15 Noviembre.— Apuntes de un viaje ar-
queológico— Sabugo, S. Cristóbal , S. Miguel de Quiloño , Castillo de
Gauron — Monasterio de Raíces , por F. Selgas— importante. — Breve bos-
quejo sobre el estado que alcanzó en todas épocas la literatura en As-
turias, siglos XI al XIV , por M. Fuertes Ace ved o —A ntiyüedades he-
breas de la ciudad y provincia de León , por Fidel Fila — notable. —
30 de Noviembre. — La literatura en Asturias , siglos XIV y X V (eou-
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604
I i nuacíon]— -La lingüistica y el discurso del Sr . Moreno Nieto en &i
Ateneo de Madrid , por G. Sánchez Calvo. — 13 de Diciembre.— Viaje
arqueológico (conltnuacion) — 30 Diciembre. — Conlinuao los anteriores
trabajos.— 13 Enero —Id.— 30 Enero. — Id. — 15 Febrero. — Id.— 30 Fe-
brero. — Viaje arqueológico , ele. (conclusión).
Revista de Arigo.w— 10 Diciembre. — Etimologías alavesas , por R.
Becerro de Bcngoa, trabajo hecho á la antigua.
Revisti de Canarias. — 8 Diciembre.— Estudios etnográficos. III —
por Rosendo García Ramos.
Revista élskara. — Diciembre— Disertación acerca de los orígenes de
los Iberos ó Euskaros. etc. Apéndice, por D. N. de Soraluce . — Los
Vasco-nabarros en la batalla de las Nabas de Tolosa por D. Ramón
Orí i/, de /árale. — Esos tradicionales de Nabarra . El tributo de las
tres vacas , por J. humilde y Snil. — Enero.— Continúan los trabajos
anieriores. — Febrero.— Observaciones sobre el bascuence de algunos pue-
blos de la 1 turunda t por el príncipe L. L. Bonapartc. — Orígenes de
los Íberos ele. (conliuuacion )— Dalos sobre el Arle Cristiano en Na-
barra , por el Doctor Lauda.
Revista de Gerona.— Diciembre. — Del levantamiento de Gerona etc.
(conliuuacion). — Enero .— Tipógrafos y bibliopolas gerundenses, por don
Enrique Claudio Girbaí. — Noticia de los antiguos privilegios de la vi-
lla de Blanes , por D. José Cortils y Vicia.— Del levantamiento de Ge-
rona ele. (continuación). — Febrero.— Disertación histórica y canónica
sobre los sínodos diocesanos de Gerona , por I). Manuel Viñas. — Pri-
vilegios de Blanes (continuación). — Privilegio concedido en 1503 por
Fernando el Católico . á los habitantes de la Veguería y Bailia de Ge-
rona.— La Campana del ladrón , por l). Enrique Claudio Girbal. — El
monasterio de Piedra , por D. José Amelllcr.
Euskai.-erria.— 10 Diciembre.— Carla dél Sr. Guilbeau sobre la eti-
mología de S. Juan-de-Pié del Puerto.— Nombre éuskaro de Peña de
Plata , por J. B. El ¡zambo ru y J. Mauterola.— 10 de Enero.* * Los Basco-
nabarros en las Nabas de Tolosa , por I). Ramón Orliz de Zarate;
es un estudio literario. — 30 Enero. -Colección alfabética de apellidos
bascongados con su significado, por D. Josef Francisco de Irigoyen—
reproducción iutercsnnle de un libro publicado en Mégico cu 1809.
— 10 Febrero. — Apellidos bascongatlos (continuación).' — 28 Febrero.—
Etimología de la voz I tanas ia.— Libro bascongado de Agricultura , por
J. Mantel ola.
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Revista de Valencia.— Diciembre —Periódicos de Valencia , apuntes
para formar una biblioteca de los publicados hasta el dia , por don
Juan Rodríguez Gtizman. — Enero. — Viaje de uu aleman por el reino
de Vatencia en 1185, por el Marqués de Cruilles. — Monedas árabes
acuñadas en Valencia , por D. Francisco Caballero luíante.— Periódi-
cos de V alenda , etc. — Melchor de Villena , por D. José María Torres.
—Febrero. — Formación de los apellidos lemosines , por D. José Mar-
tínez Aloy— No es un trabajo sobre la fomacion sino un bosquejo
de clasificación ideológica de los apellidos. — Antigüedades de Sagunio,
por D. José Biosca.— Periódicos de Valencta, etc. — Un autógrafo de
Thomds Moro , por D. José Vives Ciscar.
Historisciie Zeitschrift. — Tomo IX 1.* entrega 1881.— Villa: Ex-
pedición del maestro de campo Bernardo de Aldana á Hungría en 1548,
escrita por F. J Vilclla de Aldana su hermano.
Neues Arciiiw. — Tomo VI.— Entrega \\.—Ewald— Viage en España
— Noticias bibliográficas de algunos manuscritos latinos que se conser-
van en las bibliotecas del Escorial , Madrid , Toledo , Vallad olid, etc. —
Trabajo muy interesante.
Archivio Storico siciliano. — Anno V. — Fase. I-II.— Crónica rela-
tiva al tumulto ocurrido en Sicilia en los primeros años del reyna-
do de Carlos V— Publícase por primera vez íntrego el texto de di-
cha Crónica — Historia 4e expulsione Hugonis de Moneada— etc. escrita
por Federico Canelo. — El señor Pascual Cipolla publica un estudio
sobre los probables origines di Calatavuro y Sclafani.— En la página
95 dice:— ««La lingüística en el dialecto siciliano tiene la noble mi-
sión de investigar los vínculos y las relaciones entre los pueblos
sicilianos y sus dominadores » Y se pregunta; («¿Cómo explicar
la introducción cu nuestro dialecto de muchas palabras que tienen
su correspondencia en el portugués, ejemplo eu, ovo» y otros
dicen figlia , muglieri casi del portugués filha , mulher ,» — hecho que
explica el señor Cipolla en vista de «que nunca los portugueses
estuvieron en Sicilia», por la «primitiva unión de la lengua espa-
ñola con la portuguesa».— El Sr. Cipolla ha olvidado que antes de
que la lengua castellana se introdujera en Sicilia, estuvo por si-
glos sujeta la hermosa isla á la influencia del catalan, si lo hu-
biese recordado no explicaría por el portugués lo que tiene exacta
demostración en el influjo de la lengua de Pedro el Grande.
Epheueris epigrapiiica F o/. VI. — En las páginas 3 á 24 publi-
ca el Sr, llübncr una importante adición á las inscripciones roma-,
uas españolas. De particular interés geográfico son las siguientes.—
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606
La de pág. 1$ nos dá á conocer una completa copia de la del
Corp. Ins. Ií, 2707 esto es una Cives orgnox (ex cent (e) pemb)
elor. — Plinio, 4, 110 cuenta los Orgenomesci en la Cantábrica. La
inscripción hallóse en S. Tomás de Collia, á 1 1/4 leguas al nor-
te de Cangas de Ouis.
Das Judische Litbraturblatt.— (Magdemburgo). — Diciembre.— En
su piimcr artículo el Dr. M. Gründwald se ocupa de nuestra Con-
tribución al estudio de la Religión de los Íberos que estima como
una meritoria y bella contribución al estudio de la ciencia compa-
rada de las religiones. — Einen schonen, verdientswollen Beitrag hier-
für bietet Herr Sanpere y Miguel rühmlichst beannt durch setn Werk
Origens y fonts de la nació catalana . — Declara el autor que en es-
te trabajo nos demostramos impuestos de las novísimas invt*4iga-
tigaciones hechas en Francia y Alemania, que conocemos las bue-
nas autoridades, pero que nos equivocamos al colocar entre ellas
al Sr. Leuormant. — Nosotros respetamos en este punto la opinión
del Sr. Gründwald aunque la estimamos sobrado severa, pues, por
justas que sean las censuras que en su artículo indica el sabio
filólogo, el Sr. Lenormant será siempre considerado no solo como
un trabajador infatigable, sino como uno de los más notables ar-
queólogos y filólogos de nuestro tiempo.
NOTICIAS.
En el término de Segaré, provincia de Gerona, se ha realizado
un hallazgo de mas de setecientas monedas de plata en su gran
mayoría] dracmas cm puritanas de última época mezcladas con de-
narios [consulares. Afortunadamente para la ciencia, de este gran
acopio de monedas (que solo son aprovechables en su mitad), ha
escogido mas de trescientos ejemplares nuestro compañero Sr. Pu-
jol y Camps, quien una vez haya estudiado detenidamente el hallaz-
go lo dará á conocer en las páginas de esta Revista.
Habiendo recurrido D. ^Ramon Soriano á la Arqueológica valen-
ciana para que le informara sobre la lau discutida patria de Ar-
naldo de Vilanova, aquella ilustrada corporación no ha podido me-
nos de adherirse al origen catalan del célebre medico; y como aun
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607
quedan dudas á pesar de lo dicho por el Sr. Menendez Pelayo
sobre cual sea la ciudad en que vi*'» la luz pública Arnaldo, la
Arqueológica valenciaua adhiriéndose lambien á su origen llerdcnse,
dice, que de no constar esto sostendría que nació en la ciudad
del Turia, y en demostración de esta tesis alega los siguientes cu-
riosos datos. — Arnaldo otorgó su testamento en Valencia, en su re-
cinto y término tenia propiedades rústicas y urbanas, sus albaceas
fueron naturales de Valencia; dejó una hija monja profesa en tfn
convento de dicha ciudad; un hijo suyo, de su mismo nombre y
apellido y un sobrino llamado Martin Vilanova vivían en la misma,
y lo que parece más decisivo: — En el repartimiento de los edifi-
cios de Valencia que hizo el Rey D. Jaime I de Aragón después
de haberla ganado á los moros, empezando por los situados en la
puerta de la Boalella que distribuyó entre los hombres del Conce-
jo de Barcelona, adjudica, con fecha 9 de Abril de H39, á Ar-
naldo de Vilanova una casa que había sido de Mahomat Adeheu.
Al ver este nombre, dice la Arqueológica Valenciana, no presumi-
mos que sea el del renombrado físico, ni es de suponer que fue-
ra él, otro de los que con el Conquistador asistieron á la toma
de Valencia, porque concediendo que en aquel entonces contara
nada mas que veinte años de edad resultaría que alcanzó la de
noventa y tres años, puesto que falleció en 1311. Y aunque esto
no repugne considerando que en 1309 asistió á la conquista de Al-
mería no es de creer que á los 91 anos de' edad hiciera tal cam-
paña. Por lo que se estima que el tal pudo ser el padre de Ar-
naldo de Vilanova.
La nueva edición del Pacense que con tanto interés esperan íos
que se dedican al estudio de la historia patria se publicará en la
Revue des questions historiques según noticia que se nos comunica.
La Exposición de artes decorativas cuyo éxito por causas que
no debemos aquí tratar, pero de las que ya apuntamos alguna co-
sa en números anteriores, no ha sido todo lo brillante que sus or-
ganizadores se prometieron, ha enriquecido las colecciones arqueo-
lógicas que posee Barcelona, pues el Sr. Ferrer y Soler ha adqui-
rido para su museo la que expuso el Sr. Pujol y Camps rica en
barros y vidrios empúntanos y sagunlinos.
En el mes de Enero, según los diarios locales de Barcelona, se
ban descubierto unas tumbas en Suria t que á juzgar por la des-
cripción de las mismas pertenecen al grupo de las de la Bcguda
que ya dimos á conocer.
En Cabrera se han hallado también algunos vasos cerámicos cn-
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608
letrados en una viña; es particular que no contuvieran monedas,
por lo menos no se lia dicho.
En la Exposición de Artes decorativas han resultado premiados co-
mo concurrentes al primer Tema ó sea al estudio de una época cual-
quiera de la ornamentación catalana los Sres. Tenas, Puiggari, Sorra
y Pausas, y Rossinyol. — Los dos primeros lian estudiado la época
románica; el tercero la ojival; el Sr. Rossinyol ha presentado una
magnífica monografía sobre el arte de la cerrajeiia durante esa mis-
ma época. Este magnífico resultado indica que el estudio del
arte en sus manifestaciones históricas es cultivado en Cataluña, pues
es de saber que las ohras ó bosquejos premiados no son rapsodias
de otras obras, siuo estudios directos, esto es tomados de los mo-
numentos.
Ha sido nombrado catedrático de griego de esta Universidad el
Sr. Ralari y Juvany. — La filología y las letras catalanas están de
enhorabuena.
Se ha publicado en Calahorra un folleto de 8 páginas que con-
tiene la carta que al renunciar la corona de España escribió don
Felipe V á su hijo D. Luis, príncipe de Asturias, que escrita de
puño y letra de aquel Rey se custodia en el Archivo General Cen-
tral, establecido en Alcalá de Henares.
Según nos participa D. Antonio Elias de Molins, Jefe del Museo
provincial de antigüedades de Barcelona, se han hecho en aquel
establecimiento las siguientes adquisiciones: el monetario que per-
teneció á Sala!, compuesto de 475 pieza*; un notable crucifijo del
siglo XV; y una toballa de comunión que parece del siglo XVI.
La Dirección general de Instrucción pública ha destinado al mis-
mo los libros de arqueología é historia que posea el Ministerio y
adquiera en lo sucesivo.
El Gobierno ha nombrado al Sr. Ñoñez de Arce para que pase á
Italia ha estudiar en sus archivos no sabemos que cosas. Como el se-
ñor Nuñcz de Arce es un poeta de talento, fruto puede sacar de sus
investigaciones, pero y sea dicho sin murmuración, nos parece que
semejantes comisiones deberían darse á personas más idóneas; sin
duda por no haberlo estimado asi ni el actual gobierno ni los go-
biernos pasados es por lo que tan desacreditadas están en España las
misioucs científicas.
Con verdadera satisfacción hacemos público el nombramiento de
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609
D. Pascual de Gayangos para el cargo de Director de Instrucción pú-
idica. Pocos nombramientos liará el actual Gobierno mas acertados.
Lo. que deben esperar las ciencias históricas, lo que nosotros espera-
mos en favor de ellas por parle del señor Gayangos, es mucho, y ya
que liemos hablado de la misión del Sr. Nuñez de Arce, ¿no seria
altamente conveniente, no prestaría el Sr. Gayangos un inmenso ser-
vicio á la ciencia y á la patria si dispusiera que personas compelen-
tes, siguiendo el plan y sistema trazado por él mismo en la confec-
ción de los Indices de los manuscritos españoles del Museo británico ,
pasaran á Italia y Alemania á hacer lo mismo con Iqs de las biblio-
tecas de dichas naciones?
Certamen de la Real academia de la Historia.— La Academia de
la historia para celebrar el Centenario de Calderón abre un cer-
láincu bajo el siguiente programa y tema: se concederá una meda-
lla de oro y quinientos ejemplares de la obra premiada al auior
que resulte serlo del mejor estudio sobre— «¿Qué relaciones estable-
ce la Crítica histórica cutre el argumento del Mágico prodigioso de
«Calderón y el del Fausto de Goethe, examinadas las tradiciones
«antiguas y las leyendas de la Edad media en que pudieron ins-
« pirarse ambos escritores?»)— Además si el autor premiado no fuese
correspondiente de la Academia será declarado tal. Los académicos
de número no pueden concurrir.— El plazo para la presentación de
los trabajos termina el 10 de Mayo. — La distribución de los pre-
mios se liará en sesión solemne.
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611
INDICE
DE MATERIAS DEL TOMO SEGUNDO.
-nA/V\A/VW^
PÁCINA
B ibliografía •
I. Noticia sobre la colección de documentos relativos á la
historia de Cataluña recogidos por G. Pujades conoci-
das con el nombre ds Flosculi por A. Morel Fatio. . 51
II. Antiguos manuscritos de ciencia, historia y arle militar
existentes en la Biblioteca del Escorial, por D. Augus-
to Llacayo y Santa María 179
111. Bibliograpbic mélhodique et raisonnéc des Beaux Arts
etc. par Ernest Vinét 597
Filología,»
I. Lo Sermó d’ En Muntancr por If. Milá y Fontanals. . . 78
II. Modo breve para aprender la lengua Vizcaína compuesto
por el Dr. Rafael Micoleta 122
III. Suplementos al Diccionario trilingüe del P. Larramendi
por el P. Fr . José de Jesús María 416
IV. Un esludi de Toponomástica catalana, per Salvador San-
pere y Miquel 577
V. Recull de eximplis e miracles, gestes e faules c allrcs lli-
gendes ordenades per A. B. C. treles de un manuscrit
en pergami del comengament del seglc XV, ara per
primera volla estampades. . . 577
Prehistoria»
I. Prehistoria V origen de la civilización por Manuel Sales
y Ferré 176
II. Sabré los Talayols de la isla de Menorca por Rafael Blasco. 63
III. Contribución al estudio de los monumentos megalíticos
ibéricos por 5. Sanpere y Miquel 434
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612
IV. Estación prehistórica de Caldas de Malavclla por Manuel
de Chía . 520
Religión . —Mitología.
I. Religión española obra compuesta por D . J . Francisco de
Masdeu 197
II. Contribución á la religión de los Iberos por S. Sanpere
y Miquel .515
III. Organización religiosa de los Celtíberos, por D. Joa-
quín Costa 600
Historia.
I. Historia de los Condes de Empurias y de Peralada que
escribió D. Joseph de Taverner y de Ardena. . . 1 y 94
II. La decadencia de Cataluña, por Pedro Nanot fíe -
nart. . . 24, 89 y 285
III. All croni e la sua dispartila della Spagna, por Guido
Acosta 72
IV. Felipe de Malla, por Francisco de Bofarull 156
V. Les trente derniéres annécs (1848-1878), por César Cantú. 178
VI. La Crónica de Bercnguer de Puigpardincs, por F . Be -
nieto Navarro 326
VIL D. Pedro Condestable de Portugal, considerado como
escritor, erudito y anticuario — Estudio hislórico-biblio-
gráfíco, por A . fíalaguer y Merino 380
VIII. Galería de Jesuítas ilustres, por Fidel Fita 581
IX. Estudio histórico-crítico-filosófico sobre la monarquía
asturiana, por D . Mariano M. Valdés 582
Legislación.
I. Regalías de los señores Reyes de Aragón. Discurso jurí-
dico, histórico, político, por D. Melchor de Macanaz . . 76
II. Organización política, civil y religiosa de los Celtíberos,
por D. Joaquín Costa 600
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£13
Epigrafía.
I. Epitafios hebreos, por Fidel Fila 57
(1. Una lápida romana inédita de Turlosa, recogida por G .
Pt yodes. < 171
III. Inscripciones ibéricas y romanas, por C. Pujo/ y Camps. 526
IV. Observaciones sobre el artículo de D. Fidel Fita sobre
epitafios hebreos, por el Dr. Mauricio tírundtvald. . . 530
V. Epitafio de Jaime Pujol ó Despujol eu el monasterio de
Ped ralbes, por Eduardo Támaro 533
Arqueología.
I. Espagne, Algerie ct Tunisie, leures á Micho! Chevalier,
par P. de Tchihatckef . 72
II. Las Kamennaya babv y las Antigüedades del Cerro de los
Santos, por S. Sanpere y Miguel. . . 182
III. Cilania, por E. Ifúbner 579
IV. Memorias de la Associació Catalanista <T excursions cien-
tíficas, por A. Aulestia y Pijoan . . . : 598
Indumentaria.
I. La Tniágcn de S. Félix Africano vindicada de la injusta
censura publicada en el artículo titulado «Anacronis-
mo». por Pablo Pamssols y Pi , pbro 81
N umismática.
I. Adiciones y rectificaciones al Tratado de Numismática
Arábigo española de D. Francisco Codera, por D. Adol
fo Erman 190
II. Moneda de oro con los tipos de Emporise, por J. Zobel
de Zangroniz 536
III. Numismática de la España Citerior. — Catálogo de las mo-
nedas no publicadas en la obra «Nuevo método y cla-
sificación de las monedas autónomas de España de Don
Antonio Delgado, por Celestino Pujol y Camps. . . . 539
Tom. u. 41
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Documentos.
I. La Aljama de Tarragona, por Fidel Fita 413
lí. Inventarío de la Tesorería de la Catedral de Gerona, por
E. Claudio Girbal. . . . . 565
Certámenes.
I. Cerlámen científico y artístico de la Real Sociedad Eco-
nómica de Amigos del País de la provincia de Gra-
nada 87
II. Cerlámen de la R. Academia de la historia. , .... 609
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615
Indice
DE AUTORES DEL TOMO SEGUNDO (1)
, iwi-« -
PÁGINA
Acosta (Guido). — Alberoni e la sua dispartita della Spagna . . 74
Aulestia y Pijoan (Antonio).— Memorias de la Associació Ca-
talanista d’ Excursions científicas 598
Balaguer y Merino (Andrés). — D. Pedro Condestable de Por-
tugal, considerado como escritor, erudito y anticuario. —
Estudio histórico bibliográfico 380
Balari (José). — Véase Sanpere y Miquel — Un estudi de Topo-
nomástica catalana .
Benicio y Navarro (Felipe).— La Crónica de Berenguer de
Puigpardines 346
Blasco (Rafael).— Sobre los Talayots de la isla de Menorca. . 63
Bofarull (Antonio de).— Véase Parasols.
Bofarull (Francisco de). — Felipe de Malla 156
Cantú (César). — Les trente demiers années (1848-1878). . . . 178
Codera (Francisco).— Tratado de numismática arábigo-española. 190
Corral (Luis García del).— Véase Macanaz.
Costa (Joaquín). — Organización política , civil y religiosa de los
Celtiberos i . 600
Chía (Manuel de).— Uns* estación prehistórica 540
Elías de Molins (Antonio). — Véase Llacayo.
Erman (Adolfo). — Véase Codera.
Fita (Fidel).— Epitafios hebreos 57
— Galería de Jesuítas ilustres 584
Véase Gründwald.
María.
Gründwald (Doctor Mauricio) 530
Llacayo y Santa María (Agustín).— Antiguos manuscritos de
ciencia > historia y arte militar existentes en la Biblioteca
ti) La letra bastardilla indica que de aquellos trabajos se ba dado cuenta en la
Revista crítica 6 en la sección de Revistas y periódicos .
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616
del Escorial . . 179
Macanaz (Melchor de). — Regalías de los Señores Reyes de Aragón 76
María (José de Jesús). — Suplementos al diccionaiio trilingüe
del P. Lnrrameudi , . . . . 416
Masdeu (Francisco de).— Religión española 197
Micoleta (Rafael de).— Modo breve para aprender la lengua
Vizcaína 112
MilA t Fontanals (Manuel).— Lo Serrnó <T En Muntaner. . . 78
Morel Fatio (Alfredo). — Solida sobre la colección de docu
menlos relativos á la historia de Cataluña recogidos por
G. Pujades, conocidos con el nombre de Flosculi . ... 51
Nanot Renart (Pedro).— La decadencia de Cataluña.. 24, 89 y 285
Véase Acosta.
Cantú.
Parassols t Pi (Pablo).— L a imágen de S. Félix Africano . . . 81
Pella (José). — Véase Costa.
Pujades (Gerónimo). — Véase Morel Fatio.
Sanpere y Miquel.
Pujol y Camps (Celestino).— Inscripciones ibéricas y romanas. 526
— Numismática de la España Citerior 539
Roca y Farreras (José)— Véase Valdés.
Sales y Ferré (Manuel). — Prehistoria y origen de la civilización . 176
Sanpere y Miquel (Salvador). — Las Kammenaya baby y las an-
tigüedades del Cerro de los Santos 182
— Una lápida inédita de Tortosa recogida por Gerónimo
• •
Pujades. . 174
— Contribución al estudio de los monumentos megalíticos
ibéricos 434
— Contribución al estudio de la religión de los Iberos.. . 515
— Un estudi de Toponomástica catalana 571
Véase Tchihatchef
Milá y Fontanals
Blasco
Sales
Eximplis .
Támaro (Eduardo). — Epitafio de Jaime Despujol. . . : . . 533
Tchihatchef (P. de).— Espagne, Algerie et Tunisie 72
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617
Taverner y de Ardexa (D. Joseph) — Historia de los Cuudcs
de Gmpurias y de Pereladn • . 1 y 94
Yaldés (Mariano). — Estudio histórico critico filosófico sobre la
monarquía asturiana 582
Zobel de Zangroniz (Jacobo).— M oneda de oro con los tipos de
Emporio ' 536
GERONA 1881 .—Imprenta y Librería de VICENTE DORCA.
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abonando el precio corriente de diez y seis pesetas por ailo de do-
ce números.
Respecto á la parte literaria introducirémos una innovación y se-
rá esta la de dar cabida en nuestras páginas á estudios sobre las
ciencias históricas de los paises extrangeros. En este primer afio he-
mos probado que el movimiento científico-histórico español da ma-
teriales sobrados para nuestra publicación, y aun los daria para otras
varias; hecha la prueba nosotros no debemos privar ni á la cien-
cia, ni á nuestros suscritores de aquellas contribuciones que al pro-
greso de los estudios puedan convenir.
liemos probado también que nuestra Revista está abierta á todas
las opiniones, y á todas las escuelas; que es también una Revista
española pues española es nuestra Asociación, y en esto persistiré-
mos en lo sucesivo.
Para evitar abusos advertimos que en adelante no se servirá
número alguno suelto por causa de estravio, deterioro, etc. si no se
pide directamente por el suscritor á la Dirección.
ADVERTENCIA.
Damos en este número las páginas 195 y 196 que salieron en
blanco por haberse dejado de imprimir la fé de erratas de la Gramá-
tica basca etc. de Micolela.—Al encuadernarse , pues, este segundo to-
mo, deben sustituirse las dichas páginas con las nuevas que con este
número se reparten.
CONDICIONES DE LA SUSCRICION.
Se publica un número bimensual de 208 páginas por lo ménos.— Precio:
En ESPAÑA , 20 pesetas al año.— EXTRANJERO, 25 pesetas.— No se venden
números ni tomos sueltos.
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REVISTA CRÍTICA.
PÁG.
I. Un es tu di de Toponomástica catalana per Salvador Sanpere y Mi-
guel . — Obra premiada en el certámen de 1879 , abierto por la ¿4s-
sociació d excursions catalana , por José Balari y Jvbany. . . . 57 c
II. Recull de eximplis e miracles gestes e faules e altres tigendes orde-
na des per A. B. C. trefes de un manuscrit en pergami del co-
mencament del segle XV, ara per primera volta estampades , por
S. Sanpere y Miquel. 5/j
III. Citania. — Alterthümer in Portugal van E. Hubner, por S. Sanpere y
Miguel. 579
IV. Galería de Jesuítas ilustres , por el P. Fidel Fita y Colomé, por Sal-
vador Sanpere y Miquel 58i
V. Estudio critico filosófico sobre la monarquía asturiana , por D. Maria-
no M. Valdés , por Narciso Roca . . . . 58i
VI. Biblographie méthodique et raisonnée des éeaux-arts , csthétique et His -
taire de V Art , Archéologie , Architecture, Sculpture. Peinture ,
Gravure, Arts industriéis , etc., etc. por Ernest Vintt , Bibliothe -
caire de V Escole national des Beaux~arts, por Antonio Elías de
Molins 597
Vil. Memorias de la Associació Catalanista d excursions científicas, ilus-
tradas ab grabats y acompanyadas d’ índices analíticns, por A.
Aulestia y Pijoan
VIII. Organización política, civil y religiosa de los celtiberos, por D. Joa-
quín Costa, por J. Pella y Forgas.. 600
SUMARIO DEL N.° DE NOVIEMBRE.
Pag.
I. La decadencia de Cataluña. (Esiudio histórico)* por Pedro
Nanot Renart 89
II. Historia de los Condes de Empuñas y de Perelada , que
escrivió D . Joseph de Taverner y de Ardena 9i
III. Modo brete para aprender la lengua Viscayna. Com-
puesto por el Doctor Rafael M ¿coleta, presbítero de la
muy leal y noble Villa de Bilbao 122
IV. Felipe de Malla, por Francisco de Bofarull
V. Epigrafía.— Una lápida inédita de Tortosa, recogida por
G. Pujades. por S. S. v M 174
Revista crítica.
I. Prehistoria y origen de la civilización , por Manuel Sa-
les y Ferré catedrático en la Universidad de Sevilla ,
por S. Sanpere y Miquel .176
U. Les trente derniéres années (1848-1878)* por Cesar Cantú.
(Edición francesa revisada por el autor, procedida de un
Ensayo biográfico v literario sobre el mismo y acompaña-
da cíe la Vida del Archiduque Maximiliano de Austria
emperador de Méjico. ) Por Pedro Nanot Renart. . . .178
III. Antiguos manuscritos de ciencia . historia y arte militar
existentes en la Biblioteca del Escorial , por D. Augus-
to Itacayo y Santa María, por Antonio Elias de Mo-
lins 179
Revistas y periódicos 180
Noticias 1W
Gerona:
Imprenta y Librería de VICENTE DORCA,
Plaza de la Constitución, 9.
DÍgjtízed by
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Thls book should be returned to
the Library on or before the last date
stamped below.
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by retaining it beyond the specified
time.
Flease retnm promptly.